Saltar al contenido.

Tánger vista por Mohamed Chukri

Tánger, Marruecos

Cafe casino-Tánger, 1912.

                                     Cafe casino-Tánger, 1912.

Tánger, ¿un mito? Cierto es innegable, pero ¿para quién? Tánger ¿un paraíso perdido? Si, porque existen todavía testigos de su antigua prosperidad, pero ¿para quién? ¿El encanto irresistible e indomable de Tánger? No deja de ser cierto, pero, repito ¿para quién?.

Son muchos los que han hablado o han escrito sobre la ciudad basándose únicamente en quimeras, en pasiones y placeres, en fantasías. Para todos ellos, así como para los que llegaron movidos por las ganas de descansar, o de olvidar sus desgracias, Tánger no resultó ser más que un burdel, una hermosa playa o un confortable sanatorio.

Paul Bowles, el recluso de Tánger“(Paul Bowles wa´uzlatu tanya) 1996, Mohamed Chukri. Editorial Cabaret Voltaire (2012) págs.23-24

Truman Capote, Jane y Paul Bowles en Tánger. 1949.

Truman Capote, Jane y Paul Bowles en Tánger. 1949.

Éste es el Tánger que siempre ha desafiado a historiadores e investigadores que se afanaron en buscar su origen. Según cuenta la leyenda tangerina, la ciudad surgió del diluvio. Una paloma fue enviada para explorar tierra firme y , a su regreso, Noé gritó: “Tin Ya”. En Tánger se cruzan historias y leyendas sobre su pasado, pero es una ciudad que nunca dará a conocer su eterno secreto, porque guarda su ilimitada memoria con un silencio enigmático, con un silencio embriagador y lleno de sabiduría. Milan Kundera pudo haberse referido a este enigma cuando afirmó que “la lucha del ser en la vida es la lucha del recuerdo contra el olvido”.

Paul Bowles, el recluso de Tánger“(Paul Bowles wa´uzlatu tanya) 1996, Mohamed Chukri. Editorial Cabaret Voltaire (2012) pág.27

El viejo italiano nos regaló media botella de vino. Le dimos las gracias y pensé: “Igual el vino de esta botella ha perdido también su sabor”.

-Como ven-nos dijo-, ya no queda nada por aquí. El negocio ha muerto. Hace veinte años, había siempre cinco o seis personas esperando su turno para entrar. Ahora apenas entran tres o cuatro clientes al día. A veces ni siquiera eso.

Nosotros también éramos conscientes de que hubo una época dorada, pero de poco servía hablar de ello: aquel pasado glorioso nunca volverá.

Jean Genet en Tánger“(Jean Genet fi tanya) 1992, Mohamed Chukri. Editorial Cabaret Voltaire (2013) pág.86.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: