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Entradas de la Categoría ‘Otras lenguas, otros ámbitos’

Boubacar Boris Diop insiste con el wólof

En el conjunto de ensayos El llanto del hombre negro, en concreto en La literatura como bluff, Alain Mabanckou golpea contra los referentes más conocidos cuando hablamos de defensa y uso de las lenguas africanas en el contexto de las literaturas del continente. Habéis acertado: arremete contra Ngugi wa Thiongo, para después criticar de manera abierta a varios escritores del ámbito francófono: Patrice Nganang y Boubacar Boris Diop.

El segundo, uno de los grandes intelectuales y escritores del continente, ha escrito casi toda su obra en francés y además las ha publicado en editoriales francesas (aún más, se da el hecho de que su editorial francesa ha reeditado en edición de bolsillo en África, en esta misma lengua), tal y como resalta Mabanckou en su ensayo. Pero, Boris Diop también dio un giro y decidió, en 2003, escribir en wólof, una de las lenguas de Senegal, y publicar con Éditions Papyrus Afrique (Dakar) su primer libro en esta lengua: Doomi Golo. Y ahora ha dado un paso más allá y ha vuelto a publicar en wólof.

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El senegalés que escribe en gallego con la mirada de un león

Cheikh Fayé, con una gaita, frente a un grafiti, en Galicia. ERIK DOBAÑO

Hay entradas por las que una siente mayor cariño. Esta es una de ellas, publicada en origen en el blog “África no es un país“.

A Cheikh Fayé le comencé a seguir a través de su blog Senegaliza desde el principio. Nos unía, sobre todo, la pasión por los libros. Él es una de esas personas que añaden más mundos al mundo y creo que solo por eso merece la pena acercarse al blog o a su libro recién publicado Ser Modou Modou que, aunque escritos en gallego, no son difíciles de entender.

¿Quién sabe si algún día nuestros caminos se cruzan y podemos seguir la conversación que hemos iniciado pero cara a cara?…

Si ocurre, prometo contároslo. 

El ‘senegalego’ que escribe con la mirada de un león

Publicado originalmente en África no es un país.  28/08/2017

Hubo un momento, en algún lugar de su Senegal natal, en el que la mirada paciente de Cheikh Fayé se quedó enredada en las palabras de Chinua Achebe. Tiempo después, y en otro lugar alejado de su tierra y de los suyos, una de las frases del escritor nigeriano, aquella que se hacía eco de un proverbio africano que decía que la historia de la caza siempre había sido contada por los cazadores, regresó a su mente. Ocurrió cuando sus dedos se posaron sobre la tapa de una libreta que acaba de adquirir. Entonces, notó surgir en él un torbellino íntimo, lleno de vivencias, experiencias y recuerdos que ya no pudo taponar por más tiempo, y que nacía de la necesidad de querer contar la historia de la caza desde el inédito punto de vista del león. Y empezó a escribir.

De esta manera, surgió su blog, que inició en mayo de 2015, y en el que transcribió lo que había ido anotando en su libreta, todo ello en gallego. Lo llamó Senegaliza. Se trata de un vocablo inventado, a través del cual Fayé nos ha querido transmitir algo hermoso. La nueva palabra que da título a su blog nos habla de dos extremos que se han ido tocando hasta construir un puente: “De Senegal a Galiza, Senegaliza, Senegal-Galiza”.

Para leer el resto del artículo mapa-africa

Kinyarwanda, desde una literatura que quiere hablar de muchas historias

En  Ruanda, las lenguas oficiales son el kinyarwanda, el  francés y el inglés (aunque el swahili va camino de convertirse en la cuarta).

Al margen de las lenguas europeas (inglés-francés), el kinyarwanda (kinyaruandaruanda o kiñaruanda), de la familia linguística Níger-Congo, se habla por cerca de nueve millones de personas y puede ser entendido por cerca de veinte millones al extenderse por Burundi, República Democrática del Congo, Uganda y Tanzania, y por sus semejanzas con la lengua que se habla en Burundi (kirundi). Es el idioma en el que se relacionan y viven en Ruanda.

En 2009 el mismo presidente, Paul Kagame, que dirige el territorio en la actualidad, mediante un decreto, apartó el francés, que hasta entonces era la lengua de enseñanza, para imponer el inglés.  Detrás de esta decisión se defendió la necesidad de aprender una lengua que convierta en más competitivos en un mundo global a quienes la manejan, pero muchos vieron también un componente político.

El kynyarwanda era la lengua que hablaban los ruandeses antes de la colonización. Los Banyarwanda forman un subgrupo de los pueblos batúes y agrupa a las tres etnias que hablan kinyarwanda: hutus, tutsis y twas. El lenguaje ha sido uno de los nexos de unión de las tres. 

De hecho, una película lleva su nombre. Basada en testimonios de supervivientes, Kinyarwanda cuenta la historia de los ruandeses que no cedieron al odio durante el genocidio de 1994, convirtiendo las mezquitas en refugios para musulmanes y cristianos, hutus y tutsis.

Un idioma “endiabladamente” complicado

Cuando vivía allí (años 2005-2006) solía ir a una librería en Kigali de cuyo nombre no estoy segura, creo que era Ikirezi, pero sí recuerdo muy bien que estaba bastante viva y frecuentada, y sobre todo recuerdo que tenía muchos libros en kinyarwanda. Los temas favoritos eran la religión, la política, las costumbres… Y recuerdo especialmente que había bastantes dedicados a cuentos tradicionales. De estos conservo todavía algunos que tuve la suerte de poder disfrutar gracias a ediciones bilingües en kinyarwanda/francés que me ayudaban incluso en mi precario aprendizaje del kinyarwanda gracias a la disposición del texto de forma casi simultánea en ambas páginas (cuando se desfasaban los textos me volvía un poco loca intentando localizar por dónde iba el hilo en kinyarwanda, pero normalmente acababa consiguiéndolo). Eran historias de una simbología, profundidad y crudeza impresionantes. Las editoriales de estos libros eran locales. Me encantaba la vitalidad y calidad de esta librería.

Arantza Mareca. Traductora.

La literatura en kynyarwanda despega tímidamente

La preeminencia de la literatura oral ha hecho que apenas haya literatura escrita en esta lengua. En la actualidad se intenta promover el kynyarwanda entre los más jóvenes. Así, surgió la editorial Bakame en 1995 que publica libros para niños y jóvenes en esta lengua. Con la importancia que se le concede a que desde la infancia se conozca y se use este idioma.

Novelas para jóvenes en kynyarwanda. Ed. Bakame

Sin embargo, la literatura para adultos no goza de la misma aceptación. Alexis Kagame fue el primer poeta del país en este idioma. Junto a él, hay algunos otros nombres que escriben en la lengua materna, como J. Mukagugira, pero sus títulos no son conocidos.

En la actualidad, los jóvenes escritores parece que están volviendo a escribir en kynyarwanda. Entre otros nombres destaca el de Michaella Rugwizangoga.

En este sentido destaca el impulso que supone el trabajo de Huza Press @HuzaPress, la primera editorial del país que intenta mostrar otras voces, otras narrativas (que hablen de otras experiencias, historias y puntos de vista más allá del genocidio que amenaza con erigirse en “la única historia” del país) y que alienta también la escritura en esta lengua.

Huza-Press

Entre sus plus se encuentra la convocatoria de un Premio a la mejor ficción, que en 2015 se convirtió en una antología. Si bien en su primera y segunda edición sólo admitieron textos en inglés y francés, sin embargo, su apuesta se dirige también a fomentar la escritura en la lengua materna dentro de un país que reconocen trilingüe.  En la nueva edición de 2017 podrán presentarse escritores ruandeses que escriban en kinyarwanda. 

¿Dónde está la versión en igbo de “Todo se desmorona”?

Nº 1 AWS 1958

Nº 1 African Writers Series 1958

Por todos es sabido que el nigeriano Chinua Achebe decidió no escribir en su lengua materna, el igbo, para hacerlo en inglés. Lo hizo, según sus propias palabras, “para infiltrarse en las filas del enemigo y destruirlo desde dentro”*. Lo que muy pocos saben es que su obra maestra, Todo se demoronaparece seguir el mismo camino. Traducida a más de sesenta idiomas (incluido castellano, euskera, catalán y gallego), sin embargo no lo está en igbo.

Portada 50 aniversario

Portada 50 aniversario

Achebe introdujo proverbios y frases en igbo en este libro, de hecho él mismo, de niño, fue instruido en su cultura, al tiempo que lo hizo en la inglesa. En la obra, en un pasaje determinado, se destaca la importancia de la lengua: “¿Entiende el hombre blanco nuestras costumbres acerca de la tierra? ¿Cómo va a entenderlas, cuando ni siquiera habla nuestro idioma?“. Un idioma que es hablado por cerca de diecinueve millones de personas y que tiene en su haber obras literarias pre-coloniales redactadas por escritores que sí que la usaron. Pero no la traducción de la que es la obra más conocida internacionalmente de un escritor africano.

Ya en 2007, cuando se cumplieron cincuenta años desde que su publicación, se recogieron algunas voces en diversos medios de comunicación que hacían presagiar que la traducción se haría en un plazo de tiempo corto. A pesar de ello, el próximo año se cumplirán sesenta desde que la obra vio la luz y su lectura en igbo sigue siendo imposible de realizar.

Muchos, la mayoría desde Nigeria, nos hacemos la misma pregunta, ¿por qué?. Así que empecé a tirar del hilo.

La primera pista que encontré se remontaba a 2007. En el magazine All Africa se mencionaba a Izuu Nwankwo como el elegido traductor gracias al cual la novela, así acabada, llegaría al público lector igbo el primer semestre de 2008. En la nota se decía que Nwankwo tuvo la iniciativa de ponerse en contacto con Achebe, quien le animó a traducir la obra a cualquiera de las lenguas nigerianas, que se aseguró los derechos de autor para la editorial Heinemann y que la traducción le llevó cuatro años. Sin embargo, es imposible encontrar en la red más referencias de este hombre y de lo que ocurrió con su trabajo.

En fechas recientes ha aparecido la portada del clásico que el artista Viktor Ekpuk ha realizado para la edición que la casa “Penguin Random House” le ha encargado con el objeto de conmemorar los sesenta años de su publicación. A raíz de la proximidad de esta fecha, será en 2018, algunos intelectuales y escritores nigerianos han vuelto a sacar el tema de la no traducción a igbo de una obra de la que se han vendido más de 20 millones de copias desde su publicación, preguntándose ¿hasta cuándo?.

Portada realizada para los 60 años de su publicación. Autor: Viktor Ekpuk

Portada realizada para los 60 años de su publicación. Autor: Viktor Ekpuk

*. Traducción de la frase: Olga Barrios

Un “detective” muy particular: Touré de San Francisco, de Bilbao

En el mismo centro de la ciudad de Bilbao está el barrio de San Francisco. Se trata, o al menos así ha sido hasta fechas recientes, de lo que se suele describir como un gueto. Se asocia a lugar marginal, inseguro, de mala vida, lleno de inmigrantes, violencia, prostitución y drogas. Todos esos cajones enconsertados encuentran su mueble a medida en esta zona de la ciudad de Bilbao. La gente suele rodear estas calles intentando no cruzar a través de ellas. Pero allí han encontrado también refugio y acogida cientos de inmigrantes que llegan intentando tener, como cualquiera, una vida mejor. “Todos los emigrantes pobres, vivan donde vivan, tienen una pelea diaria por la supervivencia, la suya y la de su familia, que casi siempre está en su país”, afirma el escritor Jon Arretxe. Y esa lucha cotidiana es la que ha querido plasmar en su serie protagonizada por Touré.

Sobre San Francisco se puede escribir y mucho. Desde varios prismas, como el que se encuadra bajo ese concepto que desde hace poco todos manejamos con soltura: “gentrificación” y del que este pedacito de Bilbao tampoco se libra.

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Jon Arretxe. Fotografía: Erein

Jon Arretxe, que escribe en euskera y ha sido traducido en estas cinco novelas por Cristina Fernández Blanco, quiso situar allí, en sus calles llenas de colorido y diversidad, la trama de una saga que ha ido creciendo bajo demanda de un público lector que le ha ido reclamando continuarla. En realidad se trata de una serie de novela negra con un personaje diferente, poco habitual. Es un burkinés, emigrante africano, sin papeles, que vive en el bilbaíno barrio de San Francisco, en un piso patera. Entre vidente, gigoló e improvisado “detective”, Touré muestra muchas caras de una realidad que, a menudo, se trata de ocultar. Con esta creación el escritor “quería un personaje diferente a lo habitual, algo original que sorprendiera al lector, alejado del típico hombre blanco con problemas con el alcohol y con su esposa“.

La novela negra tiene como uno de sus componentes principales su carácter de denuncia social y plasmación de las tripas de la sociedad en la que se desarrolla, aspectos estos que ya han aparecido en varios momentos en este blog. Son una buena radiografía de las sociedades en las que se encuadran. En este sentido, le pregunto a Arretxe si la población bilbaína es más racista y llena de prejuicios de lo que nos creemos. “No creo que sea más racista que el resto de las sociedades de su entorno, pero sí más de lo que ella misma se considera”, me contesta. Y añade que se tolera “una multiculturalidad solo hasta cierto punto, folklórico y superficial”.

Además de ser un gran conocedor del continente, ya que ha viajado por varios países (de hecho existe un Touré, que no tiene que ver nada con la novela, originario de Malí), para ambientarse a la hora de recrear sus novelas, Arretxe escribe desde el corazón del que considera “el barrio más vivo de todo Euskadi” gracias a una conocida que le cedió un piso, que quería alquilar, para poder escribir desde él. Cuando éste terminó por alquilarse, el vecino de enfrente le ofreció continuar la serie desde su piso, que apenas usaba. Fue así como el escritor se metió de lleno en el día a día del vibrante y variado barrio, escuchando decenas de historias y conociendo a muchas personas que después introdujo incluso como personajes de la saga. De ellas resalta que “tienen cosas buenas y malas, como todo el mundo, pero la gente emigrante, sobre todo la africana, es mucho más solidaria y hospitalaria que en el mundo occidental”. Del barrio además destaca su biblioteca, de la que ha sido frecuente usuario, y en la que también ha encontrado muchos motivos de inspiración. Uno de esos lugares donde habitan los libros más diversos y que es, por cierto, de las más desconocidas de Bilbao.

La saga Touré

Los títulos que componen hasta el momento la serie (parece que Arretxe ha decidido aparcar el personaje por un tiempo) son los siguientes, descritos de manera breve por el propio escritor:

  • 19 kamera / 19 cámaras. Erein Argitaletxea, S.A, 2012. “La más original y tal vez sorprendente, por el tipo de personaje”.
  • 612 euro / 612 € euros. Erein Argitaletxea, S.A, 2013. “La de más humor”.
  • Hutsaren itzalak / Sombras de la nada. Erein Argitaletxea, S.A, 2014. ” La más dura, la más cruda”.”Para mí la mejor es la tercera, Sombras de la Nada, aunque es tan dura que deja mal cuerpo, lo cual no sé si es contraproducente”.
  • Estolda jolasak / Juegos de cloaca. Erein Argitaletxea, S.A, 2015. ” Casi una novela de viaje, un thriller africano”.
  • Sator lokatzak / Piel de topo. Erein Argitaletxea, S.A, 2016. “La que tiene una trama más sólida”.

La serie comenzó con 19 camaras/19 kameraEl título hace referencia al número de cámaras situadas en el barrio desde las que se vigila lo que allí ocurre. Estas son un narrador frío que va contando “según lo que enfoca” descubriendo situaciones muy duras, violentas. Pero la trama también cuenta con un punto de vista lleno de humor y cariño hacia las peripecias de Touré que se deslizan desde esa zona oculta de la ciudad hasta la sociedad más acomodada que vive apenas cruzando el puente y que le acaba dando la oportunidad de cantar en un coro.

Con otro título muy significativo, continuaron al año siguiente las aventuras de Touré. 612 euro/ 612 €uros hace referencia al importe de la renta básica con la que tienen que vivir muchas familias. Vuelven los personajes de la anterior y también el tono que no en vano sirven para afirmar que  Arretxe  “utiliza la narración policial para entrar en la crítica social, pintando la pobreza y la xenofobia que rodea a sus personajes”. La llegada de un supuesto primo y su hijo complicarán la existencia de Touré.

A partir de la tercera entrega el tono de la narración cambia. Esta obra la dedica a “A todos esos africanos que no existen a pesar de estar entre nosotros“. De esta manera,

“Arretxe da un giro de tuerca y nos narra la cruda realidad del periplo al que se ven forzados los emigrantes subsaharianos. Ya no hay sonrisas, no hay situaciones hilarantes, no hay pesquisas absurdas. La larga travesía de los desplazados hasta las puertas del Edén, la intervención de las mafias, las violaciones de derechos humanos… relegan la ironía y el humor a un segundo plano. Una historia verosímil, donde no falta la intriga, que obliga al protagonista a enfrentarse a enemigos más poderosos, acompañado siempre por los pocos, pero incondicionales, compañeros de la Pequeña África de San Francisco.” (Un lector indiscreto)

Tras vivir una situación límite, durísima,  Touré regresa a África. Arretxe ha plasmado en varios de sus títulos sus viajes por el continente. Y aprovecha esta obra para introducirnos en las calles de Bamako. Pero también para volver a integrar a un personaje diferente, en este caso un albino.

-Yo me hacía pasar por un poderoso vidente y echaba los cauris. Algunos incautos se lo creían y hasta me pagaban, pero no creas que me siento orgulloso por ello.
-Es el destino de los africanos, Touré –me consoló Alou-. Aquí o en Europa, da lo mismo, el tema es sobrevivir. No hay de qué avergonzarse. (Juegos de cloaca. Pág. 81)

“La Pequeña África de San Francisco vuelve a ser el escenario de las andanzas de nuestro detective-vidente. De vuelta a Bilbao, Touré recuperará sus relaciones anteriores con la finalidad de recomponer su maltrecha existencia. Una dura realidad, la de los sin papeles en el Paraíso soñado, que obliga a una vida clandestina en un mísero y asfixiante escenario controlado por las autoridades. No hay posibilidad de escape, a la xenofobia y a la escasez de medios para asegurar su sustento se suma la coacción, la exigencia a colaborar con el adversario, la policía, delatando a sus cercanos, a aquellos que se encuentran en su misma situación. Touré y sus compañeros tratarán por todos los medios de liberarse de esta red de chantaje y extorsión en la que están atrapados. La descripción detallada del submundo de la emigración, del monótono día a día de los “inexistentes”, de su realidad, es en lo que Arretxe persevera con un lenguaje dinámico y descarnado.” (Sinopsis).

¿Por qué Yismake Worku es el escritor más leído en Etiopía?

En 2008 con solo 22 años, el etíope Yismake Worku publicó en amárico su primera novela, que está considerada un auténtico best – seller en su país, Dertogada, la cual ha sido traducida al inglés. A Worku se le considera un gran escritor, dotado de una gran imaginación y una capacidad intuitiva para describir detalles de la vida, la cultura y los incontables destinos de las gentes etíopes. Su traductor añade que ha sabido escoger caracteres interesantes, logrando lo que hasta ahora ningún otro escritor etíope ha conseguido: la posibilidad de interesar a la gente de su país… y también a un público más global.

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Yismake Worku. Foto Facebook

Si trasteáis por facebook, podéis encontraros con una página con el nombre del escritor. En realidad, se trata de una creación de sus fans. Yismake Worku parece emanar, al igual que su obra, de un misterio. Apenas hay noticias, comentarios o entrevistas sobre él (si exceptuamos lo que podemos encontrar en amárico). Se sabe que estudió en la Universidad de Awassa (lugar en el que se supone que reside, según me aseguraron sin mucha convicción en su propio país) y que ha estado viviendo,con anterioridad, muchos años en la capital, Addis Abeba.

La mayoría de los datos que se conocen en torno a él pertenecen al ámbito literario; Worku ha escrito más de diez libros, casi todos novelas de gran éxito, pero también de poesía. Poco más se sabe de él, excepto que es una especie de Michael Crichton a la etíope, que sus libros se los quitan de las manos y que ha conseguido vivir de la literatura.

Las pocas fotografías que se pueden localizar en internet nos muestran a un hombre joven, no muy alto y sí muy delgado, de aspecto frágil y sensible. Su mirada es fría y ajena e impenetrable. Como lo es prácticamente todo lo relacionado con su vida y su localización actual. Algunos le sitúan fuera del país en este momento (¿Inglaterra?). Pero nadie parece conocer cuál es su verdadero paradero.

El etíope escribe un género que oscila entre la ciencia ficción y la novela científica, contado desde el suspense y los enigmas. Pero sus libros van más allá; suponen en opinión de muchos un auténtico puente entre el pasado y el  futuro, entre la generación pasada y la que está por llegar. Worku es capaz de unir los monasterios que se encuentran en las islas del lago Tana con la NASA. En palabras de Sebhat G. Egzea’ bher, un gran autor muy leído en Etiopía, estamos ante un  escritor con un estilo único que escribe una literatura perfecta. Muchos coinciden en señalar que destaca por haber renovado la novela etíope dotándola de modernidad sin renunciar al lugar del que procede.

Dertogada, el comienzo

9789994484317-usMás de 100.000 ejemplares vendidos y más de 20 reimpresiones, son las cifras de vértigo que nos da a conocer Messeret Abeje, profesor de la UNECA en Addis Abeba, durante una charla informal. Cuando se publicó, en origen en amárico, todo el mundo quería leer la novela en Etiopía. Había múltiples razones para ello.

Se trataba de una novela con ritmo, aunque a ratos confusa, y que usaba la fantasía, lo cual era parte de su atractivo, pero lo más importante se encontraba en el argumento que lograba que muchos se sintieran identificados con lo que se contaba. Worku hablaba de una realidad que los etíopes conocían muy bien. Leían su propia historia y la de su país. De hecho, en su día se señaló este libro como nacionalista por el propio Sebhat G. Egzea’ bher.

Dertogada, la película

Dertogada, la película

Comenzando en un presente tecnológico, con ingenieros de la NASA que desaparecen, la trama nos lleva a 1969, al mismo corazón de Addis Abeba, delante de la estatua de Abune Petros. Éste fue todo un símbolo de resistencia y lucha: en 1936 Abuna Petros, un Arzobispo de la Iglesia Ortodoxa Etiope, fue ejecutado por su rechazo a rendirse ante los italianos fascistas que invadieron el país. En Etiopía simboliza la libertad y el rechazo a todo tipo de tiranía. Worku enlaza seguido su narración con el poema “La pasión de Peter” de Tsegaye Gabre-Medhin, y con una grabación del poeta en relación al mismo, que nos introduce en un código que se oculta detrás de las palabras del poema.

