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Entradas de la Categoría ‘Okorafor, Nnedi’

¿Hablaremos de literatura sino-africana en un futuro?

Mahfuz

Mahfuz

La infancia de Jesús

La infancia de Jesús

Aké

Aké

Se habla mucho sobre la nueva influencia de China en el continente africano. Hay libros de periodistas que han investigado sobre terreno y suelen aparecer artículos de vez en cuando sobre el tema que van perfilando aún más la relación sino-africana. Sin embargo, apenas hay lecturas que nos descubran cuál está siendo la influencia (mutua) a nivel cultural.

A finales del año pasado quise indagar un poco en este tema y tras (re)leer varios libros surgió China y África: 3 libros sobre una relación muy actual. Buscaba en ellos un análisis a nivel socio-político y económico, y también cultural. Pero los tres libros comentados adolecían de un análisis sobre este último aspecto. Sin embargo, sí encontré datos y artículos de interés que criticaban, opinaban, o simplemente informaban sobre la influencia cultural.

En 2014 se dio en la Universidad de Pekín la primera conferencia en China sobre literatura africana. En aquel momento se cifraba en 27.000 los africanos que se encontraban estudiando en universidades de aquel país. Sobre el número de chinos que hacían lo mismo en el continente africano, no había datos.

El magazine on line New African, en un artículo titulado “How China´s Confucius centres affect African culture (21/05/2015), hablaba sobre los Institutos Confucios que se están instaurando por todo el continente. El objetivo de los mismos es promover la lengua y la cultura chinas y dar apoyo a la enseñanza del chino en todo el mundo a través de los Institutos Confucios asociados. Dentro de África el primero de ellos es el que se fundó en Nairobi. En la actualidad el continente cuenta con 35 Institutos. La enseñanza de la lengua y la cultura china está apareciendo en toda África, incluyendo Egipto y Marruecos, en el norte, y Benin, Botswana, Camerún, Kenia, Nigeria o Ruanda.

Para “New African” el establecimiento de estos locales en lugares que ellos consideran estratégicos no es algo que se deba tomar a la ligera. En su opinión un continente como el africano, que ya sufrió un “soft power” en el pasado cuando al ser colonizados se establecieron allí institutos de enseñanza inglesa o francesa, tiene que ver como una amenaza para las lenguas africanas este interés chino.

Todo se desmorona-Chinese

Todo se desmorona

Alá no está obligado

Alá no está obligado

Desgracia

Desgracia

Lo cierto es que desde el país asiático también se ha mostrado un interés cultural por África, más en concreto por la literatura africana. “Paper Republic” es un foro de traductores ingleses que comenzaron en 2007 a traducir a autores chinos para darles mayor difusión. En uno de sus artículos recogen que la edad de oro de la traducción de autores africanos al chino se produjo en la década de los 80, con títulos de autores tan reconocidos como Achebe, Soyinka, James Ngugi, Leopold Sengor o Mouland Mammeri, entre otros.

En el siglo XXI también se han publicados las novedades de los autores africanos, pero rara es la ocasión en la que estos títulos han sido traducidos al chino. Así se han publicado los relatos de los ganadores del “Caine Prize for African Writing” o a autores como Leila Aboulela, Binyavanga Wainaina, Laila Lalami, Chika Unigwe o Chimamanda Ngozi Adichie.

En relación al norte de África, en el artículo Arabic Literary Translations in China: A Brief History, se da un exhaustivo listado de los títulos que han sido traducidos desde el árabe. Como nota curiosa destaco el hecho de que ninguno de los traductores ha sido árabe, todos son chinos, y también la preferencia por los títulos de literatura moderna frente a los más clásicos, entre los que destacan las obras de Najīb Maḥfūẓ o de Ṭayyb Ṣāliḥ.

The cover for the Chinese edition of my novella Binti (SF World Mag). Illustration by Liu Junwei.

The cover for the Chinese edition of my novella Binti (SF World Mag). Illustration by Liu Junwei.

Esta misma semana nos enterábamos de que a Nnedi Okorafor le concedían el  “premio Hugo” en el apartado de mejor novela corta de ciencia ficción por Binti y la autora mostraba en su perfil de Twitter el impresionante trabajo realizado por la ilustradora Liu Junwei para la versión china del libro.

En 2011 el libro más demandado de un autor africano en el país asiático fue Todo se desmorona de Chinua Achebe. Pero en tan solo 3 años Chimamanda Ngozi Adichie pasó a ser la más solicitada con su Half of a Yellow Sun (Medio sol amarillo). Sin embargo, la obra de Achebe fue traducida al chino (por primera vez en 1964) y la de Adichie se vende y se lee en su idioma original: el inglés.

