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Entradas de la Categoría ‘Boris Diop, Boubacar’

Dakar: mirando al cielo

Dakar 2009

Dakar es una ciudad enfollonada. Tal como la dejaste la mañana en que te fuiste. Caótica. Trepidante. Imprevisible, como esos locos harapientos, hisurtos y azorados con quienes nos cruzamos, echándonos a un lado con temor y repugnancia, en los cruces de nuestras calles. Todos los olores reunidos. Gasolina. Humo de tubos de escape. Pescado frito y salsa de cacahuetes de los almuerzos de los oficinistas, obreros y artesanos de los alrededores. Se ven carteles que rezan: Prohibido orinar, y es que la gente mea donde le pilla, un olor que se agarra a la garganta y se mezcla con los delicados perfumes de las preciosas chichas que surcan los bulevares vestidas de gala. Se pueden seguir a esas monerías con el olfato, de lo bien que huelen. Procede decir que también saben poner sobre ascuas a los jóvenes; entre policías y conductores de minibuses públicos, no hay día que no se produzcan carreras-persecuciones por las avenidas e incluso callejas que llevan  a Colobane o a Grand-Dakar: se trata sobre todo de buscarse la vida a diario, vendiendo avellanas tostadas o hervidas, mangos verdes o baratijas chinas, incluso algo de nuestra democracia: dicen algunos con voz trémula que este país es un escaparate de la libertad de expresión en un país tieso. No hay semáforo en que un vendedor de periódicos no te meta en las narices La Tribune, Les Dernières Nouvelles, Le Progès o Dossiers classès, siempre con los mismos políticos en primera plana, de lo que estamos más que hartos y que conoces bien, todos presumiento ser los únicos en poder por fin traernos salud, educación y justicia. […]

Dakar 2009

Además están los turistas. Sombreros de paja, bermudas, camisas amango y gafas de sol. Son los únicos en resistirse al torbellino y nunca parecen saber adónde van. Caminan lentamente, se detienen, siguen su camino para luego regresar. Así se tiran horas dando vueltas y te estás topando con ellos todo el día, en los mismos lugares, cámara en ristre. Siempre están mirando al cielo. ¿Acaso les contaron que nuestra ciudad está colgada allí arriba, sobre las nubes? Quizás intenten captar sus vibraciones secretas. Aunque es normal que unos seres acudidos de tan lejos lo curioseen todo. Ya se ven de vuelta en casa, con sus amigos. 

Y hablando.

El libro de los secretos, Boubacar Boris Diop. Editorial Almuzara (2016) pág. 33

El libro de los secretos (Doomi Golo) – Boubacar Boris Diop

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Àddina. Dund. Dee” son las palabras en wolof con las que, cada vez que hay una muerte en Senegal, la gente se dirige a la familia del fallecido. Son también las tres que eligió el escritor Boubacar Boris Diop para iniciar Doomi Golo (Los hijos de la mona) y que en francés se han traducido así: “El ritual de la despedida se mantiene en nuestra familia desde hace generaciones”. Lo anterior es un reflejo de la dificultad de una tarea que el propio escritor, que acometió la tarea de auto-traducirse (como ya habían hecho antes, entre otros, Ngugi wa Thiong´o Cheik Aliou Ndao) del wolof al francés, bajo el título Les petits de la guenon, pronto comprendió: las palabras llenas de significado en wolof se desdibujaban hasta aparecer como naderías al traducirlas al francés. El resultado fueron dos libros diferentes e idénticos, según sus propias palabras.

No es ninguna anécdota que Diop eligiera el wolof para escribir El libro de los secretos. Tampoco que el libro tenga un audio con la historia, agotado en Senegal, que nos transporta de inmediato a la tradición oral del continente. Además de hacerla llegar a la población no alfabetizada.

La memoria y la escritura como medio para que perdure son dos de los ejes sobre los que gira esta novela en la que el anciano Ngirane Faye, el honesto, humilde y luchador anciano a punto de morir, escribe desde Niarela, un barrio de Dakar, siete cuadernos mediante los que se comunica (habría preferido contárselo de viva voz) con su nieto favorito Badou Tall que se encuentra muy lejos, en algún lugar de Europa. El funeral y la historia del hijo Assane, futbolista de éxito en el Marsella, que abre la narración, será descrito y recordado hasta en tres episodios a lo largo de la historia bajo el título “Cuaderno de las cenizas”, entrelazándose con retazos de la propia vida de Ngirane, tanto del pasado como de un presente en el que la irrupción en Senegal de la mujer europea y los dos nietos de su hijo que vuelven con el ataúd para quedarse trastocan la vida del barrio y la del anciano y también la de Bigué la madre de Badou y primera esposa de Assane que se quedó en Senegal olvidada y traicionada.

La difícil convivencia entre el anciano y su nuera desvelan el choque entre dos maneras de concebir la vida diametralmente opuestos. El silencio inquietante de la primera esposa hacia una Yasmine que sin complejos rehace su vida en medio de la consternación general revela corrientes subterráneas. Todo narrado bajo el punto de vista de Ngirane pero también con otros cuadernos que nos meten en otras narraciones que componen el pasado y el presente de su vida y de la historia inmediata de Senegal.

Así emergen de esta marea de voces que se dibujan en escenarios ficticios (que recuerdan a otras novelas suyas como Los tambores de la memoria), relatos dentro del relato, técnica que el anciano utiliza para mostrarnos una realidad política salpicada de desmanes y un mosaico social de anhelos contradictorios. Como hace, el propio narrador lo remarca, con el cuaderno aparte de Atou Seck, único habitante de un lugar imaginado que no ha huido y que sobrevive tras una sangrienta guerra civil bajo la vigilancia y control de una mona y sus dos crías que fiscalizan y acompañan cada uno de sus movimientos. Dentro de este cuaderno donde la ficción se topa de bruces con la realidad, Boubacar Boris Diop escribió otras veinte páginas más para la versión francesa (que es la que se ha cogido para la traducción al castellano) al introducir la historia de Rodrigo Mancera, el babuino y los monos del peñón de Gibraltar.

Pero las voces evocadas no cesan. Y se abren nuevos cuadernos con disgresiones y la historia de Ali Kaboye que desde su “locura” es capaz de quitar las máscarasAli Kaboye, africano y negro, que afirma que Cheikh Anta Diop les enseñó a mirarse en el espejo sin avergonzarse, habla sobre Lumumba a su gente “para que ninguno de ellos pueda volver a decir: no lo sabía” y levanta ¿los últimos? y definitivos velos.

Sueños dentro de sueños. Las dos orillas del río mezclándose. Monos y hombres. La Mentira que se disfraza subrepticiamente bajo la ropa del Portador de la Verdad. Secretos que afloran. Espejos que se abren. Círculos que hay que cerrar. Cuadernos que tratan de contar. Y agarrarse a una voz.

Agarrarse a una voz.

Tu abuelo estuvo entre los que exigieron la libertad al grito de: ¡Moon sa réew¡. Castorel sabedor de que las tenía todas consigo, se lo tomó a mal y exclamó, como bien recordarás: “¿Queréis la independencia? ¡Pues ahí la tenéis¡”.  Lo cual significa: a ver si siendo quienes sois, os atrevéis a asumir vuestro destino. Ya sabes lo que ocurrió: no nos atrevimos (pág.251)

Ficha:

DOOMI-GOLO

Cuando el país al otro lado del mundo es el tuyo

MurambiP

Publicado originalmente en África no es un país.  22/01/2016

A veces los libros se nos caen de las manos. Adquieren un peso insoportable, un tamaño descomunal y se vuelven imposibles de sostener. Sus páginas se enredan sin remedio en lo más profundo de nuestra mente y sus palabras se quedan incrustadas en ese lugar inhabitable en el que comparten espacio con el horror que más tememos. Pero nos ayudan a penetrar en lo impenetrable y a sondear en la cercanía abismos lejanos. Murambi, el libro de los huesos de Boubacar Boris Diop (considerado uno de los cien mejores libros africanos del siglo XX y editado el pasado año en castellano por Ediciones Wanafrica) nos devuelve la atrocidad que soportó Ruanda en 1994, hace ya más de veinte años. Es decir, ayer mismo.

El senegalés, que ha escrito en más ocasiones sobre el mismo tema y sintió ante él que explicar el genocidio en Ruanda le confirmaba que ser escritor servía para algo, parece hacer suyas las palabras de Toni Morrison: “Después de un genocidio, solo el arte puede intentar devolver el sentido a las cosas”. Para ello nos pone frente al espejo de unos sucesos sobre los que nunca se ha escrito y leído lo suficiente. Máxime en el momento actual cuando la situación en Burundi ha alertado sobre la posibilidad de que se produzca algo semejante en la región de los Grandes Lagos (lo que el propio escritor no ve verosímil, aunque sí considera que decir “atención a Ruanda” funciona como una alerta). Pero, además, el autor pone de manifiesto el desinterés y desinformación que en el propio mundo africano había alrededor del genocidio tutsi ruandés.

Para leer el resto del artículo mapa-africa

De dos en dos

Así nos han ido llegando las novedades editoriales (en castellano) en torno a las letras africanas durante el 2015, ¿continuará la racha?.

Ngũgĩ wa Thiong’o

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La editorial Debolsillo publicaba dos libros del keniata al albur de su eterna nominación al Nobel. Aprovechando el tirón que suponía que el nombre apareciera en todas partes se editaron dos de sus obras (si bien en formato de bolsillo). Se trataba de un ensayo escrito entre 1981-1985 (inédito en castellano) y de la reedición de una novela más reciente, la última que ha publicado antes de empezar con sus memorias.

Desde su brillante comienzo, El brujo del cuervo te hace subir a una atracción de la que no querrás bajarte con facilidad. Ngũgĩ wa Thiong’o condensa en más de setecientas páginas, cientos de historias y personajes llenos de originalidad, imaginación y magia. Se habla de “realismo mágico” y es que la narración no cesa de sorprendernos, entre la risa y la congoja. El “Sunday Times” de Londres reseñaba esta obra así: “Una traviesa y alucinante sátira sobre un dictador. Como si Saddam Hussein hubiera dado un golpe de estado en el País de las Maravillas y enviado a Alicia y al conejo a un campo de trabajo soviético.”

En cuanto a Descolonizar la mente, es el fruto de un largo debate sobre en qué lengua se debe de escribir la literatura africana, que continúa hoy en día. El escritor argumenta que la asunción del lenguaje del colonizador supuso aceptar su visión del mundo; “La lengua fue el vehículo más importante mediante el cual el poder fascinó y atrapó el alma”. Para él cualquier lengua posee un doble componente, en cuanto medio de comunicación pero también como vehículo de la propia cultura. Es un elemento crucial de la propia identidad. Pero el libro habla también del Imperialismo y las formas de resistencia y aporta mucha información y reflexiones importantes para conocer en mayor profundidad la obra y el pensamiento de este hombre que nació en Limuru en 1938, en el seno de una extensa familia campesina que se relacionaba en gikuyu, y que es uno de los referentes indiscutibles no solo de las letras (africanas), sino también como artista comprometido.

Yasmina Khadra

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La última noche del Rais se centra en esas horas finales que transcurren la noche del 19 al 20 de octubre de 2011, en las que el coronel comprende que va a ser definitivamente derrotado. Parece que Khadra escribió este libro en una especie de estado de gracia, con una escritura compulsiva, que le llegó tras indagar en la mente del líder libio y que acabó dando forma a esta exoficción, o el arte de crear una ficción a partir de elementos reales.

El loco del bisturí de Esdrújulas Ediciones  recupera la figura del comisario Llob que ya aparecía en las novelas de la Trilogía de Argel y también en La parte del muerto. Tal y como señalan desde la editorial, El loco del bisturí las precede cronológicamente y viene por fin a completar en nuestro idioma las andanzas de este comisario argelino íntegro y gruñón que se las ve y se las desea para poner coto a la delincuencia y a la corrupción en el desgarrado Argel del último decenio del siglo XX.

Boubacar Boris Diop

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De nuevo se vuelve a utilizar la misma fórmula con el senegalés, solamente que esta vez son dos editoriales diferentes las que publican dos novelas.

Desde la Editorial Almuzara nos dicen que El libro de los Secretos (que el escritor publicó en wólof en 2006 bajo el título Doomi Golo) está “Escrito en un lenguaje hermoso, henchido de metáforas y vivas evocaciones, este libro pletórico de símbolos es un viaje a través de la rica herencia cultural de Senegal y una celebración de la memoria y los vínculos entre generaciones. Tanto fábula política como narración íntima, esta ambiciosa novela reexamina un pasado mítico para iluminar una modernidad inquietante.”

De signo muy diferente es Murambi, el libro de los huesos que nos acerca la Editorial Wanafrica y que surgía de la experiencia colectiva “Ruanda: escribir por deber de memoria”, en la que participaron diez escritores y de cuyo germen surgiría, entre otras, esta novela de la que  Ousmane Sembène dijo: “Gracias a su talento creativo, el escritor senegalés hace penetrar en nuestras conciencias los nombres y rostros de las víctimas de la sangrienta tragedia ruandesa. Murambi, el Libro de los huesos permite también medir la responsabilidad, a menudo ocultada, de las potencias occidentales en las grandes tragedias africanas”.

Jimsaan, mucho más que una editorial

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La editorial Jimsaan se fundó en 2011 por Boubacar Boris Diop y Felwine Sarr en St. Louis (Senegal) a los que se unió en la aventura la también escritora Nafissatou Diadescarga Diouf. Después adquirieron la librería Athéna en Dakar desde donde fueron poniendo en marcha diversas ideas y proyectos. “Queremos apoyar la producción musical, el cine y hacer de la librería un lugar de circulación de ideas, no sólo de venta de libros“, dice Felwine Sarr.

La iniciativa, que denominan  como proyecto pan-africano, partía de las condiciones reales de la oferta literaria en el continente africano. De hecho, tal y como ellos mismos afirman, es mucho más fácil encontrar trabajos africanos en las librerías de Londres, París o Lisboa que en los países de los propios autores. Así contemplaron como una urgencia poner fin a una situación donde la producción intelectual del continente es, en su mayoría, publicada en las capitales de las antiguas colonias.

Conscientes de que existen muchas editoriales en Senegal, basan la diferencia en la calidad: en la intención de que sea una editorial unida a la buena literatura. La editorial que “quiere traer nuevas voces y textos de calidad editorial” recibe originales de toda la zona francófona, incluída Argelia, y pretende publicar tanto a autores consagrados como desconocidos.

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Bachir Diagne firmando libros en la librería Athéne. Fotografía facebook

Surgieron con la intención de estimular el debate, dando prioridad a obras de ficción y textos para la reflexión. En febrero de este año lanzaron su primer libro, una nueva reedición de Comment philosopher en Islam? [fr.] (¿Cómo filosofar en el Islam?) del profesor y filósofo senegalés Souleymane Bachir Diagne. En la presentación del mismo se celebraron diversos encuentros para que los lectores pudieran interactuar con el autor. Además se difundió y promocionó en países como Francia, Bélgica y Alemania.

10556404_365671020276309_5805071894141858708_nSu segunda obra ha sido una reedición de La Plaie de Malick Fall, un clásico de 1969. Aurora Moreno señala desde “Por fin en África” que se trató de “Una novela filosófica que ponía en entredicho la solidaridad africana, especialmente entre los más pobres. Trataba de un problema individual de integración social, no tanto político, pero fue denostada y cayó en el olvido.”

Anuncian que la próxima obra editada por ellos será una novedad, un autobiografía de la escritora Léonora MianoCantate de la mer Noire, al tiempo que nos señalan cuáles son las nuevas voces que están surgiendo. Janis Otsiemi (Gabón) que escribe novela negra, Nafissatou Dia Diouf (Senegal) que es una de las promotoras de la editorial y cuyo relato “Iré…” traducido al castellano por la “Revista 2384” se puede leer aquí, Mbougar Sarr un estudiante senegalés de 23 años que acaba de ganar el premio “Radio France Internacional” de relato corto, o la prometedora Rama Salla Dieng, son los nombres que mencionan, ¿un anticipo de lo que vendrá?… veremos.

Los tambores de la memoria – Boubacar Boris Diop

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Boubacar Boris Diop no es nuevo en este blog, ni ésta será la única entrada que escriba sobre él, seguramente. Está considerado uno de los grandes escritores africanos contemporáneos. Natural de Senegal, utiliza, al principio de su trayectoria literaria, el francés para después escribir solo en wolof y auto-traducirse. Diop es además una persona muycomprometida con su gente, participó en el Foro Mundial de Porto Alegre de 2003, e involucrado políticamente con su país. Entre sus influencias, se declara deudor de Jean Paul Sartre en una entrevista realizada a raíz de la publicación de su última novela, escrita junto a Aminata Traoré, La Gloire de imposteurs. Lettres sur le Mali et l’Afrique (Éditions Philippe Rey, 2014).

Los tambores de la memoria, una novela de juventud, se sitúa en un imaginario país, el reino de Wissonbo. y cuenta la historia de la reina Johanna Simentho, basada en un personaje real, Aline Sitoé Diatta. Ella es quien guía la historia y nos habla de la fortaleza y el aliento de una mujer incansable en su lucha por la libertad. Junto a la heroína, el fiel Fadel, un joven idealista, y su  hermano, el revolucionario Badou. Ambos representan el futuro de una nueva generación que trae nuevos aires. Fadel, obsesionado con la historia de Simentho, irá desgranándola y siguiendo sus  pasos, historia que muchos no querrán que se de a conocer. Así, el pasado, ya que las gestas de Johanna se sitúan en los años 30 en la época de la colonización francesa de Sénegal, y los movimientos de los dos jóvenes hermanos en la recién inaugurada independencia del país, años 6o, nos dan las claves de la lucha que se libró y continúa, diferente, pero viva. La novela confunde límites y orillas, lo onírico y lo real se dan las manos, mientras asistimos atentos el devenir de las historias de los personajes que se cruzan por ella.

En Senegal  no ha habido ni dictadura, ni golpe militar ninguno (a pesar de que el penúltimo presidente Abdoulaye Wade dio un “golpe de estado institucional” según sus opositores cuando se saltó su propia ley que limitaba los mandatos presidenciales a dos turnos). Al comenzar la novela podemos llegar a pensar que el escritor nos habla de su país, pero cuando emerge el General Adelezo, sentimos que el escritor se mueve en otra esfera. En una entrevista realizada por Pablo Martín Carbajal, el escritor exponía lo siguiente: “yo, novelista senegalés, invento a un General Adelezo que no tiene nada que ver con mis vivencias políticas reales. ¿Cómo explicar esta paradoja? Debo admitir que escribí esta novela en un periodo de mi vida donde, como muchos de los intelectuales africanos -incluso todavía hoy-, tenía una lectura muy globalizadora de la historia de África. Quiero decir que hablando de un país africano en particular, yo le daba el trato de otros países del continente radicalmente diferentes del país elegido. Sí, tienes razón, es raro meter en el mismo saco a Senghor y a Mobutu. A pesar de las serias críticas que se le pueden hacer al primero, no era un tirano sanguinario a la cabeza de un régimen corrupto. Debo añadir que Senghor no me ha servido de modelo para el personaje del general Adelezo. En cualquier caso, podría ser un error de perspectiva, yo sé que puede ser difícil de comprender desde un continente europeo donde cada país, hasta el más insignificante, es celoso de su singularidad y no asume más que su propia historia. Durante largo tiempo he funcionado bajo este curioso paradigma negando toda identidad a unos países africanos que sin embargo son tan diversos en sí mismos.”

Lo esencial le parece menos la ordinaria lucidez que el vagabundeo metafísico de la memoria, el redoble de sus tambores que no todos pueden oír, al igual que en el país Malinké, nos dice Keita Fodéba, nadie danza el Duga, la danza sagrada del Buitre, si no ha llevado a cabo alguna hazaña. (Página 124)

Ficha:

  • Título original:  Les tambours de la mémoire (1990)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: El Aleph Ediotres.El Cobre (2011)
  • Traductor: Manuel Serrat Crespo
  • Imagen de portada:  Fotografía de Angela Wyatt, Stone/Getty images
  • Nº páginas: 298
  • Premios del libro: Gran premio de la República de Senegal para las Letras en 1990
  • Leer un fragmento, aquí

Wólof, una de las lenguas africanas de Senegal

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kwekudee-tripdownmemorylane.blogspot.com.es

El idioma wólof (pertenece a la familia de lenguas Níger-Congo), es una lengua hablada en Senegal y Gambia y es la lengua nativa de la etnia wólof y usada secundariamente en la región. Tiene algo más de 4 millones de hablantes nativos y el número total de hablantes incluyendo como segunda lengua está entre los 13 y los 18 millones. Es el idioma más hablado en Senegal, y es hablado aparte de los wolof (que representan el 40% de la población) por otros senegaleses. Se habla, además, en Francia, Gambia, Guinea, Guinea-Bissau, Malí y Mauritania.

