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Entradas de la Categoría ‘Historia’

La trilogía mozambiqueña de Mia Couto: Las arenas del emperador

Las etiquetas pueden hacer que las tres novelas que componen Las arenas del emperador (Mujeres de ceniza, La espada y la azagaya y El bebedor de horizontes), publicadas en el intervalo de tiempo que va de 2015-2017 y con muchos años de documentación detrás, se queden bajo el rótulo de “novela histórica”.

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Se busca inspiración en la Historia

El primer rey del Reino del Congo fue Lukeni lua Nimi (1380-1420). Dicho reino estaba ubicado en lo que hoy es norte de Angola, Cabinda, República del Congo, la parte occidental de República Democrática del Congo y al sur Gabón. Cuando los portugueses llegaron a finales del siglo XV a este reino, su mani congo, así se nombraba a su soberano, entró en contacto con los enviados portugueses. Pero, “lo que había comenzado como una historia de paz y amistad se retorció hasta formar un crispado entramado de violencia, odio y desconfianza” escribe Eric García Moral, quien nos informa sobre el esclavismo, principal interés en aquel momento de los reyes portugueses.

Sobre la historia de aquel reino y centrándose en la figura del que está considerado el primer embajador negro ante el Vaticano, Nsaku Do Vunda, el escritor congoleño Wilfried N’Sondé ha publicado este mismo año su última novela bajo el título Un océan, deux mers, trois continents. Nacido en el reino de Bakongo, Nsaku Do Vunda fue bautizado como Antonio Manuel el día en que el obispo de la Iglesia Católica del Reino de Congo le ordenó sacerdote. A finales del siglo XVII, a este joven su rey le encomendará una misión: llegar hasta el Vaticano y convencer al Papa de que interceda ante los monarcas europeos para abolir la esclavitud. Así, se subirá en un barco lleno de esclavos sin saberlo y, rumbo a Roma, descubrirá en el camino el horror y la barbarie de la esclavitud pero también a la Santa Inquisición.

A esta novela, ganadora a principios de 2018 del Premio Ahmadou Kourouma, se le suman otras que también ponen el foco en la recuperación de episodios y grandes nombres de la historia del continente.

Para salvar olvidos, para descubrir cuánto de ficción y falsedad suele haber en la Historia oficial

Otro de esos nombres que la Historia ha dejado de lado es el de la Reina Ginga de Angola. El escritor José Eduardo Agualusa ha publicado con Edhasa Argentina un libro sobre la trayectoria vital de esta mujer: “Guerrera decidida, política lúcida y astuta, reconstruyó su reino varias veces, comandó sus ejércitos, negoció y batalló con las grandes potencias y con otros reyes africanos, tuvo una ardiente y voraz vida privada y hasta el final de sus días fue dueña de su destino”.

Su vida inspiró al misionero franciscano Giovanni Cavazzi da Montecuccolo y al mismísimo Marqués de Sade y de ella da cuenta, en la novela de Agulusa, Francisco José, un joven sacerdote mestizo brasileño elegido por la reina Ginga para convertirse en su secretario personal.

Estamos ante un personaje rodeado de leyendas, sobre todo en lo referente a su vida privada, que están siendo también objeto de contestación por otros historiadores. En opinión de Agualusa para BBC “A la luz de nuestro tiempo, la reina Njinga fue una déspota. Pero ¿qué rey europeo de aquella época no lo fue?”

La novela de corte histórico tiene también otro referente actual en Mia Couto de quien podremos disfrutar a partir de octubre de su Trilogía de Mozambique  en castellano. Si bien la primera novela de la trilogía se publicó en 2015, el escritor mantiene que ha estado casi seis años trabajando en ella. Basada en la saga del emperador Ngungunyane (1884-1895), soberano del Estado de Gaza y uno de los últimos grandes gobernantes de un imperio africano en el siglo XIX.

“Continúa la idea romántica de que el pasado africano, antes de la llegada de los europeos, consistía en una convivencia armoniosa y sin conflicto- afirma el escritor-. Esto es afortunadamente falso porque las sociedades africanas, como todas las demás en el mundo, tienen derecho a su conflicto interno, siendo el motor de su evolución histórica. Curiosamente, la idea de la ausencia de conflictos es una herencia que parece querer promover lo que fue nuestro continente. Pero esa ingenuidad condescendiente resulta de la teoría europea del buen salvaje, que infantiliza las sociedades y la gente africana”.

Por último, Emmanuel Dongala publicó el año pasado La Sonate à Bridgetower mediante la que rescata del olvido a este músico, virtuoso del violín y descendiente libre de una familia de esclavos de Barbados.

Y, sin olvidar, la fabulosa Kintu de Jennifer Makumbi, sobre el reino de Buganda.

Alumbrando: Reinas de África y heroínas de la diáspora negra

Pues es verdad. Te paras. Miras hacia atrás. Nada. ¿Cuántos nombres somos capaces de nombrar de heroínas negras del pasado, de la antigüedad?. ¿Cleopatra?… y eso que sigue en cuestión verla incluida en esta galería de nombres ocultados. Sin embargo, (¿todavía así?) las ha habido, no hace falta acudir a ejemplos como el anterior, y Sylvia Serbin, una periodista e historiadora de formación, que ha estado muchos años investigando antes de poder dar a luz esta obra, intenta con este libro mostrar de manera ambiciosa, frente a la tradicional imagen de mujer victima o sumisa, “cómo la mujer negra ha sabido siempre dar prueba de un liderazgo cuando la situación lo precisaba”.

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África no solo tiene un siglo de historia

Ilustración 'El milagro', del artista Oto Vega.

Ilustración ‘El milagro’, del artista Oto Vega.

Publicado originalmente en África no es un país.  14/02/2017

Desde hace ya más de cuatro años, el blog  Las huellas de Kuma nos descubre, entrada tras entrada, aspectos y episodios relevantes de la muy desconocida historia del África negra. En él se hace especial énfasis al periodo menos estudiado y divulgado de la misma: el precolonial. Sin duda, casi nada se sabe de los grandes imperios que habitaron tierras africanas y de los que nos hablaron, mostrando con orgullo que África también ha conocido un pasado glorioso, las epopeyas que nos han llegado gracias a los griots y a sus transcriptores.

El autor del blog es un joven barcelonés, Eric García Moral, cuya pasión por la historia africana le llegó cuando, según cuenta, en tercero del grado de Historia en la Universidad de Barcelona, asistió a las clases de historia africana del profesor Ferran Iniesta. “En el semestre que duró la asignatura me di cuenta de que no sabía absolutamente nada sobre África”. Alimentado por tal desconocimiento aprendió incluso francés para poder leer más sobre aquello tan interesante y se encontró volcado en el estudio de la misma. “Descubrí que la historia de África era apasionante, que merecía ser estudiada y que, por qué no, también merecía ser contada”. Y a pesar de que el futuro para alguien que quería dedicarse al estudio de la historia africana dibujaba bastante oscuro no se dejó desanimar y siguió con determinación e idéntica ilusión el camino que más satisfacciones le proporcionaba.

Para leer el resto del artículo mapa-africa

LAS ILUSTRACIONES SON DE OTO VEGA.

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Las epopeyas también son para el verano

Oímos la palabra “epopeya” y en seguida pensamos en un poema histórico, en hazañas y gestos heroicos, míticos. Nos suena a viejuno, medieval, a historias del pasado muy pasado y a narraciones contadas por seres con cualidades teatrales. Dicen los que saben que es difícil dar una definición que englobe las diferentes epopeyas literarias que han ido apareciendo a lo largo y ancho del planeta.

Más allá de problemas teóricos a la hora de “encajar” cada obra en su lugar pertinente (¿a qué obras del continente africano se les puede aplicar este subgénero de la épica?), nos surge otra pregunta; ¿por qué leer hoy epopeyas africanas?… ¿acaso alguien lee El cantar de mío Cid, por ejemplo?.

Contra todo pronóstico Borges, que la consideraba “la forma más antigua de poesía”, pensaba que era un género de futuro. Quizás no iba tan desacertado el argentino sobre esta “poesía del pasado”. Así, novelas modernas como Cien años de soledad han sido consideradas, por Carlos Fuentes entre otros*, como “nueva novela épica”. Y es que las gestas heroicas, y dignas de alabanza, nunca nos han abandonado del todo.

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Chaka in battle at the head of the regiment of Tulwana impi. Artist: Angus McBride

¡A la rica epopeya africana!

Desconocidas las africanas, en número abundante, ha sido por la labor de los griots que han narrado desde la oralidad los hechos del pasado la razón por la que conocemos tal cantidad de ellas. El mundo africano ha preferido poner en común las experiencias, dar protagonismo al goce colectivo frente a la actividad de leer un texto escrito que es un acto individual. Sus puestas en escena, a veces acompañados de música, otras no, han hecho de estas narraciones algo único e irreproducible. En Guinea Ecuatorial, por ejemplo, pervive el mvet, que además de instrumento musical es el medio a través del cual y utilizando la oralidad se transmiten las gestas míticas.

Hay un amplio abanico de posibilidades que eluden y dificultan la oportunidad de cosificarlas. ¿Podríamos considerar Khaidara, el cuento peul, una epopeya?, ¿sí?, ¿no? …¿importa?.

Quizás sería más interesante conocer las ramificaciones de aquello que se denomina “epopeyas” y que además de alcanzar los feudos y reinos de grandes personajes y dinastías, se adentra en las loas a la vida del día a día, son las llamadas “epopeyas corporativas”** “aquellos textos creados y pensados para una corporación particular. Destacan las de los pescadores y cazadores malinkés, Kambili, y las de los hausas y peuls.” Pero, a pesar de su interés, apenas nos han llegado.

Una de las razones de la pervivencia de las grandes historias es la de mostrar con orgullo que en África también ha transitado un pasado glorioso. Así lo demuestran las epopeyas más conocidas, las que nos  han llegado a través del medio escrito. La recitación del griot Pahel Mamadou Baila llevó al investigador senegalés Amadou Ly a trasponer el relato sobre las proezas del héroe fulani Samba Guéladio en su L’épopée de Samba Guéladiégui. Siempre desde la tradición y la oralidad, el relato se transforma al plasmarse por escrito. Sin los griots, esos narradores mágicos, conoceríamos una cantidad muy inferior de las pocas que aún así podemos conocer gracias al trabajo de recopilación de escritores e historiadores. Pero, tal y como resalta Vicente Montes: “Se han abordado en numerosas ocasiones las dificultades del proceso de traducción pero en menos la complejidad de la transcripción de los relatos orales.” En este nuevo trasvase, la pérdida de la esencia es inevitable.

5 epopeyas que se pueden leer

El género, no obstante, no se circunscribe a un ámbito determinado.  Pero es África occidental, rica en reinos, la que más epopeyas dinásticas ha elaborado.

sunyata-o-epopeya-mandinga-djibril-tamsir-nia-L-rOrofSLos malinkés descubrieron la figura del fundador del reino mandingo, Sundiata Keita. Recreado por Makan Diabaté, pero sobre todo por Djibril Tamsir Niane, es una de las más historias épicas más conocidas.

La historia de Sundiata Keita, sobre la que recalca el autor que su libro es sobre todo la obra de un griot de la zona de Siguiri, es apasionante. Sundiata Keita o la epopeya mandinga, fue publicado en 1960 por la editorial Presence Africaine y traducido por Casa África. El que fuera rey fundador del Imperio de Malí nació en 1217 en Niani, la actual Guinea, y era hijo del rey Maghan Kon Fatta, perteneciente al clan de Keita, quien controlaba un pequeño territorio. Sin embargo, su historia comienza en realidad mucho antes de que naciera. A finales de 1236, Sundiata Keita, recién coronado emperador de Malí, convocaba a todos los jefes guerreros y notables en el claro de Kurukan Fuga para la proclamación de una serie de leyes y normas que debían regir la vida del Imperio a partir de ese momento. La conocida como Carta de Kurukan Fuga o Carta del Mandé está considerada como una de las primeras declaraciones de Derechos Humanos de la Historia. Uno de sus logros más importantes: abolió la esclavitud.

La epopeya bambara, recopilada por Lilyan Kesteloot, posee una envergadura de más de diez mil versos, 2747557138r“destaca por la función desempeñada por los morabitos y los magos que ayudan a los guerreros y a los reyes a derrotar a sus enemigos gracias a la adivinación y a la confección de amuletos que los hacen invulnerables”. Junto a ellas emergen las de los sonikés, fulani, peuls… bajo similares características todas ellas. La mujer, en estos textos, aparece en un papel de relevancia, lo que no ocurre en las epopeyas de África Central.

La vida de El Hadj Ornar, el hombre que llegó a organizar una yihad, fue narrada por el l_africainesenegalés Samba Diop. En ella se aúnan varios mundos bajo la historia del fundador del Imperios Tukulor.

Bernard B. Dadié, toda una leyenda en la literatura africana, y quien además ha cumplido 100 años el pasado enero, dedicó Légendes africaines (1954) a narrar la epopeya de los baulé. En esta historia, basada en la tradición oral y a través de cuentos, Dadié explica cómo su pueblo, los Baulé, recibieron su nombre gracias al sacrificio de su reina, la reina Poku.

En Sudáfrica emerge la figura del misterioso rey zulú ChakaEn 1910,Thomas Mofolo ficcionó su vida y su imperio antes de la colonización. Chaka se publicaría en 1925, en lengua sesotho (traducida con posterioridad al menos en dos ocasiones al inglés y a otras lenguas europeas). Hablamos de un clásico, ¿hablamos de la primera novela conocida en el continente?. Comparada con 1005897Shakespeare y con las tragedias griegas, se la ha colocado a la altura de las obras de Achebe pero no ha tenido nunca su repercusión.

Con posterioridad se realizó otra versión sobre la vida de este rey. Mazisi Kunene, un defensor de la literatura africana en lenguas de origen, escribió su obra seminal Emperor Shaka the Great: A Zulu Epic (1979) en zulú. La cual ha sido comparada con la Iliada y la Odisea y ensalzada por escritores como Chinua Achebe.

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  • (*) Ver: ¿La muerte de la épica? Las metamorfosis de un género literario, entre la modernidad y la posmodernidad- José Manuel Pedrosa
  • (**) Ver: Kesteloot y Dieng, en Les épopées d’Afrique noire (1997)

Serge Bilé indaga en lo que nunca te contaron

En el Mein Kampf, Hitler calificaba a los negros como un eslabón intermedio en la cadena evolutiva entre el mono y el hombre. Pero lo anterior no fue obstáculo para que (¿cientos?) de hombres negros se alistaran en las filas nazis. El periodista Serge Bilé se sintió conminado a investigar cuando visionó la película de Louis Malle Lacombe Lucien (1974) en el que aparece en un papel secundario un hombre negro que formaba parte de la policía secreta nazi.

A Serge Bilé parece gustarle los libros polémicos, ante lo que él argumenta que sus preferencias simplemente se dirigen hacia textos sobre temas que nadie antes ha tratado. Algo que se constata de manera rápida repasando sus títulos que van desde la aportación de pruebas sobre negros en campos de concentración, al racismo en el Vaticano, la historia del único pasajero negro del Titanic, el blanqueamiento de la piel entre algunos africanos o la constatación sobre el tópico del desmesurado sexo de los hombres negros.

couv_1229 couv_7651 Y si Dios no le gustaban los negros?
  • Negros en los campos nazis (2005) Edición Wanafrica, 2013: en este libro compila los testimonios de supervivientes, familiares y compañeros de africanos y antillanos que fueron recluidos en los campos del nazismo por participar en la guerra, mostrar resistencia al régimen del Führer o, simplemente, por la pigmentación de su piel. Mostrando otra cara del régimen nazi que la gran mayoría de las veces no se nombra y poniendo nombre a un buen número de personas que sufrieron las inhumanidades de los campos nazis.
  • Quand les noirs avaient des esclaves blancs (2008): centrando su atención en los legendarios imperios de Mali, Ghana y Songhai afirma que los soberanos africanos compraron esclavos blancos.
  • La légende du sexe surimendionné des noirs (2009): un libro sobre los prejuicios sexuales contra los negros en relación al mito de su superdotado sexo.
  • Et si Dieu n’aimait pas les Noirs ? (2009): En colaboración con Audifac Ignace. Investigación sobre el racismo en el Vaticano hoy, la discriminación sufrida por parte de sacerdotes de manera cotidiana.

Oscura fascinación

Retomo. ¿Qué le mueve a Serge Bilé?. Tras escribir Negros en campos nazis, descubre la película de Louis Malle y decide empezar a investigar. Desea desentrañar que hay detrás de aquello que de manera tímida se le está comenzando a mostrar. Estamos en 2004 y dedicará muchos años al trabajo de investigación, sobre todo tirando de un hilo que se le aparecerá tras el descubrimiento de una fotografía en la que aparece Norbert Désirée.

Con él vuelve a encontrar un personaje en los márgenes olvidados.

Norbert Désirée

Norbert Désirée en el centro

El periodista va contando la historia de este increíble personaje que pasó de su vida en la colonia francesa de Guadalupe a formar parte del ejército de Hitler (LVF) y luchar en Rusia. Incluso solicitó su ingreso en las SS lo que le supuso, esta vez sí, la deportación.

¿Qué puede mover a una persona a juntarse junto a aquellos que la excluyen y rebajan al rango de animal?. ¿Cómo llegaron a aceptar los nazis que solo creían en la supremacía aria a personas negras entre sus filas?.

La vida de Norbert, como la de la mayoría de guadalupeños, no era fácil bajo el colonialismo francés. Los nazis abrieron una puerta, al estallar la Segunda Guerra Mundial ante los rumores de cesión por parte de los franceses de la isla de Guadalupe a los americanos. Serge Bilé apunta “hasta qué punto el miedo, la cobardía y la violencia pueden llevar a algunos oprimidos no sólo a la resignación sino también a la fascinación por sus opresores” (pág.14).

En los campos de prisioneros, 15.777 africanos y 380 martiniqueses aislados, enfermos, expuestos al frío invierno son carne fácil para la propaganda nazi. ¿Acaso los colonos franceses fueron menos inhumanos?. “Para algunos prisioneros africanos no existe, aparentemente, a estas alturas de la guerra, una verdadera diferencia entre los horrores franceses y las ignominias alemanas” (pág.27).

Los nombres siguen surgiendo haciendo aflorar historias insólitas. Mientras el periodista sigue argumentando, como en el caso del camerunés Werner Egiome “para otros afroalemanes, lastimados y frustrados como Egiomue por ser considerados ciudadanos de segunda clase, el acceso a las organizaciones nazis supone también una posibilidad de salir de la marginación, de poder realizar estudios superiores o incluso de trabajar” (pág. 47). O en el de Hans Hauck, “Nadie me obligaba (…) Debía hacerlo”.

La labor de encontrar pruebas, el buceo en los archivos, el trabajo de cavar hasta lo más hondo de Bilé, ha conseguido que se puedan contar un puñado de historias (¿aún así escasas?). Como muchas de las anteriores obras del periodista se trata de un tema no conocido y que genera controversia. Más allá, el libro propone un ramillete de reflexiones en relación a estas personas, sobre sus razones y sus contradicciones. Pero también un haz de luz sobre sus secretos y pulsiones más íntimas. Aquellas que no por no desveladas, dejan de ser intuidas.

Ficha:

  • Título original: Sombres borreaux (2011)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: Ediciones Wanafrica (2016)
  • Traductora: Laura Remei Martinez de Buitrago
  • Nº páginas: 128
  • También en catalán: Obscurs botxins Ed. Wanafrica
  • Fragmento: Revista Altaïr, aquí

Sin títuloColoquio de presentación del libro el 30/06/2016 en Altaïr librería (Barcelona): Intervienen: Saiba Bayo, politólogo, Juan Tomás Ávila Laurel, escritor y periodista, Pere Ortín, director de Altaïr Magazin
+ info: http://www.altair.es/es/actividades/evento.php?codigo=172

 

Otros ámbitos, otros líderes

Tras las independencias, llegaron una pléyade de dictadores que asumieron el poder en la mayoría de los países africanos. A menudo, la imagen que se tiene de los “líderes” políticos de este continente es ésa. Sin embargo, muchas personas lucharon por ser libres e iguales. “No sólo” acabando con el colonialismo/neocolonialismo o el apartheid, sino también creyendo en otra manera de vivir, más solidaria, justa e igualitaria. Es cierto que las vidas de miles de seres que se implicaron de lleno en dicha tarea permanecerán en el anonimato, pero algunos de sus líderes nos dan la medida de la inmensa humanidad que había detrás.

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Funmilayo Ransome-Kuti

Algunos, como  la nigeriana, y madre de Fela Kuti, la gran Funmilayo Ransome-Kuti (1900–1978) y una de las líderes de la lucha por la independencia de Nigeria, no nos dejó nada escrito. Situación que se repite con Patrice Lumumba (1925-1961) el primer líder elegido democráticamente en la actual RDCongo (antes Zaire), que tuvo poco tiempo ya que le asesinaron a los 36 años. Sobre él podemos leer Une saison du Congo, la obra que Aimé Césaire le dedicó.

Otros, en cambio, sí pudieron plasmar por escrito su pensamiento, entre ellos: Steve Biko (1946-1977), Amilcar Cabral (1924-1973), Nelson Mandela (1918-2013), Thomas Sankara (1949-1987) o Ken Saro-Wiwa (1941-1995).

1.-Steve Biko

descargaSteve Biko fue el precusor de uno de los movimientos más radicales en la historia de la liberación negra de la humanidad. Se trata del Movimiento de Conciencia Negra-Black Consciousness Movement. Biko percibió que los negros jamás lograrían su libertad política si seguían sintiéndose inferiores a los blancos. Este movimiento buscaba “no sólo el ascenso al poder de la ciudadanía de color sino también el reencuentro del hombre y mujer surafricano, con su yo, con su cultura, con sus creenciaslas cuales han venido siendo desvalorizadas por tantas agresiones cometidas a las comunidades víctimas de los estragos de la colonización y la esclavitud.”

Arrestado y detenido en varias ocasiones, hasta el 12 de septiembre de 1977, fecha en la que a consecuencia de las torturas, fallecía Steve Biko, desnudo y sólo en una celda. Tenía 30 años. La versión oficial distaba millas de lo que en realidad había ocurrido: había muerto a consecuencia de una huelga de hambre.

I write what I want (Hope Pub House, 1989), Escribo lo que quiero, toda una declaración de principios, es el compendio de las columnas que escribió para la revista de la Organización de Estudiantes Sudafricanos (SASO) y recoge su pensamiento escrito que aún hoy sigue teniendo vigencia.

Rechazamos la sociedad occidental la cual se basa en el poder y que parece preocuparse de perfeccionar sus conocimiento tecnológico, a la vez que pierde su dimensión espiritual. Creemos que a la larga, la contribución especial de África al mundo será en el reino de la relación humana. Los grandes poderes del mundo pueden haber hecho maravillas dándole al mundo una panorámica industrial y militar; pero el mayor bien viene de camino desde África: dar al mundo una faz más humana.

Escribo lo que me da la gana. Introducción Desmond Tutú. Paperback. Formato E-Book

2.-Amilcar Cabral

nacionalismo_y_culturaCabral  fue uno de los grandes líderes que desafiaron el poder colonial portugués, junto a nombres como el de Samora Machel o Agostinho Neto.

El fundador del Partido Africano para la Independencia de Guinea Bissau y Cabo Verde (PAIGC) fue asesinado en 1973. Detrás quedaba un humanista y un pensador cuya  importancia “reside tanto en su proyección política e intelectual como por ser el referente en la erosión militar del colonialismo portugués”.

Tal y como recoge Josep Sánchez Cervelló en el prólogo de Nacionalismo y cultura, “la presente obra recopilatoria recoge aspectos centrales de su pensamiento: el papel de la cultura como motor de la resistencia y fundamento de contestación a los opresores; la cuestión de la africanidad en el sentido micro y macro, como valor de aprender de lo propio y también de valorizar lo común, en el sentido del panafricanismo; el partido único como base vertebrador de la nación, idea que ahora está ampliamente cuestionada como el concepto de democracia revolucionaria en tiempo de guerra”.

Un pueblo que se libera del dominio extranjero no será culturalmente libre a no ser que, sin complejos y sin subestimar la importancia de las contribuciones positivas de la cultura del opresor y de otras culturas, retome la suya propia. Ésta se alimenta de la realidad viva del medio y niega tanto las influencias nocivas como cualquier subordinación a culturas extranjeras.  Veamos así que, dado que el dominio imperalista tiene como necesidad vital la opresión cultural, la liberación nacional será necesariamente un “acto de cultura”.

 Nacionalismo y cultura. Ediciones Bellaterra

3.-Nelson Mandela

portada-largo-camino-hacia-libertad_grandeEn el libro, que se abre con su infancia, el líder sudafricano recorre  las luchas que lo transformaron en el representante de los excluidos de Sudáfrica. Habla de sus compañeros, de la evolución de su pensamiento, pero también nos acerca un Mandela más desconocido. Asoma un Mandela coqueto;  “Mi padre era un hombre alto, de piel oscura  y porte erguido y majestuoso que me gusta pensar que he heredado”. Un Mandela enamorado; “No sé decir con seguridad si existe el amor a primera vista, pero sí sé que en el momento en que vi por primera vez a Winnie Nonzamo supe que quería casarme con ella”. Un Mandela apasionado de la música africana; “La extraña belleza de la música africana radica en que es capaz de levantar el ánimo aunque cuente una historia triste. Se puede ser pobre, vivir en una inmunda choza y haber perdido el trabajo, pero la música le da a uno esperanza. La música africana trata, a menudo, de las aspiraciones del pueblo, y es capaz de avivar la resolución política de aquellos que, sin ella, podrían mostrarse indiferentes”.

Nelson Mandela fue encarcelado en la prisión de Robben Island, donde permaneció durante dieciocho de sus veintisiete años de presidio. Fue el preso 466. Su coherencia y su fuerza le llevaron a la lucha, después a gobernar, y siempre fue fiel a sus ideas.

Nadie es realmente libre si arrebata a otro su libertad, del mismo modo en que nadie es libre si su libertad le es arrebatada. Tanto el opresor como el oprimido quedan privados de su humanidad.

El largo camino hacia la libertad. Ediciones Aguilar

4.-Thomas Sankara 

25_12_52_cubierta_El_caso_SankaraEl caso Sankara, desde un enfoque de novela negra, se inicia la mañana del 15 de octubre de 1987, cuando cuatro años después de su llegada al poder en Burkina Faso, Sankara fue asesinado por sus propios compañeros de revolución. El periodista francés Emmanuel Durant fue la última persona que entrevistó al presidente justo antes de su muerte y es el que, en el papel de un detective, va desgranando las circunstancias que rodearon la misma, intentando contestar a los interrogantes que no cesan de aparecer en su mente; ¿quién dio la orden?, ¿qué intereses ocultos había tras el asesinato?.

Sankara tuvo poco tiempo, pero en el breve periodo en el que gobernó se convirtió en un líder carismático, incómodo y aclamado a la vez. Se le conocía como el “presidente de los pobres” y también como el “Che Guevara africano”.

Nosotros no podemos reembolsar la deuda porque no tenemos nada que pagar. No podemos reembolsar la deuda porque no somos responsables de ella. No podemos pagar la deuda porque, al contrario, nos deben lo que las mayores riquezas nunca podrán pagar, esto es, la deuda de sangre. Es nuestra la sangre que ha sido derramada.

El caso Sankara. Autor: Antonio Lozano. Ediciones 
Escritos de Thomas Sankara en castellano:
  • La emancipación de la mujer y la lucha africana por la libertad, Pathfinder Press, 2007
  • Somos herederos de las revoluciones del mundo: Discursos De La Revolución De Burkina Faso, 1983-87, Pathfinder Press, 2007.

5.-Ken Saro-Wiwa

a month and a dayPertenecía a la tribu de los ogoni, etnia del delta del río Niger, zona petrolera desde 1958 y al ver la impotencia de su pueblo ante la actuación de las multinacionales, puso su imagen, que gozaba de prestigio internacional gracias a sus logros tanto como productor de televisión como por sus éxitos como escritor (publicó más de veinte libros), para dar voz a los que no la tenían.

Fue presidente del Movimiento para la Supervivencia de los Ogoni, que dirigió una campaña no violenta contra los daños ambientales de diversas multinacionales petroleras, especialmente la holandesa Shell.

En 1992 escribió el libro Genocide in Nigeria: The Ogoni Tragedy en el que denunciaba la impunidad con la que actuaba la multinacional. En el diario de su detención en 1994, A Month and a Day, habla sobre las condiciones en las que estuvo preso, fruto de un régimen deshumanizado, y sobre la lucha que aún se libra en el Delta del Níger.

A consecuencia de su activismo fue ahorcado junto a otros siete presos de conciencia en 1995 por el general Sani Abacha, que gobernaba entonces Nigeria.

A Month and A Day [en] Penguin Books

De Une saison du Congo de Aime Cesaire, hay una traducción en castellano dentro del volumen “Teatro de análisis contempóraneo”. Editorial Aguilar 1975

Negros en los campos nazis- Serge Bilé

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Dachau, Mauthausen, Auschwitz, campos de exterminio, cámaras de gas… son palabras que, por desgracia, no nos son desconocidas. La terrible época hitleriana ha aparecido en nuestras vidas en diferentes formatos: películas (La lista de Schindler de Spielberg), cómics (Maus de Art Spiegelman) o libros (Primo Levi, Hannah Arendt, Simon Wiesenthal, Imre Kertész o Anna Frank, entre otros, han escrito sobre ello) y el tratamiento central ha sido siempre el mismo: el devastador holocausto judío.

Fotografía de propaganda nazi, en la que se representa la amistad entre una mujer “aria” y una mujer negra. La leyenda reza: “Resultado: pérdida del orgullo de raza”. Alemania, antes de la guerra. Wide World Photo

Sin embargo, el periodista marfileño Serge Bilé compila en Negros en los campos nazis (en origen escrito en francés y traducido al castellano gracias a la labor de Ediciones Wanafricalos testimonios de supervivientes, familiares y compañeros de africanos y antillanos que fueron recluidos en los campos del nazismo por participar en la guerra, mostrar resistencia al régimen del Führer o, simplemente, por la pigmentación de su piel. Mostrando otra cara del régimen nazi que la gran mayoría de las veces no se nombra y poniendo nombre a un buen número de personas que sufrieron las inhumanidades de los campos nazis.

La antesala: el pueblo Herero

Expo Willem, gran premio de Angoulême 2013

Lo que la gran mayoría de nosotros desconocíamos es que el primer campo de concentración estuvo en África, en concreto en Namibia.

El desembarco de los primeros colonos alemanes en Namibia, 1870, llegó acompañado del nombramiento de Henrich Goering, padre del tristemente célebre Herman Goering, como gobernador civil. Fusilamientos, cosificación de tierras, esclavitud y barbarie, propiciaron la rebelión de los herero, un pequeño pueblo de pastores. Para dar respuesta a su ataque, llegaron refuerzos de la mano de Lothar Von Trotha.

El pueblo herero sufrió la persecución y casi aniquilamiento (se habla de primer genocidio del siglo XX) por parte de los colonialistas alemanes, que obedecían las políticas de exterminio genocida de su líder Lothar von Trotha (algunos cálculos estiman que el 75% de la población fue aniquilada). Sobrevivieron aproximadamente 15.000 hombres y mujeres “que fueron apresados y reagrupados  en lo que los alemanes llamaron ya -en 1905- konzentrazions-langer, “campos de concentración“(pág. 10)

Hereros sobrevivientes de la masacre del desierto de Omaheke. Wikipedia

Hereros sobrevivientes de la masacre del desierto de Omaheke. Wikipedia

Mucho antes de la Primera Guerra Mundial, allí se instituyeron programas de esterilización de negros por el Doctor Eugen Fischer.

En 1985 el Informe Whitaker de la ONU, lo reconoció y en 2004 un ministro alemán pidió disculpas oficiales por estos acontecimientos. Sin embargo, el gobierno alemán pronto lo desautorizó, “negó la mayor y aceptó sólo una vacua “responsabilidad histórica y moral hacia Namibia”.

Los negros durante el holocausto

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José Carlos Grey- Molay al que muchos conocieron como Carlos Greykey era negro. Negro, catalán y republicano

Josef Nassy, nacido en Paramaribo, pintor, se le internó en Laufen y sobrevivió. Valäida Snow, estadounidense, a quien “dicen que, después de verla actuar, Louis Armstrong la bautizó como su versión femenina y diminuta, proclamándola segunda mejor trompetista del mundo, después de él“, tras su paso por Wester-Faengle, donde le abrieron el cráneo por defender a un niño maltratado por las SS (pág.69), logró volver a escena. El haitiano Jean Nicholas, que con sus pobres conocimientos médicos, cura a los enfermos en los campos, “con una amabilidad y un formidable optimismo” (pág.91) como si fuera realmente médico. Blanquita, el apodo de la mujer negra de Ravensbrück, cuyo destino se ignora. O el marfileño John William, el célebre cantante, que presenció la liberación del campo por el ejército americano “creo que la mitad de los negros murieron. El frío, la falta de comida, el cuerpo acartanado. Era terrible. Los africanos no soportaban muy bien todo eso” (pág. 103), son algunas de las vidas que aparecen en el libro.

Pero la historia de los campos es también la de sus liberadores, soldados americanos, algunos también negros. En el libro se recoge el testimonio del “premio Nobel Elie Wiesel, que estaba en Buchenwald en el momento de la liberación. ‘Siempre recordaré con ternura aquel gran soldado negro. Lloraba como un niño. Lloraba de dolor, todo el dolor del mundo, pero también de furia‘.” (pág. 144).

Historia única

En la presentación de este libro en Barcelona el politólogo Saiba Bayo, tal y como recoge Negra Flor en su blog, lanzó la pregunta de por qué hasta ahora nunca se ha hablado de los negros en los campos nazis a pesar de que su existencia está documentada. Podemos pensar que quizás porque no hubo un programa sistemático para su eliminación, como en el caso de los judíos y otros grupos.

Sin embargo, es cierto que tal y “como resaltó Saiba Bayo se incurre en el peligro de la historia única y el peligro de la historia única nos hace esclavos mentales.” (NegraFlor).

Críticas y contracríticas

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Serge Bilé ©RFI

Serge Bilé es un escritor que trata temas como el polémico asunto de la despigmentación, La leyenda del sexo sobredimensionado de los negros o Cuando los negros tenían esclavos blancos. 

Negros en los campos nazis  fue duramente criticado por muchos historiadores como Joël Kotek, Tal Bruttmano Odile Morisseau, que denuncian los errores y la falta de rigor científico. Bilé respondió punto por punto a las críticas en un artículo titulado “Negro y deportados”, publicado en el diario Le Monde y recibió el apoyo público de otros historiadores como Elikia M’BokoloLionel Richard.

Polémicas aparte, lo cierto es que el libro habla sobre un aspecto silenciado.

Aquel primer exterminio en tierras africanas fue la antesala de la orgía de violencia y horror que llegó después. Ahora sabemos que los negros también sufrieron aquella pesadilla, a pesar de que la Historia parece haberles olvidado.  Una vez más, un libro y una película, intentan lograr que no lo hagamos. A los afroalemanes de aquella época les quedó “el pobre consuelo de ver humillado a Adolf Hitler en 1936 durante los juegos Olímpicos en Berlín por un negro…Jesse Owens” (pág.34). A todos los que perecieron y a los supervivientes que sufrieron la atrocidad nazi se les debe, al menos, reconocimiento y memoria.

Muchos negros de todos los orígenes fueron desplazados a estos campos a lo largo de toda la guerra. Pero la Historia les ha olvidado. ¿Cuántos fueron? ¿Cuántos sobrevivieron? ¿Cuántos murieron? Seguramente millares, pero nunca lo sabremos con precisiòn. (Pág. 86)

Ficha:

[youtube.com/watch?v=YG2KPdu6TCw]

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