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Entradas de la Categoría ‘Historia’

Se busca inspiración en la Historia

El primer rey del Reino del Congo fue Lukeni lua Nimi (1380-1420). Dicho reino estaba ubicado en lo que hoy es norte de Angola, Cabinda, República del Congo, la parte occidental de República Democrática del Congo y al sur Gabón. Cuando los portugueses llegaron a finales del siglo XV a este reino, su mani congo, así se nombraba a su soberano, entró en contacto con los enviados portugueses. Pero, “lo que había comenzado como una historia de paz y amistad se retorció hasta formar un crispado entramado de violencia, odio y desconfianza” escribe Eric García Moral, quien nos informa sobre el esclavismo, principal interés en aquel momento de los reyes portugueses.

Sobre la historia de aquel reino y centrándose en la figura del que está considerado el primer embajador africano del Vaticano, Nsaku Do Vunda, el escritor congoleño Wilfried N’Sondé ha publicado este mismo año su última novela bajo el título Un océan, deux mers, trois continents. Nacido en el reino de Bakongo, Nsaku Do Vunda fue bautizado como Antonio Manuel el día en que el obispo de la Iglesia Católica del Reino de Congo le ordenó sacerdote. A finales del siglo XVII, a este joven su rey le encomendará una misión: llegar hasta el Vaticano y convencer al Papa de que interceda ante los monarcas europeos para abolir la esclavitud. Así, se subirá en un barco lleno de esclavos sin saberlo y, rumbo a Roma, descubrirá en el camino el horror y la barbarie de la esclavitud pero también a la Santa Inquisición.

A esta novela, ganadora a principios de 2018 del Premio Ahmadou Kourouma, se le suman otras que también ponen el foco en la recuperación de episodios y grandes nombres de la historia del continente.

Para salvar olvidos, para descubrir cuánto de ficción y falsedad suele haber en la Historia oficial

Otro de esos nombres que la Historia ha dejado de lado es el de la Reina Ginga de Angola. El escritor José Eduardo Agualusa ha publicado con Edhasa Argentina un libro sobre la trayectoria vital de esta mujer: “Guerrera decidida, política lúcida y astuta, reconstruyó su reino varias veces, comandó sus ejércitos, negoció y batalló con las grandes potencias y con otros reyes africanos, tuvo una ardiente y voraz vida privada y hasta el final de sus días fue dueña de su destino”.

Su vida inspiró al misionero franciscano Giovanni Cavazzi da Montecuccolo y al mismísimo Marqués de Sade y de ella da cuenta, en la novela de Agulusa, Francisco José, un joven sacerdote mestizo brasileño elegido por la reina Ginga para convertirse en su secretario personal.

Estamos ante un personaje rodeado de leyendas, sobre todo en lo referente a su vida privada, que están siendo también objeto de contestación por otros historiadores. En opinión de Agualusa para BBC “A la luz de nuestro tiempo, la reina Njinga fue una déspota. Pero ¿qué rey europeo de aquella época no lo fue?”

La novela de corte histórico tiene también otro referente actual en Mia Couto de quien podremos disfrutar a partir de octubre de su Trilogía de Mozambique  en castellano. Si bien la primera novela de la trilogía se publicó en 2015, el escritor mantiene que ha estado casi seis años trabajando en ella. Basada en la saga del emperador Ngungunyane (1884-1895), soberano del Estado de Gaza y uno de los últimos grandes gobernantes de un imperio africano en el siglo XIX.

“Continúa la idea romántica de que el pasado africano, antes de la llegada de los europeos, consistía en una convivencia armoniosa y sin conflicto- afirma el escritor-. Esto es afortunadamente falso porque las sociedades africanas, como todas las demás en el mundo, tienen derecho a su conflicto interno, siendo el motor de su evolución histórica. Curiosamente, la idea de la ausencia de conflictos es una herencia que parece querer promover lo que fue nuestro continente. Pero esa ingenuidad condescendiente resulta de la teoría europea del buen salvaje, que infantiliza las sociedades y la gente africana”.

Por último, Emmanuel Dongala publicó el año pasado La Sonate à Bridgetower mediante la que rescata del olvido a este músico, virtuoso del violín y descendiente libre de una familia de esclavos de Barbados.

Y, sin olvidar, la fabulosa Kintu de Jennifer Makumbi, sobre el reino de Buganda.

Alumbrando: Reinas de África y heroínas de la diáspora negra

Pues es verdad. Te paras. Miras hacia atrás. Nada. ¿Cuántos nombres somos capaces de nombrar de heroínas negras del pasado, de la antigüedad?. ¿Cleopatra?… y eso que sigue en cuestión verla incluida en esta galería de nombres ocultados. Sin embargo, (¿todavía así?) las ha habido, no hace falta acudir a ejemplos como el anterior, y Sylvia Serbin, una periodista e historiadora de formación, que ha estado muchos años investigando antes de poder dar a luz esta obra, intenta con este libro mostrar de manera ambiciosa, frente a la tradicional imagen de mujer victima o sumisa, “cómo la mujer negra ha sabido siempre dar prueba de un liderazgo cuando la situación lo precisaba”.

