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El último vuelo del flamenco-Mia Couto

El último vuelo del flamenco- Mia Couto

“Aunque la literatura lusófona no disfrute exactamente de la misma difusión editorial ni del mismo éxito comercial que sus homólogas francófonas y anglófonas”, tal y como nos recuerda Dulcinea Tomás Cámara, el portugues ha sobrevivido con bastante éxito, y desigual medida, tras la llamada descolonización en los países africanos de lengua portuguesa (Angola, Mozambique, Cabo Verde, Santo Tomé y Principe, Guinea Bissau). Mia Couto es el autor lusófono africano más reconocido internacionalmente en la actualidad (en fechas recientes ha recibido sucesivamente el premio Camões y el Neustadt), pero la obra de este autor nos revela que lo que hace Couto, en realidad, es reinventar la lengua portuguesa, mezclada con las lenguas locales.

Poeta ante todo, sus textos rezuman de juegos de palabras, neologismos, innovación al estilo del angoleño Luandino Vieira,  y música. Más que un escritor se considera un “creador de historias”. Etiquetado bajo la bandera del “realismo mágico” y reconociendo su deuda, su obra nos envuelve en un mundo mezcla de sueños, magia, fantasía e imaginación que tiene como resultado equilibrar la balanza de los desasosiegos y de las fatalidades, alumbrando una salida digna frente a lo oscuro y tenebroso, ya sea la guerra o el atropello de los sinvergüenzas y los tiranos.

El último vuelo del flamenco tiene un comienzo insólito. El sexo abultado y abolido de un casco azul, su pene, es el único rastro que se encuentra en la carretera que va a Tizangara. Sin embargo, lo insólito no nos tiene que desviar de lo que oculta tal hallazgo. Nos encontramos en una aldea mozambiqueña y la ONU ha enviado a sus efectivos para comprobar que se está llevando a cabo la pacificación de la zona. Sin embargo, éstos han estallado como “pompas de jabón”, sin dejar rastro.

El miembro de la ONU encargado de investigar el suceso, un italiano que habla portugués, atenderá, entre asombrado y perplejo, a las explicaciones que le van dando en relación al suceso. Pronto tendrá la necesidad de un traductor, que es el que narra la historia. Un mundo no se explica a través del lenguaje, parece querer decirnos Couto, lo que encierra contiene unas claves que no todos (en este caso, los occidentales) están preparados para interpretar. Ante la evidencia de la desaparición de los seis cascos azules, el italiano pensará que es imposible que hayan desaparecido sin más, lo que los aldeanos de Tizangara aceptan con normalidad. No “se habla” el mismo mundo y por ende no se comprenden. “Ahora usted me pregunta por esos soldados que desaparecieron. Me pregunta si el soldado zambiano murió. ¿Murió? Bien, murió relativamente. ¿Cómo? ¿Usted me pregunta cómo se muere relativamente? No lo sé, no lo puedo explicar. Tendría que hablar en mi lengua. Y es algo que ni este muchacho puede traducir.” (pág.163)

Plagado de un lenguaje poético que conmueve hasta los cimientos (“Y el ala iba deshojando, ala en ala, las transparentes páginas del cielo” (pág.123), el libro avanza con unos personajes que tienen voluntad de salir de las páginas del libro y saltar a nuestro mundo. Couto no defrauda y despliega ante nuestros ojos un buen puñado de seres alucinantes, sorprendentes, tiernos y fabulosos. La historia de Temporina que tiene aspecto de vieja pero cuerpo joven, o la del padre del narrador que cada noche “cuelga sus huesos”, se unen a la del ave, el flamenco, hermosa metáfora de lo que, en realidad, encierra la novela.

El último vuelo del flamenco habla de una perversa fabricación de ausencia –la falta de una tierra toda entera, un inmenso rapto de esperanza practicado por la ganancia de los poderosos. El avance de esos comedores de naciones nos obliga a nosotros, escritores, a un creciente empeño moral. Contra la incidencia de los que se enriquecen a costa de todo y de todos, contra los que tienen las manos manchadas de sangre, contra la mentira, el crimen y el miedo, contra todo eso se debe erguir la palabra de los escritores. […] Recuerdo para cerrar las palabras del hechicero Zeca Andorinho: Somos madera que agarró lluvia. Ahora no encendemos ni damos sombra. Tenemos que secar a la luz de un sol que todavía hay. Y ese sol sólo puede nacer dentro de nosotros.

Palabras de Mia Couto, en la entrega del Premio Mario Antonio de la Fundación Calouste Gulbenkian, 12 de junio de 2001

Es cierto que la novela es un canto contra los que se corrompen, los tiranos y los sinvergüenzas. Porque lo que va desmarañando el escritor es un mundo que primero se ha resistido a ser colonizado, que después ha luchado para que esa colonización (que a menudo en el libro se niega: “Hablan mucho de colonialismo. Pero dudo mucho de que eso haya existido. Lo que hicieron esos blancos fue ocuparnos (pág. 164) despueble sus almas y sus mentes y que ahora se encuentra con la toma de poder de los que son como ellos: “Pero, en mi aldea, había ahora tanta injusticia como en el tiempo colonial. Parecía, por el contrario, que ese tiempo no había terminado. Ahora lo estaban dirigiendo personas de otra raza” (pág. 118). Un mundo, que intenta que nadie los salve más en un futuro, que sean ellos mismos quienes lo hagan.

Mia Couto nos adentra en un mundo para el que ha tenido que construir un lenguaje que lo explique. No me refiero solamente a las palabras, me refiero a las historias que levanta como castillos plagados de sueños y verdad. De la misma manera que ha confesado que le costó mucho encontrar su propia voz como escritor, la novela muestra el empeño en encontrar una manera de expresar el mundo que le rodea. Puede resultarnos extraño, por desconocido, como le ocurre al soldado italiano. Y nos puede llevar tiempo entender algunos pasajes porque como ya hizo en Tierra sonámbula, Mia Couto nos muestra ese alma africana que no da la espalda a los muertos, ni al pasado. Todo cabe en el presente.

 Era el punto final. Al oscurecer, la voz de mi madre se desvaneció. Miré el poniente y vi a las aves cargando el sol, empujando el día hacia otros más allá (pág.123)

 Ficha:

  • Título original: O último voo do flamingo (2000)
  • Idioma: Original: Portugués
  • Traducción al castellano: Santillana Ediciones Generales (Alfaguara) (2002)
  • Traductor: Mario Merlino
  • Páginas: 238
  • Cine: Llevada al cine en 2011 por  Joao Ribeiro hay una adaptación al cine, de 2010, que dicen que es una de las primeras películas, si no la primera, rodada íntegramente en Mozambique, y con  un 90% del personal implicado contratado in situ.

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2 comentarios el “El último vuelo del flamenco-Mia Couto

  1. La mujer Quijote
    1 septiembre, 2014

    Yo llegué a Couto y a los lusófonos (bueno, a Germano Almeida, tampoco he llegado a más) tras leer por casualidad a la también mozambiqueña Paulina Chiziane. Tengo éste y “Tierra sonámbula” a la espera, hasta ahora sólo he leído una novela suya, “Jesusalém”, y dos volúmenes de cuentos, “Voces anochecidas” y “Cada hombre es una raza”. Aunque la novela me gustó mucho, de momento me quedo con el Couto cuentista.
    Un saludo.

    Me gusta

    • sfqu
      1 septiembre, 2014

      “Tierra sonámbula” no te desilusionará. Un saludo.

      Me gusta

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Esta entrada fue publicada en 1 septiembre, 2014 por en Couto, Mia, Novela y etiquetada con .
“La razón por la que escribo tanto sobre África es porque me indigna cómo es vista por el resto del mundo. Cuando la literatura sudamericana llegó a Europa cambió por completo nuestra perspectiva sobre los seres humanos. Pronto sucederá lo mismo con la literatura africana: entonces nos enteraremos de lo que tienen que decir sobre la humanidad” Henning Mankell.

“Desde luego había aprendido mucho sobre un pequeño y relativamente poco importante pueblo de África occidental” (El antropólogo inocente– Nigel Barley. 1983)

“A la gente le cuesta menos llorar que cambiar, una regla de psicología que la gente como yo aprendió en la calle siendo niño” (James Baldwin. 1977)

“Cuando se nos muestran escenas de niños muriendo de hambre en África, con un llamado para que hagamos algo para ayudarlos, el mensaje ideológico subyacente es algo como, “¡No pienses, no politices, olvídate de las verdaderas causas de la pobreza, solo actúa, dona dinero, así no tendrás que pensar!” (Vivir en el fin de los tiempos-Slavoj Žižek, 2010)

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