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Africa Uprising: sobre revoluciones y protestas populares

descargaA veces ocurre que  algunos libros, como el que os voy a comentar hoy, pasan desapercibidos. Por mi parte, tengo que agradecer a Fernando Díaz, uno de los autores de Africaye, que me lo recomendara ya que, tras leerlo, os puedo asegurar que es un libro a tener en cuenta y a leer. Es más, es un libro para invitar a compartirlo.

Las narrativas más recientes en relación al continente nos han hablado, día tras día, del crecimiento económico imparable. Portadoras del afro-optimismo nos han mencionado el “Africa Rising” hasta la saciedad, como si fuera el neón imprescindible para rotular cualquier artículo o reportaje que mostrara la actualidad más actual.

La visión que nos proponen Branch y Manpilli es otra. Por desgracia más desconocida, pero a cambio tremendamente ilusionante. Es la que nos habla del poder de la gente cuando se une, se levanta y reclama cambio. Es el “Africa Uprising”.

Cuando en 2014 Blaise Compaoré anunció que haría extender su mandato por quinta vez, tras 27 años en el poder, los burkineses dijeron “basta ya”. Salieron y tomaron la calle y lograron que el presidente dimitiera. A muchos nos parecía nuevo lo que estaba ocurriendo. Ya que, mientras se hablaba y debatía sobre las primaveras árabes, casi nada salía a la luz de los levantamientos y manifestaciones que se estaban llevando a cabo en el África sub-sahariana.

Sin embargo, las revoluciones populares no eran algo nuevo allí; los autores de este libro remarcan las protestas anticoloniales de los años 40 (como la revuelta de Accra de 1948), tras someter a análisis el debate que se dio entre Frantz Fanon y Kwame Nkrumah para determinar el papel de las mismas en el proceso de descolonización. Junto a ellas, las protestas anti-austeridad de los años 80 (Benin, 1986) nos llevan hasta el principio del siglo XXI que emerge con lo que ellos llaman la “Tercera oleada de protestas”. Es a este periodo, aún en vigor, al que los autores dedican especial atención con un examen exhaustivo a través de cuatro países: Nigeria, Uganda, Sudán y Etiopía, en un intento por contextualizar y analizar qué hay de específico en las protestas (urbanas) africanas.

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El libro se centra en el ámbito urbano, asalvajado por el neoliberalismo, y distingue entre dos actores principales: la sociedad civil (integrada por ONGs, partidos políticos, sindicatos…) y la sociedad política (formada por el africano ordinario, la mayoría de la población urbana). Con frecuencia, la única narrativa que se ha escuchado es la de los primeros, dejando sin voz a  los segundos, razón por la que si se comprueba que hay una gran distancia entre gobierno y sociedad civil, también se ve que la hay entre éstos y la gente que son los que están llevando a cabo las protestas las cuales ya no vienen organizadas por los primeros.

Protestas que entre 2005 y 2014 Branch y Mapilli listan: son 105 revueltas en 40 países diferentes. Ambos, tras los números, nos enseñan quiénes han sido los actores principales y cuáles han sido los retos y los puntos débiles. Mostrándonos las relaciones entre la sociedad política, la sociedad civil y los regímenes políticos y cómo han cambiado tras las protestas. Caso a caso.

El primero, Nigeria y su auge y caída con “Occupy Nigeria” en 2012, que surgió con la decisión de la eliminación de la subvención al precio de los combustibles refinados y planteó una huelga general que supuso la formación de una coalición de sindicatos, artistas, agentes de la sociedad civil, intelectuales y gente pobre de las ciudades. Para continuar con Uganda y su “Walk-to-work” en 2011 o la protesta inacabada de Sudán.

¿Éxitos o fracasos?. Uno a uno vamos adentrándonos en los orígenes y devenires de estos movimientos, comprobando el aliento que los lleva a formarse y reaccionar, pero también desgranando los factores que imposibilitan que los mismos puedan llegar a triunfar. El cuarto caso, que destaco por su actualidad, es el de Etiopía.

Con los resultados electorales  de 2005 que dieron como vencedor al FDRPE de Meles Zenawi la gente se echó a la calle en una explosión no vista desde la revolución etíope de 1974. A pesar de aparecer formalmente como una democracia multipartidista, en la práctica estaba establecido un régimen de partido único desde 1995 cuando tras una campaña de acoso e intimidación el FDRPE ganó el 90% de los votos.

Mientras los estudiantes, profesionales y activistas intelectuales eran la voz más prominente de la oposición, el corazón de la protesta lo ocupaban los jóvenes, desempleados, pobres, muchos de vuelta de la finalizada guerra con Eritrea, alojados (arrojados sería mejor palabra) en los extra-radios o zonas como Merkato de Addis Abeba, en una mezcla de etnias, religiones y clases sociales.

El sueño de la protesta de 2005 acabó con “mano dura”: cientos de muertos, miles de encarcelados y con una generación de líderes políticos e intelectuales silenciada. Después, la táctica emprendió otro rumbo y asistimos a una evolución de la ejemplar y loada Etiopía de crecimiento sin par, donde se desarrollan nuevas infraestructuras (gracias a donantes que hacen la vista gorda y a China) bajo el logo de neón “Africa Rising”, pero donde no se da a la vez un desarrollo del ser humano.

Hasta los acontecimientos de hoy mismo (manifestaciones, huelgas, cientos de muertos y detenidos) que ya no aparecen en el libro y que han acabado por decretar el “Estado de emergencia” en el país etíope.

En todas partes la representación política está haciendo aguas. Hay cada vez una más honda separación entre el pueblo y los regímenes políticos que rigen nuestros día a día. Y la gente se levanta. En África también. La gente (los que están en el escalón más bajo, los que no tienen nada porque se lo han quitado todo, los olvidados) son los principales protagonistas, junto a la sociedad civil, y salen a la calle, reclama sus derechos y exigen un nuevo modelo económico, cultural, social y político. Y esto no ha acabado.

Podemos mirar hacia el continente africano y ver cómo están actuando y cómo están haciendo frente. O podemos seguir ignorándolos y perder la oportunidad de aprender de sus experiencias, límites y logros. Hay muchas narrativas, pero en este momento todas deberían de pasar por esta: “Africa Uprising”.

African protest may become the locus from wich powerful new political imaginations emerge, ready to be taken up by popular struggles not only on the continent but also around the globe. (p.216

Ficha:

  • Título original:  Africa Uprising (2015)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Editorial: African Arguments – Zed Books
  • Nº páginas: 251
  • Más información: aquí

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