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Entradas de la Categoría ‘Narrativa gráfica, cómic o tebeo’

El cómic africano presente en el Festival de Angulema

África se dibuja en el Festival de cómic de Angulema

Publicado originalmente en África no es un país.  23/01/2018

Si preguntáramos por el título de un cómic africano, casi con seguridad, la mayoría respondería con el de Aya de Yopugon. La serie, que consta ya de seis títulos publicados por Norma Editorial y que ha sido llevada al cine, permitió a su escritora, la costamarfileña Marguerite Abouet, dejar su trabajo y dedicarse a la escritura. Premiado como “Mejor primer álbum” en el Festival Internacional de Angulema en 2006 parece, entre nosotros, una isla que se basta por si misma. Aunque por derecho propio se ha convertido en una serie de referencia queda, sin embargo, un universo cómic africano por descubrir y toda una andadura, llena de múltiples obstáculos de todo tipo, que vale la pena conocer y reconocer

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Leila Slimani y la vida sexual en Marruecos

Antes que Canción Dulce, la celebrada novela con la que ganó el Goncourt veintinueve años después de que Tahar Ben Jelloun hiciera lo mismo, Leila Slimani escribió otra obra: Dans le jardin de l´ogre (Gallimard, 2014). Obra que fue  acogida como la narración de la adicción sexual de “una mujer casi ninfómana”. Después de publicarla Slimani realizó una gira por Marruecos. Durante aquellas charlas, conferencias y encuentros con su público entabló conversación con muchas mujeres que le hablaron sobre su sexualidad, constatando que la mayoría tenían dificultad para saber siquiera qué palabras utilizar para hablar de ello. Tras sus vivencias, subyacía la dificultad de amar y tener una sexualidad satisfactoria para muchas mujeres musulmanas.

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Thomas Sankara, ahora también en cómic

Sankara y la revolución

Portada de “Sankara y la revolución”

Hace casi un año asistíamos con admiración al alzamiento de una multitud de burkineses ante el intento de su presidente Blaise Compaoré, que llevaba 27 años en el poder, de reformar por enésima vez la constitución para poder ser reelegido. Fueron dos días de revueltas populares que nos trajeron imágenes de una sociedad civil que tomaba las calles, queriendo hacerse escuchar: “No dejaremos la calle hasta que el presidente anuncie su partida“, afirmaban. Y lo consiguieron.

El periodista José Naranjo publicaba ayer, 17 de septiembre, un artículo “Un nuevo tiempo para Burkina” en el que trazaba un recorrido por la historia reciente del país hasta la convocatoria de elecciones que debía de celebrarse el próximo 11 de octubre, pero tuvo que publicar otro a renglón seguido tras el golpe de estado contra el gobierno provisional que dinamitaba la transición en Burkina Faso.

Uno de los tres candidatos que tenía posibilidades (quizás el que menos de los tres) de ser elegido presidente era Bénéwendé Stanislas Sankara que se presentaba con “una coalición de nueve partidos que se consideran herederos de la revolución liderada por Thomas Sankara en los años ochenta“. El Sankarismo no había muerto en ningún momento, a pesar del asesinato hace ya 27 años (los mismos que llevaba Compaoré en el poder) del llamado “Che Guevara negro“.

El autor de una ilusionante revolución

Si se mira desde un avión, mientras se sobrevuela Burkina Faso, se pueden ver grandes extensiones de techos de hojalata, el horno inmenso en el que se hacinan los pobres. Ante esa visión desgarradora, las palabras de Thomas Sankara fueron una bocanada de esperanza: “Mi sueño es sacarlos de ahí. Si mi pueblo no puede vivir dignamente, no hay revolución. La revolución no es una palabra, es acción”.

Thomas Sankara fue un líder revolucionario (panafricanista, militar, internacionalista, marxista y admirador de Nelson Mandela y Ghandi) que llegó a gobernar Burkina Faso, nombre creado por él y que significa “el país de los hombres íntegros”, durante cuatro años (1983-1987) tras acceder al mismo por medio de un golpe de estado, en el que le acompañó su amigo del alma y compañero en la revolución, Blaise Compaoré.

ThomasSankaraEl uso del uniforme fue para él una forma de hacer política, repudiaba la guerra y ponía en el centro de la revolución la liberación de la mujer (lo que le llevó a prohibir la mutilación genital femenina, los matrimonios forzados y a nombrar a mujeres en altos cargos gubernamentales, alentándolas a trabajar fuera de casa), sin duda uno de sus mayores éxitos, sin precedentes en África. Luchó contra la corrupción y el enriquecimiento de la clase dirigente, bajó los sueldos a los funcionarios, quitó los lujosos coches y viajes oficiales y gobernó desde la austeridad. Devolvió la tierra a los campesinos y promovió la autosuficiencia para no depender de la ayuda exterior “La ayuda tiene que matar a la ayuda“, dijo. Además, se enfrentó a los organismos financieros internacionales, atreviéndose a decir, en voz alta y clara, que su país no pagaría la deuda externa que consideraba ilegítima.

”Yo quisiera simplemente completar y decir que la deuda no puede ser reembolsada. La deuda no puede ser reembolsada porque, en primer lugar, si no pagamos, los prestamistas no se van a morir. Estemos seguros de esto. En cambio, si pagamos, somos nosotros los que vamos a morir” (Cumbre de la Organización para la Unidad Africana en Addis Abeba, 1987).

Instauró una forma de hacer política que levantaba ampollas en Occidente (sobre todo en Francia) y en muchos líderes de países africanos. Tal y como señala el escritor Antonio Lozano (autor del libro El caso Sankara) “El sankarismo se había convertido en el máximo referente político en el continente africano para todos los pueblos que aspiraban a la transformación de sus sociedades“. Sankara se convirtió, por decirlo de forma sutil, en un personaje incómodo. A lo que se sumó la soledad en la que se sumergió por el rechazo de sus propios compañeros, entre otras razones por la rapidez con la que quería llevar a cabo las reformas. En 1987 su amigo de confianza y de revolución, el capitán Blaise Compaoré, “protagoniza un alzamiento con ayuda de Francia y liquida una de las revoluciones más ilusionantes que ha vivido África“.

Sankara y la revolución

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Sankara y la revolución es una historia gráfica que ha publicado la Editorial Wanafrica (se puede encontrar en castellano y en catalán) y que en su primera edición en francés se tituló “Sankara y Blaise”. Su autor, Vianney Raynal, Viané, es un artista pluridisciplinar que profesa una gran admiración hacia el líder revolucionario al que ha querido rendir un homenaje (con anterioridad le dedicó una canción también). Sin duda Sankara levanta pasiones y Viané comenzó a buscar información para crear este cómic tras las revueltas populares del año pasado, en donde el espíritu del líder revolucionario sobrevoló con más fuerza que nunca desde su asesinato.

Confiesa que no es dibujante y ha creado el libro a partir de fotografías lo que hace que reconozcamos en múltiples viñetas algunas de las instantáneas más conocidas del que fue presidente de Burkina Faso. Tanto en solitario como en compañía de líderes africanos/franceses o de sus amigos, compañeros y familia, los dibujos (de gran colorido) nos sumergen en el momento en el que fueron obtenidas las imágenes lo que produce que empaticemos con lo que se nos cuenta.

Además Viané se ha documentado en profundidad. Hay una mezcla de frases sacadas de los discursos que Sankara pronunció junto a otras fruto de su imaginación, que el autor desde la primera página ha querido separar por medio del uso de dos tipos de “bocadillos” según las palabras hayan salido de la boca de Sankara o no. Se trata de un cómic con abundacia de texto, Viané conoce la importancia que tuvieron las frases del líder (uno de los rasgos más reseñables de su personalidad fue su capacidad dialéctica), por lo que el uso de las mismas es constante en toda la obra: “Patria o muerte. ¡Venceremos!”, “Debemos preferir la fuerza del argumento al argumento de la fuerza”, “Un hombre, por muy oprimido que esté, encuentra siempre alguien a quien oprimir: su mujer” o “¡Preferimos dar un paso adelante al lado del pueblo que cinco sin el pueblo!”