Wólof es una de las lenguas nacionales de Senegal, junto con Serer, mandinga, pular, soninké, malinké o diola, además de un gran número de lenguas minoritarias y dialectos. Fue escrito por primera vez con una versión de la escritura árabe conocido como wolofal, que todavía es utilizado por muchos hombres de edad avanzada en Senegal. La ortografía wólof utilizando el alfabeto latino fue estandarizada en 1974 y es la escritura oficial de wólof de Senegal.

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anshumanpandey.blogspot.com.es

Wólof también, a veces, se escribe con el alfabeto “Garay” que fue ideado por Assane Faye, un artista senegalés, en 1961. Este alfabeto se escribe de derecha a izquierda y se modela libremente en la escritura árabe.

La literatura en esta lengua no es abundante. Una de las primeras novelas senegalesas en wólof, la escribió Mame Younousse Dieng. Se trata de Aawo bi (La primera esposa), 1992.

“Doomi Golo” de Boubacar Boris Diop, la podrás leer si sabes wolof y/o francés

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“Doomi Golo” (2006) de Boubacar Boris Diop es una de las pocas novelas que se han escrito en wolof, y trata de la vida de una familia wolof senegalesa. El libro fue publicado por Papyrus Afrique (Dakar).

“Su madre fue capaz de enterarse de lo que él escribía cuando su hermano tomó el primer libro que escribió en su lengua materna, el wolof, y se lo leyó en voz alta. Diop apuntó a continuación que este libro, Doomi Golo, también llegó en su momento al corazón del país, a la población no alfabetizada senegalesa, porque incluye un CD con el audio. Se trata de un texto agotado en Senegal” [1].

Para Boubacar Boris Diop, el gran problema de la literatura africana es que no permite el intercambio entre escritor y pueblos africanos. “Los escritores africanos escriben en lenguas extranjeras, de los colonizadores; además, publican también en el extranjero, por ejemplo, en París; dejan a un lado la oralidad y el calor de la palabra hablada para sustituirla por la frialdad de la palabra escrita, y además, el libro es caro y las sociedades africanas en general son pobres”, apuntó en una entrevista realizada para Guinguibali [1].

En su libro “África más allá del espejo” escribe lo siguiente en relación a esta novela: “Cuando comparo mis novelas anteriores con Doomi Golo, me doy cuenta de que las palabras del otro me ayudaban a decir tanto como me obligaban a callar o a farfullar pobremente. En mi vida cotidiana no hablo nunca en francés, pues no tendría ningún sentido en la sociedad donde vivo. Para mi, el francés es un idioma ceremonial, en cierto sentido mi idioma de domingo. Estoy descubriendo que, en literatura, el sentido reside, enteramente, en el eco, en la pura resonancia de las palabras. Las que utilicé para escribir Doomi Golo no provienen del colegio o del diccionario, sino de la vida real. Aquí, las palabras remontan del pasado más lejano y si su ruido me resulta al mismo tiempo tan familiar y agradable, es porque pertenezco, con todas las fibras de mi ser, a una cultura oral” (pág. 186)

La versión en francés se titula “Les petits de la guenon”. Aquí podéis encontrar la demo de audio de la novela.

El wólof no es la única lengua africana de Senegal

La lengua nacional de Senegal, wolof, se ha convertido en una de las “lenguas asesinas” de África, como hansa en África Occidental y Central o swahili en el este del continente. 
Cerca del 40% de los 11 millones de senegaleses habla wolof como su lengua materna, y cerca del mismo número un segundo lenguaje. Su éxito amenaza a los aproximadamente 30 lenguajes indígenas hablados en el país. 
“El wolof tiene más prestigio que nuestro lenguaje, porque es asociado con la moda, con la música hip hop,” dijo Sagna, que hace su doctorado sobre el bandial en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos en Londres. 
El hip hop y la música rap producidos localmente en wolof han ganado en popularidad en la antigua colonia francesa desde comienzos de los años noventa. “Los intelectuales prefieren hablar francés y los que quieren aparecer a la moda hablan wolof,” dijo Sagna. [Fuente: Webislam-Las lenguas africanas son malditas en Senegal, 2006]

Para saber más:

Fuentes:

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