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Entradas de la Categoría ‘Bâ, Mariama’

Camino de la salvación – Aminata Maïga Ka

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Aminata Maïga Ka se casó en segundas nupcias con Abdou Anta Ka (reconocido como uno de los grandes dramaturgos senegaleses). Sus casas en Thies y Dakar siempre estuvieron abiertas y fueron el punto de encuentro de muchos artistas; cineastas, pintores… pero sobre todo de escritores. De hecho, la pareja puso a sus tres hijos los nombres de escritores amigos suyos, reconocidos internacionalmente; Leopold Sédar Senghor, Mariama Bâ y Birago Diop. Aminata afirmaba que habría necesitado dos páginas para escribir los nombres de todos los escritores que conocieron, pero por encima de todos ellos destacó la figura y la amistad de una escritora única: Mariama Bâ, autora de Mi carta más larga.

Ambas pusieron a la mujer en el centro de su narrativa, pero si bien Mariama Bâ se negó a ser considerada feminista, Aminata Maïga Ka no rechazó de plano el término: “A mi manera lo soy”, respondió. No en vano esta mujer comprometida había escrito cuatro novelas: La Voie du salutLe Miroir de la vie, En votre nom et au mien y Brisures de vies, con las que trataba de sacar de la oscuridad temas como la violación, los matrimonios forzosos, la ablación o la violencia contra las mujeres.

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Fabrice Monteiro’s “Gorean Summer”: Celebrating Senegal’s Beaches | New Republic

Camino de la salvación es una novela corta que narra la historia de Rokhaya, descrita por su propia hija con estas palabras al inicio de la novela: “Una mujer que había sabido encarar sin protestar todas las fealdades de la vida: la humillación por parte de su marido, las exigencias de su hija, los caprichos de su nieto, la mezquindad y traición de sus amigas” y de su hija, Rabiatou. Dos generaciones y dos modos de entender la vida; una representa la tradición y la otra la modernidad, buscando el camino de la salvación, ¿la esclavitud? o ¿una libertad truncada, teledirigida?.

Tiene esta novela mucho que recuerda a Mi carta más larga. En aquella, Mariama Bâ nos presentaba a una mujer viuda, Ramatoulaye, que iba desgranando su vida en una larga carta escrita a su amiga divorciada, Aïssatou. En esta, la voz desde el más allá de la madre cuenta su tragedia y la de su hija. En ambas, las mujeres de las anteriores generaciones contemplan cómo los nuevos tiempos les traen hijas que no dudan en mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio, luchar por ser independientes e incluso entrar en la política/ejercer de abogadas. En ambas, los hombres usan las tradiciones (injustas) sin tener en cuenta lo que suponen para las mujeres que, libres u obligadas, comparten sus vidas con ellos.

El camino de la salvación salpica su previsible desenlace con ideas de calado, ya sean sobre la condición de la mujer senegalesa, ya sean sobre el futuro del propio continente, o sobre el choque cultural que supone la emigración y que en el caso de Rabiatou, que va a estudiar a París, le sirve para abrir los ojos.”Ella, que se las ingeniaba para imitar al blanco hasta en su manera de vestir y su manera de hablar, se prometió a sí misma que iba a volver a ser la negra de la que quiso renegar. Su vida le había abierto los ojos: hiciera lo que hiciera, jamás sería una blanca” (pág.36).

El deseo de independencia de los colonizadores europeos y la distancia con los blancos, que se muestra casi siempre infranqueable, también ocupa gran parte de las conversaciones de los hombres y se utiliza para argumentar comportamientos machistas. A la postre, la propia Rabiatou será vista como “poco negra” y como “muy europea” por su empeño en estudiar, leer, ser abogada, no depender económicamente de su marido y disfrutar de su pareja a cada momento del día, saliendo a la calle en su compañía. Del mismo modo, los hombres se calificarán entre ellos de “poco negros” o “muy poco africanos” cuando se topan con uno de ellos (Racine, el marido de Rabiatou) que les reprocha sus infidelidades, comportamientos y su relación de mutuo respeto en el matrimonio. Aludiendo a ese orgullo de africanidad (que usa identidad y tradición a su antojo) justifican sus acciones.

Aminata Maïga Ka escribió esta obra entre 1977 y 1980, pero la reflexión acerca de la identidad, del conflicto tradición-modernidad, de los matrimonios concertados y de lo que la sociedad espera de la mujer (africana o no) sigue de actualidad. Quizá la sociedad en la que hoy vivimos no haya cambiado tanto como creemos y quizá este sea un buen motivo para leer la obra de esta escritora senegalesa. [Editorial 2709 books]

Ficha:

  • Título original:  La Voie du Salut (del volumen La Voie du Salut et Miroir de la Vie) (1985)
  • Idioma: Original: Francés (Editorial Présence Africaine)
  • Traducción al castellano: Del volumen Las africanas cuentan. Antología de relatos.
  • Traductoras: Inmaculada Díaz Narbona y Claudine Lécrivain
  • Edición actual: Editorial 2709 books (2014)
  • Formato: ePUB
  • PVP: 3,00 €
  • Glosario: El eBook incluye un pequeño vocabulario para entender mejor la historia
  • Leer un fragmento de El camino de la salvación, aquí

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Mi carta más larga – Mariama Bâ

PORTADA DE LIBRO: MI CARTA MÁS LARGA de MARIANA BA. EDICIONES ZANZIBAR

El libro que traigo hoy a LitERaFRicA es uno de esos libros que casi todo el mundo recomienda.  Considerado un clásico, es para muchos un libro feminista, en el que una mujer viuda, Ramatoulaye, va desgranando su vida en una larga carta escrita a su amiga divorciada, Aïssatou.

