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Entradas de la Categoría ‘Kourouma, Ahmadou’

¿Hablaremos de literatura sino-africana en un futuro?

Mahfuz

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La infancia de Jesús

La infancia de Jesús

Aké

Aké

Se habla mucho sobre la nueva influencia de China en el continente africano. Hay libros de periodistas que han investigado sobre terreno y suelen aparecer artículos de vez en cuando sobre el tema que van perfilando aún más la relación sino-africana. Sin embargo, apenas hay lecturas que nos descubran cuál está siendo la influencia (mutua) a nivel cultural.

A finales del año pasado quise indagar un poco en este tema y tras (re)leer varios libros surgió China y África: 3 libros sobre una relación muy actual. Buscaba en ellos un análisis a nivel socio-político y económico, y también cultural. Pero los tres libros comentados adolecían de un análisis sobre este último aspecto. Sin embargo, sí encontré datos y artículos de interés que criticaban, opinaban, o simplemente informaban sobre la influencia cultural.

En 2014 se dio en la Universidad de Pekín la primera conferencia en China sobre literatura africana. En aquel momento se cifraba en 27.000 los africanos que se encontraban estudiando en universidades de aquel país. Sobre el número de chinos que hacían lo mismo en el continente africano, no había datos.

El magazine on line New African, en un artículo titulado “How China´s Confucius centres affect African culture (21/05/2015), hablaba sobre los Institutos Confucios que se están instaurando por todo el continente. El objetivo de los mismos es promover la lengua y la cultura chinas y dar apoyo a la enseñanza del chino en todo el mundo a través de los Institutos Confucios asociados. Dentro de África el primero de ellos es el que se fundó en Nairobi. En la actualidad el continente cuenta con 35 Institutos. La enseñanza de la lengua y la cultura china está apareciendo en toda África, incluyendo Egipto y Marruecos, en el norte, y Benin, Botswana, Camerún, Kenia, Nigeria o Ruanda.

Para “New African” el establecimiento de estos locales en lugares que ellos consideran estratégicos no es algo que se deba tomar a la ligera. En su opinión un continente como el africano, que ya sufrió un “soft power” en el pasado cuando al ser colonizados se establecieron allí institutos de enseñanza inglesa o francesa, tiene que ver como una amenaza para las lenguas africanas este interés chino.

Todo se desmorona-Chinese

Todo se desmorona

Alá no está obligado

Alá no está obligado

Desgracia

Desgracia

Lo cierto es que desde el país asiático también se ha mostrado un interés cultural por África, más en concreto por la literatura africana. “Paper Republic” es un foro de traductores ingleses que comenzaron en 2007 a traducir a autores chinos para darles mayor difusión. En uno de sus artículos recogen que la edad de oro de la traducción de autores africanos al chino se produjo en la década de los 80, con títulos de autores tan reconocidos como Achebe, Soyinka, James Ngugi, Leopold Sengor o Mouland Mammeri, entre otros.

En el siglo XXI también se han publicados las novedades de los autores africanos, pero rara es la ocasión en la que estos títulos han sido traducidos al chino. Así se han publicado los relatos de los ganadores del “Caine Prize for African Writing” o a autores como Leila Aboulela, Binyavanga Wainaina, Laila Lalami, Chika Unigwe o Chimamanda Ngozi Adichie.

En relación al norte de África, en el artículo Arabic Literary Translations in China: A Brief History, se da un exhaustivo listado de los títulos que han sido traducidos desde el árabe. Como nota curiosa destaco el hecho de que ninguno de los traductores ha sido árabe, todos son chinos, y también la preferencia por los títulos de literatura moderna frente a los más clásicos, entre los que destacan las obras de Najīb Maḥfūẓ o de Ṭayyb Ṣāliḥ.

The cover for the Chinese edition of my novella Binti (SF World Mag). Illustration by Liu Junwei.

The cover for the Chinese edition of my novella Binti (SF World Mag). Illustration by Liu Junwei.

Esta misma semana nos enterábamos de que a Nnedi Okorafor le concedían el  “premio Hugo” en el apartado de mejor novela corta de ciencia ficción por Binti y la autora mostraba en su perfil de Twitter el impresionante trabajo realizado por la ilustradora Liu Junwei para la versión china del libro.

En 2011 el libro más demandado de un autor africano en el país asiático fue Todo se desmorona de Chinua Achebe. Pero en tan solo 3 años Chimamanda Ngozi Adichie pasó a ser la más solicitada con su Half of a Yellow Sun (Medio sol amarillo). Sin embargo, la obra de Achebe fue traducida al chino (por primera vez en 1964) y la de Adichie se vende y se lee en su idioma original: el inglés.

“Beasts of No Nation”, la película, y otros libros que hablan de una infancia en el infierno

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Con fecha de estreno el próximo 16 de octubre, a través de Netflix se estrenará Beasts of No Nation dirigida por Cary Fukunaga para aquellos que puedan tener acceso a ella y sin saber si la película se visionará también en nuestras salas de cineLa cinta, definida por The Economist como “una mezcla entre Peter Pan y Apocalypse Now”, está basada en la novela Bestias sin patria del nigeriano Uzodinma Iweala y ha competido ya en el Festival de Toronto y en el de Venecia. Con un Idris Elba como protagonista, en un papel que muchos auguran le hará ganar un Oscar, y una actuación del niño Abraham Attah que ha levantado muchos elogios, la película ha sido comentada por ahondar en los mismos clichés que se asocian al continente africano una y otra vez: donde la violencia es el tema central que justifica por si misma la película, sin importar las causas, razones o los porqués ni ahondar en lo que supone para ellos el ser reclutado y, lo que quizás sea más importante, cómo se vive después.

No descubro nada nuevo si aseguro que la narrativa sobre la dramática situación sobre menores soldados en el continente africano es larga. Demasiado para muchos que consideran que se trata más de una demanda de un público occidental que gusta asociar al continente con lo primitivo y lo violento. Nunca suficiente para los que saben que esta situación se sigue dando, tal y como de manera continua se denuncia desde diferentes ámbitos. El dilema suele estar en cómo contarlo más que en lo que se cuenta, porque si lo que se cuenta es siempre desde la misma óptica, solo se generará un único modo de conocerla. Incompleto y encorsetado.

Destaco tres títulos en castellano: Ninguna de estas tres novelas está contada por una persona que haya padecido esta situación. No son autobiografías, se trata de ficción. Son tres narrativas diferentes, que difieren en sus intenciones completándose y que coinciden en usar la voz infantil como hilo narrador, masculina en el caso de la primera y la tercera y mixta en la de Emmanuel Dongala que está narrada desde el punto de vista de dos personajes; el niño-soldado que va cambiando de nombre según transcurre la acción y la joven inteligente y valiente Laokolé, en una historia en la que se puede leer sobre el violento conflicto entre etnias en el que estaban inmersos: “nunca habíamos vivido en términos de tribu” (pág. 93)

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El problema de una película comercial (insisto en que no la he visto y puede que tenga sus valores, lo dejo en cuarentena) o de un libro superficial en el análisis, que solo haga sentir, alimentando el morbo, y no haga además pensar, es que se emerge a la luz del día con la sensación de que “toda” África es un lugar terrible, violento y devastador, situación de la que no hay salida y sobre la que no podemos hacer absolutamente nada, ya que queda siempre claro que es un problema exclusivo de ellos, y sólo podemos, en el mejor de los casos, compadecerlos … y, casi siempre, olvidarlos. Y así es como la situación se sigue perpetuando, dejándoles a ellos a la deriva y ahogando al continente entero, porque “eso” es África (se dice pronto), en una imagen desacertada, simple y limitadora que le lastra y le mina un poco más.

Reconozco el poder que puede llegar a tener una imagen y no reniego de ello.  Sólo pretendo que se complete si es necesario, que no se simplifique, que se ahonde en lo que nos muestra, que se contraste si hay dudas. Es una manera de saber más. Por eso os propongo otro libro, esta vez de no-ficción. Se trata de Salvar a los niños soldados escrito en 2004 por Gervasio Sánchez quien durante 5 años se documentó sobre el trabajo realizado por Chema Caballero en el proyecto de rehabilitación de menores soldados en Sierra Leona. En el que podéis encontrar testimonios además de reflexiones, datos, hechos y acontecimientos que pueden desmontar muchas de las ideas preconcebidas que sobre ellos suelen aparecer:

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1.-Los niños-soldado son verdugos, criminales a los que les gusta matar, merecen ser castigados. Falso: son víctimas y las niñas de manera doble.

Se les separa del núcleo familiar (algunos, incluso, son obligados a matar a sus progenitores u a observar cómo la muerte se produce), son drogados, abusados y alentados por otros para realizar actos de violencia indiscriminada y gratuita. Ishah Johnson fue secuestrada por los rebeldes en 1999 con once años. Fue “violada, usada sexualmente, utilizada como esclava doméstica, pisoteada a lo largo de toda su vida, morirá en el verano de 2003” (pág.88). A pesar de lo cruel, terrible y sanguinario que pueden llegar a ser los actos de los menores soldado, Chema Caballero afirma “que el crimen más brutal, que supera las narraciones más sanguinarias, es el propio secuestro del menor”. Además, sufren una serie de secuelas físicas y psíquicas para el resto de su vida.

2.-Pobres, pobres víctimas, no podemos hacer sino compadecerlos. Falso: “Victimizamos demasiado”, como dice la periodista congoleña Caddy Abduza, “lo vemos con imágenes pero nunca enseñamos qué ha sido de este niño, en qué se ha convertido. Debemos hacer seguimiento de las historias”

Y eso es lo que hace este libro. Son ellos mismos los que nos cuentan sus historias; la de “Killer”, que llevaba en un morral la calavera del primer hombre al que había asesinado, la de Komba Gbanya que mató a un soldado nigeriano y obligado (o eso o la muerte) le sacó el hígado y se lavó con la sangre, la de Isha Kondek secuestrada, embarazada y después abandonada en la selva o la de “Justice” a quien con ocho años le dieron un AK-47 y le asignaron la primera misión. Después hay que ganarse su confianza para que entiendan todo lo que de malo había en sus vidas pasadas, pero sin culpabilizarles. En el libro hay éxitos y también fracasos. Sobre todo entre las niñas, muchas de las cuales acaban en la prostitución.

3.-La esperanza y el final del túnel no existen. Falso: Los niños – soldado pueden rehabilitarse. Y de hecho a veces lo hacen.

Chema Caballero ha calculado el tiempo que precisa un niño-soldado para su reintegración social: 8 meses. Necesitan contar en alguna etapa de la rehabilitación sus historias verdaderas de los años pasados en la guerrilla, algunos no lo harán nunca ni tampoco las niñas se atreven a contar las vejaciones sexuales a las que han sido sometidas. Se va produciendo el “proceso de humanización”, en el que se le hace una de las preguntas más importantes de la nueva etapa que se abre ante ellos: “¿qué quieres hacer a partir de ahora?. Algunos acabarán formando una familia, desempeñando un empleo e incluso estudiando una carrera universitaria. El peligro puede estar en lugares como RD Congo en los que el conflicto armado se encadena y nunca cesa, y los menores si no tienen otro medio para sobrevivir acaban volviendo al ciclo de violencia.

4.-Los conflictos entre los propios africanos que se tornan en primitivos e irracionales son los que originan las guerras étnicas o tribales. Falso: las razones son mucho más complejas y no se trata de “guerras étnicas o tribales” en la gran mayoría de los casos.

“Para quienes siguen con lupa los acontecimientos de África Occidental, las guerras civiles entre distintos grupos armados obedecen a un plan preconcebido que tiene como objetivo mantener la inestabilidad para robar con más facilidad las materias primas” (pág.166) Así, tanto Liberia como Burkina Faso que apoyaron a la guerrilla de Sankoh eran simples marionetas manejadas tanto por Libia como por Francia.

5.-Las guerras en África no nos conciernen. Falso: Lo hacen y mucho

Detrás de la realidad de los menores soldados hay razones de tipo económico (en el caso de Sierra Leona, los diamantes) y político en las que está envuelto el mundo occidental. No nos es ajeno. “La situación actual no se reduce al hecho de que los gobiernos de Liberia y Burkina Faso estén contribuyendo directamente a la catástrofe humanitaria de Sierra Leona, usando redes delictivas internacionales que extienden sus tentáculos por otros países africanos y por los Emiratos Árabes Unidos, sino que también se trata de la trágica inacción de gobiernos poderosos como los de Bélgica y Gran Bretana (ambos pertenecientes a la unión Europea) y Suiza a la hora de establecer mecanismos adecuados de regulación destinados a controlar las actividades de los traficantes y transportistas de diamantes en bruto” (pág.166)

6.-Los africanos tienen armas que ellos mismo fabrican. Falso: El 95% de las armas que hay en el continente son importadas.

“Muchas de las guerras posmodernas o conflictos pequeños y baratos de los años noventa han tenido como objetivo dar salida a una industria del armamento en declive después de la guerra fría”.

7.-Todo el mundo sabe lo que es un niño-soldado. Falso: Tenemos una imagen de ellos, pero desconocemos casi todo en relación a sus vidas.

Eso mismo se pregunta el propio Chema Caballero. Y todavía hoy no es capaz de responder con certeza a esa pregunta. “Hay visitantes que tocan a los niños y se dejan tocar por ellos, y otros, la inmensa mayoría, que sólo miran  de lejos. Como si fuera un zoológico humano. Los grupos guiados llegan casi siempre acompañados por una cohorte de fotógrafos y cámaras de televisión. Muy pocos invitados tienen un verdadero interés por conocer las espeluznantes historias de los beneficiarios del programa” (pág.173)

MISIONERO CHEMA CABALLERO Y GERVASIO SÁNCHEZ PERIODISTA

Chema Caballero y Gervasio Sánchez

La lectura del libro te demuestra que estás ante un gran documento que a pesar de haberse escrito en 2004 tiene, por desgracia, plena actualidad. Nos enseña a mirar la realidad desde otro punto de vista, ahonda en la necesidad de contar que está presente en todo el que ha sufrido una injusticia, a veces la gente sólo quiere eso, que se la escuche (no olvido a los sobrevivientes de aquellos ataques ni a los miles que les amputaron las manos).

La guerra no acaba en esa fecha tan redonda que nos gusta poner separada por un guión al lado de la de inicio. La vida continúa, los hechos atroces pasan y llega la hora de vivir con ello. Suele coincidir con el momento en el que los focos se alejan hacia otro punto caliente del planeta. Pero Chema Caballero continuó alumbrando miles de salidas de aquel infierno en un trabajo titánico y entregado que parece fácil cuando él lo hace, pero estoy segura de que no lo es en absoluto (de hecho es el único programa de este tipo en el mundo que ha tenido éxito). Y Gervasio Sánchez decidió que tenía que contarlo.

Vivo el periodismo como un compromiso permanente y me siento en la obligación de acudir las veces que sean necesarias a esos lugares horribles donde aparece lo peor del ser humano cuando todo se desmorona y buscar esos documentos gráficos y literarios para que nadie pueda decir que no sabía lo que estaba pasando. (Fragmento del discurso pronunciado por Gervasio Sánchez al recibir el Premio Brunet, marzo 2015)

 

 

 

 

 

Esperando el voto de las fieras-Ahmadou Kourouma

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Esperando el voto de las fieras se sitúa tras el final de la descolonización y durante el transcurso de la Guerra Fría. Este momento histórico también se vivió en el continente africano aunque resulte bastante desconocido. “En los libros de historia occidentales-dice Pablo Arconada-no hay casi referencias a los conflictos de África y de las denominadas guerras proxy, resultado de la inclusión de terceros países en los asuntos de EEUU y la URSS.” En la novela, en un momento determinado, uno de los jefes de un estado africano instruye al protagonista de esta manera:”Entonces le explicó lo que él llamaba la cuarta bestia salvaje que amenaza al jefe de un partido único: escoger la mala opción. En la guerra fría que reinaba en el mundo, la elección de un bando era esencial, una acción arriesgada, tan arriesgada como tomar una mujer por esposa.”(pág.178)

Fue este período el del nacimiento de los terribles dictadores que surgieron en el continente con efectos devastadores. Koyaga, el general protagonista de la novela, que se hizo con el poder de la imaginaria “República del Golfo” es uno de ellos. Su nombre es ficticio, pero no es extraño que nos vengan a la cabeza otros más conocidos como Sékou Touré, Bokassa, Mobutu, Idi Amin y, sobre todo, Gnassingbé Eyadéma, presidente de Togo, donde el escritor vivió entre 1983 y 1993.

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Gnassingbe Eyadema se creía que era una especie de superhéroe, por lo que mandó publicar un libro de historietas protagonizada por él mismo. El día de su fallido intento de asesinato fue llamado “la fiesta de la victoria sobre las fuerzas del mal”

Tres son los puntos que quiero resaltar de esta novela (que, por supuesto, no agotan las lecturas que sobre la misma se pueden realizar):

1.-Su forma de narrar íntimamente conexionada con la oralidad

La epopeya del general Koyaga se conoce a través de lo que cuentan un griot y un bufón. Adquiere la forma de una ceremonia purificadora, el relato purificatorio se denomina en malinké, “donsomana” y se extiende a lo largo de 6 veladas, cada una de ellas con un tema.

Bingo es el sora, cuya función es la de alabar, cantar y tocar la cora. “Un sora es un cantor, un aedo que relata las hazañas de los cazadores y adula a los héroes cazadores.” Es el griot músico. Su aprendiz respondón, que siempre le acompaña, un saltimbanqui, el bufón del rey, es Tiecura (un cordua, un iniciado en la fase catártica).

Otro aspecto de esta tarea de Kourouma por trasladar la tradicional forma de narrar oral a la escritura son los proverbios que se intercalan como una parte más de la narración.

El negro es un pueblo sin escritura. Fueron los colonizadores, los curas y los marabuts quienes lo han alfabetizado. Sus maestros les han inculcado el respeto a lo escrito;el papel es un fetiche, una creencia. Una creencia que, como los textos de los libros sagrados o las órdenes del colonizador blanco, supera el entendimiento del negro, no se verifica, no se contradice. (pág.308)

2.-La trayectoria de un dictador y sus instructores, una misma historia

La tercera novela de Kourouma es ante todo el relato de la trayectoria de un intolerable dictador (emasculador y a quien no se le conoce mayor mérito que saber matar) y nos desvela el camino que siguieron otros tantos. Por sus páginas aparecen: Félix Houphouët-Boigny (Costa de Marfil); Jean Bédel Bokassa (República Centroafricana); Mobutu Sese Seko (Zaire); Ahmed Sékou Touré (Guinea) entre otros.

Desde sus inicios, cuando Koyaga era un “hombre desnudo”, pasando por su bautismo en las guerras de Indochina y Argelia, hasta forjarse como un héroe en la lucha contra el colonialismo y virar hacia la traición, obteniendo el poder en forma de presidencia de su república. Tras lo anterior, la consolidación en el gobierno, el alineamiento con el comunismo hasta el final de la guerra fría.

A Kourouma le interesa plasmar los acontecimientos y es crítico tanto con los suyos como con los que les colonizaron.

El genio político del general De Gaulle permitió encontrar una solución satisfactoria al problema. De Gaulle consiguió inventando y manteniendo presidentes de las repúblicas que se hacían llamar padres de la nación y de la independencia de sus países, cuando en verdad no habían hecho nada por la independencia de su país ni eran tampoco los jefes auténticos, los verdaderos jefes de sus pueblos. (pág 73)

3.-La importancia de la magia

Esperando el voto de las fieras contiene pasajes de fantasía. El escritor se vale de la mezcla entre realidad y fantasía, utilizando el humor a modo de contrapunto necesario para desbloquear el texto de la proliferación de datos y acontecimientos históricos. Así, en un pasaje se puede leer: “Koyaga recita una de las plegarias mágicas que el marabut le había enseñado y se transforma en un gallo blanco. El hausa vio el gallo bajo su banco; lo creyó escapado de sus cestos. Con vigor, el comerciante lo atrapó, lo encerró en el cesto. Bajó al andén con su carga de canastos;salió de la estación antes los policías de paisano con todas las aves. La versión de los hechos que pretende que Koyaga bajó del tren disfrazado de vendedor de pollos hausa no es creíble.” (pág.81)

Koyaga cree en vudús, marabuts y adivinos (las plegarias mágicas que le enseñó el marabut tienen como efecto cegar a los policías). Kourouma incide en este libro en la relación entre la superstición y la brujería y el poder. Por ejemplo, tras tres intentos de asesinato de los que se salva por diversas circunstancias, todos creen que es un ser intocable, el cúmulo de coincidencias que hacen que siga con vida elevan su fama de hombre invulnerable. Así, la piedra mágica de su madre (una hechicera) y El Corán de su marabut le protegían de conspiraciones y trampas, pero han dejado de tener efecto de ahí la necesidad de la ceremonia purificadora.

Nada tenían que esperar tampoco de los brujos, de los sacrificios, de los manes. Koyaga tiene la protección, los favores de todos los dioses africanos; ellos lo han vuelto invulnerable. (pág.256)

Ahmadou significa “guerrero” en el ahmadou_kourouma2idioma malinké. Publicó su primera novela a los 44 años, Los soles de las independencias (1970), después vinieron, Monnè, ultrajes et défis y Esperando el voto de las fieras (1994). En el año 2000 ganó el  premio Renaudot por su novela Alá no está obligado, a la que siguió Cuando uno rechaza dice no, que se publicó de manera póstuma. En catalán están editadas: Al·là no té cap obligacióEsperant el vot de les feres. En castellano hay un texto más, un artículo dentro de la compilación Mamáfrica de ediciones Zoela.

Es muy sencillo. Hubo la esclavitud, luego la colonización, luego la guerra fría. Sólo después de la caída del muro de Berlín obtuvimos nuestra independencia. Ahora, la gente está luchando, quiere reencontrar África, retomar, rehacer. África es el primer continente del mundo. Donde nacieron los primeros hombres, las primeras civilizaciones. Hay, por tanto, algo esencial. Luego llegaron estos Gobiernos, pero no podemos decir que ya se acabó, que todo está jodido (Ahmadou Kourouma).

Ficha:

  • Título original:  En attendant le vote des bêtes sauvages (1998)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: El Aleph editores, S.A.
  • Traductor: Daniel Alcoba
  • Nº páginas:334

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“Bestias sin patria” de Uzodinma Iweala y la narrativa de los niños-soldados

En la actualidad, una veintena de países siguen reclutando a menores como soldados. Se localizan en todo el mundo y, lo que es peor, Siria, Malí, República Centroafricana o Sudán del Sur, confirman el dato: la existencia de niños y niñas soldado no remite. Por LitERaFRicA ha pasado un autor que escribe sobre los niños y niñas soldado: el marfileño Ahmadou Kourouma. Las casualidades han hecho que otro escritor que trata el tema, el nigeriano Uzodinma Iweala, que lo escogió para su ópera prima (elogiada por múltiples escritores, entre ellos Salman Rushdie), haya caído en mis manos y he acabado por interesarme por la que se viene llamando “narrativa de los niños soldado”, que viene repleta de nombres y títulos.

Solo como ejemplo, Ahmadou Kourouma, Alá no está obligado (2000, Liberia ); China Keitetsi, Mi vida de niña soldado: me quitaron a mi madre y me dieron un fusil (2002, Uganda); Emmanuel Dongala, Johnny Perro malo (2002, África Occidental); Senait Mehari, Heart of fire: from child soldier to soul singer (2004, Etiopía/Eritrea); Uzodinma Iweala, Bestias sin patria (2005,  Nigeria); Delia Jarrett – Macauley, Moses, Citizen and Me (2005,  Sierra Leona); Chris Abani, Canción para la noche (2007,  África Occidental ); y Joshua Dysart, Unknown Soldier (2009,  Uganda).[fuente]

Pero, ¿qué hace que un escritor elija el tema de los niños-soldado como el centro de una novela?.

Ishmael Beah era apenas un adolescente cuando su pueblo se vio envuelto en la guerra civil de Sierra Leona en la década de los 90. En su libro, Un largo camino: memorias de un niño soldado (RBA, 2007) narra sus vivencias de primera mano. Él fue un niño-soldado y, quizás el haberlo plasmado en un libro, sacándolo fuera, le ha dado las fuerzas para intentar vivir con lo que hizo. Por la misma experiencia pasó China Keitetsi, la cual vierte en Mi vida de niña soldado: me quitaron a mi madre y me dieron un fusil(Maeva, 2005). Una ugandesa que fue reclutada con nueve años y que nos muestra el infierno añadido de las violaciones sistemáticas.

Diferente es el punto de partida de Ahmadou Kourouma y Uzodinma Iweala, ninguno de los cuales fue niño-soldado. Con respecto a las motivaciones del segundo para escribirlo, él mismo las explica: “Escribía y escribo sobre la violencia porque quiero entender qué es lo que lleva a alguien a matar, violar y destruir. Escribía y escribo sobre la violencia por miedo a encontrarme algún día en el lado del que agrede o en el lado la víctima de la agresión. Escribía y escribo sobre la violencia porque hay algo fascinante e inspirador en la capacidad humana de enfrentarse a las peores circunstancias e imponerse a ellas” (nota bene).

No he podido evitar acordarme de la novela de Kourouma al terminar de leer la de Iweala. La misma repetición de sucesos horribles encadenados con una lógica que parte en dos la mentes: ¿cómo puede un niño llegar a acometer semejantes atrocidades?. Nuestra imagen de lo que consideramos “un niño” salta por los aires cuando lo enfrentamos a la de “un soldado”, hasta el punto de removernos por dentro de manera insólita.

A pesar de ser narraciones diferentes, ambas utilizan la voz infantil para narrar, con una voz tratada de manera oral, como testigo privilegiado de lo que sucede. Sin embargo, mientras en la novela de Kourouma había humor y sátira, ésta luce por su ausencia en la de Iweala donde todo es sombrío y triste. El protagonista de Kourouma es Birahima, el niño de los cuatro diccionarios, el de Iweala se llama Agu, el niño que sueña con ser médico o ingeniero. Si el primero tiene una forma de comunicarse directa y llena de palabras malsonantes, el segundo habla como un niño que no sabe conjugar bien las palabras. Birahima busca a una tía y Agu a su madre y hermana. Ambos sufren todo tipo de vejaciones físicas, sexuales y psicológicas, a la vez que hacen sufrir a otros todo tipo de salvajadas, mientras consumen droga para adormecerles.

Una de las diferencias fundamentales entre ambas novelas, además del destino de ambos que será diferente, se basa en que Kourouma habla sobre la historia y la política de varios países de la zona, en un esfuerzo por trasladarnos lo que hay detrás de la situación de los niños-soldado. Una diatriba soltada de manera eficaz para hacernos entender que la realidad es la que es porque tras la excusa de las “guerras tribales” se encuentra la codicia de algunos, la riqueza natural de los países, la pasividad de muchos, y una maquinaria muy efectiva que hace ganar dinero (de manera muy rápida, sobre todo a través del tráfico de armas).

Alá no está obligado me dejó noqueada (su inacabada secuela, Cuando uno rechaza dice no, menos). Mientras la leía, veía a un niño cometiendo unas atrocidades  que aún hoy me siguen poniendo los pelos de punta. Su voz era la de un niño, pero se había convertido en un soldado. Me preguntaba qué parte del niño seguía viva en Birahima. Bestias sin patria, que toma su título de una canción del cantante nigeriano Fela Kuti, roza más la niñez, se palpa y se siente a Agu como un niño, aunque realice y padezca las mayores barbaridades, su voz recupera siempre al niño que lleva dentro, aunque a veces le cueste volver a encontrarlo. No sé cómo se puede vivir después de una experiencia como ésta. Lo que sí es cierto es que todos repiten, más o menos, lo mismo: que se han convertido en una mezcla entre niños y ancianos y que “lo más duro es conseguir vivir con los recuerdos y volver a ser tú mismo después de hacer lo que has hecho“.

…y yo pienso que todo se mueve muy rápido, seré un viejo antes de que la guerra acaba. Sé que ya no soy un niño así que si esta guerra acaba no puedo volver a hacer cosas de niños. No volveré para ser maestro o granjero, o Doctor o Ingeniero, y encontraré a mi madre y a mi hermana, pero no a mi padre porque se muere en esta guerra. (pág. 94)

Ficha:

  • Título original:  Beasts of no nation (2005)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Traducción al castellano: Duomo Edicones, SL (2009)
  • Traductor: Ramón de España
  • Nº páginas: 140
  • Cine: En agosto de 2013 se anunciaba la posible adaptación al cine de la novela por el director Cary Fukunaga y con el actor Idris Elba en el papel del Comandante, sin que se sepa nada de esta película hasta la fecha.
  • Premios del libro:
    • Premio Los Angeles Times First Fiction
    • Premio Barnes & Nobles discover
    • Premio New York Public Library Young Lions

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Nota: Actualización a fecha 14/10/2015. El libro es llevado al cine por el director Cary Fukunaga y con el mismo título. Podéis leer sobre la misma aquí.





Alá no está obligado- Ahmadou Kourouma

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No es esta la primera novela de Kourouma (por desgracia ya fallecido) que leo, y no será la última, quiero leer pronto Esperando el voto de las fieras. Tampoco es la única vez que el autor escribe sobre los “niños soldados”, ni que mis ojos tropiezan con la vida de Birahima, el niño que precisa de cuatro diccionarios, todos escritos por las manos colonizadoras, para explicar el mundo que le rodea. Cronológicamente fui al revés y leí primero la secuela inacabada de esta que hoy comento: Cuando uno rechaza dice no. En ambas, la elección por parte de Kourouma de un modo de narrar espontáneo y en el que aflora el humor, logra que podamos digerir lo que cuenta con más facilidad. Al huir de un tono dramático para contar desde los ojos del pequeño Birahima la atroz realidad que le ha tocado vivir, consigue que podamos continuar la lectura, contemplando la vida de estos niños y niñas y cuestionándonos una vez cerrado el libro. Creo que al hacerlo así el impacto que consigue es total. Birahima y los otros pequeños, Sara, Sekú, Kik… se te meten hasta el tuétano.

A Ahmadou Kourouma se le ha considerado desde el mundo francófono, la alternativa a Chinua Achebe. Escritor tardío publicó su primera novela a los cuarenta y cuatro años, Los soles de las independencias, en la que traduce del malinké al francés e introduce la oralidad y la forma de narrar africana, llena de proverbios que se presentará con toda su fuerza en su tercera obra, Esperando el voto de las fieras

Alá no está obligado“… a ser justo en todas sus cosas de aquí abajo. Así comienza a contarnos su historia Birahima, un pequeño que, tras la muerte de su madre (obligada a caminar de nalgas debido a una úlcera en su pierna), se convierte en “niño de la calle” para posteriormente marcharse a Liberia y Sierra Leona, donde se introducirá como “niño soldado“. Birahima es un niño parlanchín y listo, que va narrando su propia vida y las historias de los niños y niñas que va conociendo  A pesar de contarnos una vida dura, extrema, donde el dolor ya ha dejado de tener ese nombre para pasar a instalarse en su cuerpecito como una parte más del mismo, el libro tiene pasajes de abrumadora poesía, “antes de ser un niño de la calle, estaba en la escuela. Antes de eso, yo era un bikaloro del pueblo de Togoala (…) y antes estuve en el vientre de mi madre (…) llamamos a eso la vida antes de la vida” (pág.10).

Su madre, una mujer malinké musulmana, y víctima de una ablación que la pone al borde de la muerte, acusada de brujería, vivirá con una pierna ulcerosa, llena de dolor el resto de sus días. El pequeño Birahima la recuerda y habla sobre el papel de la mujer “en ningún lugar del mundo una mujer debe marcharse de la cama de su marido, por más que su marido injurie, golpee o amenace a la mujer. Ella siempre tiene la culpa. Eso es lo que se llama los derechos de la mujer” (pág. 27). Tras la muerte de su madre no tiene otro remedio que partir hacia Liberia en búsqueda de su tía.

Cuando se dice que hay guerra tribal en un país significa que los mayores bandoleros se han repartido el país” (pág. 41) y en las guerras tribales a los niños – soldado, small soldiers, no se les paga. Se les droga para que no tengan ninguna vacilación, se les da un kalachnikov, se les deja quedarse con todo lo que cojan en los saqueos tras los asesinatos, se viola a las niñas, se las prostituye. Se les inicia en ritos terribles como matar a su padre o a su madre con sus propias manos. Se les convierte en máquinas de matar.

Kourouma no elude la denuncia. Señala alto y claro. “Sierra Leona es un burdel, sí, un burdel al cuadrado. Decimos que un país es un burdel simple cuando los bandoleros se reparten el país, como en Liberia; pero cuando, además de los bandidos, se mezclan asociaciones y demócratas, se convierte en algo más que en un simple burdel. En Sierra Leona estaban en danza la asociación de cazadores, el Kamajor, y el demócrata Kabbah, además de los bandidos Foday Sankoh, Johnny Koroma y cierta morralla de bandidos” (pág.137).

Cuando Birahima cree que el niño o niña abatido se merece una oración fúnebre que, de acuerdo con su Larousse, es el discurso en honor de un personaje célebre fallecido y no hay personaje más célebre en el siglo XX para Birahima que un niño soldado, se dice esa oración,”es decir, cómo pudo en este grande y jodido mundo convertirse en un niño soldado” (pág.75). Birahima lo hace cuando quiere, no está obligado a ello. Nosotros sí.

Johnson, delirante, en medio de grandes carcajadas, dio las órdenes. Arrancaron el corazón a Samuel Doe. Para resultar más cruel, más feroz, más bárbaro e inhumano, uno de los oficiales de Johnson comía carne humana, sí, auténtica carne humana. (pág.117)

Ficha:

  • Título original:  Allah nést pas obligué (2000)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: Muchnik Editores, S.A.
  • Traductor: Daniel Alcoba
  • Imagen de portada:  Corbis
  • Nº páginas:189
  • Premios del libro: Renadout y Goncourt des Lycéens (2000)

9782020525718

Cuando uno rechaza dice no-Ahmadou Kourouma


El narrador repite. Birahima, el niño malinké protagonizaba con anterioridad la novela “Alá no está obligado” (2000) a la que él mismo, con ironía, hace referencia en este otro relato. Ahora, Birahima, nos recuerda su pedigrí; tras la muerte de su madre, parte a la búsqueda de su tía y se convierte en niño soldado; primero en Liberia y después en Sierra Leona. En el medio, ha bebido, ha fumado, se ha drogado, ha matado, ha violado y ha intentado transmitir lo que su mente, sin más formación que la de  la escuela coránica, va almacenando.

Pensaba el pequeño Birahima que con lo que había sufrido en Liberia y Sierra Leona había alcanzado el top de las crueldades, pero estaba equivocado. Ahora, en Costa de Marfil, en Daloa, zona beté, han comenzado a abrirse las fosas comunes otra vez.  Gracias a sus inestimables diccionarios (nada menos que cuatro: el Larousse, el Petit Robert, el Harrap´s  y el Inventario de las Particularidades Léxicas del Francés en el África Negra, todos escritos por la mano colonizadora) Birahima va poniendo nombre a cada situación. “Civilización o comunidad” cuando se habla de un grupo de blancos y “etnia o tribu” cuando se trata de un grupo de negros. “Guerra de civilizaciones” cuando combaten los europeos y “conflicto tribal” cuando lo hacen los bárbaros indígenas negros de África. Intentando hallar en las páginas, tantas veces consultadas,  la conjunción de letras exactas que le ayude a poner un nombre con el que poder identificar lo que le rodea. Para poder narrar (increíble esa voz infantil que habla intercalando exabruptos,  insegura de sus palabras, dentro de la carcasa de “hombre duro” que él ha fabricado) el horripilante mundo en el que le ha tocado vivir.

En esta ocasión, la contienda surge entre los beté y los diula o malinké. Birahima cavará con sus propias manos la fosa en la que irán a parar los cadáveres que abonarán la tierra una vez más. Los beté intentarán recuperar a la fuerza las tierras que los diulas han cosechado y pagado, pero éstos, tras enfrentarse con valentía y derrotar a los beté, son masacrados por los mercenarios blancos que el régimen no ha tenido más remedio que incorporar a sus líneas para conseguir vencer. Tras la posible muerte del padre y del hermano de Fanta, Birahima que ha vivido bajo la protección de esta familia y que está enamorado de la joven, se ofrece en un gesto lleno de bravuconería a cruzar con ella el país hacia la zona rebelde.

Se solapan así dos voces en este doble viaje (el que los protagonistas realizan de sur a norte del país y el que nosotros junto con ellos trazamos al recordar la historia de Costa de Marfil), en una situación que podría igualarse a la de profesora-alumno: la de la bella e inteligente Fanta y la del a veces ingenuo, a veces irónico Birahima. Fanta le irá contando trozos de la historia de Costa de Marfil,  desde la época de los traficantes de esclavos, pasando por la colonización, el apartheid, los soles de las independencias, el comunismo, las dictaduras, la corrupción, el primer presidente Houphouët – Boigny, su sucesor Bédié, la elección de Güéi el más corrupto entre los corruptos, y  la posterior llegada de Gagbo [quien se encuentra detenido en La Haya desde finales de 2011 a la espera de ser juzgado por la Corte Penal Internacional por crímenes contra la humanidad].

Mientras Fanta va contándole trozos de la historia de su país, escuchamos la voz de Birahima, curiosa, vivaz, superviviente e irónica, que interpreta cada una de las lecciones que le llegan de su amada. Ahmadou Kourouma no pudo acabar esta novela, es una novela póstuma. El final está abierto y cada uno de nosotros puede añadirle el que más desee o no concluirla de ninguna manera.

Por mi parte, espero que el pequeño Birahima, esté donde esté, siempre buscando en sus cuatro diccionarios las palabras precisas para intentar explicar lo que vive, logre encontrar en ellos la palabra “justicia” y que sea cual sea el diccionario que consulte, el significado sea siempre el mismo.

“Señor ministro quizás le asombren mis palabras. Pero la experiencia demuestra que las personas demasiado honradas tienen dificultades para triunfar a cierto nivel de responsabilidad. Ese capitán es el hombre que me conviene”.

Ficha:

  • Título original:  Quand on refuse on dit non (2003) (Editions du Seuil, 2004)
  • Idioma: Francés
  • Traducción al castellano:  Editorial Alpha Decay (2005) http://www.alphadecay.org
  • Traductora: Mireia Porta i Arnau

Los soles de las independencias-Ahmadou Kourouma

Es aquel que nunca lo ha ejercido quién considera que el poder no es placentero. Nacido en 1927 en lo que ahora forma parte de la República de Costa de Marfil (entonces África Occidental Francesa), Ahmadou Kourouma, malinke, rechazó reprimir a los independentistas cuando estaba en el ejército colonial, represaliado él mismo, exiliado por Houphouët Boigny y finalmente perseguido por no ser lo suficientemente marfileño. Nada es bueno en sí, nada es malo en sí. Es la palabra la que transfigura un hecho en bien o lo convierte en mal. Un recorrido que comienza con los soles de las independencias: ¿Sabéis las causas de las desgracias y las guerras de África ¡No!. Pues muy sencillo, es porque los africanos no se quedan en sus casas –explicó Sery. Él no se había ido nunca de la Costa de Ébano para ir a instalarse a otro país y quitarle el trabajo a los de allí, mientras que los demás habían venido al suyo. Con los colonizadores franceses habían desembarcado dahomedianos y senegaleses que sabían leer y escribir y eran ciudadanos franceses o católicos; negros más astutos, más civilizados, más trabajadores que los naturales del país, los miembros de la tribu de Sery.

Conflicto que arruinó el mito de una próspera Costa de Marfil, la Suiza africana, la poseedora de la réplica del centro del orbe cristiano, la basílica de San Pedro bis. Conflicto desatado con la excusa de la defensa de una identidad inventada, la marfileña. Conflicto que desencadena conflictos que se extienden como bolas chocando en la metáfora del billar, anheladas identidades imposibles a imagen y semejanza de los europeos Estados-nación clásicos que, tal vez, nunca existieron. Texto: “África se lee, África nos lee”-04/09/2008 – Autor: Juan Rivero Rodríguez – Fuente: Revista Pueblos

Breve resumen:

Esta novela narra la historia de Fama, príncipe malinké y último descendiente de la dinastía Doumbouya de Horodougou. Fama, destronado y reducido a la miseria, ya no es más que un carroñero de funerales que corre a mendigar de sacrificio en sacrificio y al que sólo le queda el recurso de la palabra para expresar su menosprecio y amargura. Su mujer, Salimata, sufre la desdicha de ser estéril al tiempo que le atormentan los recuerdos de su dura infancia: el rito de ablación, la violación, el matrimonio forzoso con Baffi, el rapto tras la muerte de su marido, y finalmente su huida a través de la selva. El autor, con una prosa que parece restituir el ritmo africano, nos muestra la realidad del África poscolonial. Las promesas de progreso hechas a los africanos, colonizados y abandonados en cuanto se emanciparon, no se cumplieron. El pueblo mismo, Togobala, aparente garante de la tradición, está en absoluta decadencia y ha perdido toda su autenticidad. Los soles de las independencias refleja el hundimiento de una sociedad desestabilizada por completo que ha extraviado sus referencias, primero bajo la dominación colonial y luego con los poderes corruptos de los dirigentes de las independencias. (www.alphadecay.com)

Ficha:

  • Título original:  Les Soleils des indepéndances (Editions du Seuil, 1970)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano:  Editorial Alpha Decay (2005)
  • Traductora: Mireia Porta i Arnau
  • Otras publicaciones de esta obra/ Otras obras traducidas:
      • Alá no está obligado. El Aleph (2001)
      • Esperando el voto de las fieras. Editorial Modernos y Clásicos
      • Cuando uno rechaza dice no. Editorial Alpha Decay
      • Al·là no té cap obligació  (2001)  [Catalá] Ediciones 62,SA
      • Esperant el vot de les feres  (2002) [Catalá]  Ediciones 62,SA

Tras leerlo:

Lo primero que quiero mencionar es que esta novela pierde uno de sus valores fundamentales al leerse en castellano. Kourouma dice que la pensó en malinké y después la tradujo al francés, por esta razón en la obra francesa hay un lenguaje único, propio del escritor, que transmite a partir de retorcer el habla africano malinké y traducirlo al francés, sin perder su esencia de oralidad, su estructura y su manera de expresarse.

El problema surge al intentar trasladar todo ese espíritu, esos juegos del lenguaje, ese uso de refranes o giros propios de la lengua, de nuevo desde el francés a otra lengua (en esta ocasión al castellano, su obra ha sido traducida también al catalán, lo cual es muy encomiable).

Desde siempre la labor de traducción me ha parecido un trabajo que  rara vez puede llegar a dejar a nadie satisfecho. Como señalaba Virginia Wolf en su artículo “El punto de vista ruso”: “Cuando se ha cambiado toda palabra de una oración del ruso al inglés, con eso se ha alterado un poco el sentido y del todo el sonido, el peso y al acento de las palabras en la relación que guardan entre sí; nada queda sino una versión tosca y burda del sentido”. Al leer esta obra, como me ha pasado en otras ocasiones, me llega el hálito de un intento de plasmar un lenguaje diferente, aún más en esta ocasión en la que el autor se esforzó en que así fuera, pero me queda la insatisfacción de no contemplar todo ese riquísimo universo lingüístico que se generó en malinké y se reinventó en francés. He localizado un pequeño y estupendo ensayo de Ezechiel Akrobouu sobre esta cuestión para quien quiera profundizar más (se puede leer abajo).

Toda la novela es una crítica tanto del antes como del después, de la época precolonial como de la postcolonial y a la larga quizás se trate de una especie de profecía que mira hacia el futuro. La trama comienza con una muerte. Una muerte anunciada a la manera malinké que nos empieza a dar las claves de lo que nos espera a continuación. Aquel funeral no es como los funerales que se hacían antes de los Soles de las independencias, nada es ni será como era antes de las independencias, antes de las promesas incumplidas, mucho antes de que pasara el arrollador alisador europeo y lo dejara todo patas arriba. Y eso que antes estaba la colonización, los trabajos forzados, los impuestos y las carreteras.

El África de los griots, “la de la libertad en el negocio” que era su esencia y que la colonización reprimió y las independencias arruinaron, quedó relegada primero por la explotación y después por el “partido único”que trajo las independencias, que el protagonista asemeja a una reunión de brujas donde las iniciadas devoran a las demás.

El único príncipe de Horodougou solo tiene la palabra para escupir sobre aquello que ve, clamando contra Francia, sobre aquellos que han arrasado su mundo hasta dejarlo irreconocible. Su mujer Salimata nos conmueve con su vida, que va desde la ablación hasta la violación. Matrimonio de estériles. La esterilidad como metáfora de la sequedad profunda y el no futuro. Fama, príncipe destronado, último descendiente estéril de su dinastía, pobre de solemnidad, intenta circular con libertad por su tierra sin conseguirlo, ahora se necesita una tarjeta de identidad. Es una de las metáforas más fuertes de la novela: África extranjera en su propia tierra.

Las independencias trajeron el partido único y el socialismo. Hay quien piensa que el socialismo es bueno y que solo le falta tiempo (Konaté) y otros que el principal mal de Africa es ese salir de un lugar para ir a quitar al trabajo al otro, la migración (Sery). Lo cierto, para unos y para otros es que “nosotros trabajamos y son los extranjeros los que ganan el dinero”.

Nada queda ajeno al poder de corrupción y al desorden. Se acabaron las divagaciones con la tribu y empezaron los comités. Vino el dinero y comenzaron a aflorar los coches y la vida disipada. Los dirigentes solo consultaban a los hechiceros para consolidar su poder sobre sí mismos. Fama envejecido y cano, solo y señalado, pasará el puente y encontrará el camino, el suyo (¿el que debería emprender África?), que muchos han olvidado ya.

Como auténtico descendiente sólo quedaba él, un hombre estéril que sólo vivía de limosnas en una ciudad en la que el sol no se pone (puesto que las bombillas alumbran toda la noche en la capital), en la que los hijos de esclavos y los bastardos, mandan, triunfan, uniendo las provincias con hilos, (el teléfono¡), franjas (las carreteras¡) y viento (los discursos y las radios¡). Fama tuvo miedo de la noche, del viaje, de los funerales, de Togobala, de Salimata, de Mariam y de sí mismo. Miedo de su miedo“.

Sobre el  autor:

Ahmadou Kourouma (Costa de Marfil, 1927 – Lyon, 2003) se impuso como una de las voces indispensables de la literatura africana francófona. Entre su producción hay una obra de teatro y varios libros para niños,  pero el género en que más destacó fue el de la novela. Kourouma hizo de los conflictos coloniales y poscoloniales su gran tema, y lo que le valió premios tan importantes como el Renaudot, el Jean Giono, el Livre Inter y el Prix des Tropiques. Toda su novelística ha sido publicada por la prestigiosa editorial francesa Seuil. (Fuente: www.alphadecay.com).

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