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Entradas de la Categoría ‘Vinieron de fuera’

“Tierra adentro” de Karlos Zurutuza, un libro que cubre vacíos

El reportero Karlos Zurutuza ha publicado este mismo año Tierra adentro. Vida y muerte en la ruta libia hacia Europa. Nada más acabar de leerlo supe que tenía que hablar sobre este libro que nos acerca a una Libia desconocida, a una Libia que parece un inmenso agujero negro donde casi nadie sabe qué está ocurriendo, a una Libia, sobre todo, tan llena de personas e historias que merecen ser conocidas.

Tuve la suerte de contactar con Karlos mediante una llamada telefónica el día 21 de octubre. Hablamos un rato y lo que más me llamó la atención fue la emoción visible en su voz cuando recordaba a amigos e historias. Mencionó que era imposible entrar en el país en este momento, aunque también matizó que quizás sí era posible por una zona pequeña. Cuatro días después de aquella llamada telefónica me enteré por “El Diario Vasco” que Karlos había vuelto a entrar en Libia.

Su cobertura desde Libia se está publicando en “Jot Down”. Le dicen que es un milagro que hayan logrado entrar y él escribe: “Cuando el milagro no es llegar sino que ellos estén”. 

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Relatos agridulces de africanos en Madrid

El autor palmero Nicolás Melini ficciona vidas de desarraigo, precariedad y esperanza

Colabora: Ángeles Jurado

Lavapiés y sus manteros de moda de nuevo, los controles racistas y la precariedad de muchos inmigrantes africanos que conviven con nosotros se sitúan en el centro de Africanos en Madrid, el libro de relatos cortos de Nicolás Melini publicado por la editorial Reino de Cordelia el año pasado. Melini se cuela en un piso de Carabanchel con ellos, describe fiestas y comidas, glosa la pasión por la literatura clásica española de muchos vecinos africanos, desentraña conflictos laborales y sentimentales, denuncia la mutilación genital femenina y el desarraigo y reserva un espacio para la intelectualidad africana, presente a través de la semblanza de la figura del hispanista senegalés El Hadji Amadou Ndoye, enamorado de plumas como las de Luis León Barreto o Víctor Ramírez.

Nicolás Melini (La Palma, 1969) es escritor, guionista, realizador y editor. Ha publicado novelas como El futbolista asesino y La sangre, la luz, el violoncelo, libros de cuentos como Pulsión del amigo y de poemas como Cuadros de Hopper. También es cortometrajista y ha realizado Mirar es un pecadoHijo y Bucarest 2005. Colabora en diversos medios haciendo política, crítica de cine y literaria.

Esta primavera presentó su libro, tras un año de recorrido editorial, en Casa África. Acompañado por Jerónimo Saavedra y el periodista y escritor Santiago Gil, aprovechó para recordar la actualidad del fenómeno migratorio, el racismo y la necesidad de construir convivencia y cultura. 

Pregunta: ¿Cómo ha cambiado su mirada sobre Africanos en Madrid tras las vicisitudes personales y creativas que ha vivido desde que lo publicó? ¿Qué mensaje quiere que quede de estas historias a estas alturas?

Respuesta: Los libros, cuando se publican, siempre te ofrecen algo de vuelta a través de algunos de sus lectores. A veces no es mucho, pero otras esto puede incluso cambiar tu percepción de lo que has hecho, o añadirle matices que no habías contemplado. En el caso de Africanos en Madrid me han resultado especialmente gratificantes las expresiones de asombro —“¡No tenía ni idea!”— de algunos lectores. Podía intuirse que esto sucediera. Al fin y al cabo escogí contar una realidad que se encuentra entre nosotros y sin embargo no se conoce. En ese “¡No tenía ni idea!” va implícita la aceptación de esa realidad. No sabía y ahora sé. Y eso está muy bien. Qué más se le puede pedir a un libro. Me gustaría que quedase la sensación de que se trata de una realidad normal: la normalidad de los africanos en Madrid. Y me gustaría que, a partir de estas piezas sueltas, el lector haya conseguido imaginar cómo es todo lo demás de los africanos en Madrid.

Hay que cuestionarse las cosas y tratar de conocer de primera mano cuál es la realidad, que nadie te la cuente

P: La imagen de los africanos en España, en los medios al menos, se ciñe a la de la inmigración. No parece posible que se les consulte otro tipo de temas o cuestiones que no sean las relacionadas con su propio continente y con la inmigración ¿Cómo liberarnos de ese yugo?

R: Es un sesgo que hay que evitar, porque las personas somos algo más complejo e interesante que “emigrantes” o “nacionales”. Es un sesgo periodístico, de sección de actualidad, como quien dice en la prensa “Sanidad”, por ejemplo. Al final se trata de un cúmulo de datos y posicionamientos. A eso hay que sumarle la manipulación informativa que, en el caso de los inmigrantes —y más aún en el caso de los inmigrantes africanos— puede ser muy obscena porque son personas que, al fin y al cabo, en principio, a su llegada, no votan. El no ser votantes —ciudadanos libres con todos sus derechos—, propicia que se pueda montar una verdad a la medida de los consumidores de información. Se dice lo que sectores de la sociedad quieren oír. Preguntas que cómo nos podemos liberar: nos podemos liberar siendo independientes. Pero nadie lo es. Básicamente, hay que cuestionarse las cosas y tratar de conocer de primera mano cuál es la realidad, que nadie te la cuente.

P: ¿Qué tipo de historias crees que habría que contar más en los medios sobre ellos?

Tendemos a ver un problema en todo lo que tiene que ver con la emigración

R: En Africanos en Madrid hay una pieza, Sinaangas, que escribí por encargo para una antología sobre el tema en la que participaron muchas firmas españolas e hispanoamericanas, Inmenso estrecho (Kailas). Al afrontar el encargo, pensé que todos escribirían sobre la “emigración como problema”. Tendemos a ver un problema en todo lo que tiene que ver con la emigración. Incluso en el caso de los mejor intencionados, de los más condescendientes, la emigración es al menos un problema para el emigrante. En aquella ocasión me propuse escribir una breve historia sobre inmigrantes subsaharianos, tal como yo lo había vivido, en la que no hubiese problema alguno. Creo que hay muchas perspectivas posibles y sin duda necesarias y útiles para comprender el tema de la emigración, pero la de contar sus historias sin el sesgo de la denuncia política, sin el sesgo de victimización del inmigrante, es una de la más interesantes.

P: Las revueltas en Lavapiés, los controles raciales y los CIEs, las vallas, el auge de la extrema derecha y del populismo xenófobo, … ¿qué esperanza te queda para tu hija en el siglo XXI y Madrid?

R: No temo. No tengo temores específicos en relación con el futuro de mi hija. Cualquier previsión que yo intentara sería barrida por su realidad oportunamente.

P: Y como escritor y editor, persona enamorada de la lengua y de figuras como Amadou Ndoye, ¿qué puentes crees que tenemos que tender con África desde la cultura y la literatura?

El puente que hay que tender es el del viaje. Todo eso se cura viajando. Yendo a África en la medida de lo posible

R: Hace ya unos años que empezamos, poco a poco, a volvernos hacia África. Cada vez hay más gente que mira hacia allí. Cada vez hay más gente que viaja a alguno de los países africanos. Lo que nos ha apartado de África, hasta ahora, no ha sido el racismo, sino la aporofobia, el miedo a la pobreza, en un tiempo en que aquí no queríamos más que dejarla atrás. Uno de los grandes temas literarios universales es la desigualdad. Donde hay desigualdad, el drama se desata. Cervantes habló, a través de sus personajes, de las desigualdades de su tiempo. Hoy, la frontera con África constituye un gran espacio para el desarrollo de historias que contar mediante la literatura. El puente que hay que tender es el del viaje. Todo eso se cura viajando. Yendo a África en la medida de lo posible. Y la literatura nos hace viajar, ir y volver en el espacio de unas páginas. También, hay que tener en cuenta que “el centro” es muy endogámico y puede acabar siendo muy poco edificante, un aburrimiento. Cada vez habrá más gente que se canse de leer las mismas cosas sobre personajes supuestamente como ellos y habrán de mirar y aventurarse, tanto lectores como creadores, un poco más allá. Además, Europa está estancada demográficamente. Y África creciendo demográficamente de manera espectacular. En adelante será inevitable que hablemos cada vez más del continente africano. Nos hacen falta. Cada vez nos van a hacer más falta.

Mis padres susurran. Un relato de Nicolás Melini. África no es un país.

Africanos en Madrid. Nicolás Melini. Reino de Cordelia, 2017. Primeras páginas en pdf.

Siempre nos quedará Tánger

Hay ciudades que se imponen.
Así me ha ocurrido con Tánger, ciudad de la que en este mismo espacio ya hay una “Postal literaria” firmada, como no podía ser menos, por mi admirado Mohamed Chukri.
Durante días, su nombre ha poblado muchas de las conversaciones que he mantenido. A su áurea mítica, de una época excesiva, sin interferencias de ningún tipo, que recreaba un pasado plagado de intelectuales y escritores de la talla de Paul y Jane Bowles, William Burroughs o Truman Capote, se ha ido uniendo, lectura tras lectura, otra visión de la ciudad.
Todo tiene su reverso. Y en mostrarlo se esforzaron (lo siguen haciendo) un buen puñado de escritores que nos hablan de otra ciudad y de otras vidas. Destaco a unos pocos, el espacio da para lo que da. Hay un poco de todo, creo que como debe ser: tangerinos de pro, tangerinos de adopción y acérrimos de Tánger: Mohamed Chukri, Mohamed Mrabet, Ángel Vázquez, Antonio Lozano, Sergio Barce y Pablo Cerezal.
Solo tenéis que leer sus obras para comprender lo mucho que aman a Tánger.

En Tánger se cruzan historias y leyendas sobre su pasado, pero es una ciudad que nunca dará a conocer su eterno secreto, porque guarda su ilimitada memoria con un silencio enigmático, con un silencio embriagador y lleno de sabiduría. Mohamed Chukri.

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Borja Monreal con “El sueño eterno de Kianda” novela un tabú histórico angoleño

El sueño eterno de Kianda está escrita por Borja Monreal periodista de formación y cooperante de profesión. Sin embargo, si me pidieran destacar algo subrayaría que ha vivido muchos años en Angola y que conoce en profundidad los entresijos históricos y sociales de este país. Y que se trata, como él mismo se define, de una persona inquieta, que le gusta el descubrimiento continuo y la búsqueda incesante de afinidades entre lo que denominamos “nosotros” y “ellos”.

Todo lo anterior se plasma en esta su ópera prima; un texto documentado, que nos introduce de lleno en la historia más reciente de este país que el propio Monreal define como “intenso” y que contiene varias novedades interesantes, a caballo entre una novela histórica y un thriller,  y que nos habla, además, de un tema tabú en Angola.

Quizás la primera parte de la obra traiga para un lector avezado en narrativas basadas en momentos históricos como las independencias-post independencias, una ligera sensación de déjà vú. Rezuma el texto de Monreal frases que hilan de manera directa con un tema con el que se asocia a menudo a las literaturas africanas; el del proceso/ lucha por la independencia y lo que vino después. Y ya situándonos en Angola, nos trae a la memoria la recreación que de aquellos momentos hizo Pepetela, aquel escritor que contaba lo que antes él había vivido en su propia tierra y en su propia piel, sobre todo en su obra La Generación de la Utopía, en la que logró transmitir con acierto la sensación que queda cuando se ha dado todo por un ideal  y el resultado no ha sido el esperado.

El sueño eterno de Kianda se narra desde varios momentos temporales, con continuos saltos de tiempo. Desde su inicio más contemporáneo, 2012, se retrotrae a la década de los 60, cuando comenzó una de las guerras de independencia más largas del continente africano, de 1961 a 1975, hasta que el texto va llegando a la fatídica fecha del 27 de mayo de 1977. Por sus páginas van surgiendo los tres movimientos de independencia que aparecieron, cada uno de ellos con su propia ideología y fines: el MPLA de Angostinho Neto, el que sería el primer presidente de la Angola independiente y el partido que ha gobernado el país desde entonces hasta hoy, el FNLA y el UNITA. Se trata, en suma, de un texto que nos involucra en este periodo desde la perspectiva de unos seres que Monreal ha escuchado (a través de cientos de entrevistas) para poder escribir sobre lo que ocurrió.

Pero, además, la historia se cuenta desde varias voces que pertenecen a diferentes generaciones. Y yendo un poco más lejos ha incorporado la de Kianda, hija de los dos combatientes protagonistas, que se vio exiliada cuando era una niña y que lo mira todo desde los ojos de una persona occidentalizada pero que necesita saber sobre su pasado, su familia y su país. A la vez que le sirve para ampliar el enfoque hacia otros temas más existencialistas, como el vacío de una vida que no tiene sentido (envuelta en el reconfortante colchón capitalista) frente a la de otros que la han vivido y exprimido hasta sus últimas consecuencias.

Kianda, la protagonista, es el punto de arranque que permite a Monreal contar la historia “desde fuera” mientras abre un coro de personajes que personifican a aquellos que lucharon por la independencia o aquellos que decidieron matarla desde sus inicios. Esta mujer, que vive en la actualidad con su madre ex-combatiente en Londres, decide que debe regresar junto con ella a su país para conocer qué le ocurrió de verdad a su padre. Se trata de un periplo que debe realizar para poder cerrar un círculo y avanzar. Lo conseguirá gracias al diario (en cuidada edición de Salto de Página y presentado en hoja negra con letras blancas y dibujos) que su padre escribió antes, durante y después de la lucha, y la toma de contacto con otros seres que marcaron la existencia de sus progenitores.

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Foto: Borja Monreal en Quedas de Kalandula, Provincia de Malanje. Angola.

Se trata de una obra que en su segunda parte comienza a destapar los numerosos secretos con los que han vivido sus personajes. Así, el ritmo y el tono convierte la narración en un thriller en el que cada persona arroja un poco de luz hasta el desenlace final. Aunque tampoco hay excesivas sorpresas (y se echa en falta quizás más densidad y arrojo a la hora de tratar los claroscuros de algunos personajes), se sigue con interés, sobre todo aquellos episodios que se sumergen en la historia o indagan en el ser y estar angoleño y nos muestran vértices de su cultura.

Además, Monreal ha querido plasmar lo que ocurrió el 27 de mayo de 1977. Una historia que ha sido largamente silenciada y que una y otra vez se siente la necesidad de sacar a la luz. De ella emerge también un mito: Nito Alves, quien fue Ministro de interior durante la independencia y fue el motor del levantamiento de 1977 que los “fraccionistas” con él a la cabeza llevaron a cabo para derrotar a Angostinho Neto. Se habla de una auténtica masacre. Sin duda, este episodio silenciado genera cada vez más preguntas que respuestas y es difícil conocer todos los ángulos del mismo. Se habla de 30.000 muertos, sobre los que nadie quiere empezar a destapar nada, y en la actualidad habría más desaparecidos que en Argentina. Una herida demasiado grande para que aún siga abierta.

A través de El sueño eterno de Kianda, Monreal transmite, en todo momento, la necesidad de encontrarse a uno mismo, de interrogarse sobre los propios actos e inacciones. Y esto, él lo sabe, lo hacemos tanto los “unos” como los “otros”. No en vano, parece decirnos el escritor, no somos tan diferentes…

¿o sí?.

El sueño eterno de Kianda. Editorial Salto de Página y Fundación Caja Canarias, 2017. Borja Monreal Gainza. Ilustraciones: Loraxi López.

Afrorismos: proverbios africanos, ilustrados y seleccionados por Lara Ripoll

Recuerda debes actuar como si fuese imposible fracasar. Sentencia Ashanti.

Hace ya más de dos años, Lara Ripoll me mandó información sobre un proyecto en el que se encontraba sumergida (y hago especial hincapié en el verbo que he elegido, porque estoy convencida de que esta periodista valenciana es de las que se sumerge en todo lo que hace). Cuentos de los niños de mañana fue parte de una iniciativa muy atractiva,  se trataba de un libro de cuentos y fábulas tradicionales mozambiqueñas, cuya particularidad era que, de principio a fin, estaba realizado por los niñ@s de las escuelas donde se desarrollaba el proyecto. En una edición bilingüe castellano-portugués, la obra recogía veinte cuentos y fábulas tradicionales de Mozambique, que habían sido aportadas e ilustradas por los propios niños de Pemba. Se ofrecían historias africanas inéditas del vasto patrimonio de la cultura Macua —la mayoritaria en Cabo Delgado—, o de la cultura Mwani, entre otras.

Después Lara continuó apareciendo, de vez en cuando, en el espacio que LitERaFRicAs tiene en Facebook con su obra fotográfica, llena de aciertos. Y ahora nos trae un nuevo trabajo, tan interesante como el primero: Afrorismos. Proverbios africanos ilustrados.

Hay que morder el hueso mientras se tiene dientes. Proverbio de la etnia Basonge (RD del Congo)

Lara Ripoll residía en Mozambique cuando contactó conmigo por primera vez. Periodista, fotógrafa y viajera empedernida (ha visitado más de cincuenta países y vivido en muchos de ellos), también se ha movido dentro del mundo de las ONGs durante muchos años (universo con el que es bastante crítica). Si bien comenzó como periodista local, en 1999 decidió dejar su trabajo y marcharse a El Salvador con “Médicos del Mundo”. Y, hace aproximadamente seis años, decidió continuar con la cooperación desde una perspectiva diferente.

En la actualidad se encuentra a la espera de poder emprender una nueva etapa que comenzará cuando dentro de unos meses viaje de nuevo al continente africano, esta vez a Burkina Fasso con este libro que hoy os presento y el proyecto enfocado a la infancia que va unido a él. Inconformista, locuaz, rebelde y llena de ideas, Lara contagia al transmitir la ilusión de la que siempre está dispuesta a volver a empezar, a pesar de los pesares, y al tiempo posee la experiencia necesaria de aquella que conoce los obstáculos que hay que superar para poder llevar a cabo aquello en lo que una cree.

Portada de "Afrorismos"

Afrorismos surge por la costumbre que Ripoll fue adquiriendo durante su estancia en Mozambique de compartir todos los viernes en su página de facebook un proverbio y una foto. Desde julio de 2015 sus seguidores a través de esta red social, han podido deleitarse con una breve sentencia que encierra toda la sabiduría de culturas y pueblos africanos diversos y plurales y que ha pervivido gracias a la transmisión oral. Oralidad que a Lara le fascina y por ello intenta, en su medida, que no se pierda, asomándose de esta manera viernes tras viernes con un proverbio diferente.

Estar delante no significa que uno llegue primero. (Proverbio Bemba. Zambia)

Cuando en diciembre de 2016 decide que aquello que compartía desde hacía año y medio merecía formar parte de un libro, Lara tuvo claro que quería que la obra contuviera las palabras “África” o “Afro” y, así jugando con el lenguaje, surgió el título. “Todos los proverbios tienen una intencionalidad,-añade Lara-y se tuvieron que reducir a sesenta por una cuestión de paginación”. La autora nos informa de que obtuvo las breves sentencias bien de las familias de los niños con los que trabajaba, bien de libros específicos cuya bibliografía aparece al final de este volumen. Después, gracias a la auto-financiación y a la ayuda de su entorno más próximo, el libro vio finalmente la luz.

Hoja tras hoja aparecen las fotografías que están en íntima relación con la sentencia a la que acompañan. Éstas se pueden leer en castellano, francés e inglés y van unidas a una explicación de la misma, a su posible significado, y al pueblo de la que proviene. Son, además, de un placer para los sentidos y el conocimiento, la herramienta que Lara ha creado para trabajar con los escolares africanos. A partir de talleres en los que trabaja con ellos en la lengua local (recuerda que uno de los problemas fundamentales en el continente es que los sistemas curriculares son modelos occidentales) con un enfoque hacia la recuperación y registro de sus culturas orales ancestrales. Y siempre con las escuelas y las  familias y sin perder de vista al poder local. Ripoll intenta que los niños valoricen esta riqueza, expresen lo que les sugiere o lo que reconocen y busquen las máximas (por ejemplo, haciendo de periodistas) para después darles una estructura y llegar a ilustrarlas.

Afrorismos. Proverbios africanos ilustrados es un “breve” pero maravilloso libro que nos descubre la belleza de muchos lugares del continente y la sabiduría de muchas culturas diferentes que ha perdurado para hacernos reflexionar o cuestionarnos. “África me da paz- afirma Lara- Allí cada día aprendo algo más. Pero no en el sentido de “ayuda” ni de “búsqueda personal”, sino en el de conocimiento”. Y este es uno de los efectos que ha conseguido con su libro,  gracias a las gentes de ese gran continente que es África. Aportar más, llegar más lejos, darnos la oportunidad de conocer mejor.

En tiempo de crisis, el sabio construye puentes; el necio construye muros. Proverbio de Nigeria

Lugares de venta: A través de la propia Lara Ripoll https://www.facebook.com/lara.ripoll.1. También en su página: https://m.facebook.com/Afrorismos.Proverbiosafricanos/ Sus beneficios de venta serán destinados a llevar el libro a instituciones docentes africanas con las que ejecutar el proyecto educativo completo.

Un “detective” muy particular: Touré de San Francisco, de Bilbao

En el mismo centro de la ciudad de Bilbao está el barrio de San Francisco. Se trata, o al menos así ha sido hasta fechas recientes, de lo que se suele describir como un gueto. Se asocia a lugar marginal, inseguro, de mala vida, lleno de inmigrantes, violencia, prostitución y drogas. Todos esos cajones enconsertados encuentran su mueble a medida en esta zona de la ciudad de Bilbao. La gente suele rodear estas calles intentando no cruzar a través de ellas. Pero allí han encontrado también refugio y acogida cientos de inmigrantes que llegan intentando tener, como cualquiera, una vida mejor. “Todos los emigrantes pobres, vivan donde vivan, tienen una pelea diaria por la supervivencia, la suya y la de su familia, que casi siempre está en su país”, afirma el escritor Jon Arretxe. Y esa lucha cotidiana es la que ha querido plasmar en su serie protagonizada por Touré.

Sobre San Francisco se puede escribir y mucho. Desde varios prismas, como el que se encuadra bajo ese concepto que desde hace poco todos manejamos con soltura: “gentrificación” y del que este pedacito de Bilbao tampoco se libra.

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Jon Arretxe. Fotografía: Erein

Jon Arretxe, que escribe en euskera y ha sido traducido en estas cinco novelas por Cristina Fernández Blanco, quiso situar allí, en sus calles llenas de colorido y diversidad, la trama de una saga que ha ido creciendo bajo demanda de un público lector que le ha ido reclamando continuarla. En realidad se trata de una serie de novela negra con un personaje diferente, poco habitual. Es un burkinés, emigrante africano, sin papeles, que vive en el bilbaíno barrio de San Francisco, en un piso patera. Entre vidente, gigoló e improvisado “detective”, Touré muestra muchas caras de una realidad que, a menudo, se trata de ocultar. Con esta creación el escritor “quería un personaje diferente a lo habitual, algo original que sorprendiera al lector, alejado del típico hombre blanco con problemas con el alcohol y con su esposa“.

La novela negra tiene como uno de sus componentes principales su carácter de denuncia social y plasmación de las tripas de la sociedad en la que se desarrolla, aspectos estos que ya han aparecido en varios momentos en este blog. Son una buena radiografía de las sociedades en las que se encuadran. En este sentido, le pregunto a Arretxe si la población bilbaína es más racista y llena de prejuicios de lo que nos creemos. “No creo que sea más racista que el resto de las sociedades de su entorno, pero sí más de lo que ella misma se considera”, me contesta. Y añade que se tolera “una multiculturalidad solo hasta cierto punto, folklórico y superficial”.

Además de ser un gran conocedor del continente, ya que ha viajado por varios países (de hecho existe un Touré, que no tiene que ver nada con la novela, originario de Malí), para ambientarse a la hora de recrear sus novelas, Arretxe escribe desde el corazón del que considera “el barrio más vivo de todo Euskadi” gracias a una conocida que le cedió un piso, que quería alquilar, para poder escribir desde él. Cuando éste terminó por alquilarse, el vecino de enfrente le ofreció continuar la serie desde su piso, que apenas usaba. Fue así como el escritor se metió de lleno en el día a día del vibrante y variado barrio, escuchando decenas de historias y conociendo a muchas personas que después introdujo incluso como personajes de la saga. De ellas resalta que “tienen cosas buenas y malas, como todo el mundo, pero la gente emigrante, sobre todo la africana, es mucho más solidaria y hospitalaria que en el mundo occidental”. Del barrio además destaca su biblioteca, de la que ha sido frecuente usuario, y en la que también ha encontrado muchos motivos de inspiración. Uno de esos lugares donde habitan los libros más diversos y que es, por cierto, de las más desconocidas de Bilbao.

La saga Touré

Los títulos que componen hasta el momento la serie (parece que Arretxe ha decidido aparcar el personaje por un tiempo) son los siguientes, descritos de manera breve por el propio escritor:

  • 19 kamera / 19 cámaras. Erein Argitaletxea, S.A, 2012. “La más original y tal vez sorprendente, por el tipo de personaje”.
  • 612 euro / 612 € euros. Erein Argitaletxea, S.A, 2013. “La de más humor”.
  • Hutsaren itzalak / Sombras de la nada. Erein Argitaletxea, S.A, 2014. ” La más dura, la más cruda”.”Para mí la mejor es la tercera, Sombras de la Nada, aunque es tan dura que deja mal cuerpo, lo cual no sé si es contraproducente”.
  • Estolda jolasak / Juegos de cloaca. Erein Argitaletxea, S.A, 2015. ” Casi una novela de viaje, un thriller africano”.
  • Sator lokatzak / Piel de topo. Erein Argitaletxea, S.A, 2016. “La que tiene una trama más sólida”.

La serie comenzó con 19 camaras/19 kameraEl título hace referencia al número de cámaras situadas en el barrio desde las que se vigila lo que allí ocurre. Estas son un narrador frío que va contando “según lo que enfoca” descubriendo situaciones muy duras, violentas. Pero la trama también cuenta con un punto de vista lleno de humor y cariño hacia las peripecias de Touré que se deslizan desde esa zona oculta de la ciudad hasta la sociedad más acomodada que vive apenas cruzando el puente y que le acaba dando la oportunidad de cantar en un coro.

Con otro título muy significativo, continuaron al año siguiente las aventuras de Touré. 612 euro/ 612 €uros hace referencia al importe de la renta básica con la que tienen que vivir muchas familias. Vuelven los personajes de la anterior y también el tono que no en vano sirven para afirmar que  Arretxe  “utiliza la narración policial para entrar en la crítica social, pintando la pobreza y la xenofobia que rodea a sus personajes”. La llegada de un supuesto primo y su hijo complicarán la existencia de Touré.

A partir de la tercera entrega el tono de la narración cambia. Esta obra la dedica a “A todos esos africanos que no existen a pesar de estar entre nosotros“. De esta manera,

“Arretxe da un giro de tuerca y nos narra la cruda realidad del periplo al que se ven forzados los emigrantes subsaharianos. Ya no hay sonrisas, no hay situaciones hilarantes, no hay pesquisas absurdas. La larga travesía de los desplazados hasta las puertas del Edén, la intervención de las mafias, las violaciones de derechos humanos… relegan la ironía y el humor a un segundo plano. Una historia verosímil, donde no falta la intriga, que obliga al protagonista a enfrentarse a enemigos más poderosos, acompañado siempre por los pocos, pero incondicionales, compañeros de la Pequeña África de San Francisco.” (Un lector indiscreto)

Tras vivir una situación límite, durísima,  Touré regresa a África. Arretxe ha plasmado en varios de sus títulos sus viajes por el continente. Y aprovecha esta obra para introducirnos en las calles de Bamako. Pero también para volver a integrar a un personaje diferente, en este caso un albino.

-Yo me hacía pasar por un poderoso vidente y echaba los cauris. Algunos incautos se lo creían y hasta me pagaban, pero no creas que me siento orgulloso por ello.
-Es el destino de los africanos, Touré –me consoló Alou-. Aquí o en Europa, da lo mismo, el tema es sobrevivir. No hay de qué avergonzarse. (Juegos de cloaca. Pág. 81)

“La Pequeña África de San Francisco vuelve a ser el escenario de las andanzas de nuestro detective-vidente. De vuelta a Bilbao, Touré recuperará sus relaciones anteriores con la finalidad de recomponer su maltrecha existencia. Una dura realidad, la de los sin papeles en el Paraíso soñado, que obliga a una vida clandestina en un mísero y asfixiante escenario controlado por las autoridades. No hay posibilidad de escape, a la xenofobia y a la escasez de medios para asegurar su sustento se suma la coacción, la exigencia a colaborar con el adversario, la policía, delatando a sus cercanos, a aquellos que se encuentran en su misma situación. Touré y sus compañeros tratarán por todos los medios de liberarse de esta red de chantaje y extorsión en la que están atrapados. La descripción detallada del submundo de la emigración, del monótono día a día de los “inexistentes”, de su realidad, es en lo que Arretxe persevera con un lenguaje dinámico y descarnado.” (Sinopsis).

Edjengui se ha dormido… y Chema Caballero nos cuenta cómo quieren despertarlo

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Fotografía: Goteo.org

Tras leer este libro, me he puesto a leer otra vez.

He buscado la “Declaración de las Naciones Unidas sobre los pueblos indígenas” de 2007 y me he encontrado lo que ya sabía. Mis ojos se han deslizado artículo tras artículo hasta completar los 46 que completan la lista de este sueño color rosa que son todas las declaraciones que existen y existirán para muchas personas. Después me he quedado un buen rato mirando por la ventana y reflexionando sobre nuestro mundo de asfalto y neón, tan alejado del de los pigmeos bakas, alma de este libro, que se consideraban hasta hace poco parte de la selva (pensad en esto) para verse de pronto desalojados de ella y obligados a habitar los bordes de las carreteras.

Se me ocurren unas cuantas maneras de acercarse a una comunidad indígena: a través de algún libro de antropología, de algún reportaje fotográfico o periodístico, de algún testimonio de viajero, o de manera menos frecuente conociéndolas in situ. Este libro lo consigue de una manera diferente. Si con Los hombres leopardo se están extinguiendo  (PPC, 2011) Chema Caballero había conseguido casi un “manual”, con Edjengui se ha dormido completa una mezcla de géneros, logrando un libro “intramundos” que nos mete de lleno en los poblados de los pigmeos bakas del sur de Camerún. Su recorrido parece el de un detective con los ojos muy abiertos que ha llegado a la escena después del crimen y se dispone a observar, reflexionar y entrevistar a toda persona vinculada con el caso para intentar aclarar la crítica situación que delante se le presenta. Después nos reúne a todos para ofrecernos sus conclusiones y, para ya sin sorpresa, mostrarnos que el culpable no es uno sino muchos y otro tanto ocurre con el motivo.

Espero no haber cometido un “spoiler” al adelantar que esta obra parte de una situación al límite y contaros un poco el final de este libro que nació con la intención de “mostrar el momento actual en el que se encuentra el pueblo baka”. La ONG Zerca y lejos nos propone unirnos a la lucha por los Derechos Humanos de los baka comprando este libro. Una manera, además, de lograr que con su lectura conozcamos y sintamos más próximos a los bakas de Camerún. Para ello han usado la vía del “crowfunding” y le han encomendado la labor a Chema Caballero. Éste, a través de un método de cirujano, abriendo, analizando, cerrando y volviendo a abrir, cumple la tarea sin arrogarse el papel de ser “la voz de los sin voz” y prefiriendo, de manera muy acertada, dar primerísima importancia a las historias personales. Que hablen ellos y ellas. Siendo a través de estas narraciones como se va encendiendo las bombillas que van dando luz a un universo desconocido y logrando que lo veamos casi como si estuviéramos sumergidos dentro de él.

¿De qué habla “Edjengui se ha dormido”?

De cuando todo se desmorona. De eso habla. De cuando ves que tu mundo deja de existir y comienzas a vagar como un fantasma al que le han quitado cualquier cimiento de solidez y no te puedes anclar a nada porque todo a tu alrededor maneja unas claves que desconoces.

No son los bakas, por desgracia, los únicos que han sido desalojados de sus tierras y que corren el peligro de perder sus culturas. A lo largo y ancho del planeta son muchos los grupos minoritarios que han visto cómo sus tierras ancestrales, aquellas que les pertenecen desde “muchos, muchísimos años” como dice una anciana en este libro, les han sido usurpadas. “Los pueblos indígenas están perdiendo la batalla contra la cultura occidental que se impone en todo el mundo” se afirma en sus páginas (¡y qué razón tiene¡). Se les expulsa de sus tierras para poder deforestar la selva y hacer negocios también de minería. El aceite de palma es uno de los últimos en sumarse a esta lista de productos que consumimos en nuestro mundo y que están ocasionando una situación irreversible en lugares como Camerún.

En el libro, a través de diversos testimonios y opiniones de personas pertenecientes a estas comunidades, se va denunciando que las concesiones para las explotaciones las da el gobierno, y que benefician además de “al presidente y a sus amigos”, a países europeos y en mayor medida los últimos años a China. Los bakas además sufren de racismo y discriminación por otros pueblos, como los bantúes que no les consideran seres humanos y que les esclavizan. El listado de derechos humanos que les es hurtado es extenso. La situación se torna descorazonadora, más aún si continúan en su posición de víctimas. Es necesario pasar a otro estadio: hay que despertar a Edjengui, el espíritu de la selva, hay que despertar a los bakas para que reclamen lo que les corresponde.

En la página 112 de su libro Los hombres leopardo se están extinguiendo, Chema Caballero escribía: “Los jóvenes son la única esperanza que le queda a África para romper con su situación actual y cambiar. Constituyen la mayoría de la población del continente. Son la fuerza que quiere que las cosas cambien en sus países y buscan medios y formas para conseguirlo”. En esta ocasión también la solución parece venir de los jóvenes que a través de la educación están consiguiendo concienciar al resto de los suyos de la importancia de no dejarse pisar y organizarse para conseguir, entre todos, que sus derechos les sean devueltos, para hacer que todas las declaraciones sobre comunidades indígenas no sean para nadie un cuento rosa.

Al igual que pasa con los culpables y con los motivos, tampoco Edjengui se ha dormido tiene un único final. El mundo que Chema Caballero nos ha mostrado se debate entre miles de interrogantes y contradicciones intentando seguir caminando después de que todo se ha desmoronado. Lo tienen difícil, son muchas las fuerzas que se ciernen sobre los pueblos indígenas empujando para que desaparezcan y con ellos todo un mundo. Estorban, sobran, no se les quiere en ningún lado. Así de sencillo y así de cruel. Zerca y lejos nos da la oportunidad de conocer y ser parte de un proyecto, a través de un libro que logra que conozcamos su lucha y su esfuerzo por levantarse ante todas las dificultades a las que se enfrentan. Es una lucha desigual, descomunal, Edjengui se ha dormido nos habla de ella, nos siembra de incertidumbres pero también de presente, a través del nuevo ciclo de vida que abren los jóvenes, y nos invita a todos a ser parte y altavoz de la situación que describe. El primer paso a tan solo un golpe de click.

 Para adquirir el libro: Zerca y lejos 

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El pais de arena de Isabelle Eberhardt

En 1904, Isadora Duncan no había tenido aún ningún sobresalto, apenas nada que la resquebrajara por dentro como después ocurrió. Comenzaba a completar en aquel momento el periplo que la llevaría a ser conocida por su espectacular manera de concebir la danza, liberándola de ataduras y formas estrechas, representación para muchos de escándalo y para otros de enigma. Había llegado a Atenas e iniciaba su trayectoria que la haría bailar descalza y libre ante los ojos atónitos y hechizados de todos los que tuvieron el privilegio de contemplarla. Muy lejos de allí, la suiza Isabelle Eberhardt, insumisa, inclasificable y poliédrica, se ahogaba en plena juventud por el desbordamiento del Sefra, en Argelia, su país de arena, que se llevó consigo el pequeño poblado en el que vivía.

Isabelle Eberhardt. Autoría desconocida

Isabelle Eberhardt. Autoría desconocida

Una bailaba frente al mar, sobre la arena. La otra escribía perdida, consciente y plena, en la ilimitada superficie del Sahara.

“Todo en Argelia había sido una revelación para él”, se describe Isabelle en uno de sus relatos, “El Médico”. Suiza de nacimiento, su primera obra la escribió en 1895, bajo un seudónimo masculino, Visions du Moghreb, sin haberse movido de Ginebra. Es un ejemplo de hasta qué punto aquellas tierras la fascinaban. Tras viajar por Túnez, se estableció en el desierto argelino desde donde llevó su vida siempre a su manera.

Isabelle Eberhardt es más conocida por su subversión que por su obra. Atravesó a caballo las doradas arenas vestida de hombre. Su trasvestismo la ayudó a penetrar en aquellos grupos de musulmanes que de otra manera le habría estado vedado. De esta manera trataba de comprender y transmitir todo lo que los diferentes pueblos argelinos le mostraban.

Convertida al islam, los colonizadores franceses la trataron con desdén y rechazo. No les gustaba la imagen de esta mujer que ataviada como un hombre se mezclaba con los argelinos para vivir con ellos y poder transmitir de primera mano sus modos de vida, pero tampoco a algunos pobladores locales. Esa figura errante, solitaria, decidida e híbrida trastocaba demasiados cimientos y creencias. Era incómoda, como solo un ser auténticamente libre lo puede ser.

Isabelle Eberhardt escribió poco, apenas unos artículos, un diario y algunos relatos cortos (reunidos bajo el8503 título El País de Arena) a través de los cuales se hace visible su compromiso con aquellas tierras, que la llevó a denunciar el colonialismo francés y sus deshonestas prácticas. Ella realizó el proceso inverso, en lugar de querer apropiarse de nada, se sumergió en la vida argelina.

Adelantada a su tiempo, en “Yasmina“, una novela corta que narra la historia de amor entre un oficial francés y una beduina (ella misma se casó con un oficial argelino musulmán) muestra a argelinos y franceses, colonizadores y colonizados, musulmanes y cristianos y la imposibilidad de dicha comunión en aquel momento. En este relato escribe:

África, a donde había venido voluntariamente, se le aparecía aún como un mundo casi quimérico, profundamente desconocido, y el pueblo árabe, por todas las manifestaciones exteriores de su carácter, lo sumía en un constante asombro.

En otros relatos va dejando traslucir sus preocupaciones, a través de una escritura que le vale de refugio. Tanto en “Tesaadiz”o “Taaliz” como en “Novia”, escribe sobre amores que nacen desgraciados con mujeres que acaban prostuidas (critica también con las costumbres musulmanas, como apunta Inmadulada Jiménez Morell en el prólogo). Al igual que plasma su postura anticolonial (“El médico militar” o “Campamento”), pero sobre todo escribe sobre su pasión por la vida nómada, su fascinación por el desierto, que puede más que cualquier vínculo afectivo (“Vagabundo”).

Errante, vagabunda, extrema y apasionada, su literatura (de factura irregular) comenzaba a formarse cuando la muerte se la llevó muy joven. Tal vez como dice Jiménez Morell “la belleza de estos relatos reside, sobre todo, en la armoniosa correspondencia con el pensamiento y la vida de su autora”. No en vano, siempre fue una nómada de la vida y de si misma.

Ficha:

  • Idioma: Original: Francés (1989). Éditions Papyrus Afrique (Dakar)
  • Traducción al castellano: Ediciones del Oriente y del Mediterráneo (2000)
  • Selección, traducción e introducción: Inmaculada Jiménez Morell
  • Nº páginas: 234
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