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Entradas de la Categoría ‘Wainana, Binyavanga’

Binyavanga Wainaina, una vuelta muy esperada

A veces los escritores tienen tanta presencia mediática, en redes sociales, revistas on line…, que perdemos de vista la primera y verdadera dimensión de ellos, aquella que nos fascinó: su escritura. Wainaina es, a mi entender, uno de esos casos. Al menos es lo que me ha ocurrido a mi al darme cuenta de que él sigue tan presente en mi vida que he dejado de esperar que su promesa de publicar un nuevo libro se cumpla, al ir amontonando información sobre su turbulenta existencia, sin percibir que su única obra publicada hasta el momento Algún día escribiré sobre África (Sexto Piso editorial, 2013) la escribió… en 2011.

La trayectoria de este escritor nacido en Nakuru (Kenia) en 1971 no es de las que pasa desapercibida. De madre peluquera ugandesa y padre ejecutivo keniano, estudió en Sudáfrica mientras la verdadera pasión de su vida, escribir, seguía creciendo en él sin parar. Kenneth Binyavanga Wainaina sorprende ya desde su mismo nombre. Difícil de pronunciar, su familia prefiere el diminutivo de Ken, pero él se decidió por el completo al parecerle exótico y diferente. Su presencia tampoco es de las que pasa desapercibida. Su pelo se colorea en rojo y azul o en verde y sus gestos son exagerados, histriónicos, mientras observa con mirada penetrante y aguda, a veces elegantemente vestido con un tutú. Binyavanga Wainaina es un ser mediático, puede que exagerado, pero ante todo es un hombre que nació para escribir.

Iniciando el camino

En 2002 ganó el “Premio Caine para las letras africanas” con su relato Discovering Home, un premio que, después en 2014, criticó a través de una serie de tuits. Twitter ha sido, en ocasiones, el medio a través del cual ha hecho públicas muchas de sus opiniones, ya que el escritor ha usado con soltura, desde sus comienzos como escritor, las redes sociales. De hecho, una de las partes de su vida más conocidas es su amistad con Chimamanda Adichie, la creadora de la novela Medio sol amarilloSe conocieron en 2001 a través de internet, en un sitio web que les permitía compartir su pasión por la escritura. Dieciséis años después la amistad continúa, ambos leen lo que escribe el otro y opinan sobre ello, a pesar de ser tan diferentes a la hora de escribir.

Wainaina, ha escrito para The New York Times, The Guardian y para The National Geographic y es el director del “Chinua Achebe Center for African Writers and Artists at Bard College” de New York. Tras recibir el “Premio Caine” decidió fundar en 2003 una revista que sirviera de plataforma para los jóvenes escritores africanos, así nació Kwanique significa “Y ahora qué”. En su página web explican sus intenciones… “¿por qué solo se conoce a Ngugi wa Thiong´o o a Meja Mwangi? hay muchos jóvenes talentos que escriben y que quieren darse a conocer”. Aspiran a ser un lugar de encuentro, difusión y promoción de las letras africanas. The Kwani? Manuscript Project es un premio para celebrar la novela africana y su capacidad de adaptación y resistencia, un nuevo premio literario para la escritura africana e invitan a la presentación de manuscritos inéditos de ficción de escritores de todo el continente africano y de la diáspora.

En 2005 presentó un texto breve, un ensayo, enfadado por un artículo que la revista Granta había publicado. En Cómo escribir sobre África  mostró una escritura irónica y contradictoria, que desmontaba tópicos y clichés que aún hoy se ciernen sobre el continente cuando se escribe sobre él.

Su actividad e inquietud le hizo ser merecedor del “Joven Líder Global” que concede anualmente el “Foro Económico Mundial”. Sin embargo, Wainaina rehusó el reconocimiento por considerar que sería un acto en extremo fraudulento aceptar por su parte, la idea trillada de que a partir de ahí su figura “incidiría significativamente en los acontecimientos mundiales”.

Después, otros relatos cortos anticiparon la publicación de su única obra hasta el momento. Unas memorias en las que el escritor daba un repaso a la Kenia en la que había nacido tanto a nivel político, como cultural y social. Un libro emblemático que supuso una ruptura en la manera en la que se conocía la narración africana para mostrar un texto brillante, lleno de vocablos inventados y un manejo del lenguaje extraordinario, en el que la música adquiría un papel muy relevante. Y que, además, volvía a mostrar la intención de Wainaina por demoler los clichés que como garrapatas parecen no querer desprenderse de la imagen del continente. Se trataba de One Day I Will Write About This Place y que se tradujo por Algún día escribiré sobre África.

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Por la vía de los ensayos controvertidos

Un año después publica la segunda parte de su satírico ensayo bajo el título: Cómo no escribir sobre África en 2012,  esta vez lo hace en The Guardian y empieza así: “Nairobi es el lugar perfecto para ser un corresponsal internacional. Hay vuelos regulares al genocidio más cercano, y hay césped, pistas de tenis y puedes conseguir un servicio adulador. Tienen panceta y puedes tener un chef estupendo para que trabaje en tu cocina por 300 euros al mes.”*

Su faceta de agitador cultural continúo cuando, a a finales de 2013, presentó un nuevo proyecto, se trataba de “Africa 39” para encontrar los mejores 39 escritores africanos por debajo de los 40 años, arrojando una lista atractiva y diversa que reconocía el trabajo de algunos y mostraba por primera vez el de otros tantos autores desconocidos.

Binyavanga Wainaina. Foto: Editorial Sexto Piso

A principios de 2014 sorprendía al mundo con el anuncio de su homosexualidad, publicando de nuevo otro artículo “Mum, I am homosexual“. Se trataba del capítulo perdido de su libro, aquel que no se atrevió a publicar hasta que su madre falleció y en el que confesaba que sabía que era homosexual desde los cinco años. En el libro él obviaba mencionar su orientación sexual, aunque una relectura del mismo, tras conocer el capítulo perdido, nos hace comprender muchas de las situaciones que vive, su comportamiento y su búsqueda y aceptación tanto personal como en su entorno más cercano y familiar. Además, publicó en YouTube las seis partes de un vídeo que tituló Debemos desatar nuestra imaginación donde hablaba sobre su decisión de dejar el país, la homosexualidad en África, la Iglesia y las leyes contra los homosexuales en el continente. Ese mismo año fue nombrado por la revista Time como una de las “Personas Más Influyentes del Mundo”. 

Mientras, seguía polemizando con unos y con otros sobre diversos temas, hasta que en 2015 sufrió un derrame cerebral que llevó a que se emprendiera una campaña de crowdfunding para pagar los gastos hospitalarios y médicos. Ese mismo año volvía a ser protagonista otra vez por motivos extraliterarios al denunciar en redes que había sido golpeado por un taxista alemán en Berlín. Para ya, en diciembre de 2016, realizar unas impactantes declaraciones al confesar que tenía SIDA.

A nivel literario, lo más reseñable estos años, ha sido su participación en la antología que el colectivo Jalada publicó sobre Ciencia Ficción (y del que la editorial 2709books ha traducido algunos para su volumen Afrofuturo(s), con el relato “Boonoonoonoos little bit Boonoonoonoos”.

Como curiosidad añadir que Wainaina colecciona recetas culinarias y que tiene alrededor de 13.000 tanto de cocina tradicional como moderna africana.

Un huracán devuelve al mejor Wainaina

Pero, por fin, este mismo año ha visto la luz otro ensayo suyo bajo el título “Since Everything Was Suddening into a Hurricane” de nuevo con Granta. En él escribe sobre su experiencia debida al derrame cerebral que sufrió y habla sobre su vuelta a Nairobi, al encuentro de su padre, en esta ocasión acompañado de su pareja. Se trata de un texto en el que las frases se cortan de manera deliberada, desajustando líneas, saltándose las reglas de puntuación y volviendo a jugar con las palabras, mezclando sustantivos y adjetivos. El ensayo ha sido calificado como “experimental” y ha hecho surgir una pequeña polémica entre los que alaban la manera en la que el escritor no sigue las reglas gramaticales y los que opinan lo contrario: que ocasionan un transtorno al lector y que las palabras deben ser claras y seguir un orden.

Lo cierto es que parece que Wainaina ha vuelto con fuerza, prueba de ello será la conferencia que dará en la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, el próximo 25 de julio, bajo el título “How to write about Everything”. Promete.


*Traducción Aurora Alcojor.

Love is in the air (o lo contrario), algunas pasiones literarias muy africanas

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Binyavanga Wainaina- Chimamanda Ngozi Adichie

Adichie guarda de sus tiempos de aspirante a escritora su amistad con Binyavanga Wainaina quien desde entonces es uno de sus mejores amigos. Se conocieron en 2001 a través de internet, en un sitio web que les permitía compartir su pasión por la escritura. Quince años después la amistad continúa, ambos leen lo que escribe el otro y opinan sobre ello, a pesar de ser tan diferentes a la hora de escribir.

Cuando Adichie le explicó su intención de escribir sobre la guerra civil de Biafra (es el argumento central de Medio sol amarillo), Wainaina exclamó “¡estás loca¡” y le expresó sus temores sobre el tema elegido. Sin embargo, añade, “ella no tiene miedo y por eso pudo escribir esa novela”. Adichie, por su parte, opina que Wainaina no es solamente un magnifico escritor sino también una generosa persona.

Abdourahman A. Waberi- Nuruddin Farah

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En la propia página web de Waberi, éste se declara admirador del somalí, sobre el que escribió su tesis doctoral (una comparativa entre su obra y la de la argelina Assia Djebar). Le considera más que un maestro, un hermano mayor. Es raro leer alguna entrevista realizada al yibutí y que no aparezca por una u otra razón el de Nuruddin Farah, quien también suele nombrar a su amigo de manera constante. Ambos comparten además de región de nacimiento, un pasado doloroso y la “identidad del nómada” que tanto ha marcado la narrativa de Waberi, pasaje de lágrimas o país sin sombras.

“Uno no viaja para proveerse de exotismo y anécdotas con que adornarse como un árbol de Navidad, sino para que el camino lo desplume, lo enjuague, lo escurra, lo deje como esas toallas, raídas por los lavados con lejía, que te entregan junto con un pedazo de jabón en los burdeles… Sin este desapego y esta transparencia, ¿cómo puede uno esperar hacer ver lo que ha visto?” Elogio del nomadismo-Abdourahman A.Waberi

La primera novela de Waberi Le pays sans ombre (1994) está dedicado al somalí, quien le prologa el libro. Toda una declaración de amor.

