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Entradas de la Categoría ‘Otras lenguas, otros ámbitos’

El senegalés que escribe en gallego con la mirada de un león

Cheikh Fayé, con una gaita, frente a un grafiti, en Galicia. ERIK DOBAÑO

Hay entradas por las que una siente mayor cariño. Esta es una de ellas, publicada en origen en el blog “África no es un país“.

A Cheikh Fayé le comencé a seguir a través de su blog Senegaliza desde el principio. Nos unía, sobre todo, la pasión por los libros. Él es una de esas personas que añaden más mundos al mundo y creo que solo por eso merece la pena acercarse al blog o a su libro recién publicado Ser Modou Modou que, aunque escritos en gallego, no son difíciles de entender.

¿Quién sabe si algún día nuestros caminos se cruzan y podemos seguir la conversación que hemos iniciado pero cara a cara?…

Si ocurre, prometo contároslo. 

El ‘senegalego’ que escribe con la mirada de un león

Publicado originalmente en África no es un país.  28/08/2017

Hubo un momento, en algún lugar de su Senegal natal, en el que la mirada paciente de Cheikh Fayé se quedó enredada en las palabras de Chinua Achebe. Tiempo después, y en otro lugar alejado de su tierra y de los suyos, una de las frases del escritor nigeriano, aquella que se hacía eco de un proverbio africano que decía que la historia de la caza siempre había sido contada por los cazadores, regresó a su mente. Ocurrió cuando sus dedos se posaron sobre la tapa de una libreta que acaba de adquirir. Entonces, notó surgir en él un torbellino íntimo, lleno de vivencias, experiencias y recuerdos que ya no pudo taponar por más tiempo, y que nacía de la necesidad de querer contar la historia de la caza desde el inédito punto de vista del león. Y empezó a escribir.

De esta manera, surgió su blog, que inició en mayo de 2015, y en el que transcribió lo que había ido anotando en su libreta, todo ello en gallego. Lo llamó Senegaliza. Se trata de un vocablo inventado, a través del cual Fayé nos ha querido transmitir algo hermoso. La nueva palabra que da título a su blog nos habla de dos extremos que se han ido tocando hasta construir un puente: “De Senegal a Galiza, Senegaliza, Senegal-Galiza”.

Para leer el resto del artículo mapa-africa

Kinyarwanda, desde una literatura que quiere hablar de muchas historias

En  Ruanda, las lenguas oficiales son el kinyarwanda, el  francés y el inglés (aunque el swahili va camino de convertirse en la cuarta).

Al margen de las lenguas europeas (inglés-francés), el kinyarwanda (kinyaruandaruanda o kiñaruanda), de la familia linguística Níger-Congo, se habla por cerca de nueve millones de personas y puede ser entendido por cerca de veinte millones al extenderse por Burundi, República Democrática del Congo, Uganda y Tanzania, y por sus semejanzas con la lengua que se habla en Burundi (kirundi). Es el idioma en el que se relacionan y viven en Ruanda.

En 2009 el mismo presidente, Paul Kagame, que dirige el territorio en la actualidad, mediante un decreto, apartó el francés, que hasta entonces era la lengua de enseñanza, para imponer el inglés.  Detrás de esta decisión se defendió la necesidad de aprender una lengua que convierta en más competitivos en un mundo global a quienes la manejan, pero muchos vieron también un componente político.

El kynyarwanda era la lengua que hablaban los ruandeses antes de la colonización. Los Banyarwanda forman un subgrupo de los pueblos batúes y agrupa a las tres etnias que hablan kinyarwanda: hutus, tutsis y twas. El lenguaje ha sido uno de los nexos de unión de las tres. 

De hecho, una película lleva su nombre. Basada en testimonios de supervivientes, Kinyarwanda cuenta la historia de los ruandeses que no cedieron al odio durante el genocidio de 1994, convirtiendo las mezquitas en refugios para musulmanes y cristianos, hutus y tutsis.

Un idioma “endiabladamente” complicado

Cuando vivía allí (años 2005-2006) solía ir a una librería en Kigali de cuyo nombre no estoy segura, creo que era Ikirezi, pero sí recuerdo muy bien que estaba bastante viva y frecuentada, y sobre todo recuerdo que tenía muchos libros en kinyarwanda. Los temas favoritos eran la religión, la política, las costumbres… Y recuerdo especialmente que había bastantes dedicados a cuentos tradicionales. De estos conservo todavía algunos que tuve la suerte de poder disfrutar gracias a ediciones bilingües en kinyarwanda/francés que me ayudaban incluso en mi precario aprendizaje del kinyarwanda gracias a la disposición del texto de forma casi simultánea en ambas páginas (cuando se desfasaban los textos me volvía un poco loca intentando localizar por dónde iba el hilo en kinyarwanda, pero normalmente acababa consiguiéndolo). Eran historias de una simbología, profundidad y crudeza impresionantes. Las editoriales de estos libros eran locales. Me encantaba la vitalidad y calidad de esta librería.

Arantza Mareca. Traductora.

La literatura en kynyarwanda despega tímidamente

La preeminencia de la literatura oral ha hecho que apenas haya literatura escrita en esta lengua. En la actualidad se intenta promover el kynyarwanda entre los más jóvenes. Así, surgió la editorial Bakame en 1995 que publica libros para niños y jóvenes en esta lengua. Con la importancia que se le concede a que desde la infancia se conozca y se use este idioma.

Novelas para jóvenes en kynyarwanda. Ed. Bakame

Sin embargo, la literatura para adultos no goza de la misma aceptación. Alexis Kagame fue el primer poeta del país en este idioma. Junto a él, hay algunos otros nombres que escriben en la lengua materna, como J. Mukagugira, pero sus títulos no son conocidos.

En la actualidad, los jóvenes escritores parece que están volviendo a escribir en kynyarwanda. Entre otros nombres destaca el de Michaella Rugwizangoga.

En este sentido destaca el impulso que supone el trabajo de Huza Press @HuzaPress, la primera editorial del país que intenta mostrar otras voces, otras narrativas (que hablen de otras experiencias, historias y puntos de vista más allá del genocidio que amenaza con erigirse en “la única historia” del país) y que alienta también la escritura en esta lengua.

Huza-Press

Entre sus plus se encuentra la convocatoria de un Premio a la mejor ficción, que en 2015 se convirtió en una antología. Si bien en su primera y segunda edición sólo admitieron textos en inglés y francés, sin embargo, su apuesta se dirige también a fomentar la escritura en la lengua materna dentro de un país que reconocen trilingüe.  En la nueva edición de 2017 podrán presentarse escritores ruandeses que escriban en kinyarwanda. 

¿Dónde está la versión en igbo de “Todo se desmorona”?

Nº 1 AWS 1958

Nº 1 African Writers Series 1958

Por todos es sabido que el nigeriano Chinua Achebe decidió no escribir en su lengua materna, el igbo, para hacerlo en inglés. Lo hizo, según sus propias palabras, “para infiltrarse en las filas del enemigo y destruirlo desde dentro”*. Lo que muy pocos saben es que su obra maestra, Todo se demoronaparece seguir el mismo camino. Traducida a más de sesenta idiomas (incluido castellano, euskera, catalán y gallego), sin embargo no lo está en igbo.

Portada 50 aniversario

Portada 50 aniversario

Achebe introdujo proverbios y frases en igbo en este libro, de hecho él mismo, de niño, fue instruido en su cultura, al tiempo que lo hizo en la inglesa. En la obra, en un pasaje determinado, se destaca la importancia de la lengua: “¿Entiende el hombre blanco nuestras costumbres acerca de la tierra? ¿Cómo va a entenderlas, cuando ni siquiera habla nuestro idioma?“. Un idioma que es hablado por cerca de diecinueve millones de personas y que tiene en su haber obras literarias pre-coloniales redactadas por escritores que sí que la usaron. Pero no la traducción de la que es la obra más conocida internacionalmente de un escritor africano.

Ya en 2007, cuando se cumplieron cincuenta años desde que su publicación, se recogieron algunas voces en diversos medios de comunicación que hacían presagiar que la traducción se haría en un plazo de tiempo corto. A pesar de ello, el próximo año se cumplirán sesenta desde que la obra vio la luz y su lectura en igbo sigue siendo imposible de realizar.

Muchos, la mayoría desde Nigeria, nos hacemos la misma pregunta, ¿por qué?. Así que empecé a tirar del hilo.

La primera pista que encontré se remontaba a 2007. En el magazine All Africa se mencionaba a Izuu Nwankwo como el elegido traductor gracias al cual la novela, así acabada, llegaría al público lector igbo el primer semestre de 2008. En la nota se decía que Nwankwo tuvo la iniciativa de ponerse en contacto con Achebe, quien le animó a traducir la obra a cualquiera de las lenguas nigerianas, que se aseguró los derechos de autor para la editorial Heinemann y que la traducción le llevó cuatro años. Sin embargo, es imposible encontrar en la red más referencias de este hombre y de lo que ocurrió con su trabajo.

En fechas recientes ha aparecido la portada del clásico que el artista Viktor Ekpuk ha realizado para la edición que la casa “Penguin Random House” le ha encargado con el objeto de conmemorar los sesenta años de su publicación. A raíz de la proximidad de esta fecha, será en 2018, algunos intelectuales y escritores nigerianos han vuelto a sacar el tema de la no traducción a igbo de una obra de la que se han vendido más de 20 millones de copias desde su publicación, preguntándose ¿hasta cuándo?.

Portada realizada para los 60 años de su publicación. Autor: Viktor Ekpuk

Portada realizada para los 60 años de su publicación. Autor: Viktor Ekpuk

*. Traducción de la frase: Olga Barrios

Un “detective” muy particular: Touré de San Francisco, de Bilbao

En el mismo centro de la ciudad de Bilbao está el barrio de San Francisco. Se trata, o al menos así ha sido hasta fechas recientes, de lo que se suele describir como un gueto. Se asocia a lugar marginal, inseguro, de mala vida, lleno de inmigrantes, violencia, prostitución y drogas. Todos esos cajones enconsertados encuentran su mueble a medida en esta zona de la ciudad de Bilbao. La gente suele rodear estas calles intentando no cruzar a través de ellas. Pero allí han encontrado también refugio y acogida cientos de inmigrantes que llegan intentando tener, como cualquiera, una vida mejor. “Todos los emigrantes pobres, vivan donde vivan, tienen una pelea diaria por la supervivencia, la suya y la de su familia, que casi siempre está en su país”, afirma el escritor Jon Arretxe. Y esa lucha cotidiana es la que ha querido plasmar en su serie protagonizada por Touré.

Sobre San Francisco se puede escribir y mucho. Desde varios prismas, como el que se encuadra bajo ese concepto que desde hace poco todos manejamos con soltura: “gentrificación” y del que este pedacito de Bilbao tampoco se libra.

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Jon Arretxe. Fotografía: Erein

Jon Arretxe, que escribe en euskera y ha sido traducido en estas cinco novelas por Cristina Fernández Blanco, quiso situar allí, en sus calles llenas de colorido y diversidad, la trama de una saga que ha ido creciendo bajo demanda de un público lector que le ha ido reclamando continuarla. En realidad se trata de una serie de novela negra con un personaje diferente, poco habitual. Es un burkinés, emigrante africano, sin papeles, que vive en el bilbaíno barrio de San Francisco, en un piso patera. Entre vidente, gigoló e improvisado “detective”, Touré muestra muchas caras de una realidad que, a menudo, se trata de ocultar. Con esta creación el escritor “quería un personaje diferente a lo habitual, algo original que sorprendiera al lector, alejado del típico hombre blanco con problemas con el alcohol y con su esposa“.

La novela negra tiene como uno de sus componentes principales su carácter de denuncia social y plasmación de las tripas de la sociedad en la que se desarrolla, aspectos estos que ya han aparecido en varios momentos en este blog. Son una buena radiografía de las sociedades en las que se encuadran. En este sentido, le pregunto a Arretxe si la población bilbaína es más racista y llena de prejuicios de lo que nos creemos. “No creo que sea más racista que el resto de las sociedades de su entorno, pero sí más de lo que ella misma se considera”, me contesta. Y añade que se tolera “una multiculturalidad solo hasta cierto punto, folklórico y superficial”.

Además de ser un gran conocedor del continente, ya que ha viajado por varios países (de hecho existe un Touré, que no tiene que ver nada con la novela, originario de Malí), para ambientarse a la hora de recrear sus novelas, Arretxe escribe desde el corazón del que considera “el barrio más vivo de todo Euskadi” gracias a una conocida que le cedió un piso, que quería alquilar, para poder escribir desde él. Cuando éste terminó por alquilarse, el vecino de enfrente le ofreció continuar la serie desde su piso, que apenas usaba. Fue así como el escritor se metió de lleno en el día a día del vibrante y variado barrio, escuchando decenas de historias y conociendo a muchas personas que después introdujo incluso como personajes de la saga. De ellas resalta que “tienen cosas buenas y malas, como todo el mundo, pero la gente emigrante, sobre todo la africana, es mucho más solidaria y hospitalaria que en el mundo occidental”. Del barrio además destaca su biblioteca, de la que ha sido frecuente usuario, y en la que también ha encontrado muchos motivos de inspiración. Uno de esos lugares donde habitan los libros más diversos y que es, por cierto, de las más desconocidas de Bilbao.

La saga Touré

Los títulos que componen hasta el momento la serie (parece que Arretxe ha decidido aparcar el personaje por un tiempo) son los siguientes, descritos de manera breve por el propio escritor:

  • 19 kamera / 19 cámaras. Erein Argitaletxea, S.A, 2012. “La más original y tal vez sorprendente, por el tipo de personaje”.
  • 612 euro / 612 € euros. Erein Argitaletxea, S.A, 2013. “La de más humor”.
  • Hutsaren itzalak / Sombras de la nada. Erein Argitaletxea, S.A, 2014. ” La más dura, la más cruda”.”Para mí la mejor es la tercera, Sombras de la Nada, aunque es tan dura que deja mal cuerpo, lo cual no sé si es contraproducente”.
  • Estolda jolasak / Juegos de cloaca. Erein Argitaletxea, S.A, 2015. ” Casi una novela de viaje, un thriller africano”.
  • Sator lokatzak / Piel de topo. Erein Argitaletxea, S.A, 2016. “La que tiene una trama más sólida”.

La serie comenzó con 19 camaras/19 kameraEl título hace referencia al número de cámaras situadas en el barrio desde las que se vigila lo que allí ocurre. Estas son un narrador frío que va contando “según lo que enfoca” descubriendo situaciones muy duras, violentas. Pero la trama también cuenta con un punto de vista lleno de humor y cariño hacia las peripecias de Touré que se deslizan desde esa zona oculta de la ciudad hasta la sociedad más acomodada que vive apenas cruzando el puente y que le acaba dando la oportunidad de cantar en un coro.

Con otro título muy significativo, continuaron al año siguiente las aventuras de Touré. 612 euro/ 612 €uros hace referencia al importe de la renta básica con la que tienen que vivir muchas familias. Vuelven los personajes de la anterior y también el tono que no en vano sirven para afirmar que  Arretxe  “utiliza la narración policial para entrar en la crítica social, pintando la pobreza y la xenofobia que rodea a sus personajes”. La llegada de un supuesto primo y su hijo complicarán la existencia de Touré.

A partir de la tercera entrega el tono de la narración cambia. Esta obra la dedica a “A todos esos africanos que no existen a pesar de estar entre nosotros“. De esta manera,

“Arretxe da un giro de tuerca y nos narra la cruda realidad del periplo al que se ven forzados los emigrantes subsaharianos. Ya no hay sonrisas, no hay situaciones hilarantes, no hay pesquisas absurdas. La larga travesía de los desplazados hasta las puertas del Edén, la intervención de las mafias, las violaciones de derechos humanos… relegan la ironía y el humor a un segundo plano. Una historia verosímil, donde no falta la intriga, que obliga al protagonista a enfrentarse a enemigos más poderosos, acompañado siempre por los pocos, pero incondicionales, compañeros de la Pequeña África de San Francisco.” (Un lector indiscreto)

Tras vivir una situación límite, durísima,  Touré regresa a África. Arretxe ha plasmado en varios de sus títulos sus viajes por el continente. Y aprovecha esta obra para introducirnos en las calles de Bamako. Pero también para volver a integrar a un personaje diferente, en este caso un albino.

-Yo me hacía pasar por un poderoso vidente y echaba los cauris. Algunos incautos se lo creían y hasta me pagaban, pero no creas que me siento orgulloso por ello.
-Es el destino de los africanos, Touré –me consoló Alou-. Aquí o en Europa, da lo mismo, el tema es sobrevivir. No hay de qué avergonzarse. (Juegos de cloaca. Pág. 81)

“La Pequeña África de San Francisco vuelve a ser el escenario de las andanzas de nuestro detective-vidente. De vuelta a Bilbao, Touré recuperará sus relaciones anteriores con la finalidad de recomponer su maltrecha existencia. Una dura realidad, la de los sin papeles en el Paraíso soñado, que obliga a una vida clandestina en un mísero y asfixiante escenario controlado por las autoridades. No hay posibilidad de escape, a la xenofobia y a la escasez de medios para asegurar su sustento se suma la coacción, la exigencia a colaborar con el adversario, la policía, delatando a sus cercanos, a aquellos que se encuentran en su misma situación. Touré y sus compañeros tratarán por todos los medios de liberarse de esta red de chantaje y extorsión en la que están atrapados. La descripción detallada del submundo de la emigración, del monótono día a día de los “inexistentes”, de su realidad, es en lo que Arretxe persevera con un lenguaje dinámico y descarnado.” (Sinopsis).

¿Por qué Yismake Worku es el escritor más leído en Etiopía?

En 2008 con solo 22 años, el etíope Yismake Worku publicó en amárico su primera novela, que está considerada un auténtico best – seller en su país, Dertogada, la cual ha sido traducida al inglés. A Worku se le considera un gran escritor, dotado de una gran imaginación y una capacidad intuitiva para describir detalles de la vida, la cultura y los incontables destinos de las gentes etíopes. Su traductor añade que ha sabido escoger caracteres interesantes, logrando lo que hasta ahora ningún otro escritor etíope ha conseguido: la posibilidad de interesar a la gente de su país… y también a un público más global.

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Yismake Worku. Foto Facebook

Si trasteáis por facebook, podéis encontraros con una página con el nombre del escritor. En realidad, se trata de una creación de sus fans. Yismake Worku parece emanar, al igual que su obra, de un misterio. Apenas hay noticias, comentarios o entrevistas sobre él (si exceptuamos lo que podemos encontrar en amárico). Se sabe que estudió en la Universidad de Awassa (lugar en el que se supone que reside, según me aseguraron sin mucha convicción en su propio país) y que ha estado viviendo,con anterioridad, muchos años en la capital, Addis Abeba.

La mayoría de los datos que se conocen en torno a él pertenecen al ámbito literario; Worku ha escrito más de diez libros, casi todos novelas de gran éxito, pero también de poesía. Poco más se sabe de él, excepto que es una especie de Michael Crichton a la etíope, que sus libros se los quitan de las manos y que ha conseguido vivir de la literatura.

Las pocas fotografías que se pueden localizar en internet nos muestran a un hombre joven, no muy alto y sí muy delgado, de aspecto frágil y sensible. Su mirada es fría y ajena e impenetrable. Como lo es prácticamente todo lo relacionado con su vida y su localización actual. Algunos le sitúan fuera del país en este momento (¿Inglaterra?). Pero nadie parece conocer cuál es su verdadero paradero.

El etíope escribe un género que oscila entre la ciencia ficción y la novela científica, contado desde el suspense y los enigmas. Pero sus libros van más allá; suponen en opinión de muchos un auténtico puente entre el pasado y el  futuro, entre la generación pasada y la que está por llegar. Worku es capaz de unir los monasterios que se encuentran en las islas del lago Tana con la NASA. En palabras de Sebhat G. Egzea’ bher, un gran autor muy leído en Etiopía, estamos ante un  escritor con un estilo único que escribe una literatura perfecta. Muchos coinciden en señalar que destaca por haber renovado la novela etíope dotándola de modernidad sin renunciar al lugar del que procede.

Dertogada, el comienzo

9789994484317-usMás de 100.000 ejemplares vendidos y más de 20 reimpresiones, son las cifras de vértigo que nos da a conocer Messeret Abeje, profesor de la UNECA en Addis Abeba, durante una charla informal. Cuando se publicó, en origen en amárico, todo el mundo quería leer la novela en Etiopía. Había múltiples razones para ello.

Se trataba de una novela con ritmo, aunque a ratos confusa, y que usaba la fantasía, lo cual era parte de su atractivo, pero lo más importante se encontraba en el argumento que lograba que muchos se sintieran identificados con lo que se contaba. Worku hablaba de una realidad que los etíopes conocían muy bien. Leían su propia historia y la de su país. De hecho, en su día se señaló este libro como nacionalista por el propio Sebhat G. Egzea’ bher.

Dertogada, la película

Dertogada, la película

Comenzando en un presente tecnológico, con ingenieros de la NASA que desaparecen, la trama nos lleva a 1969, al mismo corazón de Addis Abeba, delante de la estatua de Abune Petros. Éste fue todo un símbolo de resistencia y lucha: en 1936 Abuna Petros, un Arzobispo de la Iglesia Ortodoxa Etiope, fue ejecutado por su rechazo a rendirse ante los italianos fascistas que invadieron el país. En Etiopía simboliza la libertad y el rechazo a todo tipo de tiranía. Worku enlaza seguido su narración con el poema “La pasión de Peter” de Tsegaye Gabre-Medhin, y con una grabación del poeta en relación al mismo, que nos introduce en un código que se oculta detrás de las palabras del poema.

A través de una trama con flash-backs, suspense, intriga, espionaje, fantasía y amor, Worku habla del deseo de una nueva Etiopía, siendo en sus propias palabras el libro, la canción de libertad de toda una nueva generación.

En 2012 se ha traducido a inglés por Zelalem Nigussie y está publicada por Unity Publishers (con sede en Addis Abeba). Alguna noticia relaciona la novela con el cine, sin que este extremo lo pueda asegurar del todo. Lo que sí es seguro es que cuenta con versión audio, en amárico, lo que facilita que llegue a la población no alfabetizada. Además, Worku ha escrito varias secuelas de Dertogada, también con gran éxito: Ramatohara, Xantoxara Yoratorad, todas ellas de momento solo pueden ser leídas en amárico.

Dertogada está dedicada a Kitaw Ejigu, científico de la NASA, quien luchó para intentar que en Etiopía hubiera un cambio político en los tiempos de Meles Zenawi. Toda una declaración de intenciones para una novela que es el reflejo de una Etiopía que desea un futuro (y un presente) diferentes. Y que escribe (y lee) sobre ello.

This nation needs wise composers who can give it a sweet tone of harmony (pag.11)

 

 

Las epopeyas también son para el verano

Oímos la palabra “epopeya” y en seguida pensamos en un poema histórico, en hazañas y gestos heroicos, míticos. Nos suena a viejuno, medieval, a historias del pasado muy pasado y a narraciones contadas por seres con cualidades teatrales. Dicen los que saben que es difícil dar una definición que englobe las diferentes epopeyas literarias que han ido apareciendo a lo largo y ancho del planeta.

Más allá de problemas teóricos a la hora de “encajar” cada obra en su lugar pertinente (¿a qué obras del continente africano se les puede aplicar este subgénero de la épica?), nos surge otra pregunta; ¿por qué leer hoy epopeyas africanas?… ¿acaso alguien lee El cantar de mío Cid, por ejemplo?.

Contra todo pronóstico Borges, que la consideraba “la forma más antigua de poesía”, pensaba que era un género de futuro. Quizás no iba tan desacertado el argentino sobre esta “poesía del pasado”. Así, novelas modernas como Cien años de soledad han sido consideradas, por Carlos Fuentes entre otros*, como “nueva novela épica”. Y es que las gestas heroicas, y dignas de alabanza, nunca nos han abandonado del todo.

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Chaka in battle at the head of the regiment of Tulwana impi. Artist: Angus McBride

¡A la rica epopeya africana!

Desconocidas las africanas, en número abundante, ha sido por la labor de los griots que han narrado desde la oralidad los hechos del pasado la razón por la que conocemos tal cantidad de ellas. El mundo africano ha preferido poner en común las experiencias, dar protagonismo al goce colectivo frente a la actividad de leer un texto escrito que es un acto individual. Sus puestas en escena, a veces acompañados de música, otras no, han hecho de estas narraciones algo único e irreproducible. En Guinea Ecuatorial, por ejemplo, pervive el mvet, que además de instrumento musical es el medio a través del cual y utilizando la oralidad se transmiten las gestas míticas.

Hay un amplio abanico de posibilidades que eluden y dificultan la oportunidad de cosificarlas. ¿Podríamos considerar Khaidara, el cuento peul, una epopeya?, ¿sí?, ¿no? …¿importa?.

Quizás sería más interesante conocer las ramificaciones de aquello que se denomina “epopeyas” y que además de alcanzar los feudos y reinos de grandes personajes y dinastías, se adentra en las loas a la vida del día a día, son las llamadas “epopeyas corporativas”** “aquellos textos creados y pensados para una corporación particular. Destacan las de los pescadores y cazadores malinkés, Kambili, y las de los hausas y peuls.” Pero, a pesar de su interés, apenas nos han llegado.

Una de las razones de la pervivencia de las grandes historias es la de mostrar con orgullo que en África también ha transitado un pasado glorioso. Así lo demuestran las epopeyas más conocidas, las que nos  han llegado a través del medio escrito. La recitación del griot Pahel Mamadou Baila llevó al investigador senegalés Amadou Ly a trasponer el relato sobre las proezas del héroe fulani Samba Guéladio en su L’épopée de Samba Guéladiégui. Siempre desde la tradición y la oralidad, el relato se transforma al plasmarse por escrito. Sin los griots, esos narradores mágicos, conoceríamos una cantidad muy inferior de las pocas que aún así podemos conocer gracias al trabajo de recopilación de escritores e historiadores. Pero, tal y como resalta Vicente Montes: “Se han abordado en numerosas ocasiones las dificultades del proceso de traducción pero en menos la complejidad de la transcripción de los relatos orales.” En este nuevo trasvase, la pérdida de la esencia es inevitable.

5 epopeyas que se pueden leer

El género, no obstante, no se circunscribe a un ámbito determinado.  Pero es África occidental, rica en reinos, la que más epopeyas dinásticas ha elaborado.

sunyata-o-epopeya-mandinga-djibril-tamsir-nia-L-rOrofSLos malinkés descubrieron la figura del fundador del reino mandingo, Sundiata Keita. Recreado por Makan Diabaté, pero sobre todo por Djibril Tamsir Niane, es una de las más historias épicas más conocidas.

La historia de Sundiata Keita, sobre la que recalca el autor que su libro es sobre todo la obra de un griot de la zona de Siguiri, es apasionante. Sundiata Keita o la epopeya mandinga, fue publicado en 1960 por la editorial Presence Africaine y traducido por Casa África. El que fuera rey fundador del Imperio de Malí nació en 1217 en Niani, la actual Guinea, y era hijo del rey Maghan Kon Fatta, perteneciente al clan de Keita, quien controlaba un pequeño territorio. Sin embargo, su historia comienza en realidad mucho antes de que naciera. A finales de 1236, Sundiata Keita, recién coronado emperador de Malí, convocaba a todos los jefes guerreros y notables en el claro de Kurukan Fuga para la proclamación de una serie de leyes y normas que debían regir la vida del Imperio a partir de ese momento. La conocida como Carta de Kurukan Fuga o Carta del Mandé está considerada como una de las primeras declaraciones de Derechos Humanos de la Historia. Uno de sus logros más importantes: abolió la esclavitud.

La epopeya bambara, recopilada por Lilyan Kesteloot, posee una envergadura de más de diez mil versos, 2747557138r“destaca por la función desempeñada por los morabitos y los magos que ayudan a los guerreros y a los reyes a derrotar a sus enemigos gracias a la adivinación y a la confección de amuletos que los hacen invulnerables”. Junto a ellas emergen las de los sonikés, fulani, peuls… bajo similares características todas ellas. La mujer, en estos textos, aparece en un papel de relevancia, lo que no ocurre en las epopeyas de África Central.

La vida de El Hadj Ornar, el hombre que llegó a organizar una yihad, fue narrada por el l_africainesenegalés Samba Diop. En ella se aúnan varios mundos bajo la historia del fundador del Imperios Tukulor.

Bernard B. Dadié, toda una leyenda en la literatura africana, y quien además ha cumplido 100 años el pasado enero, dedicó Légendes africaines (1954) a narrar la epopeya de los baulé. En esta historia, basada en la tradición oral y a través de cuentos, Dadié explica cómo su pueblo, los Baulé, recibieron su nombre gracias al sacrificio de su reina, la reina Poku.

En Sudáfrica emerge la figura del misterioso rey zulú ChakaEn 1910,Thomas Mofolo ficcionó su vida y su imperio antes de la colonización. Chaka se publicaría en 1925, en lengua sesotho (traducida con posterioridad al menos en dos ocasiones al inglés y a otras lenguas europeas). Hablamos de un clásico, ¿hablamos de la primera novela conocida en el continente?. Comparada con 1005897Shakespeare y con las tragedias griegas, se la ha colocado a la altura de las obras de Achebe pero no ha tenido nunca su repercusión.

Con posterioridad se realizó otra versión sobre la vida de este rey. Mazisi Kunene, un defensor de la literatura africana en lenguas de origen, escribió su obra seminal Emperor Shaka the Great: A Zulu Epic (1979) en zulú. La cual ha sido comparada con la Iliada y la Odisea y ensalzada por escritores como Chinua Achebe.

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  • (*) Ver: ¿La muerte de la épica? Las metamorfosis de un género literario, entre la modernidad y la posmodernidad- José Manuel Pedrosa
  • (**) Ver: Kesteloot y Dieng, en Les épopées d’Afrique noire (1997)

La literatura africana también se lee en euskera, catalán o gallego (II)

En el CCCB ha comenzado la exposición “Making Africa, un continente de diseño contemporáneo” que ya pasó por Bilbao, y que en Barcelona llega cargada además de eventos. Para los próximos días tienen programadas dos citas ineludibles para todos aquellos que aman la literatura. El 13 de abril Chigozie Obioma dará una conferencia bajo el título “África como relato” que presentará Ruth Fernández de Wiriko y el 18 lo hará Mia Couto bajo el título “Mi África”.

Tanto el debut literario del nigeriano como la última novela del mozambiqueño han sido también traducidas al catalán. Els pescadors editada por Quaderns Crema La confessió de la lleona por Periscopi se unen a la publicación en este idioma de la primera y premiada novela de Fiston Mwanza Mujila, Tram 83 que, a diferencia de las otras dos, no está disponible en castellano. Tres títulos en lo que va de año no parece mala marca. Sin embargo, el pasado mes se quejaba en este blog Ester Riera, artífice de la librería La Ploma de Barcelona, de lo poco que se publica de literatura africana en general y aún menos en catalán.

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La traducción de estos libros se suele realizar desde el idioma original, casi siempre una lengua europea, o también del árabe, tal y como ha ocurrido, por ejemplo, con la última novela del egipcio Al Aswani,  L’Automòbil Club d’Egiptepublicada por Edicions 1984. Suele ser un proceso no exento de múltiples dificultades, que se intenta ejecutar con el máximo acierto, pero al que, a menudo, le caen las críticas de manera despiadada. El traductor, ese ser en la sombra, sin el que no sería posible el goce de tantas lecturas, tiene que lidiar además con la traslación de referentes culturales y lingüisticos propios de los diferentes mundos de los que provienen los autores.

El profesor Pere Comellas Casanova, que ha traducido  a múltiples escritores entre los que se encuentran Mia Couto, Paulina Chiziane, José Eduardo Agualusa, Germano Almeida o Baltasar Lopes, cree en la traducción “porque es la única manera de construir una literatura universal y porque demuestra, día tras día, y a pesar de todas las carencias y frustraciones, que cualquier lengua contiene potencialmente toda la experiencia humana.”

Sobre la importancia de la traducción y de los traductores escribe también Coetzee en uno de sus ensayos, que Mondadori ha recopilado, y los elogia de la siguiente manera: “Si a uno le pidieran el epítome de la profesión de escritor, “noble” no sería la primera palabra que le vendría a la cabeza. En cambio, “noble” sería un epítome bastante apropiado para el traductor, cuya luminaria es Fides y que no puede aspirar ni a la fama ni a la fortuna”.

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Intentar proporcionar una lista cerrada de títulos no es posible, a pesar de que la mayoría de los libros que encontramos en catalán proceden de escritores conocidos. Por supuesto, los nobeles literarios aparecen en el listado. Achebe con su clásico Tot se’n va en orris, Soyinka con Els intèrprets, Gordimer con La filla de Burger y La història del meu fill, Mahfuz con Entre dos palaus o Coetzee con Desgràcia, L’edat de ferro y Vida i època de Michael K. Junto a Doris Lessing (El quadem daurat) y JMG Le Clézio (L’africà).

Junto a ellos surgen nombres tanto del norte como del áfrica sub-sahariana. El nen negre (Camara Laye), Papallona encesa (Yvonne Vera), La nit sagrada (Tahar Ben Jelloun),  Esperant el vot de les feres (Ahmadou Kourouma), Una carta molt llarga (Mariama Bâ), Contes de la sabana africana (Birago Diop), Amkul·lel, el nen ful (Amadou Hampâté Bâ), Memòries d’una doctora (Nawal al Sadawi), Els cercadors d’ossos (Tahar Djaout) o La dansa de la pantera (Véronique Tadjo), Le vieux nègre et la médaille (Ferdinand Oyono), El bevedor de vi de palma (Amos Tutuola), Etiòpiques (Léopold Sédar Sehghor), El pa de cada día (Mohamed Chukri),  La tieta Safeia i el monestir (Baha Taher), Somnis i assassins (Malika Mokkeden) y de Assia Djebar: Les nits d Estrasburg,  Dones d’Alger en les seves estancesOmbra sultana.

La literatura africana contemporánea está representada por Teju Cole (Ciutat obertá), Uzodinma Iwewala (Bèsties sense pàtria), Fatou Diome (El ventre de l’Atlàntic) o Dinaw Mengestu (Nens de la revolució y Els Nostres Noms) pero también por una serie de escritores, sobre todo magrebíes, como Laila Karrouch, Najat El Hachmi o Said El Kadaoui que escriben en catalán. De este último grupo, uno de los rostros más conocidos es la beninesa Agnes Agboton quien establecida en Cataluña publica libros en este idioma: Àfrica des dels fogons, Abenyonhú, Més enllà del mar de sorra o Contes d’arreu del món. Una mujer que trabaja en la recuperación de cuentos, leyendas y canciones de la tradición oral de su país y escribe en gun y en francés, en castellano y en catalán.

El primer relato traducido a más de 30 idiomas africanos

The Upright Revolution

No es algo nuevo el compromiso del colectivo Jalada en relación a las lenguas africanas. A finales del año pasado publicaba su número 04 bajo el título de “La cuestión del lenguaje“. Un sorprendente ejemplar que se llenaba de textos en diversos idiomas africanos y que levantaba una nueva torre en donde las lenguas africanas conviven con las europeas, las imágenes con las palabras y los audios con la escritura, en un contexto en el que la situación no es demasiado optimista: África es la región del mundo con mayor número de idiomas en peligro de extinción.

Ahora, Jalada (además de otras iniciativas que siguen surgiendo en el continente) quiere darle la vuelta a esta situación: “hay millones de personas que hablan idiomas africanos pero no así escritores”. Y ellos creen que esto tiene que cambiar.

De sobra es conocida la defensa permanente que el escritor keniano Ngugi wa Thiong´o ha realizado (y realiza) a favor de las lenguas africanas desde su intervención en la “Conferencia de Makerere de 1962” que enfrentó las dos posturas en relación a la lengua: la que representaba él mismo y la que defendió Chinua Achebe (cuya obra íntegra se realizó en inglés). Compromiso en el que se ha volcado y la razón por la que para este especial de Jalada escribió un texto inedito, The Upright Revolution or, why humans walk upright (Ituĩka Rĩa Mũrũngarũ: Kana Kĩrĩa Gĩtũmaga Andũ Mathiĩ Marũngiĩ), un cuento sobre la necesidad de unirse para conseguir logros.

El reto vino después. A partir de la fábula escrita en origen en gikuyu o kikuyu, se buscaron traductores (el proceso completo duró cuatro meses) para que la obra fuera publicada en más de 30 idiomas africanosMoisés Kilolo, cabeza visible del colectivo, reafirmando la intención de seguir publicando piezas literarias en los diversos idiomas africanos, comparte en este especial de Jalada la dificultad al buscar traductores. Afirma que para algunas de las lenguas se ha contado con profesionales pero en otras ocasiones la traslación tuvo que ser llevada a cabo por personas cuya primera experiencia en este campo era ésta. Además, se resalta que para la mayoría de las traducciones se utilizó la versión inglesa, y en menor medida la francesa y la árabe. Estamos, de nuevo, ante el doble proceso: gikuyu-inglés, inglés-hausa por ejemplo, con las dificultades que eso implica (aunque en el caso de Ngugi él mismo es el encargado de la versión inglesa lo que permite confirmar su fidelidad con respecto al orginal). La pérdida de la riqueza lingüística al trasladar a otro idioma es uno de los caballos de batalla de todos los traductores, labor imprescindible y no siempre reconocida.

Así, Jalada publica un número número bajo el nombre “La cuestión de la traducción” y permite leer el texto del keniata, además de en Gikuyu, en los siguientes idiomas: Inglés, Amharico, Dholuo, Kamba, Lwisukha (Luhya), Kipsigis, Kinyarwanda, Franbés, Árabe, Luganda, Kiswahili, Afrikaans, Hausa, Meru, Lingala, IsiZulu, Igbo, Ibibio, isiNdebele, XiTsonga, Nandi (Kalenjin), Rukiga, Bamanankan (bambara/mandingo), Lugbara, Lubukusu, Kimaragoli, Giriama, Sheng, Ewe, y Naija Langwej. Y dejan abierta la puerta a otras traducciones en nuevos idiomas.

Como ya es habitual, las diversas traducciones se acompañan además de tres audios  en los que diversos autores leen el texto en inglés, kikuyu y sheng (lengua que mezcla swahili, inglés y lenguas tradicionales como el luo, el gikuyu o el kamba), lo que permite que las lecturas lleguen a un público más amplio. Además de que se prevé que esté disponible en breve en formato de libro electrónico.

Un camino que no ha hecho sino empezar.

En Lesoto se sueña con literatura

Liepollo Rantekoa. Foto: Chimurenga

Liepollo Rantekoa. Foto: Chimurenga

Liepollo Rantekoa.

Un nombre extraño, ajeno. Aún hay más. Nació en Lesoto. Otro nombre que se puede poner en la lista de “desconocidos”. ¿Demasiadas rarezas?.  Es lo que tiene este continente, poblado de tantas ideas y creatividad. Pero también despoblado de interés ajeno…¿y el propio?.

Ella murió joven, con 29 años, en un accidente de coche en 2012. Hay escasas referencias sobre su persona, pero descubrimos que Lesoto la vio crecer y cursó sus estudios en Sudáfrica, para después sumergirse en su trabajo en Chimurenga (una más que interesante publicación periódica panafricana). Apasionada de la literatura quiso conseguir que aquella encontrara también su sitio en su país natal.

Hay, por tanto, interés propio y mucho.

En 2011 emprendió la aventura de organizar el primer festival de este tipo en Lesoto. Lo llamó Ba re e ne re Festival de Literatura (la fórmula con la que comienzan los cuentos en lengua sesotho) que se unía al “Storymoja Festival” de Kenia o al “Ake Festival” de Nigeria, y fue un éxito.

Sin embargo, su muerte prematura también supuso la del propio festival hasta que en 2014 (en un momento de gran inestabilidad por la situación del país), gracias a los esfuerzos y el empeño de sus familiares y amigos, renació con una nueva dirección, la de otra mujer Lineo Segoete, nuevas actividades y desafíos. Desde el magazine online “Africa is a country” calificaban a este evento como “el renacimiento de un sueño literario en Lesoto“.

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“Chaka” Imagen: Wikipedia

En los tiempos que corren, y a pesar de las dificultades, la literatura sigue emergiendo con fuerza aquí y allí. Lesoto, esa isla dentro del mar sudafricano, nos muestra su propia trayectoria que comenzó en 1910, cuando Thomas Mofolo ficcionó la vida del misterioso rey zulú Chaka y su imperio antes de la colonización.

Chaka se publicaría en 1925, en lengua sesotho (traducida con posterioridad al menos en dos ocasiones al inglés y a otras lenguas europeas). Hablamos de un clásico, ¿hablamos de la primera novela conocida en el continente?. Comparada con Shakespeare y con las tragedias griegas, se la ha colocado a la altura de las obras de Achebe pero no ha tenido nunca su repercusión. Habría que estudiarlo, ¿suficiente con un “Achebe” entre nosotros?.

El interés ajeno.

El 2015 Ba re e ne re Festival de Literatura ha explotado en diciembre lleno de charlas, intercambios, ilusión, emoción y letras, muchas letras.

Hlubi Mboya leyó fragmentos de The Sculptors of Mapungubwe (Kwela, 2013) del escritor sudafricano Zakes Mda, dentro de la iniciativa #LongStoryShort (lecturas en diversos lugares, bibliotecas públicas o universidades, de textos de autores africanos, a los que sigue un debate) que inició Kgauhelo Dube en Sudáfrica y que se está extendiendo por el continente. Se discutió sobre la escritura como vehículo del cambio social, sobre el estado actual de la literatura en África con Moses Kilolo y se escuchó a escritores como Napo Masheane, Thando Mgqolozana junto a los locales Mpho Makara (que escribe solo en sesotho), Patrick Bereng, Motebang Sekhohola y Teboho Rantsoabe (cuyos relatos se pueden leer en el blog del festival).

Lesoto tiene unas tasas de alfabetización altas pero la cultura de la lectura no está extendida más allá de la que se realiza en los niveles escolares. Contagiar las ganas de leer es una tarea apasionante que Lineo Segoete y su equipo están realizando. Mientras, les esperamos.

Jalada04, literatura en lenguas africanas

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Publicado originalmente en África no es un país.  11/10/2015

Una de las cosas que llamaban la atención de la lista África 39, compuesta por algunos nombres de los nuevos valores literarios de África sub-sahariana y la diáspora, era que aparecieran solo tres autores que escriben en lenguas africanas: lingala, en el caso de Richard Ali, luganda en el de Glaydah Namukasakiswahili en el de Mohamed Yunus Rafiq. El resto se poblaba de literatura escrita en los idiomas colonizadores: inglés, francés o portugués, siendo Recaredo Silebo Boturu, de Guinea Ecuatorial, el único autor de la lista en lengua castellana. El árabe no se contemplaba ya que los organizadores entendían que estos escritores ya habían tenido su oportunidad en “Beirut 39”.

En 1952 Amos Tutuola había publicado El bebedor de vino de palma. El libro tuvo muchos detractores y admiradores a partes iguales, tanto dentro como fuera de África. Una de las críticas más repetidas se refería al idioma empleado: pidgin nigeriano. El escritor se había servido del inglés para escribirla (fue el primero de su generación en hacerlo), pero al no ser su lengua materna el idioma aparecía “imperfecto”, mostraba repeticiones, frases inconexas, fallos gramaticales y errores sintácticos. El mago Tutuola había trasladado su mundo de narrativa oral yoruba al inglés.  El inglés (los escritores de expresión francófona ya  habían tenido su primer congreso en París) volvió a ser tema de debate en Kampala en la Conferencia de Makerere de 1962 cuyo nombre lo decía todo: “Conferencia de escritores africanos en inglés” y en la que se puso sobre la mesa la situación de la literatura africana, a dónde iba y también qué medios (idioma) usaba para caminar. Allí se reunieron Chinua Achebe, Wole Soyinka, Grace Ogot, Ezekiel Mphahlele, James Ngugi o Rajat Neogy (fundador de la revista “Transition”), entre otros.  A consecuencia de la misma Obi Wali escribiría un año después su polémico ensayo,  The dead end of African Literature, defendiendo, frente a la posición de Chinua Achebe, que la literatura escrita en lenguas europeas no era literatura africana.

Para leer el resto del artículo mapa-africa

 

La literatura africana también se lee en euskera, catalán o gallego (I)

Hace tiempo que tenía en mente realizar esta entrada. Si no lo he  hecho hasta ahora ha sido fundamentalmente porque carecía de datos suficientes para emprenderla con cierto éxito. Las traducciones al euskera, catalán o gallego de obras literarias africanas no abundan, lo cierto es que los títulos no son muchos y siempre serán insuficientes pero existen.

Hoy el post se lo dedico al euskera, pero continuaré con el catalán y el gallego.

Desde que abrí el blog tuve claro que en él iba a aparecer un apartado con la “literatura africana” que se encuentra traducida al euskera y al que puse el título “Afrikatik euskeraz datorren literatura“. Tras el rastreo comprobé que de los nobeles, sólo dos habían sido traducidos: Mahfuz y Coeetze, cada uno de ellos con dos obras. Del norte africano lo habían sido Tahar Ben Jelloun, Abdelá Taia y Chukri. Después aparecían dos nombres sudafricanos: Alex La Guma y Ellen Kuzwayo, la única mujer traducida al euskera. Dos nigerianos, Chinua Achebe y Amos Tutuola; dos keniatas, Ngugi wa Thiong’o y Meja Mwanwi, y dos lusófonos, Artur Pestana, Pepetela y Germano Almeida completaban la lista. Me resultó curioso que el más traducido fuera el escritor marroquí Abdelá Taia, en mi opinión muy por debajo en calidad de muchos otros nombres africanos.

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La lista que pude completar fue esta:

  • Bake zibila (ipuin bilduma). Ngugi wa Thiong’o, Chinua Achebe, Alex La Guma. Susa,1989 (Kenya, Nigeria,Hegoafrika)
  • Bakarkako isolamendua. Tahar Ben Jelloun. Susa,1990 (Maroko). Itzultailea:Bego Montorio
  • Mozkor bat sasirik sasi. Amos Tutuola. Pamiela,1993 (Nigeria). Itzultailea:Maria Garikano
  • Negarrik ez, haurra. Ngugi wa Thiong’o. Txalaparta,1994. (Kenya). Itzultailea: Pernando Barrena
  • Kariuki. Meja Mwanwi. Txalaparta, 1995 (Kenya). Itzultzailea: Aintzine Mendizabal
  • Ngungoren abenturak. Artur Pestana, Pepetela. Txalaparta,1996. (Angola)
  • Soweton kondatuak. Ellen Kuzwayo. Txalaparta,1996. (Hegoafrika). Itzultailea: Aintzane Ibarzabal
  • Arrazismoa nire alabari azaldua. Tahar Ben Jelloum. Txalaparta, 2001 (Maroko).
  • Napucemo Da Silva Araujo jaunaren testamentua. Germano Almeida. Txalaparta,2002. (Cabo Verde). Itzultailea:Bego Montorio
  • Lotsaizuna. J.M. Coetzee. Elkarlanean,2004.(Hegoafrika). Itzultailea:Oskar Arana
  • Mirarien kalezuloa. Nayib Mahfuz. Alberdania,2006.(Egipto). Itzultailea:Patxi Zubizarreta
  • Mila eta bat gauen gaua. Nayib Mahfuz. Txalaparta,2006. (Egipto). Itzultailea:Patxi Zubizarreta
  • Gainbehera dator dena. Chinua Achebe. Alberdania,2007. (Nigeria). Itzultailea: Alberto Martínez de la Cuadra
  • Salbazioko armada. Abdelá Taia. Alberdania,2007.(Maroko). Itzultailea:Patxi Zubizarreta
  • Malenkolia arabiar bat. Abdelá Taia. Alberdania,2009.(Maroko). Itzultailea:Patxi Zubizarreta
  • Erregearen eguna. Abdelá Taia. Alberdania, 2011. (Maroko). Itzultailea:Patxi Zubizarreta
  • Ogi hutsa. Muhamed Soukri. Igela,2010.(Maroko) Itzultailea:Arantzazu Royo Manterola
  • Jesusen haurtzaroa. J.M. Coetzee. Meetok,2013. (Hegoafrika). Itzultailea:Aritz Gorrotxategi

Pienso que la labor de traducción no está del todo reconocida, y una parte de la dificultad de encontrar más títulos en otras lenguas está en ella precisamente. En la introducción de la obra más conocida de Chinua Achebe Things Fall Apart (Dena gainbehera dator), su traductor al euskera Alberto Martínez de la Cuadra reflexionaba sobre la tarea de traducción de dicho título.

A las dificultades que conlleva la propia traducción al euskera de una obra escrita en inglés hay que sumar aquellas otras que son consecuencia de la fuerte carga cultural africana de esta novela. Dicha carga cultural así como la incorporación de elementos de las lenguas indígenas africanas, ha llevado a varios críticos a sostener que los escritores africanos de habla indígena que desarrollan su producción literaria en una lengua europea actúan hasta cierto punto como traductores. Las traducciones de obras escritas por tales autores serían producto, por lo tanto, de lo que pudiéramos llamar un doble proceso de transposición. En un primer nivel de traducción, el escritor africano vierte el pensamiento africano a una lengua europea y, a través de un proceso de indigenización que habilita la lengua europea para poder expresar su propia experiencia africana, utiliza una serie de estrategias tales como la relexificación semántica o sintáctica y la incorporación directa de elementos indígenas mediante métodos de amortiguación o contextualización. En el segundo nivel de traducción, el texto «traducido» al inglés o francés por el escritor africano es vertido a otra lengua europea por el traductor. Las dificultades en este segundo nivel de traducción de la novela de Achebe se refieren principalmente a la traslación de los referentes culturales africanos, palabras, giros, refranes e imágenes ibo, así como palabras del pidgin nigeriano.[Texto: Eizie.eus]

Este mismo mes he recibido una gran sorpresa (gracias a la Biblioteca de Leioa), ya que en marzo se ha traducido el clásico de la senegalesa Mariama Bâ (Une si longue lettre) bajo el título Hain gutun luzea por la editorial edo¡ argitaletxea con traducción de Iokin Otaegi, lo cual me ha hecho añadir el título 19 a esta escueta (pero tan preciada) colección y me ha dado el empujón para escribir este (tan postergado) post.

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No quiero acabar sin mencionar otros esfuerzos, como el que realizaron desde el blog elearazi (que ya no está en funcionamiento) Danele y Garazi, al traducir el ya mítico escrito “Cómo escribir sobre África” de Binyavanga Wainaina. “Nola idatzi Afrikari buruz” es uno de esos textos imprescindibles de la nueva narrativa africana que  gracias a ellas dos también se puede leer en euskera. Ojalá más personas sigan su ejemplo.

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Fotografía de cabecera es obra de Farid Belkahia

Poemas de mi país Lobi de Philippe Roland Sib Sansan

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Philippe Roland Sib Sansan nació en Gaoua, la capital del pueblo Lobi (Burkina Faso). Los Lobi son un pueblo que los franceses apenas pudieron colonizar. En sus calles aprendió djoula y en la escuela francés, allí leyó todo lo que pudo: títulos de Camara Laye, Fernand Oyono o de Oussoume Sembeme, el famoso escritor y cineasta. Después optó por una carrera futbolística, que no cuajó. Sobrevivió  como controlador de seguridad o trabajador de la minería, manteniendo su auténtica pasión; escribir aquí y allí en papeles dispersos. Hasta que un día Da Alexandre, escritor de Burkina Faso, le aconsejó ordenar y arreglar sus poemas.

Los escasos datos biográficos que he conseguido encontrar sobre él me los ha proporcionado el propio libro que incluye los poemas, editado por la Editorial Assata, en una cuidada edición en castellano, francés y lobi, e ilustrado con minimalistas dibujos de Luis Fernando Martin Santana.

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(…) Los Lobi son una sociedad africana radicada hoy por hoy y mayoritariamente en Burkina Faso, pero son oriundos de Ghana, donde también se localizan, así como en el norte de Costa de Marfil. El término Lobi debe traducirse como conjunto de varias subetnias en las que tienen mayor notoriedad los Birifor, los Dagara, los Gans, los Dyan, Tembo, Loron y los aquí considerados, por estar emparentados desde no se sabe cuándo. Las emigraciones parecen situar a todos ellos en tierras de la actual Ghana y desde allí comenzaron a moverse a finales del siglo XVIII y el motivo fue la búsqueda de tierras útiles para el cultivo agrario, razón por la que cruzaron el Volta negro, un río considerado por muchos como sagrado y con el que conviene tener buenas relaciones. (Juan José Pastor)

Los poemas

En los 21 poemas que aparecen recopilados en esta edición la temática es variada: destacan los que se centran en su propio origen, en su pueblo Lobi, en sus tradiciones y en su sabiduría a la hora de vivir, y los que hablan sobre África, ya sea para alabarla, ya sea para lamentar la suerte que ha tenido en manos de sus verdugos.

Otro grupo de poemas está dedicado a la mujer: como madre, sobre todo, y como objeto de su amor/desamor. Incluso la música, como en el poema “Soy el balafón” tiene su lugar. El poeta se convierte en un instrumento tradicional de su tierra, y de esta manera nos habla de su apego a sus orígenes y a las raíces de su cultura, que brotan desde las narraciones de los griots, transformándose los balafones “en los primeros griots invitados para anunciar toda clase de noticias en muchos kilómetros”.

La aldea, el amor a la madre, el rol de la mujer africana, la música, los sentimientos de los lobi, y la tierra como símbolo de generosidad y entrega hacia todos los seres vivos, a los que acoge sin reservas, son los temas que han inspirado estos hermosos versos. El poeta se lamenta de la desaparición de las tradiciones africanas del pasado, al tiempo que vislumbra en los nuevos tiempos un germen de esperanza. (Assata Ediciones)

Ficha:

  • Título original:  Poèmes de mon pays Lobi  (2014)
  • Idioma: Original: Francés (edición trilingüe: castellano, francés, lobi)
  • Traducción al castellano: Assata Ediciones (2014)
  • Traductores: Del francés al lobiré, M. Jean Momo Koko
  • Para su adquisición ponerse en contacto mediante correo electrónico con la editorial:  info@assata.es

 

A favor de las lenguas africanas

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Supongo que os habrá sorprendido que no haya escrito ninguna entrada sobre la no-concesión (un simil del no-cumpleaños que celebraban en Alicia en el País de las Maravillas) del Premio Nobel de Literatura al escritor Ngugi wa Thiong´o. Estuve tentada de hacerlo en un par de ocasiones, pero pensé que era mejor no comentar nada. Sobre este premio en cuestión Chinua Achebe, a quien tampoco se le concedió, opinaba lo siguiente “el Nobel es un premio importante. Pero es un premio europeo, no africano”. Y sobre premios va la entrada de hoy.

El 10 de octubre, un día después de la concesión del Premio Nobel al francés Patrick Modiano, Binyavanga Wainaina lanzaba una serie de tweets (de manera sorprendente) en relación al Premio Caine. El escritor, que usa con frecuencia esta red social para comunicarse y opinar, mostraba su enfado ya que consideraba que se le daba demasiada importancia a un premio que a la postre era extranjero (recordad que lo organiza una institución británica). A pesar de que él mismo ha sido ganador en la edición de 2002, expresaba su enojo al considera que en África se tiene este premio en un pedestal inmerecido y en cambio las propias instituciones literarias africanas, como Farafina, Kwani o Saraba estaban descuidadas. Ahora, en el marco del “Ake Festival” se ha presentado un nuevo premio, y esta vez la llamada de atención tiene que ver con el idioma elegido a la hora de escribir.

Los premios 

Pero antes de presentar la nueva iniciativa, quiero dar un repaso a los principales premios, los más prestigiosos y conocidos en África sub-sahariana (la gran mayoría premian obras en lengua inglesa), y quiénes han sido los premiados durante este año:

El Premio Caine, el galardón literario más importante en la esfera anglófona africana, se otorga cada año al mejor autor africano de una novela o cuento corto en inglés. En su presente edición ha premiado a la keniata Okwiri Oduor por su relato My Father´s head

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El Premio Etisalat, se inauguró el año pasado con el triunfo de NoViolet Bulawayo y su obra We need no names (otra obra que se puede incluir entre las perdidas en la traducción) y ya ha anunciado a sus 9 seleccionados para este año 2014, cuyo ganador se conocerá en Febrero 2015 y entre los que se encuentran; Tayie SelasieImran Garda, Jennifer Nansubuga Makumbi Chinelo Okparanta.

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El Wole Soyinka Prize for Literature in Africa es un premio bienal que este 2014, coincidiendo con la celebración del 80 cumpleaños del Nobel,  ha ganado el nigeriano Akin Bello.

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El The Golden Baobab para la literatura infantil, este 2014 ha recaído en tres mujeres: Portia Dery, (Ghana) por “Grandma’s List”, Mary Ononokpono (Nigeria) con su historia”Talulah the Time Traveler” y  Xanele Puren (Sudafrica) que ha ganado el premio “al mejor ilustrador”.

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En poesía, destaca el nuevo Brunel University African Poetry Prize que en su segunda edición se lo ha llevado la etíope Liyou Libsekal por su poema Riding Chinese Machines.

En cuanto a los francófonos, uno de los premios más importantes es el Grand prix littéraire d’Afrique noire. En 2013 lo obtuvo Venance Konan por su obra Edem Kodjo, un homme, un destin ou le parcours politique d’un intellectuel africain, sin que este año se haya otorgado a nadie.

Apoyando la literatura en swahili

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Ahora dentro del “Ake Festival”, se ha anunciado un nuevo premio: The Mabati Cornell Kiswahili Prize for African Literature, que quiere premiar obras de ficción en idioma kiswahili. El Kiswahili (o Swahili) es una de las lenguas africanas más habladas del continente (lo hablan más de 140 millones de personas) y es lengua oficial en Kenia y Tanzania. La razón del premio la explica Mukoma wa Ngugi, principal impulsor del premio, en el artículoTime to save African languages from extinction” [en]

Mukoma destaca el hecho de que las más importantes obras literarias africanas no se encuentran disponibles en las lenguas africanas de origen. Así, Todo se desmorona de Chinua Achebe ha sido traducida a más de 50 idiomas (además de castellano, hay versiones en euskera, catalán y gallego) pero no en igbo la lengua materna de Achebe. Del mismo modo, en fechas recientes, ha criticado que en la antologia “Africa39” que se publica en inglés, solamente uno de los relatos ha sido traducido de una lengua africana.

En la misma línea el etíope Hama Tuma, señalaba que la traducción de un idioma africano a otro es casi inexistente. Nadie ha traducido, por ejemplo, Petals of Blood (Pétalos de Sangre) de Ngũgĩ wa Thiong’o escrita en gikuyu al amárico, mientras que las novelas de Jeffrey Archer o Daniel Steele, sí se han traducido.

El premio, que está respaldado por Mabati Rolling Mills (una empresa establecida en Kenia) y la Universidad de Cornell, se otorgará al mejor manuscrito inédito o libro publicado dentro de los dos años anteriores al de la de concesión del mismo, en las  categorías de ficción, poesía y memoria y novela gráfica. El premio se concederá a tres escritores y la obra ganadora será publicada en kiswahili por “East African Educational Publishers” (EAEP). El mejor libro de poesía será traducido y publicado por “Africa Poetry Book Fund“.

Adinkra, el valor de los símbolos

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Los instrumentos musicales, como el tambor, los adornos y las escarificaciones corpóreas, entre otros, sirven de lenguaje para comunicar sentimientos y estados de ánimo o momentos de la comunidad y pueden llegar a ser, también, una carta de identidad del individuo.

A menudo, la comunicación también surge a través de los símbolos.

Los pueblos Asante de Ghana utilizan adinkra “para expresar la conexión entre lo verbal y lo visual en la cultura Akan.”

Los símbolos visuales adinkra son comunes en varias culturas y civilizaciones del oeste africano. Creados originalmente por la etnia Ashanti de Ghana y los Gyaman de Costa de Marfil, su producción y uso ha llegado a ser más asociado con el pueblo Ashanti, el más numeroso de los Akan que con cualquier otro grupo de personas. Los Ashanti son un importante grupo africano en la actual Ghana, su lengua es el “twi”, que lo hablan siete millones de personas.

Los adinkra representan conceptos complejos o aforismos. Cada símbolo tiene un significado propio, también un nombre y un proverbio asociado. Estas palabras de sabiduría reflejan las creencias religiosas, los valores sociales, la filosofía y la historia política del pueblo akan.

Un poco de historia

Adinkra. Carta de símbolos

Su origen es remoto, encontrándose plenamente desarrollados entre los ashanti de Ghana a partir del siglo XVIII.

Una leyenda afirma que los símbolos se originaron en el reino de Gyaman y que fueron importados al país Ashanti tras la guerra de anexión que sostuvieron en 1818, el último rey del reino vencido sería Nana Kofi Adinkra, de allí vendría el nombre. Sin embargo hay evidencias de un uso muy anterior y se conserva al menos una pieza de tela de 1817 estampada con sellos Adinkra hechos de calabaza.

