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Entradas de la Categoría ‘Bibliotecas africanas’

MatatArt: libros al alcance de niños que viven en slums y otras zonas degradadas en Kampala (Uganda)

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Fotografía: Sam Deckers

Me enamoré de este matatu, así de sencillo. Fue ver la galería de imágenes que el fotógrafo Antonino Codorelli publicó en “El País”, dentro de la sección “Planeta Futuro”, y querer saberlo todo sobre este vehículo reconvertido, entre otras cosas, en Biblioteca en Kampala (Uganda). Así que me puse en contacto con Francesco De Pasquale, uno de los tres impulsores del proyecto.

MatatArt, como se llama esta original idea, se puso en marcha en julio de 2016 tras analizar “la situación de la educación en Uganda, su sistema educativo y sus faltas”. Francesco incide en resaltar que “el sistema educativo utilizado en Uganda, así como en muchas ex – colonias, es el llamado  banking model, donde la educación tiene un carácter fundamentalmente narrativo”.Así, continúa explicando, se refuerza la falta de pensamiento crítico, ya que lo que hace el alumno es recibir del profesor, memorizar y repetir.

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La Biblioteca más antigua del mundo está en Fez y la fundó una mujer

Captura de youtube

La construcción de esta biblioteca en Fez (Marruecos), considerada la más antigua del mundo, data del siglo VIII (859-875) dC. Está encuadrada en un complejo arquitectónico que bajo el nombre de Al Quaraouiyine incluye también una mezquita y una universidad y fue construida por una mujer: Fatima El-Fihriya

Lo que se conoce de la vida de esta mujer nos descubre a una persona proveniente de una familia acaudalada que heredó una gran fortuna a la muerte de su padre, la cual decidió invertir en levantar, apoyada por su hermana Miriam, un lugar dedicado a la educación y al saber de su comunidad. La universidad se convirtió en “un símbolo del pluralismo y una referencia de la enseñanza superior, donde arribaron estudiantes de todo el mundo; la lista de personajes es larga, entre ellos, el cartógrafo Mahommed Al-Idrisi, cuyos mapas fueron base de los viajes de exploración subsiguientes, o el sabio Maimónides .”

Captura de youtube

En ella además de conocimiento religioso, se desarrolló el arte de la medicina, la gramática, la botánica, la música, la poesía y campos como la astronomía, química, historia, geografía, matemáticas … En el siglo XIV, la madraza contaba ya con más de 8.000 estudiantes. “Además, fue la primera en otorgar títulos de formación superior. Entre sus paredes se formaron pensadores, analistas, escritores, juristas, médicos y otros estudiosos no solo del mundo musulmán, sino judío y cristiano.” Dentro de sus paredes han leído y estudiado Ibn Arabi, poeta místico y filósofo del siglo XII o el historiador y economista Ibn Jaldún, en el siglo XIV.

Con el tiempo, la universidad obtuvo el patrocinio de los sultanes políticamente poderosos. La biblioteca jugó un papel importante en la difusión de la religión entre los musulmanes en el mundo occidental y en Andalucía, llegó a albergar más de 30.000 obras.

Captura youtube

Hoy en día la universidad y la mezquita siguen funcionando, y la biblioteca ha sido restaurada por una arquitecta marroquí-canadiense, Aziza Chaouni que permitirá la entrada al público en general. Es proverbial el celo con el que los responsables de la universidad y la biblioteca impedían el acceso a la instalación, excepto en casos muy contados. “La sala principal poseía cuatro candados cuyas llaves estaban en manos de cuatro personas distintas y para abrir la sala era ­necesaria la presencia física de esas cuatro personas”.

Conserva más de 4.000 libros considerados raros, casi todos con una antigüedad de 1.200 años, entre las que se incluyen obras únicas en el mundo. Entre los manuscritos están los volúmenes de la famosa Al-Muwatta de Malik escrita en pergamino de gacela, la Ishaq Ibn Sirat, un ejemplar del Corán dado a la universidad por el Sultán Ahmad al-Mansur, en 1602, y la copia original de la Al-Ibar  de Ibn Khaldun.

El Al Muwatta es la compilación de leyes más antigua del Islam. Es una compilación hecha por el Imam Malik (o Malik ibn Anas) de hadices de Mahoma que forman la base de la jurisprudencia en el Islam. El libro incluye rituales, ritos, costumbres, tradiciones, normas y leyes del tiempo de Mahoma.

La Ishaq Ibn Sirat es la biografía del profeta Mahoma más antigua que se conoce. Escrita en árabe.

Ibn Jaldún (Ibn Khaldun) fue un  historiador, sociólogo, filósofo, economista, geógrafo, demógrafo y estadista árabe El historiador inglés Arnold J. Toynbee ha dicho que “Ibn Jaldún concibió y formuló una filosofía de la historia que es sin duda el trabajo más grande que jamás haya sido creado por una persona en ningún tiempo y en ningún país”. Su obra cumbre es el Kitab al-’ibar (“Libro o Historia de los bereberes” también conocida como «Historia universal»). Está dividida en tres partes. Una es su propia autobiografía (al-Ta’rif bi-Ibn Jaldún). La parte más famosa es al-Muqaddimah (“Los prolegómenos”), que ha sido traducida a todos los idiomas. Ibn Jaldún comienza por establecer las reglas de la crítica histórica que permiten fijar con certeza los hechos; entra el tema de su materia estableciendo la gran división entre pueblos de tribus nómadas y sedentarias; describe la formación de las ciudades, la influencia que ellas ejercen sobre sus habitantes, el nacimiento de todo poder por el espíritu del seno de la familia, la fundación de imperios y las causas de su decadencia; la naturaleza de los diferentes especies de reinos, del califato y del imamato, es decir, del poder temporal y del poder espiritual del califa. (Fuente: eumed.net)

Fuentes: AL ActualittéEcos de la CostaSeñorita Orxata-Wikipedia. Fotografías: Capturas de youtube

Bibliotecas africanas: donde el ingenio convive con la era digital

Biblioteca escolar Etiopía. Foto: SFQU

Publicado originalmente en África no es un país.  07/06/2016

William Kankwamba, tenía 14 años cuando tuvo que dejar de estudiar porque sus padres no tenían dinero suficiente para pagarlo. Así él empezó a acudir a la biblioteca de la escuela de Kasungu, en Malawi, y allí encontró algo que cambiaría su vida: un libro. Using energymostraba molinos de viento a través de los cuales se obtenía electricidad. William creyó que podía hacerlo; construir uno para su comunidad (en un país en donde tan solo un 2% disfruta de electricidad). Leyó más libros e hizo realidad su sueño. Este es el ejemplo que me da Andrea Sala Jiménez, quien estuvo un año trabajando en laBiblioteca Nacional de Angola, para afirmar que “las bibliotecas hay que considerarlas como centros de educación, son un medio para la gente que no puede acceder de otra manera a ella“.

En la actualidad, en el continente africano conviven bibliotecas míticas, como la deAlejandría (Egipto), la de Chinguetti (Mauritania) o la de Tombuctú (Malí), junto con otros equipamientos más convencionales y prácticos que intentan poner al alcance de quien lo desee libros de todo tipo y también, en los últimos años, acercar y facilitar el acceso a las nuevas tecnologías. Son las bibliotecas públicas, universitarias y escolares, además de aquellas que se encuentran en lugares más especializados como museos o archivos. Las bibliotecas públicas se convierten en puntos de acceso a la información y a la comunicación para las personas en sus comunidades.

Para leer el resto del artículo mapa-africa

Fundación Sur, una biblioteca muy cercana

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Nada más superar el umbral de “África Fundación Sur”, situada en la calle Gaztambide nº 31 en Madrid, las altas paredes no engañan sobre dónde estamos. Variados motivos y escenas africanas nos dan la bienvenida a través de cuadros, telas y tapices. Por todas partes encontramos alusiones al continente y es que se trata de una institución que, desde 1979,  se dedica a la investigación, sensibilización, desarrollo y documentación, con la idea de crear una escuela de conocimiento, comprensión y aprecio hacia África.

Manuel Teigell, un apasionado de su trabajo, se encarga de llevarnos por los entresijos de la Fundación y de contarnos un buen puñado de anécdotas y cronologías sobre cómo se inició, cómo se ha logrado mantenerla y cómo se encuentra en el estado actual. Él es el coordinador del portal de internet en el que se pueden encontrar una gran cantidad de recursos muy interesantes (entre ellos la “Bitácora africana“, un precioso cuaderno para no perdernos nada en nuestro viaje al conocimiento del continente). Desde allí  también se transmite el primer y único programa de radio cuyo contenido íntegro gira sobre África, “Africanía-La otra cara de África” (no os perdáis la reciente entrevista a Víctor Ochen, nominado al Premio Nobel de la Paz).

Sobre la importancia de la Fundación, Manuel opina que “estamos  desde   el año 1979  poniendo   África  al alcance    de  la  sociedad  con  el fondo  bibliográfico,  con la web, con  las  redes sociales,  con  los  programas   de radio…  y  para   que  algo no sea  lejano  tiene que  ser  conocido y cada persona que accede a la Fundación puede encontrar el  conocimiento  de  África que  busque,  y  hablo de  África en  global,  pero ya sabemos  que  no se  debería  hablar así… Sería, en resumen, la  importancia  de  ofrecer  conocimiento.”

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La Biblioteca Dionisio Segura

El hombre que da nombre a la Biblioteca fue un Padre Blanco que en 1979 ante la supresión por ley del “Instituto de Estudios Africanos” vio la necesidad de solventar el vacío social que aquella dejaba. Está constituida por más de 20.000 documentos (la mayoría en inglés o francés, pero también en castellano) de obras especializadas y de consulta general; enciclopedias, bibliografías, diccionarios, cintas magnetofónicas, discos compactos, videos y DVD, así como por una hemeroteca y material cartográfico.

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En  la  biblioteca  hay  verdaderas joyas  bibliográficas, nos señala Manuel,  “como es  La Historia del Reyno de Argel, de Laugier de Tasi, de 1750,  que   es  el más antiguo” y publicaciones seriadas de gran interés: antiguas (“Cahiers d`Etudes Africanistes”, “Jeune Afrique”, “Presence Africaine” …) o modernas (“Africultures”, “Quest: An African journal of philosophy” …).

Otras obras de interés:

En el África tenebrosa y El Congo del periodista Stanley de principios del siglo XX; una recopilación de 1859 de las obras más notables sobre descubrimientos y exploraciones llamada Nuevo viajero universal, enciclopedia de viajeros modernos: África, ordenada y arreglada por Nemesio Fernández, o el Diario de un testigo de la Guerra de África, también de 1859, ilustrada con grabados en madera, de Pedro Antonio de Alarcón o Marruecos de Edmundo de Amicis.

Rafael Sánchez,  el  subdirector  y director de  comunicación,  es ante todo un bibliotecario y es la persona que  ahora  mismo  lleva  más  años  en la Fundación,  además   de  ser quien dirige  el  programa  de  radio, “la extensión social de la Biblioteca”. Afirma que la pretensión de la Fundación es preparar a una ciudadanía capaz de participar en el desarrollo del continente africano, “no hacer africanistas, pero sí personas conscientes de que hay herramientas”. Pese a lo que pudiera parecer, añade, la organización está enfocada a Occidente, al castellano-parlante, para trabajar en el día a día africano. Así, la mayor parte de la gente que llega hasta la calle Gaztambide en Madrid son estudiantes e investigadores.

Concibe las bibliotecas como auténticos motores sociales. Para él, la educación al desarrollo empieza en cada país. Si no hay bibliotecas es porque no hay una inversión social en ese país, no hay apuesta en este sentido. Mantienen pocos contactos con bibliotecas del continente, aunque algunas veces realizan colaboraciones puntuales, la última ha sido con la Biblioteca Olvido en Burkina Faso y con el proyecto de Victor Ochen en Uganda.

Los 3 de Rafael Sánchez (Subdirector de “África Fundación Sur”):

Ante nuestra petición de citar tres títulos que le gustaría recomendar, confiesa que en un primer momento se le queda la mente en blanco, pero cuando empieza a hablar sobre sus títulos favoritos las palabras chocan unas contra otras ante su entusiasmo.

Agualusa, es lo primero que sale de su boca, así sin un título. “Todo” Agualusa. Rafael conoció en persona al escritor y además de un gran ser humano, destaca su obra: muy buena literatura. En el norte, Yasmina Khadra y la literatura egipcia. Por supuesto Ngugi wa Thiong´o y Wole Soyinka (Las tribulaciones del hermano Jero, una obra de teatro que recomienda a los que quieran iniciarse en la literatura del continente, en la que no falta el humor). También Hampaté Bâ, Henry Lopes,Ahmadou Kourouma (Esperando el voto de las fieras, divertida y brutal) y una obra imprescindible Mi carta más larga de Mariama Bâ (una literatura que cuenta la realidad de la mujer).img032¿Algún ensayo?, le pregunto. No lo duda ni un segundo, Culturas Africanas y Desarrollo : Intentos africanos de renovación de Bartolomé Burgos, del que es editor. “Acceso a la filosofía crítica, pero aún más allá de la introducción que hace a la antropología y al ser africano, es una tesis apabullante, muy académica, con un gran trabajo detrás”, afirma.

No queremos dejar pasar la ocasión de preguntarle sobre la repercusión de la literatura africana entre nosotros, y aunque cree que el problema no es de dónde viene, sino del hecho de que se lee poco en general, Rafael afirma que no importa el origen del libro, ya venga de África o de otro sitio: “solo hay libros buenos y libros malos“. Estamos de acuerdo, eso es todo.

África Fundación Sur / Twitter: @fundacionsur

Una biblioteca en Casamance (Senegal): Teba Diatta

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Biblioteca Municipal Teba Diatta (Imagen: Facebook)

El blog de la Biblioteca Municipal Teba Diatta, situada en Oussouye (Senegal), nos permite conocer el germen, desarrollo y evolución de este interesante e ilusionador proyecto que me ha hecho llegar Fina Hernández, a quien en fechas recientes he conocido, razón por la que preveo que la Teba Diatta pueda llegar a ser la primera Biblioteca de esta serie de la que siga dando noticias de primera mano.

Oussouye es la capital de un reino situado en Casamance, una zona que queda separada del resto del país por Gambia. Allí el verde no tiene límite, los árboles enormes se elevan hacia el cielo y parecen tocarlo. Es su naturaleza exuberante junto con el conflicto de baja intensidad que sigue vivo desde hace más de 30 años lo que suele identificar a esta zona sureña de Senegal. Sin embargo, Oussouye es una isla también en este sentido; tal y como nos informan los artífices de un documental (Kassumaay que significa “paz” en la lengua diola,  realizado por miembros del “Grupo de Estudio de las Sociedades Africanas” (GESA), que quiere poner el acento en la figura de su rey (una figura tradicional y sagrada)  quien, según los autores,  ha conseguido que no haya allí ningún episodio de violencia en los últimos 10 años.

Es en este contexto en el que surge la iniciativa para construir una Biblioteca.

La Biblioteca Municipal de Oussouye

Teba Diatta, una inglesa (de padre senegalés), fue quien comenzó esta aventura. Con anterioridad parece que hubo otra que quedó anegada por las lluvias (en esta zona son torrenciales) por lo que Diatta, que se había desplazado desde Inglaterra hasta la tierra natal de su padre, decidió que era hora de levantar una nueva. “Pero la Biblioteca solo albergaba el mobiliario y unos libros de pedagogía”, nos comenta Fina. Razón por la que las autoridades locales contactaron con la asociación “Kasumay, para el desarrollo humano” que trabajaba en la zona, al objeto de dotarla de libros y ponerla en funcionamiento. Y es aquí donde entra Fina, que junto con Ana Cristina Herrerosen Agosto de 2013 hicieron las maletas hacia Senegal para hacer realidad la Biblioteca. Pero antes se tuvieron que entrevistar con el Alcalde, el Inspector de Educación, el rey Sibiloumbay Dhiedhou y el jefe religioso de la comunidad.

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En la biblioteca hay tres responsables. El bibliotecario es Jean Bernard que era también responsable de la anterior, pero ni él ni las otras dos personas tienen formación especifica en bibliotecas. En febrero de 2014 se hizo un curso específico al que acudieron 33 profesores junto con Jean Bernard, y en el que se enseñaron algunas técnicas básicas de catalogación y animación y se discutió sobre cómo querían que fuera la Biblioteca.

En la actualidad, alberga un fondo de unos 3000 volúmenes entre libros de ficción, enseñanza de lenguas extranjeras (el conocimiento de español es muy demandado), textos escolares y de pedagogía, que se ha ido consolidando a través de donaciones particulares y de alguna editorial, además de las donaciones que realiza una ONG francesa al Ayuntamiento para compra de libros, que una vez en la Biblioteca solo se pueden usar a modo de consulta, aunque quieren que pronto sea realidad su préstamo.

