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Entradas de la Categoría ‘Shoneyin, Lola’

Las vidas secretas de las esposas de Baba Segi

Por: Federico Vivanco

Lola Shoneyin es poeta, novelista y profesora de lengua inglesa. Nació en Nigeria, en 1974, y “su escritura profundiza temas relacionados con la sexualidad femenina y las dificultades del día a día doméstico, en África”.

Sus obras plasman muchos aspectos de su vida, la que le ha proporcionado diverso material sobre la poligamia, tema que trató en su primera novela, The secret lives of Baba Segi’s wives, publicada en el Reino Unido, en 2010. Esta obra ha sido traducida a siete idiomas (no disponible en español, hasta la actualidad), y preseleccionada, en 2011, para el Orange Prize.

Tiene publicados tres volúmenes de poesía: So all the time I was sitting on an egg, Son of a Riverbird y Fort he love of glight; y dos libros para niños: Mayowa and the mosquerades y Iyaji, the housegirl. Su novela, Harlot, se encuentra en estos momentos próxima a ser editada.

Ha sido elegida como uno de los treinta y nueve escritores africanos que participan en la antología África39; listado que reúne a los más prometedores, menores de 40 años, del África subsahariana y de la diáspora. Y es la directora del Aké, Arts & Book Festival, una cita anual con la cultura africana que se celebra en Abeokuta (Nigeria).

Un tema recurrente en las letras africanas: la infertilidad o esterilidad

La infertilidad o esterilidad es una de las tantas cargas que deben aguantar las mujeres africanas a sus espaldas, así como lo que esto comporta dentro de una sociedad donde las mujeres, en la mayoría de las regiones, no son solo amas de casa, madres, esposas, sino también el soporte económico gracias a sus labores agrícolas. Su cruz será también batallar con la imposibilidad de procrear, y en consecuencia, de dejar descendencia. Ante los ojos de un sistema patriarcal férreo y predominante, en la mayoría de las culturas africanas la infertilidad solo existe en el género femenino, y es imposible e inconcebible en el masculino. Un tema recurrente que podemos observar también en las letras africanas.

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Son varias las novelas de autoras africanas que tratan el tema de la infertilidad como un problema exclusivamente femenino:

En Las delicias de la maternidad, de Buchi Emecheta (Ediciones Zanzíbar, 2004), Nnu Ego es obligada por su familia política a dejar su hogar y a su esposo, por ser “supuestamente” infértil. También deberá irse de su pueblo natal para la capital y casarse en segundas nupcias, con un hombre de la edad de su padre, a quien nunca ha visto.

La obra de teatro Anowa (1970), de la ghanesa Ama Ata Aido, maneja la esterilidad como un problema que padecen solo las mujeres. Su protagonista, Anowa, vive deprimida por no poder darle un hijo a su adinerado esposo, Kofi. Éste le pide que se marche, pero ella descubrirá que la imposibilidad de no poder concebir es de él. Su carta más fuerte será socavar abiertamente la figura paternalista de Kofi, diciéndole entre risas irónicas y delante de su gente:

Así que eso es todo. Mi esposo ahora es una mujer. Es un cadáver. No es más que una madera muerta. Pero peor que una madera muerta, al menos en ésta crecen a veces algunas setas.

De esta forma, Aido revierte el discurso que envuelve la reproducción femenina, o mejor dicho, la supuesta infertilidad que solo ellas padecen.

En Las que aguardan (El aleph, 2011), de la senegalesa Fatou Diome, Arame recurrirá a un viejo amor de la infancia, para formular “los secretos de la fertilidad” y cumplir de este modo con las reglas marcadas por la sociedad: dar hijos, si son hombres mejor, y seguir procreando como muestra de la fertilidad masculina. Una vez más, esta “enfermedad” solo ataca a la mujer.

