LitERaFRicAs

Simplemente literatura

Recordando a Achebe

Chinua Achebe 1967

El 21 de marzo pasado se cumplieron dos años del fallecimiento de Chinua Achebe. Está considerado uno de los más grandes (influyentes) escritores del continente africano, adquiriendo su figura carácter universal. Son muchos los que se consideran deudores de su persona, y los que agradecen su camino que logró colocar la literatura del continente en primer plano y, con ella, a sus escritores.

Por mi parte, le tengo que agradecer en especial que me diera la idea para abrir este blog, cuando leí que, en una conferencia, había recordado este proverbio africano: “Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, la historia de la caza siempre glorificará al cazador“. Nada más leerlo, supe que había llegado el tiempo de escuchar a los leones.

descarga1 23achebe_inline-articleinline images-11

Achebe nació en 1930 (Ogidi-Nigeria) dentro de la cultura igbo, lo cual marcaría su trayectoria literaria en la que reflejaría la lengua y cultura de su pueblo, a través de una gran riqueza de proverbios, fábulas y cuentos, rituales o costumbres. Sus padres (unos pastores protestantes) le educaron dentro de la nueva religión, pero él pronto demostró su intención de volver a sus raíces, dejando su nombre inglés de lado (estaba bautizado como Albert) y recuperando su nombre original.

Durante los años de su primera escolarización, Achebe pasaba gran parte de su tiempo en la biblioteca de la escuela leyendo a autores como Charles Dickens, W. B. Yeats, Joseph Conrad y Robert Louis Stevenson, destacando por su erudición y su facilidad al escribir. Después, fue uno de los primeros estudiantes que se graduaron en la “Universidad de Ibadan”, lugar en el que coincidiría con otros escritores como Wole Soyinka o  John Pepper-Clark. Se formó como productor de radio y director de radiodifusión externa, estudió en la BBC en Londres en 1956 y durante este período comenzó su carrera como escritor.

Colaboró en revistas (como la prestigiosa revista literaria Okike, en la que jugosos debates dieron lugar al libro Hacia la descolonización de la literatura africana, escrito por Chinweizu, Jemie y Madubuike), fue el editor de la serie “African Writers Series” que, fundada en 1962 por la editorial Heinemann, recogía las obras de los escritores africanos, siendo casi la única posibilidad de ver sus trabajos publicados, y fue el escritor que Mandela leía en la cárcel. El líder sudafricano se refirió a Achebe y su obra como una fuerza “en cuya compañía los muros de la prisión se derrumbaban.”

Cuando todo se desmorona 

Things-fall-apartEn 1958 inició su “trilogía africana” con Todo se desmorona, a la que siguieron La flecha de Dios [1986] y Me alegraría de otra muerte [2011].

Sin duda, fue su primera novela Things fall apart (Todo se desmorona), escrita en inglés como el resto de su narrativa, la que le encumbró. Traducida a más de cincuenta lenguas (se puede encontrar en euskera, catalán y gallego) es la obra más (re) conocida de un escritor africano. Centrada en la época colonial, aportaba el punto de vista de un africano contando su historia.

Achebe, a través de la historia de Okonkwo y su pueblo, desafió al eurocentrismo y lo hizo sobre todo para los propios africanos, para que superaran el estado permanente de humillación y subestima, “yo estaría completamente satisfecho si mis novelas, especialmente las que situé en el pasado, hubieran servido al menos para enseñar a mis lectores que su historia, a pesar de todas sus imperfecciones, no fue la larga noche de salvajismo de la que los europeos, actuando en nombre de Dios, vinieron a liberarnos (Cbinua Achebe, “The novelist as teacher”, en Hopes and Impediments, Doubleday, Nueva York, p.45, traducción María Sofía López Rodriguez).

En 1966 publicó Un hombre del pueblo. Esta novela pertenece a la llamada “literatura del desencanto“. El tiempo del colonialismo ya pasó y ese final, que se descargaanhelaba lleno de ilusiones, se fue desinflando sin remedio. El escritor había mostrado su disgusto con una Nigeria donde los líderes que había luchado por la independencia se habían convertido en traidores después de alcanzar el poder, y habían sacrificado su país a cambio de comodidades y lujos.

Es en ese punto en el que se colocó Achebe para narrarnos esta historia, llena de humor e ironía, y situada en un lugar indeterminado de África, en donde un joven maestro, Odili, es invitado por quien había sido su profesor, el jefe Nanga, un hombre del pueblo convertido en el todopoderoso y corrupto ministro de Cultura. Un texto de una triste vigencia.

Además de Termiteros de la sabana [1987], publicó cuentos, libros para niños, poemas y diversos libros de ensayos, hasta llegar a escribir el último de sus libros en el que hablaba sobre la historia de Biafra: There was a country: a personal history of Biafra [2012]. Achebe participó en el aparato cultural de la efímera República de Biafra (1967-1970) y en el libro habla sobre ello. “Mi objetivo no es proporcionar todas las respuestas, sino plantear preguntas y quizás provocar algunos dolores de cabeza” dijo al respecto.

Su obra más polémica

En 1975 escribe un breve texto titulado “Una imagen de África: nazismo en El corazón de las tinieblas, de Conrad“ que ocasionó un gran revuelo tras su publicación. Se trata de una lectura muy crítica del conocido libro de Joseph Conrad argumentado que “(la novela) proyecta la imagen de África como “el otro mundo”, la antítesis de Europa y, por tanto, de la civilización, un lugar donde la cacareada inteligencia y refinamiento del hombre son finalmente burlados por la bestialidad triunfante”.

