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El poder de la interpretación: “El himen y el hiyab” de Mona Eltahawy

Autor invitado: Juan-José Martín-González

La poeta y activista afrofeminista Audre Lorde afirmó una vez que ella escribía para las mujeres que no se atrevían a hablar. Según Lorde, a las mujeres se las enseña a respetar al miedo más que a sí mismas y es crucial desterrar la idea de que el silencio las salvará del horror y la opresión. Una llamada similar al lenguaje y a la verbalización resuena poderosamente en El himen y el hiyab: Por qué el mundo árabe necesita una revolución sexual de la periodista egipcia Mona Eltahawy. Como se refleja en el título de este provocador ensayo, Eltahawy ataja dos de los tabúes más significativos del mundo árabe, el himen y el hiyab, dos elementos que articulan el control, la violencia y la misoginia a las que son sometidas muchas mujeres en el norte de África y oriente medio.

Mona Eltahawy ha vivido en Egipto, Reino Unido, Arabia Saudí y en Estados Unidos, y además ha trabajado para la agencia Reuters en múltiples países de Oriente Medio. Es por ello que la periodista posee una visión privilegiada y global sobre la situación de la mujer en el mundo árabe. Su libro, publicado en 2016, desarrolla una visión de pájaro de las condiciones religiosas, sociales y legales que someten a las mujeres en Oriente Medio reduciéndolas a ciudadanas de segunda clase. La traducción al castellano de la editorial Capitán Swing en 2018, presentada recientemente por la propia autora egipcia en el centro cultural La Térmica de Málaga, entre otras ciudades españolas, incluye numerosas notas a pie de página de la traductora María Porras Sánchez que actualizan los datos y estadísticas proporcionados por Eltahawy, señalando el lento y tortuoso progreso de las mujeres árabes en materia de derechos humanos.

La premisa central del ensayo es que la misoginia en el mundo árabe se reproduce en tres ámbitos: el estado, la calle y el hogar. Esta tríada patriarcal está envenenada, en palabras de la periodista, por “una mezcla tóxica de cultura y religión” y sólo puede derrotarse si a la revolución política de la Primavera Árabe  — en  la que las mujeres lucharon junto a los hombres — le sigue una revolución social y una revolución sexual. Eltahawy relata con amargura cómo las mujeres en Oriente Medio ayudaron a sus conciudadanos masculinos a derrocar a sus dictadores desde las primeras revoluciones en Túnez en 2010, para luego verse ignoradas en su lucha contra el patriarcado y la misoginia.

Una de las visiones más poderosas de Eltahawy y que más tiempo permanece en la mente del lector son las reflexiones de la autora acerca del velo islámico. La escritora relata cómo decidió llevar hiyab en su adolescencia cuando su familia se trasladó a Arabia Saudí, oprimida por la rígida sociedad patriarcal saudita y por el frecuente acoso callejero sufrido por las mujeres que no cubrían su pelo, pero intentando convencerse a sí misma de que su elección era estrictamente personal. Sin embargo, cuando Eltahawy descubrió el feminismo de Fatema Mernissi o Leila Ahmed y otras escritoras árabes que cuestionaban el uso del velo islámico, la periodista comenzó a replantearse hasta qué punto llevar hiyab es una elección ‘personal’, llevándola a una crisis de identidad que tardó ocho años en resolver hasta que decidió quitarse el velo.

La elocuente reflexión de Eltahawy acerca de lo fácil que fue para ella elegir llevar el velo, y lo difícil que resultó elegir quitárselo pone en tela de juicio la propia palabra ‘elección’ cuando es usada por mujeres defensoras del uso del hiyab y problematiza la dudosa ecuación entre feminismo y velo islámico. Asimismo, el ensayo también ataja las perspectivas de la política occidental sobre esta cuestión, incluyendo a la ultraderecha xenófoba que justifica su islamofobia sobredimensionando la cuestión del velo, y a la izquierda progresista que justifica el uso del hiyab escudándose en el relativismo cultural y en una simplista defensa de los símbolos religiosos. El uso del velo islámico es una cuestión poliédrica que no es fácil desentrañar y lo que se deduce del ensayo de Eltahawy es que corresponde a las mujeres árabes decidir las estrategias a adoptar para conseguir su plena liberación en el futuro.

Más dolorosa es la segunda cuestión en relación con la mujer árabe que aborda el ensayo de Eltahawy: la mutilación genital femenina. Esta sección del libro es una crítica feminista feroz al control sobre la pureza del cuerpo de la mujer en el mundo árabe, un control que se articula en un absoluto desdén por el deseo femenino y una fijación por las necesidades carnales del varón. El libro recoge testimonios de múltiples países del norte de África y de la península arábiga, testimonios que recogió la propia periodista para su documental de la BBC The Women of the Arab Spring (2014). De nuevo, Eltahawy bebe de la tradición feminista árabe, citando a autoras como Nawal el Saadawi y el episodio en el que la célebre feminista egipcia recuerda dolorosamente la connivencia de su madre cuando le practicaron la mutilación a los seis años. Sin embargo, en su ensayo Eltahawy argumenta elocuentemente en contra de culpabilizar a las madres musulmanas y señala la complicidad de las madres que deciden perpetuar la práctica de la mutilación como un acto de amor por miedo a que sus hijas nunca se casen y se conviertan así en marginadas sociales. Las conmovedoras palabras de Eltahawy son un poderoso recordatorio de que no es justo exigirle al eslabón más débil en el sistema árabe patriarcal — la mujer pobre musulmana — que se rebele contra el patriarcado, y en términos más amplios, culpar a la mujer de su propia discriminación.

