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“El castigo”, un relato que muestra la grandeza de la escritura y de los libros

A veces una historia te lleva a querer saber más, sobre todo cuando se presenta en forma de rompecabezas con piezas que has ido conociendo a lo largo de los años y, que de pronto, en una pirueta genial, encajan. Es lo que me ocurrió con esta que hoy os presento.

La semana pasada estuve delante de una persona que en este momento es un reconocido escritor, pero cuya biografía podría haber sido completamente diferente al cruzarse su historia personal con eso que denominamos la historia con mayúsculas.

Se trataba de Tahar Ben Jelloun cuya obra El castigo (Cabaret Voltaire, 2018. Fántastica traducción de Malika Embarek) me había dejado doblemente impactada. Tanto por la dimensión del cautiverio tortuoso que sufrió junto con otros 92 estudiantes como por el destino que le dio otra oportunidad, lo que me llevó a indagar en aquel momento histórico que pudo cambiar la historia de Marruecos y la del propio escritor.

El castigo se remonta a 1962 cuando en Marruecos gobernaba Hasan II. Tahar Ben Jelloun era un estudiante y se manifestó pidiendo justicia y libertad junto a otras 91 personas. Después le llegaría el castigo, disfrazado de  servicio militar, unos hechos que han sido silenciados y que son ahora conocidos de manera pública a través de su relato.

Al cerrar el libro estaba impresionada por la narración sobre unos hechos dolorosos que el propio escritor había vivido y que, sin embargo, no buscaban mover a la pena o a la lástima, sino que intentaban poner de manifiesto, pienso, lo que subyacía debajo de esas personas necesitadas de aplastar, anular a los semejantes para reivindicarse a sí mismos. Pero, sobre todo, creo que están escritos para enseñar un Marruecos que existió y que había permanecido oculto.

Sin embargo, he de decir que no fue solo eso, algo más me removió por dentro. Sentí que la historia contenía piezas sueltas y que quizás las pudiera recomponer. Mi curiosidad se aceleró al observar ciertas coincidencias.

Me explico.

Recordé que este mismo año había leído otra obra también localizada en la época de Hasan II. En Yo, bufón del rey, el escritor Mahi Binebine presentaba a su saga familiar, contándonos que su padre había sido bufón del rey y su hermano, Aziz, uno de los golpistas que en 1971 quisieron acabar con el monarca.

El golpe de estado de 1971 había aparecido otra vez en El castigo.

Busqué más información sobre aquel suceso que doblemente había llamado a mi puerta y me encontré una historia intrigante. Os la resumo.

Bajo las órdenes de las mismas personas que habían castigado durante 19 meses a Tahar Ben Jelloun y al resto de estudiantes, y dirigiéndose desde la misma academia militar, Ahermumu, donde aquellos habían sido aleccionados a niveles de tortura, irrumpieron 1.400 cadetes en el palacio de verano donde el rey celebraba su cumpleaños. Con una intención clara, tras abrir fuego indiscriminado, buscaron al rey para ejecutarlo. Lo que ocurrió después forma parte de esos momentos que, cuando menos, causan sorpresa: los soldados encontraron al monarca, que se había refugiado en los retretes, y se lo llevaron a un lugar apartado desapareciendo de la vista. Transcurrió un tiempo indeterminado. Entonces volvieron, pero en aquella ocasión los cadetes escoltaban a Hasan II “recitando todos la Fatiha, la oración principal del Islam”. Parece ser que el rey logró convencerlos para que se rindieran. Así se puso punto final al golpe de estado.

Como cajas chinas las historias pequeñas se iban acoplando, agrandando y alumbrando desde otros prismas a la Historia. Por unos momentos tuve la sensación de que las piezas encajaban y me permitían vislumbrar este fantástico mosaico casi completo. Me quedé pensativa comparando la historia de Ben Jelloun con otras semejantes que había leído, me estremecí al comprobar una vez más lo fácil que es perder la libertad, pero también al constatar a dónde puede llegar la crueldad y maldad del ser humano y su capacidad de resilencia. Y muy intrigada por los giros sorprendentes que puede llegar a dar la vida.

El castigo, además, me hizo volver a encontrarme con los libros como auténticos asideros cuando se viven estas situaciones límite. Tahar Ben Jelloun se refugió en la poesía, el castigo hizo de él un escritor. Recordé, entonces, Tierra sonámbula de Mia Couto donde proponía la lectura como vía para sobrevivir, para continuar, para reencontrarnos a nosotros mismos a través de ella, para sentir que formamos parte de una cadena subterránea y que, a través de los libros, los sueños, lo real y lo mágico, se puede seguir avanzando. Sus protagonistas, el crío soñador y el viejo prodigioso, huían de la guerra, del árido y terrorífico presente y abrazaban con todas las fuerzas, a través de unos diarios milagrosos, otro presente completamente diferente. Envuelto entre papel y letras, uno más humano, más digno y mucho más hermoso.

Tahar Ben Jelloun encuentra las palabras para contar ‘El castigo’

Publicado originalmente en África no es un país. 18/12/2018

Han pasado 50 años desde que ocurrieron estos hechos que son nuevostanto para mis lectores como para los marroquíes. En mi país se conocía todo lo referente a los presos de Hasan II pero nada en referencia a lo nuestro, que fue anterior, ya que fue un servicio militar disfrazado y así fue como nadie tuvo noticias de la verdad”, explica el escritor en una entrevista. “Si no lo saqué antes fue porque no pude, no porque hubiera algún tipo de prohibición de escribir, no, al principio solo quería olvidarlo porque sufrí muchas secuelas a raíz de aquellos meses, aún hoy padezco de insomnio…” continúa Ben Jelloun. Así fue como para poder liberarse de aquellas imágenes, olores y voces teñidas de horror acabó sacándolo fuera.

Para leer el resto del artículo 

2 comentarios Escribe un comentario
  1. Alberto Mrteh #

    Definitivamente y tras la recomendación de diversas personas, comenzaré con este libro a descubrir a Ben Jelloun. Algún día lo comentaremos tomando juntos un café, insha Allah.
    Es un placer leerte. Este blog está llenito de baraka.
    Alberto Mrteh (El zoco del escriba)

    Le gusta a 1 persona

    5 enero, 2019

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