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Entradas de la Categoría ‘Mukasonga, Scholastique’

Otra historia de la historia, contada y escrita por mujeres africanas

El resultado del proyecto Otra historia de la historia para visibilizar la literatura escrita por mujer africana, que el año pasado presenté con ACNUR-Euskal Batzordea bajo la dirección de Álvaro Pelayo, técnico de Sensibilización y Educación para el Desarrollo de la organización, ve por fin la luz en forma de cuatro libros.

  • Catálogo de mujeres africanas publicadas en España. Elaborado a partir de la tesis doctoral de Blanca Román por Ángeles Jurado Quintana y documentado por Estefanía Calcines (Casa África). En versión bilingüe: euskera-castellano.
  • El libro de la paz de la mujer africana en Euskadi. En el que se recogen en una edición trilingüe: euskera-castellano-francés, los testimonios de 10 mujeres africanas de diferentes países que en la actualidad residen en Euskal Herria-País Vasco.
  • La traducción del libro de la ruandesa Scholastique Mukasonga, La femme aux pieds nus tanto al castellano (por Sofía Jiménez Castillón) como al euskera (por Miren Agur Meabe). Bajo los títulos La mujer descalza y Emakume oinutsa.

“Desde la periferia de la periferia”-Publicado en África no es un país.  21/03/2018

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La escritura como forma de luto de Scholastique Mukasonga

De Scholastique Mukasonga se dice que fue el genocidio de los tutsis de Ruanda en 1994 lo que la hizo escritora. Treinta y siete miembros de su familia, incluida su madre, fueron asesinados dentro del cataclismo en el que se sumió su tierra natal. Ella había abandonado su país antes, pero reunió el coraje necesario para volver en 2004 y enfrentarlo. Sintió el deber de hacerlo. Tal y como resalta Carlos Bajo, “Se trata seguramente de la sensación de tener la responsabilidad de contar y de buscar en la literatura algo así como una catarsis.”

Ella tiene su lectura de los hechos, tiene el dolor de la mortaja continua, tiene el peso de la rabia contenida del que sabe que todo aquello se pudo evitar. Ella espanta todos esos cuentos sobre el salvajismo bárbaro entre los hutus y los tutsis y pone el acento sobre lo que ocasionó la erosión.

C. Hélie/Gallimard

Foto: C. Hélie/Gallimard

Antes de que llegaran los colonos no se sabe a ciencia cierta si entre hutus y tutsis había rivalidades insalvables, parece que no. Pero está documentado que los belgas midieron las narices y los cráneos de los tutsis y concluyeron que eran más bellas, más rectas, y determinaron que eran diferentes, concediéndoles el carácter de superiores y sembrando la cizaña y la división con los hutus que eran mayores en número y, a partir de entonces, inferiores. Y dotaron a ambas etnias de documentos de identidad, lo que propició la rápida identificación de cada ruandés, en uno u otro grupo. Estamos hablando de la década de los 30.

Scholastique Mukasonga nació en Gikongoro en 1956. El 1 de noviembre de 1959, Mbonyumutwa, un activista hutu, recibió una brutal paliza de manos de un grupo tutsi que lo dejó al borde de la muerte. Dos años antes, los hutus habían comenzado a levantarse pregonando que eran el 85% de la población y, sin embargo, estaban sometidos, lo que había propiciado que los belgas convocaran elecciones y se pusieran del lado hutu. Aquel incidente fue la mecha de una matanza que propició el primer progromo contra los tutsis, miles de ellos murieron a machetazos y muchos huyeron a Uganda. Fue el primer genocidio ruandés. Después hubo más, en 1963 y en 1964, años en los que era fácil identificar a unos y a otros gracias a los documentos de identidad y en los que los hutus incitaban a la segregación, hasta el horror de 1994.

notre_dame_du_nilAsí, su primera novela no estrictamente autobiográfica como fueron las tres primeras: Inyenzi ou les Cafards, 2006; La femme aux pieds nus, (2008); L’Iguifou, Nouvelles rwandaises, (2010), se sitúa con deliberación en la década de los 70. Publicada originalmente en francés, como el resto de su narrativa, Notre-Dame du Nil (2012) recrea a través de un microcosmos la atmósfera de tensión y violencia racial que se vivía en el país y que terminaría en el agujero negro y sin fondo que se conocería como “los 100 días”.

