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Al encuentro entre seres humanos: “Las que se atrevieron” de Lucía Mbomío

Para mi era una cuestión de reconocimiento de algo tan natural y antiguo como el encuentro entre seres humanos. Eso y la necesidad de conversar con mi madre. (Lucía Mbomio)

Dice mi admirada Marta Sofía López, filóloga inglesa y especialista en literaturas postcoloniales, en el prólogo de este libro, que ha pasado años (y sigue) investigando sobre las culturas e identidades afroeuropeas. Resalta que, como teórica, ha conjugando palabras como “mestizaje”, “sujetos nómadas” o similares, pero que todo este edificio de vocablos lo entendió de inmediato al conversar una noche con la autora de este libro, la periodista Lucía Mbomio, y con Ladislao Bapory Site, dos personas con orígenes equatoguineanos pero que han nacido, crecido y vivido fuera de Guinea Ecuatorial.

Las que se atrevieron nos ofrece a todos nosotros una oportunidad parecida al invitarnos a compartir una tarde o dos leyendo los testimonios y confidencias de un puñado de mujeres blancas que se atrevieron a seguir adelante con su relación con sus parejas negras. Ellas, que fueron capaces de transgredir las normas, cuentan sus vivencias a una Lucía que quiere, a través de sus voces, consumar un reconocimiento. Así, Mbomío moldea las historias que ha ido recopilando y crea personajes a partir de las descripciones que aquellas le ofrecieron. Partiendo de su propia madre, con quien se ha sentido en deuda, deja que escuchemos las de otras tantas mujeres, historias sencillas, íntimas, pero que nos hablan de la rebeldía y de la fortaleza de aquellas que se mantuvieron firmes en sus sentimientos y pensamientos.

Hay que tener en cuenta que estos testimonios pertenecen a otra época, la de hace treinta o cincuenta años; aquella en la que las relaciones interraciales se señalaban con el dedo, pesaban demasiado los prejuicios y “no existían palabras para designar conceptos que no existían, puesto que la realidad  a la que pertenecerían tampoco existían“.

Desde su papel de esposas, madres, hijas, hermanas de aquellas que llegaron a tener por pareja a un hombre negro de origen guineoecuatoriano, hasta las que nombra con el seudónimo “Ellas”, todas nos transmiten con palabras sencillas y un lenguaje cercano, las dificultades, el entorno social y político en el que se tuvieron que mover y el rechazo que sufrieron, en primer lugar de sus propias familias. Estamos hablando de un momento en el que apenas había una docena de negros entre nosotros y en el que no se sabía nada sobre Guinea Ecuatorial (aunque ahora tampoco es que se sepa demasiado, todo hay que decirlo).

A pesar de los años transcurridos desde que estos testimonios se vivieron, algunas historias nos suenan a conocidas. Si bien es cierto, como ellas mismas destacan, que los tiempos han cambiado (o quizás se han refinado, como opina la propia Mbomío), se siguen repitiendo muchas de las situaciones que se visibilizan en sus relatos. Como el racismo, que duele aún más cuando se ceba en tus propios hijos. Porque esta gran verdad es una de las cicatrices más hondas de esta obra: esas madres saben y son conscientes de que jamás conocerán en toda su dimensión lo que han tenido que soportar sus hijos por ser negros.

En este sentido, se agradece la sinceridad que destilan estas voces que en ningún momento tienen otro afán más allá del de contar sus vivencias, pero que acaban elaborando algo tan necesario, en palabras de Marta Sofía como “recuperar la historia perdida”. Tan importante para todos. Es, a través de esos relatos, la manera en la que nos adentramos en ese ámbito privado, tantas veces desconocido, pero tan necesario para intentar comprender lo que a través de otros intentos más teóricos o generales se ha querido transmitir muchas veces.

