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Entradas de la Categoría ‘Sassine, Williams’

Céroe, no eres un cualquiera- Williams Sassine

9788495764249

Los céroes son el cruce entre el cero a la izquierda y el héroe. Para cámara, el protagonista de esta novela en la que ninguno de sus nombres está en mayúsculas, la mejor manera de vivir es comenzar de cero.

Su autor es Williams Sassine, nacido de padre cristiano libanés y de madre musulmana guineana. Sassine fue un mestizo. Esta condición conllevó otra, una cierta marginalidad, en la que el color de su piel y sus dificultades para comunicarse le llevaron a estudiar matemáticas, porque pensaba que la ciencia le podría permitir resolver la ecuación de su vida “Pensé que con las matemáticas podría resolver toda ecuación … pero la vida, un grito, un silencio, no se pueden resolver con ninguna.” [1] También escribió cuatro novelas: Saint Monsieur Baly (1973), Wirriyama (1976), Le jeune homme de sable (1979) y la que hoy comento. Él no se consideraba un escritor africano o un escritor guineano, los temas sobre los que escribía le parecían universales y declaraba que sus libros favoritos eran los cómics [2]. Forzado al exilio por la dictadura de Sekou Toure en 1961, el escritor guineano residió en Gabón, Níger y Mauritania, donde fue expulsado a principios de los años 90, como resultado del conflicto. Sassine murió a la edad de 53 años.

Céroe, no eres un cualquiera es ante todo una novela original. El acusado sentido del humor de Sassine, mordaz y crítico, aparece a lo largo de la novela dotándola de un punto de vista entre la denuncia y la hilaridad que produce una realidad horripilante. Entre la crítica, el hartazgo y la necesidad de salir de ella.

Cámara, vive obligado en el exilio, tuvo que huir de su país gobernado por el tiránico Sekou Toure y su partido único el PDG, pero debido al fallecimiento de una tía, que supone le ha dejado un legado, toma la decisión de regresar a su tierra natal. La hilarante aventura irá mostrando facetas de Guinea-Conakry, mientras denuncia lo que dejaron los soles de las independencias. Pero su crítica no se queda ahí.

La novela se inicia con la noticia de la muerte del dictador en EEUU (se produjo en 1984). Ahmed Sékou Touré es uno de esos personajes que hacen que palidezcamos ante sus actos (se estima que durante su régimen fueron asesinadas más de 50.000 personas, especialmente en el campo de concentración Campo Boiro), la nueva es tomada como una desgracia para algunos y como un alivio para otros, incluso después de muerto sigue dividiendo a los guineanos. Cámara intuye la posibilidad de poder volver a Guinea. En el exilio trabaja para un patrón blanco, lo que le sirve de excusa para decir lo que piensa de ellos: “Era la época en que el patrón estaba recién desembarcado en áfrica. Como todos sus semejantes, creía que éramos niños grandes, aterrados por la noche, y que adorábamos al sol. Montó una empresa de material electrónico. Venía con la intención de alumbrarnos, y nos alumbramos a su costa” (pág.27). El patrón, al que Cámara llama “el gran michel”, expresa en voz alta su repugnancia al conocer los testimonios de los liberados de Camp Boiro, cuando “nosotros, los europeos, armamos una escandalera cuando algo ocurre en el este (…) que el negro devore al negro, en cambio, no viene mal” (pág.90).

Una vez en Guinea, se reencontrará con sus amigos y familiares, con detractores y defensores del dictador. Llegará hasta la casa de su tía para recoger su pobre legado “un terreno baldío, unas cuantas dentaduras, una perra y un condón extraordinario”. Durante todo el camino irá hinchando pecho, riéndose de la postura de sus compatriotas, inventando si es necesario, mostrando que él, Cámara, no es un cualquiera. Como en un espejo en el que se refleja de forma deformada a esos guineanos que, ahora, tras la muerte del dictador se han vuelto de golpe importantes, salen triunfantes a las calles con el símbolo de la victoria, se creen héroes y fuertes, mientras los criminales siguen impunes sus vidas, mientras no hay juicios, ni penas, ni castigo, ni toma de cuentas, mientras hay tanto por limpiar. Céroes, en el fondo. Y aún así Cámara sabe que la mejor manera de vivir es volviendo a comenzar de cero.

Sassine, un descubrimiento.

Una vida acaba, otra vida comienza. En una ocasión os dije que el hombre es un desconocido conocido pero también un conocido desconocido. Una vida acaba, otra vida comienza. En otra ocasión os dije que si la vida de un hombre va de cero a cien, la de un pueblo va de cero a infinito. Una vida acaba, otra vida comienza. Os dije también que yo era la encarnación del pueblo, pero no me entendisteis. Un pueblo no muere. (pág. 143)

Ficha:

  • Título original:  Le Zéhéros n’est pas n’importe qui (1985)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: Barataria Ediciones (2004)
  • Traductor: Fermín Guisado
  • Imagen de portada:  Fotografía de Angela Wyatt, Stone/Getty images
  • Nº páginas: 224

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