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La inocencia del diablo- Nawal al Saadawi

La inocencia del diablo

Nawal al Saadawi pertenece al grupo de las invencibles, incansables e infatigables. Nació en Kafr Tahla, Egipto, en 1931. Psiquiatra de profesión y escritora de vocación, este año cumplirá 83 formidables años. Su primera obra, Women and Sex, 1969 (Mujeres y sexo), fue prohibida en Egipto durante casi dos décadas después de su primera publicación. Cuando por fin reapareció, en 1972, dio lugar a que ella perdiera su trabajo como directora de Salud Pública del “Ministerio de Salud” egipcio.

El libro habla sobre la mutilación genital femenina. La propia escritora la sufrió cuando tenía seis años de edad, a lo que se añadió su desamparo al contemplar a su madre a su lado consentidora, mientras se la practicaban. En su obra The Hidden Face of Eve: Women in the Arab World (La cara oculta de Eva: las mujeres en el mundo árabe) relata la experiencia. Mujer en punto cero, quizás sea su obra más conocida, y es el relato, en primera persona, de Firdaus, encarcelada y condenada a muerte por matar a su proxeneta, y quien cuenta desde su celda la historia de su vida, su infancia en una aldea del delta del Nilo, su explotación como prostituta y su decisión de no aceptar el indulto. 

Ha publicado cerca de 50 novelas, obras de teatro y libros de cuentos. Una hermosa cabellera blanca rodea su rostro octogenario sin que pierda nada de su vitalidad. Feminista, activista, comprometida y polémica para sus compatriotas, fue encarcelada en 1981 durante tres meses en los cuales escribió Memorias desde la cárcel de mujeres en un rollo de papel higiénico y utilizando un lápiz de cejas de contrabando. También fue perseguida por los integristas, quienes la amenazaron de muerte en 1993 haciéndola huir a EEUU. Regresó a Egipto en 1996, desde donde continuó su activismo en favor de los derechos de las mujeres. En 2004, fue candidata presidencial y participó en las revueltas de la primavera árabe en la plaza Tahrir porque, como afirma, “Me estoy volviendo más radical con la edad. Me he dado cuenta de que los escritores, cuando son viejos, se vuelven más blandos, pero a mi me ocurre lo contrario: cuanto más vieja, más enojada“.

La inocencia del diablo, transcurre en el “Palacio amarillo”, una institución para dementes. Allí llegarán Ganat y Narguiss, dos jóvenes supervivientes. La sangre tiene un protagonismo decisivo en el texto, como prueba o falta del honor que toda mujer ha de demostrar en aquella sociedad patriarcal, marcada por el signo del hombre. Es un mundo de ensoñación, onírico, donde se entrecruzan diálogos extraños y profundos, Dios y el Diablo, el cristianismo y el Islam, y en el que las mujeres van descubriendo su propia sexualidad. Gravita, además, la condición de la propia locura que se impone a toda aquella que vaya en contra de lo establecido o que ose alzar su voz. Se trata de una novela difícil, laberíntica, extraña. Llena de sensualidad a veces, y de confusión otras, deja un interesante efecto de deconstrucción al terminar de leerla.

De repente se oyó una explosión como un disparo. Las dos mariposas cayeron al suelo. El mundo se quedó en silencio y el aire quieto. Las copas de los árboles seguían sin moverse. El sol se ocultó cerca del horizonte, descendiendo desde detrás de las nubes con un lento y pesado movimiento. Una hoja verde brilló bajo la luz y se estremeció antes de descansar sobre el suelo. Sobre ella cayó una gota de sangre detrás de otra, lentamente, gota a gota, tan rojas como la sangre, con un golpe lento, audible, golpe tras golpe, con un ritmo regular como el latido de un corazón  (Página 144)

Ficha:

  • Título original:  Ganat and the devil (1991)
  • Idioma: Original: Árabe, traducido al inglés bajo el título The innocent of the Devil (1994)
  • Traducción al castellano: Empresa Editorial Herder, S.A. (1998)
  • Traductor: Alfredo Serrano
  • Nº páginas: 191
  • “El islam no es la única religión que oprime a la mujer. Todas las religiones la oprimen. En Occidente la gente cree que sólo el Islam oprime a la mujer, y eso no es cierto en absoluto. ..En mis libros queda claro que es muy difícil separar la política del feminismo, de la medicina o de la lucha por los derechos humanos. Todo va unido” (El País, 22/06/1990)
  • “El feminismo no es un invento del mundo occidental. Como sentimiento, en Egipto ha existido desde hace cientos de años. La lucha por la igualdad de la mujer ha estado presente desde hace mucho tiempo…No me identifico con aquellas feministas que excluyen absolutamente al hombre. Él no es nuestro enemigo. Nuestro único opositor es el sistema” (El Mundo 23/06/1990)

“No hay nada que pueda vencer a la muerte más que la escritura.”

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