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Entradas de la Categoría ‘Infantil y juvenil’

Tratar de que los jóvenes descubran al otro a través de los libros

Novedades literatura infantil-juvenil 2018

Ocurren cosas sorprendentes y mágicas. A cada momento. Una de ellas, casi seguro, la vivió el escritor Antonio Lozano al ver convertida Me llamo Suleimán (Grupo Anaya, 2014) en teatro, trucando al joven maliense protagonista por una actriz. Otra, al ver representada su obra este mismo año, en Malí, ya que es de sus costas de donde parte el Suleimán de la obra para iniciar su periplo hasta las Islas Canarias. “A menudo siento que soy invisible”, dice el joven al comienzo de esta novela, destinada sobre todo a público juvenil, que Lozano escribió ya que “Suleimán se dirige a nosotros porque necesita salir del anonimato en el que le ha sumido nuestra sociedad. Los inmigrantes son, para muchos de nosotros, una masa uniforme. Como mucho, distinguimos entre magrebíes y subsaharianos. Olvidamos que son individuos, seres humanos.”

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Un afrocuento puede ser realidad

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Si repasamos los cuentos de nuestra infancia pronto caemos en la cuenta de que ninguno de ellos está protagonizado por personas de piel negra (tampoco por casi ningún asiático, por ejemplo, o por personas con discapacidad o LGBTI…). El elenco de narraciones que somos capaces de recordar sobrevuelan un inmenso tapiz en el que los hilos que lo cosen son los que componen nuestro propio mundo. Es una alfombra hermosa, sin duda, pero le faltan colores.

Nos hemos perdido multitud de historias por el camino que nos habrían enriquecido, hecho más empáticos, en definitiva más humanos. Esto en nuestro caso, en el de ellos es algo diferente. Han crecido casi sin referentes propios. Sin verse reflejado en lo que leían. Aprendiendo con otros modelos. Muchas infancias diversas han leído otros mundos que no son el suyo, lo cual está muy bien, pero el problema llega cuando ninguno de esos mundos leídos es el propio. En definitiva, cuando esas infancias no se encuentran reflejadas en los textos que tienen delante porque, en el peor de los casos, no existen.

Hablamos de Bibliodiversidad. Es decir, de la necesidad de que haya diversas voces presentes en los libros.

Todo lo anterior, y mucho más, subyace tras la idea que ha empujado a Alejandra Ntumutu y a la ilustradora Lydia Mba a buscar financiación para que un afrocuento, El viaje de ILombe, pueda verse publicado. Necesitamos libros diversos, claman convencidas, ellas que creen que todos los niños merecen estar representados en los cuentos que tienen entre sus manos. Por eso es tan importante para ambas impulsar la publicación de este cuento africano, que les llega de generación en generación desde Guinea Ecuatorial.

Lydia resume con estas palabras lo que ha supuesto para ella este libro: “Ilombe me ha ayudado a conocer parte de mi historia, yo soy una afrodescendiente nacida en Madrid y durante el proceso he investigado y hablado con muchos ecuatoguineanos que me han ayudado a conocer más de la historia y la magia de Guinea Ecuatorial”.

Afrodescendientes ambas, encontraron en las palabras de sus familiares la luz y el color de la cultura de la que provienen. Fueron sus narraciones, contadas con la pasión que ponen solo aquellos que saben que están transmitiendo todo un mundo, las que les abrieron puertas y ventanas hacia sus orígenes. Y más allá supuso el reconocerse por fin en aquellos relatos y recuperar su propia herencia cultural. Porque El viaje de ILombe, si contemplamos el libro como un todo desde su génesis hasta el resultado final, habla de muchas cosas, también de la travesía de aquellos que emigraron.

Hablamos de un libro que además es una herramienta imprescindible para comprender mejor el mundo. Desde los cuentos, los niños acceden a culturas y sociedades, maneras de relacionarse y de vivir, de una manera natural, fácil y duradera. Así lo creen también desde la Asociación “Afromurcia en movimiento” que impulsó la creación del proyecto PotoPoto (del que ya hablé en este blog), que dirigen con mucha ilusión, originalidad e inteligencia Alejandra y Lidya. La una, la escritora que ha acabado por dar forma al texto, convencida de que el cuento es “una forma de tejer vínculos entre generaciones”.

La otra, la ilustradora, firme defensora de la importancia que tienen los dibujos que acompañan a los cuentos en la infancia. “La imagen es un medio de comunicación más directo que el verbal. Se ha utilizado desde tiempos remotos para contar historias. Normalmente acompañan a textos para reforzarlos y ayudar a su comprensión. Su utilización en los libros infantiles es imprescindible. Porque ayudan a los niños a entender e identificar el mundo que los rodea. Hacen más fácil la lectura y ayudan a mantener la atención”, nos comenta.

Lidya añade que “para los personajes de El viaje de ILombe me he inspirado en las máscaras fang, con sus formas alargadas sus ángulos y facciones características. Y sobre todo en el pueblo ecuatoguineano, en las historias que me cuentan, en su voz, sus miradas, en mi familia. Al final lo que te rodea y la propia vida es la mayor fuente de inspiración”.

El viaje de ILombe será realidad si entre todos colaboramos para que la literatura infantil también se vaya llenando de otros relatos, con otros personajes e historias. Para ello Potopoto busca financiación a través de Verkami. El plazo termina el 25 de enero: faltan solamente 13 días. 

“Las niñas y niños que conviven con otras culturas desde pequeños lo asumen como algo natural. Los más pequeños no son racistas, no son intolerantes. Esos prejuicios los aprenden de los mayores. Inculquémosles desde ya la importancia de lo diferente, que nos enriquece y nos hace crecer como personas”, explica Alejandra Ntutumu.

…¿nos ensuciamos?.

Poto poto

Pensamiento africano de ayer para mañana, dirigido a los más jóvenes

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La editorial Wanafrica me ha hecho llegar las que son sus últimas novedades. Se trata de una interesante propuesta que bajo el título “Pensamiento africano de ayer para mañana” acerca la figura y la obra escrita de personajes africanos que lucharon por las independencias.

Los libros son de formato pequeño, muy manejables, a un precio asequible, aptos para llevar con comodidad en el bolso y echarles una ojeada antes de regalárselo a los más jóvenes de la casa (si es el caso). Y, aunque a priori el público al que van dirigidos los dos primeros volúmenes de esta serie recién comenzada son ellos, más de uno encontrará una manera fácil de adentrarse en los pensamientos de estos dos protagonistas de la Historia. Una forma de adentrarnos en sus figuras y conocer a través de sus propias palabras su influencia.

Amílcar Cabral

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Amílcar Cabral fue el ideólogo de la independencia de Guinea Bissau y Cabo Verde (ambas colonias portuguesas), a través del Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC) fundado por él, afirmación que se recoge en multitud de textos que informan sobre su biografía. De hecho, Guinea-Bissau fue la primera colonia portuguesa africana que obtuvo la independencia, antes incluso del derrocamiento de la dictadura de António Salazar.

Cabral, tal y como se recoge en la introducción de esta breve recopilación de textos suyos, “fue de facto el líder de la lucha de los pueblos de las colonias portuguesas contra el colonialismo” y sus textos se encuadran dentro del pensamiento de un hombre clave que la historia ha decidido olvidar.

Hace años tuve la ocasión de leer uno de sus textos capitales, Nacionalismo y cultura (Bellaterra, 2014). Me resultó entonces un texto en algunos puntos desfasado (tengamos en cuenta cuándo fue escrito). Pero, al mismo tiempo, interesante en la importancia y vigencia con la que focalizaba el factor de la cultura como motor de resistencia y de contestación.

En lo personal fue un líder que llevó vida y discurso con coherencia. Consideraba la ausencia de ideología como la característica más ampliamente compartida por las élites africanas, tal y como resalta Carlos Lopes en la introducción, lo que le llevó a estudiar en profundidad todos los tipos de resistencia. “La lucha de la liberación es, antes que nada, un acto de cultura” escribe, y proponía una “vuelta a los orígenes” no como una vuelta a la tradición sino como una vuelta a la propia cultura de los pueblos africanos.

El 20 de enero de 1973 fue asesinado por hombres de su propio partido, no pudo ver lo que, a base de pensamiento y obra, había empujado a conseguir: la independencia del régimen colonial portugués. Desaparecía así una de las grandes figuras africanas del siglo XX.

Julius Nyerere

portada-nyerere-web-448x600Yash Tandon, quien ha seleccionado los textos, lo conceptúa como “rey-filósofo”, en la introducción del libro dedicado a su figura, es decir como aquel que filosofaba mientras gobernaba. De hecho, no ha dejado una serie de escritos que expliquen su pensamiento, pero construyó una corriente de pensamiento que llevó a la práctica. En castellano se publicó en 1972 Socialismo, democracia y libertad (Editorial Zero).

El que fuera, además, traductor de las obras de Shakespeare al swahili, fue un hombre de ideas. Ideó un “socialismo a la africana”, radicalmente innovador, “ujamaa” (palabra derivada de la raíz etimológica  de “familia” y “comunidad”) que se materializó, con desigual éxito, en su país, Tanzania, mientras soñaba con una África unida.

Fue también impulsor de la cooperación sur-sur, creando en 1987 la “Comisión del Sur”.”Es imposible- escribe Tandon- resumir en pocas palabras la contribución de Nyerere a la causa del Sur. Nos dejó una excelente exposición en cinco puntos que resume la nacionalidad y la dirección política que el Sur debería adoptar. Estos son los cinco puntos:

  • Centrar imperativamente el desarrollo en el pueblo.
  • Perseguir una política nacional con la máxima autosuficiencia
  • Completarla con una política colectiva Sur-Sur basada al máximo en el principio de autosuficiencia
  • Construir una solidaridad máxima Sur-Sur en las relaciones con el Norte
  • Desarrollar la ciencia y la tecnología”

Nyerere dio siempre una importancia capital a la educación e invitaba a pensar por uno mismo. Murió de leucemia en 1999.

“Desearía encender una candela y ponerla en la cumbre del monte Kilimanjaro para que ilumine hasta más allá de nuestras fronteras, dando esperanza a los que están desesperados, poniendo amor donde hay odio, y dignidad donde antes sólo había humillación” (Julius Nyerere)

9 escritores africanos nos descubren su voz infantil

En otras ocasiones he hablado sobre libros que utilizan la voz infantil para narrar. También sobre las diversas propuestas que están apareciendo en torno al libro infantil y juvenil entre las que destaca la interesante Poto-Poto. Encontrar libros escritos por autores africanos y traducidos puede arrojar una lista más completa que la que os ofrezco hoy en la que me he ceñido a  escritores africanos que no se dedican a este tipo de literatura pero que han publicado en alguna ocasión algún texto con dicha temática.

Listas sobre los primeros ya existen y no es cuestión de repetir (ver la excelente selección de “Afribuku”). Descubrir la voz infantil de algunos de nuestros escritores favoritos es lo que quiero compartir con vosotros en esta entrada. Disfrutemos y aprendamos todos.

1-El patio de las sombras (Mia Couto)

El patio de las sombras- Mia Couto

En este libro se presenta un cuento tradicional de la cultura makonde. La comunidad makonde, de más de un millón de individuos, tuvieron un papel destacado en la lucha de Mozambique por la independencia. Ilustrado de manera prodigiosa por el artista Malangatana, el libro nos recuerda de un modo mágico, como en un sueño, la importancia del diálogo entre los seres humanos
Autor: Mia Couto (Mozambique). Ilustrador: MalangatanaEditorial: Proteus 2010 (+6)

2-Las calabazas del Kouss (Birago Diop)

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Admirador de la narración oral de los griots, los contadores tradicionales, plasmó aquella riqueza en varias obras. “El propio Birago dijo que sólo los había repetido con menor calidad, pero lo cierto es que lo hizo con gran acierto, logrando una obra clásica, que ha sido comparada con las fábulas de La Fontaine y los cuentos de Esopo”. Las calabazas del Kouss es la reelaboración de un cuento que le transmitió su abuela durante su infancia en Senegal.
Autor: Birago Diop (Senegal). Editorial: Pequeño Editor 2012 (+8)

3-La escuela vacía (Tahar Ben Jelloun)

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El nuevo maestro de la escuela de Néant, en África, tiene un problema, los alumnos, poco a poco, dejan de asistir a clase. Al final encuentra a sus alumnos en una fábrica de zapatos y balones de cuero, trabajando doce horas al día para ganar un dólar. Pero por mucho que proteste, los niños no quieren volver a la escuela. Porque, como dice el jefe del pueblo: “El saber puede esperar, el hambre no”. A pesar de todo, el maestro no se rinde…
Autor: Tahar Ben Jelloun (Marruecos). Editorial: RBA 2003 (+11)

 

4-El árbol que lloraba en el parque (Inongo VI-Makome)

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En esta curiosa historia, la pequeña Rieka creía que, al abandonar su pueblo, en África, y al acompañar a sus padres en su emigración a Europa, no volvería a escuchar el lenguaje de los árboles ni a charlar con ellos como estaba acostumbrada a hacerlo en el bosque, cuando su madre la llevaba a la finca…Pero hete aquí que cuando llega a Europa, descubre que los árboles que allí encuentra le hablan también, unos riendo y otros llorando, como es el caso de ese árbol del parque que lloraba, del que se hizo muy amiga.
Autor: Inongo VI-Makome (Camerún) Editorial: Carena 2014 (+8)

5-El bubú de Papa Noel (Fatou Keïta)

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En una edición bilingüe castellano-francés (también está en versión catalana), la escritora Fatou Keïta nos cuenta la historia de cómo Papa Noel se las ve y se las desea para cumplir los deseos de Kiani, un niño de un poblado africano. Tras terminar su jornada de reparto de regalos Papa Noel se da cuenta de que ha olvidado una carta, la del pequeño Kiani. Así que sin dudarlo, llena su carro de juguetes y se encamina hacia allí, pero hace demasiado calor…
Autora: Fatou Keïta (Costa de Marfil). Ilustrador: Enrique Cordero. Editorial: Zanzíbar 2004 (+6)

6-Kariuki (Meja Mwangi)

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Kaiuki tiene 13 años y vive en un pueblecito de Kenia, en la época en la que los Mau-Mau se alzan contra el colonizador británico. Él ha hecho un nuevo amigo, Nigel de 11 años, que ha venido desde Gran Bretaña a pasar sus vacaciones con su abuelo, un colono británico. La caza y la pesca se convierten en auténticas aventuras para los dos jóvenes. Un día, Kariuki se encuentra en la selva a unos seres inquietantes que le dan un mensaje para su hermano. De repente, y cuando se encuentran en plena caza, Nigel desaparece…
Autor: Meja Mwangi (Kenia) Ilustrador: Luciénne Serain. Editorial: Txalaparta 1995 (+11)

7-La canción de la vida y otros cuentos (Véronique Tadjo)

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De vez en cuando podemos abrir un libro como este, que está catalogado como “literatura infantil y juvenil”, y adentrarnos en un mundo lleno de sensaciones y colores, a pesar de que los dibujos que lo ilustran están en blanco y negro. Todo cabe en pocas páginas, si se tiene la capacidad de lograrlo. Tadjo nos acerca su mundo, el del continente africano; un mundo de leyendas, mitos y poemas. Y lo hace además desde el origen, con el tono de una narración oral.
Autora: Véronique Tadjo (Costa de Marfil) Ilustradora: Véronique Tadjo. Editorial: Siruela 2006 (+11)

8-Leyendas africanas (Tchicaya U Tam´si)

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El gran poeta Tchicaya U Tam´ si “recuerda las veladas de su infancia, en las que familiares, amigos y vecinos se reunían por la noche en casa de uno de ellos para contar historias y cantar. Eran sesiones mágicas, en las que cada uno aportaba lo que podía para construir una fiesta de la palabra, un certamen de literatura oral, una sesión continua de la fantasía y la imaginación en la que seguro eran los niños los que más disfrutaban.” (texto: La antigua Biblos)
El folklore de los pueblos africanos es de una riqueza asombrosa, y las leyendas constituyen un elemento esencial de la tradición popular.
Autor: Tchicaya U Tam´si (RD Congo) Fotografías: Fermín Guisado.  Editorial: José J. Olañeta 1998 (+11)

9-Ngungaren abenturak (Artur Pestana)

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Ondo ezagutzen duzu aldamenean duzun burrukalari gaztea? Ez da Ngunga izango Caripande edo Ninda edo Cunjamban edo Lumejen edo Mutumbon erosoan agertutako adoreagatik nabarmendu zen gerrilaria? Ez da izango injustizia guztiekin, datozen tokitik datozela, bukatu nahi duen eta mundua aldatu nahi duen gerrilaria? Ez zara, bada, zeu izango? Zuk zeuk ere ezagutzen ez duzun zeure baitako tokiren batean gordeko ote da Ngunga txikia?
Autor: Artur Pestana (Angola) Editorial: Txalaparta 1996 (+11)

Nota: Esta entrada ha sido posible gracias a la Bilbioteca “Civican” de Iruña

No puede haber verano sin niñas/os (ni sin libros para todas/os ellas/os)

Foto: Potopoto

Foto: Potopoto

En aquel famoso discurso, que aún sigue sorprendiendo a muchos, Chimamanda Adichie Ngozie nos hablaba de cómo ella de pequeña solo leía libros en los que aparecían personajes blancos de ojos rubios, en los que no se encontraba representada.

Lo mismo le ocurrió a Deborah Ahenkorah, impulsora del “The Golden Baobab prize“, cuando un día se dio cuenta que los niños africanos seguían sin tener acceso a libros que narraran sus historias o coincidieran con sus realidades. 

Son solo dos ejemplos de una lista muy larga que pone sobre la mesa la escasa diversidad y la nula visibilización de los niños y niñas del continente en las historias que leen. Para intentar poner un ladrillo más en esta casa aún por construir es por lo que ha surgido un nuevo proyecto, esta vez desde Murcia. Se trata de “Potopoto” que ha nacido de la mano de Alejandra Ntutumu, una afrodescendiente. Esta ingeniera de telecomunicaciones lleva con la idea rondándola ya varias décadas (“por una cuestión de herencia cultural”, como ella misma afirma), pero empezó a darle forma a partir de marzo de este año.

Potopoto es un proyecto que gira en torno a la idea de publicar un álbum ilustrado para niños, el primer #afrocuento infantil ilustrado basado en componentes multiétnicos de Guinea Ecuatorial, para niños entre 4 y 8 años (se hará en versión digital, accesible para personas ciegas). Porque es necesario dar a los niños historias que coincidan con sus realidades o que narren sus historias.

Las ilustraciones correrán a cargo de Lidya Mba, quienPotopoto-logo también comparte la misma visión que Alejandra y necesidad de ver a todos los niños representados en los libros que leen. “Quiero llegue el día en el que pueda encontrar en las librerías y bibliotecas la misma diversidad que veo a la salida de un colegio”, afirma en este sentido.

La idea es realizar una campaña de crowfunding para financiar la edición y las ilustraciones, que se iniciará en septiembre. Además en la web (muy atrayente, a través de la cual nos invitan a “ensuciarnos” y que merece la pena desde ya visitar), tienen la intención de empezar a subir en breve “cuentos de Guinea Ecuatorial y de raíz afro en castellano y dar opción a que todo aquel que quiera compartir su pueda hacerlo”.

Pelo malo no existe

Pelo malo no existe

En dicha página os encontraréis también con otra idea maravillosa, se trata de una Biblioteca infantil, donde van compartiendo títulos diversos (sobre todo protagonizados por personajes afro, pero no exclusivamente) que inciden en educación en valores, desde la diversidad cultural. Uno de ellos es este del que a continuación os hablo.

Sulma Arzu-Brown decidió ponerse a escribir tras un suceso con la niñera de su hija. Para referirse al pelo rizado de su hija usaron las palabras “pelo malo”. Harta, se rebeló, y escribió Pelo malo no existe para demostrar al mundo que todos los pelos tienen el mismo valor y belleza. Con esta autopublicación, la autora consigue que los más pequeños se valoren tal como son y comprendan que “todos somos hermosos en nuestra diversidad”.

Hay muchas maneras de colaborar con el proyecto Potopoto, que en estos pocos meses ha conseguido más de 3.700 seguidores en facebook o 400 en Twitter, y Alejandra y Lidya las explican todas en su página web…

…¿nos ensuciamos?.

Poto poto

  • Web: http://potopoto.es/
  • Twitter: @PotoPotoAfro
  • Facebook: https://www.facebook.com/PotoPotoAfro/
  • Youtube: potopoto

Que sé que a ti también te va a gustar… Kirikú

Kirikú y la Bruja

Mi sobrino de seis años disfruta como un niño cada vez que ve la película Kirikú y la bruja, dirigida por Michel Ocelot en 1998, y cuando termina de visionarla siempre se le escapa un “es tan bonita” en forma de suspiro. A mi me pone los dientes largos y casi nunca puedo evitar el sentarme a su lado y perderme en los bellos dibujos del film. Se trata de una de esas joyas extrañas y únicas que se rebelan ante el intento de ser contenidas bajo ninguna etiqueta y que despiertan admiración y asombro ante el tratamiento de su historia y el despliegue de colorido e imaginación.

¿Qué quien es Kirikú?…

La historia es sencilla. Un niño dotado de la extraña capacidad de correr y hablar desde el mismo instante de su nacimiento se enfrenta a una poderosa bruja llamada Karabá que está haciendo la vida imposible a los habitantes de una aldea y que cuenta, para ello, con un ejército de fetiches sometidos a su voluntad. Para derrotar a la hechicera, Kirikú, convertido en héroe, tendrá que vivir varias aventuras y llegar hasta el gran termitero, donde reside su abuelo, un venerable anciano que le dará las claves para contrarrestar el poder de Karabá. Sin embargo (y este es uno de los aspectos más destacables del largometraje), Kirikú se plantea en todo momento que tiene que haber una explicación para la maldad de la bruja y no ceja en su empeño hasta averiguarlo y descubrir que era también una víctima, a su vez, de la crueldad de otros. “Yo también me hacía de niño la pregunta de por qué la gente mala era mala”, asegura Ocelot. Desde esta óptica, el final es sorprendente. (José Naranjo- “El pequeño Kirikú cumple 15 años“. Blog África no es un país).

La historia, en origen en francés, ha sido traducida a múltiples idiomas (se puede encontrar también en euskera y catalán) y es la primera de una trilogía que ha continuado con Kirikú y las bestias salvajes y Kirikú y los hombres y las mujeres. Basada en las vivencias de su creador, Michael Ocelot, que pasó su infancia en Guinea, surgen de sus recuerdos y de los cuentos populares que allí escuchó. La música es otro de los grandes alicientes de la serie ya que ha sido compuesta por Manu Dibango y Youssou N’Dour.

El sábado pasado, paseando por Matadero en Madrid, donde se celebró un Festival de Afroconciencia, impulsado por Kwanzaa, me paré en el puesto que habían colocado los de la librería valenciana United Minds (os hablo en breve de ellos). Me llevé varios libros, entre ellos uno de  la serie que la editorial Kókinos  tiene publicados con Kirikú como protagonista, en concreto Kirikú y la jirafa.

Michel Ocelot firma una introducción en la que explica que “este álbum no es la continuación de Kirikú y la Bruja. Son recuerdos de Kirikú cuando era niño. La primera película y el primer libro fueron demasiado breves: no había espacio suficiente para contar todas las hazañas que realizó mi pequeño héroe. Ahora, en la película y en los libros de Kirikú y las bestias salvajes, os la puedo relatar”.

Completan la serie:

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A mi sobrino se le queda la cara tierna cuando terminan las aventuras de Kirikú y la bruja Karabá, y eso que algo de miedo la mujer sí que le da. Sin embargo, estoy convencida de que no reacciona así solo por la parte estética. La historia se va deslizando, mostrando una búsqueda, tras la sospecha de que en el fondo de muchas maldades está esperando agazapada la oportunidad de demostrar lo contrario. Y lo logra, para mi propia sorpresa, de una manera mágica y preciosa.

La literatura infantil africana también quiere contar sus propias historias

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Publicado originalmente en África no es un país.  24/12/2015

Deborah Ahenkorah, voraz lectora desde sus tiempos infantiles en Ghana, y ya estudiante en una universidad de los Estados Unidos, decidió fundar allí su propia organización para enviar miles de libros a más de 30 países africanos. Quería que otros niños a los que les gustaba la lectura tanto como a ella, pudieran tener acceso a todos los libros que quisieran. Un día que estaba colaborando para un envío de cerca de 8.000 libros, se encontró con uno entre las manos que le reclamó con fuerza la atención. Al abrirlo descubrió que en él aparecían imágenes de una niña africana. El libro la detuvo en seco. Se dio cuenta de que de los miles y miles de libros que su organización había enviado hasta entonces hacia el continente africano, éste era el primero que representaba a la gente a la cual se enviaban los libros. Deborah comprendió de golpe que desde niña había leído libros occidentales y, después de una década larga, el problema seguía siendo el mismo: los niños africanos seguían sin tener acceso a libros que narraran sus historias o coincidieran con sus realidades. Así fue como en 2008 se le ocurrió crear The Golden Baobab Prize.

El premio que ya va por su 7ª edición ha logrado poner a la literatura infantil del continente bajo un potente foco y hacer emerger a buen número de escritores, gracias a la calidad de los trabajos y a la tarea de difusión de los mismos. The Mechanic’s Son de Lauri Kubuitsile fue el primero y Talulah the Time Traveller deMary Okon Ononokpono ha sido la última historia ganadora. En una entrevista, esta última exponía los motivos que la llevaron a escribir el cuento premiado “Los libros africanos que pude leer (en mi infancia) tendían o a ser un refrito de viejas fábulas en las que todo estaba bien, o a narrar experiencias del continente que eran ajenas a la mía. En cuanto a los libros escritos por autores negros de la diáspora, tendían a tener un enfoque centrado en sus experiencia en el Caribe o en América sin que yo como inmigrante africana (residente en Gran Bretaña) pudiera identificarme con facilidad. Quiero corregir esto para mi hija. Creo que es muy importante que los niños vean sus propias experiencias individuales narradas dentro de la cultura popular”.

Para leer el resto del artículo mapa-africa

eKitabu: abriendo camino al libro electrónico desde Kenia

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Estudiantes con ebooks en Kenia. Fotografía: Worldreader

Henry Chakava es uno de los editores más reconocidos de Kenia (lideró el éxito de la African Writers Serie). Se llegó a enfrentar al gobierno para frenar el monopolio estatal en la publicación de libros, se atrevió a publicar en lenguas locales cuando hacerlo estaba considerado algo subversivo, y siempre está dispuesto a poner su conocimiento para la mejora del servicio de la edición y publicación. Chakava opina que las editoriales africanas necesitan diversificar sus productos para adecuarse a las nuevas demandas, aludiendo a la impresión bajo demanda, la publicación digital y a los e-books.

Sin embargo, en el continente africano donde el uso del teléfono móvil se ha disparado en los últimos años, aún no tienenMasai phone apenas cabida los libros electrónicos, ya que los smartphones o tablets que incluyen e-readers tienen un costo demasiado alto para la mayoría de la población africana. En cambio, algunos opinan que en África se puede dar la situación de pasar en no mucho tiempo de una “sociedad sin libros” a una “sociedad post-libro”. Otros ven el futuro en la “impresión bajo demanda” o en los audio-libros (basándose en la tradición oral de los africanos). Mientras, la edición digital en el continente sigue su camino.

En los últimos años han ido surgiendo iniciativas, plataformas, editoriales y revistas digitales que impulsan estas nuevas formas de lectura en el continente africano. Por mencionar algunos, la editorial Cassava Republic ha abierto dos colecciones de e-books, una bajo el sello Ankara Press (romance) y otra bajo el de Cassava Crime (thriller) mientras remarca las dificultades que presenta la edición y publicación de libros convencionales en Nigeria, donde encontrar buen papel o una máquina de impresión eficiente no es fácil, a lo que se unen los problemas de distribución, almacenamiento y cobro. Kachifo es otra editorial nigeriana independiente que apuesta por el formato electrónico y que publicó Fine Boys de Eghosa Imasuen en versión digital antes que en convencional.

Sudáfrica abrió la primera tienda de libros electrónicos del continente en 2010, bajo el nombre de Kalahari, y dos años después hacía lo mismo África del Este con ekitabu.

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Es la primera plataforma de distribución de contenidos digitales de África del Este. Se trata de una aplicación que da acceso a más de 400.000 libros electrónicos, incluyendo los productos más vendidos de Kenia, África y el resto del mundo. Además, también distribuyen material interactivo para todas las escuelas de la zona.

eKitabu (término que proviene de la palabra“Kitabu” que significa “libro” en idioma swahili) surgió en Kenia en 2012 enfocada sobre todo a distribuir libros relacionados con la educación (que suponen aproximadamente el 70% de los libros que se editan en África) y en la actualidad venden libros electrónicos, contenidos interactivos y una plataforma de aprendizaje. También apoyan el e-learning a través del programa “Tunaenda Digital” en las escuelas. Muchas de las editoriales de esta zona de África están integradas en ella. Lhongor Publishers (con 250 títulos, la mayoría de educación), Moran Publishers Kwani?. 

Ellos mismos resaltan que se involucran directamente con las personas, con las escuelas y sus maestros y con los estudiantes y sus familias. También trabajan de igual manera con librerías y editoriales convencionales. Además, eKitabu innova al admitir la compra de libros electrónicos mediante servicios que permiten realizar pagos desde el teléfono móvil, como M-Pesa (en Kenia), MTN (en Uganda y Ruanda) y Tigo (en Tanzania), así como mediante el uso de tarjetas de crédito.

Cuenta, además, con un “Concurso de Ensayos” (dirigido a los cursos de primaria y secundaria de todas las escuelas públicas y privadas de Kenia) que ya va por su tercera edición. Durante la “Feria Internacional del Libro de Nairobi”, eKitabu otorgó el premio a los ganadores del Concurso de Ensayos digital de este año entre los estudiantes que habían presentado sus ensayos online para la competición, en inglés y en swahili.

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