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Entradas de la Categoría ‘Okri, Ben’

Amor peligroso – Ben Okri

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El principio de Amor peligroso te descompone. Es el extracto de un diario que después volverá a aparecer, en forma de sueño al principio, en forma de cruel y desgarradora metáfora de la realidad, después. Ben Okri ambicionaba mucho al escribir esta obra, quería poder condensar todo su experiencia vital y elevarla a historia colectiva. Él mismo lo confiesa en el cierre del libro con una nota aclaratoria; “En 1981 publiqué una novela titulada The Landscapes Within. Dangerous love (Amor peligroso) tiene origen en esa novela (…) Yo deseaba escribir una novela que celebrara tanto los pequeños detalles de la vida como los grandes, tanto los interiores como los exteriores. Quería ser fiel a la vida cotidiana, pero al mismo tiempo contar una historia que mereciera la pena (…) Pasaron muchos años hasta que recogí la materia prima, de la cual creció esta nueva obra. Amor peligroso es fruto de una gran inquietud. Espero, por lo tanto haber liberado su espíritu”.

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Ben Okri photographed on the Bakerloo Line, London. July 2013

Omovo, el protagonista, es un artista. Un pintor. Reside en un gueto de la ciudad de Lagos, Alaba, en un barrio miserable, sucio y maloliente, un sublugar. Entregado a su arte, vive en una pequeña habitación con su padre y su segunda mujer, Blackie, con quien se casó sin la aprobación de ninguno de sus hijos, la gota que colmó el vaso de la relación de sus hermanos con su procreador. Allí pinta y observa. También a Ifeyiwa, la joven, desgraciada y golpeada, esposa del anciano Tapko, a quien al mirar siente una “punzada inesperada de soledad”. El amor entre ellos, clandestino y luminoso, irá emergiendo de un entorno desapacible, pleno de presagios que se van cumpliendo. El barrio, de por si misero, tremendo y horrible, auténtica telaraña de historias desasosegantes, contemplará su historia de amor imposible. ¿Eleva Ben Okri una “simple” historia de amor a una conmovedora tragedia-tipo, pensemos en Romeo y Julieta, sobre amores imposibles?. Aunque el acaparador Shakespeare ya lo contó todo, Amor peligroso reinventa el clásico.

¿Los sueños?

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Microcron – Kusum Núm 4. Acrílico sobre lienzo. Owusu-Ankomah. Foto via Afribuku

Los sueños están muy presentes en esta novela, como en el resto de la narrativa que conozco de este autor.

Su trilogía (La carretera hambrienta/El camino hambriento, La Otra Orilla, 2008; Canciones del encantamiento, Belacqua 2008 y Riquezas infinitas, El Cobre 2005) nos habla de Azaro, el niño abiku, en una narrativa llena de imágenes oníricas, donde se saltan las barreras de lo real para intentar acercar la tradición oral africana y un espiritual y sugerente mundo, hasta llegar a internarse, de forma más notoria aún en otro de sus libros, El mago de las estrellas, casi en una literatura fantástica. Ese mundo espiritual que para el escritor es “natural”, formaba parte de su vida cotidiana, y para nosotros, no-tan-espirituales- lectores occidentales, deviene en magia.

A menudo, Ben Okri ha sido calificado como autor de realismo mágico, yo misma escribí sobre ello, pero esta etiqueta se cae, es imposible encorsetar lo complejo en lo minúsculo, al igual que otras tantas que tratamos de calzar en autores cuya obra y génesis, a pesar de tener mucho en común, está poblada de otras riquezas vivenciales y culturales.

Lo onírico tiene una fuerte presencia en la obra, mezclándose de manera confusa con la realidad y convirtiéndose en presagio de lo que va a ocurrir. Las primeras notas del libro son un extracto de un diario, que ya invita a pensar en una pesadilla: el rostro de una niña muerta por un ritual persigue al protagonista. Poco después Ifewiya le dice a su amante, “Omovo, he tenido un sueño”. No será la primera vez.

-¿Por qué esa enorme fuerza de los sueños en la novela?
-Los sueños son reales. Suceden, y muchas veces influyen de manera determinante en nuestra vida. Cualquier hecho real u objeto físico, una vez llegan a la memoria, se transforman en un intangible, en una imagen. El pasado siempre adquiere la calidad intangible de un sueño aunque algunos lo ven como un hecho cierto. Yo no soy mágico, soy más realista que nadie porque incluyo esas imágenes dispersas, fluidas, por las que regimos nuestras vidas: las emociones, los deseos, el amor, la amistad… La literatura convierte el presente en algo inseguro, menos cierto y definido. La certeza es dictatorial, tiránica. Van Gogh veía los girasoles de modo diferente al que los ve usted, y decir que él estaba equivocado es la mayor de las tiranías [Extracto entrevista de Xavi Ayén]

¿Un charco maloliente?

Keme es uno de los amigos de Omovo y el periodista local que cuenta historias sobre múltiples injusticias. Obsesionado por descubrir la verdad al descubrir el cuerpo mutilado de una pequeña, irá poniendo sobre el tapiz los entresijos de una sociedad decadente, pareciéndole una locura “que publiquemos artículos sobre un hombre que come metal, sobre las ratas que roen las canoas en Egipto, sobre mujeres que dan a cuatrillizos, pero no la historia de una niña asesinada en un parque, a orillas del Atlántico.” (pág.211)

Retratos de espaldas-Malick Sidibé

Retratos de espaldas-Malick Sidibé

Omovo dará forma a sus sueños, a lo que siente y vive, a través de sus pinturas que van reflejando su estado de ánimo y su visión de un mundo podrido, sucio y corrompido moralmente. “La pintura se hizo parte de su respuesta ante la vida: un prisma personal y público” (pág.99). Una de sus pinturas (un charco con detritus) será requisada por unos soldados. Ante las quejas de Omovo que insiste que la interpretación que se le otorga al cuadro es fruto de opiniones ajenas, el régimen militar ve un motivo de rebeldía.

-Pero ¿por qué le preocupa tanto un cadáver? Quiero decir…yo he visto tanto pudriéndose en la calle durante la guerra…La verdad…

-Pero ahora no estamos en guerra.

-¿Cómo que no? Nuestra sociedad es un campo de batalla. La pobreza, la corrupción y el hambre son sus balas. Los malos gobiernos son sus bombas. Y nos siguen gobernando los militares. (pág. 153)

El mundo en el que se mueve la novela es árido, sucio, la gente vive con las ratas, la basura acumulada, las chabolas y las chozas a medio derrumbarse, la miseria y la escasez. El gobierno es tiránico y opresor, la policía corrupta hasta la médula. La sociedad es una masa que critica, cotillea, abandona bebés en los caminos oscuros u oficia ceremonias donde se ofrecen niñas en rituales de sangre. Cuesta avanzar por la senda que nos descubre Amor peligroso. El pasado, con las imágenes terribles de la guerra civil nigeriana (que el propio escritor vivió también) acaban por mostrar un cuadro desasosegante.

En ese ambiente, la pareja de amantes, Omovo e Ifewiya, son el único aliento de algo profundo, puro y verdadero. El camino del artista en su lucha por desalojar los fantasmas y dejar que entre la claridad, también. A las palabras de Ben Okri en su nota final, donde explica que Amor peligroso es una obra de juventud, “su historia, sus personajes y sus temas, la Nigeria que describe, son algo muy mío, cosas que han seguido obsesionándome y turbándome a lo largo de los años”he de añadir que acompañarle por sus recuerdos y obsesiones ha sido toda una lección de cómo narrar y un increíble, excelente y conmovedor viaje.

Se produjo un silencio y ella se paró de repente y le cogió las manos. Tenía los ojos ardientes, con un brillo líquido. Omovo pensó: “¿Cómo voy a encontrar mi camino lejos de esos ojos?”. Pág. 34 

Ficha:

  • Título original: Dangerous Love (1996)
  • Idioma: Original: Inglés
  • Traducción al castellano: Ediciones del Bronce (1998)
  • Traductora: Nuria Lago Jaraiz
  • Imagen de portada: Retrato de mujer (1800) de Marie – Guilhelmine Benoist
  • Páginas: 442
  • Contiene un pequeño glosario
  • Premios por esta obra: 2000 Premio Palmi (Italia)
Dangerous Love-Ben Okri

Dangerous Love-Ben Okri

4 polémicas literarias (africanas) que se dieron en 2014

1.-Chimamanda Ngozi Adichie y el frío sueco

En febreroChimamanda Ngozi Adichie fue entrevistada por la especialista en cine sueco Jannike Åhlund, en el marco del “Festival Internacional de Cine de Gotemburgo”. La escritora comenzó a mostrar su sorpresa cuando, tras sólo nueve minutos de conversación, Åhlund comparó su novela Medio Sol Amarillo con Lo que el viento se llevó en versión nigeriana”(08:55). Tras lo cual Åhlund mencionó que la actriz Thandie Newton, que interpreta a la protagonista femenina de la versión cinematográfica de Medio sol amarillo, no es lo suficientemente africana, ya que es “muy blanca” (12:45). Åhlund continuó con ligereza tras resaltar la renuencia de los nigerianos para hablar de la Guerra de Biafra debido a su “ignorancia”, y mostró finalmente su indignación cuando Adichie planteó la historia colonial de Suecia, “lo que provocó otra brillante conferencia sobre la incapacidad de los europeos para hablar del legado del colonialismo de una manera honesta (47:25).”