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El cómic tiene cinco partes que recorren desde el golpe de estado hasta el momento de la traición. No se escatiman algunas decisiones muy duras que Sankara tuvo que tomar y se muestra la sensación de aislamiento con respecto a los líderes del resto del continente que sentía el revolucionario (sensación de soledad que también sentirá en el seno de los suyos). Además, se plasman las relaciones que Campaoré fue consolidando y que al cabo le pusieron en el lugar que deseaba. Se convirtió en un aliado de Francia, consiguió la la ayuda del señor de la guerra Charles Taylor (quien mantenía una estrecha relación con el marfileño Houphouët-Boigny) y del máximo dignatario de Libia, Gadafi.

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Sankara y Compaoré

Pero sobre todo Sankara y la revolución es la historia de una amistad  que se tornó en traición. De su mano comprobamos la relación que unía a los dos hombres y que incluía a sus propias familias; Blaise visitaba con frecuencia a los padres de Sankara que le querían como si fuera su propio hijo, y éste fue el primero que conoció su enamoramiento de la joven Chantal, próxima al círculo de Houphouët-Boigny, cuya elección le disgustaba profundamente. Se verá también hasta qué punto el capitán confiaba en su amistad, a pesar de que a medida que fue transcurriendo el tiempo, los rumores no hicieron sino confirmar lo que él ya sabía: Blaise ambicionaba el poder y era capaz de atentar contra él para conseguirlo, hasta el punto de afirmar: Usted nunca oirá decir: ese que va por ahí es el antiguo presidente de Burkina Faso. Pero seguramente sí escuchará decir: esa que está ahí es la tumba del presidente del País de los Hombres Íntegros”.

Muchos, como el autor de este cómic, siguen recordando la figura de Sankara y piensan que la manera de hacer política que puso en marcha quizás habría dado la vuelta de manera radical al continente. Es cierto, le asesinaron y ni siquiera hoy en día ha habido justicia para él (otra lucha digna es la de Mariam Sankara y sus hijos para acabar con la impunidad). La investigación del asesinato fue silenciada y sólo se reabrió a partir de las revueltas del año pasado y la salida de Compaoré del país (pero no de muchos de sus seguidores que continuaron en el mismo). Este cómic le rinde un merecido homenaje y nos ayuda a todos (no sólo al público más joven) a recordar quién fue (con sus luces y sus sombras), qué hizo y por qué luchó. Algunos (muchos) esperan que sus palabras y sobre todo sus acciones no mueran nunca:“Aunque los revolucionarios, como los individuos, puedan ser asesinados, nunca se podrán matar las ideas”.

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La periodista Gemma Parellada nos informa que el día del golpe de estado “estaban a punto de hacerse públicos los detalles de la autopsia del expresidente burkinés Thomas Sankara“.

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Nota: las imágenes del cómic son propiedad de la Editorial Wanafrica.

La magia de África dibujada

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Máscara “El pensador”. ©Belén García

Publicado originalmente en África no es un país.  07/09/2015

 

Mirar África desde una perspectiva diferente es lo que nos propone Belén García con su libro de ilustraciones Dibujando África. El ejemplar es una galería de dibujos, apenas acompañados de unas líneas explicativas y realizados con diversas técnicas, que plasman tanto aspectos cotidianos o culturales relacionados con el África rural como ”las inequidades que salpican a diario la vida colorista de cualquier comunidad del África subsahariana”, componiendo un caleidoscopio multitemático que nos habla de la diversidad y la belleza de aquellas tierras.

Lo más usual es que nuestro acercamiento a este continente, a nivel artístico, se haya producido a través de los libros, las fotografías, la pintura o el cine. Así, su propuesta es original, sin ella proponérselo, y atractiva, porque invita a pensar y remirar cada dibujo encontrando significados nuevos cada vez. La delicadeza de los trazos, la gama cromática y los lugares, objetos y personas, que por ellos asoman nos sugieren que nos paremos por un momento y “veamos”.

Los dibujos son el fruto de la sensibilidad artística de la autora, testigo directo tanto de acontecimientos históricos como cotidianos de un quinteto de países africanos, ya que el recorrido vital de Belén García la ha llevado a vivir durante largas temporadas en diversos países de dicho continente (Mozambique, Angola, Mauritania, Guinea Bissau y Guinea Ecuatorial). Ahora, próxima a cumplir los cincuenta, sigue ligada a aquellas tierras, bien colaborando en proyectos de salud, bien a través de su blog o las redes sociales.El inicio de su pasión por África (y más en concreto por Angola, país en el que residió durante siete años) comenzó con las clases de francés que una monja misionera le daba de pequeña y en las que le contaba la historia del continente, y en las cartas que un primo suyo, cooperante de “Medicus Mundi”, le enviaba desde Burkina Faso. Así fue cómo prendió la mecha de un interés hacia todo lo relacionado con África que no ha dejado nunca de crecer.

