Saltar al contenido.

Entradas de la Categoría ‘Mhlongo, Niq’

Perro come perro- Niq Mhlongo

Perro-come-perro

Niq Mhlongo pertenece a la generación kwaito (el final del apartheid dio origen a una nueva, enérgica y joven generación que se expresa a través de la música kwaito, afro-pop y rap, así como a través de la poesía). Según sus propias palabras, sin dejar de lado el apartheid y las injusticias del pasado,  “nuestro público kwaito es una nueva generación y demanda que tenemos que escribir sobre temas que sean relevantes para nosotros hoy en día, de lo contrario habrá cada vez menos personas interesadas ​​en nuestro trabajo.” K. Sello DuikerPhaswana Mpe fueron ejemplos de aquella nueva ola de jóvenes dispuestos a escribir más allá del apartheid y el racismo. Escritores que hablaban de temas como la homosexualidad, la carencia de vivienda, la xenofobia o el SIDA. Y si hablamos de literatura post-apartheid hay que nombrar a  Zakes Mda, uno de los más destacados novelistas negros en la historia de Sudáfrica.

Perro come perro es la historia de Dingz, un joven habitante de Soweto y su cotidiano discurrir, lleno de pequeños y grandes problemas que complican su existencia y que logra esquivar con un ácido sentido del humor e intentado no perder las ganas de seguir adelante. Ambientada en 1994, año de las primeras elecciones post-apartheid de Sudáfrica, nos habla de las triquiñuelas que realiza para poder permanecer en la Universidad y para poder sobrevivir (él proviene de una barriada de casas de techos de hojalata). Dingz no oculta sus propias contradicciones, es provocador y pícaro. Tampoco las de su país.

Mhlongo pertenece a una generación que ha sufrido la segregación racial y es consciente de que su erradicación total es difícil. En un momento de la novela, Dingz está haciendo cola en un cajero, delante suyo una mujer negra lleva demasiado tiempo intentando usar su tarjeta de crédito, la mujer blanca que está detrás de él, le conmina a ayudarla. Dingz le echa en cara que se lo haya pedido a él ,¿quizá por que es negro?. A raíz de esta situación el joven comenta que, si bien todos intentaban superar el apartheid, “blanco” y “racismo” eran palabras sinónimas. “En cualquier caso me habían dicho que sacar a relucir el tema de la raza era una buena estrategia para callar a esos blancos que todavía creen que su inteligencia es superior a la de los negros. Incluso en el Parlamento lo usaban con frecuencia. Cuando los partidos políticos blancos cuestionaban a los partidos políticos negros, se les recordaban las atrocidades del pasado reciente, por más que sus reservas fueran legítimas. Así, los partidos blancos se veían forzados a desviarse de sus preguntas originales y a disculparse por sus actos del pasado.” (pág. 47)

Los jóvenes que aparecen en Perro come perro tienen como fondo una Sudáfrica que está comenzando una nueva era y que tiene muchos retos que afrontar; se abrió la brecha de las desigualdades económicas y los personajes de la historia están preocupados por el paro, hablan del SIDA y de sexo, beben y escuchan mucha música. Su horizonte más cercano es una graduación y no sienten la lucha política como un medio para lograr nada. También expresan lo que sienten frente a las expectativas que las familias tienen en ellos, aquellas sueñan que sus hijos conseguirán un buen trabajo, tras finalizar sus estudios, que les sacará a todos de la miseria, lo cual es una pesada carga para ellos.

-Y nuestras familias depositan grandes esperanzas en nosotros mientras estudiamos. Nuestros hermanos, que están en el paro, nuestros padres, con tantos problemas para llegar a fin de mes, confían en que nos licenciaremos y cambiará la situación en nuestras casas. Y si no satisfacemos sus expectativas, la frustración se apodera de nuestros corazones, y los más débiles de entre nosotros se convierten en borrachos o incluso llegan a delinquir-observó Babes. (pàg. 279)

La novela nos sitúa en un marco más actual, alejándose de la temática de resistencia de la literatura del apartheid y abriéndonos los ojos a la realidad de la calle, la que pueblan miles de jóvenes, con sus preocupaciones, sus errores, sus contradicciones y sus aciertos, que intentan tener un presente y también un futuro, y ante la cual Dingz aplicará todas sus artes de picaresca “hay que dominar el arte de mentir para sobrevivir”. La paradoja de la escritura de Niq es que escribe para/sobre esos jóvenes, esa generación kwaito, pero precisamente son ellos los que menos pueden leerle: bien sea por analfabetismo, por falta de recursos, ante su situación de desempleo o bien por la carencia de medios suficientes para comprar libros.