A través de una trama con flash-backs, suspense, intriga, espionaje, fantasía y amor, Worku habla del deseo de una nueva Etiopía, siendo en sus propias palabras el libro, la canción de libertad de toda una nueva generación.

En 2012 se ha traducido a inglés por Zelalem Nigussie y está publicada por Unity Publishers (con sede en Addis Abeba). Alguna noticia relaciona la novela con el cine, sin que este extremo lo pueda asegurar del todo. Lo que sí es seguro es que cuenta con versión audio, en amárico, lo que facilita que llegue a la población no alfabetizada. Además, Worku ha escrito varias secuelas de Dertogada, también con gran éxito: Ramatohara, Xantoxara Yoratorad, todas ellas de momento solo pueden ser leídas en amárico.

Dertogada está dedicada a Kitaw Ejigu, científico de la NASA, quien luchó para intentar que en Etiopía hubiera un cambio político en los tiempos de Meles Zenawi. Toda una declaración de intenciones para una novela que es el reflejo de una Etiopía que desea un futuro (y un presente) diferentes. Y que escribe (y lee) sobre ello.

This nation needs wise composers who can give it a sweet tone of harmony (pag.11)

 

 

Las epopeyas también son para el verano

Oímos la palabra “epopeya” y en seguida pensamos en un poema histórico, en hazañas y gestos heroicos, míticos. Nos suena a viejuno, medieval, a historias del pasado muy pasado y a narraciones contadas por seres con cualidades teatrales. Dicen los que saben que es difícil dar una definición que englobe las diferentes epopeyas literarias que han ido apareciendo a lo largo y ancho del planeta.

Más allá de problemas teóricos a la hora de “encajar” cada obra en su lugar pertinente (¿a qué obras del continente africano se les puede aplicar este subgénero de la épica?), nos surge otra pregunta; ¿por qué leer hoy epopeyas africanas?… ¿acaso alguien lee El cantar de mío Cid, por ejemplo?.

Contra todo pronóstico Borges, que la consideraba “la forma más antigua de poesía”, pensaba que era un género de futuro. Quizás no iba tan desacertado el argentino sobre esta “poesía del pasado”. Así, novelas modernas como Cien años de soledad han sido consideradas, por Carlos Fuentes entre otros*, como “nueva novela épica”. Y es que las gestas heroicas, y dignas de alabanza, nunca nos han abandonado del todo.

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Chaka in battle at the head of the regiment of Tulwana impi. Artist: Angus McBride

¡A la rica epopeya africana!

Desconocidas las africanas, en número abundante, ha sido por la labor de los griots que han narrado desde la oralidad los hechos del pasado la razón por la que conocemos tal cantidad de ellas. El mundo africano ha preferido poner en común las experiencias, dar protagonismo al goce colectivo frente a la actividad de leer un texto escrito que es un acto individual. Sus puestas en escena, a veces acompañados de música, otras no, han hecho de estas narraciones algo único e irreproducible. En Guinea Ecuatorial, por ejemplo, pervive el mvet, que además de instrumento musical es el medio a través del cual y utilizando la oralidad se transmiten las gestas míticas.

Hay un amplio abanico de posibilidades que eluden y dificultan la oportunidad de cosificarlas. ¿Podríamos considerar Khaidara, el cuento peul, una epopeya?, ¿sí?, ¿no? …¿importa?.

Quizás sería más interesante conocer las ramificaciones de aquello que se denomina “epopeyas” y que además de alcanzar los feudos y reinos de grandes personajes y dinastías, se adentra en las loas a la vida del día a día, son las llamadas “epopeyas corporativas”** “aquellos textos creados y pensados para una corporación particular. Destacan las de los pescadores y cazadores malinkés, Kambili, y las de los hausas y peuls.” Pero, a pesar de su interés, apenas nos han llegado.

Una de las razones de la pervivencia de las grandes historias es la de mostrar con orgullo que en África también ha transitado un pasado glorioso. Así lo demuestran las epopeyas más conocidas, las que nos  han llegado a través del medio escrito. La recitación del griot Pahel Mamadou Baila llevó al investigador senegalés Amadou Ly a trasponer el relato sobre las proezas del héroe fulani Samba Guéladio en su L’épopée de Samba Guéladiégui. Siempre desde la tradición y la oralidad, el relato se transforma al plasmarse por escrito. Sin los griots, esos narradores mágicos, conoceríamos una cantidad muy inferior de las pocas que aún así podemos conocer gracias al trabajo de recopilación de escritores e historiadores. Pero, tal y como resalta Vicente Montes: “Se han abordado en numerosas ocasiones las dificultades del proceso de traducción pero en menos la complejidad de la transcripción de los relatos orales.” En este nuevo trasvase, la pérdida de la esencia es inevitable.

5 epopeyas que se pueden leer

El género, no obstante, no se circunscribe a un ámbito determinado.  Pero es África occidental, rica en reinos, la que más epopeyas dinásticas ha elaborado.

sunyata-o-epopeya-mandinga-djibril-tamsir-nia-L-rOrofSLos malinkés descubrieron la figura del fundador del reino mandingo, Sundiata Keita. Recreado por Makan Diabaté, pero sobre todo por Djibril Tamsir Niane, es una de las más historias épicas más conocidas.

La historia de Sundiata Keita, sobre la que recalca el autor que su libro es sobre todo la obra de un griot de la zona de Siguiri, es apasionante. Sundiata Keita o la epopeya mandinga, fue publicado en 1960 por la editorial Presence Africaine y traducido por Casa África. El que fuera rey fundador del Imperio de Malí nació en 1217 en Niani, la actual Guinea, y era hijo del rey Maghan Kon Fatta, perteneciente al clan de Keita, quien controlaba un pequeño territorio. Sin embargo, su historia comienza en realidad mucho antes de que naciera. A finales de 1236, Sundiata Keita, recién coronado emperador de Malí, convocaba a todos los jefes guerreros y notables en el claro de Kurukan Fuga para la proclamación de una serie de leyes y normas que debían regir la vida del Imperio a partir de ese momento. La conocida como Carta de Kurukan Fuga o Carta del Mandé está considerada como una de las primeras declaraciones de Derechos Humanos de la Historia. Uno de sus logros más importantes: abolió la esclavitud.

La epopeya bambara, recopilada por Lilyan Kesteloot, posee una envergadura de más de diez mil versos, 2747557138r“destaca por la función desempeñada por los morabitos y los magos que ayudan a los guerreros y a los reyes a derrotar a sus enemigos gracias a la adivinación y a la confección de amuletos que los hacen invulnerables”. Junto a ellas emergen las de los sonikés, fulani, peuls… bajo similares características todas ellas. La mujer, en estos textos, aparece en un papel de relevancia, lo que no ocurre en las epopeyas de África Central.

La vida de El Hadj Ornar, el hombre que llegó a organizar una yihad, fue narrada por el l_africainesenegalés Samba Diop. En ella se aúnan varios mundos bajo la historia del fundador del Imperios Tukulor.

Bernard B. Dadié, toda una leyenda en la literatura africana, y quien además ha cumplido 100 años el pasado enero, dedicó Légendes africaines (1954) a narrar la epopeya de los baulé. En esta historia, basada en la tradición oral y a través de cuentos, Dadié explica cómo su pueblo, los Baulé, recibieron su nombre gracias al sacrificio de su reina, la reina Poku.

En Sudáfrica emerge la figura del misterioso rey zulú ChakaEn 1910,Thomas Mofolo ficcionó su vida y su imperio antes de la colonización. Chaka se publicaría en 1925, en lengua sesotho (traducida con posterioridad al menos en dos ocasiones al inglés y a otras lenguas europeas). Hablamos de un clásico, ¿hablamos de la primera novela conocida en el continente?. Comparada con 1005897Shakespeare y con las tragedias griegas, se la ha colocado a la altura de las obras de Achebe pero no ha tenido nunca su repercusión.

Con posterioridad se realizó otra versión sobre la vida de este rey. Mazisi Kunene, un defensor de la literatura africana en lenguas de origen, escribió su obra seminal Emperor Shaka the Great: A Zulu Epic (1979) en zulú. La cual ha sido comparada con la Iliada y la Odisea y ensalzada por escritores como Chinua Achebe.

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  • (*) Ver: ¿La muerte de la épica? Las metamorfosis de un género literario, entre la modernidad y la posmodernidad- José Manuel Pedrosa
  • (**) Ver: Kesteloot y Dieng, en Les épopées d’Afrique noire (1997)

La literatura africana también se lee en euskera, catalán o gallego (II)

En el CCCB ha comenzado la exposición “Making Africa, un continente de diseño contemporáneo” que ya pasó por Bilbao, y que en Barcelona llega cargada además de eventos. Para los próximos días tienen programadas dos citas ineludibles para todos aquellos que aman la literatura. El 13 de abril Chigozie Obioma dará una conferencia bajo el título “África como relato” que presentará Ruth Fernández de Wiriko y el 18 lo hará Mia Couto bajo el título “Mi África”.

Tanto el debut literario del nigeriano como la última novela del mozambiqueño han sido también traducidas al catalán. Els pescadors editada por Quaderns Crema La confessió de la lleona por Periscopi se unen a la publicación en este idioma de la primera y premiada novela de Fiston Mwanza Mujila, Tram 83 que, a diferencia de las otras dos, no está disponible en castellano. Tres títulos en lo que va de año no parece mala marca. Sin embargo, el pasado mes se quejaba en este blog Ester Riera, artífice de la librería La Ploma de Barcelona, de lo poco que se publica de literatura africana en general y aún menos en catalán.

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La traducción de estos libros se suele realizar desde el idioma original, casi siempre una lengua europea, o también del árabe, tal y como ha ocurrido, por ejemplo, con la última novela del egipcio Al Aswani,  L’Automòbil Club d’Egiptepublicada por Edicions 1984. Suele ser un proceso no exento de múltiples dificultades, que se intenta ejecutar con el máximo acierto, pero al que, a menudo, le caen las críticas de manera despiadada. El traductor, ese ser en la sombra, sin el que no sería posible el goce de tantas lecturas, tiene que lidiar además con la traslación de referentes culturales y lingüisticos propios de los diferentes mundos de los que provienen los autores.

El profesor Pere Comellas Casanova, que ha traducido  a múltiples escritores entre los que se encuentran Mia Couto, Paulina Chiziane, José Eduardo Agualusa, Germano Almeida o Baltasar Lopes, cree en la traducción “porque es la única manera de construir una literatura universal y porque demuestra, día tras día, y a pesar de todas las carencias y frustraciones, que cualquier lengua contiene potencialmente toda la experiencia humana.”

Sobre la importancia de la traducción y de los traductores escribe también Coetzee en uno de sus ensayos, que Mondadori ha recopilado, y los elogia de la siguiente manera: “Si a uno le pidieran el epítome de la profesión de escritor, “noble” no sería la primera palabra que le vendría a la cabeza. En cambio, “noble” sería un epítome bastante apropiado para el traductor, cuya luminaria es Fides y que no puede aspirar ni a la fama ni a la fortuna”.

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Intentar proporcionar una lista cerrada de títulos no es posible, a pesar de que la mayoría de los libros que encontramos en catalán proceden de escritores conocidos. Por supuesto, los nobeles literarios aparecen en el listado. Achebe con su clásico Tot se’n va en orris, Soyinka con Els intèrprets, Gordimer con La filla de Burger y La història del meu fill, Mahfuz con Entre dos palaus o Coetzee con Desgràcia, L’edat de ferro y Vida i època de Michael K. Junto a Doris Lessing (El quadem daurat) y JMG Le Clézio (L’africà).

Junto a ellos surgen nombres tanto del norte como del áfrica sub-sahariana. El nen negre (Camara Laye), Papallona encesa (Yvonne Vera), La nit sagrada (Tahar Ben Jelloun),  Esperant el vot de les feres (Ahmadou Kourouma), Una carta molt llarga (Mariama Bâ), Contes de la sabana africana (Birago Diop), Amkul·lel, el nen ful (Amadou Hampâté Bâ), Memòries d’una doctora (Nawal al Sadawi), Els cercadors d’ossos (Tahar Djaout) o La dansa de la pantera (Véronique Tadjo), Le vieux nègre et la médaille (Ferdinand Oyono), El bevedor de vi de palma (Amos Tutuola), Etiòpiques (Léopold Sédar Sehghor), El pa de cada día (Mohamed Chukri),  La tieta Safeia i el monestir (Baha Taher), Somnis i assassins (Malika Mokkeden) y de Assia Djebar: Les nits d Estrasburg,  Dones d’Alger en les seves estancesOmbra sultana.

La literatura africana contemporánea está representada por Teju Cole (Ciutat obertá), Uzodinma Iwewala (Bèsties sense pàtria), Fatou Diome (El ventre de l’Atlàntic) o Dinaw Mengestu (Nens de la revolució y Els Nostres Noms) pero también por una serie de escritores, sobre todo magrebíes, como Laila Karrouch, Najat El Hachmi o Said El Kadaoui que escriben en catalán. De este último grupo, uno de los rostros más conocidos es la beninesa Agnes Agboton quien establecida en Cataluña publica libros en este idioma: Àfrica des dels fogons, Abenyonhú, Més enllà del mar de sorra o Contes d’arreu del món. Una mujer que trabaja en la recuperación de cuentos, leyendas y canciones de la tradición oral de su país y escribe en gun y en francés, en castellano y en catalán.

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