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África no solo tiene un siglo de historia

Ilustración 'El milagro', del artista Oto Vega.

Ilustración ‘El milagro’, del artista Oto Vega.

Publicado originalmente en África no es un país.  14/02/2017

Desde hace ya más de cuatro años, el blog  Las huellas de Kuma nos descubre, entrada tras entrada, aspectos y episodios relevantes de la muy desconocida historia del África negra. En él se hace especial énfasis al periodo menos estudiado y divulgado de la misma: el precolonial. Sin duda, casi nada se sabe de los grandes imperios que habitaron tierras africanas y de los que nos hablaron, mostrando con orgullo que África también ha conocido un pasado glorioso, las epopeyas que nos han llegado gracias a los griots y a sus transcriptores.

El autor del blog es un joven barcelonés, Eric García Moral, cuya pasión por la historia africana le llegó cuando, según cuenta, en tercero del grado de Historia en la Universidad de Barcelona, asistió a las clases de historia africana del profesor Ferran Iniesta. “En el semestre que duró la asignatura me di cuenta de que no sabía absolutamente nada sobre África”. Alimentado por tal desconocimiento aprendió incluso francés para poder leer más sobre aquello tan interesante y se encontró volcado en el estudio de la misma. “Descubrí que la historia de África era apasionante, que merecía ser estudiada y que, por qué no, también merecía ser contada”. Y a pesar de que el futuro para alguien que quería dedicarse al estudio de la historia africana dibujaba bastante oscuro no se dejó desanimar y siguió con determinación e idéntica ilusión el camino que más satisfacciones le proporcionaba.

Para leer el resto del artículo mapa-africa

LAS ILUSTRACIONES SON DE OTO VEGA.

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Las epopeyas también son para el verano

Oímos la palabra “epopeya” y en seguida pensamos en un poema histórico, en hazañas y gestos heroicos, míticos. Nos suena a viejuno, medieval, a historias del pasado muy pasado y a narraciones contadas por seres con cualidades teatrales. Dicen los que saben que es difícil dar una definición que englobe las diferentes epopeyas literarias que han ido apareciendo a lo largo y ancho del planeta.

Más allá de problemas teóricos a la hora de “encajar” cada obra en su lugar pertinente (¿a qué obras del continente africano se les puede aplicar este subgénero de la épica?), nos surge otra pregunta; ¿por qué leer hoy epopeyas africanas?… ¿acaso alguien lee El cantar de mío Cid, por ejemplo?.

Contra todo pronóstico Borges, que la consideraba “la forma más antigua de poesía”, pensaba que era un género de futuro. Quizás no iba tan desacertado el argentino sobre esta “poesía del pasado”. Así, novelas modernas como Cien años de soledad han sido consideradas, por Carlos Fuentes entre otros*, como “nueva novela épica”. Y es que las gestas heroicas, y dignas de alabanza, nunca nos han abandonado del todo.

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Chaka in battle at the head of the regiment of Tulwana impi. Artist: Angus McBride

¡A la rica epopeya africana!

Desconocidas las africanas, en número abundante, ha sido por la labor de los griots que han narrado desde la oralidad los hechos del pasado la razón por la que conocemos tal cantidad de ellas. El mundo africano ha preferido poner en común las experiencias, dar protagonismo al goce colectivo frente a la actividad de leer un texto escrito que es un acto individual. Sus puestas en escena, a veces acompañados de música, otras no, han hecho de estas narraciones algo único e irreproducible. En Guinea Ecuatorial, por ejemplo, pervive el mvet, que además de instrumento musical es el medio a través del cual y utilizando la oralidad se transmiten las gestas míticas.

Hay un amplio abanico de posibilidades que eluden y dificultan la oportunidad de cosificarlas. ¿Podríamos considerar Khaidara, el cuento peul, una epopeya?, ¿sí?, ¿no? …¿importa?.

Quizás sería más interesante conocer las ramificaciones de aquello que se denomina “epopeyas” y que además de alcanzar los feudos y reinos de grandes personajes y dinastías, se adentra en las loas a la vida del día a día, son las llamadas “epopeyas corporativas”** “aquellos textos creados y pensados para una corporación particular. Destacan las de los pescadores y cazadores malinkés, Kambili, y las de los hausas y peuls.” Pero, a pesar de su interés, apenas nos han llegado.

Una de las razones de la pervivencia de las grandes historias es la de mostrar con orgullo que en África también ha transitado un pasado glorioso. Así lo demuestran las epopeyas más conocidas, las que nos  han llegado a través del medio escrito. La recitación del griot Pahel Mamadou Baila llevó al investigador senegalés Amadou Ly a trasponer el relato sobre las proezas del héroe fulani Samba Guéladio en su L’épopée de Samba Guéladiégui. Siempre desde la tradición y la oralidad, el relato se transforma al plasmarse por escrito. Sin los griots, esos narradores mágicos, conoceríamos una cantidad muy inferior de las pocas que aún así podemos conocer gracias al trabajo de recopilación de escritores e historiadores. Pero, tal y como resalta Vicente Montes: “Se han abordado en numerosas ocasiones las dificultades del proceso de traducción pero en menos la complejidad de la transcripción de los relatos orales.” En este nuevo trasvase, la pérdida de la esencia es inevitable.

5 epopeyas que se pueden leer

El género, no obstante, no se circunscribe a un ámbito determinado.  Pero es África occidental, rica en reinos, la que más epopeyas dinásticas ha elaborado.

sunyata-o-epopeya-mandinga-djibril-tamsir-nia-L-rOrofSLos malinkés descubrieron la figura del fundador del reino mandingo, Sundiata Keita. Recreado por Makan Diabaté, pero sobre todo por Djibril Tamsir Niane, es una de las más historias épicas más conocidas.

La historia de Sundiata Keita, sobre la que recalca el autor que su libro es sobre todo la obra de un griot de la zona de Siguiri, es apasionante. Sundiata Keita o la epopeya mandinga, fue publicado en 1960 por la editorial Presence Africaine y traducido por Casa África. El que fuera rey fundador del Imperio de Malí nació en 1217 en Niani, la actual Guinea, y era hijo del rey Maghan Kon Fatta, perteneciente al clan de Keita, quien controlaba un pequeño territorio. Sin embargo, su historia comienza en realidad mucho antes de que naciera. A finales de 1236, Sundiata Keita, recién coronado emperador de Malí, convocaba a todos los jefes guerreros y notables en el claro de Kurukan Fuga para la proclamación de una serie de leyes y normas que debían regir la vida del Imperio a partir de ese momento. La conocida como Carta de Kurukan Fuga o Carta del Mandé está considerada como una de las primeras declaraciones de Derechos Humanos de la Historia. Uno de sus logros más importantes: abolió la esclavitud.

La epopeya bambara, recopilada por Lilyan Kesteloot, posee una envergadura de más de diez mil versos, 2747557138r“destaca por la función desempeñada por los morabitos y los magos que ayudan a los guerreros y a los reyes a derrotar a sus enemigos gracias a la adivinación y a la confección de amuletos que los hacen invulnerables”. Junto a ellas emergen las de los sonikés, fulani, peuls… bajo similares características todas ellas. La mujer, en estos textos, aparece en un papel de relevancia, lo que no ocurre en las epopeyas de África Central.

La vida de El Hadj Ornar, el hombre que llegó a organizar una yihad, fue narrada por el l_africainesenegalés Samba Diop. En ella se aúnan varios mundos bajo la historia del fundador del Imperios Tukulor.

Bernard B. Dadié, toda una leyenda en la literatura africana, y quien además ha cumplido 100 años el pasado enero, dedicó Légendes africaines (1954) a narrar la epopeya de los baulé. En esta historia, basada en la tradición oral y a través de cuentos, Dadié explica cómo su pueblo, los Baulé, recibieron su nombre gracias al sacrificio de su reina, la reina Poku.

En Sudáfrica emerge la figura del misterioso rey zulú ChakaEn 1910,Thomas Mofolo ficcionó su vida y su imperio antes de la colonización. Chaka se publicaría en 1925, en lengua sesotho (traducida con posterioridad al menos en dos ocasiones al inglés y a otras lenguas europeas). Hablamos de un clásico, ¿hablamos de la primera novela conocida en el continente?. Comparada con 1005897Shakespeare y con las tragedias griegas, se la ha colocado a la altura de las obras de Achebe pero no ha tenido nunca su repercusión.

Con posterioridad se realizó otra versión sobre la vida de este rey. Mazisi Kunene, un defensor de la literatura africana en lenguas de origen, escribió su obra seminal Emperor Shaka the Great: A Zulu Epic (1979) en zulú. La cual ha sido comparada con la Iliada y la Odisea y ensalzada por escritores como Chinua Achebe.

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  • (*) Ver: ¿La muerte de la épica? Las metamorfosis de un género literario, entre la modernidad y la posmodernidad- José Manuel Pedrosa
  • (**) Ver: Kesteloot y Dieng, en Les épopées d’Afrique noire (1997)
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