Yo miraba a la gente desde la ventana y disfrutaba con el ritmo. La multitud seguía bajando, y me fui hasta la estantería blanca que había en la pared. Dejé el ejemplar de Rebelión en la granja sobre mis otros libros: The beautiful Ones Are Not Yet Born, de Amah, Down Second Avenue, del profesor Es´kia Mphahlele, Black Boy, de Richard Wright, y I Write What I Like, de Steve Biko, entre muchos otros (pág. 71)

Ficha:

  • Título original:  Dog Eat Dog (2004)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Traducción al castellano: El Cobre Ediciones (2006)
  • Traductor: Juanjo Estrella
  • Imagen de portada:  Fotografía Age Fotostock
  • Nº páginas:284
  • Premios por esta obra: Mar de Letras Internecional-prys (2006) – For the Spanish translation of Dog Eat Dog

1304917

Kwaito en “Perro come perro”

Todos recorrían la calle de arriba a abajo, buscando la mejor música kwaito que salía de los coches aparcados. Si la canción Mashamplanti, de Mdu, no era lo bastante animada, se iban a la otra punta, donde sonaba Sgiya Ngengoma, de B.O.P. Si Sokola, de Thebes, no les gustaba, se llegaba rápidamente hasta otra esquina, donde atronaba Weekend Special, de Brenda.

Perro come perro (Dog eat Dog) Niq Mhlongo, 2004. El Cobre ediciones, 2006 (pag.126)

Ya era hora. ¡Escuchad a Boom Shaka¡

¡Shaka Boom Boom Boom¡

¡Woo¡ !Wee¡

La gente empezó a cantar una de las canciones más marchosas de Boom Shaka

Perro come perro (Dog eat Dog) Niq Mhlongo, 2004. El Cobre ediciones, 2006  (pag.128)

Detrás de nosotros, unos altavoces vomitaban música a un volumen ensordecedor, los bajos me destrozaban los tímpanos, pero el conductor y los dos adolescentes que iban delante seguían con la cabeza el ritmo de aquella canción de Joe Nina.

Maria Podesta maan. Ding-Dong.

Yeah, yeah, yeah, yeah.

Ungishaya ding ding ding-dong.

Perro come perro (Dog eat Dog) Niq Mhlongo, 2004. El Cobre ediciones, 2006  (pag.100)

Un día mi padre llegó a casa cantando, como de costumbre. Mi madre estaba muy enfadada porque se había gastado casi todo el dinero en cerveza. Para empeorar las cosas, aquella tarde ella había vuelto con la mano desgarrada y ensangrentada. A ella y a sus amigos les habían mordido los perros de una granja cercana a Pimville.Un granjero blanco les había soltado los perros cuando vio que se dedicaban a recoger boñigas de vaca para esparcir por el suelo de la casa.  Sólo una de sus amigas logró escapar saltando la valla. A mi madre un perro le atrapó el brazo, y a otra amiga le mordió en la pierna. Tras disfrutar un rato con su sufrimiento, el granjero ordenó a sus perros que dejaran en paz a las “cafres”, pero todavía hoy es visible la cicatriz que le quedó. Mi padre usó aquel caso para componer una canción dedicada a los blancos. La canción, que compuso en inglés, dice así:

Hombre blanco, deja en paz a mi familia

Esta es la última vez que te aviso

Ha trabajado duro y he pagado la lobola de mi esposa

No como vosotros, que sólo les regalais un anillo

para que lo lleven en el dedo

Tengo ocho hijos con ella, no sólo dos.

Perro come perro (Dog eat Dog) Niq Mhlongo, 2004. El Cobre ediciones, 2006 (pag.52)

1304917

A %d blogueros les gusta esto: