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Entradas de la Categoría ‘Mbembe, Achille’

Relectura de “Crítica de la razón negra” de Achille Mbembe

No sobran los pensadores que son capaces de mostrar nuevos ángulos de nuestra preocupante y tóxica realidad. Achille Mbembe es uno de ellos. Libro a libro, el que está considerado uno de los teóricos más brillantes sobre estudios postcoloniales, está construyendo una gigantesca lupa de aumento que parece gravitar, en un principio, en los mal llamados mundos subdesarrollados o “tercer mundo”, para ampliarse de una manera sorprendente y descomunal. El pensador camerunés, a través de esa lente, nos ofrece la posibilidad de comenzar a ver de manera diferente, o por caminos menos transitados, pero devastadoramente inquietantes.

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La máxima ficción: el racismo (aproximación desde los libros)

Dice el fotógrafo Rubén H. Bermúdez en “África magazine” que escribir sobre racismo es violento. Para los que no nos pensamos como blancos nos resulta difícil entrar en ese “conflicto” permanente que viven cientos de miles de personas que llegan a considerar “al otro” diferente solo por el color de piel. Lo llamo “conflicto” porque aún no he hallado la palabra para poder condensar el odio, la violencia y la negación que llevan como marca de fuego allí donde van. Lo llamo “conflicto” porque algo que, en apariencia, es tan simple, tan, tan, simple, esta marea de personas lo convierte en algo asqueroso, enquistado en extremo, imposible de entender y complicado de derruir.

Pero también para los que no nos pensamos como blancos nos resulta doloroso leer los testimonios, en forma de ensayo o de novela, que nos llegan en este comienzo del siglo XXI con inusitada presencia y fuerza. Intentamos ponernos en su piel, en sus cuerpos violentados y destrozados a través de millones de actos de destrucción.

Hablamos de uno de los diferentes racismos de los que no acabamos de librarnos, en un momento (y van..) en el que la exclusión y los muros continúan apareciendo con renovada energía. Ante este panorama, ¿pueden las lecturas aportar algo al derrumbe de este imaginario?, ¿son capaces los libros de hacer que alguien cambie su postura y abra los ojos?.

9788432229657Ta-Nehisi Coates le ha escrito una larga carta a su hijo adolescente en forma de ensayo bajo el título Entre el mundo y yo (Seix Barral, 2016). A través de un lenguaje brillante, que estira los significados hasta el infinito, nos enseña un brutal panorama: el racismo en América. Coates, que ha tomado de modelo The Fire Next Time, la carta que James Baldwuin (tremendo siempre) escribió a su sobrino, escribe de manera directa y reflexiva un libro dirigido a su hijo, pero sobre todo a los americanos blancos.

El que se ha convertido en todo un referente en la lucha contra la discrimación racial en Estados Unidos pertrecha un título de una altísima calidad literaria. “Las cosas perdidas estaban relacionadas con el saqueo de nuestros cuerpos“, escribe en este ensayo lleno de dureza y de aciertos magistrales. “Nunca olvides que fuimos esclavizados en este país durante más tiempo del que hemos sido libres” se puede leer en el libro de Coates haciendo alusión a uno de los “episodios” más salvajes ocurridos en este planeta que llamamos mundo desde el inicio de su creación.

Apropiación de los cuerpos, mercantilización de la carne. Hablamos de capitalismo, hablamos de hoy.

9788494236440Achille Mbembe, otra de esas plumas deslumbradoras, nos hace mirar nuestra “idea” de negro que nace de una irrealidad que el propio hombre blanco ha creado. Mbembe parte de tres momentos en su Crítica de la razón negra, ensayo sobre el racismo contemporáneo (Ed. Ned, 2016) que han ido dotando a la imagen del negro de un conglomerado de ficciones: esclavitud, colonialismo y neoliberalismo. El pensador camerunés comienza a deconstruir nuestro imaginario poblado de imágenes que han ido llenando la cavidad vacía del negro. Como ocurre también con África, “Desde este punto de vista África no existe más que a partir del texto que la construye en cuanto que ficción del otro” (Mundibe). El racismo como poder de desviación de lo real, se sostiene a partir de simulaciones y máscaras.

Este libro nos habla sobre todo de una red de ficciones, de la elaboración de sucesivas máscaras, siendo una de las más supremas la que esconde el nombre de “África”.  Mbembe nos traslada desde la plantación, como sistema que después se ha consolidado e impuesto en otras épocas como en el apartheid y en el colonialismo, a la colonia. La larga sombra alargada del negro en cuanto objeto, cosa, carne, mercancía, moneda ¿qué proyección tiene hoy en día?. Y entonces Mbembe nos advierte y descubre que el devenir negro del mundo se anuncia desde hace tiempo. El negro ya no se circunscribe únicamente a las personas de color. El neoliberalismo, el capitalismo, están construyendo a los renacidos “negros”. Los nuevos tiempos traen nuevas maneras de “ser negro” (refugiados, excluidos…). El racismo, que separara y anula, se deja ver en  innovadores métodos de futuro, como los de la genética que aseguran la selección, afirmando que se va a poder elegir y dejar de elegir (anular) algunos rasgos. Aparece el ser humano como cosa animada, como dato digital.  “El negro no existe en sí mismo. Está producido constantemente”.

El filósofo camerunés nos adentra también, en su libro, en la literatura y en las obras de escritores que como Sony Labou Tansi escriben sobre una humanidad saqueada que, inclusive a las puertas de la muerte, negándose a ser únicamente carne, hace uso de la palabra como último aliento.

Tengo la sensación de que dejé de ser negra nada más apearme del avión en Lagos”. Quien así se expresa es Ifemelu, la protagonista de Americanah (Random House Mondadori, S.A., 2014) la última novela publicada de Chimamanda Ngozi Adichie. En ella hablaba sobre racismo, sobre todo en relación a los cotidianos prejuicios y discriminaciones que tiene que soportar una persona negra en Estados Unidos. Otros racismos aparen en el brutal desahogo de Sami Tchak en ¡Puta vida¡, un auténtico puñetazo contra la hipocresía de un mundo que se denomina “multicultural” pero que tiene culturas de primera y de segunda, contra el racismo bajo una multitud de máscaras que juegan en un baile de disfraces.

Más cercano a nosotros Edjanga Jones nos describe en Heredarás la tierra (Editorial Carena, 2016) la infancia del protagonista en Madrid y cómo en la escuela “lo normal era pintar las caras de rosa” mientras él notaba las miradas sobre su piel y su cabello. Ese momento en el que uno percibe con claridad que le están discriminando por el color de la piel el escritor lo transmite con una frase: “yo soy negro, ellos negros…fue como ver en mi mirada los ojos de otro y hacerlos como míos…”

La Necropolítica o la política de la muerte

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Acercarse al pensamiento de alguien como Achille Mbembe es alumbrar de inmediato una nueva manera de expresar y visionar el mundo. Más allá de una corriente de pensar ubicada y parcelada en el conocimiento africano, Mbembe traza una inmensa red de significados que trascienden la intención de querer quedarse y explicarse en una zona geográfica. Sus ojos poliédricos nos abarcan a todos. He ahí su grandeza y su importancia.

Pero para adentrarse en semejante universo es necesario partir desde el principio.

Achille Mbembe tiene a sus espaldas una ingente bibliografía. Muy pronto, tal y como se señala en el prólogo de este libro, “toma conciencia de la necesidad de indagar en aquello que denomina la “larga noche del mundo africano poscolonial” y su discurso se plasma en obras tan importantes como De la postcolonie, essai sur l’imagination politique dans l’Afrique contemporaine (‘On the Postcolony‘, 2000). . Y desde la que ya asomaba su portentosa habilidad para crear conceptos innovadores. Seguidor de Franz Fanon, está convencido de que la vieja Europa ya no es capaz de conjugar conceptos de futuro que sean radicalmente diferentes a los planteados hasta el momento.

En un volumen que es pequeño  solo en tamaño, la editorial Melusina [sic] recoge dos ensayos del pensador camerunés: Sobre el gobierno privado indirecto y Necropolítica, pilares de la nueva y terrorífica soberanía que se está imponiendo en el mundo y de manera más clara en el continente africano.

En 1999 acuña el término “gobierno privado indirecto” (elaborado en los años 90 cuando África estaba bajo el poder del FMI y el Banco Mundial y sus ajustes estructurales) como aquella “forma inédita de estructuración social que caracteriza actualmente a los Estados africanos”, en donde las funciones supuestamente públicas y las tareas de soberanía son ejercidas, cada vez más a menudo, por operadores privados con fines lucrativos. Asistimos a una “economía de concesiones, hecha de monopolios lucrativos, contratos y acuerdos secretos y favores ilícitos” que lejos de suponer una  marginalización, consisten en una unión y solapamiento de las “redes internacionales de traficantes e intermediarios extranjeros y los negociantes y “tecnócratas locales”. Se ha dinamitado la concepción tradicional de estado, sobre todo y de manera más manifiesta en algunos africanos y surge una nueva manera de ejercer el poder que se sustenta sobre el control de los principales métodos coactivos (como matanzas, violencia, encarcelamiento, expropiación o fuerza armada). Es el surgimiento de un parapoder que parece empujar a una vía en el continente africano: la salida del estado.

Se ha señalado Darfur como el vivo ejemplo de la privatización externa de la soberanía que Mbembe anticipaba en este ensayo.

La otra pata del nuevo capitalismo del siglo XXI emerge con la “Necropolítica“, descrita en un ensayo más cercano en el tiempo: 2006. Desvela con ella una nueva forma de dominación, sumisión y tributo ampliando el término “biopoder” de Foucalt. Distanciándose de las consideraciones tradicionales sobre la soberanía, en este ensayo discute la hipótesis “de que la expresión última de la soberanía reside ampliamente en el poder y la capacidad de decidir quién puede vivir y quién puede morir”. La política de la muerte que se practica desde las armas cuyo objetivo es la destrucción máxima de personas y la creación de “mundos de muerte”, en donde las personas se ven confinadas a vivir una existencia de zombies o muertos vivientes. En este caso, la soberanía es la capacidad para determinar quién tiene importancia y quién no, quien merece vivir y quién no, quienes son fácilmente sustituibles por otros. Dos geografías destacables donde la necropolítica hunde sus cimientos son tanto la plantación, en la época esclavista, como la colonia, pero no solo. Mbembe señala Kosovo o Palestina también. Zonificaciones que ya había anticipado Fanon.

Queda resaltar que Mbembe contempla el panorama africano como multidiverso. Si bien hay muchos estados militares en África, también aparece la tendencia a su desaparición.

En 2011, Mbembe ofreció una conferencia dónde se mostró escéptico sobre el uso del término necropolítica y realizó un revisión crítica de su ensayo dónde hace acotaciones concretas sobre las formas en que llegó a usar dicho término. En primer lugar, para señalar aquellos estados donde la excepción se ha hecho norma. En segundo lugar para describir aquellas soberanías cuyo proyecto central es la instrumentalización generalizada de la existencia humana. Y, en tercer lugar, para poner nombre a aquellas soberanías donde el poder apela a la emergencia y a una noción fantasmática del enemigo.

Una máquina de guerra combina una pluralidad de funciones. Tiene los rasgos de una organización política y de una sociedad mercantil. Actúa mediante capturas y depreciaciones y puede alcanzar enormes beneficios […] las máquinas de guerra forjan conexiones directas con redes trasnacionales (pág. 59)

Ficha:

  • Título original:  Necropolitique (2006) Du goverment privé indirect (1999)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: Melusina [sic] (2011)
  • Traductora: Elisabeth Falomir Archambault
  • Páginas: 120

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