… o ToDO lo CoNTrArIO

Chinua Achebe- Joseph Conrad

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El nigeriano escribió un texto muy crítico en relación a la mítica obra de Joseph Conrad y le acusó de manera abierta de racista.“Una imagen de África: nazismo en “El corazón de las tinieblas” (1975), es una lectura del libro argumentado que “(la novela) proyecta la imagen de África como “el otro mundo”, la antítesis de Europa y, por tanto, de la civilización, un lugar donde la cacareada inteligencia y refinamiento del hombre son finalmente burlados por la bestialidad triunfante”. Desde la antítesis que plantea ya desde el inicio, entre dos ríos, uno europeo, el Támesis (la civilización), el otro africano, el Congo (el salvajismo), de donde parte y a donde llega Marlow, Achebe va mostrando sus argumentos para mostrar lo pernicioso de la novela, sobre todo en relación a las personas. “La cuestión es si una novela que celebra de deshumanización, que despersonaliza a una parte de la raza humana, puede denominarse una gran obra de arte. Mi respuesta es no, no puede”, concluyó

El discurso de Achebe ha tenido seguidores y detractrores, son muchos los que opinan que Conrad a pesar de su tibieza creó un texto con propósito anticolonial. Otros, en cambio, coinciden con Achebe y respaldan que fuera tan valiente y sintiera la responsabilidad de decir lo que opinaba.

Ngugi wa Thiong´o- Karen Blixen

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Algo parecido a lo que le suscitó a Achebe la lectura del libro de Conrad, le ocurrió a Ngugi wa Thiong´o con la baronesa Blixen aunque en menor medida. Muchos han sido los libros que han indagado en la vida íntima de esta mujer que luchó contra viento y marea para escribir (tuvo que asumir el seudónimo masculino de Isak Dinesen para poder publicar) y que han mostrado que a pesar de lo idílico y romántico que adorna su perfil, no rechazó la política colonial en el continente, de hecho tuvo esclavos en su plantación de café.

Blixen tuvo una granja en Kenia, y su perro se llamaba Dust y su sirviente Kamante y a partir de ahí Ngugi wa Thiong´o escribió un texto en 1980 Her Cook, Her Dog. Frente a la conmoción que le supuso la lectura de  In the Castle of My Skin (1953) del escritor de Barbados George Lamming, Las memorias de África (1937) de la danesa le provocaron el efecto contrario, “uno de los libros más peligrosos que se han escrito sobre el continente desde una condescendencia que se hacía pasar por amor“. El escritor señala el uso repetido que realiza Blixen de la imaginería animal al describir a los africanos. En su representación de su sirviente Kamante, Ngugi ve la comparación de Blixen con un perro como insulto extremo. Opinión que también compartía Nuruddin Farah quien en su novela Regalos admite que “(Blixen) tal vez se enamorase de aquella parte del continente pero que sin duda no amó a las gentes del lugar”. Ella, por su parte, siempre soñó con volver a Kenia.

Colaborar para impulsar

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El escritor Binyavanga Wainaina sufrió a finales del año pasado un derrame cerebral y se inició una campaña a través de la plataforma M-Changa para sufragar los elevados gastos que conllevaban su tratamiento (en la actualidad se encuentra en la India). Es un ejemplo de cooperación colaborativa o crowdfunding a través del cual muchas personas tratan de hacer realidad proyectos para los que carecen de financiación. El continente africano también se ha abierto a utilizar este marco para llevar a cabo proyectos creativos (películas, documentales, tecnología, música, diseño…) algunos en forma de libros.

A través de diversas plataformas [StartMe, FundFind y ThundaFund (Sudáfrica); Funda Solva, HelpFund y Imeela (Nigeria); M-Changa (Kenia), Akkabo (Uganda) o SlizeBiz (Ghana)] personas anónimas y no tan anónimas buscan llamar la atención sobre sus ideas y conseguir la tan ansiada financiación que las pueda llevar a cabo.

#LoveAfricanLiterature

Afrikult.com es una plataforma online que analiza, explora y celebra las letras africanas. Tres amigos que aman la literatura del continente se unieron para tratar de conectar con más personas a las que también les apasiona lo mismo. En la actualidad han terminado con éxito una campaña de crowdfunding para promover la diversidad de las tradiciones africanas y darlas a conocer a través de la celebración de una serie de eventos en los cuales las personas se conozcan, se relacionen e intercambien.

ThundaFund

Concebida como una idea que parte de África para los africanos, y localizada en Sudáfrica, aspiran a ampliar su influencia por toda África del Sur. Entre sus proyectos editoriales abundan los infantiles o dirigidos a este tipo de público, pero también se pueden encontrar desde uno para que una revista sudafricana multilingüe trimestral (Prufrock) que apoya la literatura local pase a ser bimensual, hasta otro para apoyar la publicación de la  tercera antología de  Short Story Day (relatos) bajo el título de Water, pasando por el que recopila 24 obras de teatro basadas en cuentos populares africanos enfocadas a un público adolescente.

Lanzanos

puerto-de-dakar-puerta-de-africa-occidental-pdfDaniel Castillo Hidalgo acudió a esta plataforma para obtener el dinero suficiente para poder publicar su libro, “un ensayo sobre África escrito en castellano“.

Puerto de Dakar , puerta de África Occidental. Una historia económica de Senegal (1857-1957) “analiza el proceso de transición económica de Senegal y su adaptación a las dinámicas de la globalización a través de las infraestructuras del transporte”.

Obtuvo los apoyos y el libro ha sido editado por Vereda Libros en formato de libro electrónico y pdf.

 Verkami

Por Verkami ha pasado también de manera exitosa la búsqueda de financiación de la revista 5W “una publicación de crónicas de larga distancia, centradas en el ámbito internacional y con una apuesta radical por la narración y la imagen. La edita el Colectivo 5W, fundado por Xavier Aldekoa, Mikel Ayestaran, Igor G. Barbero, Maribel Izcue, Agus Morales, Pablo R.verkami_30b74db86dceefdae6960e091181b6a5 Suanzes, Anna Surinyach y Quim Zudaire, con la colaboración de una red de periodistas y fotógrafos desplegados en varios puntos de África, América, Asia, Europa y Oriente Medio.”

Pero lo que más me ha llamado la atención es el alto número de publicaciones sobre / desde El Sahara que Verkami contiene.

