Saltar al contenido.

Hermanos de alma: uno de los reversos de la I Guerra Mundial

1- En 1915 se realizó una campaña publicitaria de la marca de chocolates francesa Banania. El chocolate soluble estaba fabricado con productos de importación que venían de las colonias, como el cacao o el plátano. Se comercializó con una imagen de un sonriente tirador o fusilero senegalés (Tirailleurs Sénégalais) tomando una taza de este producto. Un aire de caricatura rodeaba su imagen y parecía estar pronunciando un eslogan, “Y’a bon Banania” (¡Es bueno Banania¡), palabras que trataban transmitir el francés de los tiradores. La publicidad estaba en el comienzo de la construcción de la imagen de este cuerpo colonial reclutado para luchar por Francia en diversas guerras (entre ellas, la I Guerra Mundial) que les eran, por completo, ajenas.

2- Leopold Shengor les dedicó un poema, al menos, y en Dakar hay un monumento a su memoria. Es complejo hablar de ellos como un conjunto porque hasta su propio nombre trae equívocos: se les conoce como “Tiradores senegaleses” porque fue en este país donde se reclutaron por primera vez, pero se nutrieron de hombres de diversas zonas de influencia del Imperio colonial francés en el continente africano. Por ello hablaban varias lenguas y sus culturas eran también diferentes. Algunos se unieron voluntariamente, otros por la fuerza. En torno a ellos se habla de la injusticia del trato, del reconocimiento. También se les denomina bajo múltiples nombres: víctimas, mercenarios o héroes.

3- El poliedro es aún más amplio y toca otras percepciones y vivencias poco difundidas. En Un Reptil por Habitante de Theo Ananissoh, el escritor pone en la boca de uno de sus personajes esta frase: “En la capital le han levantado un monumento a los tiradores senegaleses de nuestro país, Shengor celebró a esos salvajes en sus poemas… En otros sitios honran al Soldado Desconocido, al defensor de la patria, aquí en cambio les erigimos monumentos a los energúmenos que han colaborado sin descanso con las fuerzas de ocupación para masacrar a nuestros propios hermanos”. En Hermanos de alma, David Diop ha preferido adentrarse en otra arista: pivotando sobre la imagen que Francia ha construido en torno al tirador como alguien valiente, obediente y a veces sanguinario, “vosotros los chocolates del África negra”.

4- Diop ha optado por aislar una voz, ha preferido transmitir la conmoción, meterse en la mente de uno de ellos. Al escritor francosenegalés, dice, no le interesaba hacer una novela histórica y aunque se informó antes de escribir prefirió dejarse envolver sin fijar nada concreto. Su protagonista, un campesino, deja atrás sus raíces para internarse en el infierno de la I Guerra Mundial (sobre la que el escritor recupera en varias entrevistas el término “industrialización de la guerra” para que se comprenda el tamaño de la barbarie).

5-Allí, en ese campo como un páramo, los reclutadores-franceses les llaman valientes y esperan que sean de una manera determinada, anida el estereotipo del africano salvaje pero leal y se les instrumentaliza. La guerra no da tregua a nadie y Alfa, el protagonista, lo comprende todo con la muerte de su “más que hermano”. Entonces, el horror penetra incansable en su mente que se revela contra las leyes que le han impedido actuar de una manera más humana, liberándose…

6- “y yo es que yo me he vuelto salvaje por reflexión” silbea la voz de Alfa, que evoca la manera de hablar de una persona cuya lengua no es el francés, sino el wolof, palabras y mantras que se repiten en una cadencia musical e hipnotizante.

7-Los recuerdos del pasado, las pérdidas dolorosas, la amistad, el peso de la familia, todo aparece y desaparece como en una nube de desahogo, chorreante de sangre y de crudeza, que Alfa atraviesa tratando de encontrarse a si mismo. Allí, donde todo pierde su sentido. Allí donde las palabras hirientes pueden ser manos que empujan. Irás pero no volverás. Irás y te perderás.

8- Hermanos de alma deconstruye imaginarios y te hace meterte dentro, tan dentro que te horroriza ir de la mano de Alfa, lamentas todo y todo te sacude, te cercena, te obliga a mirar y a pensar con él. Observas los límites donde la realidad se desequilibra. No quieres porque ya lo intuyes, Por la verdad de Dios, sabes que lo que leerás se quedará porque no es la primera vez que algo, alguien, se interna por tu alma para no soltarte, porque lo sabes, Por la verdad de Dios, “Son sus cicatrices las que cuentan su historia”.

9-Esta novela ha llegado para quedarse.

10- La publicidad de Banania, “entre otros galardones, obtuvo el Oscar de la publicidad en 1960”. La imagen publicitaria con el tirador se dejó de usar en 1977, después hubo intentos de reutilizarla junto con el eslogan de nuevo, hasta que en 2016 se impidió que se volviera a utilizar ninguna de las dos cosas. En 2018 se celebró el centenario del final de la I Guerra Mundial y Diop publicó Hermanos de alma, con ella quizás quiso vencer al silencio.

Hermanos de alma (Frère d´âme. Editions du Seuil, 2018) de David Diop. Traducción del francés de Rubén Martín Giráldez. Editorial Anagrama, 2019.

2 comentarios Escribe un comentario
  1. Gracias por compartir esta lectura tan interesante. Me lo apunto.

    Me gusta

    23 diciembre, 2019

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: