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Posts etiquetados ‘Argelia’

Mal fin de semana para las letras, nos dejan: André Brink y Assia Djebar

descarga (3) Assia Djebarcopyright Giovannetti/effigie

Este fin de semana han muerto dos grandes escritores: del norte y del sur africano. Un hombre y una mujer. Nacieron con un año de diferencia y han fallecido el mismo día, el 6 de febrero. Dos activistas, dos personas comprometidas, versátiles, y dos escritores imprescindibles.

André Brink (Sudáfrica, 1935)

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André Brink fallecía, en un vuelo con destino a Ciudad del Cabo desde Ámsterdam, donde había recibido un doctorado honorario,  a la edad de 79 años. Novelista, dramaturgo, escritor de viajes, traductor, escritor, crítico y académico. Sudafricano de nacimiento, estudió también en París y después regresó a su tierra. Comprometido luchador contra el apartheid, fue uno de los promotores del movimiento literario anti-apartheid de los “Sestigers” (escritores de los 60 que pretendían formar una tradición literaria en afrikaans que se distinguiera claramente de la de lengua inglesa, y ampliar los límites de la ficción en dicha lengua). Los miembros del grupo “Die Sestigers” propusieron una literatura comprometida: la literatura afrikaans debía contribuir con sus propios medios a cambiar las condiciones sociales y tratar los temas sociopolíticos de actualidad [*].

Su debut como escritor lo realizó en 1962 con la publicación de su novela Lobola vir die lewe (Brink escribió tanto en afrikaans como en inglés). Su novela Kennis van die aand (publicada en 1973 y traducida al castellano bajo el título Mirando la oscuridad), fue la primera novela escrita en afrikaans prohibida por el gobierno del apartheid.

En 1976, An Instant in the Wind fue seleccionada para el Booker Prize, situación que se repitió en  1978 con su novela Rumours of Rain. Recibió múltiples premios y fue nominado al Nobel de Literatura en varias ocasiones.

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Cartel película “A Dry White Season”

Su mayor éxito internacional llegó con A Dry White Season, escrita en 1978, que cuenta la historia de un sudafricano blanco que investiga la muerte de dos amigos negros,  padre e hijo, opuestos al régimen del apartheid.

Fue llevada al cine y protagonizada por Donald Sutherland, Susan Sarandon, Zakes Mokae y Marlon Brando, quien fue nominado a un Oscar por “Mejor Actor de Reparto”.

Tras las rebeliones estudiantiles de Soweto, desaparece un estudiante. El profesor empieza a buscarlo y, a lo largo de las indagaciones, aprende dolorosamente que no se trata de una ley que obedece a una estructura burocrática sino que tiene que lidiar con una tremenda máquina de matar, que está dispuesta a llevar adelante su perversa noción de «ley» y «superioridad racial» con una extrema brutalidad. Al proporcionar una nueva perspectiva sobre la concienciación política del ciudadano corriente de clase media, André Brink, con esta novela, enriqueció la literatura sudafricana. Sin embargo, desde el punto de vista estrictamente literario, es su obra de ficción más floja. [Diccionario de Literatura del África subsahariana. Editorial Virus. pág. 35]

Tradujo más de 60 obras al afrikaans, entre ellas Don Quijote de la Mancha.

Su última novela publicada fue Philida (2012) con la que volvió a quedar finalista del Man Booker.

Obras publicadas en castellano:

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Mantis religiosa. La Otra Orilla

El embajador en París (1963). Javier Vergara Editor
Un instante en el viento (1976) An Instant in the Wind. Javier Vergara Editor
Rumor de lluvia (1978) Javier Vergara Editor
Mirando a la oscuridad (1979) Editorial Diana
El muro de la plaga (1984) The Wall of the Plague. Javier Vergara Editor
Estados de emergencia (1988). Javier Vergara Editor
La primera vida de Adamastor (1994) Anaya & Mario Muchnik
Al contrario (1996) Anaya & Mario Muchnik
Los derechos del deseo (2002) Ediciones del Bronce
Mantis religiosa(2005). La Otra Orilla

[*] Diccionario de Literatura del África subsahariana.

Assia Djebar (Argelia, 1936)

assia_djebar2 assia_djebar Assia Djebar copyright Giovannetti/effigie

Assia Djebar, seudónimo utilizado por Fattma Zohra Imalhayène, falleció a la edad de 78 años, en un hospital parisino. Nació en una Argelia aún colonia francesa. Por línea materna tenía antepasados bereberes lo que con frecuencia ha aflorado en su literatura. Su padre la envió en 1955 a la escuela normal superior en Sèvres (Francia), antes ya había pasado por la escuela coránica, convirtiéndose en la primera mujer musulmana en conseguir ser aceptada.

En 1956, durante la huelga de estudiantes argelinos en París, escribió su primera novela, La Soif. Su hermano fue detenido a los 17 años en la guerrilla. Assia colaboró, en 1958, en el Moudjahid del Frente de Liberación Nacional (FLN). Después de la independencia argelina, en 1962, regresó a su país y trabajó como profesora de historia moderna y contemporánea, en la Universidad de Rabat y luego ingresó como docente a la Universidad de Argel.

Tras el golpe de estado de Boumedian, se trasladó a París, donde se dedicó a actividades de crítica literaria y cinematográfica y al teatro. En 1973  puso en escena una obra teatral sobre Marilyn Monroe, de Tom Eyen. En 1974 regresó a la Universidad de Argel. En los años siguientes realizó dos largometrajes (“La Nouba des femmes du mont Chenoua“, premio de la crítica en la Bienal de Venecia de 1979 y la “Zerba ou les chants de l´oubli”)

He tenido dos maridos y de los dos me he separado. Mi hija vive en París; mi madre, entre París y Argelia. Yo vivo sola en Estados Unidos y vivir sola me permite una especie de exilio muy especial. Siempre he vuelto a Argelia, incluso en los años más negros, entre 1992 y 1997, porque mi hija estudiaba allí. Ahora las cosas están mejor. La resistencia de las mujeres, de los opositores y de los demócratas ha impedido que Argelia se convierta en una república integrista. [Fragmento entrevista realizada por Rosa Mora en 2002 para el periódico “El País”]

Miembro de la Academia Francesa de las Letras (primera mujer de origen magrebí en serlo), manifestó, en el discurso pronunciado con motivo de la recepción del Premio de la Paz 2000, “la imperiosa voluntad de no olvidar”. Bajo este propósito inició con El amor, la fantasía la redacción de un cuarteto para contar la historia de Argelia colonizada y, al tiempo, su propia historia.

Su nombre aparecía una y otra vez en las nominaciones al Nobel de Literatura sin que llegara a conseguirlo nunca. Sí que se hizo con numerosos reconocimientos, entre otros, el prestigioso Neustadt en 1996.

Contó la historia desde el punto de vista de la mujer. Su compromiso con la liberación de la mujer argelina se propuso como parte integrante de la liberación nacional. Exprimió la escritura para contarse a si misma, al tiempo que contaba la desangrada historia argelina. Puso voz, en francés, pero volviendo siempre la mirada a su lengua materna, a la historia de múltiples mujeres silenciadas, valientes y a menudo “fugitivas sin saberlo”.

Obras traducidas al castellano y al catalán:

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  • “Cuarteto argelino”: compuesto por El amor, la fantasia (1985); Sombra sultana (1995); Grande es la prisión (1997); El Blanco de Argelia (1998) Ediciones Oriente y mediterráneo
  • Lejos de Medina: hijas de Ismael Alianza Editorial (1992)
  • Las noches de Estrasburgo Editorial Alfaguara (2002)
    • Les nits d Estrasburg [cat.] Edicions 62 (2002)
  • Sombra sultana Editorial Alpha Decay (2003)
    • Ombra sultana [cat.] Edicions 62 (2002)
  • Dones d’Alger en les seves estances [cat.] Pagés Editors (2002)
  • Sin habitación propia Editorial Lumen (2009)

[*] Fuentes consultadas : Ediciones Oriente y Mediterráneo

5 escritoras africanas para leer online

El relato corto o cuento es un género bastante frecuentado en el continente africano. Uno de los principales premios que se conceden allí es el Premio Caine, que premia, anualmente, el mejor relato original de un autor africano y publicado en inglés. A veces, es llamado el “Booker africano” y este año ha recaído en la escritora keniata Okwiri Oduor.

A continuación, os acerco cinco relatos de otras tantas escritoras africanas, que se pueden leer online y en castellano. Proceden de generaciones y países diferentes, tanto del norte del país como del áfrica sub-sahariana, y las temáticas también son diversas: desde la homosexualidad y el choque religioso, hasta el intento de explicar cómo se mueve el mundo.

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“El Señor de la casa” forma parte del libro Los deseos afines de la editorial Dos bigotes y es un relato de Beatrice Lamwaka. Esta ugandesa, secretaria de la Asociación de Escritoras de Uganda (FEMRITE), nos acerca una historia conmovedora, mediante la evocación de una persona que sufrió en el pasado el rechazo, debido a su escasa masculinidad. Tal y como recoge la profesora Pumla Dineo Gqola en el prólogo del libro: “El señor de la casa es una historia de amor en el sentido más radical: el empeño en reclamar la parte de nosotros mismos que repele y asusta a los demás. Es lo que hacía sentir bien a la narradora cuando era una niña y ahora como una mujer adulta. Es una reivindicación del amor, entendido como una fuerza transformadora del mundo y como un regalo a uno mismo.”

Lo podéis leer aquí, vía GuinGuinBali

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“Una experiencia privada” es uno de los relatos que componen el volumen Algo alrededor de mi cuello de la editorial Alfaguara, todos ellos escritos por Chimamanda Ngozi Adichie. Esta nigeriana que tuvo como padrino literario a Chinua Achebe, es la escritora africana más conocida y reconocida en la actualidad. No se entiende una lista con nombres de su continente en la que no aparezca ella. Hasta Beyoncé ha caído rendida a sus piesEn “Una experiencia privada” nos encontramos con dos mujeres de edades y estrato social muy diferentes; una cristiana, moderna y que conoce el extranjero, y la otra musulmana, más humilde, que jamás ha viajado fuera, que se esconden juntas en una tienda vacía, tras unos altercados en el mercado. Ellas esperan, ocultas, a que se pase el peligro conversando, “mientras las dos hablan, hay musulmanes hausas matando a cristianos igbos a machetazos y pedradas“. De eso se enterarán después.

