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Entradas de la Categoría ‘wa Thiong’o, Ngugi’

Volver al principio: el primer Ngugi wa Thiong´o al alcance de tu mano

Ngugi wa Thiong´o es cada vez más conocido, de lo cual estamos muy satisfechos. Sin duda, su apoyo y defensa continua de la escritura en lenguas africanas suele ser la faceta de él que más se resalta. Sin embargo, basta indagar un poco para saber que  lo anterior se queda corto (su activismo hace ponerse en pie) y que estamos, ante todo, frente a un gran intelectual y un brillantísimo escritor.

Una vez más ha sido una editorial no especializada en literaturas africanas, Kailas fundada en 2004, la que ha apostado y ha integrado en su catálogo las dos primeras novelas del keniano. Este tipo de iniciativas editoriales nos resultan especialmente esperanzadoras ya que introducen las literaturas africanas entre el resto de libros fomentando la normalidad con la que estas literaturas merecen ser tratadas.

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“Desplazar el centro” en la lucha por las libertades culturales con Ngũgĩ wa Thiong’o

La verdad es que este comienzo de año nos está dejando muchas novedades editoriales relacionadas con las literaturas africanas, pero sin duda el escritor que aparece para nuestro contento, mes tras mes, es Ngũgĩ wa Thiong’o (eterno candidato al Nobel de Literatura, como bien nos están recordando por todas partes… ¿oído cocina?).

A su presencia en Barcelona, en el CCCB, se ha unido una importante cantidad de traducciones que están llegando, para alegría de sus seguidores, a nuestras librerías. De pronto, el escritor aparece por doquier. Y queremos que la racha siga.

Razones las hay y sobran. La trayectoria literaria de este gigante supera con amplitud la veintena de obras escritas. Si bien comenzó escribiendo en inglés, fue tras su paso por la prisión de máxima seguridad de Kamiti (Kenia) por haber escrito una obra de teatro en kikuyu (o gikuyu) crítica con el gobierno y por haberla puesto en escena con campesinos y trabajadores, donde tomó la decisión de escribir usando para ello el papel higiénico de su celda, la primera novela moderna escrita en lengua gikuyu o kikuyu, Caitaani mũtharaba-Inĩ (El diablo en la cruz, editada por Txalaparta en 1994). Esta es precisamente una de las obras del keniata que han sido reeditadas este año por Editorial De Bolsillo junto con otra de sus obras maestras: Un grano de trigo.

Además, Kallas Editorial ha publicado No llores pequeño, cuyo título original es Weep Not, Child y que cuenta con traducción a euskera  Negarrik ez, haurra (Txalaparta), y han aparecido Descolonitzar la mentDesplaçar el centre en catalán.

En este cuadro resumen podéis consultar los títulos de la trayectoria de Ngũgĩ wa Thiong’o que podemos leer en castellano, catalán o euskera hasta el  momento.

El diablo en la cruzTxalaparta,1994. Traducción: Alfonso Ormaetxea El diablo en la cruz. De Bolsillo. 2017. También en: E-BOOK EPUB
Un grano de trigo. Zanzíbar, 2006. Traducción: Marta Sofía López Un grano de trigoDe Bolsillo. 2017. También en: E-BOOK EPUB

No llores pequeño. Kallas, 2017. Traducción: Alicia Frieyro Gutiérrez

Negarrik ez, haurra. Txalaparta. Traducción: Pernaldo Barrena

Descolonizar la mente. DeBolsillo, 2015. Traducción: Marta Sofía López

Descolonitzar la ment. Raig Verde, 2017. Traducción: Blanca Busquets

El brujo del cuervo. Alfaguara-Santillana, 2008. Traducción: Susana Rodríguez-Vida
Sueños en tiempos de guerra. Rayo Verde, 2017. Traducción: Rita da Costa

 

Somnis en temps de guerra. Raig Verde. 2017. Traducción: Josefina Caball

Matigari. Colegio de México, 2005. Traducción: Rafael Segovia

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Pétalos de sangre. Editorial Elefanta

Cómo desplazar el centro y por qué

Una de las últimas obras en añadirse a la lista anterior ha sido Desplazar el centro. La lucha por las libertades culturales, también editada por Rayo Verde y su traducción a catalán bajo el título Desplaçar el centre.

Cuando Ngugi tomó la decisión de escribir en gikuyu/kikuyu en 1977, continuó haciéndolo en inglés para los ensayos. En esta ocasión se recogen varias conferencias y textos escritos entre 1985 y 1990. Contiene, además, un prólogo escrito por él mismo a día de hoy que eché en falta cuando se publicó Descolonizar la mente y que nos resitúa sobre lo que vamos a leer.

El volumen contienen tres partes: Liberar la cultura del eurocentrismo, Liberar la cultura de los legados coloniales y Liberar la cultura del racismo. Después en torno a estos tres grandes ejes se han ido colocando los veintiún textos, no ordenados de manera cronológica sino en razón a su obediencia a alguno de estos bloques, aunque más de uno oscila entre varias aguas.

La preocupación de Ngugi por desplazar el centro en dos sentidos, entre naciones (“Lo que se refiere a Occidente se convierte en “lo universal”, y lo que se refiere al tercer mundo se convierte en “lo local”, pág. 65)  y dentro de cada nación, ha sido el motor continuo de su obra y pensamiento. Una reflexión que en él nunca ha cesado, cuestionándose siempre todo lo que contempla y cree digno de ser pensado y puesto en común y que ha atendido entre otras preguntas a ¿para quién escribo? y ¿sobre quién?, pero que transcienden lo que es el ámbito literario.

Desplazar el centro puede ser leído por todos aquellos que tienen interés en las literaturas africanas. En este sentido, Ngugi propone un repaso de las tres tradiciones que contiene: la oratura o tradición oral, la escritura de los escritores africanos que escriben en lenguas europeas y por último, la de los africanos que escriben en lenguas africanas. Nos habla de una literatura, la segunda, que se escribe con las “lenguas del poder” y se queja de que el “arte de la traducción” no ocupa el mismo lugar que las otras artes.

Después habla de acabar con el legado colonial. En este sentido, resalto la importancia que le concede a otro pensador Frantz Fanon a quien menciona por sus obras capitales: Piel negra, máscaras blancas y Los condenados de la tierra. En concreto, resalta que “una lectura exhaustiva del capítulo “Desventuras de la conciencia nacional” del libro Los condenados de la tierra es necesaria para entender la obra literaria africana de los años sesenta, para añadir “La literatura de este período no es más que una serie de imaginativas notas al pie de la obra de Frantz Fanon”. Para pasar después a interpelar y remover el papel de intelectuales y academicistas.

El último conjunto de textos es un amalgama de diversos puntos de vistas en torno a cuestiones que considera necesarias de resaltar o criticar. De entre ellos destaca uno de los primeros que escribió en 1981. Fue un discurso en Copenhague, bajo el tíulo “Su cocinero, su perro. El África de Karen Blixen” y en el que nos muestra otra cara de la escritora danesa que “el mundo” (es decir, occidente) parece no querer no ver.

“La situación del escritor en el África del siglo XX es un reflejo de la sociedad en su conjunto” afirma en este libro. Durante la época colonial el pueblo africano fue despojado de sus tierras, su trabajo y su mente. Bajo la independencia, el poder económico siguen en manos de multinacionales que interponen a la élite que gobierna bajo el dictado de Occidente. “África es un continente alienado de sí mismo debido a los años de invasiones extranjeras y de déspotas internos. El exilio en el ámbito literario, así pues, no es más que el reflejo de un estado de alienación de la sociedad en su conjunto, un claro caso de la herencia colonial que ha dejado cicatrices en el cuerpo, el corazón y la mente de nuestro continente” (pág. 189)

Desplazar el centro. La lucha por las libertades culturales (Moving the Centre, 1993) – Editorial Rayo Verde. Traducción: Víctor Sabaté. 2017 / Desplaçar el centre Raig Verde.Traducción:  Dídac Gurguí. 2017

Matigari – Ngugi wa Thiong´o

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Esta novela está dedicada a todos aquellos que gustan de una buena historia: a todos aquellos que investigan y escriben sobre la escritura africana, y a todos aquellos comprometidos con el desarrollo de la literatura en las lenguas de todos los pueblos africanos (Dedicatoria Matigari)

Me es difícil escribir sobre este libro ahora, y me vais a entender en seguida. No lo es en absoluto volver a sumergirme en el mundo de Ngugi wa Thiong´o con el que me une una extensa relación de admiración. Ya están sonando los tambores para el próximo Nobel de Literatura y otra vez mis dedos se rebelan y no quieren cruzarse. Jamás deseo suerte a quien sé que se merece éxito. Pero ojalá. Por miles de razones. La principal: que es uno de los más grandes escritores vivos.

Matigari es un libro con historia dentro y “fuera”

El propio escritor lo resume muy bien en esta frase introductoria, “El libro ha tenido una historia que casi rivaliza con el relato de ficción que encierra entre sus tapas.” La novela original en kikuyu se publicó en 1986 bajo el régimen de Arap Moi (presidente de su país entre 1978 y 2002) y desde el primer momento tuvo una gran resonancia. En la obra, Ngugi cuenta  la historia de Matigari ma Njiruungi, un hombre que ha luchado por la independencia de su país y que regresa para reconstruir su vida y tener un futuro, pero comprueba que nada de lo que se encuentra es como lo soñó. El personaje trascendió el texto escrito y su nombre empezó a pasar de boca en boca por toda Kenia, siendo el centro de las conversaciones en muchos lugares por lo que el régimen pensó que se trataba de un personaje real, así que ordenó su arresto.

El propio escritor lo explicó así en el prólogo, “Matigari es bastante interesante. El libro fue escrito cuando estaba en el exilio. Fue publicado en Kenia en 1986. Este fue un año muy malo en lo que respecta a la represión política en mi país. Hubo arrestos de intelectuales a gran escala. Fueron encarcelados con falsas acusaciones que se presentaron contra ellos. Fue entonces cuando salió el libro. El personaje de ficción en el libro, que tiene el nombre de la novela, Matigari, quiere saber dónde puede encontrar la verdad y la justicia. El Presidente Moi se enteró de esto, es decir, que Matigari se atrevía a ir por todo el país haciendo este tipo de preguntas. Por ello, el presidente ordenó su detención inmediata. La policía no tardó en descubrir, sin embargo, que este Matigari era sólo un personaje de un libro. Moi ordenó que el libro fuera detenido en su lugar. En 1987, la policía irrumpió en todas las librerías del país y requisó cada copia del libro. También confiscaron los ejemplares en el almacén de la editorial. Por ello, el libro sólo está disponible en inglés y aún así fuera de Kenia. Así, uno podría argumentar que el libro y el personaje se han unido a su autor en el exilio.”

Matigari es un libro que sorprende

Escrito con un lenguaje muy oral, contada a la manera de las viejas historias (dicen que es una parábola), en donde repeticiones, frases hechas y diversa mitología se ponen al servicio de la creación de una leyenda. No en vano nadie sabe a ciencia cierta quién es en realidad Matigari (¿una segunda venida de Jesús?). Lo que sí se sabe es que ha luchado contra el invasor de la época colonial, a quien ha reclamado que devuelva sus tierras a sus legítimos propietarios: los campesinos que la cultivan, lo que sí se sabe es que va en búsqueda de la verdad y la justicia. “Existen dos mundos”, le dijo Matigari, “El mundo de los que aceptan las cosas como son y el mundo de los que quieren cambiar las cosas. ¿A qué mundo perteneces tú?”.

Nada de lo que se encuentra a su regreso es lo que él pensaba. Dispuesto a dejar las armas y vivir en paz se encuentra que todo su mundo sigue estando controlado y explotado bajo un gobierno corrupto y desleal para con los suyos. En este libro se expone un gran tema: el de la dificultad de liberar a África de las potencias extranjeras. Y, como en otras obras suyas, Ngugi habla además de los traidores que nacen de entre ellos mismos y que deciden vender a sus propios compatriotas, que deciden despojarles de todo, sin ellos imposible comprender tantas cosas.

Matigari surge como alguien a quién se admira por su claridad de ideas y de posicionamiento. A la imagen de los grandes héroes. La necesidad de un liderazgo fuerte puede estar detrás de la trama de la novela. Alguien a quien el pueblo necesita. En este sentido, el escritor no usa una voz colectiva como en otras narraciones. Centrado en un hombre, Ngugi parece proponer que sin él, con el fracaso de su intención, la única respuesta que puede quedar son las armas.

Matigari es un libro a veces denso que surge de la necesidad de contrarrestar un poder devastador. Es un ejemplo de literatura como forma de resistencia, a través de la cual el pueblo se identifica, se refleja y se vivifica.

Se me hace difícil escribir sobre este libro ahora, he comenzado diciendo, ya que me recuerda otros intentos de lucha semejantes que han acabado (están acabando) por desgracia entre rejas o bajo tierra (Ngugi sabía de qué hablaba). Han pasado muchos años desde que el keniata escribió esta novela, pasaron los soles de las independencias, pasaron las post-independencias, pero se continúa bajo los mismos títeres que entonces. En una época en la que los discursos sobre África quieren seguir siendo impuestos desde fuera, ellos continúan haciendo su propio camino. Habría que analizar de verdad cuáles están siendo sus hazañas y sus logros. También con narrativas que usando parábolas o a través de ficción-fantasía se rebelan una y otra vez contra la dictadora realidad, rompiendo el silencio que se les quiere imponer, de una manera inusitada. Libros, me diréis. Pero mientras el pueblo susurre estos nombres en secreto, de boca en boca, como si fueran auténticos (¿acaso no lo son?), y sigan pasando estos libros de mano en mano haciéndolos rodar e iluminar, mi aliento se contendrá.

“Permíteme decirte algo” dijo Matigari.”Vengo de ver al estudiante de las estrellas de la era moderna. Le dije que el miedo excesivo nutre la miseria en nuestra tierra… Mejor suerte corren los que van a la cárcel cantando canciones de valentía arraigadas en su compromiso con la verdad y la justicia…¿Qué más le dije? Hay dos tipos de gente que tienen la sabiduría de las estrellas, los que aman la verdad y los que venden la verdad.” (pág.111)

Ficha:

  • Título original:  Matigari  (1986)
  • Idioma: Original: Kikuyu
  • Traducción al castellano: Colegio de México (2005)
  • Traductor: del inglés, Rafael Segovia
  • Nº páginas: 196

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El primer relato traducido a más de 30 idiomas africanos

The Upright Revolution

No es algo nuevo el compromiso del colectivo Jalada en relación a las lenguas africanas. A finales del año pasado publicaba su número 04 bajo el título de “La cuestión del lenguaje“. Un sorprendente ejemplar que se llenaba de textos en diversos idiomas africanos y que levantaba una nueva torre en donde las lenguas africanas conviven con las europeas, las imágenes con las palabras y los audios con la escritura, en un contexto en el que la situación no es demasiado optimista: África es la región del mundo con mayor número de idiomas en peligro de extinción.

Ahora, Jalada (además de otras iniciativas que siguen surgiendo en el continente) quiere darle la vuelta a esta situación: “hay millones de personas que hablan idiomas africanos pero no así escritores”. Y ellos creen que esto tiene que cambiar.

De sobra es conocida la defensa permanente que el escritor keniano Ngugi wa Thiong´o ha realizado (y realiza) a favor de las lenguas africanas desde su intervención en la “Conferencia de Makerere de 1962” que enfrentó las dos posturas en relación a la lengua: la que representaba él mismo y la que defendió Chinua Achebe (cuya obra íntegra se realizó en inglés). Compromiso en el que se ha volcado y la razón por la que para este especial de Jalada escribió un texto inedito, The Upright Revolution or, why humans walk upright (Ituĩka Rĩa Mũrũngarũ: Kana Kĩrĩa Gĩtũmaga Andũ Mathiĩ Marũngiĩ), un cuento sobre la necesidad de unirse para conseguir logros.

El reto vino después. A partir de la fábula escrita en origen en gikuyu o kikuyu, se buscaron traductores (el proceso completo duró cuatro meses) para que la obra fuera publicada en más de 30 idiomas africanosMoisés Kilolo, cabeza visible del colectivo, reafirmando la intención de seguir publicando piezas literarias en los diversos idiomas africanos, comparte en este especial de Jalada la dificultad al buscar traductores. Afirma que para algunas de las lenguas se ha contado con profesionales pero en otras ocasiones la traslación tuvo que ser llevada a cabo por personas cuya primera experiencia en este campo era ésta. Además, se resalta que para la mayoría de las traducciones se utilizó la versión inglesa, y en menor medida la francesa y la árabe. Estamos, de nuevo, ante el doble proceso: gikuyu-inglés, inglés-hausa por ejemplo, con las dificultades que eso implica (aunque en el caso de Ngugi él mismo es el encargado de la versión inglesa lo que permite confirmar su fidelidad con respecto al orginal). La pérdida de la riqueza lingüística al trasladar a otro idioma es uno de los caballos de batalla de todos los traductores, labor imprescindible y no siempre reconocida.

Así, Jalada publica un número número bajo el nombre “La cuestión de la traducción” y permite leer el texto del keniata, además de en Gikuyu, en los siguientes idiomas: Inglés, Amharico, Dholuo, Kamba, Lwisukha (Luhya), Kipsigis, Kinyarwanda, Franbés, Árabe, Luganda, Kiswahili, Afrikaans, Hausa, Meru, Lingala, IsiZulu, Igbo, Ibibio, isiNdebele, XiTsonga, Nandi (Kalenjin), Rukiga, Bamanankan (bambara/mandingo), Lugbara, Lubukusu, Kimaragoli, Giriama, Sheng, Ewe, y Naija Langwej. Y dejan abierta la puerta a otras traducciones en nuevos idiomas.

Como ya es habitual, las diversas traducciones se acompañan además de tres audios  en los que diversos autores leen el texto en inglés, kikuyu y sheng (lengua que mezcla swahili, inglés y lenguas tradicionales como el luo, el gikuyu o el kamba), lo que permite que las lecturas lleguen a un público más amplio. Además de que se prevé que esté disponible en breve en formato de libro electrónico.

Un camino que no ha hecho sino empezar.

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