4 polémicas literarias (africanas) que se dieron en 2014

1.-Chimamanda Ngozi Adichie y el frío sueco

En febreroChimamanda Ngozi Adichie fue entrevistada por la especialista en cine sueco Jannike Åhlund, en el marco del “Festival Internacional de Cine de Gotemburgo”. La escritora comenzó a mostrar su sorpresa cuando, tras sólo nueve minutos de conversación, Åhlund comparó su novela Medio Sol Amarillo con Lo que el viento se llevó en versión nigeriana”(08:55). Tras lo cual Åhlund mencionó que la actriz Thandie Newton, que interpreta a la protagonista femenina de la versión cinematográfica de Medio sol amarillo, no es lo suficientemente africana, ya que es “muy blanca” (12:45). Åhlund continuó con ligereza tras resaltar la renuencia de los nigerianos para hablar de la Guerra de Biafra debido a su “ignorancia”, y mostró finalmente su indignación cuando Adichie planteó la historia colonial de Suecia, “lo que provocó otra brillante conferencia sobre la incapacidad de los europeos para hablar del legado del colonialismo de una manera honesta (47:25).”

2.-Nnedi Okorafor muestra su enfado

descargaEn julio, la escritora Nnedi Okorafor mostraba su enfado a raíz de la publicación de un artículo en el periódico “The New York Times”, que bajo el título “New Wave of African writers with an internationalist bent” publicaba una lista de la nueva ola de escritores africanos que triunfaban en EEUU y Gran Bretaña en la que no aparecía ningún nombre de escritor/a de Ciencia Ficción. Ante dicha omisión, la escritora y editora Sheree Thomas, se sirvió de Twitter para protestar: “Estoy tratando de averiguar cómo un artículo sobre la nueva ola de escritores africanos no incluye a Nnedi Okorafor … la separación de los géneros”. Okorafor respondió admitiendo que se sentía “enojada” por la mencionada omisión. Nnedi argumentó que una parte del obstáculo para la ciencia ficción son “las actitudes coloniales sobre lo que es literatura y lo que no lo es”. “La base de lo que es ‘gran literatura’ en África está demasiado definida todavía por Occidente, y Occidente todavía tiene problemas para ver la ciencia ficción como un género de verdadera literatura” añadió la autora.

3.-A vueltas con el Caine: Ikhide-Wainaina

Creíamos que este año nos íbamos a librar de polémicas en torno a este premio, pero de manera sorprendente el 10 de octubre, un día después de la concesión del Premio Nobel al francés Patrick Modiano, Binyavanga Wainaina lanzaba una serie de tweets en relación… al Premio Caine. El escritor, que usa con frecuencia esta red social para comunicarse y opinar, mostraba su enfado ya que consideraba que se le daba demasiada importancia a un premio que a la postre era extranjero (recordad que lo organiza una institución británica). A pesar de que él mismo ha sido ganador en la edición de 2002, expresaba su enojo al considera que en África se tiene este premio en un pedestal inmerecido y, en cambio, las propias instituciones literarias africanas, como Farafina, Kwani o Saraba estaban descuidadas. Le dieron réplica, Elnathan John, Obinna Udenwe, Lauri Kubuitsile y sobre todo el bloguero nigeriano, Ikhide Ikheloa, argumentando que los ataques de Binyavanga hacia el premio Caine eran equivocados.

4.-La tiranía mental de los escritores africanos, Ben Okri dixit

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Ben Okri. Foto: The Guardian

Finalizando el año, el 27 de diciembre, Ben Okri (a quien se le acaba de otorgar el premio Bad Sex en ficción de Literary Review por una escena de su libro The age of magic) publicaba un artículo para The Guardian titulado “A mental tyranny is keeping black writers from greatness“. Alegando que los escritores africanos escriben siempre a partir de unos temas que se esperan de ellos (que esperan los lectores occidentales) por ser precisamente africanos; pobreza, dictaduras, guerra, corrupción, hambre… pero que les lleva, en cambio, a no ser considerados ya que el lector occidental huye de esas temáticas, les acusaba de falta de libertad para liberarse de esa tiranía mental que les impide escribir obras con grandes temas. Para ello no dudaba en poner ejemplos de la literatura occidental como Homero, James Joyce o Cervantes.

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Sofia Samatar

La contestación no se hizo esperar y en el mismo periódico tres días después, la escritora Sofia Samatar publicaba su respuesta bajo el título Black and African writers don’t need instructions from Ben Okri, dejando claro que lo que Okri argumentaba no era algo nuevo, llovía sobre mojado (ver el artículo que escribió Helon Habila en torno a No Violet Bulawayo y su obra We need new names, por ejemplo) y que lo que Okri proponía era una limitación precisamente cuando la “literatura africana” es tan diversa y plural. Tras ella, muchos han sido los que han querido mostrar su punto de vista sobre el tema como  la bloguera Rowena que afirma: “irónicamente, Okri dice “No debemos permitir que nadie defina lo que escribimos” pero eso es precisamente lo que el propio Okri parece estar haciendo.”

