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Sobre la necesidad de escribir: cuando el silencio es imposible

Armel Uwikunze es un joven periodista y blogger burundés. El pasado mes de julio, el escritor Abdourahman A. Waberi le entrevistaba para Le Monde y transcribía sus palabras: “Escribo porque me es imposible pemanecer en silencio … También escribo porque es la única arma que sé utilizar y porque la guerra de las ideas es el único tipo de violencia que puedo aceptar. ” *

Como él son muchas las personas que sienten la necesidad de volcar en el papel lo que viven, experimentan, sienten y piensan. Sin embargo, en su caso y en el de tantos otros, este ejercicio difiere de modo determinante: escribir les puede acarrear consecuencias no deseadas. La escritura se convierte así en un ejercicio peligroso, a causa de la cual  la vida, a partir de ese momento, deja de ser cómoda y deviene en riesgo permanente. Y, al mismo tiempo, se dota de un carácter insospechado para muchos: el de ser posible (y eficaz) herramienta de lucha y plasmación de una realidad que se trata de ocultar.

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¿Un Congreso internacional sobre literaturas africanas?. Sí, y en septiembre.

El ámbito académico de investigación literario suele ser desconocido más allá del lugar en el que tiene lugar o de las publicaciones que puedan derivar del mismo. Frente a la visibilidad que proporcionan las revistas, periódicos y las redes sociales, el trabajo de muchos expertos suele parecer como otro mundo al que es difícil acceder. Sin embargo, a veces se produce una interacción entre aquellos que se dedican al estudio de estas letras de manera profesional, y los que nos movemos en un ámbito más amateur pero que intentamos proporcionar información actualizada de todo lo que se produce en torno a las letras africanas.

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El senegalés que escribe en gallego con la mirada de un león

Cheikh Fayé, con una gaita, frente a un grafiti, en Galicia. ERIK DOBAÑO

Hay entradas por las que una siente mayor cariño. Esta es una de ellas, publicada en origen en el blog “África no es un país“.

A Cheikh Fayé le comencé a seguir a través de su blog Senegaliza desde el principio. Nos unía, sobre todo, la pasión por los libros. Él es una de esas personas que añaden más mundos al mundo y creo que solo por eso merece la pena acercarse al blog o a su libro recién publicado Ser Modou Modou que, aunque escritos en gallego, no son difíciles de entender.

¿Quién sabe si algún día nuestros caminos se cruzan y podemos seguir la conversación que hemos iniciado pero cara a cara?…

Si ocurre, prometo contároslo. 

El ‘senegalego’ que escribe con la mirada de un león

Publicado originalmente en África no es un país.  28/08/2017

Hubo un momento, en algún lugar de su Senegal natal, en el que la mirada paciente de Cheikh Fayé se quedó enredada en las palabras de Chinua Achebe. Tiempo después, y en otro lugar alejado de su tierra y de los suyos, una de las frases del escritor nigeriano, aquella que se hacía eco de un proverbio africano que decía que la historia de la caza siempre había sido contada por los cazadores, regresó a su mente. Ocurrió cuando sus dedos se posaron sobre la tapa de una libreta que acaba de adquirir. Entonces, notó surgir en él un torbellino íntimo, lleno de vivencias, experiencias y recuerdos que ya no pudo taponar por más tiempo, y que nacía de la necesidad de querer contar la historia de la caza desde el inédito punto de vista del león. Y empezó a escribir.

De esta manera, surgió su blog, que inició en mayo de 2015, y en el que transcribió lo que había ido anotando en su libreta, todo ello en gallego. Lo llamó Senegaliza. Se trata de un vocablo inventado, a través del cual Fayé nos ha querido transmitir algo hermoso. La nueva palabra que da título a su blog nos habla de dos extremos que se han ido tocando hasta construir un puente: “De Senegal a Galiza, Senegaliza, Senegal-Galiza”.

Para leer el resto del artículo mapa-africa

Borja Monreal con “El sueño eterno de Kianda” novela un tabú histórico angoleño

El sueño eterno de Kianda está escrita por Borja Monreal periodista de formación y cooperante de profesión. Sin embargo, si me pidieran destacar algo subrayaría que ha vivido muchos años en Angola y que conoce en profundidad los entresijos históricos y sociales de este país. Y que se trata, como él mismo se define, de una persona inquieta, que le gusta el descubrimiento continuo y la búsqueda incesante de afinidades entre lo que denominamos “nosotros” y “ellos”.

Todo lo anterior se plasma en esta su ópera prima; un texto documentado, que nos introduce de lleno en la historia más reciente de este país que el propio Monreal define como “intenso” y que contiene varias novedades interesantes, a caballo entre una novela histórica y un thriller,  y que nos habla, además, de un tema tabú en Angola.

Quizás la primera parte de la obra traiga para un lector avezado en narrativas basadas en momentos históricos como las independencias-post independencias, una ligera sensación de déjà vú. Rezuma el texto de Monreal frases que hilan de manera directa con un tema con el que se asocia a menudo a las literaturas africanas; el del proceso/ lucha por la independencia y lo que vino después. Y ya situándonos en Angola, nos trae a la memoria la recreación que de aquellos momentos hizo Pepetela, aquel escritor que contaba lo que antes él había vivido en su propia tierra y en su propia piel, sobre todo en su obra La Generación de la Utopía, en la que logró transmitir con acierto la sensación que queda cuando se ha dado todo por un ideal  y el resultado no ha sido el esperado.

El sueño eterno de Kianda se narra desde varios momentos temporales, con continuos saltos de tiempo. Desde su inicio más contemporáneo, 2012, se retrotrae a la década de los 60, cuando comenzó una de las guerras de independencia más largas del continente africano, de 1961 a 1975, hasta que el texto va llegando a la fatídica fecha del 27 de mayo de 1977. Por sus páginas van surgiendo los tres movimientos de independencia que aparecieron, cada uno de ellos con su propia ideología y fines: el MPLA de Angostinho Neto, el que sería el primer presidente de la Angola independiente y el partido que ha gobernado el país desde entonces hasta hoy, el FNLA y el UNITA. Se trata, en suma, de un texto que nos involucra en este periodo desde la perspectiva de unos seres que Monreal ha escuchado (a través de cientos de entrevistas) para poder escribir sobre lo que ocurrió.

Pero, además, la historia se cuenta desde varias voces que pertenecen a diferentes generaciones. Y yendo un poco más lejos ha incorporado la de Kianda, hija de los dos combatientes protagonistas, que se vio exiliada cuando era una niña y que lo mira todo desde los ojos de una persona occidentalizada pero que necesita saber sobre su pasado, su familia y su país. A la vez que le sirve para ampliar el enfoque hacia otros temas más existencialistas, como el vacío de una vida que no tiene sentido (envuelta en el reconfortante colchón capitalista) frente a la de otros que la han vivido y exprimido hasta sus últimas consecuencias.

Kianda, la protagonista, es el punto de arranque que permite a Monreal contar la historia “desde fuera” mientras abre un coro de personajes que personifican a aquellos que lucharon por la independencia o aquellos que decidieron matarla desde sus inicios. Esta mujer, que vive en la actualidad con su madre ex-combatiente en Londres, decide que debe regresar junto con ella a su país para conocer qué le ocurrió de verdad a su padre. Se trata de un periplo que debe realizar para poder cerrar un círculo y avanzar. Lo conseguirá gracias al diario (en cuidada edición de Salto de Página y presentado en hoja negra con letras blancas y dibujos) que su padre escribió antes, durante y después de la lucha, y la toma de contacto con otros seres que marcaron la existencia de sus progenitores.

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Foto: Borja Monreal en Quedas de Kalandula, Provincia de Malanje. Angola.

Se trata de una obra que en su segunda parte comienza a destapar los numerosos secretos con los que han vivido sus personajes. Así, el ritmo y el tono convierte la narración en un thriller en el que cada persona arroja un poco de luz hasta el desenlace final. Aunque tampoco hay excesivas sorpresas (y se echa en falta quizás más densidad y arrojo a la hora de tratar los claroscuros de algunos personajes), se sigue con interés, sobre todo aquellos episodios que se sumergen en la historia o indagan en el ser y estar angoleño y nos muestran vértices de su cultura.

Además, Monreal ha querido plasmar lo que ocurrió el 27 de mayo de 1977. Una historia que ha sido largamente silenciada y que una y otra vez se siente la necesidad de sacar a la luz. De ella emerge también un mito: Nito Alves, quien fue Ministro de interior durante la independencia y fue el motor del levantamiento de 1977 que los “fraccionistas” con él a la cabeza llevaron a cabo para derrotar a Angostinho Neto. Se habla de una auténtica masacre. Sin duda, este episodio silenciado genera cada vez más preguntas que respuestas y es difícil conocer todos los ángulos del mismo. Se habla de 30.000 muertos, sobre los que nadie quiere empezar a destapar nada, y en la actualidad habría más desaparecidos que en Argentina. Una herida demasiado grande para que aún siga abierta.

