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Mitologías africanas y escenificación japonesa, la propuesta teatral de Léonora Miano sobre la deportación trasatlántica

Primer acto: Escuchó

Quizás la soñó, luego la pensó. Así pudo surgir. Lo único cierto es que la tituló Red in Blue. Una trilogía. Las obras que la componen las publicó en 2015 bajo tres títulos: Révélation, Sacrifices, Tombeau que aluden a tres momentos de la deportación trasatlántica de subsaharianos. ¿No os producen escalofríos pronunciar estas palabras?. Hacia atrás, ella nos lleva hacia allí, siempre hay algo atrás, más atrás. “A menudo, mi trabajo consiste en abordar lo no dicho en las sociedades que voy conociendo”, explica. Léonora Miano ya había escrito de soslayo sobre ello en Les Aubes écarlates (2009) hasta que se impuso y ocupó todo el centro de la trama en La estación de la sombra (2013), sin nombrarla. Dos años más tarde, escribió la trilogía teatral. Aunque Miano no puede asegurar que lo que escribió fuera teatro. Tal vez.

  • Oír:

 

Segundo acto: Escribió

Révélation. La primera. La que surge de entre los muertos. Un universo mítico, lleno de espíritus, de almas. Todo alude a un pasado aún abierto, profundo, dolorido. Un equilibrio alterado. Grandezas y miserias, fraternidad, esperanza y resistencia. La diosa-creadora, Inyi, se enfrenta a un suceso inaudito: una huelga que desafía a las leyes del universo. Los recién nacidos nacen sin alma, se niegan a reencarnarse. Conocen la trata trasatlántica y saben de los cómplices, entre los suyos, que han ayudado a que ocurra. Mayibuye es la representación de estas almas que se enfrentan a las Sombras, almas condenadas, jefes de tribus o reyes, que no han obtenido su castigo por sus acciones. Kalunga, el guardián entre mundos, la legión de Ubuntu, alegoría de la humanidad perdida … Nombres que evocan lugares del continente llamado africano después – una construcción occidental -, momentos, mezclas de mitologías, crímenes, silencio, aunque nada se enuncie expresamente.

  • Leer: “Une double question est donc posée: Qui sont ces Africains dont les ancêtres n’en étaient pas ? À quel type de relation cela engage-t-il de nommer l’autre ou d’avoir été nommé par lui ? Chut, pour le moment. Nous briserons ce silence-là une prochaine fois”/ “Se plantea entonces una doble interrogante: ¿Quiénes son esos africanos cuyos ancestros no lo eran? ¿Qué tipo de relación supone nombrar al otro o ser nombrado por él? Chitón, por ahora. Romperemos este silencio en otra ocasión”.

Tercer acto: Encarnó

En 2018, Wajdi Mouawad actual director del teatro nacional parisino La Colline, quiso poner en escena aquella obra, la primera de la trilogía. Miano no acababa de concretar a la persona que se debería de encargar de ello, nadie la convencía porque huía de lo convencional, quería transmitir de otra manera la “herida histórica”. Hasta que instigada por Mouawad pronunció el único nombre posible: Satoshi Miyagi, un director japonés. Buscaba algo revulsivo, una distancia cultural extrema, que la estética japonesa sacara esta historia de la confrontación África/Europa, Negro/Blanco, que le parecía exhausta y estéril. Miyagi, ante el encargo más extraño que le hubieran hecho nunca, aceptó también porque la obra no se centraba solo en las víctimas, sino que hacía hablar a aquellos que las habían traicionado.

El resultado, escriben, son imágenes que irradian belleza y delicadeza. Inyi, la divina feminidad, se desdobla en dos: el movimiento y la voz. Mayibuye aparece bajo la forma de mujeres que visten unos trajes confeccionados con bolas doradas que les cuelgan del cuerpo, como si fueran las almas que vagan sin descanso. Los traidores se escudan detrás de grandes máscaras. La música recrea impactante entre campanas, xilofones y tambores. Extraña.

  • Ver:

 

Cuarto acto: Esperó

El papel de demiurgo se adjudica Léonora Miano. Reinventar el mundo aunque no sea necesariamente algo que haya existido de esa manera, la ventaja frente al historiador. Trasladar visiones únicas, explorando desde lugares inéditos que reten nuestros conocimientos, creencias y expectativas.

Habría que verlo. ¿Sería un magnífico espectáculo japonés gracias al cual los occidentales exoneran cualquier culpa? ¿Generaría una extrañeza inaudita al contraste entre la historia que mana de “África” y la manera de contar y transmitir japonesa? ¿Entenderíamos otras cosas diferentes a las que estamos acostumbrados? ¿Supondía otra manera de empezar a mirar el mundo? …

Una pequeña ventana nos queda; el texto escrito, los vídeos, las fotografías, la música. Lo que otros han transmitido. Vuelve Ubuntu, una y otra vez, entre la luz y la sombra, pleno en La estación de la sombra también: “Soy porque somos, se dice por estas tierras desde los tiempos en que la reina Emene condujo aquí a los suyos para fundar un nuevo pueblo”.

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Música: Hiroko Tanakawa

Leer: Texto: La Colline. Trad: Arancha Mareca

Notule: Liberation, Franceinfo, Vivir en la frontera (trad. Lola Bermúdez), Anotación de MªAsun Andrés sobre La estación de la sombra (trad. Arancha Mareca).

2 comentarios Escribe un comentario
  1. Alberto Mrteh #

    Me ha gustado mucho esta mezcla africana japonesa. Gracias como siempre por el descubrimiento.
    Es un placer leerte.
    Alberto Mrteh (El zoco del escriba)

    Me gusta

    1 marzo, 2020

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