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Entradas de la Categoría ‘wa Thiong’o, Ngugi’

Volver al principio: el primer Ngugi wa Thiong´o al alcance de tu mano

Ngugi wa Thiong´o es cada vez más conocido, de lo cual estamos muy satisfechos. Sin duda, su apoyo y defensa continua de la escritura en lenguas africanas suele ser la faceta de él que más se resalta. Sin embargo, basta indagar un poco para saber que  lo anterior se queda corto (su activismo hace ponerse en pie) y que estamos, ante todo, frente a un gran intelectual y un brillantísimo escritor.

Una vez más ha sido una editorial no especializada en literaturas africanas, Kailas fundada en 2004, la que ha apostado y ha integrado en su catálogo las dos primeras novelas del keniano. Este tipo de iniciativas editoriales nos resultan especialmente esperanzadoras ya que introducen las literaturas africanas entre el resto de libros fomentando la normalidad con la que estas literaturas merecen ser tratadas.

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“Desplazar el centro” en la lucha por las libertades culturales con Ngũgĩ wa Thiong’o

La verdad es que este comienzo de año nos está dejando muchas novedades editoriales relacionadas con las literaturas africanas, pero sin duda el escritor que aparece para nuestro contento, mes tras mes, es Ngũgĩ wa Thiong’o (eterno candidato al Nobel de Literatura, como bien nos están recordando por todas partes… ¿oído cocina?).

A su presencia en Barcelona, en el CCCB, se ha unido una importante cantidad de traducciones que están llegando, para alegría de sus seguidores, a nuestras librerías. De pronto, el escritor aparece por doquier. Y queremos que la racha siga.

Razones las hay y sobran. La trayectoria literaria de este gigante supera con amplitud la veintena de obras escritas. Si bien comenzó escribiendo en inglés, fue tras su paso por la prisión de máxima seguridad de Kamiti (Kenia) por haber escrito una obra de teatro en kikuyu (o gikuyu) crítica con el gobierno y por haberla puesto en escena con campesinos y trabajadores, donde tomó la decisión de escribir usando para ello el papel higiénico de su celda, la primera novela moderna escrita en lengua gikuyu o kikuyu, Caitaani mũtharaba-Inĩ (El diablo en la cruz, editada por Txalaparta en 1994). Esta es precisamente una de las obras del keniata que han sido reeditadas este año por Editorial De Bolsillo junto con otra de sus obras maestras: Un grano de trigo.

Además, Kallas Editorial ha publicado No llores pequeño, cuyo título original es Weep Not, Child y que cuenta con traducción a euskera  Negarrik ez, haurra (Txalaparta), y han aparecido Descolonitzar la mentDesplaçar el centre en catalán.

En este cuadro resumen podéis consultar los títulos de la trayectoria de Ngũgĩ wa Thiong’o que podemos leer en castellano, catalán o euskera hasta el  momento.

El diablo en la cruzTxalaparta,1994. Traducción: Alfonso Ormaetxea El diablo en la cruz. De Bolsillo. 2017. También en: E-BOOK EPUB
Un grano de trigo. Zanzíbar, 2006. Traducción: Marta Sofía López Un grano de trigoDe Bolsillo. 2017. También en: E-BOOK EPUB

No llores pequeño. Kallas, 2017. Traducción: Alicia Frieyro Gutiérrez

Negarrik ez, haurra. Txalaparta. Traducción: Pernaldo Barrena

Descolonizar la mente. DeBolsillo, 2015. Traducción: Marta Sofía López

Descolonitzar la ment. Raig Verde, 2017. Traducción: Blanca Busquets

El brujo del cuervo. Alfaguara-Santillana, 2008. Traducción: Susana Rodríguez-Vida
Sueños en tiempos de guerra. Rayo Verde, 2017. Traducción: Rita da Costa

 

Somnis en temps de guerra. Raig Verde. 2017. Traducción: Josefina Caball

Matigari. Colegio de México, 2005. Traducción: Rafael Segovia

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Pétalos de sangre. Editorial Elefanta

Cómo desplazar el centro y por qué

Una de las últimas obras en añadirse a la lista anterior ha sido Desplazar el centro. La lucha por las libertades culturales, también editada por Rayo Verde y su traducción a catalán bajo el título Desplaçar el centre.

Cuando Ngugi tomó la decisión de escribir en gikuyu/kikuyu en 1977, continuó haciéndolo en inglés para los ensayos. En esta ocasión se recogen varias conferencias y textos escritos entre 1985 y 1990. Contiene, además, un prólogo escrito por él mismo a día de hoy que eché en falta cuando se publicó Descolonizar la mente y que nos resitúa sobre lo que vamos a leer.

El volumen contienen tres partes: Liberar la cultura del eurocentrismo, Liberar la cultura de los legados coloniales y Liberar la cultura del racismo. Después en torno a estos tres grandes ejes se han ido colocando los veintiún textos, no ordenados de manera cronológica sino en razón a su obediencia a alguno de estos bloques, aunque más de uno oscila entre varias aguas.

La preocupación de Ngugi por desplazar el centro en dos sentidos, entre naciones (“Lo que se refiere a Occidente se convierte en “lo universal”, y lo que se refiere al tercer mundo se convierte en “lo local”, pág. 65)  y dentro de cada nación, ha sido el motor continuo de su obra y pensamiento. Una reflexión que en él nunca ha cesado, cuestionándose siempre todo lo que contempla y cree digno de ser pensado y puesto en común y que ha atendido entre otras preguntas a ¿para quién escribo? y ¿sobre quién?, pero que transcienden lo que es el ámbito literario.

Desplazar el centro puede ser leído por todos aquellos que tienen interés en las literaturas africanas (deseamos que no solo). En este sentido, Ngugi propone un repaso de las tres tradiciones que contiene: la oratura o tradición oral, la escritura de los escritores africanos que escriben en lenguas europeas y por último, la de los africanos que escriben en lenguas africanas. Nos habla de una literatura, la segunda, que se escribe con las “lenguas del poder” y se queja de que el “arte de la traducción” no ocupa el mismo lugar que las otras artes.

Después habla de acabar con el legado colonial. En este sentido, resalto la importancia que le concede a otro pensador Frantz Fanon a quien menciona por sus obras capitales: Piel negra, máscaras blancas y Los condenados de la tierra. En concreto, resalta que “una lectura exhaustiva del capítulo “Desventuras de la conciencia nacional” del libro Los condenados de la tierra es necesaria para entender la obra literaria africana de los años sesenta, para añadir “La literatura de este período no es más que una serie de imaginativas notas al pie de la obra de Frantz Fanon”. Para pasar después a interpelar y remover el papel de intelectuales y academicistas.

El último conjunto de textos es un amalgama de diversos puntos de vistas en torno a cuestiones que considera necesarias de resaltar o criticar. De entre ellos destaca uno de los primeros que escribió en 1981. Fue un discurso en Copenhague, bajo el tíulo “Su cocinero, su perro. El África de Karen Blixen” y en el que nos muestra otra cara de la escritora danesa que “el mundo” (es decir, occidente) parece no querer no ver.

“La situación del escritor en el África del siglo XX es un reflejo de la sociedad en su conjunto” afirma en este libro. Durante la época colonial el pueblo africano fue despojado de sus tierras, su trabajo y su mente. Bajo la independencia, el poder económico siguen en manos de multinacionales que interponen a la élite que gobierna bajo el dictado de Occidente. “África es un continente alienado de sí mismo debido a los años de invasiones extranjeras y de déspotas internos. El exilio en el ámbito literario, así pues, no es más que el reflejo de un estado de alienación de la sociedad en su conjunto, un claro caso de la herencia colonial que ha dejado cicatrices en el cuerpo, el corazón y la mente de nuestro continente” (pág. 189)

Desplazar el centro. La lucha por las libertades culturales (Moving the Centre, 1993) – Editorial Rayo Verde. Traducción: Víctor Sabaté. 2017 / Desplaçar el centre Raig Verde.Traducción:  Dídac Gurguí. 2017

Matigari – Ngugi wa Thiong´o

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Esta novela está dedicada a todos aquellos que gustan de una buena historia: a todos aquellos que investigan y escriben sobre la escritura africana, y a todos aquellos comprometidos con el desarrollo de la literatura en las lenguas de todos los pueblos africanos (Dedicatoria Matigari)

Me es difícil escribir sobre este libro ahora, y me vais a entender en seguida. No lo es en absoluto volver a sumergirme en el mundo de Ngugi wa Thiong´o con el que me une una extensa relación de admiración. Ya están sonando los tambores para el próximo Nobel de Literatura y otra vez mis dedos se rebelan y no quieren cruzarse. Jamás deseo suerte a quien sé que se merece éxito. Pero ojalá. Por miles de razones. La principal: que es uno de los más grandes escritores vivos.

Matigari es un libro con historia dentro y “fuera”

El propio escritor lo resume muy bien en esta frase introductoria, “El libro ha tenido una historia que casi rivaliza con el relato de ficción que encierra entre sus tapas.” La novela original en kikuyu se publicó en 1986 bajo el régimen de Arap Moi (presidente de su país entre 1978 y 2002) y desde el primer momento tuvo una gran resonancia. En la obra, Ngugi cuenta  la historia de Matigari ma Njiruungi, un hombre que ha luchado por la independencia de su país y que regresa para reconstruir su vida y tener un futuro, pero comprueba que nada de lo que se encuentra es como lo soñó. El personaje trascendió el texto escrito y su nombre empezó a pasar de boca en boca por toda Kenia, siendo el centro de las conversaciones en muchos lugares por lo que el régimen pensó que se trataba de un personaje real, así que ordenó su arresto.

El propio escritor lo explicó así en el prólogo, “Matigari es bastante interesante. El libro fue escrito cuando estaba en el exilio. Fue publicado en Kenia en 1986. Este fue un año muy malo en lo que respecta a la represión política en mi país. Hubo arrestos de intelectuales a gran escala. Fueron encarcelados con falsas acusaciones que se presentaron contra ellos. Fue entonces cuando salió el libro. El personaje de ficción en el libro, que tiene el nombre de la novela, Matigari, quiere saber dónde puede encontrar la verdad y la justicia. El Presidente Moi se enteró de esto, es decir, que Matigari se atrevía a ir por todo el país haciendo este tipo de preguntas. Por ello, el presidente ordenó su detención inmediata. La policía no tardó en descubrir, sin embargo, que este Matigari era sólo un personaje de un libro. Moi ordenó que el libro fuera detenido en su lugar. En 1987, la policía irrumpió en todas las librerías del país y requisó cada copia del libro. También confiscaron los ejemplares en el almacén de la editorial. Por ello, el libro sólo está disponible en inglés y aún así fuera de Kenia. Así, uno podría argumentar que el libro y el personaje se han unido a su autor en el exilio.”

Matigari es un libro que sorprende

Escrito con un lenguaje muy oral, contada a la manera de las viejas historias (dicen que es una parábola), en donde repeticiones, frases hechas y diversa mitología se ponen al servicio de la creación de una leyenda. No en vano nadie sabe a ciencia cierta quién es en realidad Matigari (¿una segunda venida de Jesús?). Lo que sí se sabe es que ha luchado contra el invasor de la época colonial, a quien ha reclamado que devuelva sus tierras a sus legítimos propietarios: los campesinos que la cultivan, lo que sí se sabe es que va en búsqueda de la verdad y la justicia. “Existen dos mundos”, le dijo Matigari, “El mundo de los que aceptan las cosas como son y el mundo de los que quieren cambiar las cosas. ¿A qué mundo perteneces tú?”.

Nada de lo que se encuentra a su regreso es lo que él pensaba. Dispuesto a dejar las armas y vivir en paz se encuentra que todo su mundo sigue estando controlado y explotado bajo un gobierno corrupto y desleal para con los suyos. En este libro se expone un gran tema: el de la dificultad de liberar a África de las potencias extranjeras. Y, como en otras obras suyas, Ngugi habla además de los traidores que nacen de entre ellos mismos y que deciden vender a sus propios compatriotas, que deciden despojarles de todo, sin ellos imposible comprender tantas cosas.

Matigari surge como alguien a quién se admira por su claridad de ideas y de posicionamiento. A la imagen de los grandes héroes. La necesidad de un liderazgo fuerte puede estar detrás de la trama de la novela. Alguien a quien el pueblo necesita. En este sentido, el escritor no usa una voz colectiva como en otras narraciones. Centrado en un hombre, Ngugi parece proponer que sin él, con el fracaso de su intención, la única respuesta que puede quedar son las armas.

Matigari es un libro a veces denso que surge de la necesidad de contrarrestar un poder devastador. Es un ejemplo de literatura como forma de resistencia, a través de la cual el pueblo se identifica, se refleja y se vivifica.

Se me hace difícil escribir sobre este libro ahora, he comenzado diciendo, ya que me recuerda otros intentos de lucha semejantes que han acabado (están acabando) por desgracia entre rejas o bajo tierra (Ngugi sabía de qué hablaba). Han pasado muchos años desde que el keniata escribió esta novela, pasaron los soles de las independencias, pasaron las post-independencias, pero se continúa bajo los mismos títeres que entonces. En una época en la que los discursos sobre África quieren seguir siendo impuestos desde fuera, ellos continúan haciendo su propio camino. Habría que analizar de verdad cuáles están siendo sus hazañas y sus logros. También con narrativas que usando parábolas o a través de ficción-fantasía se rebelan una y otra vez contra la dictadora realidad, rompiendo el silencio que se les quiere imponer, de una manera inusitada. Libros, me diréis. Pero mientras el pueblo susurre estos nombres en secreto, de boca en boca, como si fueran auténticos (¿acaso no lo son?), y sigan pasando estos libros de mano en mano haciéndolos rodar e iluminar, mi aliento se contendrá.

“Permíteme decirte algo” dijo Matigari.”Vengo de ver al estudiante de las estrellas de la era moderna. Le dije que el miedo excesivo nutre la miseria en nuestra tierra… Mejor suerte corren los que van a la cárcel cantando canciones de valentía arraigadas en su compromiso con la verdad y la justicia…¿Qué más le dije? Hay dos tipos de gente que tienen la sabiduría de las estrellas, los que aman la verdad y los que venden la verdad.” (pág.111)

Ficha:

  • Título original:  Matigari  (1986)
  • Idioma: Original: Kikuyu
  • Traducción al castellano: Colegio de México (2005)
  • Traductor: del inglés, Rafael Segovia
  • Nº páginas: 196

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El primer relato traducido a más de 30 idiomas africanos

The Upright Revolution

No es algo nuevo el compromiso del colectivo Jalada en relación a las lenguas africanas. A finales del año pasado publicaba su número 04 bajo el título de “La cuestión del lenguaje“. Un sorprendente ejemplar que se llenaba de textos en diversos idiomas africanos y que levantaba una nueva torre en donde las lenguas africanas conviven con las europeas, las imágenes con las palabras y los audios con la escritura, en un contexto en el que la situación no es demasiado optimista: África es la región del mundo con mayor número de idiomas en peligro de extinción.

Ahora, Jalada (además de otras iniciativas que siguen surgiendo en el continente) quiere darle la vuelta a esta situación: “hay millones de personas que hablan idiomas africanos pero no así escritores”. Y ellos creen que esto tiene que cambiar.

De sobra es conocida la defensa permanente que el escritor keniano Ngugi wa Thiong´o ha realizado (y realiza) a favor de las lenguas africanas desde su intervención en la “Conferencia de Makerere de 1962” que enfrentó las dos posturas en relación a la lengua: la que representaba él mismo y la que defendió Chinua Achebe (cuya obra íntegra se realizó en inglés). Compromiso en el que se ha volcado y la razón por la que para este especial de Jalada escribió un texto inedito, The Upright Revolution or, why humans walk upright (Ituĩka Rĩa Mũrũngarũ: Kana Kĩrĩa Gĩtũmaga Andũ Mathiĩ Marũngiĩ), un cuento sobre la necesidad de unirse para conseguir logros.

El reto vino después. A partir de la fábula escrita en origen en gikuyu o kikuyu, se buscaron traductores (el proceso completo duró cuatro meses) para que la obra fuera publicada en más de 30 idiomas africanosMoisés Kilolo, cabeza visible del colectivo, reafirmando la intención de seguir publicando piezas literarias en los diversos idiomas africanos, comparte en este especial de Jalada la dificultad al buscar traductores. Afirma que para algunas de las lenguas se ha contado con profesionales pero en otras ocasiones la traslación tuvo que ser llevada a cabo por personas cuya primera experiencia en este campo era ésta. Además, se resalta que para la mayoría de las traducciones se utilizó la versión inglesa, y en menor medida la francesa y la árabe. Estamos, de nuevo, ante el doble proceso: gikuyu-inglés, inglés-hausa por ejemplo, con las dificultades que eso implica (aunque en el caso de Ngugi él mismo es el encargado de la versión inglesa lo que permite confirmar su fidelidad con respecto al orginal). La pérdida de la riqueza lingüística al trasladar a otro idioma es uno de los caballos de batalla de todos los traductores, labor imprescindible y no siempre reconocida.

Así, Jalada publica un número número bajo el nombre “La cuestión de la traducción” y permite leer el texto del keniata, además de en Gikuyu, en los siguientes idiomas: Inglés, Amharico, Dholuo, Kamba, Lwisukha (Luhya), Kipsigis, Kinyarwanda, Franbés, Árabe, Luganda, Kiswahili, Afrikaans, Hausa, Meru, Lingala, IsiZulu, Igbo, Ibibio, isiNdebele, XiTsonga, Nandi (Kalenjin), Rukiga, Bamanankan (bambara/mandingo), Lugbara, Lubukusu, Kimaragoli, Giriama, Sheng, Ewe, y Naija Langwej. Y dejan abierta la puerta a otras traducciones en nuevos idiomas.

Como ya es habitual, las diversas traducciones se acompañan además de tres audios  en los que diversos autores leen el texto en inglés, kikuyu y sheng (lengua que mezcla swahili, inglés y lenguas tradicionales como el luo, el gikuyu o el kamba), lo que permite que las lecturas lleguen a un público más amplio. Además de que se prevé que esté disponible en breve en formato de libro electrónico.

Un camino que no ha hecho sino empezar.

Love is in the air (o lo contrario), algunas pasiones literarias muy africanas

LoVE iS In tHe aIR

Binyavanga Wainaina- Chimamanda Ngozi Adichie

Adichie guarda de sus tiempos de aspirante a escritora su amistad con Binyavanga Wainaina quien desde entonces es uno de sus mejores amigos. Se conocieron en 2001 a través de internet, en un sitio web que les permitía compartir su pasión por la escritura. Quince años después la amistad continúa, ambos leen lo que escribe el otro y opinan sobre ello, a pesar de ser tan diferentes a la hora de escribir.

Cuando Adichie le explicó su intención de escribir sobre la guerra civil de Biafra (es el argumento central de Medio sol amarillo), Wainaina exclamó “¡estás loca¡” y le expresó sus temores sobre el tema elegido. Sin embargo, añade, “ella no tiene miedo y por eso pudo escribir esa novela”. Adichie, por su parte, opina que Wainaina no es solamente un magnifico escritor sino también una generosa persona.

Abdourahman A. Waberi- Nuruddin Farah

Nuruddin Farah Abdourahman-A.-Waberi1

En la propia página web de Waberi, éste se declara admirador del somalí, sobre el que escribió su tesis doctoral (una comparativa entre su obra y la de la argelina Assia Djebar). Le considera más que un maestro, un hermano mayor. Es raro leer alguna entrevista realizada al yibutí y que no aparezca por una u otra razón el de Nuruddin Farah, quien también suele nombrar a su amigo de manera constante. Ambos comparten además de región de nacimiento, un pasado doloroso y la “identidad del nómada” que tanto ha marcado la narrativa de Waberi, pasaje de lágrimas o país sin sombras.

“Uno no viaja para proveerse de exotismo y anécdotas con que adornarse como un árbol de Navidad, sino para que el camino lo desplume, lo enjuague, lo escurra, lo deje como esas toallas, raídas por los lavados con lejía, que te entregan junto con un pedazo de jabón en los burdeles… Sin este desapego y esta transparencia, ¿cómo puede uno esperar hacer ver lo que ha visto?” Elogio del nomadismo-Abdourahman A.Waberi

La primera novela de Waberi Le pays sans ombre (1994) está dedicado al somalí, quien le prologa el libro. Toda una declaración de amor.

… o ToDO lo CoNTrArIO

Chinua Achebe- Joseph Conrad

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El nigeriano escribió un texto muy crítico en relación a la mítica obra de Joseph Conrad y le acusó de manera abierta de racista.“Una imagen de África: nazismo en “El corazón de las tinieblas” (1975), es una lectura del libro argumentado que “(la novela) proyecta la imagen de África como “el otro mundo”, la antítesis de Europa y, por tanto, de la civilización, un lugar donde la cacareada inteligencia y refinamiento del hombre son finalmente burlados por la bestialidad triunfante”. Desde la antítesis que plantea ya desde el inicio, entre dos ríos, uno europeo, el Támesis (la civilización), el otro africano, el Congo (el salvajismo), de donde parte y a donde llega Marlow, Achebe va mostrando sus argumentos para mostrar lo pernicioso de la novela, sobre todo en relación a las personas. “La cuestión es si una novela que celebra de deshumanización, que despersonaliza a una parte de la raza humana, puede denominarse una gran obra de arte. Mi respuesta es no, no puede”, concluyó

El discurso de Achebe ha tenido seguidores y detractrores, son muchos los que opinan que Conrad a pesar de su tibieza creó un texto con propósito anticolonial. Otros, en cambio, coinciden con Achebe y respaldan que fuera tan valiente y sintiera la responsabilidad de decir lo que opinaba.

Ngugi wa Thiong´o- Karen Blixen

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Algo parecido a lo que le suscitó a Achebe la lectura del libro de Conrad, le ocurrió a Ngugi wa Thiong´o con la baronesa Blixen aunque en menor medida. Muchos han sido los libros que han indagado en la vida íntima de esta mujer que luchó contra viento y marea para escribir (tuvo que asumir el seudónimo masculino de Isak Dinesen para poder publicar) y que han mostrado que a pesar de lo idílico y romántico que adorna su perfil, no rechazó la política colonial en el continente, de hecho tuvo esclavos en su plantación de café.

Blixen tuvo una granja en Kenia, y su perro se llamaba Dust y su sirviente Kamante y a partir de ahí Ngugi wa Thiong´o escribió un texto en 1980 Her Cook, Her Dog. Frente a la conmoción que le supuso la lectura de  In the Castle of My Skin (1953) del escritor de Barbados George Lamming, Las memorias de África (1937) de la danesa le provocaron el efecto contrario, “uno de los libros más peligrosos que se han escrito sobre el continente desde una condescendencia que se hacía pasar por amor“. El escritor señala el uso repetido que realiza Blixen de la imaginería animal al describir a los africanos. En su representación de su sirviente Kamante, Ngugi ve la comparación de Blixen con un perro como insulto extremo. Opinión que también compartía Nuruddin Farah quien en su novela Regalos admite que “(Blixen) tal vez se enamorase de aquella parte del continente pero que sin duda no amó a las gentes del lugar”. Ella, por su parte, siempre soñó con volver a Kenia.

De dos en dos

Así nos han ido llegando las novedades editoriales (en castellano) en torno a las letras africanas durante el 2015, ¿continuará la racha?.

Ngũgĩ wa Thiong’o

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La editorial Debolsillo publicaba dos libros del keniata al albur de su eterna nominación al Nobel. Aprovechando el tirón que suponía que el nombre apareciera en todas partes se editaron dos de sus obras (si bien en formato de bolsillo). Se trataba de un ensayo escrito entre 1981-1985 (inédito en castellano) y de la reedición de una novela más reciente, la última que ha publicado antes de empezar con sus memorias.

Desde su brillante comienzo, El brujo del cuervo te hace subir a una atracción de la que no querrás bajarte con facilidad. Ngũgĩ wa Thiong’o condensa en más de setecientas páginas, cientos de historias y personajes llenos de originalidad, imaginación y magia. Se habla de “realismo mágico” y es que la narración no cesa de sorprendernos, entre la risa y la congoja. El “Sunday Times” de Londres reseñaba esta obra así: “Una traviesa y alucinante sátira sobre un dictador. Como si Saddam Hussein hubiera dado un golpe de estado en el País de las Maravillas y enviado a Alicia y al conejo a un campo de trabajo soviético.”

En cuanto a Descolonizar la mente, es el fruto de un largo debate sobre en qué lengua se debe de escribir la literatura africana, que continúa hoy en día. El escritor argumenta que la asunción del lenguaje del colonizador supuso aceptar su visión del mundo; “La lengua fue el vehículo más importante mediante el cual el poder fascinó y atrapó el alma”. Para él cualquier lengua posee un doble componente, en cuanto medio de comunicación pero también como vehículo de la propia cultura. Es un elemento crucial de la propia identidad. Pero el libro habla también del Imperialismo y las formas de resistencia y aporta mucha información y reflexiones importantes para conocer en mayor profundidad la obra y el pensamiento de este hombre que nació en Limuru en 1938, en el seno de una extensa familia campesina que se relacionaba en gikuyu, y que es uno de los referentes indiscutibles no solo de las letras (africanas), sino también como artista comprometido.

Yasmina Khadra

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La última noche del Rais se centra en esas horas finales que transcurren la noche del 19 al 20 de octubre de 2011, en las que el coronel comprende que va a ser definitivamente derrotado. Parece que Khadra escribió este libro en una especie de estado de gracia, con una escritura compulsiva, que le llegó tras indagar en la mente del líder libio y que acabó dando forma a esta exoficción, o el arte de crear una ficción a partir de elementos reales.

El loco del bisturí de Esdrújulas Ediciones  recupera la figura del comisario Llob que ya aparecía en las novelas de la Trilogía de Argel y también en La parte del muerto. Tal y como señalan desde la editorial, El loco del bisturí las precede cronológicamente y viene por fin a completar en nuestro idioma las andanzas de este comisario argelino íntegro y gruñón que se las ve y se las desea para poner coto a la delincuencia y a la corrupción en el desgarrado Argel del último decenio del siglo XX.

Boubacar Boris Diop

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De nuevo se vuelve a utilizar la misma fórmula con el senegalés, solamente que esta vez son dos editoriales diferentes las que publican dos novelas.

Desde la Editorial Almuzara nos dicen que El libro de los Secretos (que el escritor publicó en wólof en 2006 bajo el título Doomi Golo) está “Escrito en un lenguaje hermoso, henchido de metáforas y vivas evocaciones, este libro pletórico de símbolos es un viaje a través de la rica herencia cultural de Senegal y una celebración de la memoria y los vínculos entre generaciones. Tanto fábula política como narración íntima, esta ambiciosa novela reexamina un pasado mítico para iluminar una modernidad inquietante.”

De signo muy diferente es Murambi, el libro de los huesos que nos acerca la Editorial Wanafrica y que surgía de la experiencia colectiva “Ruanda: escribir por deber de memoria”, en la que participaron diez escritores y de cuyo germen surgiría, entre otras, esta novela de la que  Ousmane Sembène dijo: “Gracias a su talento creativo, el escritor senegalés hace penetrar en nuestras conciencias los nombres y rostros de las víctimas de la sangrienta tragedia ruandesa. Murambi, el Libro de los huesos permite también medir la responsabilidad, a menudo ocultada, de las potencias occidentales en las grandes tragedias africanas”.

