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Sobre la necesidad de escribir: cuando el silencio es imposible

Armel Uwikunze es un joven periodista y blogger burundés. El pasado mes de julio, el escritor Abdourahman A. Waberi le entrevistaba para Le Monde y transcribía sus palabras: “Escribo porque me es imposible pemanecer en silencio … También escribo porque es la única arma que sé utilizar y porque la guerra de las ideas es el único tipo de violencia que puedo aceptar. ” *

Como él son muchas las personas que sienten la necesidad de volcar en el papel lo que viven, experimentan, sienten y piensan. Sin embargo, en su caso y en el de tantos otros, este ejercicio difiere de modo determinante: escribir les puede acarrear consecuencias no deseadas. La escritura se convierte así en un ejercicio peligroso, a causa de la cual  la vida, a partir de ese momento, deja de ser cómoda y deviene en riesgo permanente. Y, al mismo tiempo, se dota de un carácter insospechado para muchos: el de ser posible (y eficaz) herramienta de lucha y plasmación de una realidad que se trata de ocultar.

Waberi nos señala a otros que, como Uwikunze, sienten la urgencia de escribir: el costamarfileño Franck Boni que tuvo que utilizar un seudónimo para poder publicar lo que sentía debía escribir, Didier Makal quien está detrás de la plataforma Habari RDC o Spageon Nagbo quien escribe en kirundi. La lista es larga. En Etiopía, por poner algún ejemplo más, los blogger de “Zone9” han sido detenidos, castigados y perseguidos por difundir sus opiniones y hablar de lo que les preocupa y les atenaza, y Kareem Amer fue el primer egipcio condenado por un blog  (después de la suya han venido muchas otras detenciones y condenas en este país norteño).

LitERaFRicAs nació sobre todo para conocer más las literaturas africanas.  Hace ya casi cinco años escribí en este blog una presentación bajo el epígrafe “Quién soy” que desde entonces no he tocado. En él intenté dar una explicación del porqué iniciar un espacio dedicado solo a las literaturas africanas. En un pequeño mar de dudas, afirmaba que aquí había espacio para “todos”. Parece que lo anterior lo he cumplido, sobre todo a través de la sección “Vinieron de fuera” en la que he ido introduciendo algunas lecturas selectas, hasta completar veinticuatro libros escritos por gente que no está relacionada de la manera más directa y convencional que conocemos con el continente.

El último libro que ha aparecido en esa sección ha sido El sueño eterno de Kianda de Borja Monreal.

Ahora volvemos al principio.

Monreal es un profesional de la cooperación y también sintió la necesidad de escribir sobre unos hechos y una historia que no era la de su país. Durante su estancia en Angola leyó decenas de libros hasta que descubrió algo de lo que ninguno de ellos le había hablado; los sucesos que tuvieron lugar el 22 de mayo de 1977 y después. “Cuando descubrí la historia no me lo podía creer”, afirma el escritor, “No daba crédito a que me había leído decenas de libros sobre el país y no sabía nada del tema. No sabía ni que existía…”. La historia en Angola parecía haber sido escrita solo por los vencedores.Lo mismo le pasó a Lara Pawson, autora de In the Name of the People, uno de los pocos libros que tratan sobre el tema, quien en Luanda se sorprendió de no haber oído nunca hablar sobre ello: le pareció un gran secreto, algo muy oscuro.

Lo mismo me pasó a mi. Ante mi desconocimiento tuve que empezar a descubrir e investigar y también a interpelar. ¿Por qué  implicarse tanto en un libro?. El sueño eterno de Kianda surgió ante la imposibilidad de escribir un ensayo sobre el tema, me informa Monreal. La propia Lawson en una entrevista manifiesta los problemas que le fueron surgiendo para poder reconstruir la historia: la memoria, los intereses, el tiempo transcurrido…, una novela te permite usar otros marcos, la ficción parece soportarlo todo.

¿No existen los Uwikunze, Makal … en Angola?. ¿Por qué no son ellos los que escriben sobre ello?. Por supuesto que existen, y escriben bajo una situación extrema, se les persigue, se les encarcela de un día para otro, no se les deja respirar. Es la exposición tremenda a la que se someten los locales que escriben sobre ello, y también las posibles consecuencias de los que, como Monreal, escriben desde fuera del país, salvando las distancias por supuesto:

“Ciertamente la idea de la exposición que tienen “los de dentro” es fundamental… para nosotros todo es más fácil. Yo siempre lo pienso como profesional del desarrollo. Por muy duro que sea para ti tú siempre tienes la salida cuando así lo decidas… solo tienes que elegir tomarla. Para los locales es otra cosa: o eso o nada”.

Es curioso cómo puede hurtarse la historia“, añade Monreal, “Hasta hace un par de años era imposible encontrar un libro sobre el 27 de Maio en Angola. Este año, con toda la que se le venía encima al MPLA ha habido una relajación de la censura y han aparecido algunos: Nubem negra, Purga en Angola (de la historiadora portuguesa Dalila Cabrita Mateus), Holocausto em Angola (del portugués Américo Cardoso Botelho)”. Ninguna mención en los libros de los autores más reconocidos angoleños.

Todos los anteriormente nombrados encajarían en la sección “Vinieron de fuera”. Mi intención es demostrar que ésta no es, en absoluto, residual. La importancia de los denominados “escritores de fuera” es crucial porque pueden empezar o continuar con la labor de dar a conocer ciertos hechos/realidades que se encontraban bajo una tumba de silencio, a menudo (no me refiero al caso angoleño del que desconozco todos sus extremos) la única manera de lograrlo. Incluso es posible que el acercamiento “desde dentro” no sea el más adecuado en ocasiones por la necesaria falta de implicación personal (una especie de distanciamiento) que requiere investigar, mostrar, indagar en ciertos sucesos/periodos históricos.

Al final, todas las visiones son necesarias. Ninguna sobra. Los de dentro y los de fuera, los de aquí y los de allí. Cada cual empuja a su manera y como puede y va completando, aunque algunos de manera más valiosa que otros, un cuadro poliédrico en el que los diversos enfoques van iluminando u oscureciendo los diferentes caminos. De manera alternativa, haciéndonos reflexionar sobre la existencia de “una única verdad”, y recordándonos que ni siquiera, a veces, es posible acercarse a algo más que a “una cierta verdad”.

Nota: Traducción de la autora del blog *
Imagen de portada: Ilustración de Loraxi Lopez para  El sueño eterno de Kianda
3 comentarios Escribe un comentario
  1. Alberto Mrteh #

    Me ha encantado esta entrada que trata de algo que yo estoy experimentado en el momento: la necesidad de escribir.
    Me conmueve conocer la historia de los que sufren por hacerlo. Gracias por traerla hasta aquí.
    Es un placer leerte siempre.
    Alberto Mrteh (El zoco del escriba)

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    21 septiembre, 2017
  2. María Teresa Gallego Martínez #

    Me parece acertada la expresión de “Escritor de fuera” referida a los autores que escribimos sobre África, pero no pertenecemos al continente. En mi caso, tengo dos obras. “Desde Égoli” sobre mi experiencia en la Sudáfrica recién salida del apartheid. Fue publicada hace años. “Príncipe de Benín” es la segunda. Cuenta la historia del Reino de Benín y su comparación con la cultura europea a través del espíritu que mora en una cabeza de bronce que llega a Francia en extrañas circunstancias. Todavía no se ha publicado. .

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    21 septiembre, 2017
    • Anotamos tus aportaciones y gracias por comentar. Un abrazo. Sonia

      Me gusta

      21 septiembre, 2017

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