Tiris, rutas literarias es el trabajo que podremos leer de Bahia M.H Awah ya que el escritor saharaui sí terminó con éxito su objetivo económico. Una auténtica ruta literaria siguiendo, según sus propias palabras, los pasos de leyendas aún vivas en esta mítica región del verso y la erudición saharaui.

En el camino se quedaron RASD El estado Saharaui, un libro de fotografías de Alfons Rodriguez o Aaiún 75, un libro de acuarelas y textos, no así Viajero en Tinduf  de Javier de Blas. Este último, un volumen en forma de cuaderno con apuntes de la vida cotidiana de la vida en el campamento, se publicará en castellano, inglés y árabe. Gracias a la cantidad con la que se ha respaldado el proyecto, se podrá pagar al traductor saharaui Abdalah. Además todos los beneficios irán a la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla, AAPSS.

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4 polémicas literarias (africanas) que se dieron en 2014

1.-Chimamanda Ngozi Adichie y el frío sueco

En febreroChimamanda Ngozi Adichie fue entrevistada por la especialista en cine sueco Jannike Åhlund, en el marco del “Festival Internacional de Cine de Gotemburgo”. La escritora comenzó a mostrar su sorpresa cuando, tras sólo nueve minutos de conversación, Åhlund comparó su novela Medio Sol Amarillo con Lo que el viento se llevó en versión nigeriana”(08:55). Tras lo cual Åhlund mencionó que la actriz Thandie Newton, que interpreta a la protagonista femenina de la versión cinematográfica de Medio sol amarillo, no es lo suficientemente africana, ya que es “muy blanca” (12:45). Åhlund continuó con ligereza tras resaltar la renuencia de los nigerianos para hablar de la Guerra de Biafra debido a su “ignorancia”, y mostró finalmente su indignación cuando Adichie planteó la historia colonial de Suecia, “lo que provocó otra brillante conferencia sobre la incapacidad de los europeos para hablar del legado del colonialismo de una manera honesta (47:25).”

2.-Nnedi Okorafor muestra su enfado

descargaEn julio, la escritora Nnedi Okorafor mostraba su enfado a raíz de la publicación de un artículo en el periódico “The New York Times”, que bajo el título “New Wave of African writers with an internationalist bent” publicaba una lista de la nueva ola de escritores africanos que triunfaban en EEUU y Gran Bretaña en la que no aparecía ningún nombre de escritor/a de Ciencia Ficción. Ante dicha omisión, la escritora y editora Sheree Thomas, se sirvió de Twitter para protestar: “Estoy tratando de averiguar cómo un artículo sobre la nueva ola de escritores africanos no incluye a Nnedi Okorafor … la separación de los géneros”. Okorafor respondió admitiendo que se sentía “enojada” por la mencionada omisión. Nnedi argumentó que una parte del obstáculo para la ciencia ficción son “las actitudes coloniales sobre lo que es literatura y lo que no lo es”. “La base de lo que es ‘gran literatura’ en África está demasiado definida todavía por Occidente, y Occidente todavía tiene problemas para ver la ciencia ficción como un género de verdadera literatura” añadió la autora.

3.-A vueltas con el Caine: Ikhide-Wainaina

Creíamos que este año nos íbamos a librar de polémicas en torno a este premio, pero de manera sorprendente el 10 de octubre, un día después de la concesión del Premio Nobel al francés Patrick Modiano, Binyavanga Wainaina lanzaba una serie de tweets en relación… al Premio Caine. El escritor, que usa con frecuencia esta red social para comunicarse y opinar, mostraba su enfado ya que consideraba que se le daba demasiada importancia a un premio que a la postre era extranjero (recordad que lo organiza una institución británica). A pesar de que él mismo ha sido ganador en la edición de 2002, expresaba su enojo al considera que en África se tiene este premio en un pedestal inmerecido y, en cambio, las propias instituciones literarias africanas, como Farafina, Kwani o Saraba estaban descuidadas. Le dieron réplica, Elnathan John, Obinna Udenwe, Lauri Kubuitsile y sobre todo el bloguero nigeriano, Ikhide Ikheloa, argumentando que los ataques de Binyavanga hacia el premio Caine eran equivocados.

4.-La tiranía mental de los escritores africanos, Ben Okri dixit

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Ben Okri. Foto: The Guardian

Finalizando el año, el 27 de diciembre, Ben Okri (a quien se le acaba de otorgar el premio Bad Sex en ficción de Literary Review por una escena de su libro The age of magic) publicaba un artículo para The Guardian titulado “A mental tyranny is keeping black writers from greatness“. Alegando que los escritores africanos escriben siempre a partir de unos temas que se esperan de ellos (que esperan los lectores occidentales) por ser precisamente africanos; pobreza, dictaduras, guerra, corrupción, hambre… pero que les lleva, en cambio, a no ser considerados ya que el lector occidental huye de esas temáticas, les acusaba de falta de libertad para liberarse de esa tiranía mental que les impide escribir obras con grandes temas. Para ello no dudaba en poner ejemplos de la literatura occidental como Homero, James Joyce o Cervantes.

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La contestación no se hizo esperar y en el mismo periódico tres días después, la escritora Sofia Samatar publicaba su respuesta bajo el título Black and African writers don’t need instructions from Ben Okri, dejando claro que lo que Okri argumentaba no era algo nuevo, llovía sobre mojado (ver el artículo que escribió Helon Habila en torno a No Violet Bulawayo y su obra We need new names, por ejemplo) y que lo que Okri proponía era una limitación precisamente cuando la “literatura africana” es tan diversa y plural. Tras ella, muchos han sido los que han querido mostrar su punto de vista sobre el tema como  la bloguera Rowena que afirma: “irónicamente, Okri dice “No debemos permitir que nadie defina lo que escribimos” pero eso es precisamente lo que el propio Okri parece estar haciendo.”

Sofia Samatar sobre Ben Okri (10 tuits de réplica [en]) y más respuestas.

Cualquier día de estos escribo algo sobre “el estereotipo del lector occidental que lee literatura africana“…

Binyavanga Wainaina: “Debemos desatar nuestra imaginación”

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El pasado enero, Binyavanga Wainaina publicó lo que era el “capítulo perdido” de su exitoso libro de memorias “Algún día escribiré sobre África”. La pieza es un texto muy personal en el que plasma la oportunidad perdida de confesarle a su madre (ya fallecida) que es homosexual. Solo leyendo ese texto ya puedes reconocer en Wainaina a un gran escritor y una mente creativa 100%.

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Fotografía en Twitter

Kenneth Binyavanga Wainaina sorprende ya desde su mismo nombre. Difícil de pronunciar su familia prefiere el diminutivo de Ken, él se decidió por el completo al parecerle exótico y diferente. Su pelo se colorea en rojo y azul y sus gestos son exagerados, histriónicos, mientras observa con mirada penetrante y aguda. Binyavanga Wainaina es un ser mediático. Le gusta aparecer y que se hable de él. Pero ante todo es un hombre que nació para escribir. Nakuru (Kenia), 1971 es la fecha en la que vino al mundo. De madre peluquera y padre ejecutivo, estudió en Sudáfrica para darse cuenta de que lo que más le gustaba hacer era escribir.

En 2002 ganó el “Premio Caine para las letras africanas”. Ha escrito para The New York Times, The Guardian y para National Geographic y es el director del “Chinua Achebe Center for African Writers and Artists at Bard College” de New York. Tras recibir el Premio Caine decidió fundar en 2003 una revista que sirviera de plataforma para los jóvenes escritores africanos, así nació Kwanique significa “Y ahora qué”. En su página web explican sus ????????????intenciones… ¿por qué solo se conoce a Ngugi wa Thiong´o o a Meja Mwangi? hay muchos jóvenes talentos que escriben y que quieren darse a conocer. Aspiran a ser un lugar de encuentro, difusión y promoción de las letras africanas.

kwani-03The Kwani? Manuscript Project es un premio para celebrar la novela africana y su capacidad de adaptación y resistencia, un nuevo premio literario para la escritura africana. Invitan a la presentación de manuscritos inéditos de ficción de escritores de todo el continente africano y de la diáspora.

Sin embargo, el apoyo decidido a los nuevos talentos de Binyavanga no se detiene en Kwani?, a finales de 2013 presentaba un nuevo proyecto “Africa 39 Project” para encontrar los mejores 39 escritores africanos por debajo de los 40 años.

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Una de las partes de su vida más conocidas es su amistad con la creadora de la novela “Medio sol amarillo”. Se conocieron en 2001 a través de internet, en un sitio web que les permitía compartir su pasión por la escritura. Doce años después la amistad continúa, ambos leen lo que escribe el otro y opinan sobre ello, a pesar de ser tan diferentes a la hora de escribir (1). Cuando Adichie le explicó su intención de escribir sobre la guerra civil de Biafra (es el argumento central de “Medio sol amarillo”), Wainaina exclamó “¡estás loca¡” y le expresó sus temores sobre el tema elegido. Sin embargo, añade, ella no tiene miedo y por eso pudo escribir esa novela. Adichie opina que Wainaina no es solamente un magnifico escritor sino también una generosa persona. Opinión que parecen compartir, entre otros, Teju Cole o  Abdourrahman A. Waberi.

eeb44f54d4ce1b2898a2a0f247f7c1cdSiempre irónico y mordaz, como cuando publicó su artículo “Cómo escribir sobre África” (traducida también al euskera gracias a elearazi.org) criticando la manera de escribir sobre África de muchos autores occidentales, desmontando tópicos, típicos y clichés. O cuando escribió una carta a Madonna sobre su visita a Malawi. Ahora ha agitado al mundo con el anuncio de su homosexualidad, publicando de nuevo otro artículo “Mum, I am homosexual“. Según Global Voices: “Esta confesión se hizo pública al poco tiempo de que el parlamento de Uganda aprobase una ley para encarcelar a los homosexuales y de que Goodluck Jonathan, presidente de Nigeria, aprobase una nueva ley que considera que las relaciones homosexuales son un delito y, por tanto, pueden acarrear una pena de hasta 14 años de prisión. El diario keniano The Star [en] citó a Wainaina diciendo que la ley antihomosexuales de Nigeria fue una de las causas que le llevaron a abandonar el país.” Además ha publicado en YouTube las seis partes de un vídeo que tituló Debemos desatar nuestra imaginación donde habla sobre su decisión de dejar el país, la homosexualidad en África, la Iglesia y las leyes contra los homosexuales en el continente.

¿Qué será lo próximo de Wainaina?… Es difícil hacer pronósticos, pero yo espero que sea un nuevo libro.

