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El interior de la noche- Léonora Miano

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La primera novela que escribió Léonora Miano, El interior de la noche, inició una trilogía denominada “African Suite” a la que han seguido Contours du jour qui vient y Les aubes écarlates. Desde que empezó a escribir, el tema del reclutamiento de seres humanos, bien para convertirles en niño-soldado, bien para la trata de esclavos, emerge con poderosa fuerza en su empeño por levantar tabúes y hacer asomar la hipocresía. En 2013 ha publicado su última obra, La saison de l’ombre que “se inspira de los grandes temas históricos de África, como la trata de esclavos y el destino de los afro-descendientes, para darles un rostro concreto, enraizado en el cotidiano de sus personajes”. Escritora sin pelos en la lengua, arrogante para algunos y comprometida para otros, es una pluma imprescindible.

“El interior de la noche”, única de sus siete novelas traducida al castellano y que figura como lectura en los centros escolares de Camerún, plantea un argumento impactante: la vuelta de una mujer educada en Francia a su aldea natal africana, Eku, un lugar imaginario, es recibida con recelos y antiguas envidias. Lo que no sabe es que esa situación es la antesala de la larga noche que la espera. Mientras sigue el luto por la muerte de su madre, las milicias invaden la aldea para llevarse niños para combatir y niñas para  la tropa y para, en nombre de una idea mística, una especie de ideología, devolverle su alma, su verdad, su unidad y su pureza al pueblo africano, limpiando todo lo que el hombre blanco ha enturbiado, mediante una ceremonia transgresora (semejante a la celebración de la Eucaristía cristiana) que tiene como epicentro el canibalismo al que acceden todos ante  el miedo a las armas.

A pesar de que el tema central es la barbarie que ocasiona un hecho tan rechazable, afloran varios subtemas universales que nos interpelan; la marginación del que se sale del grupo quebrando las tradiciones, el uso de  la violencia, el miedo a la muerte, la responsabilidad colectiva, individual ante hechos de parecida naturaleza o la culpa que gravita de manera permanente en la aldea. Incluso de manera un tanto diluida se menciona el posible peso que pudo tener la inacción de los africanos a la hora de hacer frente a la trata de esclavos/reclutamiento de niños soldados.

La primera parte del libro nos introduce en la vida familiar de Ayané, con un padre que no sigue los dictados que impone la colectividad, es un avance sobre las posturas que podemos adoptar ante hechos violentos, crueles y terribles. El padre de Ayané es marginado y tanto su mujer, extranjera, como su propia hija, llevarán consigo el mismo estigma, el de ser parte de un núcleo que se rebela y no acata, que se mantiene en sus convicciones y no transige sino es en llevar la vida que ellos quieren, no otra. El odio de la comunidad se vuelca sobre ellos y sobre Ayané cuando regresa tras cursar sus estudios en Francia. Ayané que se encontrará con una aldea en la que la tristeza, la desesperanza y la ignorancia moldean un mundo oscuro y tremendo que guarda horribles secretos en su seno, y que no será testigo de la ceremonia impuesta y transgresora, lo cual no la exime tampoco. “Seguía habiendo únicamente aquel grito, aquel cuerpo mutilado. Sólo las revelaciones de Inoni y una culpabilidad que seguía sin reconocer que no había hecho nada, no había impedido nada, no había arriesgado nada más que los otros” (pág. 161)

Cuando se publicó la obra en 2005 fue muy comentada por el tema del canibalismo que introducía. Aparecía una aldea africana, con sus ritos, creencias, supersticiones, ignorancia… Precisamente parecía estar escrita desde los clichés que volcamos los occidentales sobre África. Entonces, ¿es verdad que África es ese lugar terrible, oscuro, lleno de salvajes? … “como todos los africano, como todos los negros que ya no saben verse si no es a través de la mirada de otros. Te dices que es cierto lo que han dicho de nosotros, que somos animales, que no tenemos alma” (pág. 159). La novela entronca de manera directa con imágenes estereotipadas que conservamos en algún recóndito (o no tan recóndito) lugar de nuestra mente.El punto de vista de la protagonista, Ayané, es el de una persona que nació en África pero se ha educado en Francia, es un poco nuestro propio punto de vista, “el que lo ve desde fuera”, de hecho sus preguntas y reflexiones parecen acompasar las que nos surgen mientras la leemos. Y aquí Miano pone el dedo en la llaga: “Además creo que este crimen tan directo y tan evidente te choca más que otros mucho más sutiles, más refinados, los incesantes crímenes de masa que cometen los poderosos de este mundo. Rechazas a esta gente que sólo posee su vida, pero no te sientes tan molesta si unos cabrones patentados deciden hacer la guerra porque resulta beneficioso para sus negocios. Aquí, como en todas partes, los fuertes llegan para doblegar a los débiles, y ¡todo lo que te perturba es que éstos se hayan sometido¡” (pág.158)

Miano, en un texto de gran fuerza, que no produce indiferencia cuando se termina, y sobre el que puedes estar de acuerdo o no, consigue plantear cuestiones de índole moral, describir una forma de vida africana, en la que la superstición, la sumisión de las mujeres y el respeto a los mayores, traza unos contornos difíciles de traspasar y logra narrar de manera precisa, oscura, provocando la congoja, la desazón y el estremecimiento. Lo que “El interior de la noche” plantea (al margen de si los africanos son los únicos culpables de sus desgracias, sobre este punto mi opinión es que no) es el fondo terrible y oscuro del alma humana, es la naturaleza del ser humano y sus reacciones (inacciones, omisiones) ante la barbarie. Nuestros cómplices silencios.

Desde su punto de vista, los africanos se pasaban la vida entera escapando a la muerte. Ni siquiera parecían darse cuenta de que la muerte les rodeaba. Estaba en los ríos en cuyo fondo proliferaban los gusanos. Éstos causaban úlceras que roían las carnes de los niños. Estaba en el agua de las bebidas en las charcas estancadas próximas a las casas que enviaban nubes de mosquitos a cubrir el mundo en cuanto caía la noche. La muerte estaba por todas partes en la ignorancia de las gentes. Y la muerte estaba en las tradiciones. (Página 127)

Ficha:

  • Título original:  L’intérieur de la nuit (2005)
  • Idioma: Original: Francés (Editions Plon)
  • Traducción al castellano: Ediciones Tempora, S.A. Tropismos (2006)
  • Traductora: Cristina Zelich
  • Nº páginas: 168
  • Premios del libroPrix Révélation de la Foret des Livres en 2005, Prix Louis Guilloux en 2006, Prix Louis Guilloux 2006, Prix René Fallet 2006, Prix Montalembert du premier roman de femme 2006, Prix Grinzane Cavour 2008. Ha estado en las siguientes listas: Mejores libros de 2006 para la revista  LIRE, Booker Prize y Prix Étrager Fémina
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L’intérieur de la nuit. Ed.Plons

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