La biblioteca es generalista, dirigida a toda la población de Oussouye “pero los que están yendo ahora son los niños y los jóvenes, a través de los colegios e institutos, para conocerla”, añade Fina, “sin embargo, queremos que la use toda la población, sobre todo las mujeres, es uno de nuestros objetivos, junto con las personas de los pueblos cercanos”. Tienen un sinfín de ideas para hacer de la Biblioteca un lugar de encuentro e intercambio y para fomentar la lectura por lo que plantean actividades de dinamización y animación, como dramatizaciones, teatro leído, club de lectura, exposiciones, taller de ilustración (ya hicieron uno en 2014 que acabó siendo un corto de animación), cine y cuentacuentos orales.

Impartir cursos de alfabetización para mujeres y el acceso a internet son otros de sus objetivos. De momento solo cuenta con un ordenador (el que utiliza Jean Bernard para el inventario de libros y la catalogación) y están a la espera de que el Ayuntamiento instale la conexión a Internet en la Biblioteca.

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El dragón que se comió el sol, y otros cuentos de la Baja Casamance

Durante dos años varias personas se dedicaron a recopilar cuentos de la zona (Baja Casamance, Oussouye, Djimbering y Enampore) contados en diola (“aunque hay muchos diolas: banjal, kasa, quatay, fuñi… “).

Los niños y niñas que habían acudido a los talleres que habían organizado durante los veranos de 2014-2015 fueron los principales narradores. Junto a ellos, la familia de Bakary, las mujeres y Joseph, en Djimbering, “que tiene 100 años y sabe 100 cuentos” también colaboraron sus historias.

El resultado de este trabajo ha sido un libro, El dragón que se comió el sol, y otros cuentos de la Baja Casamance  con dibujos realizados por los niños de la Biblioteca de Oussouye (y escrito por Ana Griott e ilustrado por Daniel Tornero), que pronto saldrá a la luz y que en febrero de 2016 quieren presentar en la propia Biblioteca. Aquí podéis contemplar el dibujo del rey que han hecho los niños para el libro junto con su original.

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Proyecto Biblio-cine ambulante

Acercar los libros a la gente es otro de los retos que tienen por delante. En la zona hay muchos pueblos pequeños y mal comunicados en los que no hay bibliotecas o no disponen de acceso a ellas, ni a otros recursos culturales como el cine o el teatro. Para llegar a ellos han creado un pequeño proyecto que aún está sin poner en marcha (tienen necesidades previas que precisan cubrir para llegar a concretarlo) y que consistiría en realizar una ruta de ida y de vuelta con algún medio de transporte (del que aún no disponen). Al ir dejarían los libros en los lugares y al volver los irían recogiendo.

Además, les gustaría aprovechar el camino para hacer dinamización con proyecciones de películas y diversas animaciones (cine-forum, debates, cuentacuentos, teatralización…). Ideas y ganas no faltan.

Para más información: http://bibliothequetebadiatta.blogspot.com.es/

 

En Annobón un grupo de jóvenes crea una biblioteca

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Biblioteca Filôtxiga. Annobon (Imagen: Facebook)

En una entrevista en 2011 a la pregunta que le hicieron al escritor ecuato-guineano Juan Tomás Ávila Laurel sobre cuántas librerías había en su país, la respuesta del escritor fue esta: “no recuerdo que hubiera librerías en Malabo”. En junio de 2012, el antropólogo catalán Gustau Nerín junto a la “Asociación Literaria Página de la Luz” (formada por los escritores Mariano Ekomo, José Fernando Siale Djangany y el propio Nerín) alumbraban la “Librería de Bata”. Era la primera librería de carácter generalista que se abría allí, con anterioridad existían únicamente librerías religiosas. El mismo año se inauguraba también otra librería,”La Casa Tomada”en Malabo.

Desde Guin Guin Bali informaban sobre el evento, dando la palabra a Mariano Ekomo, escritor e investigador: “Nuestro país tiene que ponerse a la altura de otras naciones africanas. Hemos visto cierto desarrollo en las infraestructuras en los últimos años, pero éste debe venir acompañado del desarrollo cultural, si no será solo apariencia. Nuestros jóvenes se encontraban con un importante vacío al no tener acceso a muchos libros de los que se les hablaba en las escuelas. La librería de Bata está creada justamente para llenar este hueco”.

En Guinea Ecuatorial el acceso a la cultura es difícil. Se carece del poder adquisitivo necesario para ello y las pocas bibliotecas universitarias que existen tienen fondos escaso y obsoletos. Si bien se siguen abriendo más espacios dedicados a los libros, estos continúan siendo insuficientes.

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Librería de Bata

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Librería “La Casa Tomada”, en Malabo

En Annobón, isla volcánica paradisíaca perteneciente a Guinea Ecuatorial y con un pasado tremendo, creció el escritor Juan Tomás Ávila Laurel. En su novela Arde el monte de noche un incendio fortuito desencadena una cadena imparable de infortunios en la isla del mar de Atlante. La descripción de la vida en aquel lugar, desde el punto de vista de un niño, nos habla de un lugar aislado, como lo fue Annobón (donde tras la independencia de la colonia, el gobierno de Francisco Macías  prohibió la entrada y salida de la población, iniciándose un período de aislamiento de la isla durante dos años).

Hoy en día se trata de un enclave de gran belleza, explotado por el turismo y convertido, según se ha denunciado en los últimos años, en vertedero industrial.

En Annobón no hay ningún lugar dedicado a los libros. Al menos hasta ahora. En junio de 2014 un grupo de jóvenes, que anhelaban un lugar que fuera un referente cultural, decidió abrir una biblioteca.

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La biblioteca Fílôtxiga es el resultado del empeño de un puñado de jóvenes de tener su propia Casa de Cultura en la isla. Se trata de la primera vez que Annobón cuenta con un lugar de estas características. Frente al silencio institucional, han construido un sitio con el que “quieren contribuir en la educación de la sociedad annobonesa residente, porque la biblioteca es un lugar de adquisición de la ciencia y la moral.”

Van completando, gracias a donaciones y compras, un fondo que se nutre de todos los géneros y que consultan con frecuencia personas de todas las edades, pero sobre todo niños y jóvenes, que se acercan a la casa privada de una vecina que la ha donado de manera gratuita, mientras esperan que un nuevo edificio complete su sueño.

La Biblioteca va sobre ruedas en Burkina Faso

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Con el objeto de llegar a lugares alejados, a las personas más desfavorecidas, o por la propia idiosincracia del país, en varios lugares del continente africano se ha desarrollado la posibilidad de acercar los libros, bien mediante camellos (Kenia) o bien mediante utilización de burros y carretas (Etiopía). En Burkina Faso, el medio más adecuado para ello parece ser la bicicleta, apoyada por una moto y dos carritos remolcadores diseñados para ello.

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Fotografía: Onepercentfund

En cada uno de estos países se ha iniciado de manera diferente: en el caso de Kenia fue la propia Biblioteca Nacional la que instauró el servicio, en Etiopía la iniciativa fue particular de Yohannes Gebregeorgis, un etíope comprometido con llevar la educación a todos los rincones de su país y en el de Burkina Faso, a partir de la asociación  Aprocol (Association pour la Promotion des Connaissances Livresques).

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Fotografía: Onepercentfund

En sus comienzos, 2001, la asociación constató “la falta de interés por la lectura, en particular entre los niños burkinabés en edad escolar, junto con la dificultad de acceso a los libros, en un país cuyos ingresos por habitante están entre los más bajos del planeta.”

Así, con el fin de fomentar la lectura entre los niños de los barrios desfavorecidos donde el libro es un producto de lujo, esta asociación planeó un acuerdo con las instituciones escolares que se comprometieron a organizar cursos de lectura y actividades culturales, al tiempo que tomó contacto con escuelas de diferentes barrios para organizar un servicio de préstamo de libros a sus alumnos. A partir de donaciones de libros procedentes de Suiza y Francia, y de la ayuda de los Fondos 1%, la asociación logró construir un local que funcionaba de Biblioteca.

Lo anterior se ha visto completado con la visita semanal a las escuelas que efectúan mediante las bibliobicicletas para fomento y animación a la lectura.

Entre los objetivos de la asociación está el ir aumentando y renovando los títulos con compras de nuevos títulos, dando cabida con preferencia a los autores africanos. La literatura escrita burkinabé se inicia en 1962 con Nazi Boni quien publicó la obra Crépuscule des temps anciens [The Dawn of Ancient Times]. En fechas recientes, el escritor y griot Frédéric Pacéré Titinga ganó el Premio Literario del África Negra en 1982 con Poèmes pour l’Angola (1982) y La Poésie des griots (1982).

Fuentes:

La primera Biblioteca de Muyinga (Burundi)

Muyinga es una ciudad del norte de Burundi. Es la capital de la provincia de Muyinga y la tercera ciudad más poblada del país (con cerca de 50.000 habitantes). A nivel de país, la principal Biblioteca que existe es la “Biblioteca Nacional de Burundi”, situada en su capital, Bujumbura, y casi me atrevo a afirmar que era la única hasta que se proyectó la construcción de la primera “Biblioteca de Muyinga”.

El edificio se ha construído con bloques de tierra comprimida de origen local, con un enfoque participativo y concebida como un espacio de “estructura abierta” a nivel arquitectónico, es decir, en base a un proceso de construcción que implica a los usuarios finales y a las economías de segunda mano. Los ciclos de vida de los productos, los ciclos de los recursos hídricos y los ciclos de energía se tomaron en cuenta y se introdujeron en el proceso de de construcción. El proyecto se inició en 2012 fruto de la colaboración del estudio de arquitectos belgas BC Architects con la ONG local “ODEDIM Muyinga”.

Photo by BC Architects

Photo by BC Architects

En base a un estudio exhaustivo de las prácticas arquitectónicas vernáculas, para el que se realizó un trabajo de campo que lograra una visión de los materiales locales, de la técnica y de las diversas tipologías edificatorias, se diseñó el edificio.  Así, la Biblioteca de 140 m2) está organizada a lo largo de una especie de “porche pasillo”, un espacio longitudinal cubierto que, a menudo, se encuentra dentro de la vivienda tradicional de Burundi, y que además de proporcionar refugio tanto de las fuertes lluvias como del sol, constituye un espacio verdaderamente social, donde la vida sucede a su alrededor; encuentros y momentos de descanso, de  conversación o de espera se suceden allí, lo que lo convierte en un lugar constitutivo de relaciones comunitarias.

Este pórtico-pasillo es de gran tamaño, al objeto de convertirse en una extensión de la Biblioteca, y las puertas transparentes que se han colocado entre las columnas crean una interacción entre el espacio interior y el porche. Además estas puertas hacen que la Biblioteca se abra hacia la plaza adyacente, con impresionantes vistas hacia las “Mil Colinas” de Burundi. En el extremo longitudinal, el porche desemboca en la calle, donde unas contraventanas controlan el acceso y muestran a los viandantes si la biblioteca está abierta o cerrada. En el otro extremo, el porche dará acceso a una futura escuela para niños sordos.

La doble altura dio la posibilidad de crear un espacio especial para los más pequeños en la biblioteca. Este espacio infantil consiste en una zona de estar de madera en la planta baja, que cuenta además con una enorme hamaca de cuerda de sisal, en forma de altillo, en la que los niños pueden soñar con los libros que están leyendo.

La Biblioteca forma parte de un proyecto más amplio que incluye una escuela de integración para niños sordos, pero mientras se construye y llegan las zonas de recreo y los patios, que integrarán el edificio con el paisaje, la Biblioteca funciona como un edificio autónomo y completo.

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Los propios arquitectos belgas que llevaron a cabo el proyecto constataron el desafío de la escasez de recursos, lo cual convirtieron en una oportunidad. Respetando lo que vieron, aprendiendo de lo que la población local había logrado con escasos materiales (básicamente con la tierra), involucrando a la gente en el proyecto, lograron levantar esta gran Biblioteca, fruto de la colaboración y la participación.

Me hubiera gustado encontrar alguna noticia sobre el fondo bibliográfico que alberga, con la esperanza de constatar que al igual que se ha tenido gran cuidado en el exterior a la hora de levantarla, utilizando técnicas y materiales locales, también se puede leer allí literatura local y africana en general. Sin embargo, toda la información que he localizado sobre ella gira en torno a este exitoso proyecto arquitectónico, aunque las columnas de libros enmarcadas entre lamas de madera natural, los niños leyendo tumbados en hamacas y el entorno que se divisa desde los ventanales, sea más que suficiente para producir sana envidia.

Fuentes:

 

 

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