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Entradas de la Categoría ‘Marechera, Dambudzo’

Tanta locura les ha vuelto cuerdos

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Joseph Bertiers (Kenia, 1963) “Kenya´s Craziest Bar”, 2006

Publicado originalmente en África no es un país.  09/03/2016

¿Existen las coincidencias?

Sobre mi mesa en este momento hay dos libros de reciente publicación que llevan la palabra “loco” en su portada. Uno es de un marroquí, el otro de un argelino. No tienen nada que ver el uno con el otro, aluden a dos tipos diferentes de locura (veremos), excepto que ambos provienen del norte de África. Pero no solo, pienso, así que reflexiono y recuerdo.

El enterrador compasivo y otros sueños-B. Bandele. Ed.El CobreEl primer libro del continente que leí y que rondaba alrededor de la locura fue El enterrador compulsivo y otros cuentos (El Cobre, 2006), del después director de cine (Medio sol amarillo), el nigeriano Biyi Bandele Thomas. En aquel libro, el narrador indagaba sobre las razones que habían llevado a su hermano Rayo a tal abismo. Se trataba de una inteligencia privilegiada, un empeño en intentar cambiar la realidad y una lucha desigual (siempre lo es) contra el devastador régimen instaurado en Nigeria. Hay una frase, que pronuncia el narrador, que me llamó de manera especial la atención: “Esta cordura me está volviendo loco”. La lucidez ante la sinrazón, el ser tan consciente, sensible y humano, ante la barbarie y la imposición, después de haber intentado derrocar la violencia, aislar la corrupción, poner coto a los miserables, en un entorno social malvado y terrorífico.

La locura.

Para leer el resto del artículo mapa-africa

Ay, Harare

Harare, Zimbabue

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Ay, Harare. Su enigmática manera de vivir sin residencia fija, de vivir en unos bloques de pisos caros, pero anónimos y tristes. Una sociedad que ya no vivía de tiempo prestado, como en el pasado, pero sí de dinero prestado, de un plan de financiación, del mercado negro y de los escasos anticipos que sacaban con mucho trabajo del puño apretado del empresario. Harare, donde un grito en la noche era una señal para bajar las persianas; no es asunto mío quién asesina a quién.La casa del hambre 1978, Dambudzo Marechera. Sajalín editores (2014) pág,177

Harare 2001. A funeral procession in the new cemetery on the outskirts of Harare. Paolo Pellegrin

Por eso hay terror en Harare. (Suspira.). ¿Terror a qué? A la bondad y al amor. (Ríe). La casa del hambre 1978, Dambudzo Marechera. Sajalín editores (2014) pág,186

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in Shona, reads ‘White racists, please go home’. 1995.© Martin Parr/Magnum Photos

Después de toda mi vida en Zimbabue, solo conocía las poblaciones que se encuentran entre Mutare y Harare. Nunca sentí el deseo ni la inclinación de visitar otros lugares que no fueran imprescindibles para ir al colegio, al instituto donde estaba interno o a la universidad. Después, estuve exiliado nueve años en Gran Bretaña. Y, cuando regresé en 1982, me dejé caer en Harare de manera tan natural como un pez al que vuelven a echar a aquel lago que se había desbordado. Y no quería moverme de allí.La casa del hambre 1978, Dambudzo Marechera. Sajalín editores (2014) pág,178

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Nadie es profeta en su tierra. El corazón blindado del ciudadano permanece impasible ante la belleza del país. Quizás sea esa la explicación. Tan solo el visitante, el inmigrante, reconoce la personalidad sobrecogedora, a la vez que balsámica, de nuestro país. La casa del hambre 1978, Dambudzo Marechera. Sajalín editores (2014) pág,177

Dambudzo Marechera: El doppelgänger de la literatura africana

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En su novela, La casa del hambre (The House of Hunger, 1978), y en diferentes entrevistas, Dambudzo Marechera solía decir que su padre había muerto “atropellado por un tren del siglo XX”, que “había vuelto a casa con un cuchillo en la espalda” o que “su cuerpo había sido encontrado en el depósito de cadáveres del hospital acribillado a balazos”. Sin embargo, la realidad no tenía nada que ver con lo que contaba. Su padre, un empleado del depósito de cadáveres,  fue atropellado por un coche lo que le ocasionó la muerte y sumió al hogar en la pobreza. 

Dambudzo Marechera nació en la antigua Rodesia, (hoy, Zimbabue) en Rusape, 1952. Eran tiempos difíciles. En 1965 el gobierno de Ian Smith había realizado una “Declaración Unilateral de Independencia”, instaurando un régimen racista igual al apartheid de la Unión sudafricana. Marechera había comenzado sus estudios en el Zimbaue colonial bajo dominio británico, pero fue expulsado por su activismo en contra del racismo imperante de la “Universidad de Rodesia”, en 1973. Una beca le permitió marcharse a Inglaterra para estudiar en el “New College de Oxford”. Allí destacó por ser un alumno sumamente inteligente pero anárquico, y con mala reputación por su tendencia al alcohol y a las peleas en los pubs de Oxford. Con un cuadro descrito como esquizofrenia, intentó quemar la facultad y en 1975 fue expulsado por alteración del orden y por negarse a recibir tratamiento psiquiátrico.

A partir de este momento, Marechera empezó a tener problemas más graves. Sin una residencia fija, pasó mucho tiempo en la calle, lo que le expuso a muchos peligros. A punto de pasar por la cárcel por posesión de marihuana, estuvo durante meses viviendo con una comunidadw_dambudzo_marechera_f45dfiu ocupa. En 1978 publicó La casa del hambre y en 1979 recibió el premio Guardian de ficción. Apareció borracho y vestido de una manera extravagante en el acto de entrega del premio, tirando cubiertos al público reunido para la ocasión. De vuelta a su país natal, siendo ya Zimbabue independiente en la década de los 80, falleció a la edad de treinta y cinco años, a causa de una neumonía contraída tras serle diagnosticado SIDA, al igual que su compatriota la escritora Yvonne Vera, quien falleció a los cuarenta años.

Marechera pertenece a esa clase de autores predestinados a que se hable más de su vida que de su obra. Publicó tres novelas (en 1980 Black Sunlightuna y en 1984  Mindblast; or, The Definitive Buddy), un volumen recopilatorio de obras de teatro y poesía y una colección de poesía, Cemetery of Mind (1992).

La casa del hambre es una obra difícil de definir (algunos la denominan novela, pero también es una colección de relatos). Desde el principio, nos avoca a contemplar la dureza de unas vidas que navegan en un mar de pobreza y caos. La misma estructura (si se puede llamar así) de la obra es diferente, reflejo del hilo interior del narrador, una especie de voz íntima que se plasma en variados formatos. Exige una permanente atención por parte del lector y nos confunde al saltar en el tiempo y en el espacio, sin explicación. Supone una nueva manera de escribir, vanguardista y rompedora con lo que se venía haciendo hasta el momento.

“Cogí mis cosas y me fui”. Es el inicio de la novela y quizás la frase que mejor defina la actitud vital del protagonista, en continua mudanza, a la búsqueda de aquello que le sacie el hambre de salir de la situación en la que está, traspasar las puertas de la pobreza, el dolor, la violencia y la miseria, hacia un horizonte en el que poder expresar y exteriorizar todo lo que lleva dentro y en el que poder respirar. No sólo quiere salir de ese hogar mísero, con una madre prostituta y alcohólica, de aquellas minúsculas dependencias donde compartía cama con sus padres, también del ambiente asfixiante que impone la segregación racial. Incluso decide no usar su lengua materna: “el shona formaba parte del gueto del que me quería escapar” (pág. 192).

El protagonista nos hace partícipe de sus deseos de escribir y de sus preferencias literarias (hay un par de páginas que se las dedica al “Corazón en las tinieblas” de Conrad y en las que aprovecha para criticar al colonialismo, la actuación del hombre blanco en aquella Zimbabue que sufrió también la segregación racial), salpicándolo con entrevistas a si mismo y con la descripción de escenas tremendamente duras y violentas que hacen que la lectura se nos atragante en varias ocasiones. Y, a pesar de todo, contemplando esa extraña luz que tienen las narraciones contadas desde las entrañas. ¿Puede algo ser terrible y hermoso a la vez?.

“Igual que escuchar un grito”, así es como Doris Lessing describió la lectura de  La casa del hambre.

Viviendo en el centro te acostumbras a todas las especies que pueblan el infierno. A veces adoptan la forma de adolescentes: Dos-yo iba muy borracho-me dieron una paliza y me robaron sesenta y cinco dólares. Recuerdo que me dejó indiferente el uso de la violencia y la pérdida del dinero, que era todo lo que poseía (aquella noche). El incidente era como todo lo demás: un suceso natural en un entorno antinatural. (pág.182)

Ficha:

  • Título original:  The house of hanger (1978)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Traducción al castellano: Sajalín editores (2014)
  • Traductora: María Remedios Fernández Ruiz
  • Imagen de portada:  Ernst Schade
  • Nº páginas: 196
  • Cine: Se grabó una película que no llegó a terminarse por las desavenencias entre director y escritor.
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The house of hanger. 1978

Queridos maestros: Kojo Laing, Ama Ata Aidoo y Dambudzo Marechera

Cuando leo un libro de algún autor que me apasiona, me suele gustar a la vez buscar cuáles han sido sus referencias y sus inspiraciones. Es una forma de aumentar el cosmos literario propio y de poner en relieve cómo las leyendas literarias siguen vivas en las nuevas generaciones.

Tres autores que están muy de actualidad nos hablan de sus héroes literarios, de los que les fascinaron hace tiempo y aún hoy les inspiran:  Binyavanga Wainaina y Kojo Laing, Helon Habila y Dambudzo Marechera y Chimamanda Ngozi Adichie y Ama Ata Aidoo, son el trío de parejas que os presento a continuación.

Binyavanga Wainaina y Kojo Laing

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freduagyeman.blogspot.com

Kojo Laing está reconocido como uno de los grandes innovadores literarios de los últimos 25 años. Nacido en Kumasi, Ghana, en 1946, se educó en Ghana y Escocia. En 2005 Laing se dedicó a escribir a tiempo completo. Su primera novela, Search Sweet Country, apareció en 1986 con gran éxito. Mujer de los aviones que se publicó en 1988, después vino Godhorse, su primera colección de poemas, en 1989. Su tercera novela, Major Gentl and the Achimota Wars, se publicó en 1992, y 2006 vio la publicación de Big Bishop Roko and the Altar Gangsters. Kojo Laing actualmente reside en Accra. (Fuente)

Binyavanga Wainaina leyó Search Sweet Country (considerada un clásico), sin haber oído antes nada sobre su autor ni sobre su obra. A pesar de parecerle un libro difícil, no pudo dejar de leerlo y se lo llevaba a todas partes. Para él, el mundo de Laing es íntimo, urgente, familiar y muy, muy extraño.

No se ajusta a ninguna categoría conocida, no es realismo mágico, pero tiene magia. Construye la ciudad de Accra como un personajes principal. Es un libro imponente. Lo habré leído unas 11 veces, concluye. (Fuente)

Chimamanda Ngozie Adichie y Ama Ato Aidoo

Poeta, novelista, crítica y escritora de cuentos, la ghanesa Ama Ata Aidoo está considerada una de las grandes plumas de África. Su estilo innovador y su defensa por la posición de la mujer en el continente empapan sus obras. Nació en 1942 en Ghana. Su infancia se desarrolló en un ambiente entremezclado de educación occidental y fuerte sentido de las tradiciones africanas. Muchos de sus personajes desafíen el papel de la mujer estereotipo. Buena prueba de ello es su obra Anowa (1970), otros títulos: No Sweetness Here: A Collection of Short Stories (1970),  Birds and Other Poems (1988) o The Girl Who Can and Other Stories (1997).(Fuente)

Adichie cuando descubrió Anowa, en la polvorienta bibilioteca de un vecino, se quedó fascinada.De ella destaca la credibilidad de sus personajes, y la feminidad en su escritura. En cuanto a su manera de escribir, Adichie resalta las palabras hilvanadas con el ritmo tranquilo de la poesía inconsciente. Frases lúcidas y claras que le recuerdan a una cita de George Orwell quien decía que la prosa debe ser tan clara como el cristal de una ventana. Aidoo, concluye, es una escritora de la sutileza, dispuesta a comprometerse con la ambivalencia. Su narración nutre la suya y afirma sentir una  profunda gratitud hacia ella por su escritura y por su sabiduría.(Fuente)

Helon Habila y Dambudzo Marechera

 Nació en una colonia racista, tercero de nueve hijos en una familia que quedó en la indigencia al morir el padre. Le expulsaron de la Universidad de Rodesia en 1973 por participar en una manifestación contra el racismo en el campus. Escribió La casa del hambre en Londres, en un momento turbulento de su vida. Dambudzo Marechera recibió el premio Guardian de ficción por esta obra en 1979. Apareció borracho y vestido de una manera extravangante en el acto de entrega del premio y provocó un estropicio al tiempo que insultaba al público reunido para la ocasión. Regresó a Zimbabue independiente en febrero de 1982. Falleció a los treinta y cinco años de edad, a causa de una neumonía contraída tras serle diagnosticado sida. (Fuente)

Para Helon Habila, Marechera representa al escritor post-nacionalista. La mayoría de los escritores africanos, argumenta, pueden clasificarse cómodamente como primera, segunda generación y así sucesivamente, en base a su orientación temática, el momento en que escribió sus obras más importantes, o incluso el momento en que nacieron. Marechera podría encuadrarse en los de segunda generación (al lado de un Ben Okri) si no fuera por la temática de sus obras.

El exilio tuvo mucha importancia en su vida y su obra: estuvo exiliado en Londres durante unos nueve años. A pesar de la separación que aparece en sus poemas llenos de añoranza, donde hogar y pasado son idealizados, también solidificó su enfoque en el individuo, lo que lo confirma como un escritor post- nacionalista , quizá el primer verdadero escritor africano post- nacionalista, afirma Habila.(Fuente)

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