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Entradas de la Categoría ‘Oralidad’

Voces saharauis en femenino: Los cuentos del erizo

Casualidades. Puede ser. Llevo varias semanas inmersa por varios costados en torno a la literatura africana y el papel que en relación a ella la mujer ha desempeñado y tiene en la actualidad.

Sin embargo, he de decir que desde que comencé mi andadura literaria-africana con este blog una y otra vez me he tropezado con escritoras que afirmaban que su primera escuela literaria había sido el fuego. Alrededor del cual sus madres, sus abuelas, les contaban relatos del pasado y del presente. La mujer fue la gran portadora de la palabra en el continente africano, pero cuando se dio el paso a la letra escrita, sus voces quedaron silenciadas por diversas razones (falta de acceso a la educación…) en favor de la de los hombres.

Muchas de aquellas niñas señalan estos relatos contados al calor de la hoguera como primera fuente literaria y una poderosa razón por la que, una vez adultas y en otras circunstancias diferentes, se convirtieron en escritoras.

A Ana Cristina Herreros y a Daniel Tornero, los principales artífices del libro que hoy os traigo, les gustan los libros bien hechos. Esto es algo que siempre se nota y se agradece. Ya en El dragón que se comió el sol y otros cuentos de la Baja Casamance dieron muestras sobradas del interés que sienten por la cultura africana, por la literatura oral y por la importancia del proceso de recuperación de historias y relatos que han ido pasando de generación en generación. Así, aquel libro es una maravilla de contenido y forma.

De nuevo han querido recorrer e ilustrar los caminos recogiendo voces que nos invitan a seguir oyendo trozos de sus vivencias e historia. Y esta vez lo han hecho desde los campamentos de refugiados del Tinduf (Sáhara Occidental). Así, mientras una recopilaba y se sumergía en la tarea de escribir los relatos que las ancianas querían contarle, el otro trabaja con los niños y niñas para conseguir ilustraciones delicadas y llenas de significados. Tornero realizó varios talleres tanto dentro de las actividades del FiSáhara como en varias bibliotecas Bubisher.

Ana, la encargada de los textos, fue grabando estas narraciones en su lengua original hassanía para después adaptarlas y traducirlas de la manera más fiel posible gracias a la labor de un grupo de traductores. Algunos de los audios se pueden escuchar en la página web de la editorial.

Daniel Tornero. Ilustración

En la “hoja de ruta” de Los cuentos del erizo Ana (que cambia su apellido por el de Griott, en lo que es toda una declaración de intenciones) afirma lo siguiente: “Son fundamentalmente las mujeres saharauis las que en las noches de antaño, noches sin televisión, convocaban a la familia en torno a ellas y contaban los cuentos y las historias que ellas habían oído de labios de sus madres, tías o abuelas.  Son ellas las que conservan la memoria de un pueblo nómada dedicado al pastoreo, son ellas las que transmiten los valores que hallamos en su rica tradición oral: que el cuidado del otro es la única fuerza que nos permite sobrevivir en un mundo hostil, que el amor a la familia es el mayor tesoro que uno puede tener, que la tenacidad y la inteligencia son más poderosas que la fuerza…”.

Junto a los cuentos aparecen hermosos collages y dibujos realizados con henna, con colores muy unidos a la tierra y apenas unas trazas de color azul.

Ilustración en henna.

El erizo, que incluso da título a este libro, es un animal que se encuentra con frecuencia en el desierto del Sáhara. “El Ganfud (el erizo), es el más listo de los animales”, nos recuerda el escritor Bahia Mahmud Awah. Y Ana Griott añade: “Muchos niños, en lugar de gatos, tienen erizos como mascotas. Y sobre todo porque es un símbolo (o arquetipo) de la resistencia del pueblo saharaui. Es un animal pequeño, con púas, que con su inteligencia y su tenacidad consigue vencer a leones y lobos. Es el cadí, el juez, el que consigue con su capacidad de razonar, y de resistir, que la justicia se restituya.”

Junto al erizo, aparecen otros personajes como Chertat (o Shertat) que solo existe en los cuentos saharauis y es el personaje más conocido de los relatos orales. “Nadie saber decir cómo es, hay quien dice que es peludo como un oso, otros dicen que tiene la cabeza muy grande, es en nuestra tradición oral Jaimito o los de Lepe. Por su aspecto peludo y cabezón yo diría que somos nosotros, el extranjero”, comenta Ana.  Además están “Yuhaa que es un personaje típico de todas las culturas mediterráneas: en Sicilia se llama Guifà, en Turquía es Nasrudin, en el norte de África es Yehaa. Es un personaje un poco clown, porque su sabiduría radica en su inocencia”- afirma Ana y añade: “Hay además muchos cuentos con protagonistas femeninas y en los cuentos de animales, el hombre es el antagonista de los animales que protagonizan la historia, pero las mujeres son seres que conviven con los animales, como en  El erizo, el burro y el carnero, que, por cierto, parece Los músicos de Bremen”.

Daniel Tornero. Ilustración.

A través de estos cuentos se enseña que el “cuidado mutuo es lo que nos salva” y algo tan sabido pero tan olvidado como que “la unión hace la fuerza”, nos comenta Ana. Ella, una apasionada de la cultura oral, nos invita a escuchar con atención, mejor si lo hacemos de noche en medio de un descampado cubiertos solo por el cielo, voces que nuestra cultura ha insistido (insiste) en silenciar. Las primeras las de la Baja Casamance (Senegal) y las segundas (que sabemos no serán las últimas) las de las mujeres del Sahara Occidental. Libros-joya. Altamente recomendables ambos.

Los cuentos del erizo. Editorial Libros de las Malas Compañías., 2017. Textos: Ana Cristina Herreros e ilustraciones: Daniel Tornero. “Todos los libros de la colección Serie Negra estarán vinculados a un proyecto solidario en la zona, que apoyaremos con la venta del libro y que podréis seguir en esta página web”. Email: info@librosdelasmalascompanias.com

 

Afrorismos: proverbios africanos, ilustrados y seleccionados por Lara Ripoll

Recuerda debes actuar como si fuese imposible fracasar. Sentencia Ashanti.