Sofia Samatar sobre Ben Okri (10 tuits de réplica [en]) y más respuestas.

Cualquier día de estos escribo algo sobre “el estereotipo del lector occidental que lee literatura africana“…

A vueltas con la ciencia ficción, Nnedi Okorafor muestra su enfado

Foto de su perfil de Twitter

A raíz de la publicación de un artículo en el periódico The New York Times, que bajo el título “New Wave of African writers with an internationalist bent” publicaba una lista de la nueva ola de escritores africanos que triunfan en EEUU y Gran Bretaña, le ha venido el enfado a la escritora Nnedi Okorafor. Incluyendo sólo nombres de escritores que escriben en inglés, la lista se encabezaba por la onmipresente Chimamanda Adichie Ngozi e incluía a Dinaw Mengestu, Helen Oyeyemi, NoViolet Bulawayo, Teju Cole, Yvonne Adhiambo Owuor y Taiye Selasi, entre otros… ni un nombre de escritor de Ciencia Ficción (tampoco de las letras africanas en otros idiomas que no sean el inglés, por ejemplo, añadiría yo). Ante dicha omisión, la escritora y editora Sheree Thomas, quien editó una antología de la ciencia ficción y fantasía, no podía creerlo, y se sirvió de Twitter para protestar: “Estoy tratando de averiguar cómo un artículo sobre la nueva ola de escritores africanos no incluye Nnedi Okorafor … la separación de los géneros”. Okorafor respondió agradeciendo a Thomas, y admitiendo que se sentía “enojada” por su omisión.

Nnedi Okorafor  se define a si misma como “una novelista de ciencia ficción africana, fantasía y realismo mágico, tanto para niños como para adultos.” Nacida en EEUU de padres nigerianos emigrantes, comenzó a escribir literatura de Ciencia Ficción para jóvenes con The Shadow Speaker y sobre todo Zahrah the Windseeker con la que obtuvo el “Premio Wole Soyinka”. No fue hasta 2010 cuando empezó a escribir para adultos. Who Fears Death se basa en un África post-apocalipsis, en la que, después de años de esclavizar al pueblo Okeke, la tribu Nuru ha decidido seguir el Gran Libro y exterminar a la primera para siempre. Una mujer Okeke que ha sobrevivido a la aniquilación de su pueblo y a una terrible violación por un general enemigo, se adentra en el desierto con la esperanza de morir. En cambio, dará a luz a una niña a la que pondrá por nombre Onyesonwu, que significa “¿Quién teme a la muerte?” en una lengua antigua, ante la certeza de que su hija es especial.

Portada Who fears death

Edición nigeriana

Edición francesa

En 2013 publica Kabu, Kabu, una colección de relatos y en 2014 llega Lagoon. La génesis de esta novela se remonta al momento en el que la escritora se enfureció al visionar la película  de ciencia ficción sudafricana, “Distrito 9”, nominada a un Oscar, por sus “estereotipos abismales” sobre los nigerianos. Okorafor decidió volcar su ira en un propósito más positivo, y lo usó como inspiración para su nueva novela. Así nació Lagoon.

Su segunda novela para adultos ha sido selañada como una de las mejores novelas publicadas en junio 2014 por The GuardianEn el fondo, explica su autora, es una historia sobre la humanidad en la encrucijada entre el pasado, presente y futuro, Lagoon toca temas políticos y filosóficos en la rica tradición de la mejor ciencia ficción, y en última instancia, nos pide que consideremos las cosas que nos unen y las cosas que nos hacen humanos.

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En castellano, dentro de la antología de relatos de ciencia ficción contemporánea “Terra Nova, volumen 2“, se puede leer el relato de Okorafor, Araña, la artista, “una historia de violencia, machismo, explotación, destrucción de la naturaleza y desprecio de los derechos humanos que, desgraciadamente, se hace cada día más y más cotidiana. Pero entre la devastación y la miseria, siempre es posible encontrar resquicios para la música y la amistad”, resumen añadiendo que la escritora nigeriana es todo un descubrimiento.

Pero, ¿es la ciencia ficción un género literario o se sigue considerando como un subgénero? y ¿tiene tanta importancia la separación estricta cuando la mezcla aparece más a menudo de lo que muchos quieren reconocer?. Dice Nnedi que una parte del obstáculo para la ciencia ficción son “las actitudes coloniales sobre lo que es literatura y lo que no lo es”. “La base de lo que es ‘gran literatura’ en África está demasiado definida todavía por Occidente y Occidente todavía tiene problemas para ver la ciencia ficción como un género de verdadera literatura”, señala la autora.

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