Lo podéis leer aquí, vía Mango Street

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“La liberada” forma parte del volumen Lejos de Medina, que reúne una serie de crónicas en las que la intención última es resucitar numerosos destinos de mujeres. No es algo nuevo en la narrativa de Assia DjebarEn realidad el nombre con el que se la conoce es el seudónimo literario de Fatema Zohra Imalayen. Esta mujer multifacética, lo mismo escribe novelas que dirige películas con gran éxito. Mujer comprometida con su país, después de la independencia de Argelia y de trabajar como periodista para un diario del FLN, ejerció de profesora en la universidad, hasta que, a causa del golpe de Estado de Bumedián, se vio obligada a abandonar Argelia. Eterna candidata al nobel de literatura, lleva mucho tiempo sin publicar nada. Desde 2005 es miembro de la Academia Francesa.

Lo podéis leer aquí, vía Mango Street

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Eté Utú de por que en África las cosas son lo que son es un libro publicado en el 2009 cuyo título significa: “¿Y por qué?”. Incluye 31 cuentos de tradición oral de las aldeas y pueblos de la República de Benin y recopilados en sus lenguas tradicionales (gun, fon o yoruba). En estos cuentos se trata de explicar el mundo y su funcionamiento. El volumen está ilustrado con fotos en blanco y negro de Serrat Agboton y la autora de la selección es Agnes Agboton quien ha realizado una importante labor al recuperar estas narraciones orales y quien afirma: “A uno y otro lado del mar de arena los hombres y las mujeres no son, a fin de cuentas, tan distintos”.

Podéis leer dos narraciones del mismo aquí (clikar en el icono pdf), vía Biblioteca Cervantes

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Nadine Gordimer nos abandonó este mismo año. La muerte le llegó a los noventa años, tras haber publicado en 2013 su última novela Mejor hoy que mañana, que parecía premonitoria desde el mismo título. Esta obra es una especie de testamento, en el que hace un repaso al momento actual que se vive en Sudáfrica, al tiempo que, realista y desilusionada, transmite su intención de no resignarse ya que para ella todavía quedan motivos para la esperanza. “¿No hay otro lugar donde podamos encontrarnos?” forma parte de uno de los varios libros de relatos que Nadine Gordimer escribió: La suave voz de la serpiente, y “Dos metros de tierra”, al volumen que lleva el mismo título.

Lo podéis leer aquí, vía Mango Street

 

El amor, la fantasía- Assia Djebar

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Assia Djebar, escritora, historiadora, cineasta y miembro de la Academia Francesa de las Letras, manifestó, en el discurso pronunciado con motivo de la recepción del Premio de la Paz 2000, “la imperiosa voluntad de no olvidar”. Bajo este propósito inició con El amor, la fantasía la redacción de un cuarteto para contar la historia de Argelia colonizada y, al tiempo, su propia historia. El comienzo de esta novela se sitúa en 1830, momento en el que la Armada francesa tomó Argel. Después, su memoria desangrada se vertió en otras tres novelas más; Sombra sultana, más íntima, Grande es la prisión, compendio de historias de mujeres “fugitivas sin saberlo” y, la última, El blanco de Argelia, cuyo título hace alusión al color del luto para los musulmanes.

Mezcla de autobiografía y de Historia, intercala reflexiones, momentos íntimos y personales de su propia vida, con hechos históricos que marcaron la doliente historia de Argelia. La escritora se sitúa a si misma en los márgenes de ese mundo de sus antepasados que trata de recuperar. El peso de la educación occidental que recibió la convierte en un “yo” disperso entre las dos orillas. Por ello, en El amor, la fantasía, intenta volver a esos inicios míticos o reales que la reconcilian con una parte de si misma a la que renunció.

La novela es la voz de las mujeres. Cada una de ellas contando su historia a través de ella, abrazando la voz colectiva, para que no se pierda y para reencontrarse en ellas. Formando una contracorriente a la historia oficial siempre narrada desde el punto de vista del hombre. Mujeres tremendas, luchadoras e incansables, que conmueven y mueven sentimientos. Madres que pierden hijos, amantes que se ven despojadas de sus vidas, hermanas que acompañan desde lejos, y tan cerca, el largo destierro carcelario. Mujeres brutales y heroicas, que sufren situaciones atroces. Mujeres marcadas por la tradición. Al contrario que ella misma, quien desde el mismo inicio se nos enseña como una chiquilla que va de la mano de su padre hacia la escuela francesa, Assia Djebar tuvo una educación diferenciada al resto de las mujeres que la rodeaban, existencias que la escritora expone, en diversas ocasiones, ante nuestros ojos. “¿Cómo una mujer podría hablar alto, ni siquiera en árabe, sino a las puertas de la vejez? ¿Cómo decir “yo”, pues eso sería desdeñar las fórmulas – pretexto que sujetan la trayectoria individual a la resignación colectiva?” (pág. 210)

La palabra de Djebar, “que solo aspira a una escritura de transhumancia”,  es tenaz y se revuelve a su pesar mientras usa el francés “el idioma del enemigo”. “Pues para mí, las viviendas francesas exhalaban un olor diferente y reflejaban una luz secreta-mi mirada permanece, desde entonces, fascinada por el espacio de los “Otros” (pág.37). Argelia colonizada. Sangrante y herida. La tribu de los Uled Riah aniquilada en sus cuevas. Las prisiones aterradoras, donde se tortura y martiriza. Sus mujeres que, mientras que el hombre sigue teniendo derecho a las cuatro esposas legítimas, disponen de cuatro lenguajes para expresar su deseo: el francés para la escritura secreta, el árabe para sus suspiros hacia Dios, el líbico-bereber para sus encuentros con sus ídolos más antiguos, el del cuerpo, que busca como un analfabeto, el destino de su mensaje de amor.

La escritura, para Djebar, es quitarse el velo en público. Y así lo demuestra: “Desnudarme en esta lengua hace que me mantenga en peligro constante de deflagración. Del ejercicio de autobiografía en la lengua del adversario de ayer…” (pág.282).

Aquellas dos argelinas-una agonizante ya casi rígida, con el corazón de un francés en la mano ensangrentada, y la segunda, en un arranque de bravura desesperada, haciendo estallar el cráneo de su hijo como una granada de primavera, antes de morir, consolada-aquellas dos heroínas entran, de ese modo, en la historia nueva.

Escrupulosamente, recojo la imagen, dos guerreras entrevistas, de espaldas o de soslayo, en medio del tumulto, por el ayundante de campo de mirada incisiva. Anuncio de una fiebre alucinadora, herida de locura… Imagen inauguradora de las futuras “mater dolorosas” musulmanas que, necróforas de harén, parirán, durante la sumisión del siglo venidero, generaciones de huérfanos sin rostro. (pág. 31)

Ficha:

  • Título original:  L’amour, la fantasia (1985)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: Ediciones del Oriente y del Mediterráneo (1990)
  • Traductor: Inmaculada Jimenez Morell
  • Imagen de portada:  A partir de “Corriendo la pólvora”, acuarela de Matteo BRondy (portada) y “Mujeres de Argel en las terrazas” (detalle) óleo sobre tela de Jules Muenier (contraportada)
  • Nº páginas: 296
  • Premios del libro: Premio de la Paz año 2000 en la feria de Francfort
  • Leer comienzo del libro, aquí

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El caracol obstinado- Rachid Boudjedra

cubierta_diario.inddRachid Boudjedra, (en árabe: رشيد بوجدرة), bilingüe perfecto, escribió su novela El caracol obstinado (1977) en francés, idioma que abandonó a partir de 1981 cuando se dedicó a escribir en árabe, para retornar al francés en la década de los noventa. “Me hice publicar en Francia-dice en una entrevista– para huir de la censura argelina hacia fines de la década de los 60, pero hubiera podido escribir en árabe. Reconozco, no obstante, que escribir en Francia da una repercusión mucho más importante que si hubiera escrito en Argelia; Francia, y sobre todo París, da una difusión universal.”

Su prolífica obra se inicia con una colección de poemas, Para dejar de soñar (1965) en los cuales aparecen algunos de los temas que desarrollará en su primera obra narrativa, El repudio (1972) en la que “desnuda los costados más alucinantes de la cultura árabe: la sexualidad desbocada, la superstición y la hipocresía conforman la trama novelesca de una infancia saqueada.”

A pesar de que se considera a Boudjedra  un escritor político, él se manifiesta en contra de dicha literatura, “Intento dar placer al lector por medio del texto; estoy en contra de la literatura comprometida. La literatura es como la música. ¿Por qué no se habla del compromiso político de la música? El escritor es como el músico, se da placer, escribiendo, y da placer al lector cuando lo lee… Nosotros obtenemos placer de leer a los otros también… “. En su opinión, “Toda la escritura es charlatanería”, (lo cual) “quiere decir que la literatura no tiene una misión, no tiene un mensaje para dar; es un parloteo simpático… Se parlotea con el prójimo pero se instruye haciéndolo…” Y continúa enumerando sus aportaciones, “Le ofrecí la lengua árabe, le ofrecí la relectura de la Mil y una noches, le ofrecí los sabios y filósofos, como Ibn Khaldoun. Lo digo sin pretensión, pero los franceses descubrieron a Ibnou Arabi, por ejemplo, a través de Rachid Boudjedra… Casi en todas mis novelas, hablé de Ibn Khaldoun… Yo magnifiqué siempre el costado positivo, rico, de la cultura árabe-musulmana, y siempre le conté, al Otro, de nuestra civilización árabe-musulmana… Yo no paré de hablar del costado científico, cultural y artístico de nuestra civilización…”.

Enseguida he pensado en los condenados a muerte. Semejante veneno podría humanizar seriamente la pena capital. Pero sería una lástima. ¿No estamos exterminando a las ratas? En realidad ése no es mi problema. Últimamente tengo tendencia a politizarlo todo. No debería hacerlo.  (Página 36)

En El caracol obstinado, un modélico, obsesivo y solitario funcionario de una ciudad del norte de África nos envuelve en sus pensamientos durante seis días. En un ejercicio de masturbación mental, en círculos que parecen girar y girar dentro de su cabeza, a través de repeticiones, nos muestra la rutina de un hombre obsesionado por las ratas (trabaja en una oficina de desratización) a las que no teme y parece comprender y amar (más que a las personas, al menos). En cambio a quien sí teme es a un caracol que parece pisarle los talones sin descanso.

La novela se puede leer desde tres perspectivas, al menos. Como la vida de un hombre “despojado” de vida, sus miedos, sus manías, sus patéticos ritos cotidianos sin los cuales estaría perdido, su sexualidad reprimida, su infancia y su ya vejez neurótica, habitada por una idea central: limpiar la ciudad de las ratas. O también como una fábula sobre la vida argelina, bajo el peso férreo del control, ausente cualquier posibilidad de respiro, avocada a la tristeza alienante que vacía al hombre de sentido. ¿Y la tercera?. Necesitaría una relectura para atreverme… o que alguien lo haga por mi.

Un lema. Un guía. Nada resistirá a semejante ley. A las masas les gusta que uno se haga cargo de ellas. A las ratas también. (Página 131)

 

Ficha:

  • Título original:  l’escargot entêté (1977)
  • Idioma: Original:Francés
  • Traducción al castellano: Editorial Cabaret Voltaire, S.L. (2012)
  • Traductora: Souad Hadji-Ali Mouhoub
  • Imagen de portada:  Fotografía de Kurt Kranz “Autorretrato” 1930
  • Nº páginas: 151

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El siglo de las langostas- Malika Mokeddem

 

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El siglo de las langostas es una novela extraña, triste y alentadora a la vez. Tiene algo de mítico y de sueño. En ella, vuelve Mokeddem, de nuevo, a narrar el desierto, con sus dunas y su paisaje extenuante, con su dureza y sus peligros. Y además con las plagas de langostas que se sienten y se sufren al ir leyendo la novela como si surgieran delante nuestro y nos asfixiaran con su presencia. Langostas que, en algunos momentos, la escritora identifica con las personas, mucho más peligrosas que los insectos: De modo que yo los veía alejarse identificándolos con una plaga de langostas destructoras que nos dejaban en paz por esa vez (…) Los rumíes no eran para mí sino un cúmulo de peligros en los límites de mi precaria libertad. (Pág.27). Rodeado todo ello de historias mágicas, donde hombres a caballo recorren los límites del desierto en búsqueda de lo imposible.

Porque la historia que nos cuenta esta obra es la de una familia irrecuperable por la violencia que surge al comienzo de la obra y que la protagonista, Yasmina, una niña, vivirá con toda su crudeza. Antes, Mahmud el poeta, habrá emprendido el viaje en busca de los restos de su abuela, enterrados en la tierra de sus antepasados ya desposeídos de ellas, y habrá conocido a Neyma enamorándose de ella, viviendo una vida sedentaria allí en medio del desierto donde no llegan los ecos de los hombres. Antes, Neyma le habrá contado su historia desdichada, mitad esclava mitad invisible, que la cubre de heridas internas. Me llaman Bent el-kelba, ¡la hija de perra¡ No, no te extrañes. Es mi nombre y apellido. Parece que es más que suficiente para una esclava. En realidad, ¿de qué le puede servir una identidad más digna o más propia? ¿Para qué necesita una filiación verdadera si su vida estará enteramente dedicada al servilismo y a la humillación? Los esclavos vienen todos ellos de las tinieblas malditas. Y no basta con que el negro sea el color de su piel, también tiene que teñir sus días, sus sentimientos y sus pensamientos. No tienen historia, ni raíces, ni esperanza. No son sino ese negro. (pág. 118) Allí en el desierto insondable se sienten a salvo de los actos de los hombres, pero se trata de una libertad precaria en permanente amenaza.

Podría haberse titulado “Historia de tres extraños”, ya que los tres seres que componen este núcleo familiar son personas diferentes, satisfechas en su propio aislamiento, sabedoras de que no tienen sitio entre el resto por su rareza a la hora de afrontar las normas y no querer ser sometidos por ellas. Prefieren vivir allí, en medio de la nada desértica, felices de poder hacerlo a su manera. Es la marginalidad a la que conduce la intransigencia. Sin embargo, este estado “idílico” supone riesgos y acabará con un ataque feroz que producirá la violación y muerte de Neyma delante de su pequeña hija.

Entonces, Mahmud emprende una carrera desenfrenada en un intento por vengar el horrible destino de su amada. Se abrirán a la vida nómada y ante el silencio permanente de Yasmina, que se ha cobijado en el mutismo, Mahmud le hablará de mundos llenos de poesía, donde su hija será libre y dueña de sus actos. En una sociedad en la que la mujer no tiene libertad de acción, dar la oportunidad de ser libre es lo que Mahmud ofrece a su hija:  Cuando vívía Neyma, Mahmud ya había empezado a enseñar a Yasmina. Le hablaba del futuro papel de las mujeres, de la Nahda, el renacimiento árabe, de los primeros balbuceos feministas en Egipto y Túnez y sus reivindicaciones. (pág.149) 

Mahmud se erige así en un hombre que quiere un futuro lideardo por ella misma para su hija. Para ello pondrá todo su empeño en enseñarle a escribir, no en vano es la escritura su verdadero refugio. Mientras, habréis sentido el aire cálido del desierto, el  inmutable vuelo de las langostas y el silencio de las dunas, que acompañan de manera inseparable a la vida de estos seres únicos y preciosos.

Las travesías que realizan las caravanas más rápidas en varias semanas, las hace el tren en un día y una noche. Y si bien algunos viajeros se quejan del dolor de cabeza a causa del ruido que arrastra con él, todos admiten que al fin y al cabo el cuerpo se zarandea menos que a lomos de un camello.

Pero ésas son palabras de gentes poco acostumbradas a los camellos. Y en lo que respecta a la velocidad y al tiempo que se ahorra…El tiempo siempre ha sido el nudo más apretado que ata los sueños de los sedentarios. Éstos inmovilizados en un lugar determinado, no piensan durante toda su vida más que en la velocidad y el control del tiempo que transcurre. (pág. 227)

Ficha:

  • Título original:  Le siécle des sauterelles (1996)
  • Idioma: Original: Francés (Editions Grasset & Fasquelle/Libraire Générale Française
  • Traducción al castellano: Editorial Txalaparta, S.L. (2002)
  • Traductora: Pilar Jimeno Barrera
  • Nº páginas: 270
  • Premios del libro: Premio África mediterránea-Magreb concedida por la Asociación de Escritores en Lengua Francesa (1992)

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Argel, Argelia

Argel, Argelia

Me presenta Argel con gesto folclórico:

-Mire usted esta ciudad. Se está derrumbando de pura insignificancia. Impersonal, anónima, plebeya. Parece una maqueta carcomida. Sin embargo, el cielo que hay encima de ella no tiene igual. Su sol es orgasmo. Idilio su noche.Doble blanco 1997, Yasmina Khadra. Ediciones Zoela (2001) pág. 17

El sol se complica la existencia corriendo tras la estela del Maqam. Le encantaría flirtear con las nubes, pero teme que lo tomen por un pato salvaje. El cielo despliega su azulada tiritera sobre la bahía estremecida. Argel arrulla su pena como lo haría un vagabundo con su botella de vino peleón. Acurrucada sobre sí misma, se esfuerza en contener sus sobresaltos para no estallar. Doble blanco 1997, Yasmina Khadra. Ediciones Zoela (2001) pág. 35

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Fotografía del Blog de Daniel Chiarenza

Casbah, Old Algiers National Geographic August 1973 Thomas J Abercrombie

National Geographic 1973-Thomas J Abercrombie

Hay ciudades que parecen surgidas de la noche de los tiempos. Sus glorias son letra muerta. Sus historias divagan. Sólo están ahí para atormentar a las conciencias. A veces museo precintado, a veces musa amordazada, el Sol les pone mala cara, y cuando es de día, lo que se discierne es una noche en blanco. 

La Casbah no se remonta tan lejos en los tiempos, pero toma de la noche sus dramas y sus fantasmas (…)

Aquí, en esta inextricable telaraña, la renuncia fermenta como una masa envenenada que crece incesante. La gente ha dejado de esperar. Tiene los pies en el purgatorio, la cabeza en el limbo, y sus oraciones se prolongan en imprecaciones. Las pintadas en las paredes parecen epitafios. Los adoquines hinchan de cardenales la calzada en desgracia. Las puertas cocheras segregan su penumbra hasta en las mentalidades.

Vertedero de todos los infortunios, la Casbah vive asediada por sus epopeyas, al igual que la viuda por los amores de su esposo crucificado cuyos hijos martirizan su memoria por las esquinas.  Doble blanco” 1997, Yasmina Khadra. Ediciones Zoela (2001) pág. 39

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Abajo, la ciudad no acaba de remendar sus caserones familiares. Parece, entre la bruma canicular, una enorme obra. Más allá de la carretera del aeropuerto, el Mediterráneo se solaza, dejándose inspirar por sus chapoteos. Mar adentro, los barcos se entretienen con sus anclas como si fueran anzuelos. Al parecer, así se arman de paciencia.  Doble blanco” 1997, Yasmina Khadra. Ediciones Zoela (2001) pág. 93

Algeria.1890 – www.photographium.com

Por la carretera donde espejea el sol, he visto a felahs deslomándose en sus campos, a camioneros abrazados a su volante, a mujeres esperando un autobús olvidadizo, a niños correteando hacia su colegio, a ociosos meditabundos en las terrazas de los cafetines, a ancianos amojamándose al pie de los vallados. En su rostro, no obstante el peso de las incertidumbres y la negrura del drama nacional, he atisbado una especie de seneridad admirable-la fe de un pueblo bonachón, generoso hasta regalar su última camisa, tan humilde que suscita el desprecio de los que no han entendido en absoluto las profecíasDoble blanco” 1997, Yasmina Khadra. Ediciones Zoela (2001) pág. 72

El escritor- Yasmina Khadra

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A estas alturas, quien más quien menos, sabe que detrás del nombre Yasmina Khadra se encuentra un escritor. Argelino por más señas y militar antes de dedicarse a la escritura. Su verdadero nombre es Mohamed Moulessehoul, pero tras seis novelas escritas con su nombre real, decide en 1989 publicar bajo seudónimo, fundamentalmente para poner fin a la autocensura que se había impuesto debido a la delicada situación política de su país y a su posición dentro del ejército. De todo esto nos habla en El escritor, que es una novela autobiográfica, tras la cual hizo pública su verdadera identidad lo que causó un gran escándalo tanto en Francia (en donde residía en aquella época) como en Argelia. Por un lado, porque muchos creían que sus obras estaban escritas por una desgarrada mujer argelina y al descubrir la verdad se sintieron decepcionados y, por otro lado, su pertenencia a un ejército que había perpetrado masacres le acarrea fuertes críticas. El descubrimiento también le ocasionó amenazas por parte de los integristas.

El escritor se lee con atención pero sin entusiasmo. Aporta, eso sí, el germen del nacimiento de la necesidad de escribir en Khadra y su amor por la literatura, lugares estos con los que se pueden identificar todos aquellos que, publicando o no, escriben. Y es, a la vez, un elogio al libro y a la lectura.

Mohamed es un niño feliz y despreocupado hasta el día en el que su padre, un ex-oficial del ejército argelino, decide ingresarlo en la Escuela de Cadetes, junto a su primo. Se trata de una ruptura terrible en su vida, de la que ya nunca más se recuperará. La relación con su padre, un hombre al que en un principio tiene idolatrado, se resentirá para siempre de esta decisión. A partir de ese momento, no volverá a tener la clase de sentimientos que albergaba hacia él. Sin embargo, su vínculo afectivo jamás llegará a romperse del todo. La descripción de los sentimientos del niño de nueve años que solo espera que su padre le abrace, mientras el otro se mantiene alejado, hierático y desapasionado, nos hace comprender hasta qué punto afectó a Mohamed aquella decisión. 

La visión del niño al que pronto colocan en un lugar tan disciplinado y rígido como es el cuadro militar, bajo órdenes férreas, sufriendo física y mentalmente y sintiendo un desamparo que no logra entender (a la Escuela de Cadetes van huérfanos, pero él no lo es), nos hablan de la pérdida de la niñez y su imposible retorno. La necesidad de mantener el vínculo con sus familiares es lo único que lo mantiene a flote, junto a su cada vez más creciente deseo por escribir. Khadra es un niño, y sus lecturas son las de un niño, leyendo Pulgarcito es cuando se dará cuenta de la fuerza del verbo, su lectura será como una iluminación: “Yo había nacido para escribir” (pág.95). Algo que ya se le mostrará como irremediable: “Lo que sí sé es que me han aportado lo esencial: el valor para aceptar mi destino y no renunciar nunca a lo que considero que es más fuerte que un destino, mi vocación de escritor” (pág.127).

El niño crece, y el joven Khadra vivirá sus primeros amores y contemplará cómo su pasión por la escritura no encaja en la disciplina militar de la que no escapará hasta la edad de cuarenta y cinco años cuando decide dedicarse a escribir, “Pero si como civil ya es sopechoso un escritor, ¿qué no será en el ejército? En la institución militar tienes derecho a llevar la cabeza bien alta a condición de que no sobresalga entre las demás. “(pág.212). De ese choque surgirá la necesidad de resguardarse bajo un seudónimo para poder escribir, como hizo con posterioridad. Porque Khadra necesitaba escribir como respirar, rodeado de unos padres a los que ama, pero que se muestran incapaces de llevar adelante una familia; un padre que repudia a su mujer y les obliga a vivir en la indigencia, una madre que es incapaz de vivir en su nueva situación, y una Argelia desesperanzada.

La lectura, en un entorno opresivo y duro, como tabla de salvación, que libera y abre horizontes. Una vez más.

La lectura era nuestra principal forma de evasión. Nos hablaba del mundo que tanto echábamos de menos, de gente que nos hubiera gustado conocer, de tierras lejanas y de otras civilizaciones: nos contaba las guerras, los dramas y las aberraciones de una humanidad en perpetuo cuestionamiento: nos explicaba los mecanismos de la gloria y la decadencia, nos enseñaba a conocer mejor a los demás y nos hablaba de acontecimientos en los que una escuela como la nuestra no tenía por qué fijarse. Teníamos sed de aprender, sed de vivir y de existir; no ya como matrículas, como individuos, con lo que eso supone en cuanto a estados de ánimo, aspiraciones, voluntad de ser distintos, de vestirse de manera distinta, de caminar de manera distinta en lugar de caminar al paso, de llevar el mismo uniforme y la misma cruz sin tener la posibilidad de examinar nuestra situación o de contar con todo. (pág.165)

Ficha:

  • Título original:  L´Écrivain (2001)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: Alianza Editorial, S.A. (2001)
  • Traductor: Santiago Martín Bérmudez
  • Nº páginas: 262

Lécrivain

La prohibida- Malika Mokeddem

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Tiene Malika Mokeddem la capacidad de transmitir con sus palabras la inmensa soledad del desierto, con toda su dureza y su belleza. El desierto que surge como espacio vacío en el que se está cuando dentro algo se ha roto. Malika Mokeddem fue la única niña en su clase. Antes había nacido en un pequeño pueblo de Argelia, al oeste del desierto, de padres nómadas. Su madre tuvo otros diez hijos más, todos varones, y ella se convirtió en la criada de sus hermanos. Su padre, cada vez que ella acudía con sus notas a casa, pegaba a sus hermanos quienes, al contrario que ella, nunca fueron los primeros de la clase. Como mujer, su destino era casarse y tener hijos, bajo el poder del hombre. Huyó de Argelia para estudiar Nefrología en París hasta que decidió que debía ponerse a escribir. “Los libros fueron una sólida tabla de salvación. Los libros me han hecho salir de todo eso, me han salvado de la desesperación.”

La prohibida” es una novela corta pero intensa y llena de profundos diálogos, que se lee con atención. Absorbente y fuerte, su escritura aúna el lirismo con el estallido. Sultana, su protagonista,cuyo estado permanente es el exilio, está de vuelta. Viene de Francia, es nefróloga al igual que Mokeddem, y una llamada telefónica la ha vuelto a poner en marcha. Yasín, el pintor, el que fuera su marido, ha fallecido y ella quiere volver a Argelia.

Su regreso es el intento de encontrar una identidad perdida y tiene que ver con el peso de la niña que lleva dentro, anclada en una sociedad en la que la tradición y el fanatismo religioso, que tiñe de dolor y violencia todo lo que toca, alimentan las prohibiciones de todo tipo para las mujeres. Un lugar asfixiante donde los hombres taladran con la mirada a la mujer que osa salirse de la senda. Un entorno extenuante en el que la mujer baja la cabeza y claudica ante los deseos de los más extremistas que tienen secuestrada la voluntad de muchos.

La novela nos habla de desintegración, mútliples “yo” dispersos por el mundo. De una mujer ausente de si misma. La “niña que fue y que odia a la adulta por haberla sobrevivido”. Sultana vaga en su nueva forma adulta entre los fantasmas de una infancia que lucha por alzar su voz. Escindida. Compuesta de cientos de rupturas, de quiebras insondables. A todos esos abismos llegan muchas vidas expuestas al vapuleo constante de su ser. Ella necesitó marchar para poder sobrevivir, que fácil escribirlo y qué difícil vivirlo. Ahora necesita regresar para recuperar su memoria, los recuerdos anulados en un intento de taponar el dolor. Sin embargo, pronto comprobará que la situación le sigue siendo todavía adversa, desde su misma llegada su presencia se entiende como un desafío y eso es lo que hace Sultana, enfrenta, no se somete, lucha una y otra vez, sin descanso, por su integridad.

Sultana no cede. Nunca lo hizo, tampoco en el pasado, un pasado que lleva dentro y que no quiere contar. Decide ejercer su profesión allí, en su pueblo natal, donde nadie la ha reconocido y a través de sus pacientes vuelve a recuperar aquellos días de niñas, gracias a las mujeres que rechazan lo prohibido, gracias a Dalila, la niña que no pudo aceptar un cuadro de manos de Yasín por miedo al castigo y que lleva también el desierto dentro. Como ella, como muchas. Sultana no se deja abandonar y duda entre Salah, el mejor amigo de Yasín y Vicent, el francés al que han trasplantado el riñón de una mujer argelina (pensad en la metáfora, un hombre que proviene de la cultura de los colonizadores tolerando el riñón argelino). Ambos la acompañarán en esta travesía que se va tornando cada vez más dura, más intransigente, más intolerable. De las miradas que se lanzan como cuchillos a los insultos y de allí a la agresión. Así funciona la maquinaria odiosa. Sin embargo, “La prohibida” nos desvela que tras el aparente sometimiento de las mujeres se esconde una fuerza imparable, como la de Sultana, como la de Mokeddem, esperando su oportunidad para salir.

-No se trata de dejar que me dicten lo que sea. ¡Por Dios¡ ¿No entiendes que vivimos una época explosiva? Haz como las otras argelinas, las verdaderas.

-¡Lo verdadero¡ ¡Lo verdadero¡ ¡La eterna palabra¡ ¿Existirá un calificativo más retorcido y falso que ése? (pág.131)

Ficha:

  • Título original:  L´interdite (1993)
  • Idioma: Original: Francés
  • Traducción al castellano: Editorial Txalaparta, S.L (2003)
  • Traductora: Pilar Jimeno Barrera
  • Nº páginas: 192
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L´interdite

 

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