En la otra punta de África, Botsuana, la colección de relatos entrelazados de la escritora Wame Molaphe, Go tell the sun (Modjaji Books, 2011), llevada también a la ópera, tiene como protagonista a Sethunya y su “supuesta infertilidad”. No solo tendrá que afrontar su homosexualidad en silencio y el suicidio de su amada, sino que deberá quedar embarazada del amigo de su esposo, a fin de cumplir el sueño de su suegra: dejar descendencia y evitar así el rechazo de su esposo y de su familia.

Resulta más fácil atribuirle la responsabilidad y la culpabilidad generativa de la infertilidad a la mujer, y no al jefe de familia. Siendo ellas las responsables de acarrear el peso psicosocial que esto conlleva y la desdicha por sesgar la descendencia en su núcleo familiar. Ante un caso de infertilidad en la mujer, éstas son tratadas por sus familiares como si ellas necesitasen descubrir la cura de aquello que aqueja en sus vientres. En muchos casos, cuando la “cura” no está al alcance de ellas, éstas son maltratadas por sus esposos, su familia y echadas de su casa.

Las vidas secretas de las esposas de Baba Segi

A través de su primera novela, Las vidas secretas de las esposas de Baba Segi (The secret lives of Baba Segi’s wives, Cassava Republic, 2010), Lola Shoneyin denuncia, conjugando la comedia, la sátira y la ironía —llegando incluso a una parodia desternillante—, a una sociedad nigeriana patriarcal, machista y polígama.

El argumento principal se centra en el secreto más preciado que esconden las tres esposas de Baba Segi: unaBaba-Segis-Wives-Connect-Nigeria-770x397 caja de pandora que comenzará a abrirse con la llegada de Bolanle, la cuarta esposa. Un interrogante que no solo hará tambalear a la familia Alao, sino que pondrá en duda la fertilidad de este macho cabrío nigeriano, viril, y padre de siete hijos.

Shoneyin intercala de forma muy dinámica distintas voces narrativas en primera persona, haciendo que los protagonistas se desnuden, emocional y psicológicamente, ante el lector. Permite así, que “se escuche” a las esposas y a lo que cada una tiene para contar, sin la contaminación de un narrador omnisciente. Los personajes no son homogéneos, todo lo contrario. Se construyen para cada una de las esposas un personaje con autonomía, poder de voz y diferentes puntos de vista. Sus relatos reflejan, al mismo tiempo, la cultura y la sociedad donde se conjugan las prácticas y las costumbres yoruba; muestran el drama de la sociedad patriarcal nigeriana y facultan a la autora a inmiscuirse en el orgullo y el sentir del hombre africano. Si bien es una obra de ficción, el hilo argumental se basa en una historia real que la propia autora escuchó, de una amiga que realizaba prácticas de médico en un hospital de Nigeria.

El personaje central será Bolanle, quien se casa con un polígamo, de la edad de su padre, escapando a sus conflictos familiares para adentrarse en una vida de perpetuo abotargamiento. Aunque, estoica ante las constantes emboscadas y conspiraciones —naturales y sobranaturales— de Iya Segi e Iya Femi (primera y tercera esposa), sigue siendo una ingenua; un alma en pena que vaga por la casa de los Alao. Su lucha interior será su fortaleza. El lector no podrá evitar la combinación de sensaciones que van desde la risa al sarcasmo, pasando por la mordacidad y hasta la lástima y compasión.

Algo que no deja de sorprender, son los símbolos y paralelismos que emplean muchos autores africanos, a la hora de darle nombre a los personajes: las primeras tres esposas tendrán el apodo de “Iya” (“madre” en lengua yoruba). Perderán el nombre, como quien pierde su identidad, para adoptar el de su primer progenitor. Bolanle será la única en llevar un nombre verdadero, sin el apodo de “madre”, como una alegoría a su imposibilidad de concebir.

El secreto estará acorazado durante 18 años, hasta la llegada de la cuarta esposa —Bolanle— quién, después de un gran período de frustración y dolor, al intentar quedar embarazada, destapará “el gran enigma” gracias a los resultados de las pruebas de fertilidad a las que se vio obligada a someterse, en el hospital local.

La intriga y la solución a esta tragicomedia o sátira polígama —que no deja de ser desconcertante, graciosa y violenta a la vez— será trabajada con un raudo desenlace que mantendrá en vilo al lector.

El relato de Lola Shoneyin a través de esta infertilidad enmascarada —impuesta socialmente tanto por hombres como por mujeres— hace que los lectores nos preguntemos hasta qué punto es lícito y justificable concebir fuera del matrimonio, a fin de evitar el rechazo y la lapidación social. ¿Hasta dónde se puede llegar en un país donde “infertilidad” es sinónimo de “destierro”?.

a9d803bd-ce90-4bc1-a50e-e2a514d403a1Autor: Federico Vivanco

Filólogo inglés, traductor y artista plástico.

Twitter: @FedericoVivanco

Review in English, here: Mary Okeke Reviews

Aké Festival 2015, interactuando con la cultura africana

Aké es el lugar de nacimiento del único escritor subsahariano negro del continente africano ganador del Premio Nobel de Literatura, Wole Soyinka. En 1989 emprendió la escritura de su obra autobiográfica, traducida al castellano bajo el título Aké, los años de la niñez. En ella narraba, de manera extraordinaria su infancia, una época en la “que se mezclaba la vida tradicional africana, las relaciones y la presencia del mundo colonial”.

akelogoPero aquel Aké de Soyinka ha cambiado. Y desde el año 2013, se viene celebrando allí también el Aké, Arts & Book Festival, un evento que pretende impulsar la innovación artística del continente (de su parte anglófona, al menos) y que en esta tercera edición se ha consolidado convirtiéndose en uno de los festivales africanos más interesantes. Durante cinco días, bajo la dirección de la escritora Lola Shoneyin, se desarrolla un amplio y variado programa con actos literarios, culturales y artísticos que incluye talleres, lecturas, exposiciones, charlas, actuaciones, exhibiciones y mesas redondas.

Del 17 al 21 de noviembre, múltiples acontecimientos y nombres muy conocidos se han acercado hasta Abeokuta (Nigeria), desplegando un abanico cultural que muestra una vez más la riqueza y creatividad del continente. Lola Shoneyin explicaba, en los días previos a su comienzo, que el festival pretende avanzar en la línea ya iniciada de mostrar el radiante momento cultural que atraviesa África, al tiempo que lo promueve, lo desarrolla y también, cómo no, lo celebra.

Dentro del programa de este año, se han proyectado dos películas. Una basada en la vida del Doctor Denis Mukwege, la voz de la lucha contra la violencia sexual en África y ganador del Premio Sajarov en 2014. El film “The Man who mends women” que ha ganado diversos premios está dirigida por el belga Thierry Michel. La otra película proyectada ha sido “Ramata” sobre una historia basada en la novela negra del mismo título del autor senegalés Abasse Ndione. Además la finalizada edición ha contado con  un taller de creación de documentales.

Otra de las disciplinas que han protagonizado el Festival es el teatro. HEAR WORD! es una obra, basada en hechos reales, que trata sobre los verdaderos problemas que afectan a las mujeres de todos los rincones de Nigeria y que ofrece una visión íntima de sus vidas al tiempo que refleja la variedad de niveles socio-económicos en los que viven.

Mención aparte merecen las tres exposiciones, las 14 piezas pictóricas tituladas Sombras y sueños de Tina Abewodale, y la mirada íntima de la vida cotidiana africana que nos ofrece Andrew Esiebo a partir de sus fotografías. Pero ha destacado, sobre todo, la exposición que conmemoraba los 20 años del asesinato del escritor y activista Ken Saro Wiwa quien ha sido recordado en varios momentos a lo largo de estos cinco días.

La otra mitad del Festival es la literatura. En esta ocasión se ha hablado de 16 libros en 8 “Book Chat”. Estas charlas tienen una hora de duración y dan al público la oportunidad de interacturar con los autores que admiran. Cada uno de los “Book Chat” cuenta con dos escritores invitados y un moderador.

AKE-Festival-2015-Book-Chats.A la etíope-americana Maaza Mengiste(Benneath the Lions Gaze) le ha tocado departir con el liberiano Vamba Sherif(Bound to Secrecy) y a un Chris Abani que regresaba por primera vez a Nigeria tras 22 años (The Secret History of Las Vegas)charlar con EC Osondu (This House is not for Sale).

Mientras, la egipcia Mona Elthaway, la autora de Headscarves and Hymens (una extensión de su anterior “¿Por qué (ellos) nos odian (a las mujeres)?”) en el que relata los abusos y negación de derechos humanos que sufren las mujeres en muchas partes el mundo, hacía lo propio con Pius Adensami. Tayie Selasie hablaba sobre su libro Ghana Must Go por primera vez en suelo africano y dirigía junto a Helon Habila y Nnedi Okorafor un taller de escritura, orientado a un grupo de 20 escritores dispuestos a mejorar sus habilidades y a preparar su trabajo para su posterior publicación.

Interesantes también han sido las 18 mesas redondas que se han organizado alrededor de temas de gran actualidad (“Desigualdad en África”, “Sátira y conciencia pública”, entre otros). Se echa de menos que no se ha colgado en la página web del festival ningún video, audio o resumen de lo que se ha debatido tanto en estas Book Chat ni en las múltiples mesas redondas que se han ido desarrollando.

Una de las mesas ha tratado sobre “El crecimiento de la ficción especulativa en África” con Dilman Dila, Nnedi Okorafor, quien asombró al público cuando confesó que la habían “llamado bruja y otras cosas” por escribir ciencia ficción, y Mehul Gohil. En otra de las mesas se habló sobre las narrativas Queer africanas, moderada por Bisi Alimi, con Zukiswa Wanner, Tendai Huchu y el escritor Jude Dibia cuyo debut literario, Walking with Shadows, está considerado como la primera novela nigeriana en la que el protagonista es un hombre homosexual. En un continente en el que 35 países criminalizan al colectivo LGBTI discutieron sobre la necesidad de acabar con esta persecución y dieron datos sobre el alto número de personas LGBTI que existen en la actualidad en Nigeria para constatar que no es algo anecdótico.  La escritora sudafricana Zukiswa Wanner habló sobre la situación en su país y mencionó “Veil of silence” el primer documental nigeriano sobre el colectivo, como necesario “ya que, por desgracia, no todo el mundo lee”.

Pero, además, el Festival ha sido punto de encuentro para blogueros que escriben sobre literatura africana, concediéndoles otra mesa redonda moderada por Kate Haines. Allí estuvieron  Kinna Likimani  autora de kinnareads.com y  Zahrah Nesbitt-Ahmed de bookshybooks.blogspot.com, junto a Emmanuel Iduma de la revista on line Saraba y Ainehi Edoro que está detrás de Brittlepaper.com. Ellos suplen, a menudo, a pesar de tratarse de opiniones personales, la falta de información que otros medios no proporcionan. Y en el caso de Saraba dan oportunidad a las nuevas voces para que puedan publicar sus trabajos que de otro modo tendrían difícil el acceso al público.

Son muchas las personas que han pasado por Abeokuta estos días (incluso Veronique Tadjo) y muchas las que han trabajado para que sea posible. Muchas también las actividades que se han organizado además de las mencionadas (feria del libro, visitas escolares, conciertos musicales, encuentro de feministas…). El Festival ha conseguido dar a conocer, difundir y encender nuevas llamas en el mundo africano anglófono. Y, sobre todo, ha demostrado que hay allí mucho talento y creatividad, mucha inteligencia y pensamiento crítico, y mucha alegría y ganas de disfrutar además. Wole Soyinka puede estar satisfecho con su nuevo Aké.

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