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4 apasionad@s african@s por los libros (de los 4 puntos cardinales)

1.-Mohammed Fergiani (Libia)

Mohammed Fergiani abrió en 1952 su primera librería en Trípoli. Algunos asemejan el impacto de su nombre en los círculos literarios libios, al que produjo por ejemplo Bloomsbury en Londres. Es decir, que en la ciudad libia, Fergiani se convirtió en un sinómimo de libros. Después de crear cuatro librerías, surgió Dar el-Fergiani, la casa editorial más importante de Libia en toda su historia. Pero todo cambió con el ascenso al poder de Gadafi en 1969.

La década de los 70 fue muy peligrosa para todo aquel que fuera escritor en este país del norte africano. Muchos se exiliaron. Como otras tantas literaturas que emergen desde entornos represivos, estas letras sobrevivieron como pudieron y aprendieron a expresar lo que necesitaban desde diferentes vías.

Darf-Publishers-Logo

Años después, en 1980, el librero tomó la decisión de emigrar a Londres. Allí operaba Darf Publishers que se convirtió desde entonces en su principal colaboradora, haciendo desaparecer por absorción a la editorial, pero no así a muchas librerías “Fergiani” que aún hoy perviven en Libia.

Su familia continuó su camino. Durante los primeros años tras la revolución, en 2011, cuentan que se sintieron ilusionados por la demanda de libros que había en un país que necesitaba leer sobre lo que había sucedido. Llegaron a hacer tiradas de 5.000 volúmenes cuando hoy en día no llegan a 1.000. En 2013 participaron en la “Feria del Libro de Trípoli” con ocho títulos en árabe.

Ahora, en su catálogo, podemos encontrar algunas de las pocas obras que se han traducido del árabe a inglés, pero que contribuyen a que la imagen de Libia sea más completa. Y que continúan dando forma al sueño de aquel hombre cuyo mundo eran los libros.

2.-Yohannes Gebregeorgis (Etiopía)

Yohannes Gebregeorgis es el etíope fundador de Ethiopia Reads, una organización comprometida con llevar la alfabetización a los niños de Etiopía. En 2003 fundó la Biblioteca Shola en uno de los barrios más pobres de Addis Abeba. Desde entonces, han abierto otras 10 bibliotecas escolares. Y publica libros en amárico, como Silly Mammo con la colaboración de Jane Kurtz.

La Biblioteca-burro móvil es creación suya también. Fue diseñada para responder a la necesidad urgente de suministrar libros a los niños de las zonas rurales (en este caso de Awassa). Yohannes descubrió que los burros eran abundantes en estas áreas y que los libros, en cambio, no lo eran. Similar en concepto a las bibliotecas móviles en los Estados Unidos, estas bibliotecas corren un circuito de escuela a escuela y de pueblo en pueblo llevando libros a los niños.La primera Biblioburro etíope se puso en funcionamiento en 2005.

Os dejo que él os lo cuente con sus propias palabras: “El poder de las historias“.

3.-Edwine Dro (Costa de Marfil)

Dro es una apasionada de los libros, se autodefine como “escrivista” (entre escritora y activista) y está detrás y delante del colectivo “Abidjan Lit”, compuesto por cinco miembros, del que nos ha traído noticias la periodista Ángeles Jurado. Así conocemos que el colectivo surgió en 2016. “Tienen claro que los libros no pueden quedarse en las estanterías: tienen que salir a buscar lectores a la calle” y de este modo van realizando encuentros ” monográficos en torno a un tema concreto, con su propio y sugerente título”.  “Nos gusta decir que somos los literasitados. Inventamos esa palabra con la contracción de literatura y necesitados. Somos unos trabajadores feroces de la palabra. Elegir el tema no basta, hace falta definirlo después, darle un título, seleccionar lecturas y autores que van a alimentarlo, repartírnoslos”, afirma otro de sus miembros.

Sin título

Abidjan Lit es también una start up, nos informa Ángeles Jurado, que propone la edición de textos, la redacción de artículos, paseos literarios “y 1.001 sabrosos servicios”, por no hablar de un concurso literario para el mes de mayo y un festival literario a finales de este año que se anuncia “furioso”. Se valen de un activismo que se desparrama también por las redes sociales, intentando poner el libro en el centro de sus vidas y en el mismo centro del corazón de sus ciudades.

4.- Thabiso Mahlape (Sudafrica)

Esta mujer joven de 32 años, nacida en Limpopo, con las ideas muy claras, un gran talento y una personalidad arrolladora, ha despertado la atención de la crítica por su trabajo y su criterio. Frente a la idea generalizada en el mundo editorial que parecía decir que la población negra no leía, ella afirmaba lo contrario y sentía la necesidad de publicar libros escritos por escritores negros para un público lector negro. Así surgió BlackBirdBooks cuyo nombre se debía a una canción de Nina Simone del mismo título.

Fiel a sus propias demandas, decidió editar al músico Nakhane Toure con su debut Piggy Boy Blues, al sangoma Unathi Magubeni y su novela Nwelezelanga o a Panashe Chigumadzi y su Sweet Medicine, hasta completar los nueve títulos que ha presentado BlackBirdBooks hasta el momento. Es optimista en relación al futuro: “A pesar de que vivir hoy en día de los libros en el continente africano como editora es muy difícil y como escritor prácticamente imposible excepto si eres un escritor africano con un mercado en el extranjero”.

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  1. Alberto Mrteh #

    Fascinantes, apasionados, inspiradores. Una joya leer sobre ellos.
    Alberto Mrteh (El zoco del escriba)

    Me gusta

    6 octubre, 2017

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