Hace ya más de dos años, Lara Ripoll me mandó información sobre un proyecto en el que se encontraba sumergida (y hago especial hincapié en el verbo que he elegido, porque estoy convencida de que esta periodista valenciana es de las que se sumerge en todo lo que hace). Cuentos de los niños de mañana fue parte de una iniciativa muy atractiva,  se trataba de un libro de cuentos y fábulas tradicionales mozambiqueñas, cuya particularidad era que, de principio a fin, estaba realizado por los niñ@s de las escuelas donde se desarrollaba el proyecto. En una edición bilingüe castellano-portugués, la obra recogía veinte cuentos y fábulas tradicionales de Mozambique, que habían sido aportadas e ilustradas por los propios niños de Pemba. Se ofrecían historias africanas inéditas del vasto patrimonio de la cultura Macua —la mayoritaria en Cabo Delgado—, o de la cultura Mwani, entre otras.

Después Lara continuó apareciendo, de vez en cuando, en el espacio que LitERaFRicAs tiene en Facebook con su obra fotográfica, llena de aciertos. Y ahora nos trae un nuevo trabajo, tan interesante como el primero: Afrorismos. Proverbios africanos ilustrados.

Hay que morder el hueso mientras se tiene dientes. Proverbio de la etnia Basonge (RD del Congo)

Lara Ripoll residía en Mozambique cuando contactó conmigo por primera vez. Periodista, fotógrafa y viajera empedernida (ha visitado más de cincuenta países y vivido en muchos de ellos), también se ha movido dentro del mundo de las ONGs durante muchos años (universo con el que es bastante crítica). Si bien comenzó como periodista local, en 1999 decidió dejar su trabajo y marcharse a El Salvador con “Médicos del Mundo”. Y, hace aproximadamente seis años, decidió continuar con la cooperación desde una perspectiva diferente.

En la actualidad se encuentra a la espera de poder emprender una nueva etapa que comenzará cuando dentro de unos meses viaje de nuevo al continente africano, esta vez a Burkina Fasso con este libro que hoy os presento y el proyecto enfocado a la infancia que va unido a él. Inconformista, locuaz, rebelde y llena de ideas, Lara contagia al transmitir la ilusión de la que siempre está dispuesta a volver a empezar, a pesar de los pesares, y al tiempo posee la experiencia necesaria de aquella que conoce los obstáculos que hay que superar para poder llevar a cabo aquello en lo que una cree.

Portada de "Afrorismos"

Afrorismos surge por la costumbre que Ripoll fue adquiriendo durante su estancia en Mozambique de compartir todos los viernes en su página de facebook un proverbio y una foto. Desde julio de 2015 sus seguidores a través de esta red social, han podido deleitarse con una breve sentencia que encierra toda la sabiduría de culturas y pueblos africanos diversos y plurales y que ha pervivido gracias a la transmisión oral. Oralidad que a Lara le fascina y por ello intenta, en su medida, que no se pierda, asomándose de esta manera viernes tras viernes con un proverbio diferente.

Estar delante no significa que uno llegue primero. (Proverbio Bemba. Zambia)

Cuando en diciembre de 2016 decide que aquello que compartía desde hacía año y medio merecía formar parte de un libro, Lara tuvo claro que quería que la obra contuviera las palabras “África” o “Afro” y, así jugando con el lenguaje, surgió el título. “Todos los proverbios tienen una intencionalidad,-añade Lara-y se tuvieron que reducir a sesenta por una cuestión de paginación”. La autora nos informa de que obtuvo las breves sentencias bien de las familias de los niños con los que trabajaba, bien de libros específicos cuya bibliografía aparece al final de este volumen. Después, gracias a la auto-financiación y a la ayuda de su entorno más próximo, el libro vio finalmente la luz.

Hoja tras hoja aparecen las fotografías que están en íntima relación con la sentencia a la que acompañan. Éstas se pueden leer en castellano, francés e inglés y van unidas a una explicación de la misma, a su posible significado, y al pueblo de la que proviene. Son, además, de un placer para los sentidos y el conocimiento, la herramienta que Lara ha creado para trabajar con los escolares africanos. A partir de talleres en los que trabaja con ellos en la lengua local (recuerda que uno de los problemas fundamentales en el continente es que los sistemas curriculares son modelos occidentales) con un enfoque hacia la recuperación y registro de sus culturas orales ancestrales. Y siempre con las escuelas y las  familias y sin perder de vista al poder local. Ripoll intenta que los niños valoricen esta riqueza, expresen lo que les sugiere o lo que reconocen y busquen las máximas (por ejemplo, haciendo de periodistas) para después darles una estructura y llegar a ilustrarlas.

Afrorismos. Proverbios africanos ilustrados es un “breve” pero maravilloso libro que nos descubre la belleza de muchos lugares del continente y la sabiduría de muchas culturas diferentes que ha perdurado para hacernos reflexionar o cuestionarnos. “África me da paz- afirma Lara- Allí cada día aprendo algo más. Pero no en el sentido de “ayuda” ni de “búsqueda personal”, sino en el de conocimiento”. Y este es uno de los efectos que ha conseguido con su libro,  gracias a las gentes de ese gran continente que es África. Aportar más, llegar más lejos, darnos la oportunidad de conocer mejor.

En tiempo de crisis, el sabio construye puentes; el necio construye muros. Proverbio de Nigeria

Lugares de venta: A través de la propia Lara Ripoll https://www.facebook.com/lara.ripoll.1. También en su página: https://m.facebook.com/Afrorismos.Proverbiosafricanos/ Sus beneficios de venta serán destinados a llevar el libro a instituciones docentes africanas con las que ejecutar el proyecto educativo completo.

Las epopeyas también son para el verano

Oímos la palabra “epopeya” y en seguida pensamos en un poema histórico, en hazañas y gestos heroicos, míticos. Nos suena a viejuno, medieval, a historias del pasado muy pasado y a narraciones contadas por seres con cualidades teatrales. Dicen los que saben que es difícil dar una definición que englobe las diferentes epopeyas literarias que han ido apareciendo a lo largo y ancho del planeta.

Más allá de problemas teóricos a la hora de “encajar” cada obra en su lugar pertinente (¿a qué obras del continente africano se les puede aplicar este subgénero de la épica?), nos surge otra pregunta; ¿por qué leer hoy epopeyas africanas?… ¿acaso alguien lee El cantar de mío Cid, por ejemplo?.

Contra todo pronóstico Borges, que la consideraba “la forma más antigua de poesía”, pensaba que era un género de futuro. Quizás no iba tan desacertado el argentino sobre esta “poesía del pasado”. Así, novelas modernas como Cien años de soledad han sido consideradas, por Carlos Fuentes entre otros*, como “nueva novela épica”. Y es que las gestas heroicas, y dignas de alabanza, nunca nos han abandonado del todo.

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Chaka in battle at the head of the regiment of Tulwana impi. Artist: Angus McBride

¡A la rica epopeya africana!

Desconocidas las africanas, en número abundante, ha sido por la labor de los griots que han narrado desde la oralidad los hechos del pasado la razón por la que conocemos tal cantidad de ellas. El mundo africano ha preferido poner en común las experiencias, dar protagonismo al goce colectivo frente a la actividad de leer un texto escrito que es un acto individual. Sus puestas en escena, a veces acompañados de música, otras no, han hecho de estas narraciones algo único e irreproducible. En Guinea Ecuatorial, por ejemplo, pervive el mvet, que además de instrumento musical es el medio a través del cual y utilizando la oralidad se transmiten las gestas míticas.

Hay un amplio abanico de posibilidades que eluden y dificultan la oportunidad de cosificarlas. ¿Podríamos considerar Khaidara, el cuento peul, una epopeya?, ¿sí?, ¿no? …¿importa?.

Quizás sería más interesante conocer las ramificaciones de aquello que se denomina “epopeyas” y que además de alcanzar los feudos y reinos de grandes personajes y dinastías, se adentra en las loas a la vida del día a día, son las llamadas “epopeyas corporativas”** “aquellos textos creados y pensados para una corporación particular. Destacan las de los pescadores y cazadores malinkés, Kambili, y las de los hausas y peuls.” Pero, a pesar de su interés, apenas nos han llegado.

Una de las razones de la pervivencia de las grandes historias es la de mostrar con orgullo que en África también ha transitado un pasado glorioso. Así lo demuestran las epopeyas más conocidas, las que nos  han llegado a través del medio escrito. La recitación del griot Pahel Mamadou Baila llevó al investigador senegalés Amadou Ly a trasponer el relato sobre las proezas del héroe fulani Samba Guéladio en su L’épopée de Samba Guéladiégui. Siempre desde la tradición y la oralidad, el relato se transforma al plasmarse por escrito. Sin los griots, esos narradores mágicos, conoceríamos una cantidad muy inferior de las pocas que aún así podemos conocer gracias al trabajo de recopilación de escritores e historiadores. Pero, tal y como resalta Vicente Montes: “Se han abordado en numerosas ocasiones las dificultades del proceso de traducción pero en menos la complejidad de la transcripción de los relatos orales.” En este nuevo trasvase, la pérdida de la esencia es inevitable.

5 epopeyas que se pueden leer

El género, no obstante, no se circunscribe a un ámbito determinado.  Pero es África occidental, rica en reinos, la que más epopeyas dinásticas ha elaborado.

sunyata-o-epopeya-mandinga-djibril-tamsir-nia-L-rOrofSLos malinkés descubrieron la figura del fundador del reino mandingo, Sundiata Keita. Recreado por Makan Diabaté, pero sobre todo por Djibril Tamsir Niane, es una de las más historias épicas más conocidas.

La historia de Sundiata Keita, sobre la que recalca el autor que su libro es sobre todo la obra de un griot de la zona de Siguiri, es apasionante. Sundiata Keita o la epopeya mandinga, fue publicado en 1960 por la editorial Presence Africaine y traducido por Casa África. El que fuera rey fundador del Imperio de Malí nació en 1217 en Niani, la actual Guinea, y era hijo del rey Maghan Kon Fatta, perteneciente al clan de Keita, quien controlaba un pequeño territorio. Sin embargo, su historia comienza en realidad mucho antes de que naciera. A finales de 1236, Sundiata Keita, recién coronado emperador de Malí, convocaba a todos los jefes guerreros y notables en el claro de Kurukan Fuga para la proclamación de una serie de leyes y normas que debían regir la vida del Imperio a partir de ese momento. La conocida como Carta de Kurukan Fuga o Carta del Mandé está considerada como una de las primeras declaraciones de Derechos Humanos de la Historia. Uno de sus logros más importantes: abolió la esclavitud.

La epopeya bambara, recopilada por Lilyan Kesteloot, posee una envergadura de más de diez mil versos, 2747557138r“destaca por la función desempeñada por los morabitos y los magos que ayudan a los guerreros y a los reyes a derrotar a sus enemigos gracias a la adivinación y a la confección de amuletos que los hacen invulnerables”. Junto a ellas emergen las de los sonikés, fulani, peuls… bajo similares características todas ellas. La mujer, en estos textos, aparece en un papel de relevancia, lo que no ocurre en las epopeyas de África Central.

La vida de El Hadj Ornar, el hombre que llegó a organizar una yihad, fue narrada por el l_africainesenegalés Samba Diop. En ella se aúnan varios mundos bajo la historia del fundador del Imperios Tukulor.

Bernard B. Dadié, toda una leyenda en la literatura africana, y quien además ha cumplido 100 años el pasado enero, dedicó Légendes africaines (1954) a narrar la epopeya de los baulé. En esta historia, basada en la tradición oral y a través de cuentos, Dadié explica cómo su pueblo, los Baulé, recibieron su nombre gracias al sacrificio de su reina, la reina Poku.

En Sudáfrica emerge la figura del misterioso rey zulú ChakaEn 1910,Thomas Mofolo ficcionó su vida y su imperio antes de la colonización. Chaka se publicaría en 1925, en lengua sesotho (traducida con posterioridad al menos en dos ocasiones al inglés y a otras lenguas europeas). Hablamos de un clásico, ¿hablamos de la primera novela conocida en el continente?. Comparada con 1005897Shakespeare y con las tragedias griegas, se la ha colocado a la altura de las obras de Achebe pero no ha tenido nunca su repercusión.

Con posterioridad se realizó otra versión sobre la vida de este rey. Mazisi Kunene, un defensor de la literatura africana en lenguas de origen, escribió su obra seminal Emperor Shaka the Great: A Zulu Epic (1979) en zulú. La cual ha sido comparada con la Iliada y la Odisea y ensalzada por escritores como Chinua Achebe.

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  • (*) Ver: ¿La muerte de la épica? Las metamorfosis de un género literario, entre la modernidad y la posmodernidad- José Manuel Pedrosa
  • (**) Ver: Kesteloot y Dieng, en Les épopées d’Afrique noire (1997)

Amkullel, el niño fulbé – Amadou Hampaté Bâ

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Nombrar a Amadou Hampaté Bâ invariablemente lleva a afirmar que fue un sabio y a citar su frase más conocida la cual se ha quedado unida a este hombre de manera irremediable, ocultando otras muchas que nos regaló a través de su obra y que nada tienen que envidiar a la anterior.

En África, cuando un anciano muere, una biblioteca arde, fue pronunciada en 1960, con la independencia de Mali, cuando fundó el “Instituto de las Ciencias Humanas” en Bamako y representó a su país en la “Conferencia General de la UNESCO”. 

Sin dejar de reconocer que se trata de una gran frase, pero enfrentados a esta imagen de tradición y oralidad que a menudo se ha asociado al continente, y lidiando con el choque entre oralidad-escritura, nuevas generaciones la rebaten de manera irónica, como Alain Mabanckou quien escribía en su novela Vaso Roto: “al  dueño del Crédito se fue de viaje (un personaje del libro) no le gustan las frases hechas del tipo en África, cuando un anciano muere, arde una biblioteca y cuando oye este tópico manido, se enfada un montón y suelta al momento depende del anciano, dejaos de chorradas, yo sólo me fío de lo que está escrito.”

Pero no podemos olvidar que la tensión entre la prevalencia de lo escrito sobre lo oral limitó y ninguneó al continente. La cultura occidental ha asociado siempre la literatura con la escritura. Tal y como afirmaba Frantz FanonLas palabras vuelan, los escritos permanecen. Bellas palabras que forman parte del “reparto racial de la culpabilidad”. Sin duda, ha sido la falta de un testimonio escrito lo que ha llevado a que se negara durante siglos la existencia de una historia y una cultura africanas. Por ello el estudio y trabajo del maliense fue tan importante: “destacó en su labor en el campo de la recuperación y transmisión de la cultura africana y sus archivos manuscritos, fruto de medio siglo de investigación sobre las tradiciones orales”.

Lo cierto es que estamos hablando de un hombre que quiso ser, ante todo, “un eterno investigador, un eterno alumno”. Pero más allá de la imagen de recto sabio, los retratos de este ser que vivióamadouhampateba casi 100 años nos devuelven una intensa mirada azul tras la que se ocultaba la memoria prodigiosa y la clarividencia de un ser atemporal. Tras esta estampa tan seria y erudita se encontraba un hombre con gran sentido del humor que salpicaba sus memorias de recuerdos escatológicos y picarescos, al igual que el Lazarillo de Tormes, y que incluso  escribía relatos sorprendentes bajo títulos como “El coxis calamitoso”, tal y como nos recuerda su amigo Théodore Monod en el prólogo de Amkullel, el niño fulbé.

Elogio a la memoria africana

Afirman que los pueblos que no han testificado por escrito tienen mejorada y agudizada la memoria. La verdad es que tras leer el primer tomo de las memorias del sabio de Bandiagara (el segundo no está traducido al castellano: Oui, mon comandant abarca desde 1921-1933), sobreviene el desconcierto por el cúmulo de detalles y por lo afilado y preciso de las descripciones y situaciones…máxime cuando el que lo escribe confiesa tener más de ochenta años.

Tratar de encasillar las memorias del niño fulbé bajo un género parece un camino desacertado. Aún así, la clasifican bajo “Recuerdos de juventud” (la obra abarca hasta los 23 años del escritor), pero hay mucho de historia (se trata de una introducción a las dos primeras décadas del siglo XX africanas), a pesar de que él mismo denuncia que no se puede generalizar (aunque hay rasgos comunes sobre todo del área de África occidental) y de etnología.

Hampaté Bâ nos introduce en el seno de su familia noble, mezcla de etnias, donde el linaje es lo que importa y donde “todo lo que somos y todo lo que tenemos se lo debemos sólo una vez a nuestro padre, pero dos veces a nuestra madre” (pág.67). En un entorno en el que las cofradías y el mundo mágico se imponen de manera natural frente a los que no creemos en ese mundo espiritual. En este sentido, afirma el escritor en la introducción que una de las cosas que molestan a los occidentales son los sueños premonitorios. En este libro también los hay y nos sumergen en ese mundo donde sueño y realidad, vida y muerte, parecen darse las manos y que tanto nos habla de este continente. También habla de las migraciones de este a oeste y de la aparición de los blancos … hasta la muerte de “la primera infancia” con siete años que se produce con la ruptura de su vida cimentada en el animismo y sus comienzos en las enseñanzas del Corán.

El niño se pone bajo la disciplina del maestro Tierno Bokar (a quien dedicó un libro) que le castiga (corporalmente) si no se sabe la lección y quien le obliga a estudiar de memoria el texto en árabe sin conocer su significado, mientras funda su primera asociación con unas jerarquías y un modo de organizarse que sorprende sin duda en niños tan pequeños (7-8 años). Todo su mundo es positivo, o lo ve desde ese enfoque, por eso pueden llegar a chirriar las semblazas de los primogénitos y del segundo padre de Amkullel (seudónimo de Amadou), con una perfección que hace pensar que lo que ha hecho el escritor es idealizar a estos seres, desechando cualquier connotación negativa que pudieran tener.

El libro, “testimonio de una civilización de la oralidad“, y salpicado de proverbios, erige en protagonista a la palabra como eje sobre el que gira todo conocimiento: “La escritura es una cosa y el saber es otra. La escritura es la fotografía del saber, pero no es el propio saber. El saber es una luz que está en el hombre. Es la herencia de todo lo que los antepasados pudieron conocer y nos han transmitido en germen, al igual que todo el baobab está contenido, potencialmente, en su semilla” (pág.253). En torno a ella surgen frases rotundas y bellas que evocan un mundo en el que la generosidad, la lealtad y el deseo de aprender parecen haber desterrado cualquier intento de egoismo o maldad.

Permanece a la escucha-se decía en la vieja África-, todo habla, todo es palabra, todo intenta comunicarnos un conocimiento… pág.39

Pero, además, es un libro de encrucijadas. Hampaté Bâ vivió la tradición peule y la turcoror (su madre se casó dos veces) y conoció la colonización (y aunque no aparezca en estas memorias, la descolonización). También conoció el pasado a través de las narraciones sobre sus antepasados que le habían ido contando boca a boca. Además, sus primeros pasos los dio en el animismo, para después estudiar en la escuela coránica y acabar en la occidental-francesa. Si bien el escritor ve aspectos positivos y negativos en la colonización, acaba afirmando de manera contundente: “una empresa de colonización jamás es una empresa filantrópica, salvo en palabras. Uno de los objetivos de la colonización, bajo cualquier cielo y en cualquier época que sea, siembre ha sido comenzar desbrozando el terreno conquistado” (pág. 487).

Las memorias del niño fulbé nos devuelven la imagen de un mundo único que Hampaté Bâ nos da la oportunidad de conocer y escuchar. A cambio de sumergirnos en él nos reportará múltiples facetas de un saber africano desconocido y necesario. Como muestra el fragmento en el que a partir de las comidas, sagradas, da una auténtica lección del arte de vivir.

Toda aquella disciplina no pretendía en absoluto torturar inútilmente al niño, sino enseñarles todo un arte de vida. Mantener los ojos bajos n presencia de los adultos, sobre todo los padres-es decir, los tíos y los amigos del padre-,era aprender a dominarse y a resistir la comunidad. Comer a solas era limitarse a lo que se tiene. No hablar era dominar la propia lengua y ejercitarse en el silencio: hay que saber dónde y cuándo hablar. No tomar un nuevo puñado de alimento antes de haber terminado el precedente era dar pruebas de moderación. Sujetar el borde del plato con la mano izquierda era un gesto de cortesía, enseñaba humildad. Evitar lanzarse sobre la comida era aprender la paciencia. Finalmente, esperar a recibir la carne cuando se terminaba la comida y no servirse uno mismo conducían a dominar el apetito y la gula. (pág.249)

Ficha:

  • Título original:  Amkoullel l’enfant peul (1991)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: El Cobre. Casa África (2009)
  • Traductor: Manuel Serrat Crespo
  • Nº páginas: 531
  • En catalán: Amkul·lel, el nen ful. Editorial Límits

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  • En la actualidad, su hija Roukiatou Bâ, dirige una Fundación que, desde Adbiján lugar en el que el etnólogo pasó sus últimos días, quiere “conservar y difundir el patrimonio intangible”.

Un viejo maestro africano (Tierno Bokar) decía: hay mi verdad y tu verdad, que jamás llegarán a encontrarse. La Verdad se encuentra en el medio. Para acercarse, debe cada uno desprenderse un poco de su verdad y dar un paso hacia el otro…

Recuperando la literatura oral mozambiqueña

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Cada vez con más frecuencia llegan a mi correo electrónico iniciativas interesantes, como esta que hoy comparto. Me escribe Lara Ripoll, periodista valenciana, que en la actualidad reside en Mozambique, en donde trabaja en un proyecto en el ámbito educativo-sanitario que, desde 2011 (van por la IV Fase), la asociación Ahuim ejecuta en seis escuelas de Educación Primaria de la ciudad de Pemba, en el norte de Mozambique.

El resultado ha sido un libro de cuentos y fábulas tradicionales mozambiqueñas, cuya particularidad es que, de principio a fin, está realizado por los niñ@s de las escuelas donde se desarrolla el proyecto.

El valor de un cuento

En el prólogo de Olvido Melero, presidenta de Ahuim, ya se nos habla de la importancia de la tradición oral. Se habla de los cambios que se van produciendo en las narraciones al ir pasando de boca en boca, lo cual hace más interesante el resultado, fruto de varias generaciones. El libro fue el final de un trabajo de 6 meses en los que colaboraron tanto los niñ@s como sus familias, “recopilaban las historias de la literatura oral de sus respectivas etnias y en su propia lengua- me comenta Lara- trabajamos la redacción ya en portugués que es la lengua vehicular y oficial de Mozambique, luego fueron ellos mismos los que ilustraron los cuentos seleccionados y, finalmente incluso, representamos en teatro algunos dado que casi todo son fábulas o historietas con animalitos por medio, que nos daba para hacer sencillas máscaras de leones, macacos….”

CUENTOS Interior 10-11 Lara, que también se ha encargado de la traducción junto a otras dos personas, comenta que “la razón de que me propusiera este libro, es que aquí en Mozambique no existe nada igual, en cuanto a la intención de que, desde la base, sean ellos mismos quienes recuperen por escrito la literatura oral mozambiqueña de sus ancestros. Sólo hay un par de libros de cuentos tradicionales muy centrados en Maputo y Zambézia, realizada en los años 80 por escritores mozambiqueños para un público adulto con un lenguaje muy rebuscado. Y libros de cuentos originales por escritores consagrados como Mia Couto, por ejemplo”.

Cuentos de los niños del mañana

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Ilustración de “Cuentos de los niños del mañana”

En edición bilingüe castellano-portugués (gracias al trabajo de la propia Lara y de Azimo Sadaca), el libro recoge 20 cuentos y fábulas tradicionales de Mozambique, que han sido aportadas e ilustradas por los propios niños de Pemba. Se ofrecen historias africanas inéditas del vasto patrimonio de la cultura Macua —la mayoritaria en Cabo Delgado—, o de la cultura Mwani, entre otras.

En algunos casos, fueron sus propios autores los que les presentaron los cuentos acompañadas de dibujos; en otros, una vez terminado el trabajo de corregir la redacción del cuento con el niño-autor en cuestión, se llevaba el cuento/fabula a una escuela distinta para que fueran esos otros alumnos los que, tras leerlo e interpretarlo, propusieran la ilustración.

En un primer momento se convocó el Premio Literario “El nacimiento de los niños del mañana” de Cuentos, Leyendas y Fábulas Tradicionales Mozambiqueñas, con el fin de fomentar la cultura y contribuir a la recuperación del rico patrimonio oral mozambiqueño. De entre todas las historias presentadas se seleccionaron un total de 10 que conjuntamente con otros 10 cuentos tradicionales, ya editados o difundidos en Mozambique, integraron el libro.

Los tres cuentos ganadores fueron: “El conejo y el antílope”, de Machude Saíde, El conejo y la hiena”, de Nina Geronimo y “Cuento de mi abuela”, de Ermenegildo Ernesto

LA HIENA Y EL CONEJO
Nina Geronimo
Cuento tradicional Macua de mi madre Angelina Saíde. Ella es del distrito de Ancuabe, Cabo Delgado. Yo tengo 14 años y voy a 6º en la EPC Maringanha

Nina Geronimo, 14 años. 2º Premio.

La hiena y el conejo
 

“La hiena y el conejo”, por su autora Nina Geronimo.

Érase una vez que la hiena fingió que estaba enferma y que no podía salir de casa. Muchos animales iban a visitarla, pero todos entraban y ninguno salía.

Un día llegó el conejo que también quería hacerle una visita, pero antes de entrar gritó hacía la casa:

¿Cómo te encuentras amiga hiena? ¿Estás mejor de salud? — La hiena respondió: ¡Hola amigo mío! Ven, entra a hacerme compañía.

Interpretación del mismo cuento que hace Namiranza Ibraimo.

Y el conejo, que es pequeñito pero muy astuto, dijo: Mejor vuelvo otro día porque tú ahí tienes muchas visitas.

Entonces la hiena, que sobre decir que no estaba enferma sino con mucha hambre, contestó al conejo:

Te equivocas amigo, aquí no hay nadie y es muy triste estar aquí solita. ¿Estás de broma?, afirmó seguro el conejo, porque estoy viendo aquí las huellas de las visitas al entrar pero no veo ninguna de salida. La hiena se quedó callada, calladita, y el conejo, que es muy inteligente, huyó rápido lejos de allí y nunca más volvió a aproximarse a una hiena.

Ficha:

  • Título original: Contos do Nascer da Criança do Amanhã (2013)
  • Idioma: Original: Portugués
  • Traducción al castellano: Lara Ripoll, Azimo Sadaca
  • El libro se puede adquirir en la “Tienda Solidaria”: aquí
  • La información para realizar esta entrada ha llegado gracias a Lara Ripoll y sus propias entradas en el blog “El nacimiento de los niños del mañana”, bajo el título “El diario de Lara

Gcina Elsie Mhlophe, si aquello se contó fue a través de tu voz

Fotografía: Aadatart. com 

Gcina Elsie Mhlophe (Hammarsdale, 1958), es una mujer muy conocida y querida en Sudáfrica. Contar historias es algo habitual y tradicional en África-subsahariana y Mhlophe es una de las pocas narradoras mujer de su país. Ella trabaja la narración de cuentos con poesía. Al mundo de los Griots, en Sudáfrica se une la figura del Imbongi, un cantante de alabanzas al rey, una manera de contar pensada para hombres. Sin embargo, Mhlophe lo eligió para dar a conocer su primer poema que “fue sobre un profesor que tenía en el colegio, lo describí cómo El hombre que atravesó el río, ya que tenía un gran poder de abrir los ojos de los niños hacia la poesía, hacia la cultura y el conocimiento”. Todo el mundo se sorprendió de que usara dicha manera de representación.

Los que la han visto interpretar afirman que “cuando Gcina Mhlophe se sube al escenario, anuncia su entrada a través de un ritual. Y luego entras en el ritual: se aferra a ti, él te sostiene porque ella se aferra.”

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Obra de teatro

Su actual estatus lo inició de la mano de su abuela “quien fue un elemento muy importante en mi infancia, ella me hizo sentir amada, valiosa, me enseñó todas nuestras tradiciones orales con las que pude salir adelante, yo no sabía que iba a ser una embajadora del arte”. A través de sus actuaciones, en cuatro de los idiomas sudafricanos: inglés, afrikaner, zulú y xhosa, logra mantener viva la narración oral y anima a los niños a leer. Al contrario de lo que pudiera parecer, las historias no se ciñen al pasado ancestral, “nuestros cuentos no se reducen solo a mitos, están muy relacionados con lo real. En nuestros cuentos hay todo tipo de temas como el abuso a las mujeres, los jóvenes desempleados, niños que aún buscan su identidad en el mundo, personas que están buscando un escape a la represión y el dolor de mi país”.

LA BAILARINA

Mamá,
decime que fuiste una bailarina,
decime que tenías largas
y hermosas piernas para llevar tu cuerpo grácil
me dicen que fuiste una bailarina

Mamá,
me dicen que cantabas solos hermosos
me dicen que cerrabas los ojos
siempre que el sentimiento de la canción
estaba bien y que levantabas la cara al cielo
me dicen que fuiste una bailarina encantadora

Mamá,
me dicen que siempre fuiste suave
hablan de un sauce que se balanceaba
amorosamente sobre el agua que corría clara
en la temprana primavera cuando hablan de ti
me dicen que eras una bailarina lenta

Mamá,
me dicen que eras una bailarina de casamientos
me dicen que sonreías y cerrabas los ojos
tus brazos curvados apenas hacia afuera
y tus pies revolviendo la arena;
tshi tshi tshitshitshitha, tshitshi tshishitshitha
¡Oh ji! Cómo quisiera estar ahí para verte
me dicen que era un placer verte

Mamá,
me dicen que yo también soy una bailarina
pero no sé…
No sé con seguridad qué es ser una bailarina
de casamientos, no hay más casamientos
sino muchos, muchos funerales
en los que cantamos y bailamos
corriendo rápido con los ataúdes
de una que iba a ser novia o uno que iba a ser novio
extrañas sonrisas reemplazaron nuestras lágrimas
nuestros ojos están llenos de venganza, Mamá

Querida, querida Mamá,
me dicen que soy una bailarina de funerales.

Gcina Elsie Mhlophe

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Mlophe además de activista, luchadora anti-apartheid, dramaturga, música, directora teatral y actriz, es escritora de literatura infantil. Desde 1988 ha estado llevando a cabo talleres de narración de cuentos en las bibliotecas, escuelas y centros de formación del profesorado. Su única obra traducida al castellano es una historia para niños: Nozi, madrina de libros (Ed.Ecaré).

El libro cuenta como en la aldea de Dududu la gente no comprende el amor que tiene Nozi por los libros. Tampoco entienden por qué los colecciona y los guarda ordenadamente, porque Nozi no sabe leer. Entonces un niño llamado Muzi llega a la vida de Nozi y le brinda la oportunidad de descubrir lo que los libros cuentan: maravillosas historias sobre la vida y el mundo.

Preguntada sobre su historia favorita, Mhlophe vacila antes de decidirse por una que su abuela le contó siendo niña. Es la historia de un príncipe que pasó su juventud en silencio, sin hablar. Después de ir a las montañas, el príncipe volvió, se arrodilló frente a su padre y le habló por primera vez. Las palabras fueron “Baba, Baba, quiero la piel de Nana Bulele.” Nana Bulele era una criatura rara y peligrosa y nadie más estaba dispuesto a cazarlo. El príncipe tuvo que ir por su cuenta y reclamar su premio. “Es una historia increíble para mí, y aunque mi abuela no me explicó nunca su significado, con el paso de los años, más consciente era de por qué la historia se había quedado para siempre dentro de mi ” dice.

Es una historia sobre la búsqueda de la propia voz, y sobre el coraje que hay que demostrar para llegar a una meta que nadie más siente que se pueda lograr.

Más poemas de Gcina Elsie Mhlophe [cast] y aquí [cast]

Amos Tutuola o la literatura del vino de palma

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“Sangrador de vino de palma”.Twins Seven-Seven

El vino de palma es una bebida que se  obtiene de las palmeras, en su parte superior, en la corona de la palma aceitera, se hace una incisión en el cogollo más alto y se coloca un recipiente para recoger la savia. Luego se deja fermentar donde no haya mucho calor para que no se avinagre y se conserva en calabazas en un lugar fresco. El vino de palma juega un papel importante en muchas ceremonias en algunas partes de Nigeria sobre todo entre los Igbo  y en África central y occidental en diversos lugares. Recibe múltiples nombres, “nkwu Elu” (igbo) “doka” (Ghana) o “poyo” (Sierra Leona) por citar algunos de ellos.

Esta bebida aparece en muchas obras literarias africanas junto a la nuez de cola. El congoleño Emmanuel Dongala tituló a su colección de relatos “Jazz et vin de palme” y varios de los personajes de Soyinka consumen esta bebida, pero fue Amos Tutuola quien hizo del vino de palma el protagonista de una innovadora novela.

Amos Tutuola

Su novela más conocida, “El bebedor de vino de palma“, comienza con estas palabras: “He sido un bebedor de vino de palma desde que tenía diez años. No he hecho otra cosa en mi vida que beber vino de palma. En aquellos tiempos el único dinero que conocíamos eran los caracoles, así que todo era muy barato y mi padre era el hombre más rico del pueblo. Mi padre tenía ocho hijos y yo era el mayor. Todos los otros trabajaban muy duro, pero yo era un maestro bebiendo vino de palma. Bebía vino desde por la mañana hasta por la noche y desde por la noche hasta por la mañana. Ya en aquellos tiempos no podía beber agua corriente, sino vino.

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Ilustración para “Palm Wine Drinkard” por la ilustradora Lara Hawthorne.

Tutuola nació en Abeokuta en 1920, de familia perteneciente a los yoruba, su padre fue un agricultor. Sus comienzos no fueron fáciles, para poder ayudar a sus padres tuvo que dejar de ir a la escuela. De joven practicó diversos oficios: desde cartero hasta vigilante nocturno en un almacén para sobrevivir. Después fundó el Mbari Club, asociación de escritores nigerianos, fue profesor universitario en la  Obafemi Awolowo de Nigeria y trabajó en el programa internacional de escritura creativa de la Universidad de Iowa (EEUU). Murió con 76 años en su tierra natal. Detrás había dejado una obra interesante y no exenta de polémica. Escribió, entre otras, My Life in the Bush of Ghosts (Mi vida en la maleza de los fantasmas, Siruela 1954), Simbi and the Satyr of the Dark Jungle (1955), The Brave African Huntress (1958) o The Witch-Herbalist of the Remote Town (1981).

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Esta es de manera muy resumida su vida, pero ¿cuándo tomó Tutuola la decisión de escribir?, ¿cuál fue su camino?. Tutola solía explicar que desde los tiempos en los que iba a la escuela ya era un contador de historias. Su hijo, Yinka Tutuola, en una entrevista [en] explicaba que su padre estaba siempre escribiendo, sin descanso, de día y de noche, y que nada podía evitar que lo hiciera. Su primera novela fue The Wild Hunter in the Bush of ghosts y cuando la terminó la envió a una editorial inglesa con una nota muy curiosa: el autor se ofrecía a enviarles las fotografías de los fantasmas que protagonizaban la obra. La editorial no quiso dejar pasar aquella oportunidad de oro y aceptó, pero cuando recibió el envío de Tutuola comprobó que en lugar de fotografías el escritor había enviado unos simples dibujos de fantasmas. La anécdota muestra la manera de ser de Tutola, añadía imaginación y osadía cuando le faltaba realidad.

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Wild Hunter in the Bush of Ghosts. Ilustración de Max Winkler

El bebedor de vino de palma” para la que eligió un inglés que no dominaba frente a su lengua natal, narra el viaje que tiene que realizar el protagonista cuando su sangrador se cae del árbol y muere. La novela se mueve entre lo fantástico y lo irreal, entre la vida y la muerte, entre lo natural y lo espiritual. Tomando como base los relatos de la tradición oral de su pueblo, el escritor inventó una historia cimentada en ese estilo, logrando un texto lleno de riqueza, imaginación y sorpresa.

Sin embargo, cuando se publicó en 1952 no fue bien recibida en Nigeria. En su tierra natal arreciaron las críticas: el protagonista era un borracho y encima analfabeto, la imagen que Tutuola daba de África era negativa y deshonrosa. Además estaba escrita en un mal inglés, repleto de repeticiones, frases inconexas, fallos gramaticales y errores sintácticos. Wole Soyinka, en cambio, opinaba que la obra de Tutola constituía la mayor aportación realizada a la literatura africana del siglo XX y Chinua Achebe también la destacó.

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Edición de 1977

La obra de Tutuola se tomó como exótica en Europa, una curiosidad, una rareza. ¿Estaba mal escrita la novela porque se escribía desde la tradición oral?, ¿se había de tratar con desdén una obra escrita en un inglés lleno de errores porque estaba en las antípodas de nuestra manera de concebir la narración y la escritura?, ¿tan pequeño y estrecho es nuestro mundo que no cabían en él otras expresiones por extrañas y ajenas que nos parecieran?…La crítica de la época parece condescendiente. Por ejemplo, en 1967 Martin Tucker escribió con débiles elogios, “los nigerianos lo consideran como un primitivo que no muestra ningún deseo de salir de su hábitat primitivo. Sin embargo, es probable que con el tiempo se vea como un verdadero talento, no sólo como un fenómeno que introdujo las barbaridades exóticas de la selva africana en los salones del mundo” [1].

Nacido en Uganda en 1939, Taban Lo Liyong, poeta y escritor de ficción y crítico literario, y feroz opositor del sistema post-colonial educativo que se implantó en África oriental, opinaba de esta manera: ¿Escribe Tutuola fuera de la gramática?.Sí. Pero James Joyce está más fuera de la gramática que Tutuola. Ezekiel Mphahlele siempre ha dicho y escrito que los escritores africanos están destrozando el inglés. ¿Destrozar? ¿No destrozó el inglés mucho más James Joyce? La obra de Mark Twain “Huckleberry Finn” está escrita en nueve dialectos. Está considerada un clásico. Aceptamos su incorrecta gramática y la olvidamos para superarla e indagar sobre lo que Mark Twain nos quiso contar. [2]

Gracias al poeta Dylan Thomas que la acogió y defendió con entusiasmo, lo mismo que T.S.Elliot,  y a Raymond Queneau quien la tradujo al francés (como curiosidad comentar que el nombre de Tutuola era tan poco conocido que se pensó al principio que la obra la había escrito Queneau bajo un seudónimo) la novela fue siendo cada vez más conocida, logrando que el escritor fuera conocido internacionalmente.

En último término, su publicación lo que supuso fue la irrupción de un nuevo modo de contar el mundo: el africano.  Con el tiempo “El bebedor de vino de palma” fue ganándose el respeto, incluso entre sus colegas africanos, y está considerada un clásico, llegando a encontrar su propio lugar, el que le corresponde a una obra original, bella, nueva y única, narrada desde la honestidad de querer transmitir un mundo propio, con su propio lenguaje, con toda su complejidad y riqueza.

¿Qué es la Oratura?

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A Senegalese Chief with his Griot (c.1904).

La palabra oratura (orature en inglés y francés) fue creada, al parecer, por el lingüista ugandés Pio Zirimu y usada por los keniatas Ngugi Wa Thiong’o, novelista y profesor de literatura comparada de la Universidad de California, y Micere Mugo, profesor universitario de arte, para evitar el uso de expresiones como “literatura folklórica”, “literatura oral” o “literatura primitiva”, todos ellos incorrectos o contradictorios. Este término podría definirse como la expresión oral de las producciones creativas de la mente humana. (Fuente: PRAT FERRER, Juan José “Las culturas subalternas y el concepto de oratura“, Revista de folklore,2007).

La oratura africana es un arte verbal, dramatizado y actuado. (Ingrid Björkman)

Los mejores escritores africanos contemporáneos, en definitiva, se alzan sobre los hombros de los maestros de la oratura de épocas pasadas. Esta herencia a menudo es infravalorada o sencillamente olvidada. (Bode Sowande )

¿Cómo cerrar la puerta a algo esencial?.

“La irrupción violenta del colonialismo consideró que no merecía la pena prestar atención a las oralidades. Cerrar el camino del pasado empujó al africano hacia un agujero negro y se le niega la posibilidad de ser un hombre. De ahí el maniqueísmo escrutador y delirante del colonizador: Bien – Mal, Blanco – Negro, Escrito – Oral. Las palabras vuelan, los escritos permanecen. Bellas palabras que forman parte del “reparto racial de la culpabilidad” (Frantz Fanon)” [Fuente: Presentación (que os invito a leer íntegra, aquí) del “I Encuentro Internacional de Literatura Oral africana”]

¿Cómo dejar al margen en un blog sobre Literaturas africanas, a la Literatura oral?.

Desde que lo inicié sabía que, tarde o temprano, debía de encontrar el lugar y el momento para hablar sobre ella. La literatura oral que, a pesar de su poca difusión, sigue siendo practicada y es muy popular (sobre todo en el ámbito rural, auque no solo) está en el origen, no se la puede esquivar. El inicio de año me parece una buena oportunidad para comenzar un nuevo hilo y un buen momento, ahora que el blog lleva unos meses de rodaje.

¿Cómo integrar la oratura en el blog?.

Recursos hay, los iremos viendo. En 2012 se celebró el “I Encuentro Internacional de Literatura Oral africana” en Niamey (Níger). Alejandro de los Santos (Afribuku), coordinador de este encuentro, escribe en este artículo sobre la actualidad de dicha Literatura y nos ofrece la oportunidad de conocer a Mamane Barka, al maliense Bassekou Kouyaté y a Mamar Kassey, grupo neo-tradicional de Níger.

El griot es el guardián de la tradición y de la cultura. Es la biblioteca de África. 

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