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Los tambores de la memoria – Boubacar Boris Diop

tambores de la memoria

Boubacar Boris Diop no es nuevo en este blog, ni ésta será la única entrada que escriba sobre él, seguramente. Está considerado uno de los grandes escritores africanos contemporáneos. Natural de Senegal, utiliza, al principio de su trayectoria literaria, el francés para después escribir solo en wolof y auto-traducirse. Diop es además una persona muycomprometida con su gente, participó en el Foro Mundial de Porto Alegre de 2003, e involucrado políticamente con su país. Entre sus influencias, se declara deudor de Jean Paul Sartre en una entrevista realizada a raíz de la publicación de su última novela, escrita junto a Aminata Traoré, La Gloire de imposteurs. Lettres sur le Mali et l’Afrique (Éditions Philippe Rey, 2014).

Los tambores de la memoria, una novela de juventud, se sitúa en un imaginario país, el reino de Wissonbo. y cuenta la historia de la reina Johanna Simentho, basada en un personaje real, Aline Sitoé Diatta. Ella es quien guía la historia y nos habla de la fortaleza y el aliento de una mujer incansable en su lucha por la libertad. Junto a la heroína, el fiel Fadel, un joven idealista, y su  hermano, el revolucionario Badou. Ambos representan el futuro de una nueva generación que trae nuevos aires. Fadel, obsesionado con la historia de Simentho, irá desgranándola y siguiendo sus  pasos, historia que muchos no querrán que se de a conocer. Así, el pasado, ya que las gestas de Johanna se sitúan en los años 30 en la época de la colonización francesa de Sénegal, y los movimientos de los dos jóvenes hermanos en la recién inaugurada independencia del país, años 6o, nos dan las claves de la lucha que se libró y continúa, diferente, pero viva. La novela confunde límites y orillas, lo onírico y lo real se dan las manos, mientras asistimos atentos el devenir de las historias de los personajes que se cruzan por ella.

En Senegal  no ha habido ni dictadura, ni golpe militar ninguno (a pesar de que el penúltimo presidente Abdoulaye Wade dio un “golpe de estado institucional” según sus opositores cuando se saltó su propia ley que limitaba los mandatos presidenciales a dos turnos). Al comenzar la novela podemos llegar a pensar que el escritor nos habla de su país, pero cuando emerge el General Adelezo, sentimos que el escritor se mueve en otra esfera. En una entrevista realizada por Pablo Martín Carbajal, el escritor exponía lo siguiente: “yo, novelista senegalés, invento a un General Adelezo que no tiene nada que ver con mis vivencias políticas reales. ¿Cómo explicar esta paradoja? Debo admitir que escribí esta novela en un periodo de mi vida donde, como muchos de los intelectuales africanos -incluso todavía hoy-, tenía una lectura muy globalizadora de la historia de África. Quiero decir que hablando de un país africano en particular, yo le daba el trato de otros países del continente radicalmente diferentes del país elegido. Sí, tienes razón, es raro meter en el mismo saco a Senghor y a Mobutu. A pesar de las serias críticas que se le pueden hacer al primero, no era un tirano sanguinario a la cabeza de un régimen corrupto. Debo añadir que Senghor no me ha servido de modelo para el personaje del general Adelezo. En cualquier caso, podría ser un error de perspectiva, yo sé que puede ser difícil de comprender desde un continente europeo donde cada país, hasta el más insignificante, es celoso de su singularidad y no asume más que su propia historia. Durante largo tiempo he funcionado bajo este curioso paradigma negando toda identidad a unos países africanos que sin embargo son tan diversos en sí mismos.”

Lo esencial le parece menos la ordinaria lucidez que el vagabundeo metafísico de la memoria, el redoble de sus tambores que no todos pueden oír, al igual que en el país Malinké, nos dice Keita Fodéba, nadie danza el Duga, la danza sagrada del Buitre, si no ha llevado a cabo alguna hazaña. (Página 124)

Ficha:

  • Título original:  Les tambours de la mémoire (1990)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: El Aleph Ediotres.El Cobre (2011)
  • Traductor: Manuel Serrat Crespo
  • Imagen de portada:  Fotografía de Angela Wyatt, Stone/Getty images
  • Nº páginas: 298
  • Premios del libro: Gran premio de la República de Senegal para las Letras en 1990
  • Leer un fragmento, aquí

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