Otro punto especialmente interesante señalado por Eltahawy es la práctica cada vez más frecuente en Egipto de llevar a las niñas a clínicas privadas para practicarles la mutilación genital en lugar de a las matronas o ‘circuncisoras’ tradicionales. Esta medicalización de la mutilación genital femenina no solo cubre a esta práctica de un engañoso halo de respetabilidad  al ser practicada por personal médico, sino que también pone en evidencia el racismo de los poderes políticos de esta región. En particular, la autora señala a Egipto, cuyas autoridades políticas han tratado defender la superioridad de la mutilación genital en clínicas privadas sobre los supuestos métodos primitivos, bárbaros y antihigiénicos del África negra, ignorando el hecho de que países negroafricanos como Senegal ya ilegalizaron la mutilación genital femenina en 1999.

El estilo de Mona Eltahawy es ácido, irónico, en ocasiones sarcástico, pero absolutamente respetuoso cuando reproduce testimonios de víctimas de la misoginia en el mundo árabe. La escritora también hizo gala de este estilo en la presentación de su libro en el centro cultural La Térmica el pasado 26 de marzo en Málaga. A su cada vez más célebre “Fuck patriarchy” con el que suele abrir sus conferencias, se unieron otras intervenciones más irreverentes, como “sal de mi vagina a no ser que te quiera ahí dentro”, en referencia la mutilación genital femenina. Tampoco faltaron en dicha presentación intervenciones de asistentes musulmanes y los obligados debates sobre el Islam y sobre qué se dice o qué no se dice en el Corán. A tenor del cada vez más peligroso uso de la religión como arma de manipulación, estos debates son más necesarios que nunca y parece vital que las mujeres islámicas se apropien del poder de la interpretación del Islam para combatir el patriarcado en Oriente Medio.

El Himen y el Hiyab: Por qué el mundo árabe necesita una revolución sexual es por tanto una llamada a la revolución y a la rebeldía y un cuestionamiento del sistema patriarcal árabe desde sus bases y dirigido a las propias víctimas de dicho sistema. Esta interpelación directa a las mujeres parece también articular el próximo libro de la autora, The Seven Necessary Sins for Women and Girls, que está previsto se publique en septiembre de 2019, y que promete seguir cimentando la imagen de Eltahawy como un referente del feminismo islámico. Sobre todo, la obra de Eltahawy demuestra que es fundamental que las mujeres islámicas destierren para siempre el silencio y se adueñen del poder de la palabra para que las revoluciones del norte de África y Oriente Medio realmente puedan derribar los muros de la misoginia.

Autor: Juan-José Martín-González

Doctor en Filología Inglesa por la Universidad de Málaga (Programa de doctorado en lingüística, literatura y traducción).

Ha publicado artículos, reseñas y contribuciones a actas de congresos sobre literatura neo-victoriana, poscolonialismo, y estudios marítimos y de migración, y ha presentado comunicaciones sobre dichas temáticas en numerosos congresos nacionales e internacionales.

Twitter: @jjmartingonz

 

4 comentarios Escribe un comentario
  1. Julio Peña #

    Gracias por la claridad del artículo, que a su vez expone la claridad de esta brillante expositora y feminista egipcia.

    Le gusta a 2 personas

    3 mayo, 2019
  2. Julio Peña #

    Una pregunta: el tema de la mutilación femenina se refiere a la castración del clítoris, verdad? Me confunde un poco porqué se habla del hímen, ¿está implicado en alguna operación qurúrgica? Por favor si me aclaran. Gracias.

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    3 mayo, 2019
    • Juan José Martín González #

      Así es, la mutilación genital femenina se refiere a una serie de prácticas que en prácticamente todos los casos implican extirpar el clítoris y a veces incluso extirpar y recolocar los labios menores y/o mayores para estrechar la abertura vaginal. En el caso del himen, no está implicado en la mutilación genital sino que se refiere a la práctica de mantener la ‘pureza’ (es decir, la virginidad) de las mujeres en el mundo árabe antes del matrimonio. En cualquier caso, todo forma parte de un sistema que pretende anular y controlar la sexualidad femenina. ¡Muchas gracias por tu interés!

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      10 mayo, 2019
  3. Cris #

    Muy buen artículo que pone de manifiesto la dicotomía por la que tuvo que pasar la autora entre sus raíces y creencias por el uso del hiyab y el ser ella misma. Un tema, el de la mutilación genital, que tendría que estar más vigente que nunca en pleno siglo XXI y que solo escritoras de esta religión y cultura pueden mostrarnos en primera persona. Gracias por mostrarnos autoras de estas culturas!

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    10 mayo, 2019

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