Es gracias a estos micromundos, abiertos para dejarnos sentir sus trayectorias personales, valientes, dolorosas, fracasadas y sencillas, a través de los que comenzamos a comprender todo un macromundo, que este sí nos pertenece a todos, y que las ha intentado reconducir a una senda por la que ellas se negaban a transitar. Así, estas mujeres se convierten en la cámara que nos proyecta en unas cuantas escenas todo lo que ha supuesto una vida que comenzó a cambiar el día que se enamoraron de un hombre negro.

Porque ante todo este libro nos habla de amor. De ese vocablo tan usado y tan manido pero que tanto, tanto necesitamos recuperar. Cada palabra de esta breve obra nos habla de la fuerza de un sentimiento que no distingue entre colores, nacionalidades o procedencias. Ya sea el de una mujer por un hombre, el de una madre por una hija, o el de una hermana por otra.

Según avanzaron los segundos comencé a pensar con claridad: yo no era como todo el mundo, al fin me había despojado de mis prejuicios, mi pareja tampoco era igual al resto y mi relación no tenía por qué serlo. “La vida es corta-pensé-y estoy enamorada. Viviré mi relación hasta el final.” (pág.38)

Me gusta que Lucía haya destacado que estaba en deuda con su madre de quien minusvaloró su trayectoria frente a la de su padre “porque ella no había ido nunca descalza a la escuela”. Me gusta que haya roto esta lanza y haya querido reconocer a esas mujeres blancas que un día mostraron a “sus mundos” su error y su injusto comportamiento.

A menudo, tendemos a ningunear las vidas más silenciosas, las que cuesta más poner en escena como protagonistas principales, las que en apariencia no son tan “interesantes”… Nos equivocamos, porque tal y como demuestra este libro, detrás de muchas biografías sencillas, en apariencia simples, están miles de gestos cotidianos que han contribuido a derribar muros, a lograr el acercamiento, a mostrarnos nuestras sociedades y nuestras derivas. En definitiva, a enseñarnos que el odio, el rechazo, los prejuicios, la violencia, la discriminación… siempre el maldito racismo, nos conducen a una casa más pequeña y estrecha, más injusta y mucho menos humana.

Las que se atrevieron. Editorial Sial. Lucía Asué Mbomío Rubio. Prólogo: Marta Sofía López Rodriguez. Ilustración de portada: Lydia Mba. 2017

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3 comentarios el “Al encuentro entre seres humanos: “Las que se atrevieron” de Lucía Mbomío

  1. Lucía
    25 junio, 2017

    Gracias por este texto y gracisísímas por tu blog. Un abrazo.

    Me gusta

    • sfqu
      25 junio, 2017

      Enhorabuena por tu libro y gracias por asomarte a comentar. Un abrazo. Sonia.

      Me gusta

  2. Alberto Mrteh
    26 junio, 2017

    Me ha parecido una reflexión necesaria y me ha recordado a un amigo que tocaba la batería y era mucho más fascinante que el cantante del grupo.

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Esta entrada fue publicada en 25 junio, 2017 por en Mbomío, Lucía, Novela y etiquetada con .
“La razón por la que escribo tanto sobre África es porque me indigna cómo es vista por el resto del mundo. Cuando la literatura sudamericana llegó a Europa cambió por completo nuestra perspectiva sobre los seres humanos. Pronto sucederá lo mismo con la literatura africana: entonces nos enteraremos de lo que tienen que decir sobre la humanidad” Henning Mankell.

“Desde luego había aprendido mucho sobre un pequeño y relativamente poco importante pueblo de África occidental” (El antropólogo inocente– Nigel Barley. 1983)

“A la gente le cuesta menos llorar que cambiar, una regla de psicología que la gente como yo aprendió en la calle siendo niño” (James Baldwin. 1977)

“Cuando se nos muestran escenas de niños muriendo de hambre en África, con un llamado para que hagamos algo para ayudarlos, el mensaje ideológico subyacente es algo como, “¡No pienses, no politices, olvídate de las verdaderas causas de la pobreza, solo actúa, dona dinero, así no tendrás que pensar!” (Vivir en el fin de los tiempos-Slavoj Žižek, 2010)

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