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El caso Sankara- Antonio Lozano

Cubierta: El caso Sankara

Si se mira desde un avión, mientras se sobrevuela Burkina Faso, se pueden ver grandes extensiones de techos de hojalata, el horno inmenso en el que se hacinan los pobres. Ante esa visión desgarradora, las palabras de Thomas Sankara fueron una bocanada de esperanza: “Mi sueño es sacarlos de ahí. Si mi pueblo no puede vivir dignamente, no hay revolución. La revolución no es una palabra, es acción” (pág.77).

Antes, aquel país de África Occidental se llamó Alto Volta y su capital fue de las primeras del continente que me aprendí de memoria; me encantaba aquel nombre, Ouagadougou, porque tenía música dentro, porque era diferente o porque me sonaba a África, tan lejana para mí. Hoy, aquel país se llama Burkina Faso, porque fue el nombre con el que le rebautizó su presidente Thomas Sankara en un intento por aunar las dos lenguas mayoritarias y de “descolonizar la mente” de sus habitantes: “Burkin, en moré: tierra; Faso, en diula: hombres íntegros.¡La tierra de los hombres íntegros¡” (pág.148). Y hoy, gracias a libros como este, África está cada vez un poquito más cerca.

El caso Sankara, desde un enfoque de novela negra, se inicia la mañana del 15 de octubre de 1987, cuando cuatro años después de su llegada al poder, Sankara fue asesinado por sus propios compañeros de revolución. El periodista francés Emmanuel Durant fue la última persona que entrevistó al presidente justo antes de su muerte y es el que, en el papel de un detective, va desgranando las circunstancias que rodearon la misma, intentando contestar a los interrogantes que no cesan de aparecer en su mente; ¿quién dio la orden?, ¿qué intereses ocultos había tras el asesinato?. Sankara tuvo poco tiempo, pero en el breve periodo en el que gobernó (llegó tras un golpe de estado) se convirtió en un líder carismático, incómodo y aclamado a la vez. Se le conocía como el “presidente de los pobres” y también como el “Che Guevara africano”.

El escritor nos da un buen número de datos para conocer al personaje. El uso del uniforme fue para él una forma de hacer política, repudiaba la guerra y ponía en el centro de la revolución la liberación de la mujer, sin duda uno de sus mayores éxitos, sin precedentes en África. Luchó contra la corrupción y el enriquecimiento de la clase dirigente, bajó los sueldos a los funcionarios, quitó los lujosos coches y viajes oficiales y gobernó desde la austeridad. Además, se enfrentó a los organismos financieros internacionales, atreviéndose a decir, en voz alta y clara, que su país no pagaría la deuda externa que consideraba ilegítima.  Aún así, sobre este hombre, tal y como recoge Antonio Lozano (Tánger, 1956), no se ha escrito, ni hablado lo suficiente.

En esta obra se evidencia la admiración que siente el autor por el personaje, por aquel hombre íntegro. ¿No tenía sombras? es la pregunta que puede surgir al leer la semblanza tan perfecta que se realiza. Mi opinión es que casi todo el mundo las tiene, sólo que en este texto no aparecen. Por otro lado, el mismo Lozano comenta en una entrevista que se trata de “una novela, en la que el juego entre la ficción y la realidad es constante. Se trata en efecto de inventarse una historia, una trama que intente explicar lo que nunca se ha explicado sobre la verdad de lo ocurrido a Sankara, porque el gobierno de Compaoré (actual presidente de Burkina Faso y a quien se señala como el artífice de la muerte de Sankara) siempre se ha negado a permitir que se lleve a cabo la investigación judicial necesaria para esclarecer los hechos.”

Pero la apasionante novela de Antonio Lozano, además de acercarnos la figura de este hombre carismático, nos adentra en un aterrador viaje al fondo, complicado e infernal, del África poscolonial, en el que Sankara era un personaje incómodo, donde las potencias realizaban jugadas maestras para lograr “que todo cambie, para que nada cambie”. Los soles de las independencias de los años cincuenta surgieron bajo el manto de las potencias coloniales que manejaban los hilos, a través de sus interpuestos. “¿Para qué seguir manchándose las manos en África cuando podían poner en el poder a africanos que hicieran el trabajo en su lugar? (pág.185). Las independencias trajeron una pléyade de dictadores, en un juego estratégico en el que las potencias antes colonizadoras pervertían las reglas del juego para permanecer dominando y explotando el continente. En El caso Sankara se habla de las relaciones ocultas entre Francia y África, pero hay más. El último tramo del libro es una espiral de denuncia continua sobre lo que se encuentra detrás de la gran pantalla embaucadora con la que se nos muestran muchos enfrentamientos en los territorios más olvidados; Sierra Leona, Liberia, Biafra… van apareciendo ante nuestros ojos bajo una luz que quisiéramos apagar.

Queda por descubrir mucho para quien quiera ver, así como las vidas de otros líderes que como Sankara, con sus aciertos y sus sombras, sus pensamientos y sus acciones, nos hacen confiar en una África llena de seres (¡qué hermosa palabra sobre todo en estos tiempos¡) íntegros, dispuestos a llevar al continente al lugar que se merece.

Una especie de naúsea se iba apoderando de Emmanuel. Naúsea de pertenecer al género humano, náusea de habitar la parte del mundo que vive con los ojos cerrados, los oídos tapados, la boca cosida. En esa parte del planeta en que la mentira encuentra espléndido acomodo, donde a los dueños del mundo sólo se les pide que no cuenten la verdad sobre su manera de manejar el planeta, donde las peores atrocidades se estrellan contra el muro indestructible de la impasibilidad, la cómoda muralla de la incredulidad (pág. 280)

Ficha:

  • Título original:  El caso Sankara (2006)
  • Idioma: Original: Castellano
  • Nº páginas: 323
  • Premios del libro: Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona
  • Epílogo: Diversos testimonios, procedentes a menudo de antiguos compañeros de Charles Taylor, implican a Blaise Compaoré en el asesinato de Thomas Sankara con la complicidad de Houphouët Boigny, pero también de Francia, de la CIA y de otras personalidades africanas. En abril de 2006, el Comité de Derechos Humanos de la ONU, a petición del Colectivo Jurídico de la campaña internacional Justicia para Thomas Sankara (CIJS) y en nombre de la familia, daba la razón a los denunciantes y pedía al estado burkinabé de aclarar el asesinato de Thomas Sankara, de garantizar a la familia los medios para una justicia imparcial, de rectificar su acta de defunción, de demostrar el lugar en que está enterrado, de compensar a la familia por el trauma sufrido y de divulgar públicamente la decisión del Comité (http://www.thomassankara.net/) Sin embargo, dos años más tarde, el 21 de abril de 2008, el Comité de Derechos Humanos de la ONU, en abierta contradicción con la decisión anterior, cerró el caso sin haber abierto ninguna investigación

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