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Entradas de la Categoría ‘Vera, Yvonne’

Yvonne Vera, en contra del silencio

Sin conocer a la escritora en profundidad, ni haber visto ningún vídeo suyo, las fotografías que aparecen con su imagen me transmiten que Yvonne Vera tuvo que ser una mujer fuerte, decidida y valiente. Su rostro me parece el de una mujer inteligente que no se amedrentaba con facilidad, pero al tiempo hay algo frágil en el fondo de su mirada, como si tuviera una especie de áurea que la rodeaba de misterio.

Su madre, Ericah, en la biografía que escribió sobre su hija, “Petal Thoughts: Yvonne Vera” recoge varios pasajes que nos hacen aproximarnos más a esta especial escritora. En concreto, escribe cómo una vez que Yvonne quería recoger unas entrevistas sobre mujeres, Ericah le prohibió hacerlo porque no era conveniente que una mujer viajara sola. Yvonne amenazó con suicidarse, salió a la calle y se puso en la mitad de la carretera. Su madre, aterrorizada, se dio cuenta de que Yvonne iba en serio cuando vio a los coches derrapando para no atropellarla. “Estoy en contra del silencio”, dijo en una ocasión. No hace falta más que leer cualquiera de sus obras para saber que Yvonne decía la verdad.

De los campos de algodón a Toronto

Yvonne Vera, nació en Bulawayo, Rodesia del Sur (actual Zimbabue), el 19 de septiembre de 1964. Trabajó en los campos de algodón desde los ocho años cerca de la ciudad de Chegutu. Más tarde estudió literatura inglesa y viajó a Canadá donde se casó en 1987 y obtuvo su Doctorado. De vuelta en Zimbabue, fue nombrada en 1997 directora de la Galería nacional de Zimbabue en Bulawayo, labor que realizó con gran entusiasmo y talento, apoyando a muchos artistas. Regresó a Canadá en 2004 donde murió al año siguiente. Apenas tenía cuarenta años cuando falleció, pero dejaba tras de si una trayectoria literaria brillante, valiente y verdadera.

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Photo by Ireen Dubel, Yvonne Vera Archives, 2012.

Vera era obsesiva en su hábito de escribir, y comparaba el tiempo lejos de la escritura con  “un período de ayuno”. Ella escribía durante diez horas diarias, sólo interrumpidas por carreras apresuradas hacia la nevera para tomar un bocadillo. Dijo una vez que la escritura era una parte no negociable de su vida, algo por lo que ella estaba dispuesta a sacrificar incluso las relaciones más íntimas. Estaba trabajando en una nueva novela, “Obedience”, cuando murió.

Un medio de cobertura de noticias canadiense reveló que ella había estado viviendo con el SIDA, un hecho que no se había dado a conocer durante su vida. La noticia de que había muerto de meningitis relacionada con el SIDA conmocionó al mundo, y muchos son los que se preguntan acerca de su decisión de permanecer en silencio en relación a la enfermedad.

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The Stone Virgins,traducida al idioma Ndebele

Vera dejó una huella indeleble en la literatura africana, ganando una gran cantidad de premios internacionales, incluyendo el Premio Macmillan para África, por “Stong virgins” en 2002, y el Premio Commonwealth en 1997 por “Under the togue” y el premio Tucholski del PEN sueco (2004) por el conjunto de su obra, “un corpus de obras que tratan temas tabú“.

Trayectoria literaria
Yvone Vera escribió cinco novelas y una colección de relatos. Los temas de las novelas de Vera son siempre arriesgados y nada complacientes, como la violación, el incesto o el infanticidio. Memory Chirere, escritor de Zimbawe, resumió la obra de Yvonne Vera en su blog, resumen que os ofrezco a continuación:

  • Why Don’t You Carve other Animals? (1993) es una colección de historias que retratan a las mujeres en diversas circunstancias que les piden salir de sus funciones ordinarias como madres y esposas. El escenario de fondo es la guerra de liberación de 1970.
  • Nehanda (1993) la iniciación de Vera en la hipnótica prosa poética escrita se basa en el luchador legendario liberación de Zimbabwe desde la década de 1890 hasta el Chimurenga de la década de 1970. Esta novela se centra en ficcionalizar algunos aspectos centrales de este mundialmente famosa heroína. Esta novela fue seleccionada finalista para el Commonwealth Prize de 1994.
  • Without A Name (1994) es, sin duda, el libro del que más se habla de toda su obra. La historia es sobre una mujer que viaja a través de la sociedad, de un amante a otro, en busca del amor, la libertad y la realización personal. Su inocencia se rompe muy temprano en la vida, cuando es violada por un hombre de uniforme. El momento central es cuando mata a su bebé recién nacido y ata el cadáver a su espalda, subiendo a un autobús de vuelta a su casa rural.
  • Under The Tongue (1996) probablemente marca la maduración de su estilo y, tal vez es por eso, que se considera como su novela más “difícil”. Cuenta la historia de un niño que ha sido violado por su padre y que, como consecuencia de ello, pierde a su madre. Se sugiere que la madre al matar al esposo al descubrir su crimen y previendo la muerte o la prisión, abandona al niño Zhizha con sus abuelos.
  • The Stone Virgins (2002)con él ganó el premio Macmillan para África en 2002. En 2006 ganó el Premio Aidoo / Snyder, dos años después de su publicación. Situada en las afueras de Bulawayo, esta novela explora las pruebas y tribulaciones de dos hermanas, Thenjiwe y Nonceba durante y después de la guerra de liberación. Explora los efectos de la guerra entre las fuerzas gubernamentales y los disidentes, en la vida de la gente común.

Mariposa en llamas

En 1998, publicó “Butterfly Burning”– la única de sus obras que está traducida al castellano: “Mariposa en llamas” (comentada en Literafrica) y al catalán: “Papallona encesa. “La magnética voz de Yvonne Vera arrastra al lector por las calles de la ciudad zimbabuense de Bulawayo hasta llegar al distrito de Makokoba, donde se desarrolla la historia. A los lados de Sidojiwe E2, la calle principal de Makokoba, los adultos deambulan ocupados en sus tareas y los niños ven pasar los coches mientras convierten en tesoros los objetos desechados que recogen. Ese trajinar diario va desgranando la historia de una comunidad y unos hechos sociales y políticos que la han marcado. Corre el año 1946 y Fumbada conoce junto al río Umguz a Fefelafi, de quien se enamora llevado por la fuerza que emana de esa mujer mucho más joven que él pero capaz con su espontaneidad e inexperiencia, de devolverle la fe en el mundo. Si bien ambos establecen una relación profunda y auténtica, la inquietud y la curiosidad por saber qué posibilidades le ofrece la vida bullen en Fefelafi. Necesita romper la amable rutina que la rodea encarando el futuro desde otros puntos de vista y tratando de definir su propia identidad. ¿Qué es capaz de hacer?. ¿Hasta dónde pueden conducirla su cuerpo y su mente?. ¿Cabe alguna forma de conciliar la realidad presente con el futuro que desea construir como mujer?.¿Qué debe sacrificar para perseguir sus sueños?”. (Fuente: Ediciones B)

Fuentes:

Mariposa en llamas-Yvonne Vera

Bulawayo (la ciudad). Makokoba (el distrito). Sidojiwe E2 (la calle). Así nos adentra la escritora en un pequeño microcosmos dentro de Zimbabue que podría parecer escaso si no fuera porque ella lo muestra repleto de vida y poesía, de dureza y de fragilidad, de pasión y de tristeza. La vida no es fácil allí, “es duro vivir entre las grietas”. A pesar de la hechizante voz de la narradora, de las palabras dispuestas como si fueran un telar de cuentas maravillosas, no pasan de largo ni la pobreza, ni la desesperación, ni el hambre, ni la injusticia.

Estamos en 1946, tiempo de segregación racial, tiempo de violencia. Los negros no pueden circular por las aceras, la policía realiza redadas intermitentes para llevarse a los negros, cuelgan rampantes los letreros “Negros no”. Lo negro sobra, estorba. Como única tabla a la que asirse ellos tienen Kwuela, un tipo de música que se perfila como el auténtico lenguaje que puede insuflarles aires de libertad. Y lo que los acaba por identificar hasta el punto de que es la palabra mágica que usan los policías para reclamarles dentro de los coches. La música como lo único que puede salvarles (“si no hay libertad por lo menos que haya ritmo1). Kwuela o el sonido de los trenes o el de las botellas o el de las cajas de aceite de oliva que los niños hacen sonar en cualquier lugar.

Yvonne Vera quería ser recordada como “una escritora que no tenía miedo a las palabras y que amaba profundamente a su país”. Su país son sus niños que juegan con cualquier objeto que se encuentran, niños que no tienen nada y cuya máxima aspiración es flotar, volar, niños que dejarían atónito a cualquiera con sus historias. Son sus mujeres, Gertrude quien acude a las citas con los hombres con el bebé de meses atado a la espalda, Zandile que ha renunciado a sus desfiles nocturnos para amar a un único hombre, Deliwe que regenta un bar y que odia a los policías negros. Mujeres apaleadas por los policías, mordidas por los perros, golpeadas hasta quedarse sordas, heridas y atropelladas sin remordimiento.

Todas con sus historias que se van elevando como corrientes de humo envueltas en la voz impactante, lírica y exuberante de la escritora. Frases que parecen hilarse sin tener más referencias que su posición en el aire, en los sueños, en sus memorias que se vuelven del revés y que nos muestran que nada es lo que parece y que todas han contado lo que han podido, han querido o las han dejado, lo otro queda en ese lugar recóndito donde debe de habitar todo aquello que se quiere olvidar, esconder, ocultar.

Fefelafi es la mariposa que quiere elevar el vuelo, tiene sueños y deseos. Quiere expresar lo que lleva dentro, ansía tener un futuro. La joven maravillosa, enamorada de un hombre mucho mayor que ella, siente curiosidad y no puede evitar el abrir las puertas que se le ofrecen entornadas. “Encontrarse a sí misma, eso es”. La joven Fefelafi que se consume en su propia pasión, en sus propias ansias. Intentando hallar las respuestas, mientras persigue sus sueños, más allá de Fumbada, el hombre delimitador, más allá de los límites que le imponen por ser negra. Para ello emprende varios vuelos: va a donde Deliwe, a intentar descubrir; logra ser admitida como enfermera, a intentar imponerse en un mundo de blancos. Y hay más decisiones sangrantes, que crecerán en su interior como llamas incandescentes dispuestas a devorarla.

Como “un firmamento de desesperación” la vida deja pocos resquicios, se torna de pronto con sus dientes afilados y espera para descubrir de un hachazo certero todas las verdades que Yvonne, con sus frases construidas como si fueran meandros de fuego, lanza sobre nosotras. Pocos agujeros quedan para que la fragilidad pueda colarse por ellos. Intuimos ya, si no lo hemos hecho desde un principio, que la joven mariposa ceremoniará su propio y definitivo descubrimiento ante la imposibilidad de hallar otra salida. 

¿Cómo se las ingeniaba una mujer para recuperar una porción de tiempo y conseguir que brillara? ¿Cómo florece una flor cuando está enterrada en el agua? ¿Cómo escuchaba ella el ruido de los trenes cuando no escarbaba la tierra buscando auténtico oro?

Ficha:

  • Título original: Butterfly Burning (1998)
  • Idioma: Inglés
  • Traducción al castellano: Ediciones B, S.A. (2000)
  • Traductora: Alejandra Devoto
  • Premios:  Premio Zimbabwe Publisher´s Literay Award por “Nehanda” (1993) y por “Without a name” (1994). PremioCommonwealth por “Under the togue” (1997). Premio Macmillan writer´s prize for Africa por “The Stone Virgins” (2002). Premio PEN sueco por el conjunto de su obra (2004)
  • Otras publicaciones de esta obra/ Otras obras traducidas“Papallona encesa”. Catalá. Edicions Proa, S.A. (2000)
  • Extracto de la novela: http://www.barcelonareview.com/20/s_yv.htm

Yvonne Vera (1964-2005)

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