A través de El sueño eterno de Kianda, Monreal transmite, en todo momento, la necesidad de encontrarse a uno mismo, de interrogarse sobre los propios actos e inacciones. Y esto, él lo sabe, lo hacemos tanto los “unos” como los “otros”. No en vano, parece decirnos el escritor, no somos tan diferentes…

¿o sí?.

El sueño eterno de Kianda. Editorial Salto de Página y Fundación Caja Canarias, 2017. Borja Monreal Gainza. Ilustraciones: Loraxi López.

Kinyarwanda, desde una literatura que quiere hablar de muchas historias

En  Ruanda, las lenguas oficiales son el kinyarwanda, el  francés y el inglés (aunque el swahili va camino de convertirse en la cuarta).

Al margen de las lenguas europeas (inglés-francés), el kinyarwanda (kinyaruandaruanda o kiñaruanda), de la familia linguística Níger-Congo, se habla por cerca de nueve millones de personas y puede ser entendido por cerca de veinte millones al extenderse por Burundi, República Democrática del Congo, Uganda y Tanzania, y por sus semejanzas con la lengua que se habla en Burundi (kirundi). Es el idioma en el que se relacionan y viven en Ruanda.

En 2009 el mismo presidente, Paul Kagame, que dirige el territorio en la actualidad, mediante un decreto, apartó el francés, que hasta entonces era la lengua de enseñanza, para imponer el inglés.  Detrás de esta decisión se defendió la necesidad de aprender una lengua que convierta en más competitivos en un mundo global a quienes la manejan, pero muchos vieron también un componente político.

El kynyarwanda era la lengua que hablaban los ruandeses antes de la colonización. Los Banyarwanda forman un subgrupo de los pueblos batúes y agrupa a las tres etnias que hablan kinyarwanda: hutus, tutsis y twas. El lenguaje ha sido uno de los nexos de unión de las tres. 

De hecho, una película lleva su nombre. Basada en testimonios de supervivientes, Kinyarwanda cuenta la historia de los ruandeses que no cedieron al odio durante el genocidio de 1994, convirtiendo las mezquitas en refugios para musulmanes y cristianos, hutus y tutsis.

Un idioma “endiabladamente” complicado

Cuando vivía allí (años 2005-2006) solía ir a una librería en Kigali de cuyo nombre no estoy segura, creo que era Ikirezi, pero sí recuerdo muy bien que estaba bastante viva y frecuentada, y sobre todo recuerdo que tenía muchos libros en kinyarwanda. Los temas favoritos eran la religión, la política, las costumbres… Y recuerdo especialmente que había bastantes dedicados a cuentos tradicionales. De estos conservo todavía algunos que tuve la suerte de poder disfrutar gracias a ediciones bilingües en kinyarwanda/francés que me ayudaban incluso en mi precario aprendizaje del kinyarwanda gracias a la disposición del texto de forma casi simultánea en ambas páginas (cuando se desfasaban los textos me volvía un poco loca intentando localizar por dónde iba el hilo en kinyarwanda, pero normalmente acababa consiguiéndolo). Eran historias de una simbología, profundidad y crudeza impresionantes. Las editoriales de estos libros eran locales. Me encantaba la vitalidad y calidad de esta librería.

Arantza Mareca. Traductora.

La literatura en kynyarwanda despega tímidamente

La preeminencia de la literatura oral ha hecho que apenas haya literatura escrita en esta lengua. En la actualidad se intenta promover el kynyarwanda entre los más jóvenes. Así, surgió la editorial Bakame en 1995 que publica libros para niños y jóvenes en esta lengua. Con la importancia que se le concede a que desde la infancia se conozca y se use este idioma.

Novelas para jóvenes en kynyarwanda. Ed. Bakame

Sin embargo, la literatura para adultos no goza de la misma aceptación. Alexis Kagame fue el primer poeta del país en este idioma. Junto a él, hay algunos otros nombres que escriben en la lengua materna, como J. Mukagugira, pero sus títulos no son conocidos.

En la actualidad, los jóvenes escritores parece que están volviendo a escribir en kynyarwanda. Entre otros nombres destaca el de Michaella Rugwizangoga.

En este sentido destaca el impulso que supone el trabajo de Huza Press @HuzaPress, la primera editorial del país que intenta mostrar otras voces, otras narrativas (que hablen de otras experiencias, historias y puntos de vista más allá del genocidio que amenaza con erigirse en “la única historia” del país) y que alienta también la escritura en esta lengua.

Huza-Press

Entre sus plus se encuentra la convocatoria de un Premio a la mejor ficción, que en 2015 se convirtió en una antología. Si bien en su primera y segunda edición sólo admitieron textos en inglés y francés, sin embargo, su apuesta se dirige también a fomentar la escritura en la lengua materna dentro de un país que reconocen trilingüe.  En la nueva edición de 2017 podrán presentarse escritores ruandeses que escriban en kinyarwanda. 

Dime a quién sigues…¿y te diré qué lees?

Sobre las posibilidades de Twitter en relación a la creación literaria ya hablé en el post dedicado a Teju Cole. Pero esta red social logra algo que hasta el momento parecía imposible: permite conectar a los lectores de todo el mundo con sus escritores favoritos, intercambiar impresiones con ellos y descubrir nuevos nombres. En otras ocasiones os he mostrado que suele utilizarse también para dar primicias o reavivar polémicas que han surgido en otros medios on line.

Es un medio ideal para lanzar campañas (#100lecturasafricanas) pero también es difícil saber el impacto real que tienen las mismas.

Además, un examen superficial de esta herramienta puede arrojar resultados sorprendentes.

Para empezar son muchísimos los escritores que no se asoman por Twitter, tal es el caso de Mia Couto, JM Coetzee o Nuruddin Farah por citar algunos ejemplos. Sin embargo, Mia Couto tiene una cuenta abierta @miacoutofrases por una admiradora que recoge y comparte frases del escritor y bajo el nombre de JM Coetzee aparece @JMCoetzee que nunca ha tuiteado nada.

Descubrimos que escritores de la talla de Ngugi wa Thiong´o apenas alcanzan los 3.000 seguidores. Y nos surge la duda de si detrás de estos tuits se encuentra de verdad el keniano. Él sigue a toda su familia escritora, pero de manera curiosa su hijo Mukoma no le sigue a él… Dudas bastante razonables más allá de improbables disputas familiares nos invaden y acechan en más de un caso; la archiconocida Chimamanda Ngozi Adichie tiene al menos 4 cuentas registradas: @Adichieparody,  @AdichieSpeaks,  @Chimamandabook‏,  @chi_adichie‏, pero parece que ella no tuitea desde ninguna de ellas. Sin embargo, su tirón es innegable: la segunda de estas cuentas tiene 17K de seguidores

Otro punto que llama poderosamente la atención en Twitter es el número de seguidores con los que cuentan algunos escritores. ¿Los números cantan?. ¿Significa que son lectores de sus obras?. No parece algo muy claro. Veamos:

Si los ordenamos por número de seguidores, de un listado de cuentas seleccionadas, obtenemos esto:

Si en cambio tenemos en cuenta influencia de cada uno y lo que tuitean, el resultado es diferente. Por poner un ejemplo, Aminatta Forna es una escritora bastante conocida con una trayectoria literaria consolidada pero tiene pocos seguidores, aunque también tuitea muy poco (cerca de 4.000 t.). Frente a ella, Maaza Mengiste. Autora de una única obra, en principio es menos famosa pero la dobla en seguidores y también en tuits. Sus seguidores valoran sus opiniones en 140 caracteres.

Top de cuentas

248K: Mona Eltahawy (@monaeltahawy) [Lengua en la que tuitea: árabe e inglés]

Periodista egipcia, su llamativo pelo rojo nos pone sobre la pista de lo que hay debajo de él.  En un país en donde prácticamente todas las mujeres han sufrido algún tipo de acoso sexual, la publicación de su libro Headscarves and Hymens denuncia e invita a otras mujeres a hacer lo mismo. “Todas las religiones están obsesionadas con mi vagina”, afirma.

87,3K: Zakes Mda (@ZakesMda) [Lengua en la que tuitea: inglés]

Uno de los escritores sudafricanos más importantes. A una edad muy temprana su padre tuvo que exiliarse a Lesotho por su implicación en la lucha contra el apartheid y su familia le siguió. Estudió en la  Universidad de Ohio y en su libro de memorias Sometimes There Is a Void escribe que cuando llegó a América surgió su primer choque cultural: creía que allí iba a escuchar jazz, pero la música country zumbó en su oído como un mosquito irritante. Novelista, poeta y dramaturgo, es el impulsor de “African Writers Trust” que intenta conectar a los escritores africanos con los de la diáspora.

25,4K: Nnedi Okorafor (@Nnedi) [Lengua en la que tuitea: inglés]

Es la reina de la Ciencia Ficción africana. Su novela Who Fears Death, cuyo título podría traducirse como Quién teme a la muerte y que  tiene lugar en un África postapocalíptica podría ser llevada a la televisión por George R.R. para HBO (es uno de los canales de televisión por cable y satélite más populares de Estados Unidos y Latinoamérica), tal y como la propia Okorafor ha anunciado en Twitter.

23,7K: Binyavanga Wainaina (@BinyavangaW) [Lengua en la que tuitea: inglés]

WAINAINAEscritor de una única obra: One Day I will Write About This Place. A veces satírico, dice de si mismo. Su mirada siempre irónica, divertida, nada complaciente, interesante, diferente e inteligente le convierten en alguien a quien merece la pena seguir. Después de su derrame cerebral, parece que está volviendo a coger pulso. Tiene imán (y él lo sabe).

16,3K: Roland Rugero (@RolandRugero) [Lengua en la que tuitea: francés]

A este joven escritor se le conoce como “la voz de Burundi”. Periodista de profesión, con 21 años publicó su primera novela Les Oniriques. Con su segunda obra Baho! ha logrado erigirse en el antídoto perfecto contra todos los estereotipos que rodean a su país, en palabras del crítico Aaron Bady.

 14,6K: Alain Mabanckou (@amabanckou) [Lengua en la que tuitea: francés]

La fotografía que aparece en su perfil de Twitter aparece mencionada en su libro Mañana cumpliré 20 años. En el texto explica muy bien ese momento, en el que sus padres le pusieron a él un vaso de cerveza delante para la foto. La camisa semiabierta del joven Mabanckou alienta un cierto aire de descuido. Pero ellos estaban simplemente posando.

Pero, ¿qué es eso de “pornografía de la pobreza” en literatura?

El aniversario de los cincuenta años de la declaración de la fallida independencia de Biafra, han devuelto a primer plano aquellas imágenes infames de las que hablaba Chimamanda Adichie Ngozi en su novela Medio sol amarillo. La hambruna como arma de guerra llegó, así, a los hogares del mundo entero a través de los televisores. Fue la primera vez que se mostraban imágenes tan crudas desde este medio. La primera vez que los cuerpos desnudos, exhaustos, hinchados por inanición se metían de lleno en nuestras vidas. Dicen que fue el nacimiento de lo que se ha denominado “pornografía de la pobreza”.

Desde siempre (un indefinido más) se ha asociado al continente africano con la pobreza. África es pobre , nos han repetido machaconamente. Eso es lo que nos han hecho creer, cuando la realidad es otra. Sin embargo demoler esta percepción está siendo un camino largo, tal y como explicó en su día Ainehi Edoro. Las imágenes han sido una importante herramienta para perpetuar el mito.

Con el tiempo se fue haciendo cada vez más necesario cambiar este tipo de “conversación visual“.  Se criticó e incluso se agudizó el ingenio, como hizo SAIH  con sus premios “Rusty Radiator” para denunciar su uso desde el humor.

De esta polémica no se ha librado tampoco la literatura.

Binyavanga Wainaina en “Cómo escribir sobre África” insertaba esta pieza sobre la visión de “los pobres” por el mundo occidental:

Entre sus personajes no puede faltar la Africana Hambrienta, que vagabundea casi totalmente desnuda por los campos de refugiados esperando la ayuda de Occidente. Sus hijos tienen moscas sobre los párpados y sus estómagos están hinchados de tanto no comer. Debe lucir totalmente indefensa. No puede tener pasado ni historia porque esas cosas arruinan lo dramático del momento. Los gemidos son recomendables pero ella nunca debe decir nada acerca de ella misma en el diálogo excepto cuando narre su (inenarrable) sufrimiento.*

Sin embargo, en los últimos años los que han sido acusados de utilizar “pornografía de la pobreza”, la estética del sufrimiento, en sus obras han sido los escritores africanos.

En 2013, No Violet Bulawayo ganó varios premios, e incluso fue finalista del Booker Prize, con su novela We Need New Names (que, a pesar de ello, no encontró editor entre nosotros). A raíz de aquel título, varios escritores encabezados por Helon Habila la acusaron de haber usado todos los clichés que se ciernen en torno a la pobreza y África para su obra.

En fechas recientes, el término “pornografía de la pobreza” fue usado por el crítico Pa Ikhide (quien ya arremetió con dureza contra Chris Abani y su Graceland, en la que narraba la historia de un niño de la calle en la ciudad de Lagos) para describir otro título que también ha tenido eco internacional (nominación al Booker Prize y traducción al catalán incluido). Se trataba de Fiston Mujilla y su Tram83, de la cual se ha destacado su estilo y composición. El crítico nigeriano comenzaba a dar forma a su opinión con un “Requiem por el escritor africano”. Después acusaba al escritor de mostrar una África llena de estereotipos y caricaturas, tal y como occidente suele describirla. Añadiendo, además, que es misógina (otro debate interesante).

Las reacciones no se han hecho esperar. Si en el caso de No Violet Bulawayo fueron muchos los que discutieron en torno  a la cuestión, en el más reciente de Fiston Mujilla, sobre todo han hablado  Zukiswa Wanner y  Richard Oduor Oduku.

Precisamente Wanner fue parte del jurado que seleccionó la obra de Mujilla para el Premio Etisalat 2015 (primer premio pan-africano del continente). Ella es una mujer que vive y escribe en el continente. En su artículo reflexiona en voz alta sobre cuestiones como  por qué los pueblos de las naciones en desarrollo sienten que necesitan que su arte para ser considerado arte tenga que estar reconocido por alguien de occidente. Oduor llega a afirmar que todas estas polémicas no hacen sino crear más prisiones para los escritores. ¿Acaso el escritor africano tiene que ser un embajador del continente?, llegan a preguntarse.

Son visiones de realidades que el escritor no tiene porqué dejar de mostrar, añaden. Muchos lanzan interrogantes interesantes, como esta: ¿captar la realidad de la pobreza de un continente se traduce en “pornografía de la pobreza” solo porque el continente se ha convertido en sinónimo de pobreza en las narrativas globales?.

Defendiéndose del ataque, Ikhide ha vuelto a escribir sobre ello, lo que en el fondo, afirma, se está debatiendo es si la “literatura africana” que se lee en Occidente beneficia o perjudica a “África”.

Volvemos al juego de espejos.

Dan qué pensar los tours de turistas para visitar Kibera, uno de los suburbios más grandes, en Kenia. ¿Sirven para que la gente conozca una realidad diferente?, ¿convierten a sus habitantes en mero espectáculo?, ¿contribuyen a aumentar la visión de África como un lugar lleno de pobreza, suciedad etc…? …  Bien, me diréis, pero del lenguaje visual al narrativo hay un gran paso. Cierto. En los tours no hay arte. Es equivocado mezclar planos. ¿Es diferente la “pornografía de la pobreza” según cómo/desde dónde se perciba?. ¿Está bien hablar de ella cuando nos referimos a un texto literario?.

Estamos dando vueltas otra vez a lo mismo.

¿Hay que dejar de escribir sobre lo que uno ve, le preocupa o quiere transmitir solo porque contribuye a la imagen que se tiene del continente en Occidente?. El peso de la opinión en occidente es importante, lo sigue siendo, al menos eso parece. A menudo, se lee en artículos de opinión, frases del tipo: al fin un texto que no habla de menores soldados, mutilación genital femenina, guerra o violencia … destacamos a escritores que se salen de lo que se espera, de escritores que nos hablan con otras temáticas más allá de los “temas africanos”.

Mia Couto escribió Tierra sonámbula, sobre su visión de la guerra mozambiqueña, y se considera una obra maestra. Ahmadou Kourouma escribió Alá no está obligado sobre los menores soldados y se considera un clásico. Puedo seguir… Entonces, ¿el punto de inflexión está en cómo se narra?. La queja parece provenir más de la manera en cómo se plasma en las novelas comentadas el “ser africano” y no tanto en la temática que abordan.

