Saltar al contenido.

Entradas de la Categoría ‘Farah, Nuruddin’

Escribir sobre Somalia para tratar de mantenerlo vivo

Nuruddin Farah: el gran intérprete de Somalia

Publicado originalmente en África no es un país.  13/12/2018

Causa asombro y perturba, cuando menos, ver imágenes de Mogadiscio anteriores a los años noventa. Fotografías que muestran una ciudad cosmopolita, hermosa y vibrante, la perla del océano Índico, que contrastan con otras instantáneas más recientes de la capital de Somalia. De este país del llamado Cuerno de África parece que solo nos llegan ecos de destrucción y caos, no en vano está considerado un “estado fallido” y uno de los lugares “más peligrosos del mundo”. Sin duda, sobrepasar todo esta montaña de lugares comunes, penetrar y analizar, no es tarea fácil. A ello ha dedicado su vida el que está considerado una de las grandes plumas africanas: el somalí Nuruddin Farah.

Leer Más

Love is in the air (o lo contrario), algunas pasiones literarias muy africanas

LoVE iS In tHe aIR

Binyavanga Wainaina- Chimamanda Ngozi Adichie

Adichie guarda de sus tiempos de aspirante a escritora su amistad con Binyavanga Wainaina quien desde entonces es uno de sus mejores amigos. Se conocieron en 2001 a través de internet, en un sitio web que les permitía compartir su pasión por la escritura. Quince años después la amistad continúa, ambos leen lo que escribe el otro y opinan sobre ello, a pesar de ser tan diferentes a la hora de escribir.

Cuando Adichie le explicó su intención de escribir sobre la guerra civil de Biafra (es el argumento central de Medio sol amarillo), Wainaina exclamó “¡estás loca¡” y le expresó sus temores sobre el tema elegido. Sin embargo, añade, “ella no tiene miedo y por eso pudo escribir esa novela”. Adichie, por su parte, opina que Wainaina no es solamente un magnifico escritor sino también una generosa persona.

Abdourahman A. Waberi- Nuruddin Farah

Nuruddin Farah Abdourahman-A.-Waberi1

En la propia página web de Waberi, éste se declara admirador del somalí, sobre el que escribió su tesis doctoral (una comparativa entre su obra y la de la argelina Assia Djebar). Le considera más que un maestro, un hermano mayor. Es raro leer alguna entrevista realizada al yibutí y que no aparezca por una u otra razón el de Nuruddin Farah, quien también suele nombrar a su amigo de manera constante. Ambos comparten además de región de nacimiento, un pasado doloroso y la “identidad del nómada” que tanto ha marcado la narrativa de Waberi, pasaje de lágrimas o país sin sombras.

“Uno no viaja para proveerse de exotismo y anécdotas con que adornarse como un árbol de Navidad, sino para que el camino lo desplume, lo enjuague, lo escurra, lo deje como esas toallas, raídas por los lavados con lejía, que te entregan junto con un pedazo de jabón en los burdeles… Sin este desapego y esta transparencia, ¿cómo puede uno esperar hacer ver lo que ha visto?” Elogio del nomadismo-Abdourahman A.Waberi

La primera novela de Waberi Le pays sans ombre (1994) está dedicado al somalí, quien le prologa el libro. Toda una declaración de amor.

… o ToDO lo CoNTrArIO

Chinua Achebe- Joseph Conrad

000272022W Chinua Achebe 1967

El nigeriano escribió un texto muy crítico en relación a la mítica obra de Joseph Conrad y le acusó de manera abierta de racista.“Una imagen de África: nazismo en “El corazón de las tinieblas” (1975), es una lectura del libro argumentado que “(la novela) proyecta la imagen de África como “el otro mundo”, la antítesis de Europa y, por tanto, de la civilización, un lugar donde la cacareada inteligencia y refinamiento del hombre son finalmente burlados por la bestialidad triunfante”. Desde la antítesis que plantea ya desde el inicio, entre dos ríos, uno europeo, el Támesis (la civilización), el otro africano, el Congo (el salvajismo), de donde parte y a donde llega Marlow, Achebe va mostrando sus argumentos para mostrar lo pernicioso de la novela, sobre todo en relación a las personas. “La cuestión es si una novela que celebra de deshumanización, que despersonaliza a una parte de la raza humana, puede denominarse una gran obra de arte. Mi respuesta es no, no puede”, concluyó

El discurso de Achebe ha tenido seguidores y detractrores, son muchos los que opinan que Conrad a pesar de su tibieza creó un texto con propósito anticolonial. Otros, en cambio, coinciden con Achebe y respaldan que fuera tan valiente y sintiera la responsabilidad de decir lo que opinaba.

Ngugi wa Thiong´o- Karen Blixen

39757744fd5515e4bef7986ae59c4fa6 Ngugi-Wa-Thiongo

Algo parecido a lo que le suscitó a Achebe la lectura del libro de Conrad, le ocurrió a Ngugi wa Thiong´o con la baronesa Blixen aunque en menor medida. Muchos han sido los libros que han indagado en la vida íntima de esta mujer que luchó contra viento y marea para escribir (tuvo que asumir el seudónimo masculino de Isak Dinesen para poder publicar) y que han mostrado que a pesar de lo idílico y romántico que adorna su perfil, no rechazó la política colonial en el continente, de hecho tuvo esclavos en su plantación de café.

Blixen tuvo una granja en Kenia, y su perro se llamaba Dust y su sirviente Kamante y a partir de ahí Ngugi wa Thiong´o escribió un texto en 1980 Her Cook, Her Dog. Frente a la conmoción que le supuso la lectura de  In the Castle of My Skin (1953) del escritor de Barbados George Lamming, Las memorias de África (1937) de la danesa le provocaron el efecto contrario, “uno de los libros más peligrosos que se han escrito sobre el continente desde una condescendencia que se hacía pasar por amor“. El escritor señala el uso repetido que realiza Blixen de la imaginería animal al describir a los africanos. En su representación de su sirviente Kamante, Ngugi ve la comparación de Blixen con un perro como insulto extremo. Opinión que también compartía Nuruddin Farah quien en su novela Regalos admite que “(Blixen) tal vez se enamorase de aquella parte del continente pero que sin duda no amó a las gentes del lugar”. Ella, por su parte, siempre soñó con volver a Kenia.

Eslabones-Nuruddin Farah

nuruddin_farah_eslabones

Somalia de nuevo.

Se trata del primer título de la tercera de las trilogías del autor, la centrada en el periodo que va desde la década de los 90, cuando el país se sumergió en el caos y en la guerra civil tras el derrocamiento del dictador Mohamed Siad Barré, hasta el momento actual. El segundo título es Nudos y queda un tercero: Crossbones, aún sin traducir al castellano. Esperemos que no ocurra lo mismo que con su segunda trilogía, de la que se tradujeron Secretos y Regalos, pero no así el tercer título Maps.

Aunque la narrativa de Farah está repleta de elementos genuinos de su tierra natal y sus títulos se adentran en periodos de la historia reciente de Somalia, no podemos encasillar a Farah como un simple cronista. Sus novelas encierran un prosa elegante trabada por estructuras complejas bien ensambladas y de ágil lectura. Los diálogos suelen cristalizar en intercambios cargados de intensidad, siempre reveladores y, en consecuencia, un tanto profanadores, como baúles que explotan al levantar la tapa. [Oscar Escudero. Revista Pueblos]

De nuevo alguien llega a Mogadiscio, esa ciudad cuya decadencia duele a todo aquel que vuelve, después de años fuera. Esta vez es Jeebleh, que tras 20 años viviendo en Nueva York, donde tiene familia y una vida estable, regresa a la Somalia que abandonó después de ser preso político. Los “lazos”, que no “eslabones”, que le unen a aquella tierra le reclaman cuando Raasta, la sobrina de uno de sus mejores amigos, Bile, y una amiga de la infancia, han sido secuestradas. Además, quiere también encontrar la tumba en la que descansa su madre.

Mogadiscio, en otro tiempo esplendorosa

Jeebleh contemplará desolado la situación actual de la ciudad, en la que el caos y la destrucción han acabado por convertirla en una triste copia de lo que fue aquella ciudad cosmopolita. Es difícil imaginar un lugar diferente al que las imágenes nos tienen acostumbrados, pero existió.

En resumidas cuentas, la ciudad había sido pasto del vandalismo, propiedad de los malhechores resueltos a robar todo lo que pudieran, que dejaban la mera destrucción a su paso. El Mogadiscio de Jeebleh había sido una ciudad ordenada, apacible, con integridad y vida propias, una maravillosa metrópolis con sus playas, cafés, restaurantes, cines a altas horas de la noche. Seguramente había sido pobre, aunque al menos revestía de dignidad su pobreza, y nadie tenía ninguna prisa por saquear ni destruir lo que no estuviera a su alcance. Dudó que existiera espacio suficiente en la mentalidad de los habitantes para los placeres de los que disfrutó él cuando vivía en Mogadiscio. (pág. 61)

Su entrada en el país vendrá marcada por lo que se encontrará en adelante. Primero, un hombre grita una frase en la que la palabra “armas” brilla con inusitada fuerza. “Los somalíes nunca rinden pleitesía a la autoridad de un uniforme del modo en que lo hacen los alemanes, pensó Jeebleh. Nosotros nos plegamos sólo a la fuerza bruta de las armas.” Para añadir a continuación que la razón puede encontrarse ya desde tiempos del colonialismo hasta los más años recientes de presencia de las tropas estadounidenses, “corruptas y partidarias de los clanes”. Después, para que no quepa duda,  un niño de 10 años es abatido por una bala perdida.

Dagaalka sokeeye, guerreando contra un íntimo

Cosida de mitos y leyendas africanas, con algo de realismo mágico, e internándonos siempre en la vida más intima de sus personajes, que van desde una “niña milagro”, Raasta, cuyo verdadero nombre significa “esperanza” y que se erige en el símbolo de la deseada paz, hasta Bile, el pacifista, o Caloosha, un señor de la guerra, hasta el irlandés Seamus, que deja su tierra para encontrarse a si mismo en Somalia.

El laberinto en el que se va internando Jeebleh, lleno de intrigas y desconfianzas, es una especie de terreno movedizo en el que nunca está del todo seguro de lo que está pisando, y que le hace ser testigo dolorido de la dura y tremenda realidad. La guerra civil que se libra en su tierra se va desmadejando tras esos “lazos de sangre”, verdaderos “eslabones”, los “clanes”, que unen a las personas y a sus destinos de manera irremediable. No es coincidencia que el término somalí de “guerra civil” se traduce aproximadamente por “matar a un íntimo” y Farah va desgranando la intrahistoria de estos “clanes” y su poder a lo largo del libro.

El dinero es el motor de la guerra civil, desde luego-reconoció Bile-Para empezar, a los señores de la guerra se les pagan comisiones corruptas, luego está el dinero que ganan al intervenir en los contratos de las milicias que protegen a las legaciones extranjeras de visita en el país. Está el dinero que se paga a los señores de la guerra en forma de tributos que abonan a las empresas extranjeras en funcionamiento en el país. Y en Mogadiscio se pagan otros tributos a los señores de la guerra, que cobran impuestos de circulación y aranceles sobre toda la mercancía importada en los accesos a la ciudad, que, de hecho, controlan (pág.197)

Farah no es nada complaciente con su país y tampoco se calla a la hora de criticar la actuación de la intervención humanitaria de las tropas estadounidenses. Aunque una gran parte de los estadounidenses no podrían encontrar Somalia en un mapa, sí comparten una clara imagen mental del país africano: el cuerpo mutilado de un ranger del ejército siendo arrastrado por las calles de Mogadiscio, durante la fracasada intervención que se llevó a cabo en 1993. Frente a esta imagen, Farah contrapone la historia desgarradora de la chiquilla de un año que las ráfagas de los helicópteros americanos hicieron volar por el aire arrancada de los brazos de su madre, con cuyo testimonio da voz a los silenciados: “Me puse histérica- siguió diciendo-y me arañé los pechos desnudos, los pechos que habían amamantado a mi hija hacía sólo unos minutos. Aullé, sollocé, lancé maldiciones, recé, pero todo fue en vano. Me rasgué las vestiduras hasta despojarme de la ropa, convencida de que el torbellino de arena que había provocado la llegada repentina del helicóptero había engullido a mi hija. Vi entonces el mal encarnado: los rangers señalaban mi cuerpo desnudo y reían. Dejé de aullar y cubrí mis indecencias y a continuación maldije a las madres que habían llevado en el vientre a aquellos individuos.”(pág.344)

La novela adolece de demasiadas repeticiones, lo que hace que en el texto a veces se de una especie de déjà vu, pero aún así la acción avanza imparable, subyugante, hasta el final, entre reflexiones, diálogos e historias. Eslabones es superior, en mi opinión, a la más floja Nudos. Y, aunque realiza un retrato interesante y bien contado sobre ese desconocido país que es Somalia, Farah nos habla de mucho más. Sólo hay que leer la hermosa leyenda en la que explica cómo se acaban por romper los eslabones, la eterna cadena de dolor y muerte. Para mi, Farah, es imprescindible.

-¿Y sabes lo que el tío Bile dijo sobre la guerra civil?-le preguntó a Shanta.

-Dímelo.

-Que una guerra civil es una lucha incesante basada en agravios que cambian una y otra vez. (pág.388)

Ficha:

  • Título original:  Links (2004)
  • Idioma: Inglés
  • Traducción al castellano:  Editorial Siruela, 2011
  • Traductor: miguel Martínez Lange con la colaboración de eugenia vazquez nacarino
  • Portada: Fotografía de José Cendón. Getty Images
  • Nº páginas: 416
  • Puedes leer el comienzo del libro, aquí

LINKS

El déjà vu de los candidatos africanos al Nobel de Literatura

descarga (2)

Empiezo a sentir una especie de déjà vucada vez que se anuncian las apuestas para ganar el Premio Nobel de Literatura, en relación con los posibles nombres que se barajan en general y en particular por parte del continente africano. Si clikais aquí, aquí y aquí vais a entender en seguida el porqué.

La diferencia fundamental está en el orden, en 2010 el primero de los autores africanos con posibilidades era el keniata Ngũgĩ wa Thiong’o y parece que ocurre lo mismo este año. En cambio, en 2013 se le adelantaba la argelina Assia Djebar. El somalí Nuruddin Farah, en cambio, siempre ha estado en un discreto medio. En las apuestas de Ladbrokers para este año (es muy significativo que los posibles ganadores salgan de los resultados que arrojan los apostantes, lo que ahonda en la imagen que el propio premio refleja para muchos) aunque el japonés Haruki Murakami sigue estando el primero, sorprende que el segundo y tercer puesto lo ocupen escritores africanos, podría deberse a algún tipo de filtración, ya que a estas alturas los candidatos, que han sido nominados por miembros de la propia Academia Sueca, profesores de literatura en importantes universidades, sociedades literarias de gran prestigio o los propios autores premiados en ediciones anteriores, se han reducido a 5 nombres.

Si bien la lista repite posibles ganadores, sin introducir ninguna novedad por el momento (el año pasado se mencionó que también estaba Mia Couto-a recordar que ha ganado el “Premio Internacional Neustadt de Literatura” 2014-conocido como el Nobel americano, Ben Okri o Chimamanda Ngozi Adichie), no propiciará la polémica que surgió el año pasado en el continente africano. Cuando, tras la muerte de Chinua Achebe,  Wole Soyinka desveló, en una entrevista para “Sahara Reporters”, que había recibido peticiones y solicitudes por escrito para que él, como ex ganador del premio, utilizara su posibilidad de nominar candidatos y apoyará el nombre de Achebe para concederle un premio póstumo. Soyinka consideró tal petición como algo “obsceno e hipócrita” y que, en el fondo, le hacía un flaco favor al ya universal nigeriano; Chinua Achebe no necesitaba ganar ningún premio póstumo para ser considerado un gran escritor, su obra ya hablaba por él.

Este año se apunta con fuerza, de nuevo, hacia Ngũgĩ wa Thiong’o. Su primera novela fue escrita en 1962 Weep not Child (traducida al euskera por la editorial Txalaparta, bajo el título Negarrik ez, haurra), en la que contaba la oposición de los Mau Mau frente a la autoridad colonial británica, después vinieron, entre otras, Un grano de trigo, El diablo en la cruzMatigarisu hilarante, brillante y genial El brujo del cuervo, cuya historia transcurre en la imaginaria República Libre de Aburĩria. Su faceta de pensador ha alumbrado varios títulos como el ensayo Decolononising the Mind: The Politics of Language in African Literature y también ha escrito obras de teatro como Ngaahika Ndeenda Ngaahika Ndeenda (Me casaré cuando yo quiera), que fue representada en Kenia y motivo de su encarcelamiento. Lo más reciente lo ha publicado en 2012 con la segunda parte de sus memorias, In the house of the interpreter. En Ngũgĩ, se une una alta calidad literaria con una vida de compromiso y denuncia.

Si bien no es una mujer (13 ganadoras de un total de 113, de las que sólo una ha sido africana: Nadine Gordimer, ninguna africana negra), escribe en su lengua materna, gikuyu o kikuyu. Para un premio en el que la mayoría de los ganadores son escritores en lenguas europeas (el top lo tiene el inglés e idiomas como el árabe solamente tienen un ganador en nómina, el también africano Naguib Mahfuz), un ganador que se negó a usar la lengua del colonizador, desafiando la hegemonía del inglés, y apostó por el uso de una lengua propia, con los obstáculos para la difusión que suelen acompañar a este tipo de opciones, sería una victoria y un reconocimiento también para las miles de lenguas que en el mundo siguen vivas y tienen voluntad de perdurar y seguir siendo vehículo de expresión literaria.

Pero, tan injusto como el olvido de tantos otros nombres que deberían de haber figurado como ganadores, eternos candidatos que nunca lo lograron, puede ser el hecho de que  Ngũgĩ wa Thiong’o pase a ser recordado como una rara avis; algo así como “el Nobel que escribía en un idioma africano”, es decir, como otro exotismo más que unir al continente. Me estoy adelantando, lo sé, pero es mejor decirlo desde ya: Ngũgĩ wa Thiong’o es un gran escritor, que ama su cultura y que además escribe en su lengua materna: una lengua africana, gikuyu. 

Secretos-Nuruddin Farah

183486

Afirma Óscar Escudero que Nuruddin Farah es un coloso de las letras africanas. Leyendo Secretos, una vez más, te das cuenta de que tiene razón. Novela íntima y reveladora, en la que el sexo adquiere la naturaleza de personaje principal, a la vez que pesimista, crítica y desazonadora, describiendo una Somalia que se adentra en el caos y en el desconcierto, al borde del colapso, a las puertas ya del ciclo de violencia, anarquía y crisis humanitaria que sobrevino tras el final del dictador Siad Barré.

La situación de partida de Secretos (1998) me recuerda a la que se produce en Nudos (2007); en ambas, una mujer vuelve y se aloja en la casa de un hombre relacionado con su pasado. En Nudos, la vuelta de la occidentalizada Cambara a Somalia, alojándose en la casa de su primo Zaak con el que tuvo un matrimonio de conveniencia, inicia el recuento de una sociedad en la que la guerra civil ha provocado miles de estragos. En Secretos, el regreso de la escurridiza Sholoongoque se introduce en la casa del que fue su amor de la infancia Kalaman, de manera misteriosa, provoca una vuelta al pasado y una inmersión en un presente sembrado de incertidumbres.

Nuruddin Farah, desde el exilio forzoso, ha querido hablar siempre sobre Somalia. En Secretos, sobre los momentos previos al inicio de la guerra civil (derrocamiento del dictador, a inicios de la década de los noventa). La sensación de que el país se va a internar en un inmenso agujero negro sobrevuela todo el tiempo la novela, al leerla sientes  que va a llegar una gran bola, una inmensa bola que va a arrasarlo todo, y Farah nos habla de una sociedad sin futuro, en la que los clanes se van apropiando del país, preparados para su lucha sangrienta por el poder. En Nudos, más cercana en el tiempo, comprobaremos la situación actual de Somalia.

Pero el escritor rehuye el tratar de escribir novelas históricas o políticas, para adentrarse de lleno en las vidas personales y sobre todo familiares de sus personajes, en una disección que intenta ir de lo individual a lo colectivo. Así,  Secretos nos habla de las vidas de dos hombres, Kalaman y su abuelo, Nonno y de la familia que es su núcleo completada por Damac, la madre y Yaqut, el padre. El nieto es un hombre de éxito, dirige una empresa informática y no acaba de decidirse a comprometerse y formar una familia con Talaado, la joven con la que sale. La entrada de Sholoongo en su vida, sin que nadie conozca cómo se pudo colar en su piso, a la que se le atribuye la capacidad de transformarse en animal, y que le transmite su decisión de tener un hijo con él, lo complicará todo y le llevará a empezar a desentrañar los secretos de su familia, que serán muchos y algunos sorprendentes.

La novela, que fue calificada de pornográfica, ya que en ella el sexo aparece de manera abundante y en múltiples vertientes, produjo que Farah se defendiera argumentando que escenas como las que aparecen en Secretos habían sido inspiradas en obras como el Ulyses de James Joyce. Otro de los recursos constantes de la obra es el mundo animal: a la supuesta capacidad de Sholoongo para mutarse en tejón o elefante vengativo, se une la propuesta de Farah de comparar el mundo animal y el humano: “planeamos montar un vodevil con buitres, cuervos, tritones, elefantes y  otros animales de significación totémica, animales cuya presencia predice la muerte. ¡Para retratar la tragedia de Somalia!.” (pág.116)

Farah interpretó el abuso de situaciones sexuales y bestialidad del texto argumentando que eran el reflejo de una sociedad que había perdido todas sus coordenadas y se avocaba al caos y a la anarquía, hay que escarbar para comprender que debajo se encuentra su crítica a esas uniones de parentesco que después, ideologizadas, sumieron al país en la sangre y el horror, “¿No fue Nonno quien dijo que algunos secretos son producto de su época y que la actitud de cada cual hacia ellos cambia con el paso de los años? ¡Yo soy del clan faciis¡ ¡Imbéciles todos¡.” (pág.245)

Secretos es, a veces, un texto muy narrativo, sin acción y difícil de entender, entre la filosofía y la política, y también una novela en la que se pueden encontrar maravillosos pasajes sobre la paternidad, “Qué más da el padre, lo que importa es la madre”, se repite en múltiples momentos, hasta convertirlo, después del largo viaje nunca completo de Kalaman hacia los secretos familiares, al reconocimiento del papel de su padre, al conocimiento del verdadero origen de su alumbramiento y a la preciosa, rica y largamente humana relación con su recto y sabio abuelo Nonno que no quiere verse incluido en ningún clan, en otra afirmación que completa la primera, “lo que importa es la madre… y el padre también¡”.

Nada permanece escondido para siempre sin perder su identidad original, y no hay secreto que lo sea para siempre: tiene que ser conocido por alquien que le da valor, lo mismo si es divulgado o no. (página 51)

Ficha:

  • Título original:  Secrets (1998)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Traducción al castellano: Muchnik Editores (2000)
  • Traductora: Nuria Lago Jaraiz
  • Imagen de portada:  Fotografía de Jaume Balanyá
  • Nº páginas: 319
  • Premios del libro: 1998 Neustadt International Prize for Literature
41utExMvcmL Farah-Secrets

Regalos-Nuruddin Farah

escanear0039

A Nuruddin Farah se le conoce sobre todo por ser un gran creador de personajes femeninos (es curioso que muchos piensen que es una mujer al leer su nombre). Se le ha llamado “feminista”, e incluso a raíz de la publicación de una de sus últimas novelas Nudos, se le ha acusado de “misandria”. A Farah, hay que reconocerle el mérito de haber puesto a la mujer en el centro de una narrativa que, en sus inicios, poco tenía que ver con las relaciones entre hombres y mujeres ya que preocupaban más otros temas como el colonialismo o los soles de las independencias. A mi Farah me parece extraordinario porque no solamente habla de mujeres, sino de mujeres maduras como la Duniya de Regalos y se detiene en plasmar sus sentimientos, sus miedos y sus vacilaciones dentro de una sociedad patriarcal  que coloca a la mujer en segundo plano.

La trilogía “Blood in the sun” a la que pertenece esta obra, se inició con Maps, 1986 (no traducida al castellano) y culminará con Secretos,1998. Regalos se queda en el medio cronológicamente (1992). Esta trilogía la escribe ya en el exilio que tuvo que sufrir tras la publicación de sus primeras obras, por  los comentarios críticos y satíricos contra el régimen del dictador Siad Barre, desde donde ha continuado escribiendo sobre Somalia, una y otra vez, como una forma de intentar exteriorizar su dolor por el alejamiento. Ha vivido en Inglaterra, Italia, Alemania, en los EE.UU., Australia y en diferentes países africanos. En la actualidad Farah reside en Sudáfrica. “Con gran seguridad se puede decir que mi estilo de escribir se acerca más al de las novelas europeas que al del estilo tradicional de mi país”, resume Farah sobre la influencia que ejercieron sobre su obra los diferentes lugares en los que residió.

Regalos cuenta la historia de Duniya, casada dos veces y viuda una (de un hombre ciego, cuarenta años mayor con el que le impusieron casarse), con tres hijos a su cargo más un bebé que llega como un regalo, no es una joven heroína, se acerca a los cuarenta años y vive en una sociedad que impone matrimonios desiguales y sin amor, donde la mujer tiene un papel secundario (“las mujeres necesitan un hombre a su lado para que la gente las tome en serio, para que las puertas del mundo se les abran y poder cruzarlas con la cabeza alta, como personas respetables” pág118). Duniya en el momento en el que se abre la novela es enfermera jefe en el hospital de maternidad en Mogadiscio, es decir, tiene una carrera y trabaja para ganarse la vida con su propia proyección más allá de cuidar la casa y teme poner en riesgo su, desde hace poco, lograda independencia.

Además de la disección de una familia somalí, esta novela habla sobre regalos que aparecen en varios planos y su presencia conllevará múltiples reflexiones. Por un lado, los regalos que llegan en forma de ayuda a su país. La ayuda internacional salpica todo el texto con multitud de referencias a momentos en los que desde fuera han llegado bien sea alimentos, bien medicinas, bien dinero. Estos regalos se nos presentan en todo momento como envenenados. Por otro lado, los regalos a un nivel más micro, como el que le llega en forma de bebé abandonado y que supondrá una sacudida en la vida de Duniya y de los que la rodean, o el regreso del viudo Bosaaso que abrirá nuevos horizontes en la vida de Duniya. En Regalos frente a la ayuda internacional que puede esperar una contraprestación y generar dependencia, se contrapone la ayuda mutua y el ofrecimiento generoso del que no espera nada a cambio.

Farah, de forma inteligente, nos habla sobre la influencia que suponen los regalos en las vidas de los somalíes de a pie para exportarlo después a un ámbito internacional. De forma certera sus personajes van diseccionando el estereotipo de la necesidad de la ayuda humanitaria en Somalia frente al ocultamiento, por ejemplo, de las aterradoras cifras de de gente sin hogar en Estados Unidos y condenando como Taariq, el periodista, el obsceno uso de la pobreza y el hambre. Todo el libro se ve interrumpido por recortes de prensa en los que se informa de alguna nueva ayuda para África, e incluso aparecen algunas noticias en las que personas conocidas irrumpen en la vida africana para ayudar (la tan habitual imagen de algún actor/actriz acudiendo a tierras africanas, asoma en el libro con el ejemplo de la actriz Liv Ullman lo que lleva a preguntarse: ¿a quién beneficia de verdad esto?, por ejemplo).

“Dar.Comprar.Recibir.Agradecer.Las palabras claves en el acto de dar y recibir” (pág.154). Duniya tuvo que dejar a una de sus hijas al cuidado de sus tíos porque no podía atenderla de forma adecuada y niega a sus hijos la posibilidad de recibir los regalos que sus suegros les hacen. Cuando la pequeña hija de Duniya decide que quiere regresar con su madre, sus mezquinos protectores anteponen las relaciones de poder que suponen el acto de dar-agradecer. “Qué culpa tenía la pequeña de todo aquello”, se pregunta la mujer. La incondicionalidad aparente no es tal y las relaciones que surgen en torno a las donaciones, regalos, pueden acabar siendo perversas y arrastrar consecuencias no deseadas. La situación de estar eternamente en deuda no es ajena, un agradecimiento de por vida. Un gran libro.

 -¿Por qué recelas de los obsequios?

-Porque la generosidad espontánea te deja en deuda, atrapada en un laberinto de dependencia. Tú sabes más que yo de estas cosas, pero ¿no es verdad que aquí, en el tercer mundo , hemos perdido la confianza en nosotros mismos, y también el orgullo, por culpa de la “ayuda” que recibimos incondicionalmente del llamado “primer mundo”? (página 38)

Ficha:

  • Título original:  Gifts (1993)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Traducción al castellano: Ediciones del Bronce (1998)
  • Traductora: Victoria Simó
  • Imagen de portada:  “El aseo de Esther” (1841) de Théodore Chassériau
  • Nº páginas: 327

gifts-nuruddin-farah-paperback-cover-art

En el Cuerno de África también se escribe (II): Somalia

Mi intención no es hacer un recorrido exhaustivo por la literatura que surge en estos países, soy consciente de mis limitaciones: tanto por mis conocimientos como por la dificultad de leer obras de autores/as de allí. Veréis que se entremezclan narrativas tanto en inglés como traducidas al castellano, de éstas cada vez más. Aun así he conseguido realizar una pequeña recopilación que espero, en un futuro, poder ampliar y profundizar.

Continúo con Somalia. En el top de las tierras de esta franja del mundo conocida como Cuerno de África, de por si asaetadas por malas  y negativas imágenes, está este país.

004c

Nuruddin Farah. Fotografía: http://www.africasacountry.com

Nuruddin Farah (Baidoa, 1945), es el escritor somalí más conocido y reconocido en la actualidad. En una entrevista, ante tal afirmación prefiere pensar cínicamente que el mundo necesita un escritor somalí, uno ghanés, uno mexicano, uno chino y uno indio (por mencionar algunas nacionalidades). Hay una fiesta a la que el mundo invita a una o dos personas de cada lugar, y a él le tocó ser el somalí invitado a la fiesta y ésa es la razón, sostiene, por la que está considerado como un “escritor del mundo”.

Lo cierto es que sus novelas han sido traducidas a cientos de idiomas y se han leído a lo ancho y largo del planeta recibiendo, entre otros premios, el Neustadt (1998) y siendo su nombre uno de los habituales en la lista para el Nobel de Literatura. Desde que tuvo que exiliarse de su país, por  los comentarios críticos y satíricos contra el régimen de Siad Barre, ha continuado escribiendo sobre Somalia, una y otra vez, como si fuera una manera de terapia, una forma de intentar exteriorizar su dolor por el alejamiento. Y también sobre las mujeres:”From a Crooked Rib” (1970) ha sido reconocida como la primera novela moderna escrita porGifts_By_Farah_Nuruddin un hombre centrada en la opresión de las mujeres. Farah ha escrito sus obras dándoles la forma de trilogías: La primera fue Variations on the Theme of an African Dictatorship, que incluía: Sweet and Sour Milk (1979), Sardines (1981) y Close Sesame (1983); La segunda fue Blood in the Sun, que incluía: Maps (1986), Regalos (1992) y Secretos (1998) y la última está formada por “Eslabones”, “Nudos” y “Crossbones“.

No es fácil encontrar títulos en castellano de Nuruddin Farah a pesar de estar considerado uno de los grandes de las letras africanas, “Regalos” y “Secretos” están descatalogados, “Eslabones” y “Nudos“, las últimas, se han editado por Siruela.

Escritoras somalíes

Ayaan Hirsi Ali (Mogadiscio, 1969) escribió el guión para el cortometraje “Sumisión” que realizó el cineasta Theo Van Gogh. Esta mujer es muy crítica con el  Islam y, como consecuencia de las amenazas de muerte que sus declaraciones públicas han causado, Hirsi Ali vive oculta y vigilada permanentemente por guardaespaldasnomad_diaries. El cineasta fue asesinado después de su estreno. “Infiel” (2007), su autobiografía, está traducida al castellano. (Infidel -Mary Okeke, English review).

Otras escritoras escriben partiendo de la situación a la que se enfrentan las mujeres que tienen que salir fuera de su país de origen para internarse en sociedades ajenas o de sus vivencias en un entorno diferente. Yasmeen Maxamuud, quien comenzó a escribir para contar las historias de la comunidad somalí en la diáspora en Estados Unidos y Alisa Ahlam, que cuenta la historia de las jóvenes musulmanas que viven en Inglaterra. De ellas, dos obras: “Nomad diaries” de la primera y “The arab season” de la segunda.

800px-Nadifa_Mohamed

Nadifa Mohamed. Fotografía: Wikipedia

De las nuevas generaciones, Nadifa Mohamed (Hargeisa, 1981) con su primera novela “Black manba boy” (2010) ganó el Premio Betty Trask y ha sido nombrada por “Granta” una de sus mejores novelistas jóvenes británicas. La historia está basada en los cuentos que su padre le contaba sobre sus peregrinaciones juveniles en el este de África y Europa durante los años 30 y 40.

Diriye Osman: escribe sobre homosexualidad

www.africanews.it

Diriye Osman. Fotografía: http://www.africanews.it

tumblr_mv754nqcEh1rn0pqco1_1280Uno de los libros que, recientemente, ha recomendado Nuruddin Farah es “Fairy tales for lost children” de Diriye Osman (Mogadiscio, 1983), quien se describe a si mismo de esta manera; “primero somalí, segundo musulmán y tercero homosexual“. La homosexualidad sigue siendo ilegal en la mayor parte de África, conlleva cárcel en muchos países y apenas aparece en la ficción contemporánea africana, por ello este libro se ha tomado como una grata sorpresa (otro autor que también escribe sobre su homosexualidad abiertamente es el marroquí Abdelá Taia). “The Independent” considera a Osman un escritor valiente y original. Queda por saber si es un buen escritor.

En esta colección de historias cortas, narradas por gente constantemente al borde de la auto-revelación, sus personajes- jóvenes, homosexuales y lesbianas somalíes– deben de navegar por las complejidades de la familia, la identidad y la experiencia de la imigración (el propio Osman, tras la guerra civil se trasladó con su familia a Kenia y con posterioridad a Londres, donde reside en la actualidad). “Fairy tales for lost children”marca la llegada de una nueva y singular voz en la ficción contemporánea.

Nación de poetas

3027843590_c3638323d9_o

Maxamed Xaashi Dhamac ‘Gaarriye’. Autor: Travis Elborough

Somalia también se conoce como “una nación de poetas“. El lenguaje somalí recibió un alfabeto oficial por primera vez en 1972, pero muchos somalíes recitan poesías que tienen siglos de antigüedad. Como tal, la forma más común de experimentar la poesía somalí es escuchando, en lugar de leer.

Warsan Shire ha sido la ganadora este año del recién inaugurado Brunel Poetry Prize for African poetry. El más grande de los poetas somalíes en la actualidad es ‘Hadraawi (Mohamed Ibrahim Warsame). Ha sido llamado el “Shakespeare somalí”.

Maxamed Xaashi Dhamac ‘Gaarriye’ (1949-2012) es uno de los poetas más reconocidos tanto dentro como fuera de Somalia. Compuso uno de los poemas somalíes más conocidos sobre el tema de la reconciliación” Hagarlaawe”.

Para terminar, y a falta de poder encontrar online algo traducido, os dejo un corto relato (en inglés) de la escritora Saida Hagi-Dirie Herzi Government by Magic Spell.

Sitios web oficiales:

Y el Premio Nobel de Literatura 2013 va para…

descargaYa lo he dicho en más de una ocasión. Debería de ir a África. En todas partes hay buenos escritores/as, también allí. En marzo de este año murió Chinua Achebe. Ya es tarde para reconocer todo lo que este hombre aportó a la literatura. Como en tantas ocasiones, otro agravio más para este continente. Sólo cuatro escritores africanos han sido galardonados con el premio desde su creación: Wole Soyinka (1986), Naguib Mahfouz (1988), Nadine Gordimer (1991) y JM Coetzee (2005). A veces se añade también a Doris Lessing (2007) quien no nació en África, pero se crió allí y varios de sus libros están basados en este continente.

En las últimas horas las apuestas (no olvidemos que donde hay un premio, hay apuestas) que se están haciendo a través de Landbrokes (una empresa británica dedicada a juegos de azar y apuestas deportivas), van arrojando nombres. Estas apuestas aunque no siempre aciertan, a veces lo hacen, como ocurrió en  2011, cuando el Nobel fue para Tomas Tranströmer. Según Landbrokes, la lista de favoritos la encabeza el japonés Haruki Murakami.

Sin embargo, la Academia sueca suele provocar muchas sorpresas también y, como he dicho, la mayoría de las veces los apostantes no aciertan en el pronóstico. Por eso, no podemos olvidarnos de los nombres africanos que suenan con fuerza en la lista de Landbrokes (son nombres que año tras año aparecen como candidatos al Nobel) y que me sirven de excusa para hablar de ellos ahora en este blog:

Foto: Alfaguara

♦La argelina Assia Djebar está a 12/1:  (en árabe أسيا جبار ) seudónimo literario de Fatema Zohra Imalayen, nació en Cherchell, Argelia en 1936. Su nombre aparece a menudo entre los candidatos al Nobel. Escritora, cineasta y feminista comprometida, ingresó en la Academia Francesa en 2005. Su trayectoria literaria incluye poesía, teatro, drama, narración o ensayo, además de películas de cine. Recibió el prestigioso Premio Internacional Neustadt de Literatura. Entre su obra destacan: Grande es la prisión  (1995) y el Cuarteto Argelino en el que la autora recorre la atormentada historia de Argelia y se recorre a sí misma. Mujer comprometida con su país, después de la independencia de Argelia y de trabajar como periodista para un diario del FLN, ejerció de profesora en la universidad de Argelia, hasta que, a causa del golpe de Estado de Bumedián, se vio obligada a abandonar el país

Foto: La Vanguardia

♦El keniata Ngugi wa Thiong’o está a 20/1: Novelista, ensayista, dramaturgo, periodista, editor, conferenciante y profesor universitario, ha desarrollado además una importante labor como activista político y social. La publicación de Petals of Blood (1977), un fresco crítico acerca del régimen poscolonial del país, provocó su encarcelamiento. En prisión decidió abandonar el inglés y escribió en kikuyu, su lengua natal, la novela Caitani Mutharabaini (Diablo en la Cruz(1982). El acoso político y las dificultades para continuar trabajando en su país motivaron su exilio. Su siguiente novela, Matigari (1986), fue prohibida en Kenia. En 2004, tras la dictadura de Moi, trató de instalarse de nuevo en su tierra, pero fue torturado brutalmente junto con su esposa que fue violada. Su decisión de no volver a escribir en inglés y hacerlo solamente en kikuyu, le ha hecho ganar fieles seguidores en todo el mundo que admiran su firmeza y su compromiso. Entre su obra destaca más reciente destaca El brujo del cuervo.

♦El somalí Nuruddin Farah está a 100/1: Estudió en Chandigarh, India, así como en las universidades de Londres y Essex. From a Crooked Rib (1970) ha sido reconocida como la primera novela moderna escrita por un hombre centrada en la opresión de las mujeres. Ha escrito varias trilogías, la segunda es quizás la más conocida: Maps (1986), Gifts (1992) y Secrets (1998). Con Eslabones comienza su tercera y más ambiciosa trilogía, a la que pertenecen también Nudos y Crossbones. También es un escritor muy comprometido con su país, de hecho tuvo que exiliarse, sus libros críticos con la dictadura de Mohamed Siad Barre, provocaron su exilio de Somalia del que solo regresó en 1996. Actualmente reside en Ciudad del Cabo y hace periódicas visitas a su país. A nivel literario, sus obras tienen dos grandes protagonistas: la propia Somalia y su proceso de autodestrucción (“escribo sobre mi país, para tratar de mantenerlo vivo”), y el papel de la mujer somalí

Dentro de poco se va a conocer al Premio Nobel de Literatura 2013. Nunca he sido amiga de los grandes premios. En sus listas siempre hay dudosas distinciones y tristes omisiones. El Nobel de Literatura va unido, a menudo, a motivos ideológicos, políticos y de oportunidad. Además es un premio que desdeña a las lenguas minoritarias; la mayoría de los ganadores son escritores en lenguas europeas (el top lo tiene el inglés). En cuanto a las mujeres; 12 ganadoras de un total de 112. El mismo Chinua Achebe decía que si bien el Nobel era importante, era un premio europeo, no africano.

Hoy quizás tengamos un Nobel africano, cualquiera de los tres mencionados se lo merece, sé que no se debe de premiar nada más que la pura literatura, pero quiero destacar que en los tres mencionados se une una extraordinaria trayectoria literaria con un gran compromiso personal. Y si no lo ganan da igual, os invito a leer sus obras. Y las de Chinua Achebe.

A %d blogueros les gusta esto: