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Posts etiquetados ‘Angola’

“Teoría general del olvido”, Agualusa derrumba muros

A finales del año pasado tuve un descuido tremendo. Durante meses estuve detrás de la traducción de Teoría general del olvido al castellano porque sabía que tenía que estar a punto de llegar. Edhasa Argentina  la publicó a mediados de 2017 así que era cuestión de tener paciencia y cruzar los dedos para que alguna editorial de aquí hiciera lo propio. Pero terminó el año y la traducción no llegó, al menos eso fue lo que creí entonces.
En febrero, el azar quiso que buscara de nuevo información sobre José Eduardo Agualusa para otro evento. Mi sorpresa llegó al comprobar que la misma editorial Edhasa sí la había publicado a finales del año pasado entre nosotros. Me había engañado  la portada: era la misma en la edición argentina y en la española…de ahí mi confusión.
Ahora, hoy, reparo aquel olvido y os la puedo acercar de doble manera.

Primero a modo de entrevista; estuve hablando con el escritor cerca de una hora por skype y el texto que comparto a continuación, publicado ayer mismo en “África no es un país” está extraído de dicha charla. Agualusa me habló del “realismo mágico” africano y me pasó una historia preciosa sobre lo que “es” para demostrar que aparece en todas partes, que es más normal de lo que creemos. Después intercambiamos visiones sobre literatura, historia, miedo al otro, memoria y olvido.

En segundo lugar, tenemos la suerte de disfrutar, en afribuku – Cultura Africana Contemporánea, traducido por Ángela Rodríguez Perea, del discurso que el escritor pronunció en Dublín al recibir un premio y que descubre la hondura y la sensibilidad de este angoleño universal.


El miedo roba los colores. Las personas pasan a preferir tonos grises. Pierden la originalidad, la irreverencia, la exhuberancia. Se esfuerzan por desaparecer de la multitud.

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Borja Monreal con “El sueño eterno de Kianda” novela un tabú histórico angoleño

El sueño eterno de Kianda está escrita por Borja Monreal periodista de formación y cooperante de profesión. Sin embargo, si me pidieran destacar algo subrayaría que ha vivido muchos años en Angola y que conoce en profundidad los entresijos históricos y sociales de este país. Y que se trata, como él mismo se define, de una persona inquieta, que le gusta el descubrimiento continuo y la búsqueda incesante de afinidades entre lo que denominamos “nosotros” y “ellos”.

Todo lo anterior se plasma en esta su ópera prima; un texto documentado, que nos introduce de lleno en la historia más reciente de este país que el propio Monreal define como “intenso” y que contiene varias novedades interesantes, a caballo entre una novela histórica y un thriller,  y que nos habla, además, de un tema tabú en Angola.

Quizás la primera parte de la obra traiga para un lector avezado en narrativas basadas en momentos históricos como las independencias-post independencias, una ligera sensación de déjà vú. Rezuma el texto de Monreal frases que hilan de manera directa con un tema con el que se asocia a menudo a las literaturas africanas; el del proceso/ lucha por la independencia y lo que vino después. Y ya situándonos en Angola, nos trae a la memoria la recreación que de aquellos momentos hizo Pepetela, aquel escritor que contaba lo que antes él había vivido en su propia tierra y en su propia piel, sobre todo en su obra La Generación de la Utopía, en la que logró transmitir con acierto la sensación que queda cuando se ha dado todo por un ideal  y el resultado no ha sido el esperado.

El sueño eterno de Kianda se narra desde varios momentos temporales, con continuos saltos de tiempo. Desde su inicio más contemporáneo, 2012, se retrotrae a la década de los 60, cuando comenzó una de las guerras de independencia más largas del continente africano, de 1961 a 1975, hasta que el texto va llegando a la fatídica fecha del 27 de mayo de 1977. Por sus páginas van surgiendo los tres movimientos de independencia que aparecieron, cada uno de ellos con su propia ideología y fines: el MPLA de Angostinho Neto, el que sería el primer presidente de la Angola independiente y el partido que ha gobernado el país desde entonces hasta hoy, el FNLA y el UNITA. Se trata, en suma, de un texto que nos involucra en este periodo desde la perspectiva de unos seres que Monreal ha escuchado (a través de cientos de entrevistas) para poder escribir sobre lo que ocurrió.

Pero, además, la historia se cuenta desde varias voces que pertenecen a diferentes generaciones. Y yendo un poco más lejos ha incorporado la de Kianda, hija de los dos combatientes protagonistas, que se vio exiliada cuando era una niña y que lo mira todo desde los ojos de una persona occidentalizada pero que necesita saber sobre su pasado, su familia y su país. A la vez que le sirve para ampliar el enfoque hacia otros temas más existencialistas, como el vacío de una vida que no tiene sentido (envuelta en el reconfortante colchón capitalista) frente a la de otros que la han vivido y exprimido hasta sus últimas consecuencias.