Un poco más allá… ¿una elevada calidad literaria queda invalidada si el texto estereotipa a “África”?.

*Traducción: Ciudad de las ideas. Blogspot.

 

Binyavanga Wainaina, una vuelta muy esperada

A veces los escritores tienen tanta presencia mediática, en redes sociales, revistas on line…, que perdemos de vista la primera y verdadera dimensión de ellos, aquella que nos fascinó: su escritura. Wainaina es, a mi entender, uno de esos casos. Al menos es lo que me ha ocurrido a mi al darme cuenta de que él sigue tan presente en mi vida que he dejado de esperar que su promesa de publicar un nuevo libro se cumpla, al ir amontonando información sobre su turbulenta existencia, sin percibir que su única obra publicada hasta el momento Algún día escribiré sobre África (Sexto Piso editorial, 2013) la escribió… en 2011.

La trayectoria de este escritor nacido en Nakuru (Kenia) en 1971 no es de las que pasa desapercibida. De madre peluquera ugandesa y padre ejecutivo keniano, estudió en Sudáfrica mientras la verdadera pasión de su vida, escribir, seguía creciendo en él sin parar. Kenneth Binyavanga Wainaina sorprende ya desde su mismo nombre. Difícil de pronunciar, su familia prefiere el diminutivo de Ken, pero él se decidió por el completo al parecerle exótico y diferente. Su presencia tampoco es de las que pasa desapercibida. Su pelo se colorea en rojo y azul o en verde y sus gestos son exagerados, histriónicos, mientras observa con mirada penetrante y aguda, a veces elegantemente vestido con un tutú. Binyavanga Wainaina es un ser mediático, puede que exagerado, pero ante todo es un hombre que nació para escribir.

Iniciando el camino

En 2002 ganó el “Premio Caine para las letras africanas” con su relato Discovering Home, un premio que, después en 2014, criticó a través de una serie de tuits. Twitter ha sido, en ocasiones, el medio a través del cual ha hecho públicas muchas de sus opiniones, ya que el escritor ha usado con soltura, desde sus comienzos como escritor, las redes sociales. De hecho, una de las partes de su vida más conocidas es su amistad con Chimamanda Adichie, la creadora de la novela Medio sol amarilloSe conocieron en 2001 a través de internet, en un sitio web que les permitía compartir su pasión por la escritura. Dieciséis años después la amistad continúa, ambos leen lo que escribe el otro y opinan sobre ello, a pesar de ser tan diferentes a la hora de escribir.

Wainaina, ha escrito para The New York Times, The Guardian y para The National Geographic y es el director del “Chinua Achebe Center for African Writers and Artists at Bard College” de New York. Tras recibir el “Premio Caine” decidió fundar en 2003 una revista que sirviera de plataforma para los jóvenes escritores africanos, así nació Kwanique significa “Y ahora qué”. En su página web explican sus intenciones… “¿por qué solo se conoce a Ngugi wa Thiong´o o a Meja Mwangi? hay muchos jóvenes talentos que escriben y que quieren darse a conocer”. Aspiran a ser un lugar de encuentro, difusión y promoción de las letras africanas. The Kwani? Manuscript Project es un premio para celebrar la novela africana y su capacidad de adaptación y resistencia, un nuevo premio literario para la escritura africana e invitan a la presentación de manuscritos inéditos de ficción de escritores de todo el continente africano y de la diáspora.

En 2005 presentó un texto breve, un ensayo, enfadado por un artículo que la revista Granta había publicado. En Cómo escribir sobre África  mostró una escritura irónica y contradictoria, que desmontaba tópicos y clichés que aún hoy se ciernen sobre el continente cuando se escribe sobre él.

Su actividad e inquietud le hizo ser merecedor del “Joven Líder Global” que concede anualmente el “Foro Económico Mundial”. Sin embargo, Wainaina rehusó el reconocimiento por considerar que sería un acto en extremo fraudulento aceptar por su parte, la idea trillada de que a partir de ahí su figura “incidiría significativamente en los acontecimientos mundiales”.

Después, otros relatos cortos anticiparon la publicación de su única obra hasta el momento. Unas memorias en las que el escritor daba un repaso a la Kenia en la que había nacido tanto a nivel político, como cultural y social. Un libro emblemático que supuso una ruptura en la manera en la que se conocía la narración africana para mostrar un texto brillante, lleno de vocablos inventados y un manejo del lenguaje extraordinario, en el que la música adquiría un papel muy relevante. Y que, además, volvía a mostrar la intención de Wainaina por demoler los clichés que como garrapatas parecen no querer desprenderse de la imagen del continente. Se trataba de One Day I Will Write About This Place y que se tradujo por Algún día escribiré sobre África.

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Por la vía de los ensayos controvertidos

Un año después publica la segunda parte de su satírico ensayo bajo el título: Cómo no escribir sobre África en 2012,  esta vez lo hace en The Guardian y empieza así: “Nairobi es el lugar perfecto para ser un corresponsal internacional. Hay vuelos regulares al genocidio más cercano, y hay césped, pistas de tenis y puedes conseguir un servicio adulador. Tienen panceta y puedes tener un chef estupendo para que trabaje en tu cocina por 300 euros al mes.”*

Su faceta de agitador cultural continúo cuando, a a finales de 2013, presentó un nuevo proyecto, se trataba de “Africa 39” para encontrar los mejores 39 escritores africanos por debajo de los 40 años, arrojando una lista atractiva y diversa que reconocía el trabajo de algunos y mostraba por primera vez el de otros tantos autores desconocidos.

Binyavanga Wainaina. Foto: Editorial Sexto Piso

A principios de 2014 sorprendía al mundo con el anuncio de su homosexualidad, publicando de nuevo otro artículo “Mum, I am homosexual“. Se trataba del capítulo perdido de su libro, aquel que no se atrevió a publicar hasta que su madre falleció y en el que confesaba que sabía que era homosexual desde los cinco años. En el libro él obviaba mencionar su orientación sexual, aunque una relectura del mismo, tras conocer el capítulo perdido, nos hace comprender muchas de las situaciones que vive, su comportamiento y su búsqueda y aceptación tanto personal como en su entorno más cercano y familiar. Además, publicó en YouTube las seis partes de un vídeo que tituló Debemos desatar nuestra imaginación donde hablaba sobre su decisión de dejar el país, la homosexualidad en África, la Iglesia y las leyes contra los homosexuales en el continente. Ese mismo año fue nombrado por la revista Time como una de las “Personas Más Influyentes del Mundo”. 

Mientras, seguía polemizando con unos y con otros sobre diversos temas, hasta que en 2015 sufrió un derrame cerebral que llevó a que se emprendiera una campaña de crowdfunding para pagar los gastos hospitalarios y médicos. Ese mismo año volvía a ser protagonista otra vez por motivos extraliterarios al denunciar en redes que había sido golpeado por un taxista alemán en Berlín. Para ya, en diciembre de 2016, realizar unas impactantes declaraciones al confesar que tenía SIDA.

A nivel literario, lo más reseñable estos años, ha sido su participación en la antología que el colectivo Jalada publicó sobre Ciencia Ficción (y del que la editorial 2709books ha traducido algunos para su volumen Afrofuturo(s), con el relato “Boonoonoonoos little bit Boonoonoonoos”.

Como curiosidad añadir que Wainaina colecciona recetas culinarias y que tiene alrededor de 13.000 tanto de cocina tradicional como moderna africana.

Un huracán devuelve al mejor Wainaina

Pero, por fin, este mismo año ha visto la luz otro ensayo suyo bajo el título “Since Everything Was Suddening into a Hurricane” de nuevo con Granta. En él escribe sobre su experiencia debida al derrame cerebral que sufrió y habla sobre su vuelta a Nairobi, al encuentro de su padre, en esta ocasión acompañado de su pareja. Se trata de un texto en el que las frases se cortan de manera deliberada, desajustando líneas, saltándose las reglas de puntuación y volviendo a jugar con las palabras, mezclando sustantivos y adjetivos. El ensayo ha sido calificado como “experimental” y ha hecho surgir una pequeña polémica entre los que alaban la manera en la que el escritor no sigue las reglas gramaticales y los que opinan lo contrario: que ocasionan un transtorno al lector y que las palabras deben ser claras y seguir un orden.

Lo cierto es que parece que Wainaina ha vuelto con fuerza, prueba de ello será la conferencia que dará en la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, el próximo 25 de julio, bajo el título “How to write about Everything”. Promete.


*Traducción Aurora Alcojor.

¿Dónde está la versión en igbo de “Todo se desmorona”?

Nº 1 AWS 1958

Nº 1 African Writers Series 1958

Por todos es sabido que el nigeriano Chinua Achebe decidió no escribir en su lengua materna, el igbo, para hacerlo en inglés. Lo hizo, según sus propias palabras, “para infiltrarse en las filas del enemigo y destruirlo desde dentro”*. Lo que muy pocos saben es que su obra maestra, Todo se demoronaparece seguir el mismo camino. Traducida a más de sesenta idiomas (incluido castellano, euskera, catalán y gallego), sin embargo no lo está en igbo.

Portada 50 aniversario

Portada 50 aniversario

Achebe introdujo proverbios y frases en igbo en este libro, de hecho él mismo, de niño, fue instruido en su cultura, al tiempo que lo hizo en la inglesa. En la obra, en un pasaje determinado, se destaca la importancia de la lengua: “¿Entiende el hombre blanco nuestras costumbres acerca de la tierra? ¿Cómo va a entenderlas, cuando ni siquiera habla nuestro idioma?“. Un idioma que es hablado por cerca de diecinueve millones de personas y que tiene en su haber obras literarias pre-coloniales redactadas por escritores que sí que la usaron. Pero no la traducción de la que es la obra más conocida internacionalmente de un escritor africano.

Ya en 2007, cuando se cumplieron cincuenta años desde que su publicación, se recogieron algunas voces en diversos medios de comunicación que hacían presagiar que la traducción se haría en un plazo de tiempo corto. A pesar de ello, el próximo año se cumplirán sesenta desde que la obra vio la luz y su lectura en igbo sigue siendo imposible de realizar.

Muchos, la mayoría desde Nigeria, nos hacemos la misma pregunta, ¿por qué?. Así que empecé a tirar del hilo.

La primera pista que encontré se remontaba a 2007. En el magazine All Africa se mencionaba a Izuu Nwankwo como el elegido traductor gracias al cual la novela, así acabada, llegaría al público lector igbo el primer semestre de 2008. En la nota se decía que Nwankwo tuvo la iniciativa de ponerse en contacto con Achebe, quien le animó a traducir la obra a cualquiera de las lenguas nigerianas, que se aseguró los derechos de autor para la editorial Heinemann y que la traducción le llevó cuatro años. Sin embargo, es imposible encontrar en la red más referencias de este hombre y de lo que ocurrió con su trabajo.

En fechas recientes ha aparecido la portada del clásico que el artista Viktor Ekpuk ha realizado para la edición que la casa “Penguin Random House” le ha encargado con el objeto de conmemorar los sesenta años de su publicación. A raíz de la proximidad de esta fecha, será en 2018, algunos intelectuales y escritores nigerianos han vuelto a sacar el tema de la no traducción a igbo de una obra de la que se han vendido más de 20 millones de copias desde su publicación, preguntándose ¿hasta cuándo?.

Portada realizada para los 60 años de su publicación. Autor: Viktor Ekpuk

Portada realizada para los 60 años de su publicación. Autor: Viktor Ekpuk

*. Traducción de la frase: Olga Barrios

#AGENDAfricana: Festivales literarios y Ferias del Libro del verano 2017

He querido con este post contribuir a la buena idea que han tenido los, por otro lado siempre muy interesantes, creadores de “Afribuku” los cuales inauguraron, en fechas recientes, hastag en Twitter bajo el título #AgendaAfricana. Lo hicieron con la intención de acabar con la dispersión informativa y aglutinar todo aquel acontecimiento cultural que se quisiera anunciar. Por mi parte os acerco lo que más conozco: algunos eventos literarios y ferias de este verano 2017.

Preparaos porque se os van a poner los dientes muy largos.

Julio

  • Feria Internacional de Hargeisa (Somalilandia)web Del 22 al 27 de julio

Imagen cortesía Feria del Libro de Hargeysa

Todas las ferias africanas se han dotado de páginas webs y uso de redes sociales para tener mayor visibilidad y conocen la importancia que tienen los medios de comunicación. Son auténticos puntos de encuentro de la industria del libro que reúnen a editores, casas editoriales, libreros, bibliotecarios, estudiantes y público en general. La de Hargeisa con una asistencia de más de 11.000 personas y decenas de actos girando en torno a las letras, presume orgullosa de haberse hecho un hueco entre los grandes nombres. Durante los seis días que durará el evento debatirán, intercambiarán opiniones y hablarán sobre la “conectividad” tan presente entre nosotros.

  • Feria Internacional del libro de Zimbabueweb Del 31 de julio al 5 de agosto.

Desde el convencimiento de intentar hacer llegar el libro al máximo público lector, la Feria del Libro más antigua del continente volverá a abrir sus puertas renovándose. Además del propio recinto en donde poder conocer y adquirir novedades, se apoyan en varios eventos más: desde la conferencia internacional “Indaba” que tratará temas como el derecho de propiedad, las lenguas africanas o el mundo digital, hasta el “Centro de literatura en vivo” o la carpa de libros para los más pequeños.

Para saber más: “Mundo Negro”

Agosto

  • The Writivismweb  Del 17 al 20 de agosto

Fundado por Bwesigye Bwa Mwesigire en 2013, se trata de un evento literario de primera línea. Desde Uganda (Kampala) año tras año va creciendo en importancia. Cuenta con su propio certamen literario para impulsar la aparición de nuevas voces y su atractivo programa de actividades nos dejará mesas redondas, intercambio de opiniones, charlas, talleres… acercando al público a los escritores y alimentando las ganas de leer.

  • Feria Internacional del libro de Ghanaweb Del 24 al 27 agosto

Otra feria, esta vez desde Acra, que) alimentará el debate proponiendo mesas redondas y charlas que introducirán nuevos retos y nos hablarán de futuro, como la conferencia que ha programado para este año sobre libros y cultura en la era digital.

Septiembre

  • Open Bookweb. Del 6 al 10 de septiembre

Desde Ciudad del Cabo (Sudáfrica) esta cita anual desde 2011, no deja de sorprender. Ya su página web nos engancha con un completísimo programa en el que nos informan podremos ver y escuchar a Achmat Dangor, Fiston Mwanza, Chibundo Onuzo, Fred Khumalo, Yewande Omotoso, Petina Gappah o Lauren Beukes, entre muchos otros nombres. Habrá también un sitio especial para la poesía , para el cómic y para los más jóvenes.

  • Storymojaweb. Del 27 de septiembre al 1 de octubre

Desde Nairobi, bajo el título este año de “Black Peace”, esta cita literaria que surgió en Kenia en 2007, ha sido descrita como la fiesta más grande del libro. Este año celebran su 10º aniversario y prometen echar la casa por el tejado. Ellos mismos resaltan lo interesante que pueden llegar a ser los debates que se lleguen a producir en torno a la identidad ya sea desde la literatura, el cine o el teatro… Serán cinco días llenos de actividades, citas artísticas, encuentros, intercambios…¿alguien da más?. Además las fechas coinciden con las de la Feria del Libro de Nairobi.

Voces saharauis en femenino: Los cuentos del erizo

Casualidades. Puede ser. Llevo varias semanas inmersa por varios costados en torno a la literatura africana y el papel que en relación a ella la mujer ha desempeñado y tiene en la actualidad.

Sin embargo, he de decir que desde que comencé mi andadura literaria-africana con este blog una y otra vez me he tropezado con escritoras que afirmaban que su primera escuela literaria había sido el fuego. Alrededor del cual sus madres, sus abuelas, les contaban relatos del pasado y del presente. La mujer fue la gran portadora de la palabra en el continente africano, pero cuando se dio el paso a la letra escrita, sus voces quedaron silenciadas por diversas razones (falta de acceso a la educación…) en favor de la de los hombres.

Muchas de aquellas niñas señalan estos relatos contados al calor de la hoguera como primera fuente literaria y una poderosa razón por la que, una vez adultas y en otras circunstancias diferentes, se convirtieron en escritoras.

A Ana Cristina Herreros y a Daniel Tornero, los principales artífices del libro que hoy os traigo, les gustan los libros bien hechos. Esto es algo que siempre se nota y se agradece. Ya en El dragón que se comió el sol y otros cuentos de la Baja Casamance dieron muestras sobradas del interés que sienten por la cultura africana, por la literatura oral y por la importancia del proceso de recuperación de historias y relatos que han ido pasando de generación en generación. Así, aquel libro es una maravilla de contenido y forma.

De nuevo han querido recorrer e ilustrar los caminos recogiendo voces que nos invitan a seguir oyendo trozos de sus vivencias e historia. Y esta vez lo han hecho desde los campamentos de refugiados del Tinduf (Sáhara Occidental). Así, mientras una recopilaba y se sumergía en la tarea de escribir los relatos que las ancianas querían contarle, el otro trabaja con los niños y niñas para conseguir ilustraciones delicadas y llenas de significados. Tornero realizó varios talleres tanto dentro de las actividades del FiSáhara como en varias bibliotecas Bubisher.

Ana, la encargada de los textos, fue grabando estas narraciones en su lengua original hassanía para después adaptarlas y traducirlas de la manera más fiel posible gracias a la labor de un grupo de traductores. Algunos de los audios se pueden escuchar en la página web de la editorial.

Daniel Tornero. Ilustración

En la “hoja de ruta” de Los cuentos del erizo Ana (que cambia su apellido por el de Griott, en lo que es toda una declaración de intenciones) afirma lo siguiente: “Son fundamentalmente las mujeres saharauis las que en las noches de antaño, noches sin televisión, convocaban a la familia en torno a ellas y contaban los cuentos y las historias que ellas habían oído de labios de sus madres, tías o abuelas.  Son ellas las que conservan la memoria de un pueblo nómada dedicado al pastoreo, son ellas las que transmiten los valores que hallamos en su rica tradición oral: que el cuidado del otro es la única fuerza que nos permite sobrevivir en un mundo hostil, que el amor a la familia es el mayor tesoro que uno puede tener, que la tenacidad y la inteligencia son más poderosas que la fuerza…”.

Junto a los cuentos aparecen hermosos collages y dibujos realizados con henna, con colores muy unidos a la tierra y apenas unas trazas de color azul.

Ilustración en henna.

El erizo, que incluso da título a este libro, es un animal que se encuentra con frecuencia en el desierto del Sáhara. “El Ganfud (el erizo), es el más listo de los animales”, nos recuerda el escritor Bahia Mahmud Awah. Y Ana Griott añade: “Muchos niños, en lugar de gatos, tienen erizos como mascotas. Y sobre todo porque es un símbolo (o arquetipo) de la resistencia del pueblo saharaui. Es un animal pequeño, con púas, que con su inteligencia y su tenacidad consigue vencer a leones y lobos. Es el cadí, el juez, el que consigue con su capacidad de razonar, y de resistir, que la justicia se restituya.”

Junto al erizo, aparecen otros personajes como Chertat (o Shertat) que solo existe en los cuentos saharauis y es el personaje más conocido de los relatos orales. “Nadie saber decir cómo es, hay quien dice que es peludo como un oso, otros dicen que tiene la cabeza muy grande, es en nuestra tradición oral Jaimito o los de Lepe. Por su aspecto peludo y cabezón yo diría que somos nosotros, el extranjero”, comenta Ana.  Además están “Yuhaa que es un personaje típico de todas las culturas mediterráneas: en Sicilia se llama Guifà, en Turquía es Nasrudin, en el norte de África es Yehaa. Es un personaje un poco clown, porque su sabiduría radica en su inocencia”- afirma Ana y añade: “Hay además muchos cuentos con protagonistas femeninas y en los cuentos de animales, el hombre es el antagonista de los animales que protagonizan la historia, pero las mujeres son seres que conviven con los animales, como en  El erizo, el burro y el carnero, que, por cierto, parece Los músicos de Bremen”.

Daniel Tornero. Ilustración.

A través de estos cuentos se enseña que el “cuidado mutuo es lo que nos salva” y algo tan sabido pero tan olvidado como que “la unión hace la fuerza”, nos comenta Ana. Ella, una apasionada de la cultura oral, nos invita a escuchar con atención, mejor si lo hacemos de noche en medio de un descampado cubiertos solo por el cielo, voces que nuestra cultura ha insistido (insiste) en silenciar. Las primeras las de la Baja Casamance (Senegal) y las segundas (que sabemos no serán las últimas) las de las mujeres del Sahara Occidental. Libros-joya. Altamente recomendables ambos.

Los cuentos del erizo. Editorial Libros de las Malas Compañías., 2017. Textos: Ana Cristina Herreros e ilustraciones: Daniel Tornero. “Todos los libros de la colección Serie Negra estarán vinculados a un proyecto solidario en la zona, que apoyaremos con la venta del libro y que podréis seguir en esta página web”. Email: info@librosdelasmalascompanias.com

 

5 personajes literarios que nos hablan de Áfricas y colectivo LGBTIA

El sexo-y poco importa con quién se practique-no debería darnos miedo nunca” (pág.10) – El Ejército de Salvación. Abdelá Taia

No hay excesiva literatura africana cuyo protagonista sea una persona perteneciente a una minoría sexual. El colectivo LGBTIA apenas aparece contando sus historias y vivencias a través de la escritura, más allá de esa isla que ha sido Sufáfrica. Sin embargo, es una temática que interesa y que lleva recorrido un camino, no por poco abundante, insignificante. Desde el Joe Golder, aquel profesor gay en una Nigeria que castigaba la homosexualidad que creó Wole Soyinka en Los interpretes, hasta la lesbiana Marija de Nuestra hermana aguafiestas de Ama Ata Aidoo, el tejido de personajes que se asoman desde la palabra escrita para contar su vida y experiencias ha ido creciendo y enriqueciéndonos. Muestra de ello son los personajes de los cuentos del somalí Diriye Osman, la narrativa de K. Sello Duiker, o las voces frescas y sinceras de Wame Molefhe (A Sethunya le gustan las chicas, donde se cuestiona la hegemonía heterosexual) o de Beatriz Lamwaka (El señor de la casa), entre muchas otras.

Hoy os presento cinco protagonistas de otras tantas novelas. Hay más. Lo sé, como sé también que la lista DEBE aumentar.

1.-Abdelá en El ejercito de salvación (Alberdania, 2007)

El Ejército de Salvación es una novela de corte autobiográfico. Su protagonista es un trasunto del propio escritor. Abdelá Taia hace asomar por sus páginas a su familia, el amor que sintió por su hermano mayor, sus inicios en una Europa (se marchará a estudiar a Ginebra) en la que, como muy pronto se dará cuenta, él será siempre “un marroquí”. También, los primeros escarceos en los callejones de Marruecos, en los cines, donde se practica el sexo sin la mirada asfixiante de una sociedad que castiga la homosexualidad. Hasta narrar el enamoramiento de un hombre mayor, occidental, Jean, con quien descubrirá también que la libertad es una palabra que se emplea a menudo de forma ligera.

Taia narra su búsqueda por ese espacio necesario. Suyo. Que en Marruecos se le niega. Y muestra la hipocresía de una sociedad que practica la homosexualidad pero que no acepta que se hable de ella. En esta obra aparecen también el dolor del exilio (a medias autoimpuesto, valga recordar que en Marruecos la homosexualidad es delito y tabú), la desilusión al descubrir la Europa que él imaginaba en libros y películas, pero sobre todo la conmovedora, directa y franca manera en la que narra su propia búsqueda personal.

Fue llevada al cine por el propio autor en 2014.

2.-Sanju en El Jambul (Dos bigotes, 2014)

En un país, Uganda, en el que las relaciones lésbicas están prohibidas, dos mujeres se aman y muestran la fuerza y la capacidad de los seres humanos para soñar y elevarse por encima de un entorno hostil, así como la hipocresía en relación a lo que es y no moral. Miedo, intolerancia e hipocresía social, situaciones que también denuncian muchos de los anteriores escritores.

Se trata de un relato breve incluido en la antología Los deseos afines. Narraciones africanas contra la homofobia, con el que Mónica Arac de Nyeko ganó el Premio Caine en 2011.

3.-Dumi en El peluquero de Harare (Baphala, 2017)

En esta novela de Tendai Huchu, narrada en primera persona y considerada una de las mejores novelas africanas contemporáneas por The Guardian, se parte de la visión de una mujer, una peluquera. Vimbai ha sido vapuleada y abusada por los hombres con los que se ha cruzado en el pasado, tiene una hija a la que adora y es la mejor peluquera de Harare, hasta que ve peligrar su estatus ante la aparición de un hombre, Dumi. Éste representa lo que contrario a los hombres que ha frecuentado, es guapo, educado, atento y viste muy bien.

Vimbai y Dumi provienen de dos mundos diferentes. Es una novela sobre clases, que irá descubriendo lo complicado que es para ambos, cada uno con su propia problemática, vivir el día a día. Es también un texto sobre los prejuicios, los condicionantes sociales y lo difícil que es librarse de ellos, lo normal que resulta agarrarse a veces a la solución más fácil: trepar a costa de otro. Pero es, además, una obra sobre el amor; sobre lo duro que es amar a alguien cuando se tiene que estar siempre escondiéndose, forzados a llevar una doble vida, sin poder mostrar ese amor día a día, y sobre cómo el amor (aquí con “A” mayúscula) es capaz de superar hasta los obstáculos más impensables.

4.-Okomo en La bastarda (Flores raras,2016)

Trifonia Melibea Obono propone visiones nuevas de la mujer, desde su propia experiencia como parte de la etnia fang (Guinea Ecuatorial), en la que “la mujer es posesión del hombre”, afirma. Y va más allá al hablar sobre homosexualidad en un entorno en el que, al ponerlo de manifiesto y sacarlo fuera, mueres tanto para tu familia como para la sociedad que te rodea.  La Bastarda empieza de una manera rotunda y desde allí ya no hace sino llevarnos hasta el centro de una historia que impacta por su intento de mostrar la realidad de manera sincera y sin tabúes impuestos:  “Bastarda yo, una mujer fang; bastarda yo, la hija de una mujer fang; bastarda yo, lesbiana”.

Okomo, una lesbiana equatoguinea, va enfrentándose a todo un sistema familiar y social que niega la posibilidad de amar a quien una desea. Valentía y frescura, en una narración corta que mostrará para muchos una realidad que se quiere ocultar.

5.-Chinedu en El temblor -Algo alrededor de tu cuello- (Mondadori,2015 )

En esta breve historia, Chimamanda Adichie Ngozi nos presenta dos personajes nigerianos que estudian y viven en Estados Unidos. Un accidente de avión y la muerte de la primera dama nigeriana nos introducen en las preocupaciones de la obsesiva Ukamaka, cuyo novio la acaba de dejar pero a quien ella es incapaz de olvidar y quien puede haber viajado en aquel avión. Sin embargo, su soledad se verá aliviada por Chinedu, que llama a su puerta para invitarla a rezar con él por lo que está ocurriendo en su país.

“Alguien me dijo una vez que yo era la persona más heterosexual que había conocido nunca y me odié porque me gustó oírlo.”, afirma en un momento del relato Chinedu. Para pasar a relatar su historia de amor por un hombre en Nigeria. Adichie nos muestra a un personaje religioso y gay.

Al encuentro entre seres humanos: “Las que se atrevieron” de Lucía Mbomío

Para mi era una cuestión de reconocimiento de algo tan natural y antiguo como el encuentro entre seres humanos. Eso y la necesidad de conversar con mi madre. (Lucía Mbomio)

Dice mi admirada Marta Sofía López, filóloga inglesa y especialista en literaturas postcoloniales, en el prólogo de este libro, que ha pasado años (y sigue) investigando sobre las culturas e identidades afroeuropeas. Resalta que, como teórica, ha conjugando palabras como “mestizaje”, “sujetos nómadas” o similares, pero que todo este edificio de vocablos lo entendió de inmediato al conversar una noche con la autora de este libro, la periodista Lucía Mbomio, y con Ladislao Bapory Site, dos personas con orígenes equatoguineanos pero que han nacido, crecido y vivido fuera de Guinea Ecuatorial.

Las que se atrevieron nos ofrece a todos nosotros una oportunidad parecida al invitarnos a compartir una tarde o dos leyendo los testimonios y confidencias de un puñado de mujeres blancas que se atrevieron a seguir adelante con su relación con sus parejas negras. Ellas, que fueron capaces de transgredir las normas, cuentan sus vivencias a una Lucía que quiere, a través de sus voces, consumar un reconocimiento. Así, Mbomío moldea las historias que ha ido recopilando y crea personajes a partir de las descripciones que aquellas le ofrecieron. Partiendo de su propia madre, con quien se ha sentido en deuda, deja que escuchemos las de otras tantas mujeres, historias sencillas, íntimas, pero que nos hablan de la rebeldía y de la fortaleza de aquellas que se mantuvieron firmes en sus sentimientos y pensamientos.

Hay que tener en cuenta que estos testimonios pertenecen a otra época, la de hace treinta o cincuenta años; aquella en la que las relaciones interraciales se señalaban con el dedo, pesaban demasiado los prejuicios y “no existían palabras para designar conceptos que no existían, puesto que la realidad  a la que pertenecerían tampoco existían“.

Desde su papel de esposas, madres, hijas, hermanas de aquellas que llegaron a tener por pareja a un hombre negro de origen guineoecuatoriano, hasta las que nombra con el seudónimo “Ellas”, todas nos transmiten con palabras sencillas y un lenguaje cercano, las dificultades, el entorno social y político en el que se tuvieron que mover y el rechazo que sufrieron, en primer lugar de sus propias familias. Estamos hablando de un momento en el que apenas había una docena de negros entre nosotros y en el que no se sabía nada sobre Guinea Ecuatorial (aunque ahora tampoco es que se sepa demasiado, todo hay que decirlo).

A pesar de los años transcurridos desde que estos testimonios se vivieron, algunas historias nos suenan a conocidas. Si bien es cierto, como ellas mismas destacan, que los tiempos han cambiado (o quizás se han refinado, como opina la propia Mbomío), se siguen repitiendo muchas de las situaciones que se visibilizan en sus relatos. Como el racismo, que duele aún más cuando se ceba en tus propios hijos. Porque esta gran verdad es una de las cicatrices más hondas de esta obra: esas madres saben y son conscientes de que jamás conocerán en toda su dimensión lo que han tenido que soportar sus hijos por ser negros.

En este sentido, se agradece la sinceridad que destilan estas voces que en ningún momento tienen otro afán más allá del de contar sus vivencias, pero que acaban elaborando algo tan necesario, en palabras de Marta Sofía como “recuperar la historia perdida”. Tan importante para todos. Es, a través de esos relatos, la manera en la que nos adentramos en ese ámbito privado, tantas veces desconocido, pero tan necesario para intentar comprender lo que a través de otros intentos más teóricos o generales se ha querido transmitir muchas veces.

Es gracias a estos micromundos, abiertos para dejarnos sentir sus trayectorias personales, valientes, dolorosas, fracasadas y sencillas, a través de los que comenzamos a comprender todo un macromundo, que este sí nos pertenece a todos, y que las ha intentado reconducir a una senda por la que ellas se negaban a transitar. Así, estas mujeres se convierten en la cámara que nos proyecta en unas cuantas escenas todo lo que ha supuesto una vida que comenzó a cambiar el día que se enamoraron de un hombre negro.

Porque ante todo este libro nos habla de amor. De ese vocablo tan usado y tan manido pero que tanto, tanto necesitamos recuperar. Cada palabra de esta breve obra nos habla de la fuerza de un sentimiento que no distingue entre colores, nacionalidades o procedencias. Ya sea el de una mujer por un hombre, el de una madre por una hija, o el de una hermana por otra.

Según avanzaron los segundos comencé a pensar con claridad: yo no era como todo el mundo, al fin me había despojado de mis prejuicios, mi pareja tampoco era igual al resto y mi relación no tenía por qué serlo. “La vida es corta-pensé-y estoy enamorada. Viviré mi relación hasta el final.” (pág.38)

Me gusta que Lucía haya destacado que estaba en deuda con su madre de quien minusvaloró su trayectoria frente a la de su padre “porque ella no había ido nunca descalza a la escuela”. Me gusta que haya roto esta lanza y haya querido reconocer a esas mujeres blancas que un día mostraron a “sus mundos” su error y su injusto comportamiento.

A menudo, tendemos a ningunear las vidas más silenciosas, las que cuesta más poner en escena como protagonistas principales, las que en apariencia no son tan “interesantes”… Nos equivocamos, porque tal y como demuestra este libro, detrás de muchas biografías sencillas, en apariencia simples, están miles de gestos cotidianos que han contribuido a derribar muros, a lograr el acercamiento, a mostrarnos nuestras sociedades y nuestras derivas. En definitiva, a enseñarnos que el odio, el rechazo, los prejuicios, la violencia, la discriminación… siempre el maldito racismo, nos conducen a una casa más pequeña y estrecha, más injusta y mucho menos humana.

Las que se atrevieron. Editorial Sial. Lucía Asué Mbomío Rubio. Prólogo: Marta Sofía López Rodriguez. Ilustración de portada: Lydia Mba. 2017

Volver a casa, Yaa Gyasi indica el camino

VOLVER A CASA

Publicado en origen en Altaïr Magazine. 19-07-2017

En un momento determinado de esta historia, casi al final del relato y ya en los tiempos actuales, una profesora pone en su sitio a una joven descendiente de ghaneses (Marjorie), la cual estudia en un instituto estadounidense. El suceso se produce cuando ésta intenta explicar que en casa tienen otra palabra para denominar a los afroamericanos; utilizan la palabra «Akata». A través de dicho término designan a las personas que llevan ya demasiado tiempo fuera de Ghana como para seguir considerándose ghanesas. La profesora ataja la explicación de la alumna subrayando que a los blancos «que manejan el cotarro» no les importa el origen de ningún negro, «aquí un negro es un negro y punto» concluye. Con Volver a casa (ed. Salamandra, traducción de Maia Figueroa), Yaa Gyasi, nacida en Ghana y emigrada con su familia a los dos años a Estados Unidos, nos ha querido mostrar precisamente eso; la búsqueda de sus orígenes, el recorrido posterior y la necesidad de recuperar la propia «casa».

Para seguir leyendo…Altair

¡Al rico libro africano!… Llegan más novedades para el verano de 2017

Dicen, he leído, que se publican cerca de 80.000 libros al año. Así no es extraño perdernos en la marabunta de novedades que aterrizan sobre las estanterías de las librerías que frecuentamos. En esta situación se necesita mucha paciencia para ir pescando los nuevos volúmenes que llegan desde el continente africano. Si bien lo cierto es que la presencia de estas literaturas entre nosotros ha sido casi inexistente hasta fechas recientes, este año se aprecia, sin duda, un cambio de tendencia del que ya nos hemos hecho eco en entradas anteriores. No queremos ser triunfalistas pero las cifras hablan, y aún quedan sorpresas igual de interesantes por ver la luz en lo que resta de año.

Gracias a grandipequeñas editoriales soñadoras y especializadas (Assata, 2709books, Baphala…), a proyectos que tienen en su seno colecciones africanas (Baile del Sol, Txalaparta, Altaïr…), a editoriales “indies” o independientes (Club editor), a quienes buscan la magia de lo oral (Libros de las Malas Compañías) y a potentes marcas que añaden algún libro a su catálogo, los fondos de nuestras bibliotecas personales van a acabar por ceder. Lo anterior puede parecer una queja, pero no lo es en absoluto. Al contrario.

Así que ya no hay excusas para meter en tus maletas algo nuevo, refrescante y diferente. Busquemos en nuestras mutuas contradicciones para conocer más a fondo. El verano es un tiempo propicio para la reflexión, la belleza y para indagar en otras vías.

Hay para todos. También para ti.

Oralidad y cuentos 

Los cuentos del erizo (Libros de las Malas Compañías)

Quién escribe: Ana Cristina Herreros y Daniel Tornero viajaron esta vez al Sahara Occidental, a escuchar los cuentos de la boca de las ancianas saharauis, cuyas voces se encuentran en este volumen, para después plasmarlos por escrito.

De qué trata: Una parte de la población saharaui lleva mucho tiempo en los campamentos de refugiados que levantaron en el desierto tras su éxodo. Las familias se separaron y los cuentos desaparecieron de las noches en las que lo que se congregaba ante el fuego era el recuerdo de los que no estaban. Las huellas que los cuentos trazaban quedaron borradas por la arena del desierto del Sáhara. Han pasado 40 años y las mujeres menores de esa edad ya no saben cuentos tradicionales, aquellos cuentos que hablaban de que el cuidado del otro es la única fuerza que nos permite sobrevivir en un mundo hostil, que el amor a la familia es el mayor tesoro que uno puede tener, que la tenacidad y la inteligencia son más poderosas que la fuerza…

A quién le ha gustado: A Sukeina Aali-Taleb (quien escribe en el blog “¿y dónde queda El Sahara?” de El País)

Un plus: Las ilustraciones fueron realizadas por las niñas y niños de los campamentos de Tinduf durante el Festival de cine FiSahara que se realizó durante el mes de octubre de 2016.

Novela negra

El enigma del pájaro azul (Club editor). Traducción: Magdalena Palmer

Quién escribe: Nii Ayikwei Parkes. Nació en Reino Unido pero se crió en Ghana. Empezó con la poesía y con El enigma del pájaro azul fue seleccionado para el Premio Literario Commonwealth.

De qué trata: Qué hacía allí un pájaro azul procedente de los bosques de Atewa? Ni siquiera Yao Poku, el cazador, lo sabe explicar. Pero que había un pájaro azul y que, siguiéndolo porque le parecía bonito, aquella forastera de faldas cortas descubrió unos misteriosos restos animales, eso lo saben hasta los niños de la aldea. Y resulta que también lo sabe el ministro, amigo de la forastera de faldas cortas.

Sería una historia de la que nadie hablaría si no se hubiera metido en medio el pájaro azul y, tras él, la amiga del ministro. Kofi Atta, el cultivador de cacao, ha desaparecido. ¿Lo han matado? ¿Lo que han encontrado en su cabaña son despojos humanos? Tendrá que descubrirlo Kayo, el único médico forense del país formado en Inglaterra, empleando métodos irreprochablemente científicos

A quién le ha gustado: A Carlos Bajo (Wiriko)

Un plus: Se ha editado también en catalán.

Narrativa LGBTIA

Oda a lata (Baphala ediciones). Traducción: Mariana Jorge Lozano

Quién escribe: Ghalib Shiraz Dhalla. Nació en Mombasa (Kenia) y reside actualmente en Los Ángeles. Con trece años, publicó su primer artículo en la revista VIVA y desde entonces ha escrito para múltiples publicaciones como Instinct, Genre, Angeleno, Detour, IndulgeMagazine.com y Details. También es director de cine.

De qué trata: Empleado de banca de día y habitante de los clubes de Los Ángeles de noche, el protagonista de la primera novela de Ghalib Shiraz Dhalla navega entre algo más que un trabajo de día y una activa vida social. En Oda a Lata, Ali ha dejado atrás una tempestuosa infancia en la Kenia poscolonial y ahora se debate entre el recuerdo de su tierra natal y las oportunidades amorosas que le ofrece su nuevo hogar.

A quién le ha gustado: A Jim Luce (Huffingtonpost)

Un plus: Se llevó al cine. Protagonizada por Sachin Bhatt, Wilson Cruz y Sakina Jaffrey, se presentó en el Oufest Festival el 17 de Julio de 2008.

Femenismo

Mujer en punto cero (Capitán Swing). Traducción de Mireia Bofill Abelló y Husein Khza.

La cara oculta de Eva. La mujer en los países árabes (Kailas). Nawal el Saadawi. Traducción de María Luisa Fuentes y Noemí Fierro Banderas.

Quién escribe: Nawal el Saadawi. Nació en el seno de una familia acomodada de Egipto y sufrió la mutilación de los órganos genitales. Estudió Medicina en la Universidad de El Cairo, donde se graduó en 1955. Siempre se puso del lado de las mujeres, sobre todo de las más olvidadas. Su continuo activismo, su sentido crítico y posicionamiento frente a cualquier abuso le llevaron a ser destituida de su cargo, a ser encarcelada y a tener que exiliarse. En 1996 regresó a su país, donde sigue ejerciendo su activismo a favor de los derechos de las mujeres, especialmente a través de su obra escrita.

De qué trata: «Todos los hombres que he conocido solo me han inspirado un deseo: el de alzar la mano y dejarla caer con fuerza sobre su rostro». Así comienza la notable historia de Firdaus en Mujer en punto cero, de rebelión contra una sociedad fundada en mentiras, hipocresía, brutalidad y opresión. Nacida en el seno de una familia campesina en Egipto, Firdaus lucha a lo largo de su infancia, buscando la compasión y el conocimiento en un mundo que le da muy poco de ambas cuestiones. A medida que crece, cada nueva relación le enseña una amarga pero liberadora verdad: las únicas personas libres son aquellas que no quieren nada, no temen nada y no esperan nada.

A quién le ha gustado: A Saila Marcos @sailusticadas (Infolibre)

Un plus: Que se sigan reeditando clásicos atemporales. Y de dos en dos.

Letras de mujer reeditadas

Medio sol amarillo, La flor púrpuraAmericanah Algo alrededor de tu cuello. Literatura random house

Quién escribe: Chimamanda Adichi Ngozie. Una de las escritoras africanas más premiada y reconocidas a nivel internacional y también en su propio continente.

De qué tratan: Medio sol amarillo. Americanah. La Flor púrpura, Algo alrededor de tu cuello

A quién les ha gustado: Medio sol amarillo – Cristina Dominguez (Libropatas); La Flor púrpura (JM Coetzee, Jose Antonio Gurpegui – El Cultural); Algo alrededor de tu cuello – Aurora J. Alcojor (Por fin en África);

Un plus: Todas son ediciones especiales limitadas y cuentan con prólogos de Elvira Lindo, Paula Bonet, Lina Meruane y Gabriela Ybarra. 

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