Desde la antítesis que el libro del escritor polaco plantea ya desde el inicio, entre dos ríos; uno 8ebab60a392abc763813ddcdff7a83bfeuropeo, el Támesis (la civilización), el otro africano, el Congo (el salvajismo), de donde parte y a donde llega Marlow, Achebe va mostrando sus argumentos para mostrar lo pernicioso de la novela.

Achebe no dudó en llamar racista a Conrad. Para ello eligió fragmentos de la novela tan significativos como éste: “los hombres  eran… No, no eran inhumanos. Bueno, sabéis, eso era lo peor de todo: esa sospecha de que no fueran inhumanos brotaba en uno lentamente. Aúllaban y brincaban y daban vueltas y hacían muecas horribles, pero lo que estremecía era pensar en su humanidad (como la de uno mismo), pensar en ese remoto parentesco de uno con ese salvaje y apasionado alboroto. Desagradable. Sí, era francamente desagradable; pero sí uno fuera lo bastante hombre, reconocería que había en su interior una ligerísima señal de respuesta a la terrible franqueza de aquel ruido, una oscura sospecha de que había en ellos un significado que uno, tan alejado de la noche de los primeros tiempos, podía comprender”.

Los estudiosos de El corazón de las tinieblas suelen decirte que a Conrad no le preocupaba tanto África como el deterioro de una mente europea causada por la soledad y la enfermedad. Te señalan que Conrad es, si acaso, menos caritativo con los europeos de la historia que con los nativos, que el tema del relato consiste en ridiculizar la misión civilizadora de Europa en África (…) En parte esa es la cuestión. África como escenario y telón de fondo que elimina al africano como factor humano. África como campo de batalla metafísico dedicado a toda la humanidad reconocible, en el que el europeo errante penetra por su cuenta y riesgo (…) La auténtica cuestión es la dehumanización de África y los africanos que esta eterna actitud ha fomentado y continúa fomentando en el mundo. (pág. 49)

Fuera de África

Desde la década de los 90 residió en Estados Unidos, donde ejerció de profesor y en donde un accidente de tráfico le postró en una silla de ruedas. Allí le alcanzaría la muerte el 21 de marzo de 2013, unos meses antes que a Nelson Mandela.

Es, cuando menos extraño por decir algo, que se le escapara, en reiteradas ocasiones, el “Nobel de Literatura”. En una entrevista para “The Sahara reporters“, Wole Soyinka reveló, tras la muerte de Achebe, que había recibido peticiones para que mediara en la concesión del premio con carácter póstumo, lo cual el laureado consideraba que era hacer un flaco favor tanto a la obra del escritor, como a la propia literatura que emana del continente. En 1988 un reportero le había preguntado al propio Achebe sobre su sentimiento por no haber ganado el Nobel, a lo que él respondió: “Mi posición es que el Premio Nobel es importante, pero es un premio europeo. No es un premio africano”.

Y lo suyo era África.

20020913100106_ChinuaAchebe4_nuus_wk-5w13g8xp18aw4t54xgrd4ppy2gk4eothci8ud6pqvl6

La obra de Chinua Achebe en euskera, catalán y gallego:

Anuncios

3 comentarios el “Recordando a Achebe

  1. charmingyellow
    7 abril, 2015

    Muchas gracias, por el post, yo le recuerdo con mucho cariño, es un ejemplo a seguir.

    Me gusta

  2. Pingback: A historia dos leóns | Senegaliza

  3. Pingback: Ya en 2007, cuando se cumplieron 50 años desde que su | ONG AFRICANDO SOLIDARIDAD CON AFRICA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 4 abril, 2015 por en Achebe, Chinua, En blanco y negro y etiquetada con .
“La razón por la que escribo tanto sobre África es porque me indigna cómo es vista por el resto del mundo. Cuando la literatura sudamericana llegó a Europa cambió por completo nuestra perspectiva sobre los seres humanos. Pronto sucederá lo mismo con la literatura africana: entonces nos enteraremos de lo que tienen que decir sobre la humanidad” Henning Mankell.

“Desde luego había aprendido mucho sobre un pequeño y relativamente poco importante pueblo de África occidental” (El antropólogo inocente– Nigel Barley. 1983)

“A la gente le cuesta menos llorar que cambiar, una regla de psicología que la gente como yo aprendió en la calle siendo niño” (James Baldwin. 1977)

“Cuando se nos muestran escenas de niños muriendo de hambre en África, con un llamado para que hagamos algo para ayudarlos, el mensaje ideológico subyacente es algo como, “¡No pienses, no politices, olvídate de las verdaderas causas de la pobreza, solo actúa, dona dinero, así no tendrás que pensar!” (Vivir en el fin de los tiempos-Slavoj Žižek, 2010)

Contador de visitas

  • 259,264 visitas

Colaboro con:

África no es un páis

Altair

mundo-negro

http://www.wiriko.org/

logoprincipalAFRIBUKU5

Fundación Sur

LOGO-WANAFRICA

Guin guin bali logo_es

Sitios que recomiendo:

alizanza internacional de editores independientes

303826_234206893296987_1206844572_n

biblioteca africana

cabecera

mary

aishlogo_0 (1)

CHEZ-GANGOUEUS-670x239

logo 2398

Literaturas Afrikanas

CR5MJnbo

Creative commons

Licencia de Creative Commons
El contenido de esta página está bajo una licencia de Creative Commons. Eres libre de copiar y publicar mis artículos y fotos, siempre y cuando lo hagas sin fines comerciales, me acredites como autora, cites el medio donde se ha publicado el texto originalmente e incluyas un enlace o, si no es posible, la URL de este blog. Las portadas de los libros y las fotos que no aparezcan bajo mi nombre son propiedad de sus autores.

En Facebook

unnamed

Entradas:Archivo

A %d blogueros les gusta esto: