Saltar al contenido.

André Brink, lo que empuja a un escritor a escribir

¿Quién sabe qué empuja a un escritor a escribir, acto tan contrario a la naturaleza? Incluso para él es, en gran parte, un misterio. En ciertos momentos, raros y aislados, instantes fugitivos, como tras una iluminación, uno tiene la ilusión de sorprender este ilusorio porqué.

Un amigo me hace llegar secretamente una carta de la cárcel para decirme cómo, durante un proceso, en el calabozo situado debajo de la sala del tribunal,  entre los graffitis que llenaban las paredes grasientas – las obscenidades, las  piadosas decisiones, las groseras blasfemias, los textos bíblicos, las fechas y las iniciales – descubrió el título de un libro mío, grabado en el yeso por una mano anónima…Por lo tanto, sé porqué debo escribir.

Un sudafricano de color, en el exilio, me escribe: “Si hubiese leído antes sus libros, no habría abandonado el país…”  Por lo tanto, sé por qué no tengo elección.

Una joven negra neoyorquina, me dice cómo, en The Wall of the Plague, se ha descubierto a sí misma en el personaje de Andrea, en tanto que negra en una novela escrita por un blanco… Por lo tanto, sé lo que me empuja a escribir.

Un estudiante blanco de una universidad africana me confiesa que antes de haber leído uno de mis libros, jamás había considerado a los negros como seres humanos… Por lo tanto, sé por qué perservero.

Un hombre que ha pasado cinco años en la prisión de Robben Island viene a verme para decirme que la lectura de ejemplares clandestinos de mis libros le procura fe y coraje para soportar sus sufrimientos… Sé que no puedo actuar de otra manera.

Todas estas voces existen, son una cadena sin fin. Y detrás de ellas percibo el murmullo de la masa invisible de aquellos que han sido privados de su voz y que gimen en la oscuridad…Por lo tanto, cojo de nuevo la pluma.

Pero en lo que a mí respecta, no puedo explicarlo realmente. Excepto el admitir que no podría vivir sin escribir. Es la única manera que tengo de descubrir el significado de un mundo confuso. Hay un viejo dicho: “Sólo se vive dos veces”; y la vida que me importa más es la que puedo aprehender, o creo o espero aprehender, sobre el papel. Sin ella vegetaría.

Nunca hay ninguna seguridad, ninguna certeza previa. Pero con la ciega e intensa fe de que, por muy fugitiva que sea, puede y debe, ser obtenida una significación a partir de los signos trazados en el papel, yo continúo.

Escribir no es una reacción frente a la vida. Es la vida misma.

André Brink

André Brink (1935-2015)

Texto: ¿Por qué escribe usted?. Ediciones creativas Fuentetaja, 2001. págs.56-57
  1. Reblogueó esto en Panamá Poesías, Pensamientos y Lecturas Infantiles.comy comentado:
    Escribir no es una reacción frente a la vida. Es la vida misma.

    Me gusta

    3 marzo, 2015

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: