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Entradas de la Categoría ‘Agualusa, José Eduardo’

El vendedor de pasados- José Eduardo Agualusa

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En esta novela el protagonista es un albino, Félix Ventura. Cuando otro personaje le replica que es blanco, Ventura le contesta así: “¿Blanco, yo?-El albino se atragantó. Sacó un pañuelo del bolsillo y se enjugó la frente-. ¡Nada de eso¡ Soy negro. Soy negro puro. Soy autóctono. ¿Es posible que no vea que soy negro?”.  En una entrevista, su autor, Agualusa contestaba de esta manera al interrogante sobre qué es un blanco y qué es un negro: “…contra lo que pudiera parecer, la respuesta depende de la situación. Conozco brasileños que descubrieron que eran negros al llegar a Estados Unidos. En su país, eran blancos. Conozco también el caso contrario, el de norteamericanos que en su país son negros y que, en África, no pueden entrar en ceremonias religiosas por ser blancos. A Hugues, el poeta norteamericano, le ocurrió en Nigeria. Y dijo: pero yo soy negro. Oiga, le respondió un nigeriano, usted será negro en su país”.

Breve resumen:

Félix Ventura es un personaje peculiar. Además de ser albino, ha escogido un extraño oficio: vendedor de pasados falsos. Después de años de guerra, sus clientes –prósperos empresarios, políticos, generales y la emergente burguesía angoleña– tienen un futuro prometedor. Así que sólo les falta un pasado presentable. Félix les fabrica una genealogía de lujo, memorias felices, e incluso les procura los inevitables retratos de ancestros ilustres. Una noche llega un misterioso extranjero solicitando sus servicios y, de pronto, el pasado irrumpe en el presente en una trama que es también una originalísima novela negra en la que nadie es lo que parece y empiezan a ocurrir hechos imposibles.

Una sátira feroz, divertidísima, pero también esperanzada. Una novela que es también una reflexión sobre la construcción de la memoria y sus equívocos, acerca de cómo podemos recordar cosas que nunca sucedieron y olvidar, sin concesiones, lo sucedido. Una novela contada por un insólito narrador, irónico y extraordinariamente perceptivo, que haría las delicias del mismísimo Jorge Luis Borges. (Fuente: Editorial Destino)

Ficha:

  • Título original:  O vendedor de passados (2004)
  • Idioma: Original: Portugués
  • Traducción al castellano: Ediciones Destino, S.A. (2009) www.edestino.es
  • Traductora: Rosa Martínez Alfaro
  • Nº páginas: 161
  • Premios del libro: Independent Foreign Fiction Prize (2007)

Tras leerlo:

Félix Ventura es un negro albino, especialista en inventar árboles genealógicos para sus clientes: la nueva burguesía de Angola. Para aquellos a los que, después de décadas de guerra, lo único que les falta es tener un pasado perfecto y sin tacha para conseguir un futuro prometedor. A ellos les traza un árbol genealógico, les da fotografías de sus familiares y “les vende ese sencillo sueño”. Por si lo anterior no fuera convincente para desear leer ya mismo esta novela, el vendedor de pasados comparte su casa y sus pensamientos con un geco, que se llama Eulalio, animal que en su vida anterior fue un hombre, nada más y nada menos, aunque no se diga expresamente, que Jorge Luis Borges.

La irrupción de un extranjero, un fotógrafo de guerra, sin más nombre que el que le buscará Félix Ventura, “he tenido muchos nombres, pero quiero olvidarlos todos”, le propone un nuevo trabajo pero esta vez será diferente: el nuevo cliente necesita una  vida real, con documentación auténtica. Si al principio Félix rechazará tímidamente la petición, pronto se volcará en la búsqueda de una nueva identidad para el extranjero, y así surgirá José Buchmman.

Nada más obtener su nueva identidad, José Buchmman se lanza a buscar pistas sobre los antepasados que le ha proporcionado Ventura, comenzando a sufrir una metamorfosis (una reencarnación, una posesión) que deja de un lado la anterior vida del hombre para zambullirse en plenitud en la “inventada”. Sin embargo, el juego de espejos está a punto de darse la vuelta, y nada parece ser lo que es, ni nadie parece ser quien es.

