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Entradas de la Categoría ‘Bibliotecas africanas’

MatatArt: libros al alcance de niños que viven en slums y otras zonas degradadas en Kampala (Uganda)

Sam Deckers 3

Fotografía: Sam Deckers

Me enamoré de este matatu, así de sencillo. Fue ver la galería de imágenes que el fotógrafo Antonino Codorelli publicó en “El País”, dentro de la sección “Planeta Futuro”, y querer saberlo todo sobre este vehículo reconvertido, entre otras cosas, en Biblioteca en Kampala (Uganda). Así que me puse en contacto con Francesco De Pasquale, uno de los tres impulsores del proyecto.

MatatArt, como se llama esta original idea, se puso en marcha en julio de 2016 tras analizar “la situación de la educación en Uganda, su sistema educativo y sus faltas”. Francesco incide en resaltar que “el sistema educativo utilizado en Uganda, así como en muchas ex – colonias, es el llamado  banking model, donde la educación tiene un carácter fundamentalmente narrativo”.Así, continúa explicando, se refuerza la falta de pensamiento crítico, ya que lo que hace el alumno es recibir del profesor, memorizar y repetir.

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La Biblioteca más antigua del mundo está en Fez y la fundó una mujer

Captura de youtube

La construcción de esta biblioteca en Fez (Marruecos), considerada la más antigua del mundo, data del siglo VIII (859-875) dC. Está encuadrada en un complejo arquitectónico que bajo el nombre de Al Quaraouiyine incluye también una mezquita y una universidad y fue construida por una mujer: Fatima El-Fihriya

Lo que se conoce de la vida de esta mujer nos descubre a una persona proveniente de una familia acaudalada que heredó una gran fortuna a la muerte de su padre, la cual decidió invertir en levantar, apoyada por su hermana Miriam, un lugar dedicado a la educación y al saber de su comunidad. La universidad se convirtió en “un símbolo del pluralismo y una referencia de la enseñanza superior, donde arribaron estudiantes de todo el mundo; la lista de personajes es larga, entre ellos, el cartógrafo Mahommed Al-Idrisi, cuyos mapas fueron base de los viajes de exploración subsiguientes, o el sabio Maimónides .”

Captura de youtube

En ella además de conocimiento religioso, se desarrolló el arte de la medicina, la gramática, la botánica, la música, la poesía y campos como la astronomía, química, historia, geografía, matemáticas … En el siglo XIV, la madraza contaba ya con más de 8.000 estudiantes. “Además, fue la primera en otorgar títulos de formación superior. Entre sus paredes se formaron pensadores, analistas, escritores, juristas, médicos y otros estudiosos no solo del mundo musulmán, sino judío y cristiano.” Dentro de sus paredes han leído y estudiado Ibn Arabi, poeta místico y filósofo del siglo XII o el historiador y economista Ibn Jaldún, en el siglo XIV.

Con el tiempo, la universidad obtuvo el patrocinio de los sultanes políticamente poderosos. La biblioteca jugó un papel importante en la difusión de la religión entre los musulmanes en el mundo occidental y en Andalucía, llegó a albergar más de 30.000 obras.

Captura youtube

Hoy en día la universidad y la mezquita siguen funcionando, y la biblioteca ha sido restaurada por una arquitecta marroquí-canadiense, Aziza Chaouni que permitirá la entrada al público en general. Es proverbial el celo con el que los responsables de la universidad y la biblioteca impedían el acceso a la instalación, excepto en casos muy contados. “La sala principal poseía cuatro candados cuyas llaves estaban en manos de cuatro personas distintas y para abrir la sala era ­necesaria la presencia física de esas cuatro personas”.

Conserva más de 4.000 libros considerados raros, casi todos con una antigüedad de 1.200 años, entre las que se incluyen obras únicas en el mundo. Entre los manuscritos están los volúmenes de la famosa Al-Muwatta de Malik escrita en pergamino de gacela, la Ishaq Ibn Sirat, un ejemplar del Corán dado a la universidad por el Sultán Ahmad al-Mansur, en 1602, y la copia original de la Al-Ibar  de Ibn Khaldun.

El Al Muwatta es la compilación de leyes más antigua del Islam. Es una compilación hecha por el Imam Malik (o Malik ibn Anas) de hadices de Mahoma que forman la base de la jurisprudencia en el Islam. El libro incluye rituales, ritos, costumbres, tradiciones, normas y leyes del tiempo de Mahoma.

La Ishaq Ibn Sirat es la biografía del profeta Mahoma más antigua que se conoce. Escrita en árabe.

Ibn Jaldún (Ibn Khaldun) fue un  historiador, sociólogo, filósofo, economista, geógrafo, demógrafo y estadista árabe El historiador inglés Arnold J. Toynbee ha dicho que “Ibn Jaldún concibió y formuló una filosofía de la historia que es sin duda el trabajo más grande que jamás haya sido creado por una persona en ningún tiempo y en ningún país”. Su obra cumbre es el Kitab al-’ibar (“Libro o Historia de los bereberes” también conocida como «Historia universal»). Está dividida en tres partes. Una es su propia autobiografía (al-Ta’rif bi-Ibn Jaldún). La parte más famosa es al-Muqaddimah (“Los prolegómenos”), que ha sido traducida a todos los idiomas. Ibn Jaldún comienza por establecer las reglas de la crítica histórica que permiten fijar con certeza los hechos; entra el tema de su materia estableciendo la gran división entre pueblos de tribus nómadas y sedentarias; describe la formación de las ciudades, la influencia que ellas ejercen sobre sus habitantes, el nacimiento de todo poder por el espíritu del seno de la familia, la fundación de imperios y las causas de su decadencia; la naturaleza de los diferentes especies de reinos, del califato y del imamato, es decir, del poder temporal y del poder espiritual del califa. (Fuente: eumed.net)

Fuentes: AL ActualittéEcos de la CostaSeñorita Orxata-Wikipedia. Fotografías: Capturas de youtube

Bibliotecas africanas: donde el ingenio convive con la era digital

Biblioteca escolar Etiopía. Foto: SFQU

Publicado originalmente en África no es un país.  07/06/2016

William Kankwamba, tenía 14 años cuando tuvo que dejar de estudiar porque sus padres no tenían dinero suficiente para pagarlo. Así él empezó a acudir a la biblioteca de la escuela de Kasungu, en Malawi, y allí encontró algo que cambiaría su vida: un libro. Using energymostraba molinos de viento a través de los cuales se obtenía electricidad. William creyó que podía hacerlo; construir uno para su comunidad (en un país en donde tan solo un 2% disfruta de electricidad). Leyó más libros e hizo realidad su sueño. Este es el ejemplo que me da Andrea Sala Jiménez, quien estuvo un año trabajando en laBiblioteca Nacional de Angola, para afirmar que “las bibliotecas hay que considerarlas como centros de educación, son un medio para la gente que no puede acceder de otra manera a ella“.

En la actualidad, en el continente africano conviven bibliotecas míticas, como la deAlejandría (Egipto), la de Chinguetti (Mauritania) o la de Tombuctú (Malí), junto con otros equipamientos más convencionales y prácticos que intentan poner al alcance de quien lo desee libros de todo tipo y también, en los últimos años, acercar y facilitar el acceso a las nuevas tecnologías. Son las bibliotecas públicas, universitarias y escolares, además de aquellas que se encuentran en lugares más especializados como museos o archivos. Las bibliotecas públicas se convierten en puntos de acceso a la información y a la comunicación para las personas en sus comunidades.

Para leer el resto del artículo mapa-africa

Fundación Sur, una biblioteca muy cercana

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Nada más superar el umbral de “África Fundación Sur”, situada en la calle Gaztambide nº 31 en Madrid, las altas paredes no engañan sobre dónde estamos. Variados motivos y escenas africanas nos dan la bienvenida a través de cuadros, telas y tapices. Por todas partes encontramos alusiones al continente y es que se trata de una institución que, desde 1979,  se dedica a la investigación, sensibilización, desarrollo y documentación, con la idea de crear una escuela de conocimiento, comprensión y aprecio hacia África.

Manuel Teigell, un apasionado de su trabajo, se encarga de llevarnos por los entresijos de la Fundación y de contarnos un buen puñado de anécdotas y cronologías sobre cómo se inició, cómo se ha logrado mantenerla y cómo se encuentra en el estado actual. Él es el coordinador del portal de internet en el que se pueden encontrar una gran cantidad de recursos muy interesantes (entre ellos la “Bitácora africana“, un precioso cuaderno para no perdernos nada en nuestro viaje al conocimiento del continente). Desde allí  también se transmite el primer y único programa de radio cuyo contenido íntegro gira sobre África, “Africanía-La otra cara de África” (no os perdáis la reciente entrevista a Víctor Ochen, nominado al Premio Nobel de la Paz).

Sobre la importancia de la Fundación, Manuel opina que “estamos  desde   el año 1979  poniendo   África  al alcance    de  la  sociedad  con  el fondo  bibliográfico,  con la web, con  las  redes sociales,  con  los  programas   de radio…  y  para   que  algo no sea  lejano  tiene que  ser  conocido y cada persona que accede a la Fundación puede encontrar el  conocimiento  de  África que  busque,  y  hablo de  África en  global,  pero ya sabemos  que  no se  debería  hablar así… Sería, en resumen, la  importancia  de  ofrecer  conocimiento.”

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La Biblioteca Dionisio Segura

El hombre que da nombre a la Biblioteca fue un Padre Blanco que en 1979 ante la supresión por ley del “Instituto de Estudios Africanos” vio la necesidad de solventar el vacío social que aquella dejaba. Está constituida por más de 20.000 documentos (la mayoría en inglés o francés, pero también en castellano) de obras especializadas y de consulta general; enciclopedias, bibliografías, diccionarios, cintas magnetofónicas, discos compactos, videos y DVD, así como por una hemeroteca y material cartográfico.

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En  la  biblioteca  hay  verdaderas joyas  bibliográficas, nos señala Manuel,  “como es  La Historia del Reyno de Argel, de Laugier de Tasi, de 1750,  que   es  el más antiguo” y publicaciones seriadas de gran interés: antiguas (“Cahiers d`Etudes Africanistes”, “Jeune Afrique”, “Presence Africaine” …) o modernas (“Africultures”, “Quest: An African journal of philosophy” …).

Otras obras de interés:

En el África tenebrosa y El Congo del periodista Stanley de principios del siglo XX; una recopilación de 1859 de las obras más notables sobre descubrimientos y exploraciones llamada Nuevo viajero universal, enciclopedia de viajeros modernos: África, ordenada y arreglada por Nemesio Fernández, o el Diario de un testigo de la Guerra de África, también de 1859, ilustrada con grabados en madera, de Pedro Antonio de Alarcón o Marruecos de Edmundo de Amicis.

Rafael Sánchez,  el  subdirector  y director de  comunicación,  es ante todo un bibliotecario y es la persona que  ahora  mismo  lleva  más  años  en la Fundación,  además   de  ser quien dirige  el  programa  de  radio, “la extensión social de la Biblioteca”. Afirma que la pretensión de la Fundación es preparar a una ciudadanía capaz de participar en el desarrollo del continente africano, “no hacer africanistas, pero sí personas conscientes de que hay herramientas”. Pese a lo que pudiera parecer, añade, la organización está enfocada a Occidente, al castellano-parlante, para trabajar en el día a día africano. Así, la mayor parte de la gente que llega hasta la calle Gaztambide en Madrid son estudiantes e investigadores.

Concibe las bibliotecas como auténticos motores sociales. Para él, la educación al desarrollo empieza en cada país. Si no hay bibliotecas es porque no hay una inversión social en ese país, no hay apuesta en este sentido. Mantienen pocos contactos con bibliotecas del continente, aunque algunas veces realizan colaboraciones puntuales, la última ha sido con la Biblioteca Olvido en Burkina Faso y con el proyecto de Victor Ochen en Uganda.

Los 3 de Rafael Sánchez (Subdirector de “África Fundación Sur”):

Ante nuestra petición de citar tres títulos que le gustaría recomendar, confiesa que en un primer momento se le queda la mente en blanco, pero cuando empieza a hablar sobre sus títulos favoritos las palabras chocan unas contra otras ante su entusiasmo.

Agualusa, es lo primero que sale de su boca, así sin un título. “Todo” Agualusa. Rafael conoció en persona al escritor y además de un gran ser humano, destaca su obra: muy buena literatura. En el norte, Yasmina Khadra y la literatura egipcia. Por supuesto Ngugi wa Thiong´o y Wole Soyinka (Las tribulaciones del hermano Jero, una obra de teatro que recomienda a los que quieran iniciarse en la literatura del continente, en la que no falta el humor). También Hampaté Bâ, Henry Lopes,Ahmadou Kourouma (Esperando el voto de las fieras, divertida y brutal) y una obra imprescindible Mi carta más larga de Mariama Bâ (una literatura que cuenta la realidad de la mujer).img032¿Algún ensayo?, le pregunto. No lo duda ni un segundo, Culturas Africanas y Desarrollo : Intentos africanos de renovación de Bartolomé Burgos, del que es editor. “Acceso a la filosofía crítica, pero aún más allá de la introducción que hace a la antropología y al ser africano, es una tesis apabullante, muy académica, con un gran trabajo detrás”, afirma.

No queremos dejar pasar la ocasión de preguntarle sobre la repercusión de la literatura africana entre nosotros, y aunque cree que el problema no es de dónde viene, sino del hecho de que se lee poco en general, Rafael afirma que no importa el origen del libro, ya venga de África o de otro sitio: “solo hay libros buenos y libros malos“. Estamos de acuerdo, eso es todo.

África Fundación Sur / Twitter: @fundacionsur

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