En el Cuerno de África también se escribe (III): Kenia

a2feaeb36e3d969c4cb88f8ed6d22366Numerosos autores europeos han escrito libros sobre África. Quien más quien menos hemos visto la película “Memorias de África” y/o hemos leído el libro “Out of Africa” en el que se basa. La baronesa Karen Blixen quien respondía “Yo nací hace 3.000 años y he cenado con Sócrates” a la pregunta de por qué sus cuentos se ambientaban siempre en el pasado, se encuentra asociada para siempre a Kenia. Muchos son los que la han acusado de dar una imagen idealizada e idílica del continente, a pesar de declararse enamorada de África. Sobre Blixen (quien me parece una gran escritora) y esta película opinaba Nuruddin Farah en su libro “Regalos”:

“Cien años después una película llamada Memorias de África, dirigida por un americano, basada en un libro escrito por una danesa que vivió en África y que tal vez se enamorase de aquella parte del continente pero que sin duda no amó a las gentes del lugar, contaba entre sus actores con la más famosa hija de Somalia, Iman. ¿Lo adivináis? Su personaje no decía ni una palabra. Pensad lo que queráis de todo esto: pero preguntaos: ¿y ahora qué? ¿Quién recibe qué, quién da qué a quién?” (“Regalos”-pág.267).

Más allá de “Memorias de África”

ce5a6ff1eae5a490f429572e137222d0Ngũgĩ wa Thiong’o (James Ngugi antes de cambiarse de nombre) es el escritor más conocido y reconocido de Kenia. Nació en el seno de una numerosa familia campesina. Novelista, ensayista, dramaturgo, periodista, editor, conferenciante y profesor universitario, ha desarrollado además una importante labor como activista político y social. La publicación de Petals of Blood (1977), un fresco crítico acerca del régimen poscolonial del país, provocó su encarcelamiento. En la cárcel de máxima seguridad de Kamiti escribió, usando para ello el papel higiénico de su celda, la primera novela moderna escrita en lengua gikuyu o kikuyu, Caitaani mũtharaba-Inĩ (“El diablo en la cruz”, editada por Txalaparta en 1994). Este escritor habla del inglés como “lengua no africana” y por esa razón decidió que su narrativa posterior se escribiría en  gikuyu. Decolononising the Mind: The Politics of Language in African Literature (Descolonizar la mente: La política del lenguaje en la literatura africana, 1981) fue el último libro que escribió Ngũgĩ en inglés, en este ensayo explica cómo, a corto y largo plazo, se dan los procesos de colonización de nuestras mentes desde la infancia.

En castellano podemos leer: El brujo del cuervo [2006] y Un grano de trigo, quizás su obra más conocida y admirada, y en euskera Negarrik ez, haurra (su primera novela, Weep, Not Child). 

Lo que muchos desconocen es que sus hijos han decidido seguir los pasos del padre. Su hijo Mukoma wa Ngugi triunfa con su novela policiaca, Black Star Nairobi, mientras su hija Wanjiku wa Ngugi publicará este año, The Fall of Saints.

Grace Ogot fundadora de la “Asociación de escritores de Kenia”, fue la primera mujer escritora africana en publicar en inglés con dos historias cortas en 1962 y 1964.Grace-Ogot Su primera novela “La tierra prometida” (1966) fue publicada en el mismo año que “Efuru” de Flora Nwapa y trata el tema de la migración. Su segunda novela, “El graduado” (1980) relata la historia de un protagonista masculino que, tras estudiar en Estados Unidos, regresa a Kenia. Si bien su actitud hacia el lenguaje es similar a la de Ngugi su escritura no ha recibido la valoración crítica otorgada a los escritos de Ngugi.

444px-Meja_MwangiOtro escritor a tener en cuenta es Meja Mwangi, un prolífico escritor de la década de los 70 como Ngugi y Ogot que escribe sobre la historia y la realidad social de su país. “Striving for the wind” sobre las relaciones de dos vecinos ha sido comentada por “Mary Okeke reviews” aquí) . En castellano no hay nada publicado de este autor, y en euskera una obra suya “Kariuki”. Como curiosidad señalar que Mwangi ha realizado varios trabajos en el cine, y en concreto fue asistente de director en la película “Memorias de África”.

Kenia no es Uganda

Binyavanga Wainaina nos sorprendió cuando publicó en la revista “Granta” aquel artículo suyo “Cómo escribir sobre África” en el que desde el humor y la ironía desmontaba uno a uno los estereotipos y clichés que suelen aparecer a la hora de escribir sobre África. Con posterioridad publicó su excelente libro “Algún día escribiré sobre África” que ha recogido muchas críticas favorables. Además es una persona inquieta y comprometida con los jóvenes talentos africanos, el año pasado inició  el “Africa 39 Project” para encontrar los mejores 39 escritores africanos por debajo de los 40 años, que se fallará en mayo de este año. Dirige la revista Kwani que él mismo creó cuando ganó en 2002 el Premio Caine para las letras africanas. Si habéis tenido la oportunidad de leer su libro, pronto os habréis percatado de que Wainaina aparentemente no se guarda nada… ahora hemos descubierto que sí que lo hacía, en un reciente artículo escrito con la misma brillantez y talento que el libro nos ha desvela que existía un capítulo que nunca publicó: “I am a homosexual, mum“.

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Nombrada “Mujer del Año” por la revista Eve en Kenia en 2004 por su contribución a la literatura y las artes del país Yvonne Adhiambo Owuor ganó el Premio Caine 2003 con su historia “Weight of Whispers” que fue publicada originalmente enKwani?, Este año se espera la publicación de su novela “Dust“.

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Junto a ella N.K. Read quien vive entre Nairobi y Sydney (Australia), es una narradora y periodista que ha escrito para varias publicaciones y medios de comunicación, incluyendo la cadena de televisión de Kenia, The Sydney Morning Herald y The Guardian del Reino Unido, así como dirigido tres documentales. “Children of Saba” (2013) es la historia no contada de África, apelando a los amantes de las Crónicas de Narnia y El Señor de los Anillos.

Gazemba

Stanley Gazemba era jardinero en 2003 cuando ganó el primer premio literario de la nación: el Premio de Literatura Jomo Kenyatta por The Stone Hills of Maragoli con 29 años. En 2010 con 36 años, casado y con dos hijos, todavía continuaba trabajando en el jardín y escribiendo en el garaje y viviendo en un barrio pobre de Nairobi llamado Kangemi. La situación ha cambiado en 2013 y actualmente es editor regional en una ONG llamada “Music in África “(www.themusicinafricaproject.net) y trabaja como especialista en el sitio web http://www.kwetuu.com en el que están construyendo una aplicación móvil que va a vender poemas y relatos cortos para los móviles.

Sitios web oficiales:

  • NGUGI WA THIONG´O: www.ngugiwathiongo.com
  • MUKOMA WA NGUGI: http://www.mukomawangugi.com
  • WANJIKU WA NGUGI:authors.simonandschuster.com/wanjiku-wa-ngugi
  • MEJA MWANGI: www.mejamwangi.com
  • STANLEY GAZEMBA: www.stanleygazemba.kbo.co.ke
  • BINYAVANGA WAINAINA: facebook.com/pages/Binyavanga-Wainaina/187012861340837

Brenda Fassie y “Algún día escribiré sobre África”

Brenda Fassie. Foto: dikaloo.com

Brenda Fassie. Foto: dikaloo.com

Brenda Fassie es Langa en un verano con ola de calor. Es corrientes de luz sobre tejados herrumbrosos. Es la falta de espacio de la vida: hebras de sonido que en su garganta se retuercen y se convierten en una cuerda ancha…mbaganga, góspel, el Evangelio, los musicales antiguos,las canciones de protesta, gángsters y dinero, sexo por dinero, políticos de la liberación, botas de goma y abuelitas derramándose por docenas de miles en esa hacinada ciudad. En esos sonidos que se curvan y se derriten, gritando más alto para hacerse oír: es los saxofonistas de jazz, borrachos y vencidos, en los garitos ilegales. Tejados que empiezan  a crepitar y a chillar bajo la luz del sol. Ella se pone de pie y canta a grito pelado: toda una calle de óxido y plata ardiente. Ruidos de látigos que restallan y estallan en su cabeza.

Algún día escribiré sobre África” (One day I will write about this place)- Wainaina, Binyavanga.2011. Editorial Sexto Piso, 2013 (pags.123-124)

Así que estoy sentado en ese taxi, flotando. Las dos mujeres blancas dicen:”Oh…oh.¡Qué bonita es la nueva canción de Brenda Fassie¡”. La primera canción verdaderamente mestiza de la nueva Sudáfrica no tiene ni una palabra en inglés.

Es la forma en que empieza: un órgano de iglesia, sonando en un viejo disco rayado, un recuerdo infantil de un sonido que apenas dura un momento y, después, sus primeras palabras, arrastradas como si estuviera borracha y lejísimos, perdida dentro de una vieja radio de onda corta. La primera palabra es vulindlela (despeja el camino) pronunciada con un candor suave y, durante los sonidos siguientes, nos quedamos a solas con su voz, que nos ruega dulcemente: vulindlela, déjame entrar.

El país tiene levantadas todas sus defensas. Todo el mundo grita y se empuja por conseguir un espacio. Los chicos del hip-hop, con pantalones que dejan ver la raja del culo, han anunciado el fin de la inocencia, la muerte del pueblo, el final de la lucha; jóvenes blancos que gritan: “Emigramos, Emigramos a Australia por culpa de la discriminación positiva, que es racismo a la inversa”. La semana pasada, en el supermercado, la cajera cerró su caja cuando me vio y me ordenó que me cambiara de cola. Era negra.

-Pero, pero…-dije.

Ella rio.

-¿Qué vas a hacer?-preguntó-.¿Denunciarme a Mandela?

Todo eso desaparece durante instantes, cuando los diez primeros segundos de la canción nos derriten a todos.

La canción empieza a coger ritmo y Brenda sigue retorciéndose en las entrañas, sonando como si volviera a tener dieciséis años. Nuestros hombros saltan en el taxi. Todos los que estamos en el coche estamos exactamente en el mismo lugar. Tengo que ocultar mis lágrimas.

Algún día escribiré sobre África” (One day I will write about this place)- Wainaina, Binyavanga.2011. Editorial Sexto Piso, 2013 (pags.123-124)

Algún día escribiré sobre África-Binyavanga Wainaina

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Binyavanga Wainaina narra en Algún día escribiré sobre África su vida. Nada más comenzar el libro, el escritor ya nos avisa que ha cambiado algunos nombres para respetar el derecho a la intimidad, pero en ningún momento se cambia a sí mismo. Irónico, brillante, conflictivo, contradictorio, se ofrece, hoja tras hoja,  ante nuestros ojos sin disfraz ni ganas de usarlo.

La primera parte del libro se centra en su infancia en una familia gikuyu de clase media en Kenia. La vida transcurre con total normalidad, junto a sus hermanos, su madre (de procedencia ugandesa, que tiene un salón de peluquería) y su padre (un serio hombre de negocios). “Dios es viejo y se está quedando calvo”, piensa mientras está en el aula presidida por un mapa con la fotografía del presidente en la mitad de cada uno de los países africanos. Entre bailes imitando a Michael Jackson y un golpe de estado fracasado, el joven Binyavanga va creciendo sabiendo que “Kenia no es Uganda.”

Poco a poco sus preferencias se irán perfilando, a pesar de que se espera que sea médico, ingeniero o arquitecto, él dedica todo el tiempo que puede a leer y desdeña a esos jóvenes triunfadores que parecen una fotografía estática del éxito y que abanderan lo que satíricamente él llama “diversssidad”. El lenguaje es otro de sus temas preferidos. “Yo sé hablar inglés. Yo sé hablar suajili. Kimay es cualquiera de los idiomas que yo no sé hablar pero todos los días escucho en Nakuru”. Con ironía, habla de una época en la que decidió que ya no iba a escribir más en inglés, puesto que “el inglés es el idioma del colonizador”, para volver a sus raíces y estudiar giyuku para hacer “magníficos anuncios descolonizados sobre la Coca-cola.”

Brenda Fassie

Después se trasladará a Sudáfrica, donde no conseguirá realizar los estudios universitarios que le habían llevado hasta allí. La narración toma como una de sus protagonistas a la cantante sudáfricana Brenda Fassie. Como metáfora de lo necesario de evolucionar y no quedarse estanco, la cantante aparece como símil: el moderno kwaito se impone como ritmo de moda, pero la cantante considera que aquello no es música. Si al principio es elogiada y admirada, después será necesariamente arrinconada ya que los tiempos están cambiando y ella ya no evoluciona con ellos, “¿qué pasaría si el cambio llegara y nos encontrara incapaces?”, se pregunta el joven Binyavanga.

La distancia empieza a hacer mella, y cansado solo quiere regresar a casa. Una vez en Nakuru, descubrirá los desvelos de su familia, preocupados por el hijo errante y que no acaba de sentar la cabeza, de tomar las riendas de su vida. Opina sobre política (sobre Jomo Kenyatta, considerado el padre fundador de Kenia, y sobre Moi, su sucesor), y nos desvela un momento conmovedor en el que compartiendo habitación con su padre, se da cuenta de cómo la vida de aquel hombre, que siempre había girado hacia lo que de él se esperaba: la familia y el trabajo, no encontraba la forma de salir de la habitación para jugar un poco con la máquina tragaperras, “no se podía marchar tranquilamente, con la chaqueta sobre el hombro, silbando, libre.”

De un viaje con su familia para producirse el reencuentro con su parte ruandesa tras el genocidio producido en aquel país y, tras observar los comportamientos de sus familiares, surgirá una determinación “algún día escribiré sobre África” (en realidad el título original es One Day I Will Write About This Place (Algún día escribiré sobre este lugar). La elección del título no es algo fortuito, el propio Wainaina había escrito, en aquel famoso y brillante escrito suyoCómo escribir sobre África“, en el que daba, entre otras recomendaciones (de manera irónica), para aquellos que tuvieran en mente escribir algo sobre aquel continente: incluir en el título la palabra África. De ahí la sustitución por “This Place”. Huyendo de esa concepción de África, como un todo, plagado de tópicos y típicos, escribe sobre el “África” que él conoce, lleno de buenos y malos momentos, de gente más o menos generosa y de mucha cotidianeidad.

Wainaina volverá a la Universidad, comenzará su primera novela y se reirá de eso que llaman “empoderamiento negro”. Una nueva canción en xhosa de Fassie le reconciliará con la cantante. La música de nuevo. Wainaina escribe como si compusiera una canción. La musicalidad que desprenden sus oraciones, parece acompañada de un punteo de guitarra a veces, o de un solo de saxo otras. La referencia continua a la cantante sudafricana a lo largo de todo el texto, no es fortuita. Ambos son semejantes en varios aspectos. La canción de ella titulada,” Vuli Ndlela” (Despeja el camino), dedicada a las personas que se dedican a criticar a otras (la primera estrofa dice: Vul’indlela wemamgobhozi — Abre las puertas, Señora Cotilla),  podría servir de igual modo para caracterizar al escritor, a quien lo que piensen los demás parece importarle bastante poco, a tenor de algunas de las frases que sobre si mismo vierte en el libro: “En 2001,Nairobi es un gran bar.”

Apasionado de internet, logra el reconocimiento literario por un cuento publicado en este medio. Con su habitual tono irónico, nos describe sus sentimientos al obtenerlo: “gano el premio Caine y lloro malas lágrimas altaneras y vuelvo a casa con dinero. Un grupo de escritores y yo fundamos una revista, Kwami?, que significa “Y qué?”. El hombre consagrado no deja por ello de saber muy bien cuáles son sus pilares. Habla sobre el tribalismo y sobre Kibaki, el tercer presidente keniano, habla sobre los diferentes encargos que le hacen para trabajar como escritor y habla sobre sus clases de escritura creativa en una institución seria.

Todo el texto es la plasmación del esfuerzo de un hombre por crear, escribir y ser escritor, en un África alejada de estereotipos e imágenes trilladas. Binyavanga parece que no ha dejado de ser el niño que no hacía los deberes ni atendía a las clases porque tenía siempre algo pendiente para leer. Para él no hay nada más importante que escribir y leer (de hecho menciona que para él hay tres tipos de seres humanos: la gente real, de carne y hueso, los de la televisión y la radio y la gente de los libros). Prescinde de todo lo demás y lo sacrifica para conseguir lo que de verdad quiere hacer y ser. Elegir el camino de ser auténtico y libre para expresarse, pensar y escribir tiene su precio. Binyavanga Wainaina está decidido a pagarlo y yo me alegro de ello: !Bienvenido a mi biblioteca¡.

Las ilusiones son criaturas peculiares. Damos cosas enteras por sentado cuando los movimientos de un desconocido muestran un patrón que parece coherente, pero entonces se presenta una contradicción aguda y una persona deja de ser algo entero y se convierte en una serie de errores: pedazos y partes.

Ficha:

  • Título original:  One Day I Will Write About This Place (2011)
  • Idioma: Inglés
  • Traducción al castellano:  Editorial Sexto Piso (2013)
  • Traductor: Jesús Gómez Gutiérrez
  • Lectura del primer capítulo del libro: aquí

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