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Entradas de la Categoría ‘Novela’

La trilogía mozambiqueña de Mia Couto: Las arenas del emperador

Las etiquetas pueden hacer que las tres novelas que componen Las arenas del emperador (Mujeres de ceniza, La espada y la azagaya y El bebedor de horizontes), publicadas en el intervalo de tiempo que va de 2015-2017 y con muchos años de documentación detrás, se queden bajo el rótulo de “novela histórica”.

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“El que es digno de ser amado” de Abdelá Taia, un escritor que no escribe para complacer a nadie

Se desbroza Abdelá Taia en cuatro hirientes cartas a través de las cuales se desnuda en parte a si mismo. Porque el Ahmed protagonista de El que es digno de ser amado, autor de la primera misiva a su madre fallecida cinco años antes, es el otro yo del escritor y se nos muestra duro, cruel, solitario y sin piedad. Una manera de ser que parte de esa madre, una mujer “dictadora” que ya fue descrita por Taia en otros libros como El ejército de salvación, y que coronó su vida con la violencia, la imposición y el rechazo. Como legado, Ahmed heredó su corazón despiadado. De aquel entorno de pobreza y supervivencia en su Salé natal, el joven homosexual no encuentra un lugar para el sosiego. Perseguido en Marruecos, tampoco se sentirá libre en Francia a donde marchará después. Ahmed se nos impone marcado desde el inicio: desde el vientre de su madre, siempre un ser extraño que no puede “existir realmente en ninguna parte “. Leer Más

Ama Ata Aidoo rompedora, profética y visionaria en “Nuestra hermana aguafiestas”

Presentación de Nuestra hermana aguafiestas por Marta Sofía López. Librería “Louise Michelle Liburuak” (Bilbao) 

Cuando a finales de los 70 se publica Nuestra hermana aguafiestas, concebida en los años 60, vieron la luz también, entre otras, Mi carta más larga de Mariama Bâ, A Question of Power de Bessie Head o Las delicias de la maternidad de Buchi Emecheta. Estamos en plena época descolonizadora (si atendemos a los tres países de origen de las escritoras, Ghana lo logró en 1957 mientras que Senegal y Nigeria en 1960). Eran tiempos en los que se vivía un optimismo generalizado, donde parecía posible que todo cambiara. Hasta que el globo fue desinflándose, mientras se escapaba para no regresar nunca más. De la desilusión tras estos procesos dio cuenta Ahmadou Kourouma en su obra Los soles de las independencias (1970).

Las mujeres escritoras africanas no comienzan a trasladar al papel sus historias hasta esa misma década: la de los 70 (Según la investigadora Inmaculada Díaz Narbona, el primer texto conocido de una mujer africana es de la camerunesa Marie Claire Matip, de 1958, aunque, “la crítica apenas si lo cita, e incluso los prestigiosos diccionarios de las obras africanas lo olvidan”). Soportaron dificultades obvias para poder ponerse frente al papel (más las que tuvieron después para que sus trabajos fueran considerados). Estas sus primeras obras son, ante todo, historias de la vida, de la vida vivida por las mujeres, optando por la autobiografía o el relato epistolar. Adentrándose y mostrando temas que les preocupaban en tanto mujeres que viven bajo un sistema patriarcal que mina y cerca sus expectativas, pero también como sujetos de una sociedad que lo sustenta y a la que muestran, a menudo, como objeto de críticas. Junto a ellas, Nuestra hermana aguafiestas supone también un punto de ruptura. Leer Más

“La República fantástica de Annobón” o la imposición de una utopía

Llamamos Guinea Ecuatorial a uno de los países más pequeños del continente africano, pero este pedazo de mundo se extiende por su parte continental y por sus islas, entre las que se encuentra Annobón.

El escritor Francisco Zamora Loboch es parte de esta isla, a la que le llevaron siendo niño. De allí salió, cuando Guinea Ecuatorial estaba bajo la colonización española, siendo muy joven, para continuar sus estudios. Y en territorio español se tuvo que quedar exiliado al irrumpir, tras la independencia, Francisco Macías (1968-1979) quien impuso un régimen dictatorial narrado por Donato Ndongo en su libro Los poderes de la tempestad y al que describió como “la absoluta banalización de la vida y de la dignidad humana“. Leer Más

Un trío lleno de erotismo

El imaginario sexual en torno al hombre negro se viene nutriendo de aberraciones que han cristalizado en estereotipos feroces desde tiempos pasados y que se mantienen en la actualidad. Franz Zanon en Piel negra, máscaras blancas puso de manifiesto que “en el imaginario colectivo occidental `el negro´ ha quedado fijado psíquicamente a lo genital, es un `pene´”, como señala Asunción Aragón Varo en Literaturas hispanoafricanas: realidades y contextos. Lo anterior queda resumido en el artículo “El mito del sexo desmesurado de los negros”, publicado en Afribuku, con estas palabras: “En muchos casos, no solo históricos sino también actuales, se llega a representar al negro como una persona cuyo pene lo define como persona”. Leer Más

Girando en torno a Guinea Ecuatorial

Os traigo, a raíz de los 50 años de la independencia de Guinea Ecuatorial como colonia española, un especial con las novedades que este año han aparecido. Pido disculpas si he omitido algún título; en mi descargo diré que ha sido por absoluto desconocimiento. La puerta de este blog siempre está abierta a comentarios que enriquecen (y mucho) a los que leen los artículos.

Es una selección diversa, en la que caben varios géneros literarios, incluso la narrativa gráfica y el ensayo. He intentado poner el foco en los más jóvenes, que son los que están cogiendo el relevo generacional. incluyendo a personas afrodescendientes (cuyos padres son ecuatoguineanos). Aún así, no me he resistido a mencionar a unos pocos que son referentes por su consolidada trayectoria literaria. Sin embargo, no quiero dejar de nombrar, aquí en mi propio espacio a un hombre cuyo pensamiento alumbra,  a pesar de no tener el reconocimiento que merece. Estoy hablando de Nkogo Ondó.

Doctor en Filosofía por la Universidad complutense de Madrid, es el fundador de una nueva filosofía: el “pensamiento radical” que ha desarrollado a través de sus libros. En La encerrona (1993) critica “al inmovilismo de la Universidad española, dominada por la endogamia. Con ella se aplica el principio de rechazo automático a todo aquel que pretenda oponerse a la dogmática establecida”. Y en Síntesis sistemática de la Filosofía Africana (Ediciones Carena, 2002) nos deja patente, tal y como señala Donato Ndongo en el prólogo, “que una de las causas del empobrecimiento económico y social de África es la previa depauperación de las mentes africanas, a las que se ha condenado exclusivamente a tratar de sobrevivir. Sin sus filósofos y pensadores, sin sus intelectuales, sin sus mantenedores y transformadores de sus culturas primigenias, África se debate hoy en la agonía, cuando en realidad no es sino el continente de la vida y de la esperanza. Si queremos que progrese, África debe recuperar, en primer lugar, su dignidad. Y esa dignificación pasa, necesariamente, por la recuperación de sus culturas, por la revitalización de su ser interior.”

Al poder no le interesa que la gente piense, por eso la filosofía está tan de capa caída“, afirma Ondó en una entrevista. En un mundo como el nuestro que devoramos de manera trepidante, donde consumimos contenidos apenas sin un momento para la reflexión, la necesidad de tener un pensamiento crítico es cada vez más fuerte y la filosofía ayuda a ello, por lo que nunca debería dejar de fluir, ni de ocupar el lugar que se merece.

Dibujo: Ramón Esono

Dibujo: Ramón Esono

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En “Florescencia”, Kopano Matlwa nos presenta la Sudáfrica actual

La protagonista de Florescencia (Pain Period) describe desde el principio su regla o menstruación. La de Masechaba es demasiado abundante por lo que le realizan una ablación endometrial. Esta joven sudafricana quiere que, la que considera una bestia dentro de su cuerpo, salga fuera y para ello sueña con convertirse en médica, para de esta forma lograr que le practiquen una histerectomía (extirpación total o parcial del útero), pensamiento que cuando crece olvida por completo. No así el de ser médica.

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Sensualidad y desgarro en “El silencio de los espíritus” de Wilfried N´Sondé

Wilfried N´Sondé – ©Philippe MATSAS/Opale

Wilfried N´Sondé es autor de una obra aclamada. Músico, fundador de una banda de afropunk, ha publicado hasta el momento cinco novelas.

Ganador del Premio “Cinco continentes de la francofonía” y del “Ahmadou Kourouma 2018”, este año ha levantado gran expectación con su obra Un océan, deux mers, trois continents basada en la vida del que se considera el primer embajador africano en el Vaticano. Rescatar su figura, cuyo busto emerge en la basílica Santa María  la mayor en Roma, ha sido uno de sus objetivos.

Ahora, la editorial Wanafrica traduce a castellano su segunda novela; El silencio de los espíritus. Una oportunidad para ir adentrándose en el mundo de un escritor que se consolida.

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