Kianda, la protagonista, es el punto de arranque que permite a Monreal contar la historia “desde fuera” mientras abre un coro de personajes que personifican a aquellos que lucharon por la independencia o aquellos que decidieron matarla desde sus inicios. Esta mujer, que vive en la actualidad con su madre ex-combatiente en Londres, decide que debe regresar junto con ella a su país para conocer qué le ocurrió de verdad a su padre. Se trata de un periplo que debe realizar para poder cerrar un círculo y avanzar. Lo conseguirá gracias al diario (en cuidada edición de Salto de Página y presentado en hoja negra con letras blancas y dibujos) que su padre escribió antes, durante y después de la lucha, y la toma de contacto con otros seres que marcaron la existencia de sus progenitores.

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Foto: Borja Monreal en Quedas de Kalandula, Provincia de Malanje. Angola.

Se trata de una obra que en su segunda parte comienza a destapar los numerosos secretos con los que han vivido sus personajes. Así, el ritmo y el tono convierte la narración en un thriller en el que cada persona arroja un poco de luz hasta el desenlace final. Aunque tampoco hay excesivas sorpresas (y se echa en falta quizás más densidad y arrojo a la hora de tratar los claroscuros de algunos personajes), se sigue con interés, sobre todo aquellos episodios que se sumergen en la historia o indagan en el ser y estar angoleño y nos muestran vértices de su cultura.

Además, Monreal ha querido plasmar lo que ocurrió el 27 de mayo de 1977. Una historia que ha sido largamente silenciada y que una y otra vez se siente la necesidad de sacar a la luz. De ella emerge también un mito: Nito Alves, quien fue Ministro de interior durante la independencia y fue el motor del levantamiento de 1977 que los “fraccionistas” con él a la cabeza llevaron a cabo para derrotar a Angostinho Neto. Se habla de una auténtica masacre. Sin duda, este episodio silenciado genera cada vez más preguntas que respuestas y es difícil conocer todos los ángulos del mismo. Se habla de 30.000 muertos, sobre los que nadie quiere empezar a destapar nada, y en la actualidad habría más desaparecidos que en Argentina. Una herida demasiado grande para que aún siga abierta.

A través de El sueño eterno de Kianda, Monreal transmite, en todo momento, la necesidad de encontrarse a uno mismo, de interrogarse sobre los propios actos e inacciones. Y esto, él lo sabe, lo hacemos tanto los “unos” como los “otros”. No en vano, parece decirnos el escritor, no somos tan diferentes…

¿o sí?.

El sueño eterno de Kianda. Editorial Salto de Página y Fundación Caja Canarias, 2017. Borja Monreal Gainza. Ilustraciones: Loraxi López.

El océano de fronteras invisibles – Daiana Nascimento Dos Santos

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Daiana Nascimento Dos Santos ha publicado su tesis doctoral en la que propone una comparación de cuatro novelas de Latinoamérica y de África (El reino de este mundo (1949), del cubano Alejo Carpentier; Changó, el gran putas (1983), del colombiano Manuel Zapata Olivella; A gloriosa familia (1997), del angoleño Pepetela; y Um defeito de cor (2006), de la brasileña Ana Maria Gonçalves) que giran en torno a la esclavitud que “sigue reproduciéndose en muchos lugares del planeta”. Lo relevante, además de presentar un campo nuevo de investigación, es el hilo conector de estas obras: África, histórica, física o utópica (la diáspora africana, la resistencia, la lucha social, la memoria colectiva y la validez del discurso oral).

El reino de este mundo presenta “una perspectiva diferente del pasado colonial del continente, donde la historia no es contada desde la mirada de los personajes legitimados por la historiografía, sino que el relato da voz a figuras comunes que no han sido visibilizadas por la historia oficial”. En este sentido, no hay muchas novelas africanas que hablen sobre la esclavitud, dice Dos Santos que “todavía provoca contradicciones, silencios, discrepancias e incomodidad en su abordaje”. Resalta textos tales como The dilemma of a ghost de Ama Ata Aidoo, Le devoir de violence de Yambo Ouologuem, La travesía de Donato Ndongo, Nación criolla (Alianza Editorial, 1999) de Agualusa, Les amants de l´esclaverie (2004) de Ismaïla Samba Traoré; Esclaves (2009) de Kangüi Alemdjrodo (Togo) entre otros. Me gustaría añadir a este listado dos novelas que han aparecido en este blog y que tratan también el tema de la esclavitud desde dos puntos de vista novedosos: La estación de la sombra de Léonora Miano (Casa Africa, 2015) y Paraíso de Abdulrazak Gurnah (Muchnik Editores S.A, 1997).

Mientras la novela de Miano nos mostraba las luchas que se llevaron a cabo frente a la esclavitud a nivel más personal pero no por ello menos poderosas, la de Gurnah nos hablaba de muchas clases de esclavitud. Estamos, por así decirlo, en diferentes tipos de esclavitud (la condición de esclavo en África, en concreto, asume sus propias y diferentes características. En el período anterior a la trata se definen dos categorías de siervos: “extranjeros apresados en las guerras y los que fueron obtenidos a través del comercio interno”. En El óceano de fronteras invisibles se recoge la opinión al respecto de Antonio Carreira que señala “se ejercía la práctica de compra/venta de esclavos en el interior de África”, los musulmanes ya utilizaban la mano de obra esclava y en otras partes del continente, la práctica de la esclavitud se circunscribía al ámbito doméstico, además de la captura anterior de esclavos ya mencionada).

La perspectiva de Miano es la de la visión de los que se quedaron, explora ese silencio que sobrevino tras las sucesivas capturas llevadas a cabo en Camerún. Dice Gurnah que el impulso que estaba detrás de Paraíso era desafiar los discursos maniqueos construidos por el colonialismo en torno a que la razón final del mismo fue poner fin a la esclavitud árabe. Paraíso habla de muchos tipos de esclavitud: de la que practicaron los árabes, de la que realizaron los propios africanos, de la que sufre la joven Amina, confinada y obligada a un matrimonio forzado… En el hermoso jardín, el anciano que lo cuida, hijo de esclavos, pronunciará estas palabras frente a un Yusuf que ha crecido desde el principio de la novela “Me ofrecieron la libertad como un regalo. Ella lo hizo. ¿Quién le dijo que era su dueña para dármela?” (pág.260).

00106520359628___P1_600x600A gloriosa familia se tradujo al castellano bajo el título El tiempo de los flamencos (Texto Editores, 2006). La novela se desarrolla durante la ocupación holandesa de Angola, entre 1642-1648. Según Dos Santos, “el texto literario entrega una perspectiva transgresora que sugiere una reescritura y relectura crítica de la historia angoleña, a cargo de su representación histórica a través de la literatura”. En una entrevista a Pepetela, afirmación siguiente: “Cuando escribí la novela, estaba pensando un poco en eso (en que la gente va a Angola a hacer negocios. En el Siglo XVII esos negocios eran sobre todo la venta de esclavos. Hoy es el petróleo) aunque no especialmente en el petróleo. Hoy no sólo es el petróleo lo que atrae gente hacia Angola; son los diamantes y el comercio. Angola sigue siendo un país que tiene recursos y que atrae. Pero atrae a las personas buenas, que interesan, y también a las personas malas, que no interesan.”

A Daiana le hice dos preguntas en relación con su libro:

¿Cuál ha sido tu intención al escribir esta tesis doctoral?

-Llamar la atención sobre el peligro de la esclavización actual, principalmente, al considerar que todavía se ejerce esta practica en varios sectores (textil, sexual, trabajo domestico, industrial, agrícola, etc) de nuestra sociedad.

-Poner en discusión el trafico de personas en la actualidad: ‘nuevos negreros’ que actúan en varios sectores y partes del mundo. En este sentido, estoy pensando en lo que actúan en la fronteras entre Chile/Perú, específicamente dedicados al trafico de personas de Colombia y de República Dominicana.  Sin perder de vista, de que la red es mucho más amplia y compleja, pero abarca sobretodo a ‘vender’ y/o explotar laboralmente a negros y/o afrodescendientes (además: guaraníes, asiáticos, etc).

¿Por qué crees -algunas razones ya las das en el libro- que hay tan poca literatura africana sobre la esclavitud?

– En el momento que escribí la tesis, había encontrado poca literatura africana, principalmente en portugués. Hoy día, con mi proyecto de postdoctorado, me doy cuenta de que hay más literatura, principalmente de escritores africanos que escribe en francés. En general, estos textos abordan el tema de la esclavitud en relación con la colonización, de modo, a trazar un paralelo entre ambos procesos, pasando, además, por periodos del trabajo forzado.

– Además, creo que el abordaje en escritores africanos negros es muy diferente al de escritores africanos blancos. En el corpus que estoy revisando ahora, me doy cuenta de que en los primeros: hay referencias sobre la esclavitud, el colonialismo y la descolonización; en los segundos: las referencias se centran en la descolonización – y el ¿fracaso? de la independencia. Por cierto, que esto no puede ser una generalización, pero deja claro que las experiencias son muy distintas. Y si hablamos desde la perspectiva de genero, las experiencias también son aún más distintas…

El libro de Dainana se propuso “dentro de un marco discursivo que demuestra la vigencia de la aludida problemática sobre las connotaciones de la esclavitud y su relación con las imágenes de África en el imaginario de cuatro novelas contemporáneas”. No en vano afirma, ” los africanos y sus descendientes han sido vistos desde los inicios a partir de una construcción discursiva compleja producida por el discurso social que ha pretendido encapsularlo bajo estereotipos“. Así se hace necesario elaborar nuevas formas de análisis que exploren más allá del discurso dominante hasta el momento. Ella realiza una necesaria relectura de los cuatro textos literarios señalados para señalar la actualidad y vigencia del tema. Estos autores miran hacia el pasado para mostrar la importancia de razonar “para que las atrocidades de antaño no vuelvan a repetirse”. Frente a la esclavitud surgen múltiples preguntas que aún hoy requieren de estudios más profundos que se introduzcan sin recelos en la magnitud de todo lo acontecido.

Ficha:

  • Título original:  El océano de fronteras invisibles: relecturas históricas sobre (¿el fin de?) la esclavitud en la narrativa contemporánea (2016)
  • Idioma: Original: Castellano
  • Editorial: Verbum (2016)
  • Nº páginas: 213

Buenos días, camaradas- Ondjaki

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La mirada de un niño puede ser un recurso para presentar realidades y hechos que bajo el prisma de un adulto costaría más explicar. Su lengua puede transmitir lo que observa sin más peligro que el de recibir una reprimenda de vez en cuando. Lo que un niño diga no tiene apenas consideración, quiero decir lo que diga en relación al mundo de los adultos. O es más fácil “quitarle hierro”. Por eso los mayores, cuando eso ocurre, miramos a los niños y les decimos: qué cosas tiene este niño. Es lo que le ocurre al narrador de “Buenos días, camaradas”, cuando desgrana en voz alta las verdades que contempla, “que ya no íbamos a tener monopartidismo y hasta tendríamos elecciones. Yo quise preguntar: ¿Pero cómo van a hacer elecciones si en Angola solo hay un partido y un presidente…? (pág.134). Una novela autobiográfica que narra, de manera conmovedora y lúcida, la infancia de Ondjaki.

El año pasado, Ndalu de Almeida que es su verdadero nombre, ganó el Premio José Saramago (que premia la obra publicada en portugués de autores con menos de 35 años) con “Os transparentes”, que es un retrato de la Luanda de posguerra, con sus desigualdades sociales y sus contrastes. “Este premio no es mío, es de Angola”, afirmó Ondjaki al recoger el premio que no es el primero, ni casi seguro el último que recibe. Además ha codirigido un documental sobre la ciudad de Luanda (“Ojalá crezcan Pitangas – historias de Luanda”, 2006). Y hace afirmaciones como esta: “para que la novela (se refiere a “El silbador”) sea literariamente verosímil, he tenido que “reducir un poquito” la versión de los hechos.”

Buenos días, camaradas” es una novela corta. “Es un libro muy especial para mí, dice en una entrevista para Afribuku, porque recuerda a los profesores cubanos de mi niñez desde una perspectiva afectiva y porque fue una obra escrita instintivamente. No tuve tiempo para pensar, simplemente escribí.” Su protagonista es un niño de unos diez años, que relata su día a día, desde una conciencia y visión del mundo que ya quisiera yo para muchos adultos.

Angola se adentra en sus primeros años como país independiente y el niño no entiende cómo puede haber quién estuviera a gusto bajo el dominio de los portugueses, “Pero Antonio…¿no crees que cada cual debe mandar en su país? ¿Qué es lo que estaban haciendo aquí los portugueses? (pág.14). Mientras para el niño, es inaúdito concebir que se pueda vivir sin libertades, personas como Antonio le contestan que con los portugueses no se vivía mal y que podía ir de un lado a otro sin problemas.

La recién lograda independencia (1975) asoma ya con uno de sus perfiles, la del dictador omnipresente y único ante el que se deben plegar para obedecer, incluso cuando pasa el coche. Al niño le sorprende descubrir que el presidente de Portugal camine sin escolta, todo lo contrario a lo que ocurre con el de su país. Más absurdo es el hecho de que los rusos tengan en Angola un mar propio (tras la independencia del país de los portugueses, se originó una guerra civil y con la Guerra Fría en un momento de pugna cada uno los movimientos independentistas buscó sus aliados: por un lado Sudáfrica y Estados Unidos, por otro Unión Soviética y Cuba): ” A lo mejor nosotros también deberíamos tener una playa para angoleños en la Unión Soviética” (pág.53).

Una obra cargada de ironía “un brindis también por nosotros, los niños, las “flores de la humanidad” como nos llamó el camarada profesor Ángel” (pág.112), de sentido del humor, y de ternura, con un niño con unos ojos grandes que va descubriendo el mundo y una voz que elige historias increíbles o no tanto. En Luanda todo es posible. “Exageradas o no, en Luanda era posible que sucedieran estas cosas. Es decir: una escuela entera huyendo a todo correr; unos a punto de ser atropellados por sus camaradas en el patio; otros desmayándose e incluso otros, o mejor dicho otra, saltando como un lince sin tocar el muro y sin dejar rastro en la arena (…) En fin, aquí en Luanda no se puede dudar de las historias que te cuentan. Hay muchas cosas que pueden suceder y otras que, sino pueden, terminan por suceder de alguna manera” (pág. 106).

No esperéis grandes acontecimientos, pero sí encontrar historias de amistad como la que une al niño con Antonio, un intendente de la casa paterna; de gratitud como la que siente hacia sus profesores cubanos; de imaginación y humor, como la que surge en torno a la historia del “Ataud Vacío” (que en el fondo es una historia terrible, cruel y que recuerda la violencia que aún les rodea) y también de tristeza ante una pérdida. Esas pequeñas cosas, nada más, ¿pero no es eso la vida?.

“Si esto que voy a decir es posible, entonces aquella noche tenía un olor cálido. Imagínense un olor que incluya rosas muy encarnadas, hojas de enredadera con un poquito de polvo, mucha hierba, ruido de grillos, ruido de babosas andando por encima de su propia baba, ruido de langostas, el ruido de una sola cigarra, un cactus pequeño, helechos verdes, dos hojas grandes de plátano y un aroma enorme de té de caxinde. Imagínense todo eso bien exprimido y yo creo que era el olor de esa noche.” (Págs.97-98)

Ficha:

  • Título original: Bom dia camaradas  (2003 )
  • Idioma: Original: portugués (Editorial CAminho, S.A, Lisboa)
  • Traducción al castellano: Editorial Txalaparta (2010)
  • Traductora: Ana M. García Iglesias
  • Páginas: 135
  • Otras obras traducidas al castellano de Ondjaki:
    • Y si mañana el miedo (2006)

El vendedor de pasados- José Eduardo Agualusa

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En esta novela el protagonista es un albino, Félix Ventura. Cuando otro personaje le replica que es blanco, Ventura le contesta así: “¿Blanco, yo?-El albino se atragantó. Sacó un pañuelo del bolsillo y se enjugó la frente-. ¡Nada de eso¡ Soy negro. Soy negro puro. Soy autóctono. ¿Es posible que no vea que soy negro?”.  En una entrevista, su autor, Agualusa contestaba de esta manera al interrogante sobre qué es un blanco y qué es un negro: “…contra lo que pudiera parecer, la respuesta depende de la situación. Conozco brasileños que descubrieron que eran negros al llegar a Estados Unidos. En su país, eran blancos. Conozco también el caso contrario, el de norteamericanos que en su país son negros y que, en África, no pueden entrar en ceremonias religiosas por ser blancos. A Hugues, el poeta norteamericano, le ocurrió en Nigeria. Y dijo: pero yo soy negro. Oiga, le respondió un nigeriano, usted será negro en su país”.

Breve resumen:

Félix Ventura es un personaje peculiar. Además de ser albino, ha escogido un extraño oficio: vendedor de pasados falsos. Después de años de guerra, sus clientes –prósperos empresarios, políticos, generales y la emergente burguesía angoleña– tienen un futuro prometedor. Así que sólo les falta un pasado presentable. Félix les fabrica una genealogía de lujo, memorias felices, e incluso les procura los inevitables retratos de ancestros ilustres. Una noche llega un misterioso extranjero solicitando sus servicios y, de pronto, el pasado irrumpe en el presente en una trama que es también una originalísima novela negra en la que nadie es lo que parece y empiezan a ocurrir hechos imposibles.

Una sátira feroz, divertidísima, pero también esperanzada. Una novela que es también una reflexión sobre la construcción de la memoria y sus equívocos, acerca de cómo podemos recordar cosas que nunca sucedieron y olvidar, sin concesiones, lo sucedido. Una novela contada por un insólito narrador, irónico y extraordinariamente perceptivo, que haría las delicias del mismísimo Jorge Luis Borges. (Fuente: Editorial Destino)

Ficha:

  • Título original:  O vendedor de passados (2004)
  • Idioma: Original: Portugués
  • Traducción al castellano: Ediciones Destino, S.A. (2009) www.edestino.es
  • Traductora: Rosa Martínez Alfaro
  • Nº páginas: 161
  • Premios del libro: Independent Foreign Fiction Prize (2007)

Tras leerlo:

Félix Ventura es un negro albino, especialista en inventar árboles genealógicos para sus clientes: la nueva burguesía de Angola. Para aquellos a los que, después de décadas de guerra, lo único que les falta es tener un pasado perfecto y sin tacha para conseguir un futuro prometedor. A ellos les traza un árbol genealógico, les da fotografías de sus familiares y “les vende ese sencillo sueño”. Por si lo anterior no fuera convincente para desear leer ya mismo esta novela, el vendedor de pasados comparte su casa y sus pensamientos con un geco, que se llama Eulalio, animal que en su vida anterior fue un hombre, nada más y nada menos, aunque no se diga expresamente, que Jorge Luis Borges.

La irrupción de un extranjero, un fotógrafo de guerra, sin más nombre que el que le buscará Félix Ventura, “he tenido muchos nombres, pero quiero olvidarlos todos”, le propone un nuevo trabajo pero esta vez será diferente: el nuevo cliente necesita una  vida real, con documentación auténtica. Si al principio Félix rechazará tímidamente la petición, pronto se volcará en la búsqueda de una nueva identidad para el extranjero, y así surgirá José Buchmman.

Nada más obtener su nueva identidad, José Buchmman se lanza a buscar pistas sobre los antepasados que le ha proporcionado Ventura, comenzando a sufrir una metamorfosis (una reencarnación, una posesión) que deja de un lado la anterior vida del hombre para zambullirse en plenitud en la “inventada”. Sin embargo, el juego de espejos está a punto de darse la vuelta, y nada parece ser lo que es, ni nadie parece ser quien es.

Lo mismo ocurre con el libro. Sin ser un libro de crítica abierta al colonialismo, incluye referencias a lo que supusieron esos años (revolución de los claveles, independencia de las colonias: Angola en 1975 y el largo conflicto posterior) y sin ser realmente un libro que indaga en la vertiente política, introduce los enfrentamientos posteriores a la descolonización, con su coste en vidas humanas y privación de derechos. Sin ser una novela negra, sí que deriva en una novela de este género. Y, sin ser, en definitiva, un libro filosófico, nos propone una gran variedad de cuestiones para la reflexión.

Como he dicho, la búsqueda de una identidad y el tema del doble, junto con los frágiles límites entre lo real y lo soñado, son dos de los ejes sobre los que gira esta novela, a la par que la necesidad de separar la verdad de la mentira. Y la memoria que “es un paisaje contemplado desde un tren en movimiento” nuestra frágil, torturada, feliz memoria. “Nuestra memoria se alimenta, en gran medida, de lo que otros recuerdan de nosotros. Tendemos a recordar como nuestros los recuerdos ajenos, incluso los ficticios”. La memoria, traicionera, maleable u oculta.

La búsqueda de la identidad y la necesidad del desdoblamiento en otra persona, se repiten a lo largo de toda la historia. Comenzando por el narrador que, como he señalado arriba, es un geco (una especie de lagartija), el cual tal y como la cita introductoria del libro nos indica, puede ser el doble animal de Jorge Luis Borges, y a la postre del propio Félix. En la novela de Alain Mabanckou “Memorias de puercoespín”, se hablaba de una leyenda según la cual todo ser humano tiene su doble animal, en este caso un puercoespín. En el texto de Mabanckou se hacía a la vez mención a otros dobles ilustres, como el gallo de “El coronel no tiene quien le escriba” de García Márquez y el pez de “El viejo y el mar” de Hemingway. El propio Agualusa da las explicaciones de porqué ha elegido un animal como narrador y “alter ego” del protagonista: “en primer lugar es sinónimo de infancia, de tiempo feliz; en segundo lugar, su vista panorámica ofrece una perspectiva cómoda para contar y, por último, el pequeño animal (común en Portugal y en las riberas del Mediterráneo Occidental) es, en efecto, una reencarnación del escritor argentino [se refiere a Borges]” 1

La mezcla entre realidad y sueño, que envuelve toda la novela, cubriéndola de un manto de ensoñación, se va completando con los capítulos que se titulan: “Sueños”. En varios momentos de la lectura (sobre todo en el sueño nº 2 y cuando afirma: “me contó la última vez que nos soñamos”) me ha venido a la cabeza el relato de Gabriel García Márquez “Ojos de perro azul”, en el que dos personas, un hombre y una mujer, se soñaban para buscarse y encontrarse en sueños únicamente; fuera de ellos, fuera del mundo onírico, no era posible (¿no era deseable?) el que se reconociesen, por eso la entrada en el mundo real era algo que deseaban pero también temían. Esta idea del sueño, como lugar donde puede ocurrir aquello que deseamos ocurra en la realidad, pero quizás no a la inversa, está unida al tema del doble, el deseo de ser otro: “He sido quien he sido porque me faltó valor para ser diferente”.

“En algún momento de la vida todos nosotros recurrimos a un doble”, informa Ventura (¿o es el geco?). A veces, usamos caretas que nos permiten deslizarnos mejor y con más comodidad por la vida. Otras, nos metamorfoseamos en “otro-otra” como única manera de lograr , tapar, olvidar algo o como una manera simplemente de sobrevivir. Como única forma de intentar huir de la dura realidad que nos atenaza, insistente. Elaborarnos otra vida, para poder olvidar, para poder continuar.

Cuando el geco recuerda a su madre, emplea las siguientes palabras: “la realidad es dolorosa e imperfecta -me explicaba-. Ésa es su naturaleza y por eso la distinguimos de los sueños. (…) La realidad hiere, incluso cuando por momentos, nos parece un sueño. En los libros está todo lo que existe, muchas veces con colores más auténticos y sin el dolor verídico de todo lo que realmente existe. Entre la vida y los libros, hijo mío, elige los libros”.

 «Se podría argumentar que todos estamos en constante mutación. Sí, tampoco yo soy el mismo de ayer. Lo único que no cambia en mí es mi pasado: la memoria de mi pasado humano. El pasado suele ser estable, siempre está ahí, bello o terrible, y ahí se quedará para siempre”. 

Sobre el autor:

Huambo, Angola, 1960. José Eduardo Agualusa es periodista y escritor, con nueve novelas en su haber. De familia portuguesa y brasileña, pero criado en Luanda, ha hecho de la mezcla de culturas una de las reivindicaciones de sus novelas. (Fuente: Editorial Destino). Hijo de colonos blancos portugueses. Estudió agronomía y silvicultura en el “Instituto Superior de Agronomía”, en Lisboa. En 1998 se mudó a Río de Janeiro, y vive  en  Luanda desde 2004.Colabora en el diario “Público”. Realiza el programa ” La hora de las cigarras” (A hora das cigarras) en RDP África, en el cual trata temas sobre música y poesía africana. En 2006 lanzó en conjunto con Conceição Lopes y Fatima Otero, la editorial brasileña Língua Geral, dedicada exclusivamente a autores de lengua portuguesa. En 2007 recibe el Premio Independiente de Ficción Extranjera (Independent Foreign Fiction Prize) por su novela “El vendedor de pasados”, titulada en inglés como The Book of Chameleons y traducida por Daniel Hahn, siendo el primer escritor africano en recibir tal distinción desde su institución en 1990. (Fuente: Wikipedia).

“Agualusa es la palabra que los antiguos marineros portugueses usaban para nombrar el color del mar al amanecer, cuando es tan manso que una luz suave parece alumbrarlo desde el fondo” (Fuente: Tragaluz Editores)

  •  Otras obras traducidas:
    • “Estación de lluvias” 1996
    • “Nación criolla: la correspondencia secreta de Fradique Mendes ” 1997
    • “Nació criolla” 1997 [Catalá]
    • “El año en que Zumbí tomó Río de Janeiro” 2002
    • “Cátalogo de luces” 2013 (Antología de cuentos)
  • Premios: Recibió, en 1997, por “Nación criolla” el Gran Premio Literario Radio Televisión Portuguesa. Por su último libro “Teoria Geral do Esquecimento” 2012 (“Teoría general del olvido” aún no traducida al castellano) ha recibido el Prémio Literário Fernando Namora en 2013.

 Para saber más:

In English:

Puedes leer en inglés la crítica que ha hecho sobre este libro Mary Okeke en su blog: “The book of chameleons

Lee uno de sus cuentos:

La editorial “Tragaluz editores” ha publicado este año 2013 el libro “Catálogo de luces“. Una antología realizada por el autor para presentar sus cuentos a los lectores en lengua castellana. En este enlace puedes leer uno de ellos: “La increíble aunque verdadera historia de don Nicolau Água-Rosada

Música de Angola en “El vendedor de pasados”


Buscan en las estanterías algún disco,

-¿No tienes cuduro,** tío?

y como el albino no tiene cuduro, no tiene quizomba,*** no tiene Banda Maravilha ni a Paulo Flores, los grandes éxitos del momento, acaban eligiendo los de portada más vistosa, invariablemente ritmos cubanos. Bailan, bordando cortos pasos en el suelo de madera, mientras se desabrochan uno a uno los botones de la blusa. La piel perfecta, muy negra, húmeda y luminosa, contrasta con la del albino, seca y áspera, de color rosa. Yo lo veo todo. Dentro de esta casa soy como un pequeño dios nocturno. Durante el día, duermo.

** El cuduro es un género musical y sobre todo un género de danza en Angola, una mezcla poderosa de ritmos tradicionales y de beats electrónicos de influencia house y rugga. Sobre esta base melódica, los cuduristas ponen sus textos, generalmente escritos en portugués y con algún vocablo de lenguas angoleñas como el quimbundo (N. de la t.)

***El quizomba es un estilo musical y un tipo de danza muy movido originario de Angola. El ritmo es similar al del zouk antillano. (N.de la t.)

El vendedor de pasados(O vendedor de passados)- Agualusa, José Eduardo.2009. Editorial Destino, 2013 (pag.12)

Este vídeo lo ha aportado: @AnaMelgosa

La generación de la utopía-Artur Pestana, Pepetela

La generación de la utopía- Artur Pestana

Han pasado más de treinta y cinco años desde que Angola lograra la independencia,  más de veinte desde que Artur Petana, Pepetela, escribiera este libro y más de diez desde que se puso fin a la larga guerra civil. Sin embargo, este libro basado en el recorrido vital de varios personajes desde la clandestinidad hasta la independencia de Angola y sus años inmediatos posteriores, no deja de ser un brillante relato sobre la lucha por lograr un objetivo y  su desencanto cuando éste no resulta ser lo esperado.

En 2011, el escritor avisaba sobre la realidad que se vivía en Angola. Un país con grandes tensiones sociales en su seno consecuencia de unas desigualdades sociales notables entre una inmensa mayoría pobre y una minoría rica. Además alertaba sobre la riqueza natural del país, petróleo, que podría ser la verdadera razón de una intervención extranjera militar en el mismo. Hoy, Angola es uno de los destinos de los portugueses que se ven obligados a dejar su país debido a la situación en la que se encuentra en la actualidad Portugal a consecuencia de los efectos perversos de la llamada “crisis económica mundial”.

Los personajes principales de La generación de la utopía se reúnen en “La Casa” en Lisboa, donde debaten y se relacionan.  Son las primeras ilusiones, la toma de contacto con el compromiso político, los debates teóricos, las múltiples caras que hay a la hora de elegir el mejor camino para lograr la independencia de Angola. Sin embargo, no siempre lograr el objetivo trae la justicia y el mundo soñado. A medida que van transcurriendo los acontecimientos y los años, irán mutando: algunos se irán desmarcando y situándose en los diferentes extremos desde el compromiso hasta la traición.

La novela está dividida en cuatro partes: “La Casa-1961” situada en Lisboa; “La Chana-1972″ en la que se describe la lucha activa;”El pulpo-1982″ cuando ya Angola es independiente pero está bajo la lucha de guerrillas por el poder ;”El templo-1991” en una Angola en paz donde se dibujan otros horizontes.

En Lisboa, los estudiantes tienen las ilusiones intactas, sueñan con la independencia y con una sociedad más justa. Se van perfilando las personalidades de estos personajes que ya no nos abandonarán, como si formaran parte de nuestra propia memoria. Sobre todo Sara,  Malombo, Aníbal y Vítor, junto con otros hacen eso tan difícil que es traspasar el papel e instalarse con nosotros a nuestro lado mientras leemos. Son la generación de la utopía, la generación del sueño y de los ideales grandes, la generación dispuesta a darlo todo por cumplirla. Habla esta novela sobre la propia deriva de muchas utopías, desde la toma de conciencia política en este caso, donde se abre la esperanza, hasta la desilusión final. Desde los primeros pasos ilusionantes y desbordantes de energía, hasta los estertores de la misma, donde ya se ha dado todo y solo queda el último recuento, ése en el que no podremos eludir la cuenta final. En el medio muchos de ellos habrán ido tornando sus intereses, desde el idealismo hasta la riqueza material.

La novela atrapa y avanza rápida, a pesar de que hay muchos diálogos profundos y de intenso repaso de dilemas a los que se van enfrentado los personajes: la lucha por la independencia, los ideales, la clandestinidad, la toma de las armas, hasta la pregunta final: si realmente valía la pena el sacrificio de toda una vida. Como toda lucha por la independencia, la de Angola también se completó al obtenerla, pero no así los objetivos de los que lucharon por ella, de los  que soñaron, a través de ella, con un mundo mejor. En el discurso del más lúcido de los protagonistas principales se perfila la idea de que con la independencia sí se culminó una etapa, pero  luchar por conseguir un objetivo no significa que se logre en la manera en la que se soñó, que se sacien también los anhelos de justicia. 

Aparecen ,también, los grandes temas como el de la amistad, la traición y el desencanto. El del amor, llega como ese momento excelso que se espera durante veinticinco años y que al final aparece en toda su plenitud. La historia de amor conmueve por su descripción y tratamiento, sentimos como si fuera algo tan hermoso y delicado como el vuelo de una mariposa, con las emociones a flor de piel.

La corrupción y  el encanto del poder también tienen su hueco. Una vez que parece que ya llega el momento anhelado cada uno puede posicionarse en una situación más ventajosa, se olvidan los viejos ideales y se prefiere hablar de un nuevo sistema (el capitalista) que se abre, como una plata carnívora, dispuesta a engullir a todo el que esté dispuesto. Estorban los viejos compañeros de lucha, para el que solo ve rendimientos y negocios. La independencia trajo muchas cosas buenas, pero también beneficios a los que supieron tomar ventaja, sin guardar ya ideales o sentido de la justicia. Incluso al final se abre un nuevo horizonte, una  vuelta de tuerca más en este mutar de algunos de los protagonistas hacia una nueva religión, a través de la cual continuarán amasando dinero.

El desencanto impregna muchas páginas del libro. Hay una preciosa metáfora en la lucha final de Aníbal con aquel pulpo que le perseguía desde su infancia. La desilusión de aquellos que lucharon por algo y que se encontraron al final que no era lo que esperaban. Que ese inmenso sol que soñaban contemplar era, en realidad, un pequeño rayo, hermoso  sí, pero que no ilumina ni calienta como debiera.

El desencanto que,  sin embargo, no debe impedir volver a intentarlo otra vez, porque eso y no otra cosa es lo único que podemos hacer los que creemos que el paso por esta vida es un continuo intentar, y que nuestros pasos son apenas una huella en la arena que la próxima ola hará desaparecer. La grandeza de algunos de los protagonistas del libro es haberlo dado todo, sin medirse, aunque hayan encontrado al final un globo desinflado entre las manos.

En un momento dado, aunque muy breve en algunos casos, fuimos puros, desinteresados, sólo pensando en el pueblo y luchando por él. Y después… todo se adulteró, todo se pudrió, mucho antes de llegar el poder. Cuando nos dimos cuenta de que más tarde o más temprano era inevitable que llegáramos al poder, cada uno comenzó a preparar la base de lanzamiento hacia ese poder, a defender las posiciones individuales, egoístas. La utopía murió. Y hoy huele mal, como cualquier cuerpo en estado de putrefacción. De ella solo queda un discurso vacío.

Ficha:

  • Título original:  A geraçao da utopia (1992)
  • Idioma: Portugués
  • Traducción al castellano:  Editorial Txalaparta
  • Traductora: Milene Illas Castañedo
  • Premios: Camões (1995) y  Principe Claus (1999)

 

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