Formada en el campo de la cooperación internacional y la medicina tropical, partió en 1999 hacia el norte de Mozambique, su primer destino, sin saber que permanecería en aquel continente más de nueve años. Allí la bautizarían como “Njolela” que en umbundu, lengua bantú, significa “la que trae alegría”, aunque también la podrían haber llamado “la que transmite a través de los dibujos” porque nada más llegar se dio cuenta de lo necesario que era para ella tener cerca sus útiles de pintura, para poder plasmar sus vivencias y experiencias en aquel lugar. Esa pasión la pone de manifiesto ella misma cuando nos descubre que utilizaba para ello cualquier material que encontraba, incluso algunos están realizados sobre los cartones en los que llegaba envuelta la ampicilina, y que la llevó a tener siempre cerca su “kit personal de supervivencia”, que consistía en un pequeño cuaderno, pinceles y acuarelas.

La autora en el terreno.
A Angola, el país en el que se “hubiera quedado a vivir para siempre, sin duda”, llegó en el año 2000, en plena guerra civil. “Cooperar en zona de conflicto bélico-cuenta- no es como pensaba mi madre. Ella creía que iba a estar poco menos que en una trinchera rodeada de sacos y las balas silbando por encima. No sé si acabé acostumbrándome al sonido de los disparos, ráfagas y explosiones; al toque de queda, a no poder salir de un corto perímetro, a no poder viajar al poblado de al lado, a tener que ir acompañada la mayoría de las veces, a estar vigilada, a las minas antipersona…”

Para escapar de su duro trabajo y de la difícil situación, Belén cuenta que siempre aprovechaba cualquier momento libre para dedicarse a sus pinceles y que uno de aquellos días le ocurrió algo que sirve para poner de manifiesto lo mucho que se valora el arte en aquellas tierras y que ella recuerda de esta manera: “Un día soleado había comprado un plato grande de mimbre y me puse a pintar dentro a un africano tocando el tambor. Como estaba sentada en el porche de la casa que daba la sombra, me rodearon los vecinos entre exclamaciones, pues algunos pequeñines no habían visto nunca una mano que dibujaba. Poco a poco el público fue en aumento y tuve que interrumpir el dibujo porque estaba completamente rodeada. Lo que más me asombró de todo aquello fue que los padres de los niños me pidieron permiso para que tocaran mi cabeza, como si con esa acción se les transmitiera el arte o algo así, aún me estremezco al recordarlo.”

A pesar de ser enfermera, desarrolló otras actividades allí como logista, gestora, administradora o profesora. Siendo en estos dos últimos campos mencionados de donde ha extraído las lecciones más importantes. “Gracias a mi trabajo en el campo de la cooperación en salud y de la educación, he podido conocer mejor el continente africano, a su gente y sus costumbres. Los años que he pasado allí me han ayudado a ver el mundo con otros ojos, desde la perspectiva de los que viven en una situación más difícil, con menos oportunidades y en entornos de pobreza” afirma. Hasta que le llegó el momento de regresar, momento que al principio trató de evitar; “incluso cuando mi permiso de residencia acabó estuve valorando la posibilidad de quedarme en Angola a trabajar como enfermera, como otros habían hecho antes que yo, pero al estar sola tenía muchos inconvenientes que me hacían ser más vulnerable fuera del amparo de una ONG y por eso decidí salir del país”.

Portada del libro
Ahora que no está ya allí, de África echa de menos “desde la sencillez con la que vivía, que no es comparable a la sencillez con la que pueda vivir aquí, hasta los grandes amigos que allí he dejado, a las personas con las que he convivido y trabajado, y que desconozco si volveré a ver”. Mientras, continúa dibujando (además de este ejemplar, ha ilustrado el libro Medio Ambiente y salud en Áfricade AECID) y publicando sus trabajos en su blog.

Belén García ha englobado una parte de su trabajo bajo el título “La magia de África” que, según ella, “está presente cada día, en el ambiente, en las actividades cotidianas, en cada detalle y en cada persona”, y nos cuenta que uno de los dibujos que más aprecia de todos los que realizó en aquellas tierras es el de la máscara angoleña figurativa de “El Pensador”, referente y símbolo cultural de aquel país, “lo que hace que sea más especial es que en la boca de la máscara está representado el mundo. Quería contrastar la figura de una máscara de madera, un objeto inanimado relacionado con África, con la vida. Para mí significa que el continente africano tiene mucho que contar al mundo y tenemos que dejar que hable”.

La propia autora nos explica cómo surgió el dibujo de la página 134“En zonas rurales de África el camión tiene una doble utilidad: transporte de diferentes materiales y transporte de personas. Viajar en camión sale más económico que un taxi o furgoneta comunitarios, ya que las personas tienen que ir encima de la carga, con el consiguiente peligro que eso supone y demoran más tiempo en el recorrido, pues el camión tiene que ir parando en diferentes puntos de su itinerario para descargar y cargar, material o personas. Suelen ser viajes largos.El dibujo está basado en un viaje que hice en el año 2001 en columna de camiones con custodia militar de Benguela a Cubal, en Angola. La distancia eran 150 km del litoral al interior, pero el estado de la carretera y la situación de conflicto bélico hacían que el viaje demorara más de 15 horas. Yo iba en la cabina del camión que llevaba suministros sanitarios al Hospital de Cubal. Con el dibujo quise representar este tipo de transporte público, donde muchos hombres, mujeres y niños van agarrados como pueden soportando la lluvia o el sol intenso. Además del transporte de personas, hay otro detalle importante en el dibujo que quiero destacar, son las mascas de las rodadas del camión y el bache. Se deja ver el estado de la carretera pero para los que hemos trabajado en estos contextos significa mucho más. En el dibujo el camión sigue las rodadas de la carretera de tierra batida y entra en el enorme charco de agua formado por las lluvias intensas tropicales. ¿Por qué el camión no evita el bache?. En contexto de conflicto y en países como Angola, se sabe que carreteras, puentes o vías de tren son puntos estratégicos y susceptibles de colocar minas terrestres. Muchas de estas minas con el tiempo se mueven debido a las lluvias principalmente. Los vehículos de las organizaciones internacionales tienen que seguir la rodada del suelo. Por seguridad está prohibido esquivar un bache o cualquier otro obstáculo saliendo a los laterales de la carretera, ya que se han dado casos de explosión de minas al paso del vehículo.”

 

El Shakmagia, original y a favor de la mujer en Egipto

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Nº 1 Revista “El Shakmagia”

 

Tok Tok” fue (y es) una revista irreverente que se fraguó desde Egipto poco antes de que estallara la “primavera árabe” y cuyo nombre hace referencia a las destartaladas motos-taxi de toktoktres ruedas que circulan por la ciudad cariota.

Sus creadores son parte de una nueva generación de jóvenes artistas que logran encontrar en el cómic un espacio alternativo para expresar lo que a menudo es difícil de hacer en los medios tradicionales.

La historieta que abrió su segundo número (hace poco publicaron su número 12) está basada en la realidad y muestra a Shenawi, Andil, Tawfiq, Majluf y Hisham Rahma (los nombres artísticos de los cinco jóvenes que están detrás de la revista) huyendo de los gases lacrimógenos que lanzó la Policía durante los primeros días de enfrentamientos en la plaza de Tahrir.

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Supermaj

Uno de estos dibujantes, Ahmed Majluf, creó en 2008 en el diario opositor “Al Dustur” a Supermaj (un superhéroe creado para salvar a las egipcias de los acosadores que merodean por autobuses, calles o líneas de metro) y lo resucitó en la revista “Tok Tok” para denunciar el acoso sexual que sufren las egipcias a diario.

Sin ir más lejos, el pasado noviembre “Naciones Unidas denunció que el acoso y la violencia sexual contra las mujeres en Egipto se dan en distintas esferas -en la calle, el trabajo y en casa- lo que supone una grave regresión en sus derechos y en su igualdad con el hombre. Dos de cada tres mujeres egipcias sufre algún tipo de violencia a diario.”

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Fatma Mansour con el nº1 de la revista. Foto: Cairo Scene

De nuevo otra publicación gráfica quiere denunciar las sucesivas discriminaciones que padecen las mujeres en Egipto. Se trata de “El Shakmagia” (que significa joyero, en árabe) y ha nacido gracias a la Asociación Nazra. Según la directora de la publicación, Fatma Mansour “elegimos el nombre como una metáfora de las historias que están presentes en cualquier hogar, con independencia de la clase social o el nivel educativo que tengan. Creemos que las historias y las lecciones que desprenden son valiosas y merecen ser mantenidas a salvo en un joyero”.

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Su estreno es “un monográfico que, a base de lápiz y papel, indaga en la violencia machista y el acoso sexual.” La historieta cuenta la historia de dos mujeres provenientes de mundos sociales y económicos opuestos pero que sufren de igual manera la violencia y los malos tratos por parte de sus respectivos maridos, a través de la cual quieren romper los tabúes que se ciernen en torno a estas cuestiones.

Un cómic contra el SIDA, “Les diamants de Kamituga”

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En 2011 se puso a la venta en las librerías francesas el cómic Les diamants de Kamituga. Se trataba de un “thriller humanitario”, dirigido por el dibujante y escritor congoleño Seraphin Kajibwami, como parte de un proyecto de desarrollo social impulsado por la asociación de artistas africanos para el desarrollo (African Artists For Development) de la República Democrática del Congo, en la provincia de Kivu del Sur.

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Fotografía: aad-fund.org

Kivu del Sur ha sido durante muchos años el escenario de enfrentamientos extremadamente violentos, en los que el uso de la violación como arma de guerra por diferentes fuerzas causaron una rápida propagación del SIDA.  Seraphin Kajibwami consciente de la fuerza que puede tener un cómic para la difusión de mensajes sociales, contempló la posibilidad de convertirlo en una herramienta de sensibilización del SIDA  La historia que plasma el cómic es real y contiene tanto elementos informativos como preventivos en relación a dicha enfermedad, contado desde el misterio, la aventura y el humor, por personajes de allí y por un autor de allí.

Asha, una madre de familia irá contando su vida y cómo llegó a contagiarse de SIDA a sus hijos y amigos. Tanto los momentos de mayor felicidad como los más desgraciados. Su marido Mayele, sumergido durante mucho tiempo en la espiral de desempleo e inactividad, finalmente fue contratado en las minas de Kamituga, tras verse envuelto en una historia de robo de diamantes, contraerá la enfermedad, contagiando a su regreso a su esposa. La historia sumerge al lector en la vida de los habitantes de Bukavu, mostrando cómo son las mujeres las más perjudicadas de nuevo a consecuencia del “conflicto” e informando sobre el SIDA (sin sentimentalismos), al tiempo que se convierte en un testimonio de los años de violencia en la región.

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Tomo 2

En aquella su primera tirada se hicieron 100.000 ejemplares que se repartieron de manera gratuita por Kivu del Sur, apareciendo de manera paralela en las librerías francesas. Lo conseguido con las ventas en Francia se destinó a la asociación congoleña  SOS SIDA, socio local del proyecto, para apoyar su proyecto «Les Bulles de Bukavu».

Ahora, en 2014 sacan un segundo volumen continuación de aquella aventura que nos llevará a las calles de Kinshasa. Éste consta de dos tomos y en el centro información sobre la República Democrática del Congo. Con la distribución de 150.000 ejemplares de nuevo en la región de Bukavu, Les diamants de Kamituga se ha convertido en el cómic con mayor tirada de la historia de África sub-sahariana y lo que es más importante, las semanas siguientes a la distribución, la solicitud de pruebas de detección de SIDA aumentaron en un 40%.

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Steve Biko, el cómic

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Si alguien menciona la lucha contra el apartheid casi de inmediato aparece la imagen de Mandela. Sin embargo, en aquella larga pelea colectiva que se llevó a cabo para acabar con aquel régimen inhumano, hubo otras personas que pusieron su empeño, su fuerza y su valentía hasta el final, dispuestos a dar su vida. Steve Biko fue uno de ellos

“Africa Illustrated series” junto con la  “Fundación Steve Biko” y la compañía de comics “Umlando Wezithombe” (que pretende utilizar el medio visual para la educación, la formación y el entretenimiento) ha publicado la historia del líder sudafricano Steve Biko en una edición gráfica pensada para un público juvenil.

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I write what I want (Escribo lo que quiero), es el libro que recoge su pensamiento escrito que aún hoy sigue teniendo vigencia, tal y como resaltan desde “Umlando Wezithombe“. Intentar que llegara a los lectores más jóvenes en una atractiva combinación de imágenes y texto es lo que les impulsó a realizar el cómic.

“Umlando Wezithombe” es el nombre que ha tomado un colectivo de artistas con sede en Johannesburgo, para convertir el cómic en una herramienta educativa. Su nombre se puede traducir como “la historia en imágenes”.

En una entrevista, su director creativo Nic Buchanan, explica cómo conciben el cómic a modo de punto de partida para que los jóvenes lectores se introduzcan en la historia y quieran saber más, al tiempo que destaca la buena acogida que ha tenido con comentarios por parte de los más jóvenes en el sentido de mostrar su deseo de que todo su material educativo fuera como la historia gráfica, más fácil y atractiva de leer y de interesar. A la pregunta de qué es lo que les gustaría que se llevaran los lectores del libro, contesta que ante todo el haber conocido una historia llena de orgullo, que pueda convertirse en un modelo que les ilumine el camino.

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Steve Biko, la conciencia negra

Steve Biko fue el precusor de uno de los movimientos más radicales en la historia de la liberación negra de la humanidad. Se trata del Movimiento de Conciencia Negra-Black Consciousness Movement. Biko percibió que los negros jamás lograrían su libertad política si seguían sintiéndose inferiores a los blancos. En sus propias palabras: “Generaciones crecidas en la miseria, biko 3confinadas en precarios asentamientos, sin acceso a las oportunidades de que gozaba la población blanca habían dejado, según Biko, una mella fatal en el espíritu de la población negra. Era preciso rescatar su autoestima a través de la educación y reestructurar los movimientos de lucha negros.”

Este movimiento busca “no sólo el ascenso al poder de la ciudadanía de color sino también el reencuentro del hombre y mujer surafricano, con su yo, con  su cultura, con sus creenciaslas cuales han venido siendo desvalorizadas por tantas agresiones cometidas a las comunidades víctimas de los estragos de la colonización y la esclavitud.”

En 1969 abandonó la Unión Nacional de Estudiantes Sudafricanos, a la que consideraba dominada por los blancos, y fundó la Organización de Estudiantes Sudafricanos (SASO), considerada la primera organización del  Movimiento de Conciencia Negra. Expulsado de la universidad por “rebelde”, fundó y trabajó en el “Programa de la Comunidad Negra”, en Durban, con el nacimiento de la “Revista Negra” de la que fue su editor.

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Familia de Biko. Foto: Hutton Archive. Getty Images

Los llamados levantamientos de Soweto (1976) costaron la vida de más de 100 menores, entre ellos Hector Peterson, de 13 años. La foto de Peterson ensangrentado en los brazos de su hermano dio la vuelta al mundo y se transformó en uno de los símbolos de la lucha contra el apartheid. Entonces los líderes de Soweto pidieron al Gobierno de Sudáfrica que negociara el futuro del país con Nelson Mandela, Roberto Sobukwe y Steve Biko.

Biko cuestionaba el papel de los blancos en los movimientos negros, y llegó a rechazar su participación en la lucha contra el apartheid, un papel que según él escondía, bajo el barniz de un diálogo pacífico, el mantenimiento de las categorías sociales del país, postura por la que fue acusado de promover la división y el rencor entre los sudafricanos.

Arrestado y detenido en varias ocasiones, hasta el 12 de imagesseptiembre de 1977, fecha en la que, a consecuencia de las torturas, moría Steve Biko. La versión oficial (había muerto a consecuencia de una huelga de hambre) distaba millas de lo que en realidad había ocurrido. Tras una violenta paliza, había sufrido una lesión en la cabeza por lo que el médico aconsejó que se le llevara al hospital. Le llevaron hasta Pretoria, en un land rover, desnudo, a más de doce horas de distancia, a pesar de que en la cárcel había hospital. Fue el final de su vida, pero no de su pensamiento y de su figura que ha seguido siendo recordada.

Puedes apagar  de un soplo una vela

Pero no puedes hacerlo con un fuego

Una vez que la llama ha prendido

El viento hará que se extienda.

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