La novela, narrada por una adolescente, transcurre en un internado a orillas del río Nilo, un selecto lugar al que son llevadas también jóvenes pertenecientes a la élite del país. “He optado por el género de la novela para tomar distancia, escapar del sufrimiento (…). Soy el testigo de fuera, no vivo el sufrimiento de la víctima”, aclara la autora en una entrevista.

Traducida al inglés el año pasado, Our Lady of the Nile opta al “International Dublin Literary Award 2016”. Premio que ha tenido entre sus preseleccionados a Zakes Mda (Rachel’s Blue), Mandla Langa (The Texture of Shadows)Imraan Coovadia (Tales of the Metric System), Dinaw Mengestu (All Our Names) Laila Lalami (The Moor’s Account), entre otros.

-Modesta, dijo Gloriosa, ¿observaste el rostro de la Virgen?
-¿Cual?
-El de la estatua de Nuestra Señora del Nilo.
-¿Y entonces? Es verdad que no es como el de las otras María. Es negro. Los blancos lo maquillaron de negro. Sin duda para darnos el gusto a los ruandeses, pero su hijo, en la capilla, sigue siendo blanco.
-¿Pero no te fijaste en su nariz? Es una naricita derecha, la nariz de los tutsi.
-Tomaron una Virgen que era blanca, la pintaron de negro, conservaron la nariz de los blancos.
-Sí, pero ahora que es negra, es la nariz de una tutsi.
-Sabés, en esa época, los blancos y los misioneros estaban del lado de los tutsi. Entonces, una Virgen negra con una nariz tutsi, estaba muy bien.
-Sí, pero yo no quiero una Santa Virgen con una nariz tutsi. Ya no quiero rezar delante de una estatua que tiene una nariz tutsi.
-¡Qué querés que hagamos! Creés que la madre superiora o Monseñor, si se los vas a pedir, van a cambiar la estatua. A menos que hables con tu padre…
-Por supuesto que hablaré con mi padre… Por otro lado me dijo que iban a destutsificar las escuelas y la administración. Ya empezó en Kigali y en la universidad de Butare. Nosotras vamos a destutsificar a la Santa Virgen, le voy a rectificar la nariz, algunas entenderán la advertencia.
-¡Querés romperle la nariz a la estatua! Cuando sepan que hiciste eso corrés el riesgo de hacerte echar.
-Para nada, le explicaré a todo el mundo por qué debía hacerlo : es un gesto político y van a felicitarme y además mi padre…
-Bueno, entonces, ¿cómo vas a hacer?
-No es difícil : rompemos la nariz de la estatua y le pegamos una nueva nariz. Un domingo iremos a lo de los Batwa, los hay en Kanazi. Tomamos arcilla, bien preparada, bien prensada, aquella con la que hacen las macetas, y le modelaremos una nueva nariz a María.
-Y esa nueva nariz, ¿cuándo la vas a pegar? Iremos de noche, la víspera de la peregrinación y, al día siguiente, todo el mundo verá la nueva nariz de Nuestra Señora del Nilo. Una verdadera nariz de ruandesa, la del pueblo mayoritario. Todo el mundo apreciará. Aún la madre superiora. Sin necesidad de explicarle. O más bien sí, yo le explicaré. Conozco algunos que bajarán la cabeza, que tratarán de esconder su naricita. Vos primera, Modesta, con la nariz de tu madre. Pero me vas a ayudar ya que sos mi amiga.
-Gloriosa, tengo miedo. Tendrás problemas de todos modos y yo, sobre todo, si te ayudo.
Nuestra Señora del Nilo, Gallimard, 2012 [Traducción del francés: La chanson de la cigale]

 

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