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Posts etiquetados ‘Argelia’

El pais de arena de Isabelle Eberhardt

En 1904, Isadora Duncan no había tenido aún ningún sobresalto, apenas nada que la resquebrajara por dentro como después ocurrió. Comenzaba a completar en aquel momento el periplo que la llevaría a ser conocida por su espectacular manera de concebir la danza, liberándola de ataduras y formas estrechas, representación para muchos de escándalo y para otros de enigma. Había llegado a Atenas e iniciaba su trayectoria que la haría bailar descalza y libre ante los ojos atónitos y hechizados de todos los que tuvieron el privilegio de contemplarla. Muy lejos de allí, la suiza Isabelle Eberhardt, insumisa, inclasificable y poliédrica, se ahogaba en plena juventud por el desbordamiento del Sefra, en Argelia, su país de arena, que se llevó consigo el pequeño poblado en el que vivía.

Isabelle Eberhardt. Autoría desconocida

Isabelle Eberhardt. Autoría desconocida

Una bailaba frente al mar, sobre la arena. La otra escribía perdida, consciente y plena, en la ilimitada superficie del Sahara.

“Todo en Argelia había sido una revelación para él”, se describe Isabelle en uno de sus relatos, “El Médico”. Suiza de nacimiento, su primera obra la escribió en 1895, bajo un seudónimo masculino, Visions du Moghreb, sin haberse movido de Ginebra. Es un ejemplo de hasta qué punto aquellas tierras la fascinaban. Tras viajar por Túnez, se estableció en el desierto argelino desde donde llevó su vida siempre a su manera.

Isabelle Eberhardt es más conocida por su subversión que por su obra. Atravesó a caballo las doradas arenas vestida de hombre. Su trasvestismo la ayudó a penetrar en aquellos grupos de musulmanes que de otra manera le habría estado vedado. De esta manera trataba de comprender y transmitir todo lo que los diferentes pueblos argelinos le mostraban.

Convertida al islam, los colonizadores franceses la trataron con desdén y rechazo. No les gustaba la imagen de esta mujer que ataviada como un hombre se mezclaba con los argelinos para vivir con ellos y poder transmitir de primera mano sus modos de vida, pero tampoco a algunos pobladores locales. Esa figura errante, solitaria, decidida e híbrida trastocaba demasiados cimientos y creencias. Era incómoda, como solo un ser auténticamente libre lo puede ser.

Isabelle Eberhardt escribió poco, apenas unos artículos, un diario y algunos relatos cortos (reunidos bajo el8503 título El País de Arena) a través de los cuales se hace visible su compromiso con aquellas tierras, que la llevó a denunciar el colonialismo francés y sus deshonestas prácticas. Ella realizó el proceso inverso, en lugar de querer apropiarse de nada, se sumergió en la vida argelina.

Adelantada a su tiempo, en “Yasmina“, una novela corta que narra la historia de amor entre un oficial francés y una beduina (ella misma se casó con un oficial argelino musulmán) muestra a argelinos y franceses, colonizadores y colonizados, musulmanes y cristianos y la imposibilidad de dicha comunión en aquel momento. En este relato escribe:

África, a donde había venido voluntariamente, se le aparecía aún como un mundo casi quimérico, profundamente desconocido, y el pueblo árabe, por todas las manifestaciones exteriores de su carácter, lo sumía en un constante asombro.

En otros relatos va dejando traslucir sus preocupaciones, a través de una escritura que le vale de refugio. Tanto en “Tesaadiz”o “Taaliz” como en “Novia”, escribe sobre amores que nacen desgraciados con mujeres que acaban prostuidas (critica también con las costumbres musulmanas, como apunta Inmadulada Jiménez Morell en el prólogo). Al igual que plasma su postura anticolonial (“El médico militar” o “Campamento”), pero sobre todo escribe sobre su pasión por la vida nómada, su fascinación por el desierto, que puede más que cualquier vínculo afectivo (“Vagabundo”).

Errante, vagabunda, extrema y apasionada, su literatura (de factura irregular) comenzaba a formarse cuando la muerte se la llevó muy joven. Tal vez como dice Jiménez Morell “la belleza de estos relatos reside, sobre todo, en la armoniosa correspondencia con el pensamiento y la vida de su autora”. No en vano, siempre fue una nómada de la vida y de si misma.

Ficha:

  • Idioma: Original: Francés (1989). Éditions Papyrus Afrique (Dakar)
  • Traducción al castellano: Ediciones del Oriente y del Mediterráneo (2000)
  • Selección, traducción e introducción: Inmaculada Jiménez Morell
  • Nº páginas: 234

Las andanzas argelinas del Comisario Brahim Llob continúan (o empiezan)

Hay personas que siguen las aventuras de sus detectives favoritos de tal manera que no se pierden uno solo de los libros que las contienen. Mohamed Moulessehoul, el seudónimo que usa Yasmina Khadra, es uno de los (prolificos) escritores argelinos más (re)conocidos por su narrativa. Hace tiempo, en 1990 inició una serie protagonizada por el Comisario Brahim Llob usando para ello ya el seudónimo por el que se ha hecho famoso. La obra en cuestión fue El loco del bisturí, escrita en francés como el resto de su narrativa, no se tradujo al castellano hasta el año pasado en el que la editorial Esdrújula lo hizo, lo cual nos permite ordenarnormal_yasmina_khadra cronológicamente las aventuras del comisario argelino. Sí se publicaron las siguientes entregas de la serie: Morituri (1997), Doble blanco (1998) y El otoño de las quimeras (1998). Tiempo más tarde, en 2004, el prolífico escritor sorprendió presentando una novela anterior en el tiempo a la denominada “Trilogía de Argel”, La parte del muerto.
El Comisario Llob es un hombre honrado y felizmente casado, pero también directo, violento y dueño de un lenguaje brutal, que además escribe novelas policíacas. Le suele acompañar el tembloroso y despistado Teniente Lino. Duras y descarnadas, las novelas que protagonizan muestran las lacras profundas de un país cosido por el integrismo y sometido a una auténtica “mafia política”. Hay personas que desdeñan el género negro o policíaco por considerarlo “menor”. A favor de estas narrativas se puede señalar que suelen ser espejos que reflejan las preocupaciones sociales y las problemáticas más señaladas de las sociedades en las que se encuadran. En el caso de Khadra pone una enorme lupa sobre su país. De hecho, él fue un ex – comandante del ejército argelino que descubrió muy pronto cuál era la senda por la que quería transitar, tal y como explicó en su libro El escritor, “Lo que sí sé es que (los libros) me han aportado lo esencial: el valor para aceptar mi destino y no renunciar nunca a lo que considero que es más fuerte que un destino, mi vocación de escritor” (pág.127).

El loco del bisturiEn fechas recientes (2015) la editorial Esdrújula (también granadina) ha publicado El loco del bisturí, que es la primera cronológicamente, e inédita en castellano. Una llamada telefónica pondrá los pelos de punta al aburrido comisario al que un mindundi y enchufado jefe, quien “simboliza, él solito, toda la farsa de este país”, le ha colocado los casos más insignificantes. Un desconocido le informa sobre sus intenciones, mientras sujeta con una mano el teléfono y con la otra un bisturí: va a descuartizar a un hombre. Así comienza para la pareja uno de las historias “más espantosas de asesinatos y horror desde julio de 1962” y que llevará a que el comisario Llob se llegue a preguntar “¿Qué es un criminal?”.

morituri-de-yasmina-khadraLa desaparecida editorial gradina Zoela nos acercó la denominada “Trilogía de Argel” que iniciaba Morituri, el  libro que dio la fama al escritor. “Morituri cuenta la vida en Argelia durante el conflicto de finales de los 80. No se sabe en qué año exactamente pero da igual. Y en realidad da igual si eran islamistas o no lo eran. Para el comisario Llob son los malos y punto. Y son unos malos que lo tienen amenazado de muerte porque es policía. (…) La cosa empieza porque ha desaparecido la sobrina de un gerifalte y le encargan a Llob que investigue de forma discreta para que no salpique al hombre importante. Llob pasa de todo y ni discreto ni nada. Pero es que además, llega un punto en que ya da igual encontrar a la chica o no, se despliega ante el lector un abanico de podredumbre y miedo que lo tapa todo, que llega a todas las esferas de un Estado, de un país, en descontrol total.” [Maite Uró]

27737758“¿Quién se beneficia del doble asesinato,en pocos días, de un famoso diplomático a punto de denunciar la corrupción de su país y de un profesor de universidad que deja escritas con su sangre las misteriosas iniciales HIV?”, decía la contraportada de Doble blanco, la segunda (ahora sabemos que no) entrega del comisario argelino.

En LitERaFRicA, tras la lectura de esta novela, mandamos una postal literaria desde Argel gracias a este título. Una de las cosas que más impresiona desde el primer momento es la portada que eligió la editorial Zoela para ella.

En El otoño de las quimeras, Llob asumirá las consecuencias de haber escrito Morituri bajo el EL_OTONO_DE_LAS_QUIMERAS_CASAHOBBYseudónimo de Yasmina Khadra. A la jerarquía argelina no le gusta que un poli escriba novela negra, aún más cuando se dedica a desvelar las oscuras complicidades entre la mafia político-financiera y el terrorismo integrista….

9788420666235Aún quedaría una entrega más, una precuela, La parte del muerto (que no parece estar a la altura de la trilogía), que ahora dudamos en dónde colocar, ¿no debería ir al principio de esta cronología?. Sin embargo, Khadra la escribió la última y es por esa razón que así la mantenemos.

En realidad con ella lo que hizo fue cerrar un ciclo, el que abrió en 1990 mostrándonos las andanzas de Llob y al que después de esta última obra nunca más volvió. La narrativa posterior del hombre que escribía bajo nombre de mujer, no se adentró de nuevo en la literatura policíaca.

Para saber más sobre otros detectives africanos, puedes leer: Hoy contamos una de detectives, publicado en “Africa no es un país” el 17/03/2016

De dos en dos

Así nos han ido llegando las novedades editoriales (en castellano) en torno a las letras africanas durante el 2015, ¿continuará la racha?.

Ngũgĩ wa Thiong’o

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La editorial Debolsillo publicaba dos libros del keniata al albur de su eterna nominación al Nobel. Aprovechando el tirón que suponía que el nombre apareciera en todas partes se editaron dos de sus obras (si bien en formato de bolsillo). Se trataba de un ensayo escrito entre 1981-1985 (inédito en castellano) y de la reedición de una novela más reciente, la última que ha publicado antes de empezar con sus memorias.

Desde su brillante comienzo, El brujo del cuervo te hace subir a una atracción de la que no querrás bajarte con facilidad. Ngũgĩ wa Thiong’o condensa en más de setecientas páginas, cientos de historias y personajes llenos de originalidad, imaginación y magia. Se habla de “realismo mágico” y es que la narración no cesa de sorprendernos, entre la risa y la congoja. El “Sunday Times” de Londres reseñaba esta obra así: “Una traviesa y alucinante sátira sobre un dictador. Como si Saddam Hussein hubiera dado un golpe de estado en el País de las Maravillas y enviado a Alicia y al conejo a un campo de trabajo soviético.”

En cuanto a Descolonizar la mente, es el fruto de un largo debate sobre en qué lengua se debe de escribir la literatura africana, que continúa hoy en día. El escritor argumenta que la asunción del lenguaje del colonizador supuso aceptar su visión del mundo; “La lengua fue el vehículo más importante mediante el cual el poder fascinó y atrapó el alma”. Para él cualquier lengua posee un doble componente, en cuanto medio de comunicación pero también como vehículo de la propia cultura. Es un elemento crucial de la propia identidad. Pero el libro habla también del Imperialismo y las formas de resistencia y aporta mucha información y reflexiones importantes para conocer en mayor profundidad la obra y el pensamiento de este hombre que nació en Limuru en 1938, en el seno de una extensa familia campesina que se relacionaba en gikuyu, y que es uno de los referentes indiscutibles no solo de las letras (africanas), sino también como artista comprometido.

Yasmina Khadra

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La última noche del Rais se centra en esas horas finales que transcurren la noche del 19 al 20 de octubre de 2011, en las que el coronel comprende que va a ser definitivamente derrotado. Parece que Khadra escribió este libro en una especie de estado de gracia, con una escritura compulsiva, que le llegó tras indagar en la mente del líder libio y que acabó dando forma a esta exoficción, o el arte de crear una ficción a partir de elementos reales.

El loco del bisturí de Esdrújulas Ediciones  recupera la figura del comisario Llob que ya aparecía en las novelas de la Trilogía de Argel y también en La parte del muerto. Tal y como señalan desde la editorial, El loco del bisturí las precede cronológicamente y viene por fin a completar en nuestro idioma las andanzas de este comisario argelino íntegro y gruñón que se las ve y se las desea para poner coto a la delincuencia y a la corrupción en el desgarrado Argel del último decenio del siglo XX.

Boubacar Boris Diop

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De nuevo se vuelve a utilizar la misma fórmula con el senegalés, solamente que esta vez son dos editoriales diferentes las que publican dos novelas.

Desde la Editorial Almuzara nos dicen que El libro de los Secretos (que el escritor publicó en wólof en 2006 bajo el título Doomi Golo) está “Escrito en un lenguaje hermoso, henchido de metáforas y vivas evocaciones, este libro pletórico de símbolos es un viaje a través de la rica herencia cultural de Senegal y una celebración de la memoria y los vínculos entre generaciones. Tanto fábula política como narración íntima, esta ambiciosa novela reexamina un pasado mítico para iluminar una modernidad inquietante.”

De signo muy diferente es Murambi, el libro de los huesos que nos acerca la Editorial Wanafrica y que surgía de la experiencia colectiva “Ruanda: escribir por deber de memoria”, en la que participaron diez escritores y de cuyo germen surgiría, entre otras, esta novela de la que  Ousmane Sembène dijo: “Gracias a su talento creativo, el escritor senegalés hace penetrar en nuestras conciencias los nombres y rostros de las víctimas de la sangrienta tragedia ruandesa. Murambi, el Libro de los huesos permite también medir la responsabilidad, a menudo ocultada, de las potencias occidentales en las grandes tragedias africanas”.

La última noche del Rais–Yasmina Khadra

noche-rais2011. Año en el que nacieron las llamadas “Primaveras árabes”. En Túnez y Egipto, las protestas provocaron la caída de sus respectivos regímenes. En Libia, la capital Trípoli, había sucumbido en manos rebeldes apoyadas por las fuerzas de la OTAN.

Muamar Gadafi, que cuando su pueblo se levantó contra él los calificó de “ratas, burros, drogadictos,cobardes y traidores”, lo que desató un nivel de violencia no vista en los levantamientos árabes, masacraba a su propia población, y Naciones Unidas firmaba una Resolución que le permitía entrar en el país para proteger a los civiles. Tras la caída de Trípoli, nadie sabía dónde estaba el “líder de la revolución”, se especuló sobre su fuga. Pero, Gadafi no huyó, no abandonó Libia, se quedó en su país.

Se escondió en domicilios particulares, hasta que tuvo que buscar refugio dentro de unas tuberías. En Sirte. Allí nació y allí murió el autodenominado “Rey de los reyes tradicionales africanos”. Cuando la ciudad cayó, se terminó también con un símbolo; sucumbía el último bastión del antiguo régimen. Sin que se supiera qué iba a venir después.

“Libia no tiene futuro, los libios no tendremos otro futuro que la guerra en los próximos diez años”, añade con un gesto teñido de resignación, dolor y cierta ira. Directivo de alto perfil en una de las compañías petroleras punteras en tiempos del derrocado Muamar Gadafi. Hazouni no era un hombre del sistema. En Libia, subraya, no había sistema. Era un régimen esculpido a imagen y semejanza de su líder: tan excéntrico como personalista. Todo giraba en torno al tirano y sus caprichos. Nada más importaba. Ni siquiera, a veces, su propia familia, rememora. Él era el principio y el fin de la nación inventada, el señor tribal al que el resto de clanes solo respetaban tanto como temían. El único cemento que cohesionaba una heterogénea sociedad de apenas seis millones de habitantes regida por costumbres ancestrales, donde las fidelidades se compraban con petróleo y las conspiraciones se pagaban con la vida. (“Estado islámico”- Javier Martín. pág. 13-14)

La última noche del Rais se centra en esas horas finales que transcurren la noche del 19 al 20 de octubre de 2011, en las que el coronel comprende que va a ser definitivamente derrotado. Parece que Khadra escribió este libro en una especie de estado de gracia, con una escritura compulsiva, que le llegó tras indagar en la mente del líder libio y que acabó dando forma a esta exoficción, o el arte de crear una ficción a partir de elementos reales.

No es extraño que el propio escritor cite a Rabelais como uno de los autores que habría estado encantado de escribir sobre la vida y obra del que gobernó Libia durante más de cuarenta años. Extravagante, mesiánico, megalómano, desmesurado, egótico y mostrando pocas debilidades, así se muestra el hombre que estaba tras la leyenda que a él tanto le gustaba mencionar. Una figura desquiciada que apenas nos conmueve al recordar su infancia de niño pobre, marcada por la ausencia del padre, ya que casi a renglón seguido rememora la cruel venganza que ejerció contra la mujer que en su juventud amó y que la familia de ella le impidió desposar. O afirma, rotundo, que “Jamás he hecho caso a otra voz que no sea la mía” (pág.79).

Su presencia, que de la mano de Khadra, sólo provoca miedo o sumisión, emerge de sus propias sombras, entre recuerdos (su familia beduina), horrores (la matanza de 1600 presos en la prisión de Abu Salim), lamentos (¿cómo entender que el pueblo quiera acabar con él después de lo que ha hecho por ellos?) y alabanzas (“Soy un ser excepcional, la providencia encarnada y enviada por los dioses”). Especialmente duro en su trato con las mujeres a las que considera meros objetos sexuales, se muestra implacable con cualquiera que osara llevarle la contraria.

Necesitado de adulación de manera constante, la histriónica figura de Gadafi proyecta su penumbra más allá de lo soportable. Dicen que en sus últimas horas se encontró perdido y que temió acabar como Sadam Hussein, con el que en el libro (que se puede permitir este tipo de ¿inverosímiles? situaciones) tiene un revelador encuentro onírico. Además en el texto del argelino también se nombra a Hugo Chávez o a Ben Ali, pero rehúye dedicar ni una palabra a Mandela que siempre defendió a Gadafi, ya que éste lo mismo sufragaba la lucha anti-apartheid sudafricana que apoyaba en Uganda a Idi Amin.

Las terribles imágenes de su muerte en manos de los rebeldes adquieren tintes aún más dramáticos al ser descritas en el papel. Tan solo una metáfora sobre la obsesión (una elegante licencia del autor) que Gadafi tuvo en torno a la figura del pintor Van Gogh nos hace más llevaderas las atrocidades finales, no por conocidas menos impactantes, pero que no nos permite abandonar del todo la sensación de que quizás la novela, muy bien escrita, escora demasiado hacia el lado más obvio y más reconocible de este ¿tipo? de personajes. Nada apenas se sale del cliché en el marco de una vida y una influencia que merece mayor profundidad y alcance. Y una lee (también) para intentar entender.

Todo tiene su precio, Mansur. Tanto la fidelidad como la traición. A los cocodrilos no se les engatusa secándoseles las lágrimas. Eran ellos o yo, los intereses de los Cruzados o los de Libia. Cuando pienso que mis valientes compañeros de armas, esos mismos que se jugaron la vida ayudándome a destronar a ese rey holgazán de Idris, se han dejado seducir por las promesas de los imperialistas y no han vacilado en conspirar contra mí, contra el pueblo libio, contra la patria eterna…Cuando pienso en esos traidores, me digo que no he sido lo bastante severo, que debí ser más féroz, más cruel. Si hoy me encuentro con esta insurrección, es porque mi lado paternal se ha impuesto a mi intransigencia de soberano. Tenía que liquidar a la mitad de mi pueblo para que se salvaran los demás.(pág.72)

Ficha:

  • Título original:  La Dernière nuit du Rais  (2015)
  • Idioma: Original: Francés. Éditions Julliard, París, 2015
  • Traducción al castellano: Alianza Editorial (2015)
  • Traductor: Wenceslao-Carlos Lozano
  • Nº páginas: 174
  • Imagen de portada: Ouchene Amine

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Volver a Tipasa con Albert Camus

Tipasa (Argelia)

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En la primavera, Tipasa es habitada por los dioses y los dioses hablan en el sol y en el aroma de las hojas de ajenjo, en la armadura de plata del mar, en el azul puro del cielo, las ruinas cubiertas de flores, y las grandes burbujas de luz entre los grupos de piedras. A ciertas horas del día el campo se encuentra oscurecido de luz solar. Los ojos tratan en vano de percibir algo más que las gotas de luz y los colores que tiemblan en las pestañas. El aroma pesado de las plantas aromáticas hiere la garganta y sofoca en el vasto calor. A lo lejos, apenas puedo distinguir la masa negra del Chenoua, sembrada en las colinas alrededor de la villa, moviéndose con lento y pesado ritmo hasta finalmente acurrucarse en el mar […] Por el momento al menos, el choque de las olas contra la playa sin fin, vino hacia mí a través de un espacio danzante con polen dorado. Mar, tierra, silencio, aromas de estas tierras. Yo bebía a plenitud una vida plena de aromas, hundiendo mis dientes en la fruta del mundo, dorada ya, y dominado por la sensación de su jugo fuerte y dulce, corriendo por mis labios. No, no éramos ni yo ni el mundo los que cantábamos, sino solamente la armonía y el silencio que da nacimiento al amor entre nosotros.

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En Tipasa, el ver equivale a creer y no me obstino en negar lo que pueden tocar mis manos y acariciar mis ojos. No siento la necesidad de hacer de ello una obra de arte, pero sí de contar lo que es diferente. Tipasa se me antoja como esos personajes que describimos para expresar indirectamente una opinión sobre el mundo. Como ellos, da testimonio; y lo da virilmente. Ella es hoy mi personaje, y me parece que acariciándola, mi embriaguez no tendrá fin. Hay un tiempo para vivir y un tiempo para testimoniar la vida. Hay también un tiempo para crear, lo que es menos natural. Me basta vivir con todo mi cuerpo y testimoniar con todo mi corazón. Vivir a Tipasa, testimoniar, y la obra de arte vendrá luego. Hay en esto una libertad.
Nunca permanecí en Tipasa más de un día. Siempre llega un momento en que se ha visto demasiado un paisaje, lo mismo que se necesita largo tiempo antes de verlo bastante. Las montañas, el cielo, el mar son como rostros cuya aridez y esplendor se descubren a fuerza de mirar en vez de ver. Pero, para ser elocuente, todo rostro debe sufrir cierra renovación. Y se queja uno de fatigarse demasiado pronto, cuando debería admirarse de que el mundo nos parezca nuevo por haber sido solamente olvidado.

Foto: blog.grupoeuropa.com

Volvía a encontrar allí la antigua belleza, un cielo joven, y ponderaba mi suerte, comprendiendo por fin que en los peores años de nuestra locura el recuerdo de este cielo no me había abandonado nunca. Era él quien, para concluir, me había impedido perder la esperanza. Yo había sabido siempre que las ruinas de Tipasa eran más jóvenes que nuestras obras en construcción o nuestros escombros. El mundo empezaba allí cada día con una luz siempre nueva. «¡Oh, luz!», ése es el grito de todos los personajes enfrentados, en el drama antiguo, a su destino. Ese último recurso era también el nuestro y ahora yo lo sabía. En mitad del invierno aprendía por fin que había en mí un verano invencible.

Dans l'atelier d'Etienne, tonnelier, oncle de Camus a Alger en 1920 : Albert Camus (7 ans) est au premier plan, au centre, avec une blouse noire --- In the workshop of Camus' uncle (Etienne, cooper) in Algiers in 1920 : Albert Camus (7 years old) is in the c with black suit.

En la fotografía se ve a Albert Camus a los 7 años en Argelia (es el niño que está en el centro con una camisa negra). Sobre su regreso a uno de los lugares de su infancia, las ruinas de Tipasa, escribió Bodas en Tipasa en 1953 del cual he extractado los fragmentos anteriores. Allí hay un  monumento erigido en honor al escritor, en el cual está grabada una de las frases de aquel breve texto: “Aquí comprendo lo que llaman gloria: el derecho a amar sin medida”.

Kamel Daoud revisa “El extranjero” desde un punto de vista árabe

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Decía en un anterior post (“La lista de escritores argelinos de Assia Djebar“) que Argelia ocupa un lugar destacado en este blog y callaba que, por desgracia, preveía que tardaría un tiempo en volver a escribir sobre algún libro relacionado con este país del norte de África. Sin embargo, nunca hay que perder la esperanza. Cuando mis ojos se toparon, en una librería, con Meursault, caso revisado, las palabras: Camus, El extranjero, “punto de vista árabe”, autor argelino…me atrajeron como a un insecto hacia una tela de araña y  lo supe de inmediato. Volvería a Argelia, otra vez.

“Un libro soberbio. Kamel Daoud ha reescrito El extranjero de Camus desde el punto de vista árabe. En el futuro estos dos libros se leerán como un díptico” (Le Monde). “Esta versión argelina de El extranjero es una magistral demostración de lo que Edward Said llamó el inconsciente colonial. El resentimiento poscolonial se reencuentra con estos últimos años de fiebre en el mundo musulmán. Magistral” (Le Nouvel Observateur). Las anteriores son solo algunas de las muchas frases laudatorias que se han vertido a raíz de la publicación de este libro.

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Kamel Daouded. Foto: New York Times

La verdad es que lo que promete no podía ser más atractivo. Estamos hablando de una obra maestra de la literatura y de una nueva versión, un nuevo punto de vista, una nueva manera de interpretarla. Creo que leer mucho no aporta demasiado si no se intenta indagar en el texto que se nos ofrece, si no se produce una interpretación que puede llegar a mutar con el tiempo. Lo que hemos leído hace años, jamás volverá a ser la misma lectura. Leer es adquirir otros significados, abrir puertas, aportar un nuevo conocimiento transformador; releer es deslumbrarse al redescubrir aspectos ninguneados, desconocidos, al revisar nuestros recuerdos bajo una nueva luz. Además también creo en “el extraordinario poder de la literatura para construir y deshacer realidades que creemos incuestionables.”

Un hombre, Haroud, comienza a contarnos su historia. Es el hermano del árabe asesinado por Meursault el protagonista de la novela El extranjero. Aquel muerto sin nombre, asesinado por el francés en la playa un día de intenso calor, “un acto absolutamente impune”. Haroud es ya un anciano y su discurso, ante un par de sombras en un bar, discurre no desde la tristeza o la cólera, sino desde la indignación y la necesidad de una “cierta justicia”. Kamel Daoud, su autor, resume la novela de esta manera: “Es una metaficción. En la novela he imaginado la vida del hermano del árabe asesinado en El extranjero, de Camus. He dado vida, historia, cuerpo y nombre a un ilustre anónimo.” También la han llamado “versión complementaria”, “secuela“, “contra-historia” o “contrarespuesta”.

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Digamos que Daoud ha puesto el acento en el tratamiento que se le da al “árabe” en la novela. Es, en este sentido, una ruptura de la visión eurocéntrica. Es un juego de espejos dobles en la que se inscribe la Otra historia, que para ser verdadera “debería reescribirse en la misma lengua pero de derecha a izquierda”, al igual que la escritura árabe. En El extranjero, escrita en 1942, todo versa alrededor de la visión del  piednoir Meursault. A pesar de que en la novela de Camus, nos revela Daoud, “la palabra árabe aparece 25 veces”, se trata siempre de “El Otro” como alguien que existe pero al que no se da pie a conocer. Cuando asesina al “árabe”, ni siquiera aparece una mención a su nombre, se ignora su historia, es un elemento más del decorado existencial de Meursault. “Todo sucede sin nosotros”, llegará a afirmar Haroud, para pasar a contarnos la historia de su hermano y para darnos a conocer su nombre: Moussa.

En la novela se le da mucha importancia al hecho de que Camus no pusiera nombre a su víctima. Nombrar es reconocer que algo existe. Izena duen guztia omen da, todo lo que se nombra existe. Al gritar que Moussa se llama su hermano, Haroud lo que hace es reclamar la atención sobre un hombre que tuvo una vida y una historia que se silenció y a la que nadie prestó atención. Además, Meursault a pesar de asesinar al “árabe” (a Moussa) será finalmente condenado a muerte por no demostrar sentimientos ante la muerte de su madre, “En nuestra sociedad, un hombre que no llora en el funeral de su propia madre corre el peligro de ser sentenciado a muerte por la sociedad”, una injusticia deporable de una sociedad que exige ciertos comportamientos para pertenecer a ella, dentro del absurdo en el que se mueve toda la acción de El extranjero.

La misma mención a este término (“¿es árabe una nacionalidad?”) vuelve una y otra vez a aparecer en la novela, criticando ese compartimento estanco creado para introducir una serie de clichés: “Árabe, nunca me he sentido árabe, ya sabes. Es como la negritud que no existe más que en la mirada del blanco. En el barrio, en nuestro mundo, éramos musulmanes, teníamos un nombre, un rostro y unas constumbres”. Pero Haroud habla de cómo se ha dado la vuelta a esta situación, Argelia se independizó en 1962, los tiempos han cambiado desde que Camus escribió su novela: “Hace poco vi un grupo de franceses delante de un estanco en el aeropuerto. Como espectros discretos y mudos, nos miraban, a los árabes en silencio, ni más ni menos que si fuéramos piedras o árboles muertos. Sin embargo, ahora es una historia acabada. Eso es lo que decía su silencio” (pág.24).

La lengua vuelve a tomar el protagonismo en esta novela, como una de las señas necesarias para re-contar la historia, usando las palabras del asesino,”Por eso voy a hacer lo que se hace en este país  desde su independencia: tomar una a una las piedras de las antiguas casas de los colonos y construir con ellas una casa para mí, una lengua mía” (pág.14). Y añade, “he aprendido esta lengua, en parte, para contar esa historia en el lugar de mi hermano”.

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El libro cuenta además y sobre todo la historia de Haroud y de su madre. El protagonista, Haroud, no participó en la guerra de liberación, “Sabía que estaba ganada de antemano desde el momento en el que los míos fueron asesinados a causa del hastío y la insolación” (pág.23) y tampoco se integra en la actual Argelia, “he visto cómo se consumía el entusiasmo de la Independencia, cómo se desvanecían las ilusiones” (pág.166). Construido como una contra-réplica de Meursault, él también asesinará a un francés, en un momento en el que hacerlo era absurdo, en 1962 cuando ya tocaba a su fin la guerra, pero que le sirve de venganza, de revancha. El hermano de Moussa ha envejecido convirtiéndose en un “extranjero” en su tierra. Haroud se nos muestra como “un viejo que no cree en Dios, que no va a la mezquita, que no espera el paraíso, que no tiene mujer ni hijos y que pasea su libertad como una provocación” (pág.169) y para quien “Dios es una pregunta, no una respuesta”, mientras se encuentra rodeado de “una jauría de beatos pisándome los talones, intentando convencerme de que las piedras de este país no transpiran más que dolor y que Dios vigila”. Incluso el amor le es ajeno, Meriem la joven que entrará en su vida “pertenece a un tipo de mujeres que hoy en día han desaparecido en este país: libre, triunfadora, insumisa y consciente de que su cuerpo es como un don, no como un pecado o una vergüenza.”

Con una escritura llena de sentimientos, que destila rabia, dolor y necesidad de conseguir esa justicia que no se logra en los tribunales, sino que la obtenemos en la vida, cuando dejamos de ignorar de la manera más vil cientos de miles de existencias, Daoud con su obra nos obliga a releer una obra maestra desde una nueva perspectiva. Si el absurdo, la indiferencia, una sociedad cuya moral carecía de sentido y la muerte de Dios poblaban El extranjero, la intolerante manera de tratar al Otro, la decepción y la presencia real e inquietante del fanatismo religioso asoman en Meursault, caso revisado. Ambos mundos se construyen en un intento por transmitir experiencias y visiones diferentes. Ambos títulos nos hablan de nosotros, desde planos contrapuestos y complementarios.

Tu héroe quizá tuviera razón desde el principio: nunca ha habido ningún superviviente en esta historia. Todo el mundo murió de golpe, de una sola vez (pág. 171)

Ficha:

  • Título original:  Meursault, contre-enquête (2013)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: Almuzara (2015)
  • Traductora: Teresa Lanero
  • Nº páginas: 172
  • Premios: Premio Goncourt 2015 de Primera Novela, que reconoce el mejor debut literario en Francia.PREMIO GONCOURT DE PRIMERA NOVELA 2015. FINALISTA DEL PREMIO GONCOURT 2014. 13º Premio Cinco Continentes de la Francofonía. Premio de novela François-Mauriac

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¿Los mejores títulos en árabe del siglo XX?

Arab Writers Union es una asociación de escritores árabes que en 2010 elaboraron una lista con los mejores 100 títulos en lengua árabe producidos en el siglo XX. Pero la cuestión es, ¿cuántos de ellos han sido traducidos?.

M Lynx Qualey  ha recogido en su blog los libros que se encuentran traducidos al inglés [ing.] A la lista he añadido los que he podido encontrar en castellano (o eusk., cat. gal.) y he entresacado los que se han escrito en el continente africano. El panorama varía según el idioma, el inglés logra bastantes títulos, mientras que lo que ocurre con el castellano es anecdótico, casi.

MARRUECOS

La literatura marroquí se escribe sobre todo en árabe clásico y árabe dialectal. Pero también en francés (Tahar Ben Jelloun o Badia Hadj Nasser),y en otras lenguas, como el inglés (en la actualidad su exponente más reconocido es Laila Lalami, que ha sido incluida en la lista de seleccionados para el “Man Booker 2015”) o el castellano (Asociación Naemle).

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The Teocrat

En la lista:

26 For Bread Alone  [Mohamed Choukri] [ing.]. El pan a secas, cuyo título original es Al-jubz-al-hafi (1973) ha sido recientemente reeditado por Cabaret Voltarie, con traducción de Rajae Boumediane El Metni y versión revisada por el propio autor. Ogi hutsa [eusk.], El pa de cada día [cat.]

46 The Game of Forgetting [Mohammed Berrada] [ing.]. El juego del olvido. Madrid: Libertarias/Prodhufi, 1993. Traducción de la novela Lu´bat al-nisyân de Berrada, cuya edición en árabe data de 1986. La traducción está a cargo de Beatriz Molina y Maribel Lázaro y la presentación de la novela corre a cargo de Juan Goytisolo

47 Winter Wind [Mubarak Al-Rabih]. Nada.

74 The Woman and the Rose [Mohamed Zafzaf] La mujer y la rosa, con traducción de Beatriz Molina y Zouhir Louassini, Agencia Española de Cooperación Internacional, Madrid, 1997. Imposible de encontrar.

83 The Theocrat [Bensalem Himmich][ing.] De este autor hay varias traducciones: Cien años después: Nietzche con rostro humanoEl Sapientísimo: memorias de un filósofo enamorado o El loco del poder con la que obtuvo el premio de la Crítica de la Novela, (en lengua árabe), en 1990.

86 The Days of Ashes [Mohammad Ezzeddine Tazi] [ing.]. Nada.

95 The Learned ‘Ala [Abdul Karim Ghalib]. Su obra Le passé enterré sí lo está en francés.

EGIPTO

Naguib Mahfouz

Naguib Mahfouz

Es, sin duda, este país africano el que recibe más menciones en la lista y el que ocupa los primeros puestos en la misma. Pero hay omisiones, como la de Nawal al-SaadawiEl edificio Yacobian de Alaa Al Aswany (que se puede encontrar tanto en castellano como en catalán y que supuso todo un bombazo editorial) o Muhammad Nagui (El escondite de Qámar), que llaman la atención.

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En la lista:

1 The Cairo Trilogy [Naguib Mahfouz] [ing.] Naguib Mahfuz es, probablemente, el escritor en lengua árabe más traducido al castellano. Entre dos palacios es el primer volumen de su famosa trilogía por la que se le concedió el premio Nobel, y que continúa con las novelas Palacio del deseo y La azucarera.

3 Honor [Sonallah Ibrahim]. Sí en francés, Charaf ou l’honneur

4 War in the Land of Egypt  [Yousef Al-Qaeed] [ing.]

8 Rama and the Dragon [Edwar al-Kharrat] [ing.]

15. Zayni Barakat [Gamal al-Ghitani][ing.]

18. No One Sleeps in Alexandria [Ibrahim Abdel Meguid][ing.]

19. Love in Exile [Bahaa Taher][ing.] En castellano se puede leer El Oasis

22 The Taboo-Yusuf Idris [ing.] En castellano se puede leer Una cuestión de honor (Ed.Oriente y Mediterráneo)

30 The Elephants [Fathi Ghanem]

36 The Lamp of Umm Hashim Yahya Hakki [ing.]

37 Return to Exile [Abu El Maati Abu El Naga]. Nada.

38 The Lodging House Khairy Shalaby [ing.]

41 The Heron  Ibrahim Aslan [ing.]

44 Return of the Soul – Tawfiq al-Hakim. Nada.

50 The Seven Days of Man  Abdel-Hakim Qasim [ing.]

57 Rubaiyyat Bahari- Mohamed Gibreel. Nada.

59 Granada Radwa Ashour [ing.] También en castellano

60 The Call of the Curlew – Taha Hussein [ing.] Se puede leer Los días (Ediciones del viento)

61 Seeds of Corruption Sabri Moussa [ing.]

62 Al-Saqqa Mat (The Water Carrier is Dead)-  Yusuf al-Sibai.Nada.

63 The Emigration to the North of the Children of Hathoot Majid Tubia .[ing.]

64 After the Sunset- Mohamed Abdel-Halim Abdulla.Nada.

72 A Touch of Fear – Tharwat Abaza [ing.]

80 There Is a Man in our House-  Ihsan Abdul Quddus. Nada.

90 Clamor of the Lake  Mohammed El-Bisatie. T.[ing.]

91 The Sleepwalkers – Sa’ad Makkawi. Nada.

92 1952- Jamil Atiyah Ibrahim. Nada.

100 A Man from Bashmour Salwa Bakr [ing.] En castellano: El carro dorado y Artimañas de los hombres (Ed.Txalaparta)

104 The Open DoorLatifa Al-Zayat [ing.]

LIBIA

Lo cierto es que se trata de una literatura casi desconocida para nuestro mundo, tal y como afirma Ibrahim Al-Koni, denominado por los escritores de su país como “el gigante de la narrativa en Libia” y uno de los pocos cuya obra se puede leer en castellano, Oro en polvo fue traducida del árabe por “Galaxia Gutenberg” en 1999.

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En la lista:

11. The Animists [Ibrahim al-Koni] [ing.]

16. La trilogía:  I Shall Present You With Another City, These Are The Borders of My Kingdom y A Tunnel Lit by A Woman [Ahmad Ibrahim al-Faqih] [ing.] Por desgracia nada de este autor en castellano.

88 Eye of the Sun- Khalifa Hussein Mustapha. Nada.

TUNEZ

El tunecino Shukri al-Mabkhout se alzaba con el IPAF 2015 (más conocido como el “Booker árabe”) con su primera novela, The Italian, en origen en lengua árabe, que verá pronto su traducción al inglés, dudo mucho que también lo sea al castellano. Sin embargo, podéis ver que los nombres que se han seleccionado para esta lista son numerosos (y desconocidos).

En la lista:

9 Thus Spoke Abu Huraira,Mahmoud Messadi. En francés, Ainsi parlait Abou Hourayra y en alemán.Mahmoud_Messadi__Thus_Spoke_Abu_Huraira

23 The Night of Ten Years, Muhammad Salih al-Jabri. Nada.

39 Contact, Aroussia Naluti.Nada.

48 Return to Dar al-Basha,  Hassan Nasr, [ing.]

66 Aisha, Al-Bashir bin Salamah. Nada.

68 Al-Daqqala in Arajenha, Al-Bashir Khareef. Nada

69 The Slaver, Salah al-Din Bujah. Again, nothing.Nada.

82 And My Share of the Horizon, Abdel Qader Ben Shaikh. Nada.

94 The Conspiracy, Faraj Al-Huwar. Nada.

102 The Berries of Murr, Mohamed Al Aroussi Al Matuie. En castellano, Las moras amargas (Agencia española de cooperación internacional, 1996). Imposible de encontrar

ARGELIA

La mayoría de los escritores más conocidos de este país escriben en francés: Mohammed Dib, Assia Djebar, Kateb Yacine, Yasmina Khadra o Malika Mokeddem

De Tahar Djaout encontré “Els cercadors d’ossos” en catalán. De Jean Sénac, “Bosquejos del padre” (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo). De Kateb Yacine, “Nedjma” (Editorial Planeta) y “Teatro argelino” (Cuadernos para el diálogo). De Mammeri “Cuentos bereberes” (Espasa libros). De Feraoun, “El hijo de pobre” (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo). Añado Isabelle Eberhardt “País de arena: relatos argelinos” y Said Ferdi “Un niño en la guerra”, ambas de Ediciones del Oriente y del Mediterráneo y “El niño del chaaba” de Azouz Begag. (Ed. El Bronce), De Amin Zaoui, “La razzia” y “La Sumisión” (ambas de Ed. El Bronce)

En la lista:

cubierta_diario.indd25 Memory in the Flesh, Ahlam Mostaghanmi [ing.]

53 Wind from the South, Abdelhamid Ben Haddouka. En francés,Vent du Sud (Société nationale d’édition et de diffusion, 1975)

73 The Ace, Tahar Wattar.

75 A Thousand Years of Nostalgia, Rachid Boudjedra. En castellano, se puede leer El caracol obstinado

89 Longa and the Ghoul,  Zohor Wanissi.

SUDAN

24 Season of Migration to the North-Tayeb Salih. Se encuentra traducida al castellano, bajo el título Época de migración al Norte

MAURITANIA

49 The Windy City, Moussa Ould Ebnou, fue en origen publicada en francés en 1994 con el título Barzakh. Una versión árabe posterior titulada Madinat al-Riyah apareció en 1996.

76 Unknown Grave, Ahmed Ould Abdel-Qader. Nada.

La lista de escritores argelinos de Assia Djebar

Responde Ryszard Kapuscinski en Los cínicos no sirven para este oficio a la pregunta de la entrevistadora que le requiere los lugares que más le han impresionado del continente africano, resaltando dos: uno de ellos es Argelia. Este fascinante país norteafricano ocupa un lugar destacado también en este blog, por el que han pasado, de momento, reconocidos escritores: Mohammed Dib, Malika Mokkedem, Yasmina Khadra y Rachid Boujedra. En El blanco de Argelia, título que hace mención al color del luto de los musulmanes, la escritora hace un repaso de muchos de los más importantes escritores de su generación.

Assia Djebar, tantas mujeres en una sola, nos entrega un libro que tiñe de blanco los recuerdos y la lengua, una especie de procesión (homenaje) de los muertos que le hablan, escritores que murieron por enfermedad, accidente o por asesinato. En concreto, rememora “a tres de ellos: Mahfud Boucebci -psiquiatra y autor-, M´hammed boukhobza -sociólogo y autor-, y Abdelkáder Alloula -uno de los más populares dramaturgos argelinos-. Es de nuevo “la escriba de Argelia” cuyo grito ahogado vuelve a emerger de su pluma que tantas veces ha buscado el lenguaje con el que poder hablar de ellos, de sus “queridos desaparecidos”. Porque una vez llega el dolor intenso, aparece también la tensión de no saber cómo expresarlo. “¿Cómo escribir sobre los muertos?, ¿qué alfabeto y qué lengua utilizar?: ¿aquel doble, de Dugga, o el de las piedras de Cesarea, el de mis amuletos infantiles, o en el de mis poetas franceses y alemanes?“, se preguntaba en otra obra suya Grande es la prisión.

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Fotografía: Ramzy Bensaadi, fotógrafo argelino

Argelia sufrió una de las guerras de independencia (1945-1962) más largas y duras del continente africano. En 1965 los militares se harían con el gobierno bajo la figura de Bumedián: “la tortura por razón de Estado  se abate tanto sobre la extrema izquierda como sobre los comunistas” (pág.242). Y la primera manifestación de resistencia democrática, escribe Assia Djebar, se concretará en luchar contra la tortura y denunciarla. “Un libro, El cuaderno negro de octubre, publicado en Argel, será el tercer jalón de esta literatura testimonial y de denuncia: El interrogatorio, en 1958, La arbitrariedad, en 1966 y, finalmente, este Cuaderno negro.” Es a finales de los 88-89 cuando los intelectuales se manifiestan en lucha por la democracia. Son sus amigos los que ella verá sucumbir, toda una generación de intelectuales.

¿Pero qué es lo que busco mientras hago que desfile esta procesión mortuoria? (Me atenaza la angustia, tal vez me atrape el violento deseo de pasar allá, del otro lado, también yo, de reunirme con ellos, aliviada y feliz, y, como ellos, evanescente) […] Nada a nuestro alrededor: ¿habéis dicho Argelia? ¿La del sufrimiento de ayer, la de la noche colonial, la de las mañana de fiebre y trance? Habéis dicho esta tierra, este país: no, un sueño de arena: no, una nutrida caravana, pero desvanecida: no, un Sahara completamente ahogado de petróleo y barro, un Sahara traicionado… (pág.180)

Fotografía: Ramzy Bensaadi

Fotografía: Ramzy Bensaadi, fotógrafo argelino

De funeral en funeral, las muertes de estos seres queridos van apareciendo y descubriéndonos mucho más de lo que a priori pudiéramos pensar (a través de la manera en la que se llevan a cabo las distintas celebraciones mortuorias se va mostrando un tapiz de una Argelia en la que habita la diversidad social, religiosa, política o cultural, “varios estilos enfrentándose al borde de las tumbas abiertas”). El enfado que aparece cuando, tras la muerte de Mulud Mammeri (escritor, lingüista y antropólogo), la televisión argelina habla de él por segunda vez, la primera fue para insultarle y la segunda para anunciar su desaparición, sin que pudiera emitir ninguna imagen de él, “porque nunca te había dado la palabra”, es parejo a lo que denuncia la escritora tras los funerales de Kateb Yacine: “se ha hablado y requetehablado de cómo los imanes de las mezquitas integristas lo habían convertido en el blanco de sus inflamados discursos: le prodigaron todos los insultos y todas las fatwas, y él riéndose a carcajadas desde el otro lado. Estos nuevos acusadores no habían leído una sola línea de Kateb: por supuesto, debieron de contarles lo de La Internacional, cantada en medio de las tumbas musulmanas” (pág. 211).

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Fotografía: Ramzy Bensaadi, fotógrafo argelino

En la lista de Assia Djebar aparecen: Albert Camus y Frantz Fanon y su mujer la periodista Josie Fanon que se suicidó. Los escritores asesinados: Mulun Feraoun, Tahar Djaout, Jean Sénac, Yúsef Sebti y Said Mekbel junto a los intelectuales que fallecieron por diversas causas (enfermedad o accidente): Jean Amrouche, Malek Haddad, Mulud Mammeri, Kateb Yacine, Anna Greki, Taos Amrouche y Bashir Hach Ali. La escritora apela a la memoria y al horror, el dolor de familiares y amigos, para mostrarnos una parte de la historia de su país, “una Argelia sangre-escritura” que nos lleve a entender “los funerales de ayer, los de la utopía argelina”.

Actualmente, en Argelia, tras los asesinatos en serie de escritores, periodistas e intelectuales, a los que se responde con una creciente represión – única política enarbolada contra un integrismo religioso decidido a tomar el poder cueste lo que cueste – y, delante de las convulsiones que hunden a mi país en una guerra a la que no se llama por su nombre, que vuelven a llamar “acontecimientos”, en esa vuelta a la violencia y a su vocabulario anestesiante, ¿qué es el “blanco”? (el blanco del polvo, de la luz sin sol, de la dilución…), ¿y por qué nombrarlo aquí?

Por mi parte, sólo puedo expresar mi desasosiego de escritora y argelina en referencia a ese color, o más bien, no-color “El blanco actúa sobre nuestra alma como el silencio absoluto”, decía Kandisky (pág. 298)

Ficha:

  • Título original:  Le blanc de l´Algerie (1995)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: Ediciones del Oriente y del Mediterráneo (1998)
  • Traductor: Inmaculada Jimenez Morell
  • Imagen de portada:  A partir de “La paix dans la lumière” (fragmento), òleo sobre tela de Paul-Elie Dubois
  • Nº páginas: 302
  • Revista 2384-Nº12 abril, artículo sobre Assia Djebar aquí

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