Cloth wrapper (adinkra) belonging to King Prempeh I. Asante peoples, Ghana, ca. 1896. Imported cotton cloth, black pigment. 210.8 x 302.3 cm. Museum purchase. National Museum of African Art, 83-3-8.  Photograph by Franko Khoury

Adinkra worn by King Agyeman Prempeh when he was deposed by the British in 1896. Photograph by Franko Khoury

Otra teoría afirma que puesto que Adinkra quiere decir “despedida” en el idioma Twi de la rama Akan, este nombre estaría asociado a uno de los usos de los símbolos, pues estos decoran algunos de los trajes que se llevan en los funerales o con los que se amortaja a los fallecidos.

El tejido más antiguo  que se conoce data de 1817. Fuente: Wanafrica

Algunos motivos adinkra se cree que son adaptaciones sueltas de los símbolos que aparecen en amuletos musulmanes que se extendieron por la región a finales del XVIII y principios del siglo XIX, y que se adoptaron gradualmente como amuletos de buena suerte por los seguidores de las religiones tradicionales africanas. Fuente: Hart Cottage

Un proceso de elaboración sin cambios

Para hacer los sellos se usan calabazas ahuecadas que son talladas y montadas en palos. La tinta se obtiene de la corteza del árbol Kuntunki con escoria de hierro que se hierve hasta formar una pasta llamada Adinkra aduru. El sello se sumerge en el tinte y luego se pulsa repetidamente sobre el paño para crear patrones.

 via Africland Man Printing Adinkra Cloth. Ghana

via Africland Man Printing Adinkra Cloth. Ghana

Otros artistas trabajan en una tabla larga que tiene esteras de cacao debajo para absorber el tinte y proporcionar una superficie de trabajo. Se marcan los lugares y se va alternando el motivo encerrado dentro de cada cuadrado.

A menudo la persona que crea los adinkra tiene sus propios maneras de ejecutarlo: por ejemplo, utilizar un peine con dos ‘dientes’ para dibujar los diseños cuadrados y triángulos. Otros usan sellos tallados para producir el mismo diseño.

Adinkra hoy

Tradicionalmente han sido usados en tejidos, como ornamento en las viviendas y en objetos de uso cotidiano. Actualmente su uso simboliza la recuperación de las raíces africanas siendo empleados además como logotipos, símbolos de entidades (asociaciones, partidos políticos, empresas, etc.), iconos de Internet e incluso tatuajes y escarificaciones.

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Hoy en día, se usan en la arquitectura, muebles, metales, cerámica, tejidos, tallas en madera, como por ejemplo los juegos de mancala. Bajo el nombre colectivo de mancala se reúnen múltiples variables de uno de los juegos de mesa más antiguo del mundo. Hay una gran variedad de formas de jugar al awalé pero siempre sobre la base de que no es un juego de azar, sino de estrategia y cálculo. Debido a una transmisión oral del juego, sin instrucciones fijas, de tribu a tribu, son muchas las variaciones del juego que nos podemos encontrar.

Los símbolos: significados

Los símbolos no solo tienen una función decorativa, también representan objetos que encapsulan mensajes sugerentes y que transmiten la sabiduría tradicional, aspectos de la vida o el medio ambiente. Hay muchos símbolos diferentes con significados diferentes, a menudo vinculados con refranes.

Cada símbolo tiene un nombre y un significado basado en los valores humanos universales como la familia, la integridad, la tolerancia, la armonía, la determinación, entre muchos otros. Sus nombres provienen de la lengua de la gente Ashante, Twi.

Existen en torno a un millar de símbolos adinkra. Cada símbolo lleva asociado varios significados a menudo dependen del contexto en que se encuentra el símbolo y los símbolos que lo acompañan, por ello el adinkra se encuentra a medio camino entre el pictograma y el ideograma.

En cuanto a los colores, estos son los significados que nos llegan vía Wanafrica:

  • Negro: representa la fuerza de los antepasados. En la simbología panafricanista representa al pueblo negro.
  • Blanco: indica esperanza y paz. También se asocia al luto: “que descanse en paz”.
  • Rojo: simboliza la sangre de la vida, la salud, la vitalidad y la creatividad. También indica virilidad y espíritu guerrero. En la simbología panafricanista representa la sangre derramada por los antepasados.
  • Amarillo: suele representar la riqueza, el oro. En la simbología panafricanista es la riqueza de África. Para los rastafaris representa al León de Judá, el buen Gobierno de África unida.
  • Verde: fertilidad tanto de la tierra como de la mujer. En la simbología panafricanista representa la fértil madre África.

A continuación os presento una galería con algunos símbolos, tened en cuenta que siguen creándose más símbolos adinkra. (Hay más, además de los que recojo a continuación, recopilados por la revista Wanafrica. Fuente: adinkra.org e Internet, traducido por: wanafrika.org)

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SESA WO SUBAM “Cambio” Representa la estrella de la mañana en una rueda. Simboliza la importancia del cambio en la formación del carácter.

BOA ME NA ME MMOA WO “Ayúdame y deja que te ayude” Simboliza la cooperación e interdependencia.

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NKONSONKONSON “Eslabones de cadena” Simboliza la interdependencia de las relaciones humanas. Recuerda que se debe contribuir para el progreso de la comunidad.

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SANKOFA (otra versión) “Regresa y tómalo” Símbolo de la importancia de aprender del pasado Es el pájaro que se atusa las alas antes de volar

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ADINKRAHENE “El principal de los signos Adinkra” Símbolo de grandeza, carisma y liderazgo Es el símbolo primario que origina el diseño del resto

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NKYINKYIM “Retorcimiento” Símbolo de iniciativa, dinamismo y versatilidad

Fuentes:

Maasai (Maa), la lengua de los que no quieren pedir

Los Maasái son una tribu de África oriental, convertida casi en un símbolo de Kenia y en un estereotipo. En Nairobi, se les puede ver a las puertas de algunos comercios, actuando como reclamo.

Su imagen con vestimenta roja, manteniéndose en equilibrio sobre una pierna y sosteniendo una larga lanza con la mirada perdida a lo lejos, nos hipnotiza. Lo cierto es que, como casi siempre, nuestro conocimiento se queda ahí, sin indagar más en una cultura tan compleja y rica como es la cultura Maasái, originaria del sur de Sudán, que se ha visto cada vez más forzada a sedentarizarse.

Foto: Aprendiendo el alfabeto maasai http://jpbutler.com/

El idioma maasai (Masai, Maa o Lumbwa) es utilizado por cerca de un millón de personas en el sur de Kenia y norte de Tanzania, pero no es lengua oficial en ningún país. Deriva de la familia nilo-sahariana. Además de ser la lengua del pueblo Maasái ha sido adoptado por otros pueblos vecinos como el pueblo Elmolo. Aunque el swahili es utilizado en los dos países como lengua franca entre las diferentes etnias, el maasai es también utilizado por algunos pueblos minoritarios vecinos a los maasai. Se hablan cuatro dialectos principales  Engutuk-Eloikob, Arusa (Arusha, Il-Arusha), Baraguyu y Kisonko.

Esta lengua está estrechamente relacionada con las otras lenguas maa (el samburu -o sampur- hablado en Kenia central, el chamus, hablado al sur y sureste del lago Baringo y el parakuyu de Tanzania). Los maasái, los samburu, los il-chamus y los parakuyu están históricamente relacionados y todos denominan a su lengua como ɔl maa (aunque existen diferencias entre sus lengua).

Maasái significa en la lengua Maa “no quiero pedir”.

La primera persona en registrar el idioma Maasai fue el misionero Johann Ludwig Kraft (1810 -1881). Bajo el título Vocabulary of the Engutuk Eloikob y usando el alfabeto romano con sus vocales y consonantes.

El pueblo maasái-tiene una rica tradición de literatura oral que incluye mitos, leyendas, cuentos populares, adivinanzas y refranes. Estos se transmiten de generación en generación.

En los últimos años, se han editado algunos materiales educativos en maasai producidos en Kenia en las últimas décadas.

“Fancing de lion” de Joseph Lemasolai Lekuton, la podrás leer si sabes inglés

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Joseph Lemasolai Lekuton nació en el clan de la etnia Ariaal maasái en el norte de Kenia a principios de 1970. Se crió en un pueblo de nómadas, y fue el único niño de su  familia en ir a la escuela. En 1989 recibió una beca para estudiar en los EE.UU. Allí estudió en la Universidad de St. Lawrence en Nueva York y en Harvard.

En su biografía, Facing the lion (2003), describió el mundo de los maasai. Para los maasai cazar un león es un acontecimiento muy importante.

“Mirando hacia atrás sin romanticismo o autocompasión, recuerda cómo fue su pasado: la alegría y la emoción, el hambre y el movimiento constante, y las tradiciones, incluyendo la ceremonia de la circuncisión” (©Hazel Rochman). En 2001, fue galardonado con el Premio Gran Guerrero. En 2006, Lemasolai regresó a su Kenia natal e inició una carrera política.

Fuentes:

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