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Gran Valle del Rift: la grieta que algún día dividirá África

Montañas Virunga

Mountain Gorilla (Gorilla beringei beringei) in habitat Virunga Mountains, Rwanda

En el corazón de África se alzan las montañas Virunga, una cadena de montañas que alberga los últimos gorilas de montaña. Cada pocos años alguno de sus cráteres entra en erupción y envia densos ríos de lava por sus empinadas laderas, que barren los bosquecillos de bambú, llenos de niebla, en que viven los gorilas, y se abren camino a través de aldeas y granjas que entierran. Estos desastres locales se ven empequeñecidos por el gran cataclismo que está aún por venir. Las montañas Virunga son fieras ventanas a una fisura tectónica: el Gran Rift, que un día partirá África en dos, desde Eritrea hasta Mozambique. grieta_depresion_afar_etiopia

Vistos desde 3.000 metros de altura, desde el labio de un cráter, los distintos caracteres de estas dos futuras Áfricas son ya evidentes. Hacia el oeste, extendiéndose perezosamente hacia el océano Atlántico, hay 1.600 kilómetros de jungla congoleña, la bóveda aplanada por amenazantes nubes bajas llenas de lluvia. Hacia el este queda la alta y rocosa sabana de África oriental, fresca, llena de hierba, milogrosamente libre de mosquitos y extendiéndose por varios horizontes antes de sumergirse en el oceáno Índico. 

A distancia, la división puede parecer pacífica. El Rift africano se separa a la misma velocidad que crecen las uñas, ycaptura-de-pantalla-2012-12-15-a-las-15-28-26 un proceso que comenzó hace cien millones de años tardará otros diez millones, al menos, en completarse. De cerca, sin embargo, la separación puede ser violenta. En 2002, la montaña Virunga más alta, el monte Nyiragongo, escupió un río de lava de 300 metros de ancho hacia la segunda ciudad más grande de Congo, Goma, dividiéndola en dos e incinerando o asfixiando a 147 personas. Tres años más tarde y varios cientos de kilómetros al noroeste, un grupo de aldeanos etíopes observaban impotentes cómo se abría un agujero en la tierra, a sus pies, de seis metros de ancho y 58 kilómetros de largo, devorando cabañas, pequeñas colinas y un pequeño rebaño de aterrorizados camellos.

Al cabo de un tiempo, llegué a ver el destino sísmico del continente como una metáfora de su más inmediato futuro humano. El Rift es un caldero de violencia y muerte. Pero es también una fuente de vida. De la devastación salieron insectos, animales, después el hombre y, ahora, una tierra completamente nueva. Y, también algún día, esta nueva África será libre.

La gran grieta, Alex Perry. Editorial Ariel  (2016) págs,18-19

Fotos: (1)  instinctsafaris.com; (2) Grieta en Afar, Etiopía- apuntes.santanderlasalle.es; (3) Monte Nyiragongo – qualityruralblog.wordpress.com

2 comentarios Escribe un comentario
  1. efrain puentes valderrama. #

    Si, como un apocalíptico amanecer, en los milenios venideros el mundo sera diferente, cambiara también la mentalidad egoísta del hombre, amanecerá y veremos.

    Me gusta

    1 mayo, 2018

Referencias & Pingbacks

  1. Ese periodista con botas y mochila fácil, nos lo hace | ONG AFRICANDO SOLIDARIDAD CON AFRICA

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