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Entradas de la Categoría ‘Cole, Teju’

Cuando Teju Cole re-inventó la Twitteratura

La tuiteratura (o 
twitteratura), es decir, la producción literaria a través de los 140 caracteres que permite esta red social (que nació en 2006), viene desarrollándose con éxito entre los más de medio millón de usuarios que ya tiene esta plataforma gratuita. Parece ser que el primero en ponerla en práctica fue el estadounidense Matt Stewart cuando decidió en 2009 publicar en Twitter un libro suyo, “La revolución francesa”, que no conseguía editor. Para otros la primera fue Jennifer Egan, a través de The New York Times, allá por 2012, quien publicó un relato corto sobre una espía del futuro que después pudo leerse en la revista The New Yorker

Según Jean-Yves Fréchette, para quien “el origen de la literatura es lapidario, se inscribe en la piedra”, este género es “antes que nada un guiño a la idea de que los límites son fecundos”, como ha demostrado también la poesía. En 2010, este exprofesor de literatura de Quebec cofundó con Jean-Michel Le Blanc de Burdeos (sur de Francia), el Instituto de twitteratura comparada (ITC) Burdeos-Quebec, destinado a promover el género. Este Instituto organizó a fines de marzo el segundo Festival internacional de “twitteratura”, cuya primera edición se celebró en Quebec en 2012.

A fines de enero de 2013, un grupo de escritores francófonos publicó 25 histoires, 25 auteurs en 140 ca., un minivolumen de 30 páginas, gratuito, que se puede descargar en iTunesun pequeño libro descrito por algunos como “la primera tuitnovela de la historia”. Sin embargo, esta “tuitnovela” no es la primera en su tipo. Desde hace tiempo muchos comparten sus tuits narrativos bajo el hashtag #cuentuitos y se habla de poetuits y de tuiteratura.

Lo cierto es que ha habido concursos, se han publicado libros e incluso se han deconstruido clásicos como “Romeo y Julieta”, mediante un grupo creado en el que @Julieta tuiteaba desde su balcón, buscando a su @Romeo, mientras @montescos y @capuletos se cruzaban no pocas palabras. Algunos apuntan a que es una moda pasajera, a otros les horroriza y otros se dejan llevar por esta corriente. Entre los escritores africanos (si se le puede denominar así) Teju Cole es uno de sus más destacados seguidores.

Las #tuitaventuras de Teju Cole

Photo-credits-Teju-Cole11El escritor, historiador de arte y fotógrafo de la calle, Teju Cole (su verdadero nombre es Babajide Obayemi Adetokunbo Onafuwa) también finalizó en enero de 2013 una aventura en Twitter. Se trataba de “Small fates” (se puede leer sobre ella en su página web). En 140 caracteres condensaba historias insignificantes. Tal y como él mismo explica, estas piezas no son generalmente hechos de tal naturaleza que alteran el curso de una nación, tienen más bien que ver con los pequeños destinos de la gente común. Su idea no es demostrar que Lagos o Abuja, o Owerri, son peores que Nueva York, o peores que París. Más bien, tiene un modesto objetivo: demostrar que lo que sucede en el resto del mundo ocurre en Nigeria también.

Cole ya había participado en el festival inaugural “Twitter ficción”: una celebración de cuentacuentos virtual que ofrece “experimentos creativos” mediante la narración de cuentos de autores de todo el mundo.

El miércoles 8 de enero de 2014, usó Twitter para contar una historia corta, sólo que él no escribió nada en Twitter. De hecho, él no ha twitteado desde su cuenta verificada desde octubre de 2013. En cambio, sí retuiteó la historia, frase por frase, utilizando los tweets de otros usuarios de todo el mundo. Es algo novedoso, porque si bien como he comentado se han escrito cuentos en Twitter, lo que Cole hizo fue seleccionar, entre sus seguidores, los 33 tweets y después componer una historia cronológicamente. El resultado se puede ver en su perfil de Twitter (@TejuCole)

teju cole twitgrHafiz“, como llamó al invento, según comenta para el The New York Times, era un pequeño intento de poner un número de personas en una situación de colaboración, para crear un “nosotros” de una historia que podría simplemente publicarse en la forma convencional” . Si lees la historia percibes que cada uno de los tuits son individuales, sacados del contexto en el que se produjeron y que por si mismos no dicen nada. Es al agruparlos y darles una cronología cuando adquieren el sentido de la historia.

Una de las cuentas que aparecen en “Hafiz”, @MisterSimian, ha confirmado a The Verge que los tweets fueron solicitados por Cole con antelación. No parece que ninguna de las cuentas estaban al tanto de la historia completa antes del evento.

Te parezca un nuevo género, te parezca una moda pasajera, Teju Cole ha ido más allá, ha creado un twitter realmente colaborativo; de manera brillante, original y creativa ha resaltado lo que ese “nosotros” puede llegar a crear, a través del uso de una red social:

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Para saber más:

Teju Cole, el escritor que ama la fotografía

Lagos 2011. Fotografia: Teju Cole

Lagos 2011. Fotografia: Teju Cole

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Fotografía: Teju Cole

Teju Cole

Escritor, historiador de arte, fotógrafo de la calle, Teju Cole (su verdadero nombre es Babajide Obayemi Adetokunbo Onafuwa ) nació en los Estados Unidos de padres nigerianos, criado en Nigeria se mudó a los EE.UU. a la edad de 17 años. Su primer libro, una novela, “Everyday is for the Thief”, se publicó en Nigeria en 2007. Cole ha recibido elogios de autores consagrados como JM Coetzee, WG Sebald y Henry James por su segundo libro, “Open city”(2011). Teju Cole es muy conocido por la colección de historias que ha compartido en su cuenta de Twitter llamada “Small Fates“. Estas narrativas que crea a partir de tuits se basan en historias extrañas procedentes de pequeñas noticias en los periódicos. El año pasado, Cole incluyó un festival inaugural “Twitter ficción” una celebración de cuentacuentos virtual que ofrece “experimentos creativos mediante la narración de cuentos de autores de todo el mundo. (Fuente: The Guardian)

Teju Cole es el autor de la novela “Ciudad abierta”. Editorial Alcantilado, 2012.

Podéis ver más fotografías suyas en su página web.

Ciudad abierta-Teju Cole

Ciudad abiertaNacido en Nigeria, creció en Estados Unidos. Teju Cole con solo una novela figura entre los autores afro-americanos más destacados de la actualidad. Le gusta la fotografía y se mueve con comodidad en las redes sociales como se pudo ver durante la polémica entorno a la campaña “Kony 2012” cuando su cuenta de twitter echaba chispas.

La “tuiteratura”no es nueva. Parece más nueva desde que Steven Soderbergh anunció que iba a escribir su próxima novela a través de los 140 caracteres que permite esta red social. Teju Cole también finalizó en enero de 2013 una aventura en  Twitter. Se trataba de “Small fates” (se puede leer sobre ella en su página web). En 140 caracteres condensaba historias insignificantes. Tal y como él mismo explica, estas piezas no son generalmente hechos de tal naturaleza que alteran el curso de una nación. Tienen más bien que ver con los pequeños destinos de la gente común. La idea no es demostrar que Lagos o Abuja, o Owerri, son peores que Nueva York, o peores que París. Más bien, tiene un modesto objetivo: demostrar que lo que sucede en el resto del mundo ocurre en Nigeria también.

Breve resumen:

Julius, un joven psiquiatra nigeriano residente en un hospital neoyorquino, deambula por las calles de Manhattan cinco años después del 11-S. Caminar sin rumbo se convierte en una necesidad que le brinda la oportunidad de dejar la mente libre en un devaneo entre la literatura, el arte o la música, sus relaciones personales, el pasado y el presente. En sus paseos explora cada rincón de la ciudad. Pero Julius no sólo recorre un espacio físico, sino también aquel en el que se entretejen otras muchas voces que le interpelan. (Fuente: Editorial Acantilado)

Ficha:

  • Título original:  Ciudad abierta (2011)
  • Idioma: Inglés
  • Traducción al castellano:  Editorial Acantilado. www.acantilado.es
  • Traductor: Marcelo Cohen
  • Premios:  Premio Pen Hemingway en 2012.
  • Otras publicaciones de esta obra/ Otras obras traducidas:

Tras leerlo:

Julius, el protagonista, pasea por la ciudad abierta. En esta novela los pensamientos del protagonista tienen gran importancia mientras camina por Nueva York. De  hecho no hay apenas trama en el texto. Son superposiciones de historias las que lo  van trenzando y dando cuerpo. Pasea y mira. Pasea y contempla. Pasea  y observa.

En su deambular, Julius, hablará sobre música, literatura, fotografía, pintura, política, situación mundial, sobre los seres que le rodean, sobre los que su memoria ha decidido borrar y han reaparecido de nuevo, sobre los que se encuentra durante breves segundos de su vida en esa ciudad abierta. A menudo nos parece estar dentro de un documental que se está filmando mientras vamos leyendo. La cámara de los ojos y la mente de Julius nos hacen saltar por toda la geografía urbana, salpicada de belleza y momentos únicos, pero también de crudeza y  mucho dolor.

Julius, compasivo y sensible, logra condensar la sensación del reparto de culpas y la idea de que nadie está fuera de sufrir dolor en el mundo. Son múltiples las causas, el texto está salpicado de idas-venidas por momentos históricos, el genocidio judío, las torres gemelas, un ataque terrorista, las matanzas del Congo. Todos esos momentos terribles vividos por millones de  seres humanos, se añaden a la infinidad de cotidianos sufrimientos que imprime la vida. La inmigración. Él mismo un mestizo. Nos sentimos en todo momento yendo de lo grande a lo pequeño. Es como si la mente del narrador enfocara, en un momento dado, un gran momento (ataque terrorista en el mayor mercado de mascotas en Basora) y al segundo después un instante de la vida de una persona truncada para siempre (la mano del padre sujetando la insulina que ya no le dará a su hija).

Esta novela habla también de África, nos hace retornar a la Nigeria de su infancia, a las tradiciones, a los lugares, a las vidas de aquellos que aún permanecen allí y de aquellos que emigraron. Habla sobre los conflictos raciales, sobre los problemas de un mestizo como él en un mundo de blancos. Habla sobre la esclavitud, que parece pertenecer a tiempos del pasado. Habla de las dificultades de la integración. Habla sobre las posturas extremistas. Uno ha de entender que va a ser diferente forzosamente en cualquier otra cultura que no sea la suya.

Pero sobre todo habla de las aves migratorias. Faruk, ese emigrante marroquí que solamente quiere estudiar y elogia a Choukri frente a Ben Jellou “la diferencia no se acepta nunca. Eres diferente, vale, pero nunca se ve esa diferencia como depósito de un valor propio”. Saito, el viejo profesor de origen asiático. Él mismo de madre alemana y de padre africano.

Acompañamos a Julius en su caminar, pero surge la duda, no sabemos a ciencia cierta si lo que nos narra es real o fruto de su imaginación, si ha perdido el horizonte, si mezcla historias, rostros y gentes. Porque todo fluye como en una neblina, imprecisos los límites entre la ciudad real y su ciudad íntima. Esta percepción se hará más fuerte cuando al final de la novela, uno de los personajes le acuse de haber cometido algo irreparable, algo que ha destruido la vida de otra persona, pero que él ha olvidado por completo. Nos quedamos perplejos sin saber si es algo ocurrido o no, si es real o le ocurrió a otra persona.

Julius no despejará las dudas y se internará de nuevo en su paseo, en su viaje interior, a la búsqueda de deslumbrantes parques y hermosas nubes de pájaros, tal y como empezó su recorrido, a seguir caminando, pensando, soñando, imaginando.

En algún lugar al borde del agua, agarrado a lo que sabía de la vida, con un chasquido agudo, había vuelto a asomar el niño.

Sobre el  autor:

Teju Cole (Kalamazoo, Michigan, 1975) creció en Nigeria y en 1992 se estableció en Estados Unidos. Es escritor, fotógrafo e historiador del arte. Debutó en 2007 con la nouvelle Every Day is for the Thief, a la que siguió Ciudad abierta (2011), su primera y aclamada novela, galardonada con el Premio PEN/Hemingway, el New York City Book Award for Fiction y el Premio Rosenthal de la American Academy of Arts and Letters. Vive en Nueva York.( Fuente: Editorial Acantilado).

Para saber más:

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