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¿Una nueva era para África?

9788483199459

Sobre las etiquetas que le cuelgan a la plural, inmensa y variada África hemos hablado mucho en este blog. Mencionar el continente y asociarlo con hambre, muerte y destrucción parece algo habitual. El interrogante que puede surgir ante semejante panorama suele ser: ¿Vamos camino de cambiar ese imaginario?.

En lo que concierne a la paz y la seguridad y debido, en gran medida, a la mayoría de los medios de comunicación, los conflictos y las guerras son, a menudo, lo más identificativo del continente africano para muchos. Sin embargo, también en relación a estas cuestiones hay novedades que nos invitan a darle la vuelta a nuestras visiones sobre el continente.

Rafael Grasa señala que “La narrativa afropesimista occidental- focalizada en la presentación de un continente sin esperanzas y atenazado por la triple plaga de corrupción, guerras y hambrunas- sigue lastrando la interpretación de los problemas de África cincuenta años después de las independencias” (pág.24). Frente a lo anterior, los 12 autores del libro y a través de 10 capítulos, desde una perspectiva pluridisciplinar, demuestran que lo anterior puede (y debe) tener otra lectura y mirada.

Tanto Óscar Mateos como el propio Grasa afirman que los interrogantes sobran y que estamos ante una nueva era africana en materia de paz y seguridad. Para ello el libro va arrojando luz, a través de los diferentes capítulos, sobre cuatro aspectos que configuran esta nueva era:

La constatación de la naturaleza compleja, transnacional y multidimensional de los conflictos violentos africanos.

1.-El número de conflictos armados importantes se ha reducido considerablemente en los últimos años (a pesar de que se mantienen graves contextos de violencia armada).

2.-Los procesos de negociación han puesto fin a conflictos históricos y muy sangrantes.

3.-La mayoría de los países africanos ha celebrado también elecciones democráticas (aunque con tendencias dispares).

El balance de las diferentes experiencias locales y regionales de resolución de conflictos y construcción de paz.

Desde la década de los 90, África subsahariana se ha convertido en un vivero de experiencias de resolución de conflictos y de construcción de paz, hasta misiones de mantenimiento de la paz lideradas por organismos subregionales,  y de nuevos modelos de intervención en el marco de la llamada Arquitectura de Paz y Seguridad Africana” .

El alcance, transcendencia y balance provisional de la noción de “soluciones africanas para problemas africanos”.

Los límites y contradicciones de la agenda internacional y en interacción con los actores africanos y que se ha venido denominando por la literatura crítica “proyecto de la paz liberal“. Entendiendo por “paz liberal”: “el proyecto de una agenda internacional de construcción de paz que confía en los pilares liberales (elecciones multipartidistas, buena gobernanza, economía libre de mercado, reforma del sector de seguridad, justicia en periodos de transición, etc.) como forma de transformación de todos estos conflictos” (pág.17)

Atendiendo a la importancia de la denominada “construcción de la paz”, tal y como nos señala Itziar Ruiz-Giménez Arrieta, que “se ha convertido en uno de los principales lenguajes y vocabularios (junto al desarrollo, la democracia) con los que, en las últimas décadas se están repensando las relaciones entre países y regiones” (pág. 184), llama la atención que también (cómo no) en materia de pacificación se han querido imponer recetas exógenas, que poco o nada tienen que ver con los países en donde se han tratado de poner en marcha.

En relación a los conflictos que se han  venido produciendo, Jannie Malan, desde las experiencias de Sudáfrica o Sierra Leona pasando por Ruanda, hace hincapié en que la justicia transicional “no debe entenderse o aplicarse como un proyecto ad hoc. Las causas, especialmente las causas subyacentes, de la injusticia en cuestión deben tomarse muy en serio” (pág.106). En los tres lugares mencionados se ha combinado una justicia de tipo retributiva (penal) sobre todo y una de tipo restaurativa (perdón) en diferentes grados, lo que lleva a que  Malan afirme que “no hay que cejar en la difusión de una justicia de transición que supere la justicia meramente retributiva, en la búsqueda de una justicia restauradora que pueda contribuir a una transformación estructural y actitudinal, que redunde en los mejores niveles posibles de coexistencia y cooperación” (pág.110).

De nuevo desde el análisis de los casos de Sierra Leona y Liberia, Mohamed Salih pone el dedo en la llaga al señalar que la actuación internacional ha primado lo militar frente a las necesarias mejoras socioeconómicas, explicando “por qué los artífices de los acuerdos de paz de Lomé y Accra quisieron aplicar en Sierra Leona y la Liberia posbélicas la receta de la paz liberal y no otra clase de paz, como la socialdemócrata o socialista, por poner un ejemplo” (pág. 193). Analizando los mismos países, Krijn Peters insiste en que la aplicación de programas sin considerar el contexto general en donde tiene lugar conduce al fracaso y solicita “una voluntad de transformar y/o abordar las injusticias económicas y consuetudinarias, un pensamiento creativo y una financiación inteligente” (pág.232)

Especial mención recibe el que está considerado “uno de los grandes laboratorios de la construcción de paz posbélica” en los últimos años: Sierra Leona. Óscar Mateos escribe que si bien el respeto a la apropiación local (término sobre el que no existe unanimidad, “no solo como una cuestión de legitimación y respeto a la soberanía, sino como una manera de afianzar el proceso de construcción de paz y su sostenibilidad y de fomentar el compromiso local con el futuro de dicho proceso” pág.244) fue un discurso relevante en aquel país, no pasó de ser una declaración de intenciones.Y resalta que “más que un discurso difícil de operacionalizar, debería suponer un cambio de mentalidad en los actores internacionales para que esta fuera efectiva”, cuestión que al autor le parece complicada.

El libro contiene también las opiniones y análisis de Emmanuel Bomkande, Chukwuemeka Eze y Murtala Touray que analizan el caso de la organización africana WANEP; Kenneth Omeje, analiza el papel de la CEDEAO en la resolución de conflictos y Neus Ramis el caso de la AMISOM en Somalia y Mbuyi Kabunda nos habla de las retrospectivas, prospectivas y perspectivas de la arquitectura de paz en África. Y plantea nuevas dimensiones a las preguntas que muchos nos hemos hecho / nos hacemos: ¿paz y seguridad como meta sin importar si se establecen las pasos necesarios para que esta sea perdurable, para que sea de verdad una auténtica paz para todos?, ¿paz y seguridad que no sirvan de excusa para continuar controlando el continente?, ¿paz y seguridad lograda por agentes externos, con sus propias visiones y agendas que cumplir?, ¿paz y seguridad que no analice el origen ni el ámbito en el que se ha originado el conflicto? …

Me uno a Grasa y Mateos para que esa percepción de África como el “continente sin esperanza” acabe por ser superada. Y hagamos, como ellos proponen, una autocrítica sobre lo que se ha dicho y hecho “pensando en África”. Creo que podría ser un buen inicio por nuestra parte.

“La manera en que se despejen las incertidumbres sobre la nueva era de África depende de muchos factores, algunos exclusivamente africanos, pero también de algunos que tienen que ver con las percepciones y conductas que adoptemos en Occidente” (pág.277)

Ficha:

  • Título original: ¿Una nueva era para África? Nuevos desafíos y perspectivas sobre paz y seguridad (2014)
  • Editorial “Los libros de La Catarata”. Casa África. Óscar Mateos y Rafael Grasa (eds)
  • Autoría: Óscar Mateos Martín, Rafael Grasa (eds.), Emmanuel Bombande, Chukwuemeka Eze, Mbuyi Kabunda Badi, Jannie Malan, Kenneth Omeje, Krijn Peters, Neus Ramis, Itziar Ruiz-Giménez Arrieta, Mohamed A. M. Salih y Murtala Touray
  • Nº páginas: 286
  • Más información: Blog de Óscar Mateos  aquí
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Información

Esta entrada fue publicada el 22 abril, 2015 por en Pensamiento y Ensayo.
“La razón por la que escribo tanto sobre África es porque me indigna cómo es vista por el resto del mundo. Cuando la literatura sudamericana llegó a Europa cambió por completo nuestra perspectiva sobre los seres humanos. Pronto sucederá lo mismo con la literatura africana: entonces nos enteraremos de lo que tienen que decir sobre la humanidad” Henning Mankell.

“Desde luego había aprendido mucho sobre un pequeño y relativamente poco importante pueblo de África occidental” (El antropólogo inocente– Nigel Barley. 1983)

“A la gente le cuesta menos llorar que cambiar, una regla de psicología que la gente como yo aprendió en la calle siendo niño” (James Baldwin. 1977)

“Cuando se nos muestran escenas de niños muriendo de hambre en África, con un llamado para que hagamos algo para ayudarlos, el mensaje ideológico subyacente es algo como, “¡No pienses, no politices, olvídate de las verdaderas causas de la pobreza, solo actúa, dona dinero, así no tendrás que pensar!” (Vivir en el fin de los tiempos-Slavoj Žižek, 2010)

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