2.-Nnedi Okorafor muestra su enfado

descargaEn julio, la escritora Nnedi Okorafor mostraba su enfado a raíz de la publicación de un artículo en el periódico “The New York Times”, que bajo el título “New Wave of African writers with an internationalist bent” publicaba una lista de la nueva ola de escritores africanos que triunfaban en EEUU y Gran Bretaña en la que no aparecía ningún nombre de escritor/a de Ciencia Ficción. Ante dicha omisión, la escritora y editora Sheree Thomas, se sirvió de Twitter para protestar: “Estoy tratando de averiguar cómo un artículo sobre la nueva ola de escritores africanos no incluye a Nnedi Okorafor … la separación de los géneros”. Okorafor respondió admitiendo que se sentía “enojada” por la mencionada omisión. Nnedi argumentó que una parte del obstáculo para la ciencia ficción son “las actitudes coloniales sobre lo que es literatura y lo que no lo es”. “La base de lo que es ‘gran literatura’ en África está demasiado definida todavía por Occidente, y Occidente todavía tiene problemas para ver la ciencia ficción como un género de verdadera literatura” añadió la autora.

3.-A vueltas con el Caine: Ikhide-Wainaina

Creíamos que este año nos íbamos a librar de polémicas en torno a este premio, pero de manera sorprendente el 10 de octubre, un día después de la concesión del Premio Nobel al francés Patrick Modiano, Binyavanga Wainaina lanzaba una serie de tweets en relación… al Premio Caine. El escritor, que usa con frecuencia esta red social para comunicarse y opinar, mostraba su enfado ya que consideraba que se le daba demasiada importancia a un premio que a la postre era extranjero (recordad que lo organiza una institución británica). A pesar de que él mismo ha sido ganador en la edición de 2002, expresaba su enojo al considera que en África se tiene este premio en un pedestal inmerecido y, en cambio, las propias instituciones literarias africanas, como Farafina, Kwani o Saraba estaban descuidadas. Le dieron réplica, Elnathan John, Obinna Udenwe, Lauri Kubuitsile y sobre todo el bloguero nigeriano, Ikhide Ikheloa, argumentando que los ataques de Binyavanga hacia el premio Caine eran equivocados.

4.-La tiranía mental de los escritores africanos, Ben Okri dixit

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Ben Okri. Foto: The Guardian

Finalizando el año, el 27 de diciembre, Ben Okri (a quien se le acaba de otorgar el premio Bad Sex en ficción de Literary Review por una escena de su libro The age of magic) publicaba un artículo para The Guardian titulado “A mental tyranny is keeping black writers from greatness“. Alegando que los escritores africanos escriben siempre a partir de unos temas que se esperan de ellos (que esperan los lectores occidentales) por ser precisamente africanos; pobreza, dictaduras, guerra, corrupción, hambre… pero que les lleva, en cambio, a no ser considerados ya que el lector occidental huye de esas temáticas, les acusaba de falta de libertad para liberarse de esa tiranía mental que les impide escribir obras con grandes temas. Para ello no dudaba en poner ejemplos de la literatura occidental como Homero, James Joyce o Cervantes.

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Sofia Samatar

La contestación no se hizo esperar y en el mismo periódico tres días después, la escritora Sofia Samatar publicaba su respuesta bajo el título Black and African writers don’t need instructions from Ben Okri, dejando claro que lo que Okri argumentaba no era algo nuevo, llovía sobre mojado (ver el artículo que escribió Helon Habila en torno a No Violet Bulawayo y su obra We need new names, por ejemplo) y que lo que Okri proponía era una limitación precisamente cuando la “literatura africana” es tan diversa y plural. Tras ella, muchos han sido los que han querido mostrar su punto de vista sobre el tema como  la bloguera Rowena que afirma: “irónicamente, Okri dice “No debemos permitir que nadie defina lo que escribimos” pero eso es precisamente lo que el propio Okri parece estar haciendo.”

Sofia Samatar sobre Ben Okri (10 tuits de réplica [en]) y más respuestas.

Cualquier día de estos escribo algo sobre “el estereotipo del lector occidental que lee literatura africana“…

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