Lo mismo ocurre con el libro. Sin ser un libro de crítica abierta al colonialismo, incluye referencias a lo que supusieron esos años (revolución de los claveles, independencia de las colonias: Angola en 1975 y el largo conflicto posterior) y sin ser realmente un libro que indaga en la vertiente política, introduce los enfrentamientos posteriores a la descolonización, con su coste en vidas humanas y privación de derechos. Sin ser una novela negra, sí que deriva en una novela de este género. Y, sin ser, en definitiva, un libro filosófico, nos propone una gran variedad de cuestiones para la reflexión.

Como he dicho, la búsqueda de una identidad y el tema del doble, junto con los frágiles límites entre lo real y lo soñado, son dos de los ejes sobre los que gira esta novela, a la par que la necesidad de separar la verdad de la mentira. Y la memoria que “es un paisaje contemplado desde un tren en movimiento” nuestra frágil, torturada, feliz memoria. “Nuestra memoria se alimenta, en gran medida, de lo que otros recuerdan de nosotros. Tendemos a recordar como nuestros los recuerdos ajenos, incluso los ficticios”. La memoria, traicionera, maleable u oculta.

La búsqueda de la identidad y la necesidad del desdoblamiento en otra persona, se repiten a lo largo de toda la historia. Comenzando por el narrador que, como he señalado arriba, es un geco (una especie de lagartija), el cual tal y como la cita introductoria del libro nos indica, puede ser el doble animal de Jorge Luis Borges, y a la postre del propio Félix. En la novela de Alain Mabanckou “Memorias de puercoespín”, se hablaba de una leyenda según la cual todo ser humano tiene su doble animal, en este caso un puercoespín. En el texto de Mabanckou se hacía a la vez mención a otros dobles ilustres, como el gallo de “El coronel no tiene quien le escriba” de García Márquez y el pez de “El viejo y el mar” de Hemingway. El propio Agualusa da las explicaciones de porqué ha elegido un animal como narrador y “alter ego” del protagonista: “en primer lugar es sinónimo de infancia, de tiempo feliz; en segundo lugar, su vista panorámica ofrece una perspectiva cómoda para contar y, por último, el pequeño animal (común en Portugal y en las riberas del Mediterráneo Occidental) es, en efecto, una reencarnación del escritor argentino [se refiere a Borges]” 1

La mezcla entre realidad y sueño, que envuelve toda la novela, cubriéndola de un manto de ensoñación, se va completando con los capítulos que se titulan: “Sueños”. En varios momentos de la lectura (sobre todo en el sueño nº 2 y cuando afirma: “me contó la última vez que nos soñamos”) me ha venido a la cabeza el relato de Gabriel García Márquez “Ojos de perro azul”, en el que dos personas, un hombre y una mujer, se soñaban para buscarse y encontrarse en sueños únicamente; fuera de ellos, fuera del mundo onírico, no era posible (¿no era deseable?) el que se reconociesen, por eso la entrada en el mundo real era algo que deseaban pero también temían. Esta idea del sueño, como lugar donde puede ocurrir aquello que deseamos ocurra en la realidad, pero quizás no a la inversa, está unida al tema del doble, el deseo de ser otro: “He sido quien he sido porque me faltó valor para ser diferente”.

“En algún momento de la vida todos nosotros recurrimos a un doble”, informa Ventura (¿o es el geco?). A veces, usamos caretas que nos permiten deslizarnos mejor y con más comodidad por la vida. Otras, nos metamorfoseamos en “otro-otra” como única manera de lograr , tapar, olvidar algo o como una manera simplemente de sobrevivir. Como única forma de intentar huir de la dura realidad que nos atenaza, insistente. Elaborarnos otra vida, para poder olvidar, para poder continuar.

Cuando el geco recuerda a su madre, emplea las siguientes palabras: “la realidad es dolorosa e imperfecta -me explicaba-. Ésa es su naturaleza y por eso la distinguimos de los sueños. (…) La realidad hiere, incluso cuando por momentos, nos parece un sueño. En los libros está todo lo que existe, muchas veces con colores más auténticos y sin el dolor verídico de todo lo que realmente existe. Entre la vida y los libros, hijo mío, elige los libros”.

 «Se podría argumentar que todos estamos en constante mutación. Sí, tampoco yo soy el mismo de ayer. Lo único que no cambia en mí es mi pasado: la memoria de mi pasado humano. El pasado suele ser estable, siempre está ahí, bello o terrible, y ahí se quedará para siempre”. 

Sobre el autor:

Huambo, Angola, 1960. José Eduardo Agualusa es periodista y escritor, con nueve novelas en su haber. De familia portuguesa y brasileña, pero criado en Luanda, ha hecho de la mezcla de culturas una de las reivindicaciones de sus novelas. (Fuente: Editorial Destino). Hijo de colonos blancos portugueses. Estudió agronomía y silvicultura en el “Instituto Superior de Agronomía”, en Lisboa. En 1998 se mudó a Río de Janeiro, y vive  en  Luanda desde 2004.Colabora en el diario “Público”. Realiza el programa ” La hora de las cigarras” (A hora das cigarras) en RDP África, en el cual trata temas sobre música y poesía africana. En 2006 lanzó en conjunto con Conceição Lopes y Fatima Otero, la editorial brasileña Língua Geral, dedicada exclusivamente a autores de lengua portuguesa. En 2007 recibe el Premio Independiente de Ficción Extranjera (Independent Foreign Fiction Prize) por su novela “El vendedor de pasados”, titulada en inglés como The Book of Chameleons y traducida por Daniel Hahn, siendo el primer escritor africano en recibir tal distinción desde su institución en 1990. (Fuente: Wikipedia).

“Agualusa es la palabra que los antiguos marineros portugueses usaban para nombrar el color del mar al amanecer, cuando es tan manso que una luz suave parece alumbrarlo desde el fondo” (Fuente: Tragaluz Editores)

  •  Otras obras traducidas:
    • “Estación de lluvias” 1996
    • “Nación criolla: la correspondencia secreta de Fradique Mendes ” 1997
    • “Nació criolla” 1997 [Catalá]
    • “El año en que Zumbí tomó Río de Janeiro” 2002
    • “Cátalogo de luces” 2013 (Antología de cuentos)
  • Premios: Recibió, en 1997, por “Nación criolla” el Gran Premio Literario Radio Televisión Portuguesa. Por su último libro “Teoria Geral do Esquecimento” 2012 (“Teoría general del olvido” aún no traducida al castellano) ha recibido el Prémio Literário Fernando Namora en 2013.

 Para saber más:

In English:

Puedes leer en inglés la crítica que ha hecho sobre este libro Mary Okeke en su blog: “The book of chameleons

Lee uno de sus cuentos:

La editorial “Tragaluz editores” ha publicado este año 2013 el libro “Catálogo de luces“. Una antología realizada por el autor para presentar sus cuentos a los lectores en lengua castellana. En este enlace puedes leer uno de ellos: “La increíble aunque verdadera historia de don Nicolau Água-Rosada

Música de Angola en “El vendedor de pasados”


Buscan en las estanterías algún disco,

-¿No tienes cuduro,** tío?

y como el albino no tiene cuduro, no tiene quizomba,*** no tiene Banda Maravilha ni a Paulo Flores, los grandes éxitos del momento, acaban eligiendo los de portada más vistosa, invariablemente ritmos cubanos. Bailan, bordando cortos pasos en el suelo de madera, mientras se desabrochan uno a uno los botones de la blusa. La piel perfecta, muy negra, húmeda y luminosa, contrasta con la del albino, seca y áspera, de color rosa. Yo lo veo todo. Dentro de esta casa soy como un pequeño dios nocturno. Durante el día, duermo.

** El cuduro es un género musical y sobre todo un género de danza en Angola, una mezcla poderosa de ritmos tradicionales y de beats electrónicos de influencia house y rugga. Sobre esta base melódica, los cuduristas ponen sus textos, generalmente escritos en portugués y con algún vocablo de lenguas angoleñas como el quimbundo (N. de la t.)

***El quizomba es un estilo musical y un tipo de danza muy movido originario de Angola. El ritmo es similar al del zouk antillano. (N.de la t.)

El vendedor de pasados(O vendedor de passados)- Agualusa, José Eduardo.2009. Editorial Destino, 2013 (pag.12)

Este vídeo lo ha aportado: @AnaMelgosa
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