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Vida y época de Michael K-J.M. Coetzee

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Leer a Coetzee es apostar fuerte; es hacerlo en el entendido de que uno no saldrá incólume de la experiencia porque, de hecho, terminará convirtiéndose en propia. Y enfrentarse con uno mismo no es nada sencillo. (Jorge Alberto Gudiño Hernández1)

Breve resumen:

Nos encontramos en una Sudáfrica dividida por la guerra civil, en una ciudad atemorizada por el aullido de las sirenas del toque de queda. En medio de la violencia que sacude el país, un jardinero, Michael K, acompaña a su madre a refugiarse en el campo. Pero el viaje se interrumpe pronto entre las paredes de un hospital. Solo y desamparado, Michael no tiene otro remedio que buscar un trozo de tierra que le permita empezar de nuevo y vivir con dignidad. (Fuente: contraportada del libro).

Ficha:

  • Título original:  Life & time of Michael K (1983)
  • Idioma: Original: Inglés (Publicado por acuerdo con Peter Lampack Agencgy, Inc, Nueva York)
  • Traducción al castellano: Random House Mondadori, S.A. (2006) De Bolsillo
  • Traductora: Concha Manella
  • Imagen de portada:  Fotografía de Angela Wyatt, Stone/Getty images
  • Nº páginas: 187
  • Cine: –
  • Premios del libro: Booker Prize  y Prix Étrager Fémina

Tras leerlo:

Pues sí, otra vez viene Coetzee a ponernos delante del espejo. En esta ocasión lo hace de la mano de Michael K (con “K” final de resonancias kafkianas, y lo iremos viendo), para casi todos es un simple, mudo y estúpido, el objeto de burlas sin fin, y su deformación física (labio leporino) le marca a simple vista impidiéndole tener amigos. Michael y su madre con una dura vida por detrás, se verán arrastrados por una guerra  implacable, entre los desahuciados y los vagabundos, por los más áridos y demoledores lugares. Y el desasosiego, la tristeza y la frialdad acompañarán sus pasos como compañeros adheridos de los que no les será posible librarse.

La “K” de su nombre nos lleva a asociarlo de inmediato con Kafka, y algo de esto hay en la novela. Toda la trama tiene esa atmósfera de pesadilla, de pasillo estrecho y cerrado por el que apenas se deja avanzar al lector, de escalera infinita sin principio ni fin. Porque acompañar a Michael, es viajar  por un universo extraño. Una guerra (la civil, ¿O es que mi memoria falla y la he confundido con otra guerra?) una guerra nombrada, que está ahí como un gigantesco fantasma y que viene acompañada de “campamentos de refugiados”, más bien “campos de exterminio”. Un hombre solo, que lucha por encontrar su propio camino y hallar su propio espacio, que no quiere ser ayudado, que no quiere “ser alimentado, ser mantenido”, como le señalan varias veces, que quiere afirmarse como ser humano y salir de aquel laberinto, volver a los orígenes, conectarse con la tierra. Un mundo absurdo, que se construye a base de la dominación del otro, que ha relegado al ser humano a ser clasificado en alguna de las categorías en las que ir colocando a cada cual en su sitio, sin posibilidad de moverse, sin hueco para la diferencia, la autoafirmación, la propia autodeterminación.

Nos hieren los demás, a menudo nos sobran. Es cierto que hay un contexto de guerra, pero algunos de los pasajes de este libro ilustran mucho más. Los campamentos, donde los seres humanos pierden su condición y se convierten en trozos de carne a los que se les confina, donde se les castiga, maltrata, explota y, a cambio,  tan solo se les “mantiene” con vida, a pesar de su íntima voluntad; la caridad, la necesidad de apiadarnos, pero sin llegar a respetar y contemplar al otro en su plenitud, de sentir el calorcito que proporciona dar unas migajas,de dejar aflorar nuestra pena por el otro (¡tan humana¡) y continuar nuestro camino; la discriminación, casi automática, a la que sometemos a todo aquel que no encaja en nuestros parámetros mentales; la vida de miles de seres marginales, pero poblados de identidad, de humanidad y de elecciones.

Tremenda y dura. Produce vértigo leer esta novela, como otras de este autor. Coetzee no se decidió a escribir para ser complaciente, lo sé.

Y lo celebro.

Quiero vivir aquí, pensó, quiero vivir aquí siempre, donde han vivido mi madre y mi abuela. Es así de fácil. Qué pena que para vivir en estos tiempos uno tenga que estar dispuesto a vivir como una bestia. Quien quiera vivir, no puede vivir en una casa con luz en las ventanas. Tiene que vivir en un agujero y esconderse durante el día. Uno tiene que vivir sin dejar huella de su vida. A eso hemos llegado.

Sobre el  autor:

Nacido en Ciudad del Cabo, Sudáfrica (1940) y  nacionalizado australiano, país donde reside actualmente. Pasó su infancia y su primera etapa formativa entre Ciudad del Cabo y Worcester, además de en la provincia de El Cabo. Se licenció en matemáticas e inglés en la Universidad de Ciudad de El Cabo. A comienzos de los años 60 se desplazó a Londres, donde trabajó durante algún tiempo como programador informático. Dejó constancia de esta etapa de su vida en su novela ‘Juventud’ (2002). Más tarde realizó estudios de postgrado en literatura en la Universidad de Texas, tras lo que dio clases de lengua y literatura inglesas en la Universidad de Búfalo (EE UU) hasta 1983. En 1984 volvió a Sudáfrica a ocupar una cátedra en Literatura inglesa en la Universidad de Ciudad de El Cabo, donde ejerció la docencia hasta su retiro en el año 2002. Durante 1989 estuvo en Estados Unidos como profesor visitante de la Universidad Johns Hopkins. En la actualidad desempeña funciones de investigador en el Departamento de inglés de la Universidad de Adelaida (Australia). Coincidiendo con la Semana Literaria de Adelaida en Marzo de 2006, Coetzee recibió la nacionalidad Australiana, sin que ello según él le aleje de Sudáfrica, su lugar de nacimiento y donde transcurre gran parte de su obra. Fue el primer escritor galardonado en dos ocasiones con el Premio Booker (el más prestigioso de la literatura en lengua inglesa), por sus obras ‘Vida y época de Michael K.’ (1983), la historia de un superviviente de la guerra civil sudafricana, y ‘Desgracia’ (1999), que trata acerca de un profesor de literatura marginado del mundo por acoso sexual. En 2003 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura, convirtiéndose así en el cuarto africano que lo recibe. Además de novelas, también ha publicado numerosas críticas literarias y diversas traducciones. En sus obras, marcadas por un estilo simbólico y metafórico, cuestiona el régimen del apartheid y cualquier tipo de racismo, y explora sus negativas consecuencias en el hombre y en la sociedad. (Fuentes: Casa Africa, Wikipedia y Nobelprize)

  •  Otras obras traducidas:
    • “En medio de ninguna parte” 1977
    • “Esperando a los bárbaros” 1980
    • “Foe” 1986
    • “La edad de hierro” 1990
    • “El maestro de Petesburgo”1994
    • “Desgracia” 1999
    • “Infancia” 2000
    • “Juventud” 2002
    • “Elizabeth Costello” 2004
    • “Hombre lento” 2005
  • Premios: Nobel de Literatura (2003); Booker Prize por Vida y época de Michael K y por Desgracia; CNA por En medio de ninguna parte y Esperando a los bárbaros; Jerusalem Prize, The Irish times international fiction prize, Premio Llibreter (2003) y Premio Reino de Redonda.

Para saber más:

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Esta entrada fue publicada en 9 noviembre, 2013 por en Coetzee, J.M, Novela y etiquetada con .
“La razón por la que escribo tanto sobre África es porque me indigna cómo es vista por el resto del mundo. Cuando la literatura sudamericana llegó a Europa cambió por completo nuestra perspectiva sobre los seres humanos. Pronto sucederá lo mismo con la literatura africana: entonces nos enteraremos de lo que tienen que decir sobre la humanidad” Henning Mankell.

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