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Entradas de la Categoría ‘Sáleh, Táyyeb’

El Accra de Taiye Selasi

Accra, Ghana

African women old school, wearing traditional kente (Accra -Ghana). A través de Thembeka Mqadi

Kehinde va sentado de cara a la ventanilla, dándole la espalda a Taiwo, contemplando la carretera que los ha llevado desde el aeropuerto hasta Accra, algo distinta de lo que había esperado, no como Mali ni como Lagos: menos glamour, más orden. Un polvoriento barrio residencial. Las cosas habituales y típicas de África: los vendedores ambulantes a pie de carretera, los edificios del mismo tono arenoso que el aire y el follaje, las telas estampadas en tonos vivos, los solares en eterna construcción (bloques de pisos, hoteles) que prestan al conjunto un aire de casa inacabada, siempre a medio hacer, como si los operarios se hubiesen ido a comer mientras la reciente capa de pintura empieza a desconcharse y decolorarse bajo el sol, como si en realidad nunca hubiese importado de qué color la pintaban, y los bloques de hormigón se apilan unos sobre otros, como soldados a la espera de órdenes, y la maquinaria de acero adormecida interrumpe el verde. Todo le resulta familiar. Lejos de Ghana 2013, Taiye Selasi. Editorial Salamandra (2014) pág,233

Lo que le extraña es el movimiento, ni letárgico ni frenético, sino un tipo de ritmo intermedio, sin rastro de la ancestralidad de Mali ni la ambición de Nigeria, sino tan sólo un constante fluir hacia algo que él ignora. Hay los mismos grandes letreros verdes de autopista que se ven por todo el mundo, prueba indiscutible de “desarrollo”, tal como ha oído usar la palabra, como si desarrollar un país equivaliera a convertirlo en un remedo de California: supermercados, todoterrenos familiares, palmeras, contaminación y demás. Niños con camisetas que exhiben enormes retratos de estrellas de rap se acercan correteando al taxi para pregonar su mercancía: manzanas importadas y meticulosamente alineadas, gomas de mascar PK, plátanos, diarios, esponjas de exfoliar, cerillas. Importados de China, de Sudáfrica, los productos llaman la atención por sus alegres colores primarios; hechos de plástico, por dentro y por fuera, una profusión de plástico y celofán y envoltorios, como si nada les gustara más a los pobres que las baratijas envueltas como regalos. Lejos de Ghana 2013, Taiye Selasi. Editorial Salamandra (2014) pág,233

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‘Hope City’ IT hub se planea construir cerca de Ghana. Será el edificio más alto del continente. Foto: Bill Zimermman

Época de migración al norte- Táyyeb Sáleh

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La novela que hoy traigo a LitERáFRicA está considerada una de las mejores novelas escritas en lengua árabe. Su autor es el sudanés Táyyeb Sáleh, en árabe: الطيّب صالح. Nació en la localidad de Merowe, norte de Sudán, en 1929. Tras estudiar Literatura en la Universidad de Jartum, continuó sus estudios en Londres. La guerra civil que estalló con la independencia de Sudán en 1956  le obligó a permanecer en el extranjero. Después, trabajó en su país natal para la BBC, en Qatar y en París para la UNESCO, para morir finalmente en 2009 en Londres. Pasó la mayor parte de su vida fuera de Sudán, a caballo entre Oriente y Occidente, tensión que reflejó en sus obras literarias.

Sobre Época de migración al norte (en árabe, lengua en la que fue escrita en origen: موسم الهجرة إلى الشمال) Sáleh dijo lo siguiente en una entrevista realizada en 1997: “En primer lugar, lo que quería realmente era escribir una novela de suspense. Esa era mi intención. Una historia sobre un asesinato”. Pero el libro fue mucho más allá.

Después de pasar siete años en Londres realizando un doctorado sobre un poeta, un hombre regresa a su tierra, un pueblecito a las orillas del Nilo en Sudán. Su retorno le deparará el encuentro con un forastero que se ha asentado en aquellas tierras: Mustafá Said. Desde el primer momento intuye que aquel hombre tiene una larga historia a sus espaldas y pronto comprobará que así es cuando Said le elija como testigo privilegiado de su vida. Después Said desaparecerá dejándole la responsabilidad de encargarse de su mujer y sus dos hijos. Mientras vamos conociendo todas las piezas que componen la vida de Said hasta el dramático desenlace, nos vamos internando también en la vida del joven narrador que a menudo se identifica con Said. Ambos son instruidos, atractivos, han viajado al extranjero y han vuelto al origen donde se encuentran perdidos y se sienten extraños, a caballo entre dos mundos.

A simple vista podría parecer el argumento de una novela sobre la identidad y la emigración o de intriga y asesinato, pero Época de migración al norte nos invade con su prosa llena de poesía, tejida de misterios que no lo son, de búsqueda incesante de uno mismo sin tener que partirse en dos. A la vez, la novela es un regalo por la descripción sensorial que nos tramite el autor de la vida sudanesa. Abundan las descripciones de escenas y del río Nilo, con sus laboriosos agricultores dedicados a la cosecha. Descubrimos a los árabes hablando de sexo, bebiendo alcohol y hablando relajadamente. El sexo ocupa un lugar preponderante en la narración, de  hecho fue criticada por la violencia y el contenido sexual explícito.

El cínico Mustafa Said, en Inglaterra, conquista mediante una atmósfera creada por él mismo de orientalismo, incienso y camas con espejos, donde se presenta como árabe africano y habla casi con desprecio de sus “fáciles” amantes inglesas que acaban suicidándose por él. Siente que son “presas” de una cacería en la que él quiere llevarse siempre el trofeo. “Liberaré África con mi pene” (página 138) llega a afirmar en una frase que se le atribuye. El terrible, inteligente y atractivo Said, que con su aspecto árabe y su mente africana, parece querer conquistar a los colonizadores, como en una especie de posesión física y sexual que dibuja en último término un sentimiento de venganza. El colonizado sometido pero que se revuelve contra la idea de claudicar.

Este feroz choque entre Oriente y Occidente se presenta en múltiples pasajes, sin que haya una decisión o una opción en la novela por ninguno de los dos. En una comparación entre la situación de las jóvenes e inglesas conquistas que Said va empujando a la muerte y el matrimonio forzado, violento y lleno de dolor de la joven viuda de Said con un viejo del pueblo y sus posteriores consecuencias, utiliza estos términos: “Me pareció que Husna Bint Mahmud, la viuda de Mustafa Said, era la misma persona en dos situaciones diferentes: unos blancos muslos abiertos en Londres y una mujer gimiendo bajo el viejo Wad-er-Rayes, poco antes de despuntar la aurora en un pueblecito perdido de la curva del Nilo. Si aquello estaba mal, esto también lo estaba; y si esto, como la muerte y el nacimiento, las crecidas del Nilo y la cosecha de trigo, formaba parte del sistema que rige el universo, aquello también.” (pág. 103)

En la habitación secreta de Said, llena de libros de escritores y pensadores occidentales pero ninguno árabe, el joven narrador quiere encontrar la respuesta al misterio. Recorre la estancia, revisa, recuerda y lee la primera hoja de la “Historia de mi vida” de Mustafa Said que se inicia con esta dedicatoria: “A todos los que ven con un solo ojo y hablan con una sola lengua, a aquellos para quienes las cosas sólo son blancas o negras, orientales u occidentales”. Perdido y extraño, enamorado y dolido de muerte, el joven narrador recobrará las palabras de Said, la última narración de unos hechos atroces de los cuales no le salva ninguna de las explicaciones, dispuestas en forma de fotografías, frases, lecturas y recuerdos, que allí encuentra. Afuera el Nilo fluye y encanta y le ofrecerá la oportunidad de elegir si dirigirse a la orilla norte o la sur o si la solución es simplemente vivir aceptando todas las contradicciones.

Sí, ahora sé que la sabiduría se encierra en esas frases sencillas de las gentes sencillas y que en ellas está nuestra única esperanza de salvación. Pág.53

Ficha:

  • Título original:  Mamsim al-higra ila-s-samal (1967)
  • Idioma: Original: Árabe
  • Traducción al castellano: Huerga y Fierro Editores, S.L. (1998)
  • Traductora: Maria Luisa Cavero
  • Nº páginas: 188
  • Otras ediciones de esta obra: MR Ediciones

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