Ngũgĩ wa Thiong’o, el luchador incansable

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Publicado originalmente en África no es un país.  02/11/2015

Podríamos haber hablado de este escritor keniata las semanas pasadas cuando las sempiternas apuestas le señalaban, una vez más, como firme candidato al premio Nobel de Literatura. O también los días posteriores al anuncio del nombre de la ganadora (el de la periodista bielorrusa Svetlana Alexijevich), cuando se desplomó una vez más la oportunidad de que se le concediera el premio a uno de los más grandes escritores del continente africano (ya pasó, sobre todo, con Chinua Achebe y también con Assia Djebar, y puede volver a pasar con Nawal El Saadawi o con él mismo).

Sin embargo, es ahora con la traducción de  un nuevo libro suyo (y una reedición de su obra El brujo del cuervo), al albur de su eterna nominación al Nobel, que reúne cuatro conferencias escritas entre 1981-1985 (y en el que se echa en falta un prólogo del escritor a día de hoy) agrupadas bajo el descriptivo título de Descolonizar la mente (Editorial Debolsillo, 2015), cuando parece más propicio repasar su narrativa a partir de sus propias reflexiones y opiniones. Pero, ¿por qué recuperar un texto de hace más de treinta años sobre la política lingüística en las literaturas africanas, “aparentemente solo de interés para especialistas”, tal y como afirma Marta Sofía López, también autora de la traducción, en el prólogo?.

Descolonizar la mente es el fruto de un largo debate sobre en qué lengua se debe de escribir la literatura africana, que continúa hoy en día. El escritor argumenta que la asunción del lenguaje del colonizador supuso aceptar su visión del mundo; “La lengua fue el vehículo más importante mediante el cual el poder fascinó y atrapó el alma”. Para él cualquier lengua posee un doble componente, en cuanto medio de comunicación pero también como vehículo de la propia cultura. Es un elemento crucial de la propia identidad. Así, “El control político y económico no puede ser total ni efectivo sin el dominio de las mentes. Controlar la cultura de un pueblo es dominar sus herramientas de autodefinición en relación con otros“. Pero el libro habla también del Imperialismo y las formas de resistencia y aporta mucha información y reflexiones importantes para conocer en mayor profundidad la obra y el pensamiento de este hombre que nació en Limuru en 1938, en el seno de una extensa familia campesina que se relacionaba en gikuyu, y que es uno de los referentes indiscutibles no solo de las letras (africanas), sino también como artista comprometido.

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La familia literaria de Ngugi wa Thiong´o

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Entrevista en #TheTrend

A veces conocemos escritores que se emparejan con escritores o que descienden de escritores. Más difícil es encontrar familias como la de Ngugi wa Thiong´o un caso peculiar en la literatura africana y me atrevería a decir que en la universal. Tres de sus hijos; Tee Ngugi, Nducu wa Ngugi, Mukoma wa Ngugi y su hija Wanjiku wa Ngugi, son autores con libros publicados. La celebración del 50 aniversario de la publicación de su primera novela Weep Weep Not Child Not, Child (también la primera publicada en inglés en África oriental) ha sido un buen motivo para reunirlos a todos.

En 1962, un todavía estudiante James Ngugi participó en la Conferencia sobre el estado de la literatura africana de la Universidad de Makerere, la más antigua de Uganda. Allí pudo debatir sus puntos de vista con Chinua Achebe, al tiempo que le pasó el texto inacabado de la que sería su primera novela publicada, Weep Not, Child (traducida al euskera bajo el título Negarrik ez, haurra por la editorial Txalaparta).

En 1964 sus preocupaciones giraban en torno al colonialismo y la brutal desposesión de los campesinos de sus tierras ancestrales, situación que comenzaba a peligrar ante el surgimiento de grupos como los Mau-Mau. Así, la que está considerada como la primera obra en inglés publicada en Kenia, desde el punto de vista de un estudiante denunciaba aquella situación inhumana y descubría la fuerza de un pueblo que se ha levantado, una y otra vez, contra los intentos de sometimiento.

“El neocolonialismo será vencido y África será realmente libre. Mi escritura está dentro de estas batallas ideológicas por la libertad“, contestaba sobre las razones que le impulsan a escribir. Pero los tiempos cambian y sus descendientes han optado por otro tipo de literatura, en apariencia no tan comprometida.

De los 9 hijos que tiene el escritor, cuatro han seguido sus pasos. El mayor, Tee Ngugi ha escrito hasta el momento Veil of Fear y Season of Love and Despair (2015). Este último es una colección de 7 relatos cortos, que ha tenido muy buena acogida en Kenia, y que tratan sobre el amor y la desesperación, pero que conllevan también una mirada sobre los resultados no deseados de un sistema económico injusto  [uno de esos cuentos, “Love and Damnation”, se puede leer aquí (en)].

51tq2-wDvML._SX357_BO1,204,203,200_Siguiendo con las curiosidades, tres de ellos han elegido temáticas de novelas negras o misterio. Nducu wa Ngugi inició con City Murders la que anuncia como una serie protagonizada por el periodista de investigación Jack Chidi. Un hombre de negocios es encontrado muerto en una habitación de un motel en Nairobi y lo que deviene en una novela de detectives también muestra los claroscuros de una ciudad que vive entre grandes desigualdades sociales, sobreviviendo entre la corrupción y la angustia, pero también entre el amor y la esperanza.

La única hija escritora de Ngugi, la que fue fundadora y directora del “Helsinki African Film Festival”,Wanjiku Ngugi, explora en su primera novela The Fall of Saints (2014), el Biwulo9CQAAZxU2tema del tráfico de niños. Sin embargo, las críticas no han sido demasiado alentadoras, incluso algunos lectores de “Goodreads” insinúan que la publicación de este libro solo se entiende por ser hija de quién es. Aún así, la novela ha sido traducida ya al alemán.

Por último, Mukoma wa Ngugi es, sin duda, el más conocido del clan. Profesor adjunto en la Universidad de Cornell en Estados Unidos en el departamento de inglés, co-director del “The Global South Cultural Dialogue Project” un foro que nace con la intención de facilitar las relaciones Sur-Sur entre escritores y académicos de África, América Latina o Asia y autor de un buen número de títulos.

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Mukoma wa Thiong´o. Fotografía de su página web

Si sus primeras publicaciones fueron un libro de ensayos, Conversing with Africa: Politics of Change (2002) en el que analizaba los problemas actuales del continente y proponía una solución pan-africana, y uno de poemas Hurling Words at Consciousness (2006), después viró hacia la novela negra con dos thrillers: Nairobi Heat (2009) y Black Star Nairobi (2013) con los que obtuvo un gran éxito. Su último trabajo, a la espera de que publique un nuevo volumen de poesía Logotherapy, ha sido la novela  Mrs. Shaw (2015) elogiada por escritores de la talla de Okey Ndibe. En ella se aparta del género negro para abordar la situación de aquellos que se habían visto obligados a dejar su país para vivir en el exilio y que tras largos años se preparan para regresar, un argumento que suena a familiar teniendo en cuenta la biografía de su padre.

2387581_origPero además Mukoma es el impulsor de un nuevo premio: The Mabati Cornell Kiswahili Prize for African Literature, que quiere premiar obras de ficción en idioma kiswahili ((o swahili). El autor se quejaba en un artículo Time to save African languages from extinction”[en] de que las más importantes obras literarias africanas no se encuentran disponibles en las lenguas africanas de origen. Así, Todo se desmorona de Chinua Achebe, quien la escribió en inglés, ha sido traducida a más de 70 idiomas (además de castellano, hay versiones en euskera, catalán y gallego) pero no a igbo la lengua materna de Achebe. Del mismo modo, en fechas más recientes, ha criticado que en la antologia “Africa39” que se publica en inglés, solamente uno de los relatos ha sido traducido de una lengua africana, mostrando un activismo próximo al que ha mostrado su padre.

En aquella conferencia de 1962 en Makerere, una “conferencia de escritores africanos en inglés“, considerada un hito en la literatura africana, se reunió toda una generación de escritores: Chinua Achebe, Wole Soyinka, John Pepper Clark, Ezekiel Mphahlele, Bloke Modisane, Lewis Nkosi, Ngũgĩ wa Thiong’o (entonces James Ngugi), Robert Serumaga o Rajat Neogy  que discutieron, entre otros, sobre el dilema de cómo debe ser comunicada la literatura africana. Han pasado más de 50 años. Gracias a aquella conferencia Chinua Achebe se quedó impresionado por la obra de Ngugi y publicó Weep Not, Child en la conocida serie Heinemann. Después Ngugi defendió que usar una lengua colonial era un auténtico “caballo de troya”, a esa literatura Ngugi la consideraba “literatura afro-europea” por lo que decidió abandonar el inglés y escribir su obra literaria en su lengua materna, gikuyu. 50 años después, su hijo Mukoma impulsa la creación literaria en lenguas africanas, alejándose de aquellos “escritores  que aún sienten que la escritura en lenguas africanas es algo romántico”, pero ninguno de sus hijos escribe en Kikuyu u otra lengua africana (excepto-salvo error por mi parte- Mukoma que sí ha escrito poemas tanto en gikuyu/kikuyu como en isiXhosa, aunque sus novelas están escritas en inglés)

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