Mariama Bâ publicó esta su primera novela cuando tenía cincuenta y un años. A menudo se habla sobre los escritores que comienzan jóvenes, pero apenas se resaltan los que lo hacen a una edad más avanzada. Son los escritores del no en sentido contrario, los que se mantuvieron en silencio durante largos años, antes de decidirse a escribir. Ella lo hizo tarde, ya casi a las puertas de la muerte, y apenas tuvo tiempo de publicar otro libro en vida, dejando su segunda novela concluida poco antes de fallecer.

Mi carta más larga, es un libro que habla sobre la condición de la mujer en Senegal, es cierto, pero en su breve extensión trata con acierto un buen número de temas. No quiero repetir lo que ya se ha dicho y observado en múltiples críticas y reseñas realizadas sobre la obra. Prefiero limitarme a resaltar las dos o tres ideas más poderosas que me han quedado tras la lectura del libro.

A resaltar que las dos protagonistas, mujeres africanas, son mujeres que han decidido, en el ámbito personal ante la poligamia impuesta por sus respectivos maridos. Aïssatou, ante la aparición de la segunda esposa en su vida conyugal, decide abandonar al hombre y marcharse al extranjero. Ramatoulaye, permanecerá a su lado, pero irá dando a conocer sus razones y su cambio de actitud vital como mujer, como esposa y como senegalesa.

Por un lado, la protagonista realiza un ejercicio de introspección, durante el largo período de duelo, vuelve la vista a su vida pasada y va desgranando las causas y las razones que la han llevado hasta la situación actual en la que se encuentra, abandonada tras haber realizado con rectitud el papel que se supone corresponde a toda mujer (en este caso, dentro de la sociedad senegalesa, musulmana): cuidar al marido, tener hijos, trabajar en el hogar: “Su comportamiento está condicionado: una cuñada no toca la cabeza de una esposa que ha sido cicatera, infiel o ha faltado a la hospitalidad” (pág.12). Cuando el marido decide tomar otra esposa (poligamia) es cuando Ramatoulaye se ve obligada a ponerse delante del espejo. Su capacidad para sobreponerse a la situación, hasta el punto de no optar ni por culpar a la segunda mujer (una joven a la que su propia familia ha obligado a casarse con un hombre mucho mayor que ella, un ser roto e infeliz) ni por encerrarse en si misma y lamentar su suerte. Ramatoulaye desafía al mundo, rechazando sucesivos pretendientes, “no conformándose”, sintiendo que ha de erigirse en dueña de su propio destino.

Por otro lado, la narración nos va adentrando en una nueva época, con nuevos tiempos que ha traído la independencia de su país, la protagonista contempla la actitud de sus hijas que la llevan por otros caminos, una modernidad que viste pantalones y mantiene relaciones sexuales libres antes del matrimonio, o que comparte las tareas entre los dos, creando una unidad, una vida en pareja que se complementa. Una de sus hijas sopesará, incluso, la posibilidad de dar el paso a la política, idea que después descartará: “No quiero hacer política, no porque no me interese el futuro de mi país ni el de la mujer, pero al ver los forcejeos estériles en el seno de un mismo partido y las ansias de poder de los hombres, prefiero abstenerme” (pág. 114)

Desde la primera línea, el tono de la novela es el de la confidencia. Sientes que Ramatoulaye está abriendo su ser más íntimo a su mejor amiga, y el lector se siente testigo de estas confesiones. Ese aire intimista, delicado, poético, que alterna entre lo amargo y lo dulce, lo reivindicativo y lo cruel, no cesa en ningún momento. Nos hace partícipes de una vida que intenta ser vivida en plenitud, a pesar de los obstáculos, las tristezas y los sinsabores, una vida que se nos muestra abiertas las puertas de par en par, con esperanza en lo que vendrá.

Deformar un alma es tan sacrílego como un asesinato. Los profesores-tanto los del jardín de infancia como los de la universidad-forman un ejército noble de las proezas cotidianas, nunca cantadas, nunca condecoradas. (pág. 42)

Ficha:

  • Título original: Une si longue lettre (1979)
  • Idioma: Francés
  • Traducción al castellano: Ediciones Zanzíbar (2003)
  • Traductora:  Sonia Martín Pérez
  • Imagen de portada: ©José Antonio Carrrera
  • Páginas: 141
  • Premios por esta obra: Premio japonés Norma para publicaciones africanas 1980
  • Otras ediciones de esta obra:
    • Una carta molt llarga [Catalá] (Takusan Ediciones)
    • Mi carta más larga (Ediciones Altaza)
  • Curiosidades: En 1981 escribió “Un Chant écarlate” poco antes de morir, de una larga enfermedad.

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