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Lagos: medio suburbio, medio paraíso

Lagos, Nigeria

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Alpha Beach (Lagos). Fotografía: Teemi

No conocía la pobreza y la violencia de Lagos hasta que llegó. Era como si la gente conspirara con la ciudad para tender una red de silencio alrededor de sus partes desagradables. Los que no vivían en Lagos solo veían postales de sus rascacielos, extensos pasos elevados, playas y hoteles. Y los que vivían allí, cuando regresaban a sus aldeas ancestrales en Navidad, llevaban ropa de diseño y gastaban mucho dinero. Aparecían alegremente, vivían una vida cara como un torbellino, y se marchaban tras un par de semanas para volver a sus vidas en el gueto. 

Pero por un brillante momento, deslumbraban: las mujeres, con ropa a la moda, maquillaje y bolsos a juego con los zapatos, se atrevían a fumar en público y a  beber cerveza directamente de las botella; y los hombres, bien vestidos, no se chivaban a tus padres si te pillaban fumando. Te dejaban tomar sorbos de su cerveza y echaban unas nairas en el bolsillo de tu camisa.

Pero Lagos tenía también muchos barrios buenos y gente adinerada, y desde su llegada había descubierto que un tercio de la ciudad parecía trasplantado de las ricas urbanizaciones del oeste. Había bellas casas rojizas en mitad de patios bien arreglados, haciendas de estilo español de color ocre y blanco relucientes, elegantes edificios estilo Frank Lloyd Wright y coches extranjeros nuevecitos. De cualquier cosa, Lagos tiene una copia, por lo que se la apoda precisamente “Copia”. Graceland” 2004, Chris Abani. Editorial Baile del Sol (2013) pág. 16

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Lagos Fotografía:iamforevernigerian.tumblr.com

Su ruta mostraba la ciudad tan descuidada como los restos de un plato de comida a medio terminar. Elvis meditaba sobre lo personal que parecía, adaptándose específicamente para encajar en cada circunstancia. En su camino hacia el club, las calles que había recorrido eran rectas y orgullosas con quemaduras de cuerda por fricción o verdugones de vara. Ahora todos los callejones con las paredes a punto de derrumbarse, las puertas de hierro forjado, los charcos de agua putrefacta y meado y las guirnaldas de ratas muertas parecían únicos. Aun así, pese a que cada centímetro cuadrado era diferente, la ciudad en general seguía siendo como un insulto gritado en una calle atestada.Graceland” 2004, Chris Abani. Editorial Baile del Sol (2013) pág,121

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Lagos. Fotografía:stellamaris.blog.lemonde.fr

Abandonó la lectura y dejó vagar su mente mientras observaba la ciudad, medio suburbio, medio paraíso. Se preguntaba cómo podía ser un sitio tan horrible y violento y a la vez tan hermoso. Graceland” 2004, Chris Abani. Editorial Baile del Sol (2013) pág,16

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Fotografía:Jacob Holdt, Lagos, Nigeria

2 comentarios Escribe un comentario
  1. este libro esta muy bien de verdad, lo leí